Coahuila
Publicado el martes, 3 de enero del 2023 a las 04:00
Saltillo, Coah.- Para el Obispo de la Diócesis de Saltillo, Hilario González García, el legado que deja el Papa Emérito, Benedicto XVI, fallecido el pasado 31 de diciembre, porque “tuvo una vida entregada a Dios, y fue un hombre dedicado al Señor, no solo como sacerdote, sino también como Obispo de Roma, y como Papa”.
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Nunca interactúe con él, pero cuando estudie teología en los años 90’s, ya era Joseph Ratzinger, una mente muy brillante, un destacado científico, teólogo y filosofo de obras muy técnicas, de teología dogmática, con una enorme capacidad de diálogo con la cultura, académico muy importante, maestro universitario que tenía esa finura para explicar, detallar y encontrar el significado de las cosas”.
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Su papado fue de continuidad, porque antes de ser Papa, era el Encargado de la Sagrada Congregación de la Fe, salvaguarda de la ortodoxia de la iglesia, la praxis de la vida católica, un hombre muy honesto, con mucha autoridad para decir hasta aquí si, y hasta aquí no”, expresó el entrevistado.
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El Papa Francisco ha retomado mucha de al herencia de Benedicto XVI, para una mejor viviencia de la fe católica, como hombre de continuidad y congregación, con esa firmeza para armonizar la fe y la razón, sin apartarnos de la capacidad para hacer ciencia”.
El Obispo González García expone que coincide que mucha gente lo vio como un Papa demasiado duro o demasiado técnico, “porque Juan Pablo II le había dejado la vara muy alta en ese sentido, y le hicieron esa fama por ser alguien alemán, pero por gente muy cercana a él, nos enteramos que era una persona muy humana, de mucha sensibilidad, incluso era muy buen pianista” que si bien no tenía el carisma de su antecesor, “fue mucho más ecuánime en su manera de ser”.
Comenta que los funerales de Benedicto XVI, no solo es algo que se va a presentar por primera vez en la historia, “porque se trata de algo nuevo, por ser un Papa Emerito, le tocará despedirlo al Papa en funciones, y será Francisco quien despida a su amigo, porque se conocieron de mucho tiempo y trabajaron juntos en muchas cosas, entonces para él será despedir al amigo, al hermano, pero también a quien fue jerarca de la iglesia católica durante ocho años, y encomendarlo al Señor para su descanso eterno y reconocer los beneficios que Dios nos dio y nos brindó a través de su persona”.
Expuso que Benedicto XVI tuvo la madurez de renunciar cuando vio que sus facultades le impedían cumplir sus tareas al frente de la Iglesia Católica, “y eso nos habla de su discernimiento y calidad de persona que pone su vida ante Dios, que sabe que tiene la gracia, que puede seguir trabajando hasta la muerte pero que conociendo sus condiciones por delante, prefirió renunciar, lo cual fue muy valioso por parte de él”,
“Una vela que se fue apagando”.
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La vida de Benedicto XVI fue como una vela que se fue apagando lentamente, y es que así es nuestra vida, una vela que se desgasta, como un cirio que nos ilumina, pero que debido a esa luz que nos brinda, se va consumiendo, se va desgastando, se va extendiendo, pero que nos ha dejado un gran testimonio de servicio a los demás, tanto como Obispo, como Papa, dejando una gran constancia de entrega al Señor”.
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