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Grupo Zócalo
Publicado el sábado, 13 de diciembre del 2025 a las 04:05
Valdemar Ayala Gándara| Saltillo, Coah.- Jean-Luc Godard, en su madurez, desarrolló la idea de la insuficencia de una sola Historia de la humanidad, de las imágenes, del cine mismo, como discurso unitario y legítimo, abogando por el cúmulo de historias con h minúscula, generativas, relacionantes y abiertas a las escrituras-lecturas diversas, y a las reescrituras-relecturas posibles, dispuestas a su transformación en el tiempo. De eso va, precisamente, su Historia(s) del Cine (1989-1998), vasto ensayo y mosaico audiovisual, poético y filosófico.
En concordancia con esta postura, ejerciendo una reiterpretación entusiasta de un episodio del pasado particularmente glorioso de la cinefilia (el referente a la filmación de la disruptiva Sin Aliento en 1959), de ello trata la gozosa película de Richard Linklater recién estrenada en Cinépolis, que, además, hace justicia a la atmósfera artística e intelectual que se respiraba en la cultura francesa a finales de los años 50 del siglo 20.
Previo a este magnífico “making off imaginado”, la valoración del cineasta de Austin, TX, por la revolución cinematográfica que supuso la Nouvelle Vague, ha estado presente en casi toda su filmografía: desde cierto diálogo animado en la estimulante Despertando a la Vida (2001) hasta los ejercicios de la duración narrativa que requirieron Boyhood (2014) y, especialmente, su magistral trilogía del amor (Antes del Amanecer [1995], Antes del Atardecer [2004] y Antes de la Medianoche [2013] -último capítulo de esa serie, y el cual abreva también, en su apreciación sentimental de la vida, ahora lo pienso, del bello libro de Michel Tournier titulado Medianoche de Amor [1990]-).
Si en estos filmes citados, el homenaje conceptual y anímico celebró sobre todo la poética de Francois Truffaut, ahora la mira estuvo dirigida al revolucionario Godard, quien aun fallecido en 2022 por un acto de ingobernable voluntad, continúa siendo uno de los autores más propositivos, contestatarios y radicales del cine. Y esa postura del crítico-realizador tuvo su origen, cual ojo de huracán, en 1959, entre mediados de agosto y mitad de septiembre, con mayor precisión, durante poco más de 20 días de rodaje, desarrollando el veleidoso proceso que, por sus singularidades, dio pie a identificarlo como una historia en sí misma digna de ser contada por medio de esta evocación amorosa que resulta ser el filme de Linklater, un “autor” en toda la extensión de la palabra en los términos instituidos, precisamente, por Cahiers du Cinéma en aquellos años, y que, como artista, cuenta con tres virtudes que son dignas de admiración: tiene buena memoria, reconoce públicamente de dónde proviene su arte y sabe dar las gracias a quienes le precedieron.
El esmerado cuidado del casting, en tanto reflejo de la devoción a quienes fueron parte del movimiento rupturista de la Nueva Ola Francesa, fue uno de los primeros indicadores confiables que tuvimos, por medio de diversos adelantos publicitarios, para esperar cosas favorables de la obra que había logrado el cineasta estadunidense, quien con humildad ofreció su sapiencia para documentar ficcionalmente el día a día de la filmación que transformó para siempre la forma de hacer, de ver y de entender el cine como dispositivo artístico y expresivo, ya que, como lo llegó a afirmar el propio Godard muchos años después de realizar Sin Aliento, “el cine es algo demasiado importante como para pedirle que solamente nos cuente historias”.
Atendiendo al resultado de Nueva Ola Francesa, que es una pura celebración de cinefilia, me queda claro que no es posible amar el cine y no amar esta película, hecha por Linklater con bondadosa entrega y cuidadoso detallismo, lo cual le permitió solventar perfectamente la brecha de más de seis décadas entre su anécdota y referentes, y la obra que nos ha regalado en este año por terminar, creando un impecable film francés de época, en blanco y negro mimético con relación a como se filmaba en el inicio de los nuevos cines, y que se permite fluir lúdicamente sobre una base de multiplicidad de referencias colocadas con acierto y vitalidad.
Ver “detrás de cámaras” “cómo se hizo” o se preparó tal o cual escena memorable de À Bout de Souffle, o rellenar los espacio-tiempo necesarios para la producción, resulta, por igual, tan interesante como divertido, cobrando mayor relevancia algunos episodios en especial. Así, por ejemplo, el “aventón” que le da Jean Luc Godard a Rossellini, subidos en un convertible, es un guiño impagable que pone en escena una referencia clave para entender la cadena de desarrollo de la modernidad narrativa dentro de la discursividad cinematográfica.
Y todo lo anterior se ve favorecido por el admirable rigor en el trabajo general de ambientación diegética que hizo posible crear el mundo de 1959 a mitad de la segunda década del siglo 21, replicando sus más diversos elementos y texturas con precisión notable, tanto a nivel estético como de verosimilitud histórica, favoreciendo el estatus de la película como homenaje ejemplar que reafirma la pasión incondicional por el cine, ese “invento sin porvenir”, según fue calificado por sus propios creadores, los hermanos Lumiere, franceses, por cierto.
¿Qué opinión habría tenido el propio Godard acerca de la película de Linklater, si la hubiera podido ver? Es una pregunta válida cuya respuesta, a lo sumo, podemos imaginar con más o menos tino, pero que no sabremos con certeza… al menos por ahora…
Mientras tanto, por lo que resta de diciembre, esperemos, este filme estará en salas, para fortuna nuestra. No desaprovechen la oportunidad de confirmar, con Nueva Ola Francesa, el acierto de la famosa frase “El cine es mejor que la vida”, de don Emilio García Riera, artífice de la crítica cinematográfica en nuestro país, quien algunas cosas sabía acerca de estos temas de la pantalla grande en una sala oscura.
Mírala:
Nueva Ola Francesa
De Richard Linklater
Comedia / Drama
105 minutos
Cinépolis Nogalera
Funciones: 19:30 y 22:10 horas
Cinépolis Sendero Saltillo:
Funciones 19:00 horas
En cartelera en la Sala de Arte hasta el miércoles 17 de diciembre
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