Piedras Negras
Publicado el viernes, 9 de mayo del 2025 a las 04:04
Piedras Negras, Coahuila.- Ha llegado el 10 de mayo, el Día de las Madres, hoy millones de mujeres celebran en el país su maternidad con fiesta, música, regalos y muchos abrazos de sus hijas e hijos; pero no todas quienes tienen la dicha de ser mamás tienen celebración este día.
Las madres buscadoras hoy marchan, hoy exigen justicia por la crisis de derechos humanos que se vive en el país y piden la verdad sobre las desapariciones, muchas de estas forzadas, de sus hijos, hijas y nietos.
Juany Rodríguez, quien tiene 9 años de no celebrar un 10 de mayo como muchas mamás luego de la desaparición de su hijo Jaime Eduardo Vega Rodríguez, hoy tiene un doble motivo para exigir justicia.
“ En 9 años lo que me he dedicado es a buscar a mi hijo, ya tengo 9 años con el colectivo de Familias Unidas en Busca de Personas Desaparecidas, cada año con la ayuda de diversas cosas que hacemos, vamos a México a la marcha que hay cada año, que ahora se llama Marcha por la Verdad”, indica.
“ Las madres queremos saber la verdad. Y es a lo que me he dedicado últimamente, en estos 9 años a buscar a mi hijo y pues no, no es fácil”, sostiene.
La desaparición de su hijo se registró en un viaje a Tamaulipas, ya que él iba a visitar a su papá, luego de que desde niño radicó en Piedras Negras, ciudad a donde Juany llegó con sus hijos huyendo de la violencia que ya se presentaba en la vecina entidad.
“ En Nuevo Laredo, Tamaulipas, tiene mucho tiempo que hay mucha desaparición, antes le decían levantones, ahora sé que son desapariciones forzadas, ya tiene mucho que hay eso”, señala.
“ Y no quería eso para mis hijos, porque desde chicos los vi que querían estudiar, que querían salir adelante, dije no es esto lo que quiero para mis hijos y por eso me los traje para acá”, agrega.
Jaime Eduardo empezó a estudiar y siempre tuvo el sueño de ser futbolista profesional, la vida lo llevó a trabajar en la empresa antes llamada Remy, donde Juany trabajaba en el comedor.
“ Un día se accidentó y se cortó un dedo y me dijo en lo que estoy incapacitado, voy a ir a Nuevo Laredo a ver a mi papá”, comparte.
“ En el trayecto, yo sé que fue Nuevo Laredo, porque no fue Colombia, es en trayecto a Tamaulipas. Ahí lo desaparecieron”, señala con dolor.
Lleva en sus manos una fotografía, misma que le ha acompañado como un estandarte en su búsqueda, al tiempo de recordarlo.
“ Este es mi hijo, medía 1.75, era delgado, siempre digo está muy guapo, tenía sueños, estaba estudiando la preparatoria abierta, siempre desde chico fue futbolista de hueso colorado, le iba al América, yo le decía no puedes irle a ese equipo, porque yo le voy al Cruz Azul”, recuerda.

Resalta que era además muy unido a sus hermanos y quería tenerlos unidos en todo momento, a Juany la ayudaba económicamente porque vivía con su esposa y sus hijos.
Han sido 9 años de búsqueda incansable, años en los que ha aprendido a cómo salir adelante y cómo exigir sus derechos.
“ Yo empecé a buscar a mi hijo después de seis meses que había desaparecido, no tenía ni idea que había desaparecido en Piedras Negras, ni en México más bien”, indica.
Su hijo menor, le comentó sobre Humberto Morales, trabajador social de Famun, quien también tiene a su papá desparecido, lo conectó con él y con Yolanda
“ Primero yo decía por qué me están mandando a talleres que derechos humanos, de desaparecidos y me mandaban a marchas o a búsquedas en campo”, precisa.
