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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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28 Marzo 2020 04:00:00
Constelación estrellada
Otro terrible mensaje de la 4T: cancelar la inversión de mil 400 millones de dólares de Constellation Brands en Mexicali. Realmente de locos: la planta tenía un avance del 70% y aparte tenía todos los permisos necesarios.

Con sus consultas mañosas, AMLO mata al motor económico de México. A fin de cuentas, 85% del PIB depende del sector privado: del consumo personal y de los empleos que habilitan este consumo.

Espantar al motor económico de México es malo en tiempos de bonanza, pero es mortal en la crisis nacional por el Covid-19.

Y, ojo, porque consultar a una multitud para tomar mejores decisiones no es mala idea. Pero el demonio, como siempre, está en los detalles: hay que saber hacerlo. Y te lo demuestro con un ejemplo que vi hace unos meses cuando visité las plantas de Nemak en García, Nuevo León.

Me llamaron la atención unos letreritos que vi pegados en muchos lados. Invitaban a los trabajadores a dar ideas de mejora. Y luego indicaban que las aportaciones iban a ser evaluadas y las mejores recibirían un reconocimiento a través de premios en especie.

Intrigado, pregunté y lo que me contaron es magnífico.

El programa se llama SIEN (Sistema de Ideas Nemak), y tiene 7 pasos: Detectar un área de oportunidad y generar posibles soluciones. Registrar las ideas en el portal de la empresa. Evaluación por parte del supervisor. Implementación en el área. Documentar el antes y el después y la aprobación y otorgamiento de puntos, para que el trabajador los cambie por los artículos promocionales, como mochilas, termos, libretas, entre otros.

¿El resultado para el 2018? 2 mil 200 participantes (10% del total), 7 mil 400 ideas generadas y ahorros por 4 millones de dólares. Excelente. Y aunque es pequeño el beneficio (Nemak vende 4 mil 700 millones de dólares) el punto no es el tamaño. El punto es otro.

El punto es aprovechar la sabiduría colectiva de los que saben: de los operadores, los que arrastran el lápiz. De los que ven lo micro. De los que ven los pequeños detalles que se les escapan a los jefazos.

Un sistema como SIEN realmente genera progreso y no las chupaletas de las consultas mañosas al pueblo sabio de la 4T.

No asume que mágicamente todas las ideas son buenas. No supone una sabiduría ungida por un dedo redentor. No. El valor lo determinan los resultados y no la intención. Por más buena que esta sea.

En su libro La Sabiduría de las Multitudes, James Surowiecki define cuatro criterios que debe cumplir un grupo grande para tomar mejores decisiones que un individuo. Según un resumen de Wikipedia, son:

1. Diversidad de opiniones.

2. Independencia; que la opinión de uno no influencie a la del vecino.

3. Descentralización. La ausencia de un poder que afecte la formación de las opiniones individuales.

4. Agregación. Existe un mecanismo para que las opiniones individuales se conviertan en una decisión grupal.

Pasa por el rasero de estos cuatro criterios el sistema de Nemak y las consultas de AMLO. Es claro: un método genera sabiduría, el otro borreguismo y gran posibilidad de equivocarse. La sabiduría de una multitud puede ser una gran fuente de mejora en la era de la disrupción. Simplemente hay que asegurarse de preguntar a los que saben y hacerlo bien.

De otra manera, enterrarás el potencial económico de un país. De otra manera, transformarás para mal todo lo que hagas. De otra manera, terminarás estrellado en el pavimento. Es terrible. Estamos siendo gobernados por ineptos dogmáticos.



En pocas palabras...

“Nunca interrumpas a alguien que está haciendo lo que tu decías era imposible de hacer”.

Amelia Earhart

Aviadora estadunidense







21 Marzo 2020 03:48:00
Qué NO hacer
“Los estoicos imaginaban el peor escenario para poder superar sus temores y así evitar que se hiciera realidad lo malo. Mientras muchos se enfocan hacia el éxito, los estoicos consideraban el fracaso”.

Así describe el autor James Clear un proceso contra intuitivo y muy valioso: la inversión, que significa visualizar lo contrario a lo que buscas. Desmenuzar lo malo para poder lograr lo bueno.

Excelente concepto para la era de la disrupción en los negocios y del populismo fantástico (de derecha y de izquierda) en la política.

Tiempos donde con la excusa de “transformar” se destruye lo malo junto con lo bueno. Lo que estorba junto con lo que ayuda.

Por eso es bueno analizar lo que no se desea. Por ejemplo, en la política o en los negocios:

- NO hay que privilegiar otros datos ante una pandemia mortal.

- NO debe morir nadie porque no hay medicinas.

- NO es de tener talentosos, sino de dejarlos actuar.

- NO es buena idea que maestros rijosos y poco capacitados estén a cargo de educar a nuestros hijos o nietos.

- NO solo es lograr el éxito hoy, sino sostenerlo mañana.

- NO es que el estado produzca luz, gasolina o diésel, sino que se produzca lo más barato posible.

- NO es defender la vaca lechera, sino de buscar más becerritos.

- NO es que Pemex extraiga petróleo, sino que se maximice la renta petrolera que recibe México.

- NO es solo de ganar al cliente, sino de mantenerlo.

- NO se trata de dar dádivas, sino de lograr una mano de obra capacitada y de crear empleos bien remunerados.

- NO es la idea del jefe, sino la mejor idea.

Después de visualizar lo malo, entender qué posturas, acciones, estrategias y tácticas provocan que se llegue al lugar indeseado.

Y luego evitarlas a toda costa. Primero quebrar lo malo.

“El comportamiento destructivo –egoísmo, temor, grillas, flojera, deshonestidad– tiene un impacto mucho mayor que el constructivo”.

Sabias palabras de Bob Sutton (relee La Regla de no Más Cabr...) y Huggy Rao, profesores de Stanford.

Los autores del libro Escalando la Excelencia, explican en un artículo de McKinsey que es natural que un líder busque mejorar una organización promoviendo primero conductas positivas.

“Y sin embargo, estudios académicos y empíricos comprueban que si quieres crear y fomentar la excelencia, la primer tarea debe ser eliminar lo negativo”, señalan.

Tienen razón. A fin de cuentas es mucho más fácil destruir que construir. Perfecto. Pero, ¿cómo eliminar lo malo? Aquí te van seis métodos sugeridos por los profesores:

1. Corta de raíz y de inmediato.

2. Plomería antes de poesía. ¿Hay problemas serios? Olvida el rollo. Arregla pequeñas cosas, una a la vez. Cierra fugas.

3. Adecuado antes de excelente. Pasito a pasito.

4. Reclutar a “súper estrellas” y populares. Si ellos y ellas se portan mal, difícil mejorar. Marcan la pauta.

5. Eliminar la “emoción” de ser malo. No a la impunidad.

6. Cambiar del presente al futuro. Que el “mal portado” visualice cómo puede ser mañana... y el beneficio de que cambie.

Buenísimos. Seguro te sirven en tu empresa o proyecto.


Según Sutton y Rao hay que estar muy atentos para detectar cuatro señales de qué comportamientos malos aquejan a una organización:

a) Temor a asumir responsabilidad.

b) Sentimientos generalizados de injusticia.

c) Incapacidad para cambiar lo malo.

d) La prevalencia del anonimato.

Cuatro elementos que crean un coctel mortal.

Porque cuando lo malo es la norma en una empresa (o en un país) entonces se genera un sentimiento de que se puede hacer lo que sea, porque a final de cuentas nadie observa y a nadie le importa.

La inversión es un gran recurso para ser exitoso. Como bien dice Clear: “Un jefe debe preguntarse: ¿qué haría diariamente alguien que es realmente malo? Y luego un buen líder lo evitaría”.

Exacto. De nada sirve el pensamiento mágico, el rollo y las buenas intenciones. Si lo bueno se destruye sin distinción, si reina la ineptitud, los caprichos y la ocurrencia y si lo malo permanece y se promueve, cualquier transformación será necesariamente para mal. No hay escapatoria.


En pocas palabras.

“No importa qué problema enfrentes, siempre considera el lado opuesto de las cosas”.

James Clear, autor estadunidense



14 Marzo 2020 04:05:00
SOS Covid-19
“Prepárate para lo desconocido estudiando cómo otros en el pasado han enfrentado lo imprevisto y lo impredecible”.

Excelente consejo del general estadunidense, George Patton.

Sobre todo en la era del Covid-19. Sin afán de alarmar, la cosa viene difícil.

La matemática de la enfermedad anticipa un gris escenario.

En primer lugar, es un virus muy contagioso (en promedio, un paciente contagia a entre dos y tres personas). Por eso, epidemiólogos reconocidos han estimado que entre 30 y 50% de la población mundial podría contagiarse. Bueno, Ángela Merkel estima que 70% de los alemanes podría contraer Covid-19. ¡Uffff!

En segundo término, la tasa de mortalidad del virus es alta, hoy ubicada en 3.6% globalmente. Pero OJO, en Italia es 6.2 por ciento. Expertos opinan que hay muchos más casos no contabilizados y que la tasa de mortandad bajaría a entre 1 y 2 por ciento.

Aun este nivel sería alto. Por ejemplo, la tasa de mortandad de la influenza es 0.1 por ciento. El Covid-19 sería entre 10 y 36 veces más mortífero.

Pero el problema no se limita a los decesos. Falta la atención médica de los que desarrollen síntomas graves: 80% se recupera sin problemas, 16.4% sufre de neumonía y requiere atención hospitalaria (según la OMS) y el restante 3.6% fallecería.

Estas cifras esconden un problemón.

Analicemos México. ¿Saben cuántas camas de hospital hay? Cerca de 185 mil (públicas y privadas). Si, bajita la mano, 20% de la población se contagia y el 16.4% requiere hospitalización, entonces serían 4.1 millones de pacientes. ¡Se requerirían 22 veces más camas de las que existen!

Obvio que no todos enfermarían al mismo tiempo. Pero las cifras espantan. Y suponiendo 20% de contagio. Si se cumple lo que augura Ángela Merkel, en México se requerirían 14.5 millones de camas de hospital, 78 veces más de las que hay.

Ah, y si la tasa de mortandad bajase al 2% y se contagiara el 20% de la población, morirían 500 mil mexicanos.

Y OJO, porque la tasa de mortalidad para pacientes de 70 años y más es superior al 10 por ciento. Y en México, solo el 4.1% de la población tiene más de 70 años. Es decir, una epidemia de Covid-19 diezmaría a nuestros padres y abuelos. ¿Se imaginan?

Esta matemática asusta. Por eso tantos países toman medidas.

No es casualidad que universidades cancelen clases presenciales. Como dice un experto: un dormitorio es equivalente a un crucero.

Por eso en Italia (que por cierto tiene el doble de camas de hospital per-cápita que México) y otros países cancelan eventos públicos. Por eso empleados de empresas icónicas trabajan desde casa.

Todavía hay muchas cosas que se desconocen de la enfermedad, por ejemplo, si el calor pararía su propagación. Pero por si las dudas, deberíamos de tomar medidas.


¿Qué hacer?

Seguir el consejo de Patton: copiar lo que funciona. Y los ejemplos de China (un régimen autoritario) y otros países asiáticos muy disciplinados comprueban que lo único que funciona para contener al virus es el aislamiento social obligatorio.

El Gobierno entonces debe de olvidarse de rollos genéricos y soluciones simplonas. Debe reconocer que nuestro sistema de salud es muy limitado y enfocarse de una vez a una real prevención.

Cancelar eventos públicos masivos y planes para el cierre temporal de escuelas. Tener filtros reales en aeropuertos, en particular con viajeros de EU, porque allá ya prendió el virus.

En lo económico, la 4T debería ajustar draconianamente. Y no me refiero al gasto público sino a la confianza. Deberían cancelar Dos Bocas y el Tren Maya. Y retomar Texcoco, las rondas petroleras y las subastas eléctricas.

Esto es ilusorio. Sé que YSQ no lo hará. Pero debería.

Las empresas deben hacer planes reales de aislamiento. Prohibir viajes, evitar eventos masivos y planear para los empleados que puedan realizar el trabajo desde casa.

Y nosotros igual: evitar aglomeraciones, no viajar, cuidar la higiene personal y guardarse lo más posible. Ah, y hablar con padres o abuelos para que extremen precauciones. Ellos están en gran riesgo.

Hombre y mujer precavida valen por dos. Sobre todo en la era del Covid-19.


En pocas palabras...

“Si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

Dicho popular
07 Marzo 2020 04:03:00
Antimanual (a lo Tesla)
“Somos Tesla. Estamos cambiando al mundo. Podemos repensar todo. Si estás buscando un manual típico del empleado lleno de reglas y políticas, este no lo es. Las reglas y las políticas te dicen dónde está el fondo. Te dicen qué tan malo puedes ser antes de que te corran. Eso no somos nosotros”.

Parte del “antimanual del empleado” de Tesla que recientemente se filtró en Business Insider. Está buenísimo. Y cómo no iba a serlo. Elon Musk es un emprendedor que está revolucionando a los automóviles, las baterías, los viajes espaciales y hasta el transporte supersónico con el hyperloop. Un tipo genial y atrevido que ha estado al borde de la bancarrota varias veces, pero al que ahora le sonríe la fortuna. Los buenos resultados recientes de Tesla la han llevado a los cuernos de la luna.


Imagina esto: Fiat-Chrysler, Ford y General Motors vendieron 47 veces más vehículos que Tesla en 2019... ¡pero el valor de mercado de estos 3 gigantes es 41% menor al de Tesla! Obvio que una empresa con alma guerrillera tendría un manual del empleado muuuy distinto. Aquí te van unas perlas de sus cuatro paginitas. Sí, es bien cortito. Sin rollo, frontal y directo:

1.-Operamos bajo el supuesto de que todos harán lo correcto, incluyéndote a ti. No cambiaremos este enfoque porque unos pocos no cumplen. En vez de esto, nos desharemos de ellos.

2.-Todos en Tesla pueden contactar al que sea para resolver un problema que beneficie a la compañía. Puedes hablar con tu jefe, con el jefe de tu jefe. Con Elon. Es más, considéralo tu obligación hacerlo hasta que suceda lo correcto.

3.- Es tu responsabilidad saber lo que se espera de ti. Tu jefe debe explicarlo. Pero si no lo hace, pregunta. Un “nadie me dijo” es una excusa que aquí nunca
funcionará.

4.-Tu trabajo #1, el de todos, es hacer que la compañía triunfe. Si ves una oportunidad de mejora, habla. Aunque esté fuera de tu área de responsabilidad.

5.-Si no eres confiable, este no es un lugar para ti. Te vamos a pedir que te vayas... y quizá no tengas
opción.

6.- “Me retrasé” es algo que dicen los niños en el kínder. Aquí no es el kínder. Planea estar a tiempo para iniciar tu trabajo.

7.- Nuestro supuesto es que si no avisas y no llegas a trabajar, eres un imbécil (jerk). Y más vale que tengas una buena razón para ello. Una sola vez que pase
esto es suficiente.

8.- Si cometes una estupidez (traducción mía: pendejada), dependiendo del caso, te aconsejaremos y se te daría otra chance. Pero no desperdiciaremos nuestro tiempo con estupideces cuando hay tantas cosas importantes que hacer.

9.-Asegúrate de divertirte en tu trabajo. Si no te diviertes serás infeliz. No queremos eso. Queremos que trabajes duro, que ames lo que haces y que te diviertas.

Y luego concluyen con la “moraleja de la historia”:

“El tema de estos estándares es sencillo: solo compórtate como la persona que quisieras fuera tu compañero de trabajo”. Así de simple, así de complejo.

Sensacionales, quizá alguno te sirva para tu empresa o departamento.

Voy a jugar con el concepto. Aquí van algunos principios del manual del empleado “a la Tesla” para nuestros políticos:

a) Las buenas intenciones no bastan; conoce el tema antes de diseñar tu estrategia.

b) Si no conoces, pregunta. Si vas a preguntar, que sea a expertos –ah, y el pueblo bueno no es sabio–.

c)Si el experto te dice que estás mal, no lo ataques. Escucha y ajusta.

d) Deja de culpar al pasado. Tú ya estás sentado en la silla. Haz algo.

e) No prometas lo que no puedes cumplir. Los problemas complejos y añejos no tienen soluciones rápidas y sencillas.

f) La ejecución definirá el éxito de tus políticas, no los rollos ni el crear leyes o comisiones para diagnosticar el problema. La ineptitud y la mala ejecución son
formas de corrupción.

g) “Yo no sabía” es algo para el kínder. México ya está harto de pentontadas y pentontos.

Lo directo siempre será mejor que el rollo que marea. Palabras a lo Musk para que entienda Mr. López.



En pocas palabras...

“Tu día será brillante si al levantarte crees que el futuro será mejor”. Elon Musk







22 Febrero 2020 04:03:00
Manual para fake news
En este espacio hemos escrito mucho sobre la epidemia de las “fake news” y de cómo estas contribuyen a la polarización, a la sinrazón y al mal gobierno. Siempre bajo un punto de vista propositivo.

En términos generales, con tres recomendaciones básicas:

1. Ser selectivo en las fuentes de información. Privilegiar medios profesionales. Ah, y antes de “compartir algo muy cotorro, por si las dudas”, consultar medios serios.

¿No está la nota? Seguro que es “fake”.

2. Informarse también con profundidad. Es imposible aprender en “140 caracteres”. También hay que investigar, analizar, comparar.

3. Antes de formar una opinión, buscar puntos de vista alternativos. Sobre todo en asuntos importantes. Cuestionar las ideas propias. Ser flexible.

Buenos consejos. Pero hoy vamos a desmenuzar el tema desde el punto de vista opuesto: del que busca propagar las “fake news”.

Como dijo Maquiavelo: conoce bien a tu enemigo. Puede ser la diferencia entre triunfar y perder.

Todo esto me vino a la mente por un excelente artículo del experto en redes Shelly Palmer, que reseña en tres pasos un manual práctico para crear fake news:
a) Lánzales carnada para que le den click. Una fake news no existe si no se viraliza. Y el click empieza por el encabezado. ¿Cómo crear un encabezado que ganche? Primer tip: agrega un calificativo que suene grandioso o único, como “increíble, revolucionario, sensacional, oferta especial, etc”. Segundo tip: crea una nota con una cabeza irresistible. Ejemplo: “Peña Nieto diseñó la Estafa Maestra”. Y luego pon lo que sea, no es tan importante probar el dicho, al cabo ya le dieron click.

b) Confronta a tu audiencia. La polarización es clave para la viralización, sobre todo en Twitter. Cinco pasos para lograrlo: Elige un tema caliente que genere polarización; convierte el asunto en binario. No importa que no sea así, la clave es que lo hagas blanco o negro. Sí o no. Con nosotros o en contra nuestra. Neoliberal o transformador; prepara un arsenal complementario de notas, tuits o mensajes “antifrágiles”. Es decir, que resistan el ataque de tu contraparte. No ganarás la guerra con una sola “fake news”; mantén el caos. Repite pasos 1-4 las veces que sea necesario y disfruta la comunidad que creaste. Todos ya piensan como tú. Aprovéchalo para construir tu proyecto, tu agenda.

c) Refuerza percepciones. Mantén tu coalición con notas y mensajes que les sean cómodos. Y no tienen que ser tratados profundos, pueden ser breves. Oraciones y encabezados simples que sostengan tus argumentos y los de tu audiencia.

Terrorífico y totalmente real. Técnicas que pueden ser utilizadas en los negocios para crear campañas de marketing, por ejemplo. Pero, sobre todo, técnicas utilizadas en la política. Revisa el actuar de Trump y dime si no. Pero no tenemos que irnos tan lejos. Andrés Manuel es un maestro en estas técnicas. No, es más: es Premio Nobel.
Porque no solo se conforma con las redes sociales. ¡Ja! Para nada. Sus conferencias mañaneras son un vehículo populista hipereficiente para viralizar cifras alternativas y atacar a sus “adversarios”.

Para promover esa polarización de la que habla Palmer.

Este manual práctico para generar “fake news” aprovecha la forma como operan las redes sociales, diseñadas para maximizar clicks. Por que así –con clicks– es como ganan plata Facebook y Twitter.

Las fake news son un peligro no solo para la democracia y la verdad, sino para la razón misma. Espero que este manual te sirva para identificarlas y para ponerles un alto. En algún lado hay que empezar.

En pocas palabras...

“El Estado tiene el derecho supremo de supervisar la formación de la opinión pública”. Joseph Goebbels

15 Febrero 2020 04:00:00
El mercado del amor
“Las cosas que me hacen decidirme a buscar casa son similares a cuando busco una compañera. Si me gusta ver casas y no tengo nada que hacer, sigo buscando. Si soy exigente, sigo buscando. Con una gran diferencia: la casa no tiene que amarme de regreso”.

¡Ah, chihuahua! Un extracto del libro Todo lo que Necesité Saber de Economía lo Aprendí en Sitios de Citas por Internet, del profesor de Stanford Paul Oyer.

Como hoy es Día de San Valentín, entrémosle al tema del amor desde una perspectiva muuuy distinta.

Como el mercado del amor es muy “líquido” (no es albur, significa que hay muchos compradores y vendedores), Oyer asegura que se puede aprender economía al revisar cómo funciona buscar pareja en línea.

Primero, el objetivo económico de encontrar una pareja ideal es maximizar la utilidad personal. Mmmm, demasiado abstracto. Digamos que es maximizar la felicidad esperada de la relación, ¿no?

“Los modelos de búsqueda en economía analizan pros y contras al decidir aceptar una opción de compra o seguir buscando una mejor”.

Igual en el amor. Pero a final de cuentas se opta por una pareja. A pesar de que quizá en el enorme universo de este mercado hubiese una mejor opción (aclaro, son palabras de Oyer). Lo que sí es que hay grandes diferencias en el tiempo de búsqueda: unos son rapiditos y otros lentones. En términos económicos: a menor costo de búsqueda, más tiempo buscando.

Por ejemplo, a algunos les gusta buscar. Derivan utilidad de la pesquisa. Pero también hay quisquillosos que se fijan en todo. A fin de cuentas, el tiempo de búsqueda depende de la personalidad.

Oyer asegura que el mercado laboral es el que más se parece al de la búsqueda de tu alma gemela.

“No elijo a la mejor pareja disponible, sino a la mejor pareja que también me elige a mí”, comenta.

Los paralelismos con el mercado laboral son notables:

1. Ambos lados buscan, evaluando sus opciones.

2. Es un proceso costoso.

3. Saben que si siguen buscando podrían encontrar a un mejor candidato que el “contratado”.

Por lo tanto, es difícil decidir. Pero el castigo de no elegir es alto: soledad o desempleo.

“Al final, la soledad es una opción tan poco romántica como el desempleo”, concluye.


Muuuy interesante

Bueno, hablando de citas en línea, hice un experimento. Creé cuatro perfiles en los principales sitios. Dos hombres y dos mujeres. Dos jóvenes (20 a 30 años) y dos de edad media (40-50).

Para hacerlo interesante, los jóvenes guapetones, pero sin plata. Y los maduritos, normalones físicamente... pero con patrimonio.

¿Sabes qué pasó? Las mujeres tuvieron mucho más suerte... y las más jóvenes, más. La chava de 24 años tuvo 701 visitas y guiños en el mes, mientras que la madura apenas 141, 80% menos. Hombres, búsquenle por otro lado: al joven le tocaron solo 225 visitas y guiños. Hombre maduro, trabajo duro: ¡apenas completó 61!

