Saltillo

Publicado el viernes, 29 de enero del 2021 a las 04:15
Saltillo, Coah-. Con la llegada del nuevo Obispo, monseñor Hilario González, llegó a su fin la era de fray Raúl Vera López al frente de la Diócesis de Saltillo, dando cerrojazo al periodo del prelado más polémico e incómodo que ha tenido la región, pero también del más premiado en temas de derechos humanos y reconocido por la comunidad nacional e internacional. El que ahora se convierte en Obispo Emérito deja una huella profunda, que puede polarizar opiniones y que no deja a nadie indiferente.
José Raúl Vera López llegó a Saltillo el 19 de marzo del año 2000 con una estela de polémica, al participar en la creación de condiciones para el diálogo entre el Ejército Zapatista y el Gobierno Mexicano mientras estuvo en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, en Chiapas; arribó para relevar al obispo Francisco Villalobos Padilla y de inmediato marcó una nueva forma de llevar la Diócesis y desenvolverse en su ministerio, con sermones siempre salpicados de temas políticos y la creación de un Plan Pastoral que suponía mayor participación de los laicos para llevar el evangelio a cada rincón de la regiones Sureste, Centro y Norte, pues aún no estaba formada la Diócesis de Piedras Negras.
Llegó con 55 años de vida a inyectarle dinamismo a su grey, con una visión muy distinta a la de los obispos anteriores, dejó patente que era heredero de la teología de la liberación (los obispos que procuraron y ayudaron en movimientos sociales para dignificar a los marginados), aunque él nunca lo aceptó y le gustaba más que se dijera que tenía predilección por los pobres.
Su legado en el activismo social
El fraile es graduado como ingeniero químico por la Universidad Autónoma de México; egresado en 1968 justo cuando el Movimiento Estudiantil, en el que participó.
Fundó el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios; acompañó a los mineros en sus luchas por condiciones más dignas para trabajar, sobre todo después de la tragedia en la mina Pasta de Conchos, ocurrida el 19 de febrero del 2006 con la muerte de 65 mineros; y junto al padre Pedro Pantoja logró la creación de la Casa del Migrante en Acuña y en Saltillo.
Con tal de lograr acercar al evangelio a todos formó en el 2002 la comunidad San Aelredo para acompañar pastoralmente a las personas con diversidad sexual, para lograr que se integraran a la Iglesia, asegurando que ellos no habían elegido nacer con ciertas preferencias.
También asesoró y cobijó a los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas como el Fuundec, denunciando las injusticias que veía en uno de los periodos más obscuros para el estado en materia de seguridad.
Reconocido internacionalmente
Si bien el fraile Raúl Vera encontró resistencia, incluso dentro de la misma Iglesia, entre la feligresía que estaba acostumbrada a que los sacerdotes evitaran temas estridentes, mientras él se ponía rojo como si se incendiara en cada homilía denunciando comportamientos políticos, también es cierto que debido a ese espíritu combativo recibió una decena de premios y reconocimientos nacionales e internacionales por su defensa en los derechos humanos.
En noviembre del año 2010 recibió el premio Rafto por su actuación en la defensa de los derechos humanos y la justicia social en México, y fue calificado por la fundación Noruega que lo otorga como “un crítico intransigente del abuso de poder y un defensor valiente de los inmigrantes.
Incluso estando en esta Diócesis fue nominado al Premio Nobel de la Paz en el año 2012.
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