Cd. Acuña
Por
Redacción
Publicado el miércoles, 27 de mayo del 2015 a las 14:02
Milenio | Acuña, Coah.- Mientras preparaba el desayuno de su esposo, Norma Acuña se percató de que la tormenta que caía era inusual; el viento era muy fuerte, las bolas de granizo eran del tamaño de una pelota de beisbol y el sonido de los relámpagos era estridente. Ellos viven en el fraccionamiento Santa Teresa, uno de los más afectados por el tornado.
Pese a la tragedia, la familia Acuña se siente afortunada por sobrevivir, si bien es cierto que les duele ver en ruinas su hogar.
“Los bienes materiales también duelen. Acabábamos de ampliar la casa y poner piso nuevo con el dinero de la pensión de mi esposo. Planeábamos poner un negocio de comida, pero todo se perdió”, dice.
Acerca de la casa, Acuña explica que aún no sabe si el Infonavit pagará los daños.
“No nos han dicho nada. Afortunadamente yo tengo una casa en otra colonia alejada de ahí y pudimos venirnos para acá”.
El plan de Norma es empezar de nuevo… a como dé lugar. Quiere poner un puesto de comida en la casa donde se encuentra, para ganar dinero y reconstruir parte de su patrimonio.
“No sé qué voy a hacer, pero comenzaré a trabajar. Al menos a nosotros nos quedaron las paredes, pero a varias personas sólo les quedaron las ‘raíces’ de sus casas”, finalizó.
CORREN AL BAÑO
Al notar que la intensidad de la lluvia no disminuía, Norma le dijo a su esposo que no fuera a trabajar, que no saliera.
“Él inicia sus labores a las 5:30 horas. Le dije ‘no puedes salir, está muy feo’; le pedí que me creyera porque yo sentía que algo malo iba a pasar. A los pocos minutos, el aguacero cayó más fuerte, el granizo era del tamaño de una bola de beisbol. No lo podía creer. Lo primero que hice fue cerrar la puerta de la cocina y correr por mi esposo a la sala”, declara.
Norma corrió al dormitorio de su hija de 13 años, donde ella dormía con otras dos amigas de 12 y 15 años, que estaban de visita. Ella despertó a las niñas y los cinco se encerraron en el baño.
» Norma comenta que lo más impactante para ella y su familia fue ver que su hogar estaba destruido.
» “Cuando salimos del baño, vimos que ya no teníamos nada, la casa estaba sin techo. El tornado se llevó toda nuestra ropa y documentos oficiales. El comedor estaba des-trozado, las ventanas rotas. No teníamos sala ni electrodomésticos. Mi hija me dijo que cuando corría hacia mí, vio cómo el techo se desprendía, levantando las cobijas de su cama”.
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