Si algún día me pierdo, que me busquen en una estación de tren”. C. Ruíz Zafón
La estrategia para recuperar la infraestructura ferroviaria, perdida en 1995, durante el Gobierno de Ernesto Zedillo; la privatización, lo entregó a trasnacionales en cuyos consejos directivos, apareció posteriormente el expresidente.
Es una de los proyectos de Gobierno más importantes de la cuarta transformación.
Y es que antes su llegada se había abandonado, aún cuando en el mundo, la tendencia era el desarrollo y fortalecimiento de los trenes de pasajeros. En nuestro país están ligados profundamente a la tercera transformación, el traslado de las tropas durante la revolución mexicana, se llevó a cabo en vagones de ferrocarril. Una vez gobierno, en 1937 el general Lázaro Cárdenas, nacionalizó los ferrocarriles y un año después dejó la administración en manos de sus propios trabajadores.
En 1958, estos decidieron exigir mejores condiciones de trabajo y cumplimiento del contrato colectivo. El Gobierno de Adolfo López Mateos, los reprimió brutalmente y encarceló a sus dirigentes, los compañeros, Demetrio Vallejo y Valentín Campa.
El Gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum planea rehabilitar 18 mil km de vía así como construir 3 mil más en varios proyectos, entre el que destaca el tren del norte Saltillo a Nuevo Laredo que el martes pasado inició su construcción.
Los trenes de pasajeros representan la posibilidad de desplazamiento de millones de mexicanos y son un instrumento de la igualdad social que reporta los niveles más altos en la historia merced al fortalecimiento de los salarios y a los programas sociales.
Llegaremos de nuevo a las estaciones a refundar los recuerdos que nos arrebataron.
Volverán las aves a correr por las vías con injerto de agua y sal.
En vagones de emociones con la puntualidad a cuestas.
Sobre cascos de aire en alumbramiento,
De luz a luz en tramos que fluyen en paz y honren la gallardía de del camarada Vallejo.
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