Hablando de citas y experiencia, el sitio Sex Surveys revela que el 41% de los mexicano(a)s tiene en promedio entre una y dos parejas antes de casarse. Un 25% tiene entre 3 y 5; un 11% entre 6 y 9; un 7% entre 10 y 14, y un 2% de a tiro echa la hilacha a volar: ¡tienen más de 20 parejas antes de sentar cabeza! Ah, pero en EU esta última categoría es enorme... ¡es el 16% de la población!

Para terminar revisemos algunas cifras del mercado del amor en México. Entre 2009 y 2018, la tasa de matrimonios en el país cayó 24 por ciento. ¿Y la de divorcios? Al revés: tuvo un alza del 69 por ciento.

Bueno, hasta en Estados Unidos se casan más (6.5 vs. 5.9 matrimonios por cada mil habitantes). Y aunque del otro lado del río Bravo se divorcian mucho más (2.9 vs. 1.25 por cada mil habitantes), la tendencia del divorcio en EU ha caído 28% en 18 años.

No importa si encontraste a tu media naranja en línea o tradicionalmente, nunca está de más recordarle por qué te hace suspirar... sobre todo en estas fechas. ¿Ya lo hiciste?


Posdata

El acoso sexual tiene dos elementos: el abuso y el poder del acosador. La cooperacha “voluntaria” a la IP es un tipo de acoso. Copelas o cuello... Terrible señal.

En pocas palabras...

“He decidido quedarme con el amor. El odio es una carga demasiado pesada” Martin Luther King.




08 Febrero 2020 04:00:00
Ganar a lo ‘Jefes’
Ganar en lo que sea es fenomenal. Ganar una competencia a nivel mundial es algo de otro mundo. Pero ganar viniendo de atrás deja un sentimiento de haber logrado una hazaña. Y no hay mejor ejemplo que lo que hicieron los Jefes de Kansas City en la postemporada.

Ningún equipo en la historia había ganado tres partidos de playoffs tras estar atrás en cada uno por 10 puntos o más. Hasta que llegaron los “come back Chiefs”. Reid, Mahomes y compañía nos deleitaron con su racha de triunfos espectaculares que culminaron con un merecido y emocionante campeonato. Mis 49ers se quedaron en la orilla.

¿Qué lecciones para los negocios, la política y la vida nos dejan los triunfos desde atrás de los Jefes? Por lo menos siete:

1. No hay sustituto para el talento. En cualquier competencia de clase mundial, el talento marca la pauta. No es lo único, pero es indispensable. Los Jefes reclutaron bien, iniciando con Andy Reid en 2013 y pasando por Mahomes en 2017. Su roster de receptores y corredores es impresionante, son muy veloces y explosivos. Pero quizá el cambio más notable fue la reforzada que le dieron a su defensiva.

El año pasado no pudieron parar a Brady y los Patriotas en tiempo extra y se quedaron a un paso del Super Bowl. Por eso cambiaron a su coordinador defensivo, trayendo a Spagnuolo e invirtiendo fuertemente en su defensiva. Se notó: fue la #8 en la liga en yardas totales, pero la #3 en parar la corrida, la gran fuerza de San Francisco (#1 en la NFL).

2. Una jugada a la vez. Cuando te vas muy atrás en un partido (24 puntos contra los Texanos, por ejemplo) es fácil perder la fe. Pero no hay fórmulas mágicas. Como dice Andre Agassi: el deporte (y en los negocios) es de la siguiente jugada. Vimos a Mahomes repetir en la banda: hagamos nuestro trabajo, una jugada a la vez.

3. Jugar agresivo, ir por el triunfo. Fue notoria la diferencia de actitud entre los coaches. Reid fue más agresivo. Es cierto que las circunstancias del partido a veces dictan la estrategia. Pero si tienes un equipo de primera, hay que tomar riesgos.

4. Usar productivamente el enojo. El safety Tyrann Mathieu (uno de los defensivos recién contratados) dio un discurso para motivar a los Jefes antes del juego. ¿Y ya en el partido? Ufff, estaba fúrico cuando se fueron 10 puntos atrás. Se le vio regañando a muchos. Y luego lo calmaron. El equipo canalizó el enojo y el regaño para motivarse.

5. Aprovechar los errores del contrario. Andy Reid le ganó la partida a Mike Shanahan, el coach de los Niners (que por cierto era el coordinador ofensivo cuando los Halcones increíblemente perdieron con los Patriotas un Super Bowl tras ir ganando 28-3). Shanahan fue timorato y decidió mal en momentos clave. Por ejemplo, al final de la primera mitad no pidió tiempo fuera para ir por más puntos. O bien, dejar de correr cuando iban arriba por 10 puntos. O la selección de jugadas en la última serie ofensiva. Para ganar viniendo de atrás hay que cobrar los yerros al rival.

6. La suerte cuenta. Varias jugadas clave se marcaron a favor de los Jefes, como la interferencia en contra de los Niners al final de la primera mitad. Pero como en todo, la suerte la aprovecha el talentoso preparado.

7. El factor genio. En este caso, con nombre y apellido: Patrick Mahomes. Un quarterback de época: preciso, de gran brazo, con una movilidad asombrosa y con la habilidad de pasar muy bien corriendo. A veces los campeonatos los definen los genios (Jordan, Bryant, Brady, LeBron, Messi, etc.). Otro elemento curioso: Mahomes fue el jugador #10 en la selección del 2017 de la NFL. ¿Y sabes quién lo pudo escoger antes? Los 49ers, que tenían la selección #3 y prefirieron un jugador defensivo (que ha sido muy bueno). Lo más curioso es que ese mismo año SF adquirió a Garoppolo de los Patriotas. Ironías del destino.

Interesantes lecciones, quizá alguna te sirva en tu próximo proyecto. Ganar consistentemente es un arte. Los equipos o empresas que dominen la receta para el éxito sostenido serán los triunfadores en la era de la disrupción. Suerte en el partido.


01 Febrero 2020 04:02:00
Batear bien
¿Quién es el mejor jugador de beisbol de todos los tiempos? Debatible, pero, respecto al bateo, Ted Williams sería una buena elección. El gran pelotero californiano tuvo un porcentaje de bateo de .344 en su carrera y fue el último en superar .400 en una temporada.

Tiene el mayor porcentaje de embasarse de la historia (.482, impresionante). Fue dos veces el jugador más valioso de la Liga Americana, líder en promedio de bateo seis veces y ganó la triple corona de bateo dos veces. Jugó 19 años con los Medias Rojas, interrumpiendo su carrera por cinco años por su servicio militar.
O sea, un tipo muuuy exitoso y hasta héroe.
Pero lo más interesante es que este genio del beisbol destiló su método en su libro El Arte de Batear, que tiene lecciones aplicables para la vida, los negocios... y la política.
Como a nuestro Presidente le encanta el beis, vale la pena repasar los aprendizajes de Williams según algunos resúmenes del libro.
Su primer paso llama mucho la atención. Analizó los datos (no sus creencias o sentimientos) de sus turnos al bat y creó un gráfico con 77 zonas del tamaño de una pelota de béisbol. Y en cada una anotó su porcentaje de bateo histórico (ve una foto en nuestros sitios).
Un análisis muy revelador: aun un gran bateador como Williams podía ser muy malo si elegía la pitcheada incorrecta. Ted tenía perfectamente delimitado su “sweet spot”. Utilizaba la paciencia como arma.
“Entendió que una de las claves para tomar buenas decisiones es la habilidad para distinguir el círculo de competencia del bateador”, explica Shane Parrish del estupendo blog Farnam Street.
Este es un aprendizaje central que hasta el legendario Warren Buffett utilizó para crear su impresionante portafolio de inversión.
“Al invertir puedo esperar sin presión a la pitcheada perfecta. Me pueden presentar miles de compañías, pero solo cuando veo algo que entiendo y que está a un precio adecuado es que voy a hacer un swing”, explica Buffett en un video que puedes ver en nuestro sitio.
Sabiduría pura aplicable en lo que sea. Esta es quizá una de las principales razones por las que se fracasa en los negocios, la política y la vida. Decidir sin conocimiento e información.
Actuar fuera de tu círculo de competencia, batear la bola equivocada.
Por cierto, un corolario importante a este círculo de competencia: el equipo. En un mundo disruptivo y veloz, la organización debe responder a cosas que desconoce. Ni el mejor bateador puede ganar solo el campeonato.
El que sí puede es un equipo que tenga un proceso adecuado para tomar decisiones. La organización heterogénea, que debate correctamente y que amplía en el camino su círculo de competencia. Y que, por ende, mejora su porcentaje de bateo.
Repasemos otras lecciones del libro de Williams:
- Mientras más aguantes por una pitcheada, menos probabilidad de que te engañen.

Se aprende a batear aprendiendo de las situaciones, conociendo a tu oponente y, sobre todo, conociéndote a ti mismo.
- Practicar, practicar y practicar: para aprender a batear hay que desarrollar callos en las manos.
- Controla tus emociones: 50% del bateo es del cuello para arriba.
- El que observa y aprende tiene ventaja.
- Hay muchos estilos para batear. Descubre tus ventajas y luego busca tu pitcheada ideal.
- Vas a fallar en lo que haces 7 de cada 10 veces.
- Un gran bateador no nace, se hace. Se hace con práctica, corrección y confianza.
- ¿Hiciste la tarea? ¿Cuál es la mejor pitcheada de tu oponente?
- Pregunta al que sabe. Valora la experiencia, es insustituible.

Yo no veía mejor la bola, tenía más disciplina.
- Ni el mejor bateador puede batear bien malas pitcheadas.
- A veces el ampáyer marcará mal. Olvida esa pitcheada y concéntrate en la que sigue... o en tu siguiente turno.
- Considera el ambiente cuando vas a batear.
Batear al ahí se va nunca será buena idea... y menos para un líder. Porque cuando un jefe se poncha mucho, toda la organización sufre.
Y no se diga un país entero...Posdata.

PIB 2019: -0.1%. Manufactura 100% 4T. Sin crecimiento no hay desarrollo; solo quedan ocurrencias tropicales. Releer: “Cerrar la brecha”.
En pocas palabras...
“Si no piensas bien, mejor no pienses mucho”.
Ted Williams, legendario pelotero de beisbol.




25 Enero 2020 04:00:00
Complot en la mañanera de AMLO
El presidente Andrés Manuel López Obrador no dudó en expresar que hay de nuevo un “complot” para afectar los rieles. Pero momento, no piense mal, no crea que son los rieles por los que transitará el Tren Maya, no nada de eso. ¿De qué le hablamos? Poco antes de terminar la mañanera del viernes, la cámara movible que transmite el encuentro del Mandatario con los periodistas se descarriló ante la sorpresa del propio AMLO y los presentes. El Presidente, quien no pudo aguantar la risa, de inmediato exclamó: “¡Es un complot!”. No faltaron los mal pensados que dejaron volar la imaginación con muchos de los temas, los fierros calientes que el Gobierno federal trae en la lumbre, como la venta del avión presidencial, las caravanas de migrantes o el pleito por la falta de medicamentos contra el cáncer. ¿Hubo complot en la mañanera del viernes?

Panistas quieren guerra electoral con Morena

Después de muchos meses de estar como el avestruz, la dirigencia del PAN, a cargo de Marko Cortés, impulsa una reforma de estatutos para abrir el partido y enfrentar ahora sí de tú a tú al partido en el poder, Morena, en las elecciones federales del 2021. Nos cuentan que don Marko quiere postular a los mejores gallos azules el próximo año, en la elección más grande de la historia, con 3 mil cargos en juego, entre ellos 14 gubernaturas y la renovación de la Cámara de Diputados. Para esa ruta, nos dicen, los panistas buscan la unidad total para hacer la guerra electoral a los morenistas. Pero antes deberán combatir a los demonios internos: una de las quejas más recurrentes en el blanquiazul es que su proceso de afiliación es muy tardado y complicado, además de que por muchos meses fue cerrado para evitar afiliaciones masivas y así controlar padrones en competencias por dirigencias o candidaturas. Ya se verá si reúnen el parque suficiente para la batalla electoral…

Morena, la piedra en el zapato de la 4T

¿Qué tienen en común el presidente Andrés Manuel López Obrador y el senador morenista Ricardo Monreal Ávila? Muchísimo, nos responden en el Senado, porque ambos políticos, el tabasqueño y el zacatecano, han dicho y dicho que el partido Morena no es un tema para ellos. Uno, por ser el padre fundador y, el otro, por tener las riendas para las elecciones de 2021. Y nos dicen que al parecer se han apropiado de aquello de “de esa agua no beberé”, y han abordado las incidencias en la organización de la que es capitana Yeidckol Polevnsky. Total que el partido en el poder vive horas de prueba por el pleito por la dirigencia y los retos en las elecciones intermedias en que se juegan 14 gubernaturas y la composición de la Cámara de Diputados. Tan es problema el partido que el mismo tabasqueño ha dicho que dejaría Morena “si se echa a perder”. Y el zacatecano, nos comenta, se frota las manos por entrar al quite con alguno de sus pupilos.

Diálogo entre Monreal y Zaldívar

La próxima semana, por cierto, habrá una reunión importante para el futuro del plan de reformas al Sistema de Justicia Penal que pretende la 4T. Nos explican que el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal Ávila, tiene una cita con el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el ministro Arturo Zaldívar, para comenzar a tratar el tema, la víspera del arranque del periodo ordinario de sesiones del Congreso de la Unión. Se trata, nos comentan, de un encuentro que da continuidad al que hubo en octubre pasado entre coordinadores parlamentarios y ministros del máximo tribunal. Pero en esta ocasión, nos cuentan, los integrantes de la Corte entregarán sus propuestas para la reforma al Poder Judicial, que el líder de los morenistas va a incorporar a las iniciativas. Así, nos hacen ver, comienza un diálogo que las partes esperan sea de lo más productivo en bien de la sociedad.


18 Enero 2020 04:02:00
Si cuesta, que valga
Los productos o servicios premium siempre cuestan más. El cliente paga y el proveedor debe cumplir con un extra. Las marcas que entregan ese plus disfrutan la ventaja del prestigio ganado y de resultados financieros por lo general muy buenos.

Por ejemplo, según Interbrand, el valor de las 100 marcas más prestigiosas se ubica en $2.13 billones (millones de millones) de dólares, casi el doble del PIB de México. En productos de consumo, la marca de lujo más valiosa es Louis Vuitton. Su marca vale $32 mil 223 millones de dólares y este monto creció 11% tan solo en el 2019. Nada mal.

Lo típico es que un producto de alta categoría cueste más. El valor para el cliente se expresa en un precio mayor. Pero ojo, hay otro elemento clave que a veces se olvida: el tiempo que el cliente invierte para conseguir o disfrutar el producto.

Te propongo que si tienes que invertir mucho tiempo, entonces tu producto también es premium. Por ejemplo, si esperas una hora para una hamburguesa, más vale que esté hiperbuena.

Esta reflexión se me vino a la cabeza tras el terrible tour a la Isla Tortuga en Costa Rica. Las fotos en internet mostraban un mar azul turquesa y las crónicas prometían “relajarse en la playa o caminar por los senderos boscosos”. Una probadita del paraíso, pues.

¡Ja! Del infierno más bien. Es una islita chafa en un mar feo. Dos playas pequeñitas con arena café y pedregosa. Sin agua entubada, con baños muy malos. Sin restaurantes y cerrada totalmente. O sea, nada de “caminar por los senderos boscosos”. Una prisión de 5 horas en una extensión de unos 50 metros de playa.

Lo peor es que –aunque no lo creas– la Isla Tortuga es un producto premium. Y no porque el tour fuese caro. No, por el tiempo invertido. Imagínate: 2.5 horas para llegar a Puntarenas, 2.5 horas en un barquito muy malito y retelleno para llegar. Y repite la dosis para regresar. O sea, 10 horas para ir y venir. y estar 5 horas en la Isla Tortura, perdón, Isla Tortuga.

Sorry, eso es un producto premium. Y como la operadora de tours no cumplió, todos los clientes terminamos muy disgustados. Cualquier empresa que se ubique en el segmento premium debe cumplirle al cliente en alguno de estos conceptos:

1. Calidad.

2. Valor percibido.

3. Exclusividad.

4. Que la experiencia sea única.

De otra forma, la empresa fracasa. En esta fábula la tortuga no llega primero. Es más, ni llega: alguien se la terminará comiendo. Porque los clientes no son tontos. Ajustan. Así lo hicimos en Costa Rica. Al día siguiente íbamos a otro tour y la cosa pintaba mal.

El viaje a las aguas termales cerca del volcán Arenal duraba 16 horas. Otro producto premium. La camionetita súper incómoda. Pero eso no era lo peor. No. Nos iban a repetir tres paradas que ya habíamos visitado en otro tour. ¿Cómo? ¿Están mal de la cabeza en la agencia?

“Oiga, pero eso ya lo vimos”, reclamamos. “Pues así es el tour”, contestaron. Para no hacer el cuento largo, ocho clientes nos bajamos.

Nos quedamos en San José y tomamos el control de nuestro día. Investigamos otras opciones y contratamos un recorrido privado a las cataratas de la Paz en Heredia. Fabulosas. Imperdibles. Únicas.

Al día siguiente, pan con lo mismo: 14 horas para ir al parque Manuel Antonio. Y, claro, ya habíamos encontrado el camino. No fuimos.

Otro de los mejores días de la vacación: un tour al volcán Irazú, la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y una comida en el restaurante y mirador “un bocadito del cielo”. Y vaya que lo fue.

En la era de la hipercomunicación, los clientes tienen más poder que nunca. Cualquier empresa debe hacer un diagnóstico de sus productos y servicios. La promesa al cliente tiene que ser cumplida.

Sobre todo cuando el costo en tiempo, dinero o esfuerzo es alto.



Posdata. Terrible la posible reforma al sistema judicial. De aprobarse como se plantea amenazaría garantías básicas de presunción de inocencia.


En pocas palabras.


“Es mejor viajar bien que llegar”.
Buda

11 Enero 2020 04:05:00
Conexiones
“Tuve un infarto en el 2015 mientras alquilaba una casita en Montevideo con Airbnb. Y los dueños me salvaron la vida. Hicieron una cantidad de cosas tremendas. Sin conocerme. Nos habíamos visto un día antes cuando me dieron la llave, y nada más”.

Así cuenta el escritor argentino Hernán Casciari un increíble relato de coincidencias que tuvo un final fe liz para todos.

Un año después, Casciari fue a conocer a Javier Artigas y Alejandra, sus salvadores. Y los dueños de la casa también tenían su historia.

Artigas era un ejecutivo exitoso... hasta que le diagnosticaron una insuficiencia renal crónica. Su carrera se truncó e iniciaron sus problemas. Por eso terminó rentando su casa de huéspedes.

Siendo empresario, Artigas creó una app para que personas como él planearan sus atenciones médicas al viajar. Pero nadie le hizo caso. Hasta que se le infartó su primer huésped...

Resulta que la crónica que redactó Casciari sobre su experiencia en Montevideo se hizo viral... y llamó la atención de Joe Gebbia, el fundador de Airbnb. Le gustó tanto que fue a quedarse en la casita de Montevideo, se hizo amigo de Artigas... e invirtió en su startup.

¡Bueno, Gebbia hasta usó la historia en TED!

“Esa conexión más allá de las transacción representa exactamente lo que busca la economía del compartir”, explica.

El epílogo de esta fantástica historia es Connectus Medical, la startup más exitosa de Uruguay. ¡Wow!

Este relato refleja perfectamente el poder de las conexiones. Un excelente tema ahora que inicia un año.

Porque la paradoja es que en un mundo interconectado muchas veces nuestras conexiones son digitales y se quedan por encimita.

La ironía es que las conexiones humanas, las “cara a cara”, son las más poderosas. ¿Cómo lograrlas? Dos pasos básicos.

1. Aprovechando oportunidades. En la actividad diaria siempre habrá puntos de contacto. Inclusive a veces con personas relevantes para tus actividades. Estar alertas, no dejarlas pasar.

2. Buscándolas proactivamente. Diseñando un plan para crear una red efectiva. Identificando empresas y personas. Utilizando las redes sociales. Buscando puntos de contacto para lograr una presentación. Ah, y preparándose para cuando se dé.

Supongamos que por azar o por intención se establece una conexión. Ahora hay que lograr que fructifique. Y la principal moneda de cambio para hacerlo es la ayuda.

Y esta no tiene que ser tan dramática como salvar una vida. No, quizá sea un dato valioso o un contacto. Puede ser una palabra de aliento o a lo mejor es algo pequeño, pero tangible que el otro necesita.

Nada solidifica más una relación que darle valor a la contraparte. Y, ojo, porque hay que mantener este beneficio mutuo en el tiempo. Sobre todo si el contacto que deseas mantener tiene poder.

Los poderosos son muy celosos de sus conexiones. Como muchos los procuran, mantienen solo las que les sirven o agradan.

Regreso a la historia de Casciari, donde la acción de Artigas le generó un megakarma positivo. Vaya que el destino lo premió.

Te propongo que lograr un buen network es una forma de mejorar las posibilidades del karma propio. Digamos que es más fácil que el destino le sonría al que tiene una buena red de contactos.

En su gran discurso de graduación de Stanford del 2005, Steve Jobs habló de las conexiones:

“No puedes conectar los puntos en tu vida hacia adelante, sino hacia atrás. Debes confiar que esos puntos se conectarán de alguna forma en el futuro. Confiar en algo: tus entrañas, tu destino o el karma”. Cien por ciento de acuerdo.

Quizá habría que agregar a los propósitos de Año Nuevo mejorar ese network que ayude a conectarnos a un muy próspero 2020.

Suerte en la faena.

Posdata. Tuve razón: AMLO canceló rondas petroleras. Se confirma su ineptitud y terquedad. ¡Muera la competencia y que vivan los monopolios estatales! Terrible.

04 Enero 2020 04:05:00
No sirvo vs. No sirve
Parte de la fenomenal charla de TED de Adam Grant, Los 3 Signos de un Original, que te recomiendo veas en nuestros sitios. Sabiduría pura: un pequeñísimo cambio de actitud puede ser la diferencia entre triunfar y desarrollarse... o fracasar y atascarse.

El profesor de Wharton señala que la duda constructiva es uno de los 3 signos de las personas realmente originales (de hecho, así se titula su libro: Originals, está en Amazon en inglés).

Esos líderes que revolucionan industrias (Bezos, Gates, Jobs) o transforman la cultura (Da Vinci, Mozart). Al pensar en este tipo de genios uno se imagina que tienen una confianza a prueba de balas.

Pues no.

La gran diferencia es cómo estos “originales” dirigen y canalizan sus dudas, su falta de confianza. Bien lo dice Grant: “Cuando algo no sale bien, en lugar de decir no valgo madre, piensan: los primeros intentos nunca valen madre”.

Y luego siguen intentando, ponen manos a la obra. Ajustan y buscan una mejor opción. No se rinden. ¿Cómo lo logran? Quizá, en parte, por el marco mental que adoptan, como sugiere el trabajo de Carol Dweck.

La profesora de sicología de Stanford realizó diversos experimentos para verificar cómo los marcos mentales de las personas influyen en las consecuencias de un rechazo sentimental (algo muy doloroso).

Dweck asegura que, en general, hay dos tipos de marcos: fijos y de crecimiento.

Los del primer grupo creen que los rasgos de personalidad son inamovibles y, por lo tanto, se juzgan a sí mismos y a lo que les pasa como evidencia de lo que son y lo que pueden lograr. El segundo grupo tiene actitudes muuuy distintas.