“ Ahorita le doy gracias a Dios que me uní a ellos, porque para mí estar en Familias Unidas representa mucha sabiduría, mucha valentía de todas, porque somos muchas las que andamos buscando”, enfatiza.
Para Juany ha sido muy difícil la búsqueda, el hacerlo en diferentes territorios del país y entre la vulnerabilidad por ser activista en desaparición y porque hoy la historia se vuelve a repetir en su familia.
“ Ha sido muy difícil para nosotras buscar, porque hemos entrado a Ceresos, hemos estado en campo, en ciudades que son muy peligrosas como Tierra Caliente en Michoacán, en diferentes estados no nos han querido dar esa entrada para buscar a nuestros hijos”, dice.
“ Hace dos meses desaparecen a mi nieto en Nuevo Laredo, Tamaulipas, joven estudiante universitario y pues yo le digo a mi hija el camino que yo recorrí sola, porque desgraciadamente yo no tuve apoyo de mi familia, le digo no lo vas recorrer tú sola”, expresa entre lágrimas.
Yolanda Vargas, presidenta de la Asociación Civil Familias Unidas en la Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas, quien hoy también estará presente en la “Marcha de la dignidad nacional madres buscando a sus hijos, hijas, verdad y justicia” con el lema “Las madres llegarán a la verdad”, desde hace 15 años busca a su hija Brenda Melina Zúñiga Vargas.
Fue el 21 de junio de 2010 cuando su hija desapreció, ella trabajaba en la Policía Municipal, tenía muy poco tiempo que había egresado de la academia, por lo que sólo tenía seis meses activa como policía.
“ Me dejó dos niñas, una de un año y medio y la otra de tres años y medio, ahora una está estudiando para psicóloga y la otra está en la preparatoria”, indica.
“ Es lo único que me ha mantenido fuerte ahorita, el tener a alguien por quién salir adelante”, agrega.
Resalta que siguen en la lucha por sus desparecidos para que no sean olvidados y se les recuerde como las buenas personas que fueron y se quite el pensamiento que desaparecieron porque hicieron algo malo.
“ Por eso es que seguimos en la lucha buscándolos a todos”, enfatiza.
Al recordar a su hija su mirada se ilumina, pero también sus pupilas se nublan por el dolor enorme de su ausencia.
“ Era una persona muy alegre, muy bailarina, le encantaba el baile, era una persona muy noble, cuando ella veía que alguien necesitaba apoyo, ella siempre estaba apoyando, pero también ella tenía su carácter, pero era noble. Era muy amiguera, muy social, mucha gente la conoció”, indica.

Los primeros años fueron muy difíciles para Yolanda, gracias a la ayuda del maestro Pedro Vargas supo enfrentar el duelo de la desaparición y aprendió a vivir con el dolor y a salir avante.
En un principio no le quisieron levantar la denuncia por desaparición, fue hasta los tres meses que le levantaron un acta circunstanciada.
Cuando su hija desapareció no tenía ni la preparatoria, decidió estudiar una licenciatura, talleres y cursos para salir adelante y ser defensora en derechos humanos.
También cursos sobre antropología, las fases de tierra, para poder buscar en campo e identificar restos.
“ Porque no queremos que las autoridades nos quieran ver la cara, ahorita yo creo que hacemos más las personas buscadoras que las mismas autoridades, nosotros buscamos y encontramos en campo”, señala.
En este Día de la Madre, Yolanda pide la solidaridad y empatía de la comunidad, pero también el denunciar cualquier situación que se presente.
“ Sean más empáticos con las personas que tenemos familiares desaparecidos, si se llegan a dar cuenta de que están tratando de desaparecer a alguien, que por favor den aviso a las autoridades o a nosotros como asociación, es algo que se puede llegar a evitar”, indica.
“ Tomar datos, qué vehículo es, qué personas son”, agrega.
La búsqueda de las madres con hijas e hijos desaparecidos es larga y dura, pero el amor es el faro que les guía.
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