Ciudad de México.- Alrededor de 450 mil de las 600 mil muertes anuales asociadas al consumo de drogas en el mundo están vinculadas con opioides, informó la Organización Mundial de la Salud (OMS), al anunciar la actualización de sus directrices sobre el tratamiento de la dependencia y la prevención de sobredosis.
El organismo precisó que el consumo de sustancias psicoactivas mantiene una alta carga global. En 2023, 316 millones de personas consumieron drogas, incluyendo 61 millones que utilizaron opioides sin fines médicos, lo que confirma que estas sustancias representan la mayor parte de la carga sanitaria relacionada con el consumo.
La OMS advirtió que, pese a esta magnitud, la respuesta en salud es limitada. Se estima que 64 millones de personas viven con trastornos por consumo de drogas, pero menos del 10 por ciento recibe tratamiento, lo que evidencia una brecha persistente en el acceso a servicios.
Actualiza sus directrices para enfrentar la problemática
Ante este escenario, el organismo desarrolla y actualiza sus directrices con el objetivo de apoyar a los países en la ampliación del acceso a atención eficaz y en la reducción de las muertes por sobredosis mediante recomendaciones basadas en evidencia.
En la actualización, la OMS reafirma su recomendación del tratamiento de mantenimiento con agonistas opioides, definido como la administración de agonistas opioides evaluados rigurosamente por profesionales acreditados dentro de la práctica médica reconocida, para personas con dependencia de opioides, con el fin de alcanzar objetivos terapéuticos definidos.
Este enfoque continúa sustentándose en el uso de metadona y buprenorfina oral, para las cuales la OMS mantiene recomendaciones firmes dentro del tratamiento de la dependencia.
Como parte de los cambios, el organismo extiende su orientación para incluir nuevas formulaciones de buprenorfina inyectable de acción prolongada, bajo una recomendación condicional, lo que amplía las opciones disponibles dentro de los esquemas terapéuticos.
La OMS indicó que la actualización se desarrolló conforme a sus métodos para la elaboración de guías, mediante un proceso riguroso que consideró el equilibrio entre beneficios y perjuicios, así como los valores y preferencias de las personas, la costo-efectividad, la equidad, la aceptabilidad y la viabilidad de las intervenciones.
Los hallazgos provienen de revisiones sistemáticas de la literatura científica, tanto cuantitativa como cualitativa, y fueron analizados por el Grupo de Desarrollo de Guías, que actualizó recomendaciones previas y formuló nuevas orientaciones.
El proceso cuenta con la supervisión del Comité de Revisión de Directrices de la OMS y se encuentra en fase de revisión por pares, junto con la participación del grupo directivo y especialistas en metodología.
Las directrices completas incluirán recomendaciones detalladas, la justificación de la evidencia, perfiles de evidencia, consideraciones para su implementación, así como vacíos de investigación identificados y otros elementos relevantes para su aplicación.
Se prevé que la versión final de estas guías sea publicada a finales de 2026 o a inicios de 2027, con el objetivo de fortalecer la respuesta de los sistemas de salud frente a la dependencia de opioides y mejorar el acceso a intervenciones basadas en evidencia.





