“Ven lo que les sucede no como prueba de lo que son, sino como evidencia de lo que necesitan cambiar para mejorar y superar así retos futuros”, explica Dweck en el Harvard Business Review (HBR).

De alguna forma, las actitudes que mencionan Grant y Dweck se asocian al optimismo. Pero, ojo, a uno basado en la razón. Porque para superar un mal inicio (o un rechazo) hay que tomar acciones. Hay que analizar, jerarquizar y ejecutar. De otra forma el optimista se atora.

“Visualizar un éxito sin esfuerzo (un consejo típico de motivadores) es desastroso. Es una receta para fallar”, señala Heidi Grant en otro artículo del HBR.

La autora del libro Éxito: Cómo Llegar a Nuestras Metas, reseña los experimentos del sicólogo Albert Bandura, que probaron que el optimismo (el creer se tendrá éxito) es el mejor predictor del éxito.

“Sin embargo, hay un gran asegún: una cosa es creer que se tendrá éxito y otra muy distinta pensar que llegará fácilmente”, explica Grant.

La sicóloga identifica dos tipos de optimistas: realistas y no realistas. Llamémosles soñadores. Los realistas saben que el éxito llega sólo con esfuerzo, planeación, persistencia y estrategias correctas. Los soñadores creen que el éxito llegará sin importar lo que hagan.

Considere los experimentos de la sicóloga Gabriele Oettingen con mujeres obesas. Comprobó el valor del optimismo: las que tenían confianza en su éxito perdieron 12 kilos más que el resto. Pero las que tenían confianza y creían que perder sería fácil, de hecho, perdieron 6 kilos menos que las que aceptaron que el reto era muy duro.

Grant propone entonces cultivar un optimismo realista con una actitud positiva y un diagnóstico honesto de los retos.

¡Exacto! La introspección siempre es importante al enfrentar cualquier tarea o proyecto. La clave es que no sea destructiva. De otra forma, un “no sirvo” se convierte en una profecía que se autocumple, ¿no crees?

Grandes conceptos que espero te vengan bien ahora que inicia un año que ojalá esté lleno de optimismo y logros.



En pocas palabras...

“El optimismo no contempla hechos, sino prospectos”.

Norman Cousins, autor estadunidense.
21 Diciembre 2019 04:04:00
Telescopios y microscopios
“Vale la pena examinar las oportunidades con un telescopio. Están ahí, pero lejos. El telescopio te ayuda a enfocarlas y a encontrar cómo alcanzarlas. Es fácil encontrar un telescopio si lo buscas.

“Y vale la pena ver los problemas con un microscopio. Para no intimidarse por aquello que amenaza tus sueños, para mejor examinar sus partes. Entender qué lo compone para quitarle su poder”.

Una gran reflexión de Seth Godin, uno de mis microautores (escritos pequeños, pero profundos) favoritos. Ideal ahora que estamos cerca de cerrar un año y empezar un capítulo nuevo.

Empecemos por el lado positivo, el de las oportunidades. ¿Cómo encontrarlas? Parece obvio, pero primero hay que buscarlas.

En un mundo hipercomunicado y disruptivo es bien fácil perderse en la hiperactividad. En atender las innumerables peticiones sobre nuestro tiempo en el trabajo y en la vida.

Terminar tan ocupado que el tiempo transcurre de una tarea a otra, mientras que otro aprovecha nuestro ajetreo. Es cuestión de observar a nuestro alrededor: las oportunidades ahí están. Si no las tomamos, alguien más lo hará. ¿Qué hacer?

Primero, hacer una pausa para contestar esta pregunta: ¿Qué funciona y qué no funciona en mi vida? En el trabajo, en la familia, en la salud, etc. Una respuesta detallada puede esconder las oportunidades.

En lo que funciona estarán áreas a reforzar para así dar más valor agregado en la chamba, para progresar, para estar más satisfecho, para ser más feliz, etc.

Pero las áreas débiles también están llenas de oportunidades, sobre todo si están en aspectos clave. El impacto marginal de mejorar un poco en algo importante puede ser muy grande. Ah, y se notará mucho.

Si ya se identificaron las oportunidades habrá que poner manos a la obra. Para el trabajo, respondiendo este tipo de preguntas:

¿Qué tanto estoy aprendiendo y qué más puedo aprender?

¿Qué oportunidades de progreso existen? ¿Dónde? ¿Quién las aprovecha y cómo? ¿Con quién me puedo relacionar para acceder a ellas?

¿Cómo está la relación con el jefe y cómo la puedo mejorar? ¿Qué tan bien posicionado está mi jefe? ¿Qué otros jefes tienen buenas perspectivas y cómo puedo relacionarme con ellos?
De las respuestas pueden derivarse acciones específicas. OJO, con enfoque. Un plan de 50 medidas es igual de malo que uno con solo una. Uno es pichicato, el otro soñador.

Algunas armas potenciales para cumplir estas acciones pueden ser:

1. Aprendizaje y capacitación. Específica y en áreas relevantes.

2. Apropiarse de tareas organizacionales que den oportunidad de relacionarse con muchas personas y, sobre todo, con jefes. A veces pequeñas tareas rutinarias esconden grandes tesoros.

3. Mejorar networking. Tip práctico: hacer favores pequeños, pero relevantes puede cimentar las redes organizacionales.

En el aspecto personal, este tipo de cuestionamientos ayudan a encontrar oportunidades: ¿Cuál es mi capacidad de ahorro? ¿Qué tan saludable es mi vida? ¿Cuál es el balance de mis relaciones afectivas? ¿Tengo tiempo para mi persona y para distraerme y divertirme?
¿Disfruto la vida análoga (¡la real!) o todo mi mundo es digital?

Pasemos a los problemas. El triste pan nuestro de muchos días. Te propongo un plan de tres partes para usar el microscopio:

a) Enlístalos. De la forma más específica posible y por áreas: trabajo, familia, finanzas, salud, relaciones, etc.

b) Dimensiónalos y jerarquízalos. Detalla sus consecuencias, determina la gravedad y la temporalidad de las mismas y ordénalos en importancia actual y futura.

c) Atiéndelos. Encuentra sus causas raíz. Identifica posibles avenidas de solución.
Identifica recursos propios y de terceros necesarios para resolverlos. Crea un plan de ataque. Recluta aliados y recursos. Monitorea el avance y ajusta en el camino.

Ojalá que te sirvan estos apuntes para que el 2020 sea mucho mejor que el 2019... ¡ah, y peor que el 2021!

Por lo pronto, en esta Navidad y Año Nuevo te deseo que solo utilices telescopios para enfocar felicidad y descanso. Guarda tus microscopios en un cajón. Aquí nos vemos en enero si Dios quiere.

En pocas palabras...
“La vida es muy sencilla, pero insistimos en hacerla complicada”.

Omar Jayam, matemático persa
14 Diciembre 2019 04:05:00
En pocas palabras
Para preparar el fin de año, aquí algunas de las mejores frases con las que cerré la columna en 2019. Algunas reflejan perfectamente nuestra triste realidad, otras brindan consejos valiosos, invitan a la reflexión o simplemente provocan una sonrisa. No hay editorial más poderoso que el que ocupa tan poco espacio.

“Nunca pienso en el futuro. Solito llega rápido”, Albert Einstein.

“Cuidaos de los falsos profetas que vienen con vestidos de ovejas”, Evangelio de San Mateo.

“Hablar no me enseña nada. Solo aprendo cuando escucho”, Larry King.

“Al enfrentar un obstáculo imposible de librar, la terquedad es idiotez”, Simone de Beauvoir.

“El mejor mentiroso hace que dure mucho la mentira más pequeña”, Samuel
Butler.

“Contrata a los que saben y déjalos trabajar. Si no, contrata a los más baratos para que hagan lo que digas”, Warren Buffett.

“La pobreza es la peor forma de violencia”, Gandhi.

“La flojera es solo el hábito de descansar antes de cansarse”, Jules Renard.

“No escapas la responsabilidad de mañana evadiendo la de hoy”, Lincoln.

“Tu talento es el regalo que Dios te hizo. Lo que hagas con él es tu regalo a Dios”, Leo Buscaglia.

“Por cada minuto que estás enojado sacrificas 60 segundos de paz”, Ralph Waldo Emerson.

“El pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie y el realista ajusta sus velas”, William Arthur Ward.

“Ser virtuoso es maravilloso, pero sentirse virtuoso es un atajo al vicio”, Julian Baggini.

“Soy paciente con los estúpidos, pero no con los que están orgullosos de serlo”, Edith Sitwell.

“No he fracasado. Solo he encontrado 10 mil formas que no funcionan”, Edison.

“El joven conoce las reglas. El viejo, las excepciones”, Oliver Wendell.

“Los que planean la destrucción de otros, muchas veces mueren en el intento”, Platón.

“No hay nada más inútil que ser eficiente en algo que no se debería hacer”, Peter Drucker.

“Solo hay un jefe: el cliente. Y puede despedir a todos en la empresa simplemente gastando su dinero en otra parte”, Sam Walton.

“El talento gana juegos, los equipos campeonatos”, Michael Jordan.

“No tengo tiempo para una crisis, mi agenda está llena”, Kissinger.

“Pueden escuchar tus palabras, pero sentirán tu actitud”, John Maxwell.

“En la política, la estupidez no es desventaja”, Napoleón.

“En la juventud aprendemos. Con la edad entendemos”, Marie von Ebner-
Eschenbach.

“Algunos no quieren parecer tontos. Y para evitarlo están dispuestos a seguir siéndolo”, Alice Walker.

“Todos tienen un plan hasta que los golpean en la boca”, Mike Tyson.

“Determinación es correr la vida como un maratón y no como un sprint”, Angela Lee Duckworth.

“El idealismo no te protege contra la ignorancia, el dogmatismo y la estupidez”, Sidney Hook.

“La lógica es el inicio de la sabiduría, no el final”, Leonard Nimoy.

“Pensar es el trabajo más difícil, por eso pocos lo hacen”, Henry Ford.

“Los insultos son los argumentos del que está equivocado”, Jean-Jacques Rousseau.

“No hay mayor pecado que la estupidez”, Oscar Wilde.

“Una verdad que daña es mejor que una mentira útil”, Thomas Mann.

“La risa es un tranquilizante sin efectos secundarios”, Arnold H. Glasow.

“No ser un idiota es más difícil de lo que se cree”, Charlie Munger.

“No sobrevive el más fuerte, sino el más inteligente”, Charles Darwin.

“La frugalidad empuja a la innovación”, Jeff Bezos.

“La suerte es el último refugio del flojo y del incompetente”, J. C. Penney.

“Cada quehacer trae su reloj”, Enrique Canales.

“Hay estupideces bien vestidas así como también hay estúpidos bien vestiditos”, Nicolas Chamfort.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no crees?

Posdata. De lo perdido, lo que aparezca. Aunque se cedió, es buena noticia que el T-MEC se apruebe.

En pocas palabras...
“Comerme las palabras nunca me ha dado
indigestión”.
Winston Churchill
07 Diciembre 2019 04:04:00
El número
Inicios de diciembre. Ya casi llega el aguinaldo (espero te toque). ¿Qué hacer con esa lanita? Buena excusa para platicar de la riqueza.

Vivimos en un mundo materialista. Es fácil confundir el valor de una persona con el de su patrimonio: vales porque tienes.

Abundancia es la palabra clave en la definición de riqueza: de bienes y cosas preciosas, de cualidades o atributos.

Pero, como todo en la vida, la riqueza es relativa.

Hablando de ingresos, según el INEGI, si ganas más de 55 mil 600 pesos mensuales ya eres parte del decil más pudiente. Ah, y este 10% superior concentra el 34% del ingreso.
Imagina, todo el 50% más pobre de México apenas suma el 21 por ciento. Uffff.

En dólares nominales, el PIB per cápita mexicano fue de 9 mil 318 dólares en 2018, según el Banco Mundial. Muy atrás del campeón, Luxemburgo (105 mil 863), o de Estados Unidos (casi 60 mil dólares). Uruguay (casi 17 mil) y Chile (15 mil 67) son los campeones regionales.

Pero no se puede hablar de riqueza analizando solo los ingresos. Hay que considerar el patrimonio. En este rubro es más difícil hacer un “benchmark”. Hagamos, pues, un análisis conceptual.

De acuerdo con un artículo de Michael, un exbanquero de Wall Street, en el sector financiero de Nueva York la riqueza se expresa en un número.

“Cuando laboré en Goldman, muchos hablábamos sobre cuál era nuestro número. Y claro que nos referíamos al número de ching... a tu madre”, explica.

Según Michael, este número representa el patrimonio necesario para que no te importe lo que opinen los demás. O sea, para poder mandar a todos a la...
Bueno, entonces ganar bien y tener mucho dinero es ser rico, ¿no?
No. Todavía falta. La riqueza financiera puede ser efímera.

Basta recordar a Mike Tyson, que ganaba 30 millones de dólares por pelea, acumuló una fortuna de más de 300 millones... y se declaró en bancarrota en el 2003.

El “número” de alguien puede ser enorme y llegar pronto a cero, mientras que otro puede ser mucho menor y permitir una buena y larga vida. Claro, ¡depende de los flujos de salida!

Un gasto excesivo agota hasta el patrimonio más alto. Y es que los súper ricos gastan de otra forma. Tomemos como ejemplo el precio de un departamento en las zonas chic de las principales capitales.

¿Sabes cuántos metros cuadrados (m2) compra un millón de dólares en Mónaco? Según el reporte Knight Frank de la riqueza, apenas 16 m2. Chécate el resto del top 5: ¿Hong Kong? 22 m2. ¿NY y Londres? 31 m2. En Singapur rinde un poco más... 36 m2.

Quizá otro concepto interesante para determinar la riqueza es el “ingreso pasivo”.

La exitosa serie británica Downton Abbey nos recuerda cómo en el siglo 19 e inicios del 20, los lords británicos más acaudalados vivían de las rentas de sus tierras. Tenían un ingreso pasivo, un número que les permitía vivir tranquilamente. Lo mismo sucede hoy con los ingresos de rentas, fondos de retiro, inversiones, etc.

Si la riqueza es un número (de patrimonio e ingresos) que permite vivir bien, lo que faltaría para redondear el concepto es la expectativa de vida. Alguien a quien le queda un año puede ser rico con más poco que otro al que le quedan 50 años en el mundo.

Para terminar, hay que recordar la trillada (pero muchas veces cierta) máxima de que la riqueza no lo es todo. O que el dinero no puede comprar la felicidad. Aunque como dijo la escritora Helen Gurley: ¡con plata por lo menos serás miserable de forma cómoda! Ja, ja, ja.

Por ejemplo, según el reporte de la felicidad 2019 de la ONU, los mexicanos somos más felices que algunos países más ricos, como Francia o Singapur. Ah, pero también pueden convivir riqueza y felicidad. Por ejemplo, Noruega ocupa el 3er lugar en ambas categorías.
Por lo pronto, espero que tu aguinaldo sea generoso. Pero, sobre todo, espero seas rico en lo que importa: salud, amor y felicidad. Sí, aunque suene trillado. Todo lo demás es extra, ¿no crees?

Posdata. Trump seguramente va a juicio político. La matemática en el Senado augura será declarado inocente. ¿A quién beneficiará esto en la campaña? Sin duda, una apuesta riesgosa. Ojalá que el destino alcance a este narcisista tramposo.

En pocas palabras...
“La mayor riqueza es vivir contento con lo poco”. Platón
30 Noviembre 2019 04:04:00
Eres lo que repites
Tus hábitos anteceden a tus resultados. Tus hábitos financieros anteceden a tu riqueza. Lo que comes antecede a tu peso. Tu aprendizaje antecede a tu conocimiento. Eres lo que repites”. Una fantástica reflexión del autor James Clear. Estoy 100% de acuerdo.

Y ojo, eso de “eres lo que repites” no se refiere al rollo. A las bonitas palabras que emiten tantos y tantos líderes. No. Si no diría “eres lo que dices”. Eso estaría fácil. Pero de lengua me como un taco.

Lo que pesa son las acciones. Los que pesan son los hábitos.

Perdón, pero no me puedo aguantar. Tomemos a AMLO como ejemplo. ¿Qué repite constantemente? Una referencia incesante a su persona, ignorar la evidencia que no concuerde con sus ideas, etiquetar y atacar al que lo contradice y estar en una campaña permanente para reforzar su base electorera.


Estos hábitos describen a un líder narcisista, mal informado, terco, agresivo y populista. Describen a López Obrador de cuerpo entero. Si somos lo que repetimos, entonces no solo hay que concentrarse en los objetivos. También hay que prestar muuucha atención al proceso. Hay que concentrarnos en los hábitos.

Para hacerlo, repasemos las lecciones del libro Hábitos Atómicos, de Clear, según un resumen de Sam Davies. Un tema ideal ahora que se acaba el año. Según Clear, un hábito atómico es una rutina, es pequeña y fácil de realizar y que potencia el crecimiento personal.

Algo parecido a los “mini-hábitos”, de Stephen Guise. ¿Quieres bajar de peso? Inicia con una lagartija al día, después dos. ¿Quieres leer más? Lee 10 páginas diarias. El problema es que muchas veces se abandona un hábito, por lo que Clear describe como “el valle de la desilusión”.

Y es que un hábito atómico no da resultados inmediatos. Tarda. Pero una vez que “prende”, el efecto acumulativo es tremendo. Entonces, este valle entierra muchas veces las mejores intenciones. Nos quedamos en el camino.

¿Cómo lograr la consistencia necesaria? Clear sugiere contestar 4 preguntas:

1. ¿Cómo hacerlo (el hábito) obvio? Claro, conciso y asociado a tu ambiente.

2. ¿Cómo hacerlo atractivo? Muchas veces lo necesario no es atractivo. Tip para cambiar un comportamiento: únete a un grupo para el que ese hábito sea la norma. Ejemplo para el ejercicio: un equipo de corredores, ciclistas, etc.

3. ¿Cómo hacerlo fácil? Siguiendo la ley del mínimo esfuerzo: se tiende a hacer lo más fácil. Crea condiciones donde hacer lo correcto sea lo más sencillo.

4. ¿Cómo hacerlo que satisfaga? Buscar éxitos pequeños para evitar la desilusión de no obtener resultados dramáticos.

Para aplicar estos consejos falta analizar cómo se forma un hábito. La ciencia dice que básicamente es con un círculo de tres partes: un disparador, una rutina (el hábito) y la recompensa.

Lo curioso es que en un hábito el cerebro “se duerme”, actúa en automático. salvo al inicio y al final: en el disparador y la recompensa. Por eso la solución más efectiva para cambiar hábitos es modificar la rutina sin alterar el disparador o recompensa.

Por ejemplo, si por las tardes comes un dulcecito para romper la monotonía, puedes cambiarlo buscando a un compañero para acordar detalles de un proyecto.
Cierro con algunos tips adicionales de Clear:

- No inicies un nuevo hábito que requiera más de 2 minutos.
- Crea un ambiente donde sea fácil hacer lo correcto, y viceversa.
- Sigue tus hábitos más importantes con un registro escrito.
- Busca “socios” para comprometerte a hábitos clave.
- Enfócate a tareas que te exijan, pero que puedas lograr.

¡Buenísimos! Alguno seguro te sirve. Ojalá alguien se los platicará al Presidente. Porque de veras urge una reingeniería tropical de sus hábitos.

Como bien dice Clear: “tu identidad es definida por tus procesos, y tus procesos definen a tus resultados”.


Sabiduría pura para un líder. Sabiduría pura para cualquiera.

Posdata. ¿Quiere el Gobierno que se realicen los 147 proyectos privados en infraestructura? ¡Manden señales! Ejemplo: destraben los 258 proyectos energéticos que la IP quiere ejecutar. Demuestren voluntad. Rollo no, acciones, sí.

En pocas palabras.
“Los hábitos son una espada de dos filos”. James Clear, escritor estadunidense.
23 Noviembre 2019 04:04:00
Pasión + Método
Pasión y método. Estas fueron las dos palabras con las que me quedé tras visitar las instalaciones de Nemak en García, Nuevo León.

Y no solo por la calidad de las plantas, sino por la combinación de recurso humano, tecnología, estrategia y táctica.

No es casualidad que 25% de los 100 millones de vehículos que se venden todos los años en el mundo tengan un componente de Nemak.

Pasión + Método. Este binomio es útil para cualquiera. Veamos.

Fue notoria la preparación de jóvenes y no tan jóvenes que habían ya laborado en varias plantas (son 38 en 16 países). Aparte, se respiraba entusiasmo por la chamba. Para mí la pasión es ingrediente clave en la era de la disrupción.

Desarrollar una pasión sistémica en una organización va más allá de echar rollos bonitos. Es algo más ingenieril.

Te propongo 6 pasos básicos para tener “apasionados”:

1. Reclutarlos bien. Talento y rasgos personales: curiosidad, inquietud, actividades extracurriculares. Un apasionado rara vez está quieto(a).

2. Escucharlos y dejarlos trabajar. Nada frustra más a un talentoso que ser ignorado y arrinconado. Si los reclutaste, aprovéchalos. Si no, se irán. Alguien más cosechará tus frutos.

3. Capacitarlos. Un mundo cambiante implica un aprendizaje constante. Sobre todo en industrias en (r)evolución, como la automotriz. El que no se actualiza se estanca y sufre.

4. Retroalimentarlos. Objetivos claros y comunicación constante. Indicaciones precisas sobre áreas de mejora. Ah, y por favor: también sobre lo bueno. Porque es taaan común que lo malo siempre se comente, pero lo bueno, ¡nunca!

5. Motivarlos. Obvio que primero pagándoles bien. Pero eso no basta. También hacerlo con incentivos intrínsecos (relee “Motivar, ¿solo con dinero?”). Por cierto, alinea bien tus incentivos. Si no, terminarás donde no quieres.

6. Promoverlos. Prepara a tus buenos elementos: muévelos de puesto, varía sus funciones, redondéalos. Claro, con inteligencia y planes personalizados. No todos pueden ser generales.

Muy bien. Paso 1. Pero todavía falta. La pasión desbocada o mal enfocada lleva más rápido al precipicio. Hombre, lo estamos viendo en la 4T. Nadie los puede acusar de blandengues. Peeero...

El complemento es el método, que para mí por lo menos tiene 4 elementos:
a) Excelencia en cadena. En todos los departamentos. En investigación, desarrollo de prototipos, manufactura, logística, servicio al cliente, etc. Un eslabón débil romperá la cadena.

b) De la mano del cliente y la tecnología. Sobre todo en industrias globales y altamente competitivas. Los clientes son el radar más preciso de lo que viene, y la tecnología marca la pauta.

c) Invertir y ajustar. Afinar la mira y sacar la cartera. Camarón que se duerme... Éxito presente no garantiza éxito futuro.

d) Prepararse para el futuro. Con escenarios de corto, mediano y largo plazo. Con planes de contingencia precisos.

Regreso a Nemak para comentar un par de puntos que ilustran el método. Primero, respecto a la tecnología. La confiabilidad de un vehículo es clave en la era de garantías de 5 años o más.

Para esto desarrollaron NORIS (Nemak Operations Real time Information System). Todas las partes tienen un código QR y en este está toda la historia de la pieza: departamento, prensa, hora, operador, condiciones, etc. En tiempo real, leíble desde un celular.

Impresionante (orgullo personal: mi hijo Jorge participa en NORIS). Con esto han bajado las fallas a niveles récord en la industria. Y van por más: ahora buscan predecir condiciones específicas que pueden generar fallas. Para prevenir más que corregir.

