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Grupo Zócalo
Publicado el viernes, 15 de octubre del 2021 a las 15:12
Sinaloa.– Sebastián Marroquín, el hijo del famoso narcotraficante Pablo Escobar Gaviria, compartió las duras lecciones que aprendió al tener como padre al líder del Cártel de Medellín en Colombia, uno de los capos más poderosos y temidos de su tiempo.
En la charla “Una historia para no repetir” dirigida a los jóvenes de Sinaloa, el hijo de Pablo Escobar aseguró que la fortuna millonaria que tenía su padre no les sirvió de nada, pues aunque parecía que lo tenían todo, cada vez se sentían más pobres.
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Parecía que estábamos en la cúspide de nuestras vidas, pero en realidad mientras más ricos éramos nos sentíamos más pobres“, dijo.
¿Para qué quiero una mansión si no hay nadie que me esté esperando? Cuestionó Sebastián Marroquín, pues asegura que del vasto imperio criminal que construyó Escobar han quedado “puras ruinas”. Incluso en aquellos años recuerda que su vida consistía en huir de un lugar a otro, por lo que nada les duraba.
El arquitecto y diseñador industrial, que decidió no seguir los pasos de su padre y dedicarse a advertirle al mundo que no hay nada bueno en la vida criminal, recordó que el capo causó una violencia sin precedentes en Colombia, desatando una guerra que dejó miles de muertos.
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Mi padre desató una ola de violencia sin precedentes en mi país, ordenó la explosión de más de 100 bombas”, lamentó.

Las mentiras de Netflix
Sebastián expuso que hoy en día hay un montón de series sobre Pablo Escobar, que glorifican su vida criminal y relatan historias falsas haciéndolas pasar por verdaderas.
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Han hecho un gran negocio muy lucrativo promocionando y patrocinando la actividad criminal de mi padre”, acusó.
Como ejemplo, comentó que escenas como aquellas de Netflix donde Escobar quema millones de dólares ni siquiera fueron verdad, sino que sólo intentan hacerlo pasar como “un tipo todopoderoso”.
Las series muestran que la familia del capo colombiano y él supuestamente se escondían en grandes mansiones llenas de lujo, pero en realidad tenían que ocultarse en lugares humildes para pasar desapercibidos, asegura.
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La paradoja de mi padre es que siendo inmensamente rico terminó viviendo inmensamente pobre. Yo nunca conocí a un rico tan pobre como mi papá“, añadió.
Por ello, el hijo de Pablo Escobar pidió a los jóvenes sinaloenses que “aprendan a ser autocríticos, no se crean todos los cuentos que les muestran en televisión”.
A partir de su propia experiencia, garantizó que no hay ningún futuro para alguien que sigue los pasos de su padre en el mundo del narcotráfico.
Marroquín también relató una ocasión en que su padre le mostró sobre una mesa todas las drogas que había disponibles cuando él tenía apenas 8 años, esto con la finalidad de advertirle sobre los riesgos y consecuencias que dichas sustancias traen para quienes las usan y sus familias.
Pablo Escobar le confesó a su hijo que había probado todas aquellas drogas a excepción de la heroína, cuya alta adicción le infundía temor, y le reveló que solía fumar marihuana, pero nunca lo hacía frente a su familia por no faltarles el respeto.
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La cocaína es un veneno para vender, no es para consumir”, le decía su padre.
Aunque es el hijo de uno de los narcotraficantes más poderosos de su tiempo, cuyo nombre ha alcanzado una fama mundial hasta nuestros días, Sebastián se negó a seguir los pasos de su padre y decidió estudiar arquitectura y diseño industrial, pues asegura que entendió que la vida no puede ir por el camino de la violencia.
Con información de El Debate.
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