Segundo, sobre el futuro. Una gran amenaza para la industria tradicional (combustión interna) son los vehículos eléctricos y autónomos.

Nemak estudia a fondo el tema. Tiene escenarios y ajusta su estrategia para enfrentar un panorama realmente difícil y retador, que de hecho golpea ya a sus resultados financieros. Ya produce partes para vehículos eléctricos, algunas muy rentables.

Método + Pasión. Una fórmula que puede servir para acelerar, rebasar y mantener la ventaja en cualquier carrera corporativa.

Ojalá te sirvan estos apuntes.

Posdata. AMLO ya escribe su segundo libro: Pociones Mágicas del Sureste. La fantasía siempre es más agradable que la realidad.

En pocas palabras...
“La pasión da propósito, pero los datos dictan las decisiones”.
Andy Dunn, empresario estadunidense
16 Noviembre 2019 04:03:00
Antimanual de servicio
Hay dos métodos ideales para aprender.

El primero es encontrar algo perfecto para analizarlo, desmenuzarlo y copiarlo. Digamos que es el método color de rosa, el bonito.

El otro es lo opuesto. Porque algo totalmente disfuncional también es valiosísimo. Ahí analizas, desmenuzas... y luego evitas lo malo.

Tal como me pasó en mis recientes vacaciones (relee “Lecciones de Turquía y Grecia”). Ahí experimenté de cerca el caso dos con el hilarante tour con Anastasia por el Peloponeso.

Ella fue nuestra guía, una historiadora experta en temas griegos. Seguro podría haber escrito un libro.

Pero donde sí le falló fue en trato con sus jefes. Te comparto las 12 antilecciones en servicio al cliente del manual de Anastasia:

1. Yo siempre tengo la razón. No había sugerencia del cliente que se quedara sin una contraofensiva para demostrarle que estaba equivocado. Alguien le quitó del libro de Anastasia la paginita de que “el cliente siempre tiene la razón”. Hombre, ¡aunque sea a veces!

2. Buscar regañar siempre. Tener la razón no es suficiente. Cuando puedas, regáñalo. ¡Faltaba más!

3. No te soluciono nada. Arty Tours, la operadora, extravió varias maletas al subirlas al autobús en Atenas. ¿Te imaginas la molestia? No era culpa de Anastasia, pero ella representaba a la empresa. ¿Qué hizo? Promesas huecas y nada más.

4. Ah, y en la crisis: pídeme perdón. Los clientes naturalmente molestos. Anastasia no aguantó y discutía por todo. Llegó el colmo. En un momento, fingiéndose víctima, dijo: “Pídanme perdón”. ¿De veras?

5. Exhibirte en público. Una colombiana se perdió en el tour de Olimpia. Amablemente le pidió a Anastasia en Delfos que no la perdiera.

6. ¿Quieres un buen servicio? Repite conmigo: padre nuestro... Simplemente empezamos a echar botana. Ante el mal tiempo...

7. Antagonizar a todos... y por todo. Como habían extraviado las maletas, por las mañanas toditos frente al autobús para asegurarse que las subieran. A Anastasia no le gustaba. A mí echó bronca.

8. Recordarles: ustedes no son especiales. Al regresar a Atenas dijo: “Los voy a dejar a unas cuadras de sus hoteles”. Reclamo de algunos. Ja, ja, ja, otra vez de locos: “Éste no es un servicio privado, si quieren algo mejor, lo hubieran contratado”.

9. Tratar al cliente como en el kínder. No desaproveches nunca la oportunidad de ponerlo en su lugar.

10. Rigidez en el servicio: así es como debe ser. Varias veces nos dijo: “Yo soy la experta, si no les gusta, ni modo”.

11. Los que no hablan español son los mejores. Había varios brasileños en el tour y Anastasia hablaba en español. No dejó de recordarnos que ellos entendían mejor.

12. En esas épocas, sí había buena compañía. Cierro con algo realmente para carcajearse. En Grecia la historia se respira

En servicio al cliente el trato es más importante que la sapiencia.

Ojalá que te sirva este antimanual de servicio al cliente. Ah, y no dejes de ir a Grecia. Delfos impacta. Los monasterios de Meteora, impresionantes. Con o sin Anastasia, ¡vale la pena!

Posdata. La renuncia de Evo deja una lección clave: la ciudadanía NO acepta al éxito económico (allá si hubo) como moneda de cambio para pisotear el estado de derecho para perpetuarse en el poder.
09 Noviembre 2019 04:04:00
La esperanza no es una táctica
Te cuento que me eché todita la mañanera donde el general Luis Crescencio Sandoval explicó al detalle el fallido operativo para capturar a Ovidio Guzmán en Culiacán. Me pareció un gran ejercicio de introspección. Aquí lo hemos dicho muchas veces: el fracaso es prerrequisito del éxito... siempre y cuando se aprenda del mismo. Y para ello se requiere introspección.

Lástima que esta buena reflexión de los técnicos del operativo Culiacán fue antecedida por una perorata de Durazo para justificar la estrategia humanista de la 4T. Y peor aún, al final AMLO cerró con broche de cobre con otro sermón ideológico similar. Si los jefes no internalizan el fracaso terminarán por repetirlo una y otra vez. Trágico.

Pero regresemos a lo valioso, a la descripción operativa. Me queda claro que los responsables sí tenían un plan. Había dos círculos concéntricos. El primero con cuatro puntos y el segundo con tres.

Para mí, la falla estuvo en dos aspectos clave:
1.- No anticiparon la capacidad de respuesta de los criminales. Fue tremenda, rápida y masiva. Los datos compartidos no dejan ninguna duda.

2.- Faltó crear planes de respuesta ante distintos escenarios. En corto, no tenían un plan de contingencia.

Crear un plan de contingencia (PdeC) no es complicado, no es física cuántica. Pero tenerlo es clave porque se usará precisamente en una crisis: por ende, puede ser la diferencia entre vivir y morir.

¿Cómo crearlo? Tomemos como Benchmark a un negocio. Pero ojo, estos consejos son aplicables en cualquier ámbito.

Según el sitio Mindtools (Mt), el primer paso es identificar los riesgos críticos para el proyecto (o para tu organización). Obviamente hay que jerarquizarlos: no puede haber PdeC para todo.

Para hacerlo, ubica los peligros en una matriz Impacto/Probabilidad de cuatro cuadrantes, donde el eje horizontal mide el impacto del riesgo (bajo/alto) y en el vertical su probabilidad (misma escala).

En términos generales, olvida riesgos de bajo impacto/probabilidad y busca reducir la probabilidad de los de bajo impacto, alta probabilidad. Claramente debes tener planes de contingencia detallados para los riesgos de alto impacto/probabilidad y monitorear con precisión los de alto impacto, baja probabilidad.

Como ya hemos comentado aquí, el mejor plan significa cero sin una buena ejecución. Bueno, pues para un PdeC esta regla es todavía más aplicable: ¡estarás en crisis! Por eso, asegúrate de comunicarlo en la organización, informar a responsables de sus roles y revisar y ajustarlo en el tiempo.

Hace tiempo vi la excelente película “Deepwater Horizon”. Antes de la explosión de la plataforma, Mark Wahlberg (el protagonista) le dice a un arrogante ejecutivo de British Petroleum: “La esperanza no es una táctica”.

¡Wow, que frase! Apúntala, debe ser de cabecera. Perfectamente aplicable al combate al narco... o a lo que sea. La esperanza puede convencer a incautos... pero tarde o temprano se enfrentará a la realidad, tal como sucedió en Culiacán.

En pocas palabras...
“Todo mundo tiene un plan, hasta que lo golpean en la boca”. Mike Tyson, boxeador
02 Noviembre 2019 04:07:00
Sofía, ¡te necesitamos!
Hace poco visité Hagia Sofía en Estambul, la espectacular iglesia construida por el emperador Justiniano en el siglo 6. Dice la historia que 10 mil obreros la terminaron en apenas seis años.

Durante el Imperio Otomano fue convertida en mezquita, por lo que a fin de cuentas es una mezcla interesantísima de dos religiones.

Bueno, pues literalmente Sofía es sabiduría: es su significado etimológico griego. Fue venerada por los judíos y los cristianos. Hay múltiples referencias a ella en la Biblia. Y, claro, la espléndida Hagia Sofía es un tributo a la sapiencia.

Hablemos hoy, pues, de Sofía. De la tan necesaria sabiduría en los tiempos de la sinrazón. En la era de la hipercomunicación y las redes sociales, donde reina la polarización, la mentira y la exageración.

En los tiempos de líderes populistas de derecha y de izquierda que ganan adeptos con promesas mentirosas que ignoran a la lógica. Con curas mágicas que luego irremediablemente fallan estrepitosamente. Empecemos por lo básico, definiéndola.

Según el diccionario Webster, sabiduría es la habilidad de discernir cualidades y relaciones, sentido común, conocimiento científico o filosófico acumulado y las enseñanzas de personas sabias. Aquí ya lo he comentado. Para mí la sabiduría parte de dos fuentes básicas: educación y experiencia. Ah, y no es transferible: es específica. Se puede ser sabio en algunas cosas y un neófito en otras.

Y, sin embargo, educación y experiencia no bastan. Quizá te haya tocado ver a personas educadas y expertas actuar estúpidamente. Es fácil que el éxito fomente la arrogancia. Y la arrogancia es enemiga íntima de la sabiduría.

¿Qué otras cualidades debe poseer una persona sabia? Revisemos algunas recetas, empezando por 15 consejos del sitio MoneyCrashers:

1. Se educan. Aprenden constantemente.
2. Son disciplinados. Difícilmente pierden el control.
3. Admiten sus errores y aprenden de ellos.
4. Ejercen paciencia.
5. Aceptan recomendaciones. Sobre todo de expertos.
6. Pueden enfrentar rechazo y fracasos.
7. Saben que el control es interno. No culpan a terceros.
8. Los guía la sabiduría y no la riqueza.
9. Conocen sus prioridades.
10. Son confiables y mantienen la calma.
11. Toman riesgos calculados.
12. Le sacan jugo a sus relaciones, a su network.
13. Viven de acuerdo a lo que ingresan.
14. No pagan el precio completo.
15. No desperdician dinero (o recursos).

Repasemos ahora las 10 cualidades que sugiere el blog El Camino de la Sabiduría: cultivan su conocimiento, son compasivos, escuchan bien, no se conforman, mantienen su mente abierta, enfocan su sabiduría a problemas específicos, reflexionan, mantienen el buen humor, no son egoístas y están dispuestos a actuar.

Sí, Sofía es muy necesaria hoy en día. Sin ella, la única transformación posible es para mal. Para estar mejor cuando estábamos peor...

Posdata. Llegó la parca con su PIB de espanto a llevarse a Andrés Manuel al camposanto. No importaron sus otros datos, ahí yace –junto con México– desde hace rato.


EN POCAS PALABRAS...

“¿Quién será sabio? El que aprende de todos”.
Benjamin Franklin
26 Octubre 2019 04:06:00
(No) Complicársela al cliente
“Es algo complicado para la agencia atenderlo a las 11:30. ¿Me puede mejor traer el carro temprano?”.

Así me contestó mi asesor de servicio ante mi petición de visitarles a esa hora un sábado, tras jugar tenis.

La visita era para un diagnóstico. La bocina del claxon sonaba mal, parecía trompeta de payaso de circo. Yo estaba consciente de que era probable que tuviera que dejar el carro una mañana completa.

Pero el asesor me explicó que también podría ser un falso contacto, algo sencillo de arreglar. Por eso mi solicitud de ir a esa hora. Si era sencillo, perfecto. En 15 minutos queda listo.

Si no, entonces se pide la parte y ya llegando haría cita. Mi petición me evitaba perder mi carro dos mañanas enteras.

Entiendo que a la agencia le acomode recibir temprano por la mañana. Pero no era lo óptimo para el cliente.

Lo que le respondí al asesor encierra quizá un buen consejo para cualquier negocio: “Si a alguien se le debe complicar esto es a ustedes y no mí. Al cliente le deben simplificar la vida”.

Aquí lo hemos comentado varias veces. En la era de la disrupción y la hipercompetencia, el servicio al cliente es definitorio. Puede ser la diferencia entre mantenerlo y triunfar... o perderlo y sufrir.

Una organización que no quiera complicarle la vida a sus clientes debe ser flexible y debe darle poder a empleados que casi nunca lo tienen.

Por lo general, el personal que atiende a clientes carece de la materia prima para resolverle una petición para salir del camino estándar. Y ahí es, precisamente, cuando salirse del script rinde más frutos.

Esa materia prima la forman 4 componentes: sistemas, procedimientos, entrenamiento y, finalmente, empoderamiento.

Ejemplifico “sistemas y procedimientos” con una anécdota de mi tarjeta Citibank. Hace 27 años (no había internet), estando en Ciudad de México, y tras pagar en un restaurante, recibí en mi celular una llamada desde Dakota del Sur.

“Mr. Meléndez, ¿acaso compró una chaqueta de piel?”. No, les dije.

“Sí, notamos un patrón raro. No se preocupe por los cargos”. Y al día siguiente tenía una nueva tarjeta en mi hotel, entregada desde Estados Unidos. Los sistemas y procedimientos de Citi Bank funcionaron.

El entrenamiento también es vital. “Es el plan maestro de su proceso de soporte. Sin entrenamiento, su equipo no dará consistentemente un buen servicio”, señala el sitio especializado HelpScout.

El paso final es empoderar al empleado de línea para que pueda salirse del script. Para que opte por no complicarle la vida al cliente.

Como diría el afamado Jan Carlzon: en atención al cliente hay que invertir la pirámide organizacional. Y es que el poder máximo ante el cliente debe ser de ese empleado que está atendiendo.

Carlzon fue nombrado director de líneas aéreas escandinavas (SAS, en inglés) a inicios de los 80. SAS perdía dinero y tenía una pésima reputación. Y Carlzon cambió esto invirtiendo el organigrama.

“Tenemos 50 mil momentos de la verdad todos los días”, escribió en el libro Momentos de la Verdad. Todas las ocasiones en que un cliente tenía contacto con SAS (vea un video del libro en nuestros sitios).

Carlzon le dio poder a los que atendían a clientes. “Los problemas se resuelven en el momento, inmediatamente. Ningún empleado que atiende a clientes tiene que esperar la autorización de un supervisor”.

Para lograrlo creó una escuela para entrenar a empleados de línea. El éxito fue contundente. El ambiente interno mejoró, en dos años logró ser rentable y SAS fue nombrada aerolínea del año en 1983 y 84.

Entonces, un buen servicio al cliente no es cuestión de marketing, sino de acciones precisas y sistemáticas.

Cierro con un ingrediente final clave: la actitud. Mi asesor José Ángel Rodríguez a fin de cuentas me resolvió el problema. “Ahorita le regreso la llamada, voy a ver cómo lo arreglo”.

Y lo arregló. Me recibieron a una hora cómoda para mí y en 20 minutos me hicieron un diagnóstico. Sí se tenía que cambiar el claxon. Hice cita para después... y el cambio quedó en garantía.

A veces la actitud basta para no complicársela al cliente.

Posdata. El Gobierno humanista no reprime a los rijosos, ¿pero a un alcalde opositor? Ahí la cosa es distinta. Terrible.


EN POCAS PALABRAS...

“El mejor servicio al cliente es cuando no tiene que llamarte porque todo funciona”.

Jeff Bezos
19 Octubre 2019 04:00:00
Creencias
Hace algún tiempo me llegó un meme que me gustó.

Creencias que te hacen mejorar como persona:
1. No te creas más que nadie.
2. No juzgues a los demás.
3. Rectificar es de sabios.
4. Pedir perdón es de valientes.
5. Debemos aprender de todo y de todos.
6. Guardar rencor nos hace daño.
7. Todo mundo tiene sus razones.

Buenísimo. Vamos a jugar con el concepto para la política, los negocios y la vida.

POLÍTICA
1. No prometas lo que no puedas cumplir.
2. Rectifica cuando te equivoques.
3. Escucha al que sabe y no al que te alaba.
4. Aprovecha lo positivo del pasado y cambia lo malo.
5. Castiga a la corrupción del presente y del pasado.
6. Enseña a pescar en lugar de sólo regalar pescados.
7. Opera con la verdad en una caja transparente.

AL EMPRENDER UN PROYECTO/OBRA PÚBLICA
1. Asegúrate de que la idea se la correcta.
2. Pon a competir opciones para así elegir a la mejor.
3. Recuerda el objetivo final: calidad, a tiempo y en costo.
4. Desglosa acciones específicas y calendarízalas.
5. Ten un equipo de talentosos y no de cuates.
6. Da seguimiento a la ejecución en el tiempo.
7. Refuerza lo que funciona, corrige lo que no.

Pasemos a los negocios.
PARA INNOVAR
1. Contrata a talentosos y déjalos trabajar.
2. Ten un equipo diverso.
3. Privilegia un debate inteligente, que sea sobre ideas.
4. Que gane la mejor idea y no la del jefe.
5. Experimentación continua.
6. Fracasa “bien” (temprano, aprendiendo y sin riesgos tontos).
7. ¿Encontraste algo grande? Apuéstale en grande... y rápido.

PARA SER UN BUEN JEFE
1. Internaliza: talento antes de amistad.
2. Escucha antes de hablar.
3. Está muy atento a clientes, competencia y tecnología.
4. Actualízate constantemente.
5. Cuestiona siempre tus supuestos.
6. Salte del Olimpo, no te aísles.
7. Aprende a rectificar y a pedir perdón.

PARA SER UN BUEN COLABORADOR
1. Conoce tu organización y tu departamento a fondo.
2. Ten una buena relación con tu jefe.
3. Da kilos de mil 100 gramos.
4. Haz equipo con todos y sobre todo con los talentosos.
5. Busca mentores.
6. Crea una buena red.
7. Si te estancas, muévete interna o externamente.

Posdata. Dice el FMI que impera la incertidumbre en México. No estoy de acuerdo. Hay certidumbre total. Las ideas son pésimas y las señales clarísimas: vamos directito al desfiladero económico. Al tiempo...

En pocas palabras...
“Nunca moriría por mis creencias, pues podrían estar equivocadas”.
Bertrand Russell, escritor inglés.
12 Octubre 2019 04:06:00
Los canarios en la mina
“La tecnología que inventaron ha sido fantástica. Pero ahora es la escena de un crimen. Y ustedes tienen la evidencia”.

Así reclama Carole Cadwalladr a los “dioses del Valle del Silicio” en una gran charla de Ted que te recomiendo. Fantástica para la era del populismo y la 4T. Veamos. La periodista de The Guardian critica el rol de Facebook para librar una campaña de mentiras que llevó a la irracional decisión del Brexit. Un embrollo del que Gran Bretaña (GBR) no ha podido salir.

“El Brexit se llevó en la oscuridad porque se llevó en Facebook. Y lo que sucede en Facebook se queda en Facebook”, advierte Cadwalladr, quien plantea los peligros de la democracia en la era de las redes sociales:

* Es muy difícil controlar y contabilizar el gasto electoral.

* No se pueden investigar los anuncios.

* Estos pueden contener mentiras.

* Firmas como Cambridge Analytica pueden estratificar (ilegalmente en ese caso) a usuarios para apuntar las mentiras con láser, dirigiéndolas a los más susceptibles a creerlas.

* Las leyes y los poderes legales de los países batallan para regular y controlar a las plataformas tecnológicas.
La investigadora argumenta que el Brexit fue un laboratorio para la elección en la que Trump ganó la Presidencia de Estados Unidos.

“Nosotros en GBR somos el canario en la mina, la señal de alarma. Es lo que pasa a una democracia occidental cuando 100 años de leyes electorales son quebrantadas por la tecnología”, concluye.

Triste y muy cierta reflexión. Y creo que hasta se queda corta.
Para mí, la mezcla de redes sociales, smartphones e hiperconexión (estar “on” 24x7) genera una ola criminal que afecta no solo a las elecciones, como revela este reporte de la unidad forense Benchmark:

Los algoritmos que buscan maximizar “clicks” mandando solo información que concuerde con los prejuicios del usuario han generado gran polarización social. La razón ha resultado gravemente herida y se encuentra en cuidados intensivos.

Notando esta oportunidad, la irracionalidad se mudó a la casa de la razón. Instaló ahí a varios parientes, como el enfoque a buscar culpables pasados, que duerme hoy en el cuarto que antes ocupaban las soluciones reales a los problemas.

La capacidad de debatir racionalmente también está en el hospital donde convalece la razón. Su lugar lo ocupan las fake news y soluciones simplistas a problemas añejos y complejos. Preocupados, los líderes realistas y racionales hacen guardia en cuidados intensivos. La oportunidad es aprovechada por populistas de izquierda y derecha, que evaden a la razón con ataques a enemigos inventados, prefiriendo etiquetas sonoras a la dura labor de planear y ejecutar soluciones difíciles.

Mientras tanto, la ciudadanía permanece hipnotizada en un trance autodestructivo. En parte por la hipersensibilidad (exageración total y en todo) y la búsqueda de soluciones instantáneas que maquiavélicamente ha generado la irracionalidad para engañar y mantener dormidos a todos.

Un negro panorama mundial... y mexicano. Bueno, creo que en países como el nuestro es, de hecho, peor. La pobreza, la desigualdad y la falta de educación son el caldo de cultivo perfecto para la demagogia.

¿Qué hacer? Ufff, difícil combatir a una pandemia omnipresente y de un contagio instantáneo. Pero, en general, le propongo:

1. Enfocarse a las ideas y no a las ideologías. La ejecución de buenas ideas a través del tiempo es lo que define al éxito.

2. Cuidar fuentes de información.

3. Denunciar lo irracional. Cada quien desde su plataforma.

Me detengo en este último punto. Nuestros canarios deben ser los expertos en cada área, los que están mejor educados, los que se dan cuenta de que hay gas en la mina.

Si no cantamos ahora, no nos quejemos cuando explote todo.

En pocas palabras...

“Depende de nosotros: de ti, de mí, de todos. Nosotros debemos retomar el control”.

Carole Cadwalladr, periodista británica
05 Octubre 2019 04:02:00
Los 14 principios de Amazon
Amazon tiene un alma revolucionaria. Primero transformó la forma en que compramos libros. Luego cómo compramos todo. Pero también revolucionó cómo leemos, le hablamos a un aparatito (Alexa), almacenamos cosas y muchas cosas más.

Ahora va por cómo compramos físicamente con sus tiendas Amazon Go. Ya tiene 18 en Seattle, San Francisco, Chicago y Nueva York. Seguro al rato llegan a México.

El éxito de Amazon es tremendo. Imagine, un inversionista que compró 10 mil dólares de acciones en la oferta inicial de Amazon en mayo de 1997 hoy tendría ¡cerca de 5 millones de dólares!

Y, sin embargo, este gigante hiperexitoso fue en algún momento una startup tan pequeña como las miles que hoy buscan emularla. Su historia es fascinante. Está llena de lecciones que puedes conocer leyendo el estupendo libro The Everything Store (que, claro, encontrarás en Amazon).

Aparte de tener un CEO visionario (Jeff Bezos, para mí el mejor de nuestros tiempos) y una ejecución extraordinaria, Amazon basa su éxito en 14 principios de liderazgo. Vale la pena conocerlos.

Aquí te van (según un resumen del emprendedor Marc Hoag):
1. Obsesión por el cliente. Amazon se desvive por sus clientes: ¿tiene algún problema con lo que compró? Lo puede regresar gratis y sin dar explicaciones. Y, claro, si es cliente Prime (algo que le significó a Bezos pérdidas por muchos años) la entrega es gratuita y en dos días. Muchas compañías esbozan este principio, pero pocos lo viven como el gigante de Seattle.

2. Actuar como propietario. El dueño siempre pone al cliente primero y prefiere el beneficio de largo plazo que la recompensa efímera del corto. Lograr que todos en la organización sientan como suyos proyectos y decisiones. Relea “Actuar como dueño”.
3. Inventar y simplificar. La creatividad es indispensable en la era de la disrupción y la complejidad es enemiga natural del movimiento constante. Para crear hay que moverse.
4. Tienen razón... y mucho. Los líderes, los empleados. Y, ojo, porque esto no significa no fracasar. Al contrario, en Amazon se fracasa mucho. Dice Bezos: “Somos el mejor lugar del mundo para fracasar”. Relea “Fracase bien... y triunfe”.

5. Aprender y ser curioso. El éxito muchas veces provoca complacencia y arrogancia. Receta para estrellarse.

6. Contratar y desarrollar a los mejores. Agrego yo: y dejarlos actuar. Si esto es un reto para un buen líder, es algo imposible para el líder mediocre que prefiere las porras del lambiscón.

7. Insistir en los estándares más altos. Siempre y, sobre todo, cuando el éxito es indiscutible. En la hipercompetencia siempre hay alguien que estará buscando subir la meta. O lo haces tú o lo hace alguien más. Nuestra era está llena de gigantes que se derrumbaron rápidamente. ¿Verdad Blockbuster o BlackBerry?

8. Pensar en grande. Sobre todo respecto al cliente y estando atento a tendencias competitivas y tecnológicas.

9. Sesgo a la acción. Bezos distingue dos tipos de decisiones. Las tipo 1 (estratégicas) y las tipo 2 (operativas). Las primeras son deliberadas, participativas y lentas. Las segundas deben ser rápidas y tomadas entre pocos. Relea “¡Quédate en el día 1!”.

10. Frugalidad. Mantener la mentalidad de la startup en el uso de los recursos. Algo bien difícil de lograr para una empresa grande... y, sobre todo, para una exitosa.

11. Ganar la confianza. Con hechos medibles y no con rollos bonitos. Interna y externamente (otra vez: ¡los clientes!).

12. Profundizar. Las respuestas simples muchas veces son equivocadas. Y para llegar al fondo: procurar, analizar y actuar sobre datos. Amazon es una empresa 100% analítica.

13. Discutir, retar... y comprometerse. Debate frontal sobre ideas (no sobre personas...
eso es grilla y la grilla siempre es destructiva). Pero una vez que se llega a una decisión (las discusiones NO pueden ser interminables), comprometerse con la misma aun si se estaba en desacuerdo.

14. Entregar resultados. Enfrentando obstáculos, encontrando soluciones y ajustando en el camino.

¿Sabe qué? Tanta sabiduría no merece más cierre que: “¡Amén!”. Oro molido. Seguro que a alguno le servirá para su empresa.

28 Septiembre 2019 04:00:00
Preguntar para triunfar
“La curiosidad es más importante que el conocimiento”.
Albert Einstein.

Ah qué buena cita. ¿Y sabes sobre todo para quién? Para esos líderes infalibles que tanto están de moda en la 4T y en los negocios.

Personajes exitosos que se han vuelto arrogantes. Que piensan que lo que los llevó a la cumbre los mantendrá ahí. Que tienen otros datos y que no aceptan cuestionamientos o críticas.

Tlatoanis dogmáticos que terminarán por fracasar.

En cambio, te propongo que una curiosidad bien enfocada es clave para triunfar en la era de la disrupción.

Y para enfocarla bien hay que saber preguntar, porque cuestionamientos estúpidos conducen casi siempre al precipicio.

¿Cómo preguntar bien?

Vámonos por partes. Primero, la curiosidad es sello de fábrica del ser humano. Tom Stafford, de la Universidad de Sheffield, la atribuye a un rasgo humano evolutivo: la neotenia.

“Es la capacidad de retener ciertas capacidades juveniles en la edad adulta”, comenta en un artículo de la BBC.

Según Stafford, la curiosidad provocada por la neotenia es un atajo evolutivo que nos hace físicamente más débiles que otros primates y nos da la capacidad de seguir aprendiendo.

“La atención se enfoca en un vacío de conocimiento, lo que produce un sentimiento de privación: la curiosidad”, asegura G. Loewenstein, en el estudio, La Sicología de la Curiosidad.

Irónico: esta cualidad evolutiva que explica en parte nuestra dominancia evolutiva puede ser una losa en el mundo
corporativo.

“Es muy preguntón, no lo invites a la junta”, “no mide su boca y a lo mejor hasta contradice al jefe”.

Ya sabes lo que pienso al respecto: las opiniones diversas y el debate conducente son claves para generar nuevas ideas (relee Cómo ser Creativo y Piense como un Freak).

Para inquirir bien, primero que nada nada hay que evitar las preguntas equivocadas. Según la escritora Fran Peavey:

- Disfrazadas, porque manipulan. “¿Has considerado...?”, por ejemplo, buscar se apruebe una idea del interlocutor.

- Preguntas de “sí o no”.

- Cerradas, por la misma razón que la anterior.

- El consultor Roger Schwarz agrega en su blog del Harvard Business Review, otras preguntas a evitar: las retóricas. Si ya sabes la respuesta, o si cuestionas para ver si te dan la respuesta correcta o para probar un punto, la pregunta es retórica. Evítala.

Entonces, ¿cuáles serían preguntas conducentes?

Los consultores Andrew Sobel y Jerold Panas escribieron un libro al respecto: Preguntas Poderosas. Identifican 44 preguntas poderosas y otras 293 secundarias. Por ejemplo:

1. ¿Es esto lo mejor que puedes hacer? (¡Steve Jobs siempre hacía esta pregunta!).

2. Si se invirtieran los papeles, ¿cómo te gustaría que te trataran?

3. ¿Te importa que empecemos de nuevo?

4. ¿Qué opinas?
21 Septiembre 2019 04:03:00
Oposición
El Presidente está obsesionado con sus opositores. Todas las semanas los menciona. Se esfuerza por recordarnos un día sí y otro también que está luchando contra “la hipocresía neoliberal”. Su lista de insultos es legendaria y creciente.

Insulta como parte de su estrategia populista para dividir al país entre “el pueblo sabio” y una oposición que busca que todo siga igual.

Es innegable que México necesita cambiar. Es cierto que la corrupción nos carcome. La deuda social con los que menos tienen es inobjetable. Y también es cierto: muchos defienden el status quo y no quieren cambiar para defender intereses mal habidos. Pero no son todos. También hay una oposición distinta.

Porque oponerse a la estupidez nunca será malo. Porque criticar lo que está implementado con las patas nunca estorba. Porque objetar incentivos mal aplicados nunca está de más. Porque denunciar las ocurrencias nunca generará dolores de cabeza. Oponerse a lo malo siempre será algo bueno.

Por ejemplo:
* Me opongo a que no se evalúe a los maestros y en cambio se alíen con rijosos que tanto daño le han hecho a la educación.

* Estoy en desacuerdo con darle dinero a Pemex sin atorarle primero a su obesidad, ineficiencia y falta de tecnología.

* Refuto renunciar a la inversión privada en aguas profundas.

* Objeto elefantes blancos como Dos Bocas o el Tren Maya .

* Apoyo la austeridad, pero estoy absolutamente en contra de aplicarla sin ningún análisis. Los pecados de omisión también pueden ser graves.

* Resisto que se cancele un aeropuerto moderno, avanzado y necesario, y que se cambie por un plan vacilón que generará dolores de cabeza para los pasajeros e inhibirá la inversión.

* Apruebo que se apoye a los que menos tienen, pero me opongo a programas de capacitación mentirosos que se prestan a la trampa, mientras que crean votantes cautivos.

* Me rebelo a cancelar por razones dogmáticas tecnologías que han sido probadas, como “fracking” o las semillas mejoradas.

* Me niego a aceptar que la CFE sea único productor en México cuando sus plantas generan electricidad mucho más cara que las de una empresa privada.

* Aplaudo el combate a la evasión, pero repruebo totalmente el terrorismo fiscal y entramados legales que puedan ser abusados para perseguir a cualquiera que incomode al régimen.

* Denuncio como falsas todas las curas rápidas y fáciles a problemas añejos y complejos. Y ahí le paro porque ejemplos sobran y no acabaría.

Por cierto, esto de oponerse a lo malo no es privativo de la política. Es perfectamente aplicable a los negocios y la vida.

EN POCAS PALABRAS...
“No sobrevive el más fuerte, sino el más inteligente”.

Charles Darwin

14 Septiembre 2019 04:05:00
Diccionario
“En México sabemos qué es me canso, ganso: por mis huevos... Así entendemos los mexicanos. Para qué le adornas, si es por tus...”. Ja, ja, ja. Así define Héctor Suárez esta frase insignia en un simpático y claridoso video.

Pues entre broma y broma... la verdad muchas veces se asoma. Está detrás de ese chistorete o frasecilla.

Y no sólo en la política, sino en los negocios o la vida. Juguemos con el concepto, empezando, claro, por ya sabes quién:

* Con todo respeto: prepárate cabrito, ahí te va mi último insulto.

* Yo tengo otros datos: no me contradigas.

* No nos comparen: no me contradigas, yo tengo otros datos.

* Que decida el pueblo sabio: me voy a salir con la mía.

* Abrazos, no balazos: no sabemos cómo hacerle.

* Pórtense bien, recuerden a sus mamacitas: no sabemos cómo hacerle.

* No es mi fuerte la venganza: no se me ha olvidado...

* Fifís, mafia del poder, neoliberales, adversarios.: no quiero escucharte, mejor te pongo una etiqueta.

* Hay desarrollo (aunque no haya crecimiento): quizá el pueblo sabio me compre esta vacilada.

* Que pidan perdón a México (el FMI, Moody’s, etc.): no te quiero escuchar, yo tengo otros datos.

* Nada de intermediarios (el dinero se entrega directo al pueblo sabio): recuerda, Tata López es muy generoso.

* Yo lo voy a convencer (al funcionario que lo contradijo): entiende muchacho burro, yo tengo otros datos.

* No es por presumir: déjame presumirte.

* Gracias (al pueblo) por acompañarme: ¡síganme los buenos! (y los incautos). Ah, y no se confundan, el que manda soy yo.

* La felicidad no es sólo acumular bienes materiales: prepárense a ser felices siendo pobres (el crecimiento no importa).

* No tengo derecho a fallar: si fallo culparé a mis adversarios, los fifís, los neoliberales, etcétera.


Cierro con 5 frases para la vida:

* Voy a salir con mis amigos: ¿puedo salir con mis amigos, sí?

* Mañana empiezo la dieta: mañana siempre será mañana.

* ¿Me lo repites por favor?: no te entendí ni madre.

* Eres muy creativo: otra vez con tus...

* Dios primero: que la suerte me acompañe, porque...

¡Ah que risa! A veces hay que leer entre líneas para entender bien lo que realmente se quiere decir. ¿Se te ocurre otra? Mándamela y con gusto la comparto en mis redes. Por lo pronto, y sin doble sentido: buen fin de semana.


EN POCAS PALABRAS...

“La risa es un tranquilizante sin efectos secundarios”.

Arnold H. Glasow, empresario estadunidense
07 Septiembre 2019 04:03:00
Siempre
Ahora que nos tienen mareados con eso de que “siempre hay que cumplir los compromisos”, aquí te van 20 cosas que siempre hay que hacer en la política, los negocios y la vida:

1. Siempre rectifica cuando te equivoques. Ah... y pide perdón.

2. Siempre rodéate de talentosos... y escúchalos.

3. Siempre realiza las obras públicas necesarias y constrúyelas en costo, tiempo y calidad.

4. Siempre háblale con la verdad a los ciudadanos. Las mentiras eventualmente te llevarán al fracaso.

5. Siempre castiga al corrupto y al ladrón. Si no, sembrarás impunidad.

6. Siempre derrumba lo malo, refuerza y edifica sobre lo bueno.

7. Siempre enseña al pobre a pescar (en lugar de solo darle pescados).

8. Siempre capacita a los maestros en las patas donde cojeen. Son claves para mejorar la educación.

9. Siempre ten investigadores y fiscales aptos. De otra forma, los criminales que arrestes terminarán libres.

10. Siempre genera las condiciones para que las empresas creen empleos y riqueza. Ellas son los motores de un país.

11. Siempre ejecuta ingenierilmente, sobre todo en proyectos complejos. Calendariza actividades con responsables y con un seguimiento preciso.

12. Siempre da las gracias.

13. Siempre ríndele cuentas claras al ciudadano. Es el jefe; el funcionario debe operar en una pecera.

14. Siempre discute sobre ideas y no sobre personas. Así evitarás gritos y sombrerazos. Ah, y grilla.

15. Siempre dale la razón al cliente, es el jefe supremo.

16. Siempre debe ganar la mejor idea (y no necesariamente la del jefe).

17. Siempre ten un equipo heterogéneo para poder tener distintas perspectivas, opiniones e ideas.

18. Siempre aprende de los fracasos con lecciones específicas.

19. Siempre analiza y planea tus acciones más importantes. Improvisar en lo clave puede ser peligroso.

20. Siempre duda de los elogios de los que siempre te alaban. Perder el piso es fácil, sobre todo si se tiene poder.
31 Agosto 2019 03:50:00
Capacidad de aguante
“Nunca una excusa nos hizo ganar un partido”.

Sabias palabras de Tony Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, uno de los más grandes tenistas de la historia. Buen tema ahora que se juega el US Open.

A pesar de su enorme talento, quizá la característica más distintiva de Rafa es su espíritu de lucha. Es un verdadero guerrero. No hay punto en el que se dé por vencido. No hay lesión que lo pare. Se sobrepone.

Encuentra la forma de ganar aunque juegue mal. Es más, eso define, en buena parte, a un verdadero campeón: gana en su peor día.

¿El gran secreto de Rafa Nadal? Tony lo dice muy bien:

“Yo intenté siempre fortalecer el carácter de Rafa porque creo que es lo determinante en la vida: la capacidad de aguante”, explica en una charla de TED llena de lecciones para los negocios y la vida.

Nadal narra una anécdota sobre un profesor en un colegio que decía a sus alumnos: “En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse”.

Y luego remata: “El carácter se forma con la dificultad y este es el gran error de hoy en día”.

¿Y cuál es ese error? Según Nadal, que todo se quiere facilito. Como dirían en el barrio: peladito y en la boca.

Regreso al inicio. En este trayecto las excusas son mortales. Son una válvula de escape fácil para el que no aguanta. Una receta para el fracaso constante en el deporte, la política, los negocios y la vida.

Porque el que las inventa nunca hará una introspección. Nunca aprenderá de sus errores. Y el que no aprende será un perdedor irremediable en un mundo competitivo.

Considere, por ejemplo, el estudio de los consultores Jack Zenger y Joseph Folkman. Analizaron el desempeño de 30 mil líderes a través de encuestas con 300 mil de sus subordinados. Eligieron a los 11 mil peores y les metieron lupa para ver por qué eran tan malos.

Identificaron 10 características. ¿Y sabe cuál es la sexta? Incapacidad de mejorar y aprender de sus errores.

“La arrogancia y la complacencia se combinan en los líderes más pobres, que al progresar concluyen que ya no necesitan mejorar. No aprenden de sus errores, por lo que los repiten una y otra vez”, señalan.

Exacto. Y las excusas son muuuy prevalentes. Están en todos lados. Bueno, hasta los mejores las usan.

Tony cuenta cómo Rafa se quejaba en un US Open que las bolas no agarraban el efecto deseado. Y aun así ganó el primer partido.

Y seguía quejándose. Y ganó el segundo. Más quejas. y ganó el tercero. Desesperado, Tony le dijo: “Pues ya pierde, porque esas bolas sí que están malas”. Y sí, perdió en la cuarta ronda.

Rafa se fue al siguiente torneo y lo ganó, el Shanghai Open.

Cuenta Tony que tras el triunfo le pregunta a Rafa: “¿y con qué bolas jugaron allá?”. ¡Ja! Eran las mismas que las del US Open.

El remate de Tony fue genial: “°Hombre, pues qué buena suerte que en Shanghai las bolas sí agarraron el efecto!”. Ja ja ja.




24 Agosto 2019 03:50:00
¡Eres un #$%&!/!!
Elige un adjetivo para completar tu insulto:

“Achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, arrogante, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, chachalaca, cínico”...

Claro, parte de la galería de injurias de ya sabes quién recopilada hace poco por el genial Gabriel Zaid en Letras Libres.

En la era de las redes sociales y la hipercomunicación, insultar es una estrategia exitosa del populista para minimizar al que piensa distinto.

Trump es un maestro. Y como bien dice Zaid: AMLO es un poeta.

Sin embargo, en realidad el insultador patogénico siempre terminará mal. Morirá de uno de los 8 cánceres del insulto:

1. El que insulta se cierra al debate. Al descalificar evade analizar y mejorar las ideas propias.

2. La que insulta no aprende. Aun la sabia más sabia puede aprender, pues la sabiduría no es universal. La que no escucha termina siendo irremediablemente estúpida.

3. El que insulta no innova. Los puntos de vista complementarios y el trabajo en equipo son claves para retar al statu quo.

4. La que insulta fomenta la grilla y la lambisconería. Sobre todo si es una líder poderosa. Terminará rodeada de ineptos o, peor aún, de “yes men”.

5. El que insulta fracasa frecuentemente. Tener dogmas inamovibles es una receta mortal en un mundo hiperdinámico.

6. La que insulta fomenta división y odio. Un ambiente agresivo siempre polariza.

7. El que insulta no acepta la realidad. El líder colérico crea sus propios datos. Pero al final, la realidad siempre se impone.

8. El insulto genera más insultos. El ejemplo de un líder permea a sus colaboradores y, en el caso de la política, a la población.

Me detengo en el último punto porque quizá sea el más tóxico, porque ese líder agresivo que etiqueta con agravios creativos al que piensa distinto genera un ambiente destructivo.

Tomemos el caso de la desaparición del Seguro Popular (SP) para crear la última ocurrencia de la 4T: el flamante Instituto de la Salud.

Primero, el SP es muy importante, pues atiende a 53 millones de mexicanos. Si hubo abusos o corrupción que se castiguen (pero ya, apúrenle por favor). Pero eso no impide escuchar a seis exsecretarios de Salud que advierten en un tono razonable: tengan cuidado.

Pero no. Claro que no. El secretario de Salud Jorge Alcocer sigue la pauta del poeta: “No necesitamos mercaderes del más allá, boroneros de la enfermedad, guardianes de padecimientos o codiciosos de la salud”.

¡Wow, de 100, Mr. Secretary!

Los que sí sufrirán serán los pacientes. Sí, esos pobres que tanto ama la 4T.

Trágico.
17 Agosto 2019 04:00:00
Los principios de Dalio
Amigos y lectores, me recomendaron mucho el libro Principios, de Ray Dalio, un tipo fascinante y súper exitoso. Dalio fundó la firma de inversiones Bridgewater, que maneja 150 mil millones de dólares. Tiene una fortuna personal de 18 mil 400 millones de dólares.

Pero su historia no es toda color de rosa. Al inicio de los 80 apostó todo de forma arrogante... y quebró.

“Primero aclaro que no conozco mucho de lo que debo conocer. Cualquier éxito que haya tenido en mi vida se debe más a saber manejar lo que no conozco que a manejar lo que conozco”, explica Dalio en un pequeño videoresumen de su libro.

Dalio utilizó su tremendo fracaso para destilar principios operativos de vida y para los negocios. Son prácticos y muy interesantes. Sus lecciones no tienen desperdicio. Súper útiles para la era de la disrupción... y para la triste 4T. Imposible resumirlas en este espacio, pero aquí le van los que se me hicieron más interesantes.

PARA LA VIDA PERSONAL
1. Acepta la realidad y enfréntala.
* Entender la realidad con precisión es la base de cualquier resultado positivo (entender la verdad).
* Dolor + Reflexión = Progreso. No evites el dolor, enfréntalo.
2. Usa el proceso de 5 pasos para lograr tus objetivos de vida: tener metas claras; identificar y no tolerar problemas; diagnosticar problemas e identificar sus causas raíz; diseñar un plan de ataque; comprometerse a completarlo; triangula tus puntos de vista con personas valiosas que estén dispuestas a opinar distinto a ti y tener a las personas adecuadas en los roles adecuados para soportar tus metas es clave para que las alcances.

PARA LOS NEGOCIOS
1. Una organización es una máquina con dos partes: personas y cultura.
2. Confía en la verdad y transparencia radicales.
3. Cultiva trabajo y relaciones significativas.
4. Crea una cultura que acepte cometer errores, pero que no acepte que no se aprenda de los mismos.
5. Mantén la sincronía organizacional (en cultura y objetivos).
6. Toma decisiones ponderadas.
7. “Con quién” es más importante que “el Qué”.
8. Piensa como un dueño y que tu gente haga lo mismo.
No se puede agregar mucho a tanta sabiduría. Me gusta mucho el estilo analítico de Dalio. Un gran contraste con la post verdad y las cifras alternativas. Ojalá que estos principios te sean útiles.
Posdata. Bien por perseguir la corrupción. México lo demanda. Pero debe respetarse el debido proceso. El fin no justifica los medios.

En pocas palabras...
“La lógica es el inicio de la sabiduría, no el final”.
Leonard Nimoy, actor
estadunidense.
10 Agosto 2019 04:02:00
33 estrategias de guerra
“No pierdas la calma ante el caos. Mantente alerta cuando otros se distraen. Que no te intimide el desorden, no entres en pánico”.

La tercera estrategia de guerra del autor Robert Greene (relee 48 Leyes del Poder). Un consejo que parece ni mandado a hacer para los tiempos de la 4T... y para la era de la disrupción en los negocios.

Vivimos tiempos de gran cambio. Y es muy cierto, el caos encierra grandes oportunidades para el que está preparado.

Este consejo es parte del libro Las 33 Estrategias de la Guerra, de Greene (puedes ver un video resumen del mismo en nuestro sitio).



No tienen desperdicio.

Repasémoslas (según un resumen de ThePowerMoves):



ESTRATEGIAS PERSONALES

1. Declara la guerra a tus enemigos. Tus enemigos te dan propósito y dirección. Pero elígelos bien. No pelees con todos y a todas horas.

2. No pelees siempre igual. La forma en que ganaste la guerra pasada no garantiza que ganes la actual. Fluye, sé flexible.

3. No pierdas la calma ante el caos.

4. Crea un sentido de urgencia y desesperación. A veces tener la espalda contra la pared da la motivación para ganar.



ESTRATEGIAS ORGANIZACIONALES

5. Evita el pensamiento grupal. Ejerce la autoridad con un grupo pequeño de personas que compartan tus ideas. Evita la

grilla.

6. Segmenta tus fuerzas. Descentraliza para ganar movilidad y velocidad. Unidades independientes con misiones claras.

7. Transforma tu guerra en una cruzada. Construye un propósito grupal mítico. No subestimes el poder del entusiasmo grupal.



ESTRATEGIAS DEFENSIVAS

8. Elige bien tus batallas.

9. Contraataca. Sorpréndelos cuando ya estén cansados.

10. Construye una presencia amenazante (Trump es un maestro). Que tu enemigo te tema antes de iniciar la guerra.

11. Intercambia tiempo y espacio. Juega con la inactividad. Reconstruye tus defensas.

ESTRATEGIAS OFENSIVAS

12. Pierde batallas, gana la guerra. Dales triunfos pírricos.

13. Conoce a tu enemigo. Descubre sus debilidades.

14. Abrúmalos con velocidad. Pega primero. No les des tiempo de reaccionar. Vuélvelos reactivos y emocionales.

15. Controla la dinámica. Cambia el campo de batalla. Reenmarca las negociaciones. Modifica los factores.

16. Pega donde duele. Córtales la “línea de vida”.

17. Derrótalos en el detalle. Divídelos y los conquistarás.

18. Atácalos en sus flancos. Evita el combate frontal.

19. Rodéalo y aniquílalo. Pero OJO, si fallas en este curso serás tú el que quede vulnerable.

20. Llévalos a la debilidad. Crea desorden y ataca.

21. Negocia sin dejar de avanzar. Sobre todo si tienes una posición débil; la inactividad te perjudica.

22. Ten una estrategia de salida. Para el triunfo o la derrota. Las guerras interminables no tienen sentido.



ESTRATEGIAS NO CONVENCIONALES (guerra sucia)

23. Mezcla hechos y ficción. Engáñalos y confúndelos.

24. Desafía sus expectativas. Sorpréndelos.

25. Ocupa el terreno moral alto. Que ellos sean los corruptos (¡ufff!, me suena muuuuy familiar).

26. Niégales un blanco fácil. Que sus armas apunten a nada.

27. Aparenta trabajar por los interés de otros mientras avanzas los tuyos (otra que suena familiar, ¿no?).

28. Dales a tus rivales cuerda para que se ahorquen.

29. Dales mordiditas pequeñas. Para cuando quieran librar la guerra quizá ya estén muy debilitados.

30. Conquista sus mentes. Comunica para debilitarlos.

31. Destrúyelos desde adentro. Infíltralos y destrózalos.

32. Simula plegarte para dominarlos. Camuflajea tus intenciones. Libra una guerra sin violencia.

33. Provoca pánico a través del terror. Sobre todo con rivales débiles. Ejemplo: Trump y los “aranceles migratorios”.

¡Wow! Totalmente maquiavélicas... y la verdad, muy prácticas.

Revisa el actuar de Trump o de Andrés Manuel y por ahí verás aplicadas más de una de estas 33 estrategias.

Valiosas para librar una guerra en los negocios, la oficina o la política.

Ah, y sobre todo para identificar algunas de las razones del éxito de ciertos competidores o personajes políticos notorios, ¿no crees?

Espero te sirvan.



En pocas palabras...

“Di siempre menos de lo que necesitas decir”.

Robert Greene, autor estadunidense.

03 Agosto 2019 04:03:00
Sisu
“Sisu no tiene traducción directa. Se refiere a seguir intentando, a pesar de fracasar repetidamente y de enfrentar terribles prospectos. De perseverar, a pesar de llegar al límite de tus capacidades físicas o mentales”.

Así describe el autor James Clear esta palabreja finlandesa. Y luego cuenta una excelente anécdota para ilustrarla.

Finlandia entró a la Segunda Guerra Mundial cuando -sin advertencia- aviones soviéticos bombardearon Helsinki el 30 de noviembre de 1939. Y los prospectos eran terribles.

Durante la “guerra de invierno”, 900 mil soldados soviéticos, 6 mil tanques y 4 mil aviones intentaron conquistar Finlandia, que se defendió con apenas 300 mil soldados... ¡32 tanques y 114 aviones!

Pues a pesar de esta enorme desventaja, Finlandia se impuso con la ayuda de un terrible invierno... y Sisu. 323 mil soviéticos perecieron, más de cuatro veces más muertes que las finlandesas. En marzo de 1940 la URSS firmó el acuerdo de paz de Moscú con Finlandia.

Quizá una forma de traducir Sisu sería firmeza de carácter o determinación. Según la ciencia, el predictor más confiable del éxito. Y te lo demuestro con un juego de niños.

“Hemos encontrado el factor más importante para el éxito. Fue descubierto cerca de aquí, en Stanford”, comenta el autor Joachim de Posada en una divertida charla de TED.

Se refiere al experimento de los malvaviscos de finales de los 60 del profesor de sicología Walter Mischel. Simple y poderoso: a niños pequeños se les ofrece la alternativa de comerse un malvavisco inmediatamente o esperar 15 minutos y recibir dos.

“Nada más se cerró la puerta y dos terceras partes de los pequeños se lo comieron. En 5, 10 o 40 segundos. Algunos esperaron hasta 14 minutos... pero no aguantaron”, comenta De Posada. Ve en nuestros sitios una simpatiquísima recreación del experimento.

Pero un tercio de los pequeños “los miraron, caminaron, los olieron, se agarraron los pantalones o falditas... y no los comieron”.

Lo impresionante es que 15 años después buscaron a los ya jóvenes. “El 100% de los que no se comieron los malvaviscos eran exitosos. Tenían buenas calificaciones, estaban contentos y tenían buenos planes para el futuro”, explica De Posada.

Hasta un pequeño de 4 años entendió “el más importante principio para el éxito: retrasar la gratificación”, concluye.

Firmeza de carácter

Y resulta que lo que funciona en niños, también lo hace en adultos.

“Estudié a jóvenes y adultos en actividades retadoras, contextos y situaciones diferentes. Una característica surgió como un predictor significativo del éxito. No fue la inteligencia social, apariencia, salud o IQ. Fue la firmeza de carácter, la determinación”, afirma Angela Lee Duckworth en otra gran charla de TED.

Por ejemplo, estudió a 190 chavos que participaban en concursos de deletreo, una actividad que requiere mucha práctica.

El predictor más relevante del éxito era el tiempo de práctica. Pero, ¿por qué unos practican más? Por la firmeza de carácter. Los que no se rendían mejoraban... y triunfaban.

En otros experimentos, Lee Duckworth descubrió que se podría medir confiablemente la firmeza de carácter con un cuestionario de 12 preguntas de opción múltiple.

Por ejemplo: He podido recuperarme de caídas para conquistar un reto importante. ¿Esto se aplica a mí? Sin duda, casi siempre, más o menos, no se aplica mucho y sin duda no.

Las respuestas se ponderan y se obtiene un resultado entre el 1 y el 5. A mayor calificación, mayor firmeza.

Regreso a Clear, que concluye: “La mayoría deja que sus batallas los definan. Creen que el fracaso representa lo que son. En cambio, la perseverancia define a los mentalmente fuertes. Ven al fracaso como un evento. Como algo que pasa, no como algo que los define”.

¡Exacto! Apúntalo. Esta cita quizá contenga el secreto para ganar cualquier guerra. Importante virtud en tiempos de la 4T, donde habrá que perseverar mucho para sobrevivir tanta batalla.

Te deseo una vida llena de Sisu.

En pocas palabras...

“Determinación es correr la vida como un maratón y no como un sprint”.

Angela Lee Duckworth, profesora universitaria.
27 Julio 2019 04:03:00
¡Al revés!
¿Qué te parece esta cita?

“En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos. Solo los imbéciles pueden creer que no lucharemos contra la corrupción”.

Bastante estándar, ¿no? Una frase que cualquier grillo firmaría sin chistar. Una mentira que hemos escuchado mil veces.

Pero... ¿y si cambiamos el orden? ¿Y si la leemos al revés?

“No lucharemos contra la corrupción. Solo los imbéciles pueden creer que en nuestro partido político cumplimos lo que prometemos”.

¡Ándale! Ahora sí que el dicho suena verdadero. Este parrafito es parte de un simpatiquísimo sketch del comediante español Berto Romero (velo completo en nuestros sitios).

El mundo al revés. La diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Algo por desgracia presente en la política, los negocios y la vida.

Juguemos con el concepto, iniciando con algunos parrafitos que podrían aplicarse perfectamente a ya sabes quién...

Transformaremos a México. Son ilusos los que creen que en el pasado sí se construyeron algunas cosas que funcionan. Para desarrollarnos como país, no es necesario relacionarnos con el mundo. Solo los estúpidos creen que el jefe nunca se equivoca.

¡Wow! Casí casí del discurso de toma de posesión de... (tú dices de quién). Pero el significado real quizá sea otro al leerlo al revés:

El jefe nunca se equivoca. Solo los estúpidos creen que no es necesario relacionarnos con el mundo. Para desarrollarnos como país, en el pasado sí se construyeron algunas cosas que funcionan. Son ilusos los que creen que transformaremos a México.

Los proyectos insignia también pueden ser ejemplo: Santa Lucía hará que México vuele alto. Solo un inepto puede pensar que Texcoco era una mejor alternativa. Pasajeros y aerolíneas disfrutarán de las nuevas terminales. Es ridículo pensar que los trayectos entre aeropuertos no serán entretenidos.

Excelente... ¿O no?: Los trayectos entre aeropuertos no serán entretenidos. Es ridículo pensar que pasajeros y aerolíneas disfrutarán de las nuevas terminales. Texcoco era una mejor alternativa. Solo un inepto puede pensar que Santa Lucía hará que México vuele alto.

La refinería y el Tren Maya no se quedan atrás. Al derecho:

Dos Bocas y el Tren Maya van a potenciar al sur de México. Se equivocan los que piensan que los proyectos van a fracasar.



Y al revés:

Los proyectos van a fracasar. Se equivocan los que piensan que Dos Bocas y el Tren Maya van a potenciar al sur de México.



Del dicho...

Yo respeto a mis adversarios y digo la verdad siempre. Se equivoca el que crea que soy un político igual que los del pasado.

Al hecho “alrevesado”:

Soy un político igual que los del pasado. Se equivoca el que crea que yo respeto a mis adversarios y digo la verdad siempre.
20 Julio 2019 04:04:00
Balas mágicas
“Sus medicinas eran como si un policía tuviera balas mágicas, que al dispararse sólo mataban al ladrón sin dañar a la víctima”.

Así describe el libro El Demonio Bajo el Microscopio, de Thomas Hager la lucha que se libró en las primeras décadas del siglo 20 por crear medicinas para combatir a las bacterias y vencer a la tan común muerte, y es que en esa época uno se moría por cualquier cosa y los doctores solo administraban enfermedades.

La cita inicial se refiere a uno de los pioneros de esta lucha, el doctor alemán Paul Ehrlich, que ganó el Premio Nobel por la primera cura contra la sífilis. Él desarrolló el concepto de las “balas mágicas”.

“Su método consistía en examinar y sudar. Sus colaboradores bromeaban: él examina, nosotros sudamos. Ehrlich decía que se requerían “4G’s” para el éxito. En alemán: Geduld, Geschick, Glück y Geld”, explica un pasaje.

Saque el diccionario. Porque en la traducción de estas “G’s” puede estar el secreto del éxito al innovar:

1. Paciencia (Geduld)

Vivimos en la era del cambio disruptivo. Por eso es común buscar resultados rápidos. Pero a veces los grandes retos requieren tiempo y dedicación. La primera “medicina milagrosa” fue la sulfanilamida (sulfa) y descubrirla implicó miles de experimentos y combinaciones (curiosamente inicialmente en mezclas con moléculas de pigmentos). Primero en el laboratorio del doctor (en la Alemania nazi) Gerhard Domagk (ganador también del Nobel). Pero luego en Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

2. Habilidad (Geschick)

La lucha requirió el trabajo de patólogos, químicos y médicos expertos. Vamos, no fue el resultado de una inspiración genial, sino como decía Steve Jobs: “de la habilidad de un equipo de conectar puntos de las experiencias e intentos del pasado”.

3. Suerte (Glück)

Como se sabía tan poco de las bacterias (por cierto, la invención del microscopio fue la que habilitó esta lucha) la experimentación fue muy amplia. Miles de intentos, miles de fracasos. Una lucha de expertos pero medio a ciegas. De prueba y error. La suerte jugó su rol.

4. Dinero (Geld)

Curiosamente el trabajo de Domagk se dio en los laboratorios de lo que hoy es Bayer. En esos tiempos la investigación tradicionalmente era en universidades. Pero no en Alemania. Allá empresas apostaron recursos para producir medicinas y hacer negocio. Y ojo, no fue sólo dinero. Fueron recursos: organización, reclutamiento, liderazgo, métodos, etc.

Muy interesante. Seguro le sirven estos conceptos para su empresa o proyecto. Y, bueno, le hacen mucha falta a la cuarta transformación, donde quieren transformarlo todo. Pero con una fórmula muy mala: rapidito, sin experiencia, preparación y de preferencia “bara bara”.

Posdata. Dudo funcione el plan de Pemex: no ataca las causas raíz de sus problemas.
13 Julio 2019 04:02:00
Elemental, mi querido Urzúa…
Bueno, la carta del exsecretario de Hacienda hablaba sobre cómo en el Gobierno se toman decisiones ignorando la evidencia. Pero lo evidente es primo hermano de lo elemental.

Así, vale la analogía para hablar de lo elemental. De la razón. De lo que no admite cifras alternativas.

Para hablar de pensar como Sherlock Holmes (SH).

Quién tuviera el poder deductivo del detective inglés para descifrar los misterios del mercado. Para desenmascarar a un temible competidor y vencerlo. O para tomar decisiones políticas y económicas razonables.

Pues ya sabe. Donde hay popularidad y admiración terminará habiendo... un libro de negocios.

Repasemos un par de ellos. Y, como sugiere Urzúa, analicemos la evidencia (tomada de resúmenes del gran blog Farnam Street).

Empecemos por el pequeño libro Algunas Lecciones de SH, de Peter Bevelin. “Lo que distingue a Holmes es que sabe dónde observar y qué preguntas hacer. Pone atención a las cosas importantes. Sabe dónde encontrarlas”, señala.

Aquí algunos consejos del libro:

1. Diversas ideas basadas en un amplio rango de disciplinas ayudan a lograr una mejor perspectiva. OJO, tlatoanis sabelotodo: amplio rango + muchas disciplinas = debate. ¡Que gane la mejor idea y no la del jefe!

2. No formular teorías antes de tener los datos. De otra forma, se terminará por acomodarlos a la teoría predilecta y no que los datos ayuden a formular la teoría correcta. ¿A poco no don Carlos?

3. Tomarse el tiempo para revisar y pensar. La solución puede no ser aparente. Cuidado con actuar rápido. ¡OJO, 4T!

Revisemos ahora el libro Cerebro Maestro: Cómo Pensar como SH, de Maria Konnikova.

Guardar información no es suficiente, se requieren modelos mentales para hacer sentido del contenido guardado. Y no son uno o dos, sino varios y de varias disciplinas y perspectivas. Así se evitan los tan peligrosos sesgos cognitivos.

La atención es un recurso limitado. Cuidado con el “multitasking”. Hábito y motivación son vitales. Echarse un paso atrás. Detenerse. Reflexionar antes de actuar.

Buenísimos, apúntelos. Seguro le sirven para su siguiente proyecto.

Pero al que le urgen es a Andrés Manuel.

Aunque no lo haya dicho Urzúa: el Presidente es el génesis del problema. Las señales de que se va mal sobran.
06 Julio 2019 04:05:00
¿Cuál es tu default?
“Algunos países muy similares tienen porcentajes de donación de órganos muy distintos. Por ejemplo, ¡Alemania 12% y Austria 100%! ¿Por qué?”, se pregunta Dan Ariely en una genial charla de TED que puedes ver en nuestros sitios (y relee Irracionalidad Racional).

El profesor de Duke explica que generalmente se piensa que la respuesta tiene que ver con la cultura de cada país.

Pues no.

¡La diferencia es por lo que se pide al ciudadano al obtener una licencia de manejar! Por ejemplo, en Alemania hay un cuadrito en blanco en el formulario con esta instrucción: “Marque este cuadro si quiere participar en el programa de donación de órganos”.

Pero en Austria y todos los países con altas tasas de donación la instrucción es distinta: “Marque este cuadro si NO quiere participar”.

Y ya. Esa pequeñísima diferencia explica un abismo. La opción “default” marca la pauta. ¿Sabe qué? Quizá pase igual en las personas, como sugiere el autor Seth Godin:

* Hacer lo mínimo vs. hacer lo máximo.

* Ver lo negativo vs. considerar lo bueno.

* Esperar a lo perfecto vs. empezar por lo bueno y aprender.

* Preguntar vs. ser sarcástico.

Y luego tiene un cierre matón: “Todos tenemos un ‘default’. ¿Te ayuda el tuyo?”. Buenísimo. Juguemos con el concepto.

Querido político: ¿cuál es tu default?

* “Cómos” (rarísimo) vs. “Qués” (lo estándar).

* Si me cuestionas, te ataco vs. analizo, incorporo o rectifico.

* Los datos mandan vs. tengo otros datos.

* Ahorros bien planeados vs. córtale y luego vemos.

* Culpo a un tercero vs. asumo responsabilidad y corrijo.

* Mantengo lo bueno del pasado vs. pásame el cerillo y quémalo.

* Me sujeto al costo prometido vs. en el sobrecosto está el negocio (en el bacheo está el ganeo).

* Regalo pescados vs. enseño a pescar.

* Mejorar al maestro para mejorar la educación vs. mantengo contento al sindicato.

* Prometo para ganar tu voto vs. te explico qué, cómo y cuándo puedo hacer en realidad.

Jefazo: ¿cuál es tu default?

* Mi idea es la mejor vs. ¿cuál idea es la mejor?

* Invito al debate vs. callo al disidente.

* Lealtad sobre todo vs. aptitud, trabajo y logros.

* Ordeño y defiendo a morir mi vaca lechera vs. innovación aun si tengo que cambiar mi vaca.

* Dejo actuar al talentoso vs. solo si no molesta mucho.

Empleado: ¿cuál es tu default?

* Actualizarte constantemente vs. descansar en tus laureles.

* Crear y ampliar un network eficiente vs. los mismos de siempre.

* Movilidad para progresar vs. la comodidad de lo conocido.

* Fracaso bien (temprano y aprendo) vs. nunca me arriesgo.

* La relación con mi jefe es un activo vs. no me comprende.

Padre/Madre: ¿cuál es tu default?

* Soy amigo de mis hijos vs. soy su padre/madre.

* Tomo las riendas vs. que la nana o la escuela los eduquen.

* Vivo para mis hijos vs. tengo un balance familiar.

* Educo con el ejemplo vs. digo una cosa, pero hago otra.

* Ahorro para mi vejez vs. vivo al día.

Joven que inicias: ¿cuál es tu default?

* Me lo merezco vs. me lo tengo que ganar.

* Me muevo para avanzar vs. juego videojuegos.

* Me adapto vs. no me comprenden.

* Busco y creo nuevas relaciones vs. solo con mis cuates.

* El mundo es mi aldea vs. en mi colonia estoy a gusto.
29 Junio 2019 04:05:00
15 consejos para la chamba
Ahora que estamos en época de graduaciones universitarias, vale la pena repasar una lista de consejos que les he dado a mis dos hijos y a mi hija cuando se graduaron de carrera.
Apúntalos. Son valiosos para cualquier hijo, sobrino, ahijado o empleado. O por qué no, para todos los mayores que mantienen la chispa del novato (que mucha falta hace en la era de la 4T).

1. Conoce a fondo tu trabajo.
El superficial no avanza, se atora. En el mundo compiten productos; en las empresas, personas. Conviértete en un experto en tus actividades y después en tu departamento, tu empresa, tu industria, etc. Lee e infórmate de fuentes confiables. OJO, rara vez se aprende en 140 caracteres.
Profundiza.

2. Preguntando se llega a Roma.
Nadie nace sabiendo. No temas si no conoces algo. El que pregunta, aprende, el que no, permanece ignorante. Ya verás, si preguntas recibirás ayuda. Ah, y dando y dando: también tú ayuda.

3. Haz la tarea.
Una cosa es preguntar y otra preguntar sonseras. Como en la escuela: la tarea importa. ¿Tienes un proyecto? Entiéndelo. ¿Visitarás a alguien? Infórmate. Toda actividad requiere respeto, mas no temor. El respetuoso se prepara; el tímido se
paraliza.

4. Detente antes de empezar.
Evita la tentación de la acción inmediata. Antes de iniciar una tarea o proyecto, detente a estudiar, planear y crear hipótesis. Así tendrás mejores resultados y en menos tiempo. OJO, encuentra un balance; evita la parálisis por análisis.

5. Relaciónate y encuentra mentores.
Extiende las redes sociales al ámbito laboral. Pero acá no es de “likes” o “shares”, sino de conexiones vivas. Conoce realmente a la mayor cantidad de gente posible. En distintos niveles y departamentos.

6. Procura a tu jefe.
Será tu relación más importante. Entiende sus prioridades y excede sus expectativas. Busca una relación gana-gana. OJO, no te vuelvas un “yes man”, pero al exponer ideas distintas siempre acompáñalas de valor agregado, de datos y opciones.

7. Amarra tu estrella
al éxito.
Después de estar un tiempo en cualquier puesto te darás cuenta qué personas, departamentos o proyectos tienen buen futuro. Relaciónate con ellos. Al crecimiento siempre lo acompañan las oportunidades.

8. Comete errores buenos.
El fracasar puede ser fuente de mejora, de éxito. Pero procura fallar temprano, para que los costos sean lo más bajos posibles. Si te das cuenta que algo va mal, ajusta rápido. Ah, y si fallaste SIEMPRE has una introspección, deriva lecciones del
fracaso.

9. Da kilos de mil 100 gramos.
Nunca te quedes corto. Evade el “luego lo arreglo” y el “casi ya está”. Da lo que te piden y si puedes, más: más opciones, ideas, sugerencias o alternativas.
10. Se pulcro, breve y claro.
Ideas concisas y precisas. Echar rollo es fácil, pero no lleva a ningún lado. Planea tu comunicación: puede ser igual de importante que los resultados de tu tarea o proyecto.

11. Para hablar, primero escucha. Cuando hables, que hable por ti la lógica.
Si no escuchas, no aprendes. No olvides esto, sobre todo cuando progreses y te hagas jefe. Discrimina lo insulso y atesora lo valioso. Cuando sepas algo, habla. Pero hazlo con argumentos sólidos, la lógica es tu mejor aliada.

12. Nunca dejes de llenar tu caja de herramientas.
Todos cargamos una como ejecutivos y personas. Si dejas de llenarla, cambia de horizontes. Nunca dejes de aprender.

13. No comprometas tus principios.
Ten cuidado con el “mal de grupo”. Es más fácil voltear la cara a otro lado ante la trampa de un grupo. Nunca cambies tus cimientos. Si los ves amenazados, cambia de arquitecto.

14. Haz el bien.
Nunca hagas a un compañero(a) lo que no quieras que te hagan.

15. Diviértete.
No te tomes tan en serio que desaparezca el esparcimiento y las sonrisas en tus labores.
Espero que estos consejos te sean útiles a tí o a algún conocido. Y que todos los que empezarán pronto un trayecto profesional tengan éxito y felicidad. ¿Cuáles consejos darías tú? Házmelos llegar y con gusto los comparto. ¡Que tengas un excelente fin de semana!
Posdata. ¿Quiere el Gobierno inversión privada e impugna un contrato de la CFE? Así no es señores. Sus acciones pesan más que sus rollos.

En pocas palabras.
“En la juventud aprendemos. Con la edad entendemos”.
22 Junio 2019 04:05:00
Historias que arrastran
“¿Qué une a la gente? ¿Ejércitos? ¿El oro? ¿Una bandera?... Historias. No hay nada más poderoso que una buena historia. Nada la puede parar. Ningún enemigo la puede derrotar”.

Parte del discurso de Tyrion Lannister que sirvió para elegir al nuevo rey de Westeros en el último capítulo de Game of Thrones. El chaparrín lo volvió a hacer, demostró de nuevo el poder de la palabra.

Convenció a los virreyes sobre su candidato. No le arruino el capítulo (y la serie) por si no lo ha visto. Pero Tyrion tiene razón: una buena historia arrastra. ¿Y sabe, sobre todo, cuándo? Al hablar en público. Al dar una charla o presentar.

¿Cómo electrizar a una audiencia? Revisemos un par de recetas, iniciando con siete lecciones de la experta Marta Kagan:

1. Empiece con papel, no con PowerPoint. Tome papel y lápiz y haga un esbozo del contenido, del flujo. De los ejemplos, anécdotas y datos relevantes. “Lo más importante para mejorar es tener una historia que contar antes de llegar al PowerPoint”: Cliff Atkinson (autor de Más Allá de los Bullets).

2. Cuente su historia en 3 actos.

Acto 1: la preparación. Presente personajes en el contexto de una historia personal. Y, sobre todo, responda a la pregunta: ¿por qué me debe importar lo que vas a decir?

Acto 2: la confrontación. ¿Cómo me beneficia tu idea, producto o proyecto? El enemigo a vencer.

Acto 3: la resolución. ¿Qué debo hacer ahora?

3. Una imagen vale más que mil palabras. Está científicamente comprobada la superioridad de las imágenes. Imagine: una audiencia recuerda apenas 10% del contenido verbal. Pero con imágenes, ¡la cifra cambia a 65%! Adicionalmente el cerebro las procesa 60 mil veces más rápido.

4. Las emociones capturan la atención. “Un evento cargado de emociones es el estímulo más poderoso. Las audiencias retienen seis veces más estadísticas asociadas a anécdotas”, asegura en su libro Reglas del Cerebro el biólogo John Medina. “La gente puede olvidar lo que les dices, pero no cómo los hiciste sentir”, dicen Chip y Dan Heath, profesores de Stanford y autores del libro Hecho para Quedarse.

5. Use términos comunes. Entendibles. Steve Jobs no presentó al iPod con un largo párrafo de especificaciones, sino con “iPod. Mil canciones en tu bolsillo”.

6. Olvide los “bullet points”. Todos usamos y abusamos de ellos (me confieso culpable). Los “bullets” le dicen a la audiencia “apunta esto” y no: “Tienes que recordar esto”.

7. Practique y ensaye como loco. Según la experta Nancy Duarte, una presentación memorable requiere 30 horas de investigación y preparación, 30 horas para hacerla y 30 para ensayarla. Póngale que exagera y divídalo entre 10 o 20: 1.5 horas en cada actividad.

Excelentes. Veamos ahora el secreto detrás de las fabulosas charlas de TED según Carmine Gallo, autor del libro Hable como en TED. Asegura que las presentaciones más persuasivas cumplen tres leyes: despiertan emociones, son novedosas y son memorables.

Gallo analizó las 500 mejores charlas, platicó con los autores más vistos para escribir su libro y derivar nueve lecciones (tomadas de Forbes, Slideshare y Financial Times):

1. Libere al maestro que trae dentro. No se puede inspirar a nadie si usted no está inspirado. El apasionado se puede convertir en maestro. Y la maestría es pilar de una gran presentación.

2. Cuente tres historias.

3. Practique incesantemente.

4. Enseñe algo nuevo a su audiencia. Provoque, despierte, rete.

5. Tenga momentos que dejen “con la boca abierta”.

6. Sea simpático sin contar chistes. El humor es un elemento poderoso y no tiene que ser un cómico para usarlo.

7. Utilice la regla de los 18 minutos. Más tiempo hace que la mente olvide.

8. Fotos en lugar de texto.

9. No se salga de su carril. Sea auténtico y abierto. No venda lo que no tiene.

Fenomenales. Quizá nuestros mensajes no sirvan para nombrar al rey de Westeros, pero una historia que mueve siempre será muy útil en los negocios, la política y la vida. Suerte al contarla.

Posdata. Otra vez se enoja López por la gran caída en la generación de empleos. “Él tiene otras cifras”. ¡Uffff! Cuando alguien se pelea con la realidad, esta siempre termina
ganando...



En pocas palabras...

“Pueden escuchar tus palabras, pero sentirán tu actitud”.

John Maxwell, autor estadunidense.
15 Junio 2019 04:00:00
Contener a Trump
Se evitó la terrible amenaza arancelaria de Trump... por ahora.

Porque esto apenas inicia. El Sr. Naranja ya encontró su cantaleta para su base de votantes en el 2020. Es un camino conocido: México seguirá siendo el punching bag de este bully narciso.

Pero ahora será peor.

A fin de cuentas, con lo de “México pagará el muro” la solución era sencilla: ignorarlo. La bravuconada no tenía dientes. Con los aranceles la cosa cambia. Hay que atender la amenaza porque sus consecuencias son fatales (relea “Trump, el bebé nuclear”).

Por eso México cedió y absorbió el costo de la crisis migratoria de Estados Unidos (EU). No había de otra.

¿Qué hacer ante este escenario? Cuatro cosas:

1. Aceptar que a Donaldo no se le puede controlar. Sólo se puede intentar contenerlo. Hay que lidiar con él, aunque sea berrinchudo, mal informado, aislado (rodeado de porristas o locos), ocurrente y vengativo. Tiene demasiado poder.

2. No cometer más estupideces. La nueva arma arancelaria de Trump es cortesía de AMLO. De su política migratoria fraternal. Los datos no mienten. Las detenciones de migrantes en EU pasaron de 50-60 mil por mes a 145 mil en mayo. En sólo 5 meses se acumularon 676 mil detenciones. México le dio la excusa a Mr. Orange. Ahora hay que parar esta alza en el flujo migratorio (llevará tiempo) y habrá que manejar el caos y el costo que tontamente nos endilgó el Tlatoani.

3. Reclutar aliados en EU. El acuerdo se dio, en parte, por la presión de empresarios, legisladores y gobernadores estadunidenses. Los aranceles también los iban a impactar. México requiere cabildeo y networking permanente. Tender puentes para construir un equipo bilateral en contra de las estúpidas amenazas naranjas.

4. Minimizar el trato directo con Trump. Ignorarlo y no provocarlo. En esto Andrés Manuel es un maestro. Responder a los vitriólicos tuits naranjas con referencias históricas, con “abrazos en lugar de balazos” y lo que se le ocurra al Presidente.

El panorama preocupa. Como si la amenaza arancelaria no fuera suficiente, está el tema del T-MEC. Hay que aprobarlo lo más rápido posible, antes de que el ambiente se caldee más.

Y es que los acuerdos entre países son complicados. Deepak Malhotra, profesor de Harvard, explica que hay 2 diferencias clave entre una negociación entre naciones y una entre empresas:

a) El objetivo. En los negocios es descubrir cuánto valor hay en la mesa y cómo repartirlo. Entre países hay intereses múltiples.

b) La cantidad de soluciones disponibles. Entre empresas hay muchas. Entre naciones, “si tienes suerte encontrarás una opción con la que todos puedan vivir... y tendrás que librar múltiples obstáculos para hallarla”.

El autor del libro Negociando lo Imposible recomienda 5 cosas para un diálogo entre naciones:

1. Fijar precondiciones y lanzar ultimátums son pésimas tácticas. Aunque creas que “son razonables”, crean obstáculos innecesarios o, peor aún, llevan a una escalada de posturas.

2. No necesitas “el trato más bueno del mundo”, sino uno que se pueda implementar. La negociación no termina con un acuerdo. Hay que negociar detalles operativos y después queda la operación. Si el trato no es percibido como “justo” por ambas partes, no funcionará.

3. Que “ellos pierdan” no significa que “ganaste tú”. Los “juegos de suma cero” no duran. Por ejemplo, si un país sabe que “se lo fregaron”, será imposible que el político pueda vender el acuerdo a sus votantes. El enfoque adecuado es ver a la contraparte como un “socio con el que trabajarás por mucho tiempo”.

4. Ambas partes tienen que salvar cara.

5. Hay que decirle a los votantes cosas que no quieren escuchar. Es imposible ganar todo. Los argumentos histriónicos sirven en la política, pero no al negociar. El político debe explicarle esto al votante. La razón tiene que imperar.

Éste es el complicado escenario que deberá navegar México de aquí a la elección estadunidense del 2020. Ojalá que nuestro capitán tome nota y pueda esquivar tanta tormenta.

Ah, y por favor: ¡qué los huracanes no sean de manufactura propia!

En pocas palabras...

“La pequeña rama que se dobló seguía erguida cuando pasó la tormenta”.
Esopo
08 Junio 2019 04:00:00
¿Conque muy influyente?
“Aeroméxico 198, favor de regresar a la terminal. Se ha presentado una emergencia”. Algo así habría dicho la torre de control al vuelo AM198, que ya estaba casi despegando desde Mexicali rumbo a la Ciudad de México. ¿La emergencia? Recoger a Josefa González-Blanco, titular de Semarnat, quien había perdido
su vuelo.

La funcionaria se creyó muy influyente... y perdió la chamba. Correctamente la cesaron. Pero ¿sabe qué? Eso no es influencia, es prepotencia. Y la prepotencia no funciona, la influencia sí. ¿Cómo ser realmente influyente en la política, los negocios o la vida? Veamos.

“Mis investigaciones revelan que existen sólo seis principios universales que capturan lo que hacen los realmente influyentes”, explica el profesor Robert Cialdini.

Estas 6 “armas universales” del autor del libro Influencia: Ciencia y Práctica son, de acuerdo al consultor David Palmer:

1. Reciprocidad. El famoso “dando y dando”. Algo común y fácil de hacer, pero poderoso. Sobre todo al realizar favores inesperados. Se crean deudas pagaderas a futuro. Por cierto, los favores no necesitan ser tangibles, pueden ser tan simples como dar información. Ah, y el tamaño ni siquiera es relevante, sólo que sea inesperado y genuino.

2. Compromiso y consistencia. Generalmente se mantiene una postura que ya se adoptó. Es difícil abandonar un compromiso. Y si es verbal, mucho mejor.

3. Prueba social: el efecto manada. Hay seguridad en grupos grandes. Si demuestra que lo siguen unos, otros también lo harán. Una aplicación clara son los “testimoniales” de uso de productos: si los que no conocen su producto ven que a muchos les gusta, quizá a ellos también. Muy útil cuando hay incertidumbre o la gente no sabe qué hacer.

4. Me gusta. Es difícil decirle que “no” a alguien que cae bien. Busque algo en común con el interlocutor: un equipo, opiniones, un pasatiempo, etc. Por cierto, los halagos funcionan mucho. No subestime su poder, úselos. Busque contactos cortos, constantes y agradables con las personas a influenciar.

5. Autoridad percibida. Las personas tienen deferencia con los que son o parecen poderosos. La clave es el “parecen”. Vístase como alguien con poder, hable inteligentemente. Soporte sus ideas con argumentos sólidos, datos y citas de expertos reconocidos.

6. Escasez y urgencia. Las personas desean lo que es difícil de conseguir. Lo que es exclusivo. Esto aplica para productos (un nuevo iPhone), pero también para su tiempo, para su ayuda. Si usted es percibido como valioso, su capacidad de influencia aumentará.

Muy interesantes. Repasemos otros 10 consejos prácticos de la periodista y autora Minda Zetlin:

a. Escuche... y mucho. Relea “¡Cállese!”.

b. Pregunte para entender lo que quieren las personas. Demuestre interés. Le servirá para aplicar bien la regla 1 de Cialdini.

c. Conecte. Similar a la regla cuatro.

d. Baje la guardia. Demuestre su lado vulnerable. Lo hace más humano. Facilita la conexión... y la influencia.

e. Nunca pierda la oportunidad de dar las gracias.

f. No deje de reconocer a otros. De dar “palmaditas”.

g. Si la regó, discúlpese. Reconocer un error es una herramienta poderosa para ganarse a alguien.

h. Busque dar lo que la persona desea. Siempre que se pueda.

i. Deje que las personas “salven cara”. Nunca arrincone a alguien. Busque que mantengan su dignidad. Y si va a cortar a alguien, sea rápido y justo.

j. Conteste el teléfono. O el correo. Hace una gran diferencia con su interlocutor. Y teléfono mejor que correo. Y cara-a-cara es mejor que responder por teléfono.

Parecen consejos simples, pero no lo dude: aplicarlos con tesón incrementará su influencia. Una advertencia: sea genuino (por ejemplo, al halagar o hacer un favor). Nunca subestime la inteligencia de la otra persona. Recuerde, ¡es muy fácil reconocer un billete falso de 75 pesos!

Finalmente, hay una sutil línea entre influir y manipular. Un manipulador no es genuino y corre el riesgo de ser exhibido. ¿Entenderá alguna vez esto nuestra clase política? ¡Lo dudo!

Posdata. Las señales son claras y van al alza: si no se corrige el rumbo, la crisis es inminente. Relea La Crisis que Viene, un título 100% vigente.

En pocas palabras...
“El secreto de mi influencia es que siempre
permaneció en secreto”.Salvador Dalí
01 Junio 2019 03:59:00
Ganar jugando mal
Tigres es campeón por quinta vez en 10 años. ¡Yes! En una final dura y tensa, dobló al León. El súper líder, el equipo más goleador y con la mejor defensa no pudo meter un gol.

Si metía uno, para mí hubiera terminado ganando. Pero no pudieron.

La crítica de algunos a este campeonato de Tigres va más o menos así: “Con ese equipote, ¿cómo ganan con tan poco?”.

Es cierto. En papel, el plantel del “Tuca” debería arrasar siempre. Y sin embargo, a veces en los deportes, los negocios o la vida, los grandes equipos no funcionan bien por alguna circunstancia.

Una lesión, una expulsión, una jugada sorpresiva del competidor, un error, un mal planteamiento, mala suerte o lo que sea. Le cuento que soy tenista de hueso colorado. Y los tenistas de época encuentran la forma de ganar cuando juegan mal.

“Las victorias que logras jugando mal cuentan más que cuando juegas bien. Son las que cambian la dinámica. Y yo soy uno de los que ha ganado más partidos jugando mal”.

¿Sabe quién dijo esto? Rafael Nadal en una entrevista en el 2013 tras un difícil partido que apenas ganó contra un oponente muy malito. Yo se lo he escuchado muchas veces. Estoy totalmente de acuerdo.

Le propongo que la organización, equipo o persona que gana cuando las cosas no salen bien son las que destacan, las que crean dinastías, las que revolucionan industrias, las que dejan huella que perdura.

Son las que impactan. Suena fantástico, pero: ¿cómo lograrlo? Le propongo una receta de cinco partes:

1. Diseñando para la excelencia. Los triunfos no llegan por casualidad. Requieren una estrategia detallada. Reclutar talento con características específicas.

Y no sólo técnicas, sino humanas. En cualquier ámbito, un mal vestidor tumba al mejor equipo.

2. Preparándose para el campeonato. Como dice un viejo refrán japonés: “La disciplina tarde o temprano vencerá a la inteligencia”. Totalmente... y sobre todo en las grandes ligas, donde el talento abunda. La preparación de todos los departamentos es clave. De nada sirve una gran delantera si la defensa es fatal, la media inoperante y el portero una coladera.

3. Anticipando problemas. Poco se habla de la redundancia, pero es clave. La organización que no está preparada se atora, porque en algún momento del campeonato habrá que hacer un cambio.

Cuando esto pase, la calidad no debe sufrir. El desempeño del equipo será tan bueno como su banca, pues ésta siempre juega precisamente en los momentos más difíciles.

4. Ajustes tácticos. Las circunstancias del partido, de la competencia o del entorno determinarán los movimientos a realizar. El técnico (director, gerente) debe saber utilizar sus piezas para ganar el

partido, triunfar en la negociación o mejorar el rendimiento de su equipo para alcanzar la meta deseada.

5. Planear para el largo plazo. La organización que cumple lo anterior tendrá muchos triunfos, pero también fracasos. A fin de cuentas la competencia cuenta. El éxito sostenido se da al mantener la mira en el objetivo final.

En ser ecuánime ante la derrota si las piezas del rompecabezas están en su lugar. En saber detectar qué requiere ajustes menores y qué ajustes mayores. Esto es particularmente relevante en la era de la hipercomunicación, donde todo tiende a sobredimensionarse. Donde la exageración reina.

Si revisa la historia reciente de Tigres verá que están presenten estos elementos. Y, claro: también en la consecución de la séptima estrella.

Tigres no jugó bien por varias razones: Aquino venía de una lesión y, aunque mejoró, no estaba en el gran nivel que siempre tiene. Salcedo venía a la baja.

Dueñas sufrió una conmoción cerebral. Gignac también venía de una lesión y, aunque metió goles, físicamente no estaba en su punto óptimo. Por eso el equipo no estaba a su nivel.

¿Qué sí funcionaba muuuy bien? La defensa, la media y nuestro porterazo.

Por eso Tigres jugó así. Fincó su triunfo en la parte del equipo que estaba en excelencia.

Le propongo que lo mismo puede pasar en su empresa o en sus proyectos. Ojalá que le sirvan estos consejos para que, aun cuando juegue mal, pueda ganar el

campeonato. Suerte en el torneo.


En pocas palabras...

“El talento gana juegos, los equipos

ganan campeonatos”. Michael Jordan

Posdata. Bien por los casos contra Lozoya y Ancira. Ojalá se vaya hasta las últimas consecuencias.

Y faltan más. Si no se castiga la corrupción, no se acaba.
18 Mayo 2019 04:00:00
Zugzwang
No crea que me equivoqué al teclear el título de la columna. Esta palabreja de origen alemán significa algo así: obligado a mover.

Se utiliza en el ajedrez y otros deportes cuando un jugador terminará en desventaja simplemente por mover una pieza. Cuando la mejor opción sería no hacer nada. Como en el dominó, decir paso.

Muy interesante y ¿sabe qué? También puede ser aplicable en los negocios, la política y la vida. Veamos.

Primero hay que decir que no hacer nada es muy difícil. La era de la disrupción y la hipercomunicación nos empuja a la acción constante. Cambia aquella famosa frase de Fidel Velázquez: el que no se mueve no sale en la película. El movimiento como default.

Y con justa razón. El cementerio corporativo está lleno de empresas que murieron por no anticipar cambios en su industria, como Kodak, Blockbuster o Research in Motion (Blackberrys). Gigantes cuyo tamaño se volvió desventaja (relea “¡Destruya su negocio!”).

Y, sin embargo, a veces hacer una pausa es lo mejor. Por ejemplo:

1. Cuando hay gran incertidumbre. En tiempos de turbulencia tecnológica o económica a veces es difícil tener claridad sobre el mejor curso de acción. La experimentación eficiente (en pequeño y de bajo costo) es una gran alternativa para decidir qué hacer. Ah, y el timing es muy importante. El que se mueve demasiado pronto se desgasta y no llega. Y, claro, el que arranca tarde por lo general no gana la carrera.

2. Si un competidor atrabancado comete errores graves. Como dice el dicho: si se quiere ahorcar, dale cuerda. Ah, y los errores de la competencia también son un gran Benchmark sobre los peligros del camino. Observar, diagnosticar y aprovechar las ventajas que da un rival tontejo.

3. Los resultados demuestran que el camino elegido no es el correcto. El sesgo del costo erogado es muy dañino: cuando completar el proyecto es el único objetivo. A veces las cosas cambian y hay que rediseñar o cancelar. La pausa ahí es clave. Por cierto, todo proyecto (sobre todo si compromete grandes recursos) debe tener un sistema de alerta para verificar si los supuestos que lo justificaron aún se mantienen.

Hacer una pausa no significa quedarse con los brazos cruzados rascándose el ombligo. La consultora Lisa Lai da tres tips en el HBR para administrar un negocio en tiempos de incertidumbre:

a) Tomar acciones pragmáticas: enfocarse a lo básico dando valor al cliente, hacer apuestas inteligentes al escenario más probable y operar con estrategias rápidas de corto alcance.

b) Mantener la estabilidad emocional en la organización: aprendiendo proactivamente, reconociendo y navegando emociones y manteniendo una comunicación abierta.

c) Aprender de líderes internos y externos, expertos y gerentes de diversas áreas.

Buenos consejos, seguro alguno le sirve en su empresa o proyecto.

Hablemos ahora del Zugzwang en la política, donde muchas veces lo que conviene hacer es cerrar la boca. Un grillo atrabancado, ocurrente y parlanchín muchas veces se tropieza con su lengua (o tuits). Lo vemos a cada rato con Trump y, claro, con ya sabes quién.

Y hablando de Andrés Manuel, su velocidad de movimiento es tal que México terminará perdiendo con tanta jugada equivocada. Es cierto que hay muchas cosas que derribar del pasado. Pero no todo es malo. La ideología no bastará para transformar a un México demolido por la 4T.

Finalmente, cierro comentando sobre las pausas a nivel personal; pueden ser muy valiosas... y meditar ayuda a lograrlas.

La consultora María González recomienda en el HBR hacer micromeditaciones varias veces al día por 1 a 3 minutos de esta forma: notar la respiración y cómo se realiza (profunda, ligera, corta, etc.), respirar hacia el estómago sin presionar, ante una distracción regresar a la respiración, así la calma llega poco a poco y con ella el enfoque.

Interesante. En el ajetreo de un mundo lleno de ruido, aprender a respirar y poner atención es clave para hacer pausa y evitar jugadas incorrectas. Para decir “paso” cuando conviene más no hacer nada.

En pocas palabras...
“A veces es bueno hacer una pausa en la búsqueda de la felicidad para simplemente ser felices”.
Guillaume Apollinaire, poeta francés.
04 Mayo 2019 04:00:00
El valor de curiosear
“Curiosear es un contrapeso esencial a la eficiencia. Necesitas usar ambos (en los negocios). Los descubrimientos más grandes -los no lineales- casi siempre requieren curiosear”.

Sabiduría pura de Jeff Bezos, para mí el mejor CEO hoy en día. Parte de la excelente carta a los accionistas de Amazon de este año. Está llena de lecciones para los negocios y la vida. Veamos.

EFICIENCIA Y CURIOSIDAD
El fundador del gigante de Seattle explica que muchas veces en los negocios se sabe exactamente a dónde se va. Ahí la eficiencia es clave. “Creas un plan y lo ejecutas”, explica.

Por el contrario, curiosear es la antítesis de la eficiencia. Pero advierte: tampoco debe ser aleatoria. No. La curiosidad debe ser guiada por corazonadas, por el estómago y por la intuición. Pero sobre todo por algo que para Amazon siempre ha sido una
obsesión.

“Debe de estar empujada por una convicción de que el premio para los clientes es suficientemente grande para que valga la pena ser un poco desordenado y tangencial para poder encontrar el destino deseado”.

El premio para el cliente. ¡Wow! Por eso Bezos defiende el siempre escucharlo. En su carta cita un gran ejemplo: AWS.

Amazon Web Services (servicios de almacenamiento en la nube) es importantísimo para Amazon. Imagine, en el último trimestre representó 10% de las ventas totales y ¡58% de la utilidad operativa!

Pues AWS fue el resultado de escuchar al cliente y de la curiosidad. “Nadie lo pedía. Nadie. Pero resulta que el mundo estaba hambriento de este tipo de servicios. Tuvimos una corazonada, seguimos nuestra curiosidad, invertimos lo necesario, iniciamos a construir, experimentamos y ajustamos innumerables veces”.

Apúntelo. En este párrafo puede estar el secreto del éxito en la era de la disrupción. Una apuesta incierta que se ajustó en el camino y terminó siendo ganadora. Ah, y ojo con esto: nadie lo
pedía.

El cliente tenía una necesidad. Eso fue lo que escuchó Amazon. Pero el cliente no sabía cómo satisfacerla. La genialidad de Bezos fue experimentar hasta encontrarla. Ah, y aceptar y escalar los fracasos.

ESCALAR EL FRACASO
“Todo debe crecer al crecer la empresa, incluyendo el tamaño de tus fracasos. Si el tamaño de tus fallas no crece, no estás inventando en la escala suficiente para realmente mover la aguja del
tanque”.

Y luego Bezos admite algo tremendo, por el tamaño de Amazon: “eventualmente tendremos fallas de miles de millones de dólares”.

¿Se imagina esto como credo corporativo en México? ¡Ja! El CEO estaría patitas en la calle en un tris. Ojo, esto no significa apostar estúpidamente. Para nada. Hay que hacerlo inteligentemente.

Pero lo que Amazon sabe es que una sola mega apuesta ganadora puede compensar todas las perdedoras. Ah, y aprenden al fallar.

Ejemplo: el teléfono Fire fue un rotundo fracaso. Pero lo aprendido al desarrollarlo sirvió para una apuesta súper ganadora: el asistente de voz Alexa y las bocinas Echo.

Que no se me olvida, ningún cliente tampoco los pidió. Fue otra vez el curiosear de Amazon lo que desarrolló una nueva categoría de negocios que ha vendido 100 millones de asistentes. Sí, 100 millones. Otra perla de sabiduría: cuidado con la investigación de mercados al innovar radicalmente. Según Bezos, no sirve de mucho.


IMAGINAR LO IMPOSIBLE
¿Cree usted que Amazon es enorme? No para Bezos: “seguimos siendo muy pequeños en ventas al menudeo globales, principalmente porque 90% son en tiendas físicas”. Van por más, son insaciables. Por eso experimentan con el formato “Amazon Go”. Buscan reinventar cómo se compra en tiendas físicas, quitando la caja registradora.

Una labor técnicamente retadora que llevó años. Ya tienen 10 tiendas “Amazon Go” en Chicago, San Francisco y claro, Seattle. Y dice Bezos: “nos emociona el futuro”.

¿Está usted en el negocio de venta física? Estudie el tema. Y es que cuando Amazon se emociona por una actividad central de un negocio, hay que prestar muuucha atención.

Ojalá le sirvan estos apuntes. Para mí, son oro molido.

Posdata
¿Crecer al 6% anual? Difícil, pero se puede. Para ello hay que privilegiar la inversión y la lógica económica. Las ocurrencias y las ideologías inflexibles estorban. Y mucho.

En pocas palabras.
“Si vas a innovar tienes que estar dispuesto a que no te entiendan”. Jeff Bezos
27 Abril 2019 03:25:00
¿Quién te patrocina?
“¿Quién hablará por mí? Supe en ese momento que alguien en alguna reunión a puertas cerradas tendría que presentarme de forma favorable a mis intereses”.

Parte de una extraordinaria charla de TED de Carla Harris, que le recomiendo vea en nuestros sitios. Tema ideal ahora que el Día del Trabajo está a la vuelta de la esquina.

La directiva de Morgan Stanley reseña una junta donde se dio cuenta cómo se tomaban las decisiones para otorgar los bonos de fin de año en esta importante casa de bolsa. Y lo que encontró la sorprendió.

No sólo contaba el proceso analítico detallado, sino que entraba también en juego algo mucho más informal. Había 3 clasificaciones: estrellas (grandes bonos), promedio y deficientes (puesto en riesgo).

Cuenta que alguien presentaba al candidato(a) y antes de terminar alguien lo interrumpía para decir: “Parece que Juan es una estrella... o promedio... o es un desastre”. Y ya, así se quedaba.

A Harris le cayó el veinte un par de años después: “Esa persona que hablará por ti, que te defenderá, es tu patrocinador”.

Exacto. Lo más retador del asunto es que estas conversaciones se van a dar entre personas de autoridad a puertas cerradas y siempre habrá elementos subjetivos. Usted, yo o el que sea no estará ahí. Por eso hay que buscar y tener patrocinadores.

¿Cómo conseguirlos? Para contestar, Harris argumenta que hay que recordar que existen dos tipos de monedas de cambio válidas en cualquier organización: el desempeño y las relaciones.

“La moneda del desempeño la acumulas al dar los resultados esperados... y un poco más”, explica.

Es la moneda más común y es valiosa para cualquiera por 3 razones: hace que destaques (creando así una reputación favorable), lleva a promociones en etapas tempranas de una carrera y, claro, atrae a patrocinadores.

“¿Y por qué el desempeño los atrae? Porque a todos les gusta una estrella”, concluye Harris. Pues sí: el éxito es magnético.

De la otra moneda de cambio se habla poco, pero es igual de importante. Advierte la banquera: no puedes pedirle a alguien que te apoye con su influencia si nunca has interactuado con él o ella.

Por eso recomienda invertir tiempo en conectar, conocer y trabajar con la mayor cantidad de personas en la organización. No se puede crear una mayor red siendo un total desconocido(a).

Una observación personal sobre las relaciones: son un factor muy relevante para acumular poder organizacional. Y el poder es tan importante como el desempeño, sobre todo al avanzar en una carrera.

De acuerdo al profesor de Stanford y autor Jeffrey Pfeffer, el poder se puede acumular metódicamente y para ello recomienda:

* Tener una excelente relación con el jefe (vital, recuérdelo).

* Desarrollar un network. Tip: para crecerlo, ofrezca ayuda. Esto cimienta relaciones.

* Lograr que el trabajo se note. Un buen desempeño sólo importa si es visible.

* No tener miedo de sobresalir y a romper ciertas reglas (con mesura, agrego yo).

* Ser popular no es tan importante. Pero OJO, los poderosos casi siempre son populares.

* Controlar presupuesto y recursos es signo de poder.

* Las tareas pequeñas e importantes son relevantes. Es bueno identificarlas y apropiárselas.

* Actuar y hablar como si se tiene poder. La autoridad es 20% otorgada, 80 % apropiada.

* Construir una reputación. La percepción es realidad.

Oro molido, apúntelas. Regreso a Harris, que advierte que un buen patrocinador cumple 3 requisitos: tiene un lugar en la mesa donde se toman decisiones, conoce el trabajo del patrocinado y posee poder.

¿Cómo conseguirlo? Preguntando. Claro, tras haber cumplido la tarea. ¿Y si dice que no?

Puede ser por 3 razones: no conoce su trabajo suficientemente, no cree tener el poder para influir o simplemente no quiere hacerlo.

En cualquier caso, ante un “no” habrá que seguir buscando. “Tener un patrocinador es vital. Puedes sobrevivir sin un mentor, pero no avanzarás sin un patrocinador”, advierte Harris.

Totalmente de acuerdo. Es una ventaja clave. ¿Ya tiene el suyo?

Posdata. La verdad no peca, pero incomoda. Incomoda al ocurrente, al improvisado, al infalible. Al populista. Incomoda a ya sabes quién.

En pocas palabras...

“Tu voz es el corazón de tu poder. Úsala”.

Carla Harris, banquera

estadunidense.
20 Abril 2019 03:57:00
La vida pasiva mata el alma
Guise argumenta que alguien pasivo existe sólo por existir: “Sobrevive rutinariamente y no tiene propósito”. Una palabra encierra el antídoto a este cáncer: intención. ¿Qué quieres lograr? Si no se tiene una respuesta clara, eventualmente la pasividad puede tomar el control.

Por el contrario, el (la) que vive con intención tendrá movimiento constante que puede llevarlo a descubrir su propósito. Excelente tema ahora en Semana Santa.

¿Cómo tener intención de vida?

Empezando en pequeño. No es con “grandes metas genéricas”. Esas porras motivadoras que tienen un efecto efímero.

Para lograr cambios relevantes se requieren más bien metas cortas. Rutinas de minihábitos para practicar todos los días y generar cambios positivos incrementales.

Construir lo grande partiendo de lo chico. Guise inició su camino hacia una vida saludable con una lagartija diaria. Terminó su libro al fijarse la meta de escribir dos páginas al día. Relea “Minihábito = Macro éxito”.

Posteriormente sistematizó el concepto de intención con una lista y un calendario. Primero, sugiere apuntar en un pizarrón (de esos borrables) una lista con cuatro categorías de tareas/actividades:

a) Frecuentes. Acciones diarias valiosas que benefician, pero que no son obligatorias. Recuerde: según Guise, hay que de tener 2 o 3 minihábitos diarios.

b) Ahora. Cosas que hará hoy en algún momento.

c) Futuro próximo. A realizar, digamos, en el próximo mes.

d) Algún día/Quizás. En algún momento en los siguientes 5 años.

Segundo, usar el calendario para darle seguimiento puntual al avance del cumplimiento. Ah, y al final de todos los días calificarse para monitorear el

progreso.

Vea un video que explica este sistema en nuestros sitios. Pero ése es el punto: es un sistema. La intención, la acción y el propósito no llegarán solitos. Los hábitos diarios son el cemento que ingenierilmente levantan la intención de vida.

Analicemos otro método fascinante para combatir la pasividad.

“En la premeditación del mal del filósofo griego Séneca se visualizan los peores escenarios para detectar lo que te preocupa y así evitar la parálisis que provoca el terror”, explica Tim Ferriss.

El conferencista defiende las virtudes del estoicismo como filosofía de vida, para separar lo que se puede de lo que no se puede controlar. Para enfocarse en lo primero y prepararse para lo

segundo.

Creó un sistema original. En lugar de basarse en definir metas, se enfoca en definir miedos. Le llama “fijación de temores”. Para implementarlo se requieren 3 páginas (una por temor):

1. ¿Qué tal sí...? Y luego describir la preocupación: no me dan la promoción, no gano el partido, etc. Después para cada temor 3 columnas. En la primera se definen con precisión cada cosa negativa que pasaría si sucede lo malo. La segunda enlista lo que se puede hacer para “prevenir” la consecuencia negativa. Finalmente, en la tercera columna se anota qué se puede hacer para reparar o minimizar el daño si las medidas preventivas no funcionan.

2. El beneficio. Una página sencilla que contiene las respuestas a esta pregunta: ¿cuáles serían los beneficios de intentar lo que se teme y de obtener aunque sea un éxito parcial?

3. El costo de la inacción. Quizá sea la página más importante. Por lo general, somos buenos para detallar los costos de fallar, pero no los costos del statu quo. De no hacer nada.

Aunque no es infalible (a veces los temores están muy bien fundados), Ferriss asegura que sus mayores triunfos (y fracasos evitados) se deben a usar este sistema una vez por trimestre (vea una explicación del mismo en nuestros sitios).

Excelentes consejos. Espero que le sirvan para planear una intención de vida positiva ahora que arranque actividades de nuevo, porque espero haya descansado. Suerte en la faena.

Posdata. ¿Elegir la justicia y no la ley? ¿Y quién decide? ¡Madre mía! Seguramente el Tlatoani, ¿no? ¡Qué peligroso enunciado! Al extremo, lleva a la

anarquía.

En pocas palabras...

“Sufrimos más en nuestra imaginación que en la realidad”. Séneca
06 Abril 2019 04:00:00
La virtud de la brevedad
Le propongo esta regla para los negocios, la política y la vida. Seguro que salvará a cualquiera en más de una ocasión. Y es que todos tendremos oportunidad de demostrar “pentontez” alguna vez en la vida.

Quizá por opinar de algo que se desconoce. O tal vez por actuar exaltado, pues es mucho más fácil ser estúpido si la sangre está caliente. Y, bueno, en otros casos es defecto de fábrica, como diría don Hermenegildo Torres.

Me puse a reflexionar sobre el tema al leer la carta de ya sabes quién al rey Felipe VI para solicitar que España pida perdón a los pueblos indígenas de México por los abusos de la Conquista.

“México desea que el reino español admita su responsabilidad histórica por esas ofensas y ofrezca las disculpas que convengan”, diría el extenso manifiesto.

¡Madre mía! Sin duda que la brevedad hubiera sido una virtud a practicar aquí. Bueno, de hecho, abstenerse habría sido mejor. En boca cerrada (o pluma guardada) no entran pejes... digo moscas.

Algo muy difícil de aplicar para cualquier populista o líder organizacional sabelotodo. Personas que por lo general:

* Están enamoradas de sus
voces.

* Creen ciegamente en sus
convicciones.

* Se rodean de un coro de clones. O peor, de lambiscones.

* Piensan que el que no concuerda con ellos es obtuso, terco o enemigo declarado del progreso.

Me detengo en el último punto, para mí un cimiento de la pendejez. ¿Y sabe qué? Tiene un nombre científico.

Realismo ingenuo, un término que define Tim Harford en el Financial Times: “El sentimiento seductor de que se observa al mundo como es en realidad, sin el menor sesgo o error”.

El profesor de Stanford Lee Ross (coautor del libro El más Sabio del Cuarto) explica el origen de este mal: “Los humanos entendemos que las opiniones de otros son influenciadas por experiencias y dogmas. Pero no reconocemos los sesgos de nuestras creencias”.

Ciertamente, una idea seductora... y peligrosa. Yo soy razonable y si no estás de acuerdo conmigo, tú eres un idiota.

Harford cita un fascinante estudio de la sicóloga Emily Pronin, que aplicó cuestionarios sobre temas políticos a los participantes. Luego distribuyó las respuestas y pidió especularan sobre las bases de cada opinión.

¿El resultado? Realismo ingenuo. Las opiniones propias (y de los que tenían posturas similares) estaban basadas en cosas como “atención al detalle”. ¿Y los que pensaban distinto? Ah, esos idiotas buscaban “aprobación grupal” o “ser políticamente correctos”.

¿Qué hacer? En corto, ponerse en los zapatos del otro y ser abogado del diablo con el razonamiento propio. Cinco
recomendaciones:

1. Poner por escrito la postura contraria. Ojo, por escrito. Verbalizar ayuda a entender argumentos distintos.

2. Contestar: ¿qué podría estar mal con mi propuesta? Otra vez, por escrito. Ah, y encuentre por lo menos cinco debilidades. ¿Hoja en blanco? ¡Ingenuo!

3. Hacer un Benchmark. ¿Cuál es la mejor práctica y cómo se compara con sus ideas?

4. Preguntar a terceros.

5. Crear una alternativa mezcladita. Hasta con ideas de su contraparte.

Perfecto... en teoría. Y, sin embargo, es duro combatir los reflejos instintivos del realismo ingenuo. Sobre todo al discutir, cuando es bien fácil cerrarse a ideas distintas.

Siete tips para no arrebatarse al debatir: contar hasta 10, no insultar, eliminar el juego de suma cero, poner por escrito su postura (y leerla) antes de decirla, no negociar enojado, pensar en la negociación que sigue y convivir/conocer a contrarios potenciales.

La brevedad siempre será una gran virtud. Y ante el desconocimiento, es clave callar y preparase. Aprender abriéndose a todo tipo de ideas y posturas.

Combatir el realismo ingenuo para llegar a la mejor solución. Así nadie tendrá que disculparse por cometer
“pentontadas”, ¿no cree?



Posdata.

Primer acto: mando una terna de ineptos, me la rechazan.

Segundo acto: me rechazan la misma terna.

Tercer acto: nombro a los ineptos que quiero.

¿Cómo se llamó la obra? Autonomía CREmada...




En pocas palabras...

“Soy paciente con los estúpidos, pero no con los que están orgullosos de serlo”.

Edith Sitwell, poetisa británica

30 Marzo 2019 03:00:00
Test de aptitud política
Ahora que los de la mafia del poder huyen despavoridos y dejan sus puestos por las nuevas políticas de salarios de la cuarta transformación existen muuuchas oportunidades laborales. Y como el nuevo Gobierno es súper incluyente, cualquier miembro del pueblo sabio puede ser un excelente candidato (a). Sólo hay que animarse a aplicar.

En ánimo de que juzgue sus aptitudes, saque papel y lápiz. Aquí le va un test práctico que le será útil antes de sus entrevistas de trabajo. Suerte en la faena.

PREGUNTA 1. La verdadera igualdad de género es:

a) Una lucha antiespecista, porque todas las hembras –mujeres, vacas, cerdas y burras– son iguales.

b) Pagar igual por igual trabajo.

c) Luchar en contra de cualquier
discriminación.

Sume 5 puntos si contestó a). Sería usted un gran candidato (a) para sustituir a la senadora de Morena Jesusa Rodríguez –la sustituta de Olga Sánchez Cordero–. Sume 2 puntos por b) y reste 5 si eligió c).

PREGUNTA 2. Si aplica a un puesto especializado y no sabe algo, debe:

a) Retirarse de la contienda y dejar que alguien que sí conozca de la materia sea considerado.

b) Ocuparse en aprender.

c) Sacar su celular y usar Google para buscar una respuesta bonita que lo inspire.

Reste 5 puntos si eligió a), sume 2 puntos si escogió b). Pero si acaso optó por c), sume 5 puntos a su “score”. Es un excelente candidato para un órgano regulador autónomo, particularmente de alta
especialización.

PREGUNTA 3. Cuando alguien critica sus ideas o proyectos, lo procedente es:

a) Despedirlo (o cambiarlo de puesto) inmediatamente y ordenar que se
reconsidere la postura emitida.

b) Analizar los argumentos y ajustar lo que se requiera de su idea.

c) Etiquetar al emisor con algún
adjetivo sonoro, para evitar así discutir.

Difícil elección, ¿verdad? Disculpe, ¡es pregunta capciosa! Hay dos excelentes respuestas: a) o c). Cualquiera suma 5 puntos a su score. Si eligió b), le recomiendo una cita con su siquiatra porque está realmente confundido. Réstese 5 puntos por obtuso.

PREGUNTA 4. Lo procedente al evaluar programas, reformas y políticas del pasado es:

a) Destruirlas totalmente, que no quede huella.

b) Desterrar a cualquiera que haya participado en administraciones
neoliberales.

c) Documentar precisamente políticas, estrategias y tácticas para nunca volverlas a utilizar.

Para que vea que esta prueba es facilona: cualquier respuesta suma. 5 puntos si contestó a) o b) y 2 puntos si contestó c).

PREGUNTA 5. Antes de tomar una decisión polémica hay que:

a) Evaluar todas las opciones con cuidado para decidir por la mejor
alternativa.

b) Diseñar una consulta popular con un cuestionario y muestra que asegure que gane la opción del jefazo.

c) Echar un volado.

Si eligió b) es usted un miembro prototípico de la 4T. Sus instintos son impecables, sume 5 puntos. Si respondió a) es un conservador fifí neoliberal, réstese 4 puntos. ¿Escogió c)? Sume 3 puntos por demostrar una valentía creativa. ¡Que cojones!

PREGUNTA BONO. ¿Qué hay que hacer ante una presunta agresión de un país que sucedió hace 500 años?

Ésta no es de opción múltiple, usted sabe la respuesta. Si acertó, súmese 5 puntos.

Ahora sí, ¡a sumar! Si su “score” es mayor a 18, triple contra sencillo a que consigue un puestazo en el Gobierno federal. Llámele cuanto antes al representante de Morena en su entidad. Si obtuvo entre 0 y 20 puntos, tome un curso rápido de 25 conferencias mañaneras y contéstela de nuevo. Ya verá que mejora.

Pero si su “score” es negativo, le invito a sumarse a los que exigiremos que la razón y el talento imperen en la tan necesaria transformación positiva que sí requiere México, ¿se apunta?



En pocas palabras...

“El pesimista se queja del viento, el optimista espera a que cambie y el realista ajusta sus velas”.

William Arthur Ward

Escritor estadunidense.
23 Marzo 2019 04:00:00
Piel delgada
Le propongo una regla universal del liderazgo: a más influencia o poder, mayor probabilidad de que el líder tenga la piel muy delgada.

Claro, pues como el poderoso se siente muy “papas fritas”, es más fácil que se disguste con opiniones o ideas distintas a las suyas y que fustigue, congele o castigue a los que se atreven a
expresarlas.

Algo aplicable en la política, los negocios y la vida. Me confieso víctima de esta máxima. Ahora que el país está tan polarizado, últimamente mi piel se ha vuelto muuuy delgada con los que difieren de mis opiniones o ideas. Quizá a usted le pase algo similar.

Tener la epidermis sensible es peligroso en cualquier ámbito porque un jefazo (o un colaborador) que no aguanta nada se arriesga a:

1. Que nadie le diga la verdad.

2. Terminar rodeado de gente
similar.

3. Generar un ambiente de grilla.

4. Promover que se multipliquen los lambiscones.

5. Ahuyentar a los talentosos.

En los negocios, una receta ideal para el estancamiento. A fin de cuentas la innovación tan necesaria hoy en día
implica:

* Discutir y elegir las mejores ideas.

* Experimentar frecuente y
eficientemente.

* Fracasar bien: temprano y
aprendiendo.

* Contratar, promover y dejar trabajar al talento.

* Flexibilidad estratégica y operativa.

* Decidir rápido lo que se pueda y pausado lo que se requiera.

* Estar atento a competidores, tecnología y clientes.

* Ajustar en el camino, eliminando lo malo y reforzando lo bueno.

Tener la piel delgada también es muy común en la política, sobre todo en los líderes populistas como Trump y ya sabes quién. Su típica reacción ante la crítica es etiquetar, amenazar y atacar.

Sin duda una peligrosa enfermedad de nuestra era. Y es que los líderes volubles terminan fracasando en el mundo disruptivo, donde la velocidad de cambio es la única constante.

¿Qué hacer? Le propongo un plan de 3 pasos:

a) Mida el grosor de su epidermis. ¿Qué tanto se ha enojado en el último mes y por qué? ¿Se ha incrementado su nivel de irritación en el último año?

b) Identifique los disparadores que le provocan enojo. ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?

c) Analice causas raíz y cree un plan con medidas específicas. Para minimizar su exposición a los disparadores y claro, para modificar su reacción ante ellos.



Independientemente del plan de acción, los típicos tips sobre cómo reaccionar ante un enojo son muuuy aplicables: contar hasta 10, no actuar (o responder un WhatsApp o email) impulsivamente, ponerse en los zapatos del otro, responder en lo individual y no al grupo, etc.

Consejos sencillos para evitar acciones que luego cuestan.

Tres comentarios adicionales. Primero, no es lo mismo tener la piel delgada en la chamba que en la vida personal. A fin de cuentas, con familia y amigos siempre puede haber una segunda oportunidad. Pero a veces en el trabajo no. Las actitudes de divo(a) son perjudiciales para cualquier carrera. Hay que tener cuidado.

Segundo, en algunas cosas sí vale la pena tener piel delgada. Por ejemplo en valores fundamentales o transgresiones éticas o legales. Ahí hay que ser muy
meticulosos.

Y tercero, la virtud de recapacitar es clave. Un “disculpe usted” nunca es mal visto. Ah, las personas que triunfan consistentemente tienen una capacidad de autodiagnóstico. Como bien decía Edison: “no he fallado, tan sólo he encontrado 10 mil formas que no funciona”. El que tropieza y se levanta siempre progresa.

Finalmente, a veces es mejor cortar por lo sano. Si tiene disparadores (grupos de WhatsApp por ejemplo) que lo crispan, pruebe cortar o limitar la comunicación. Quizá se sienta más tranquilo.

Tener la piel un poco más gruesa curte a cualquiera para enfrentar los temporales de una era dinámica, polarizada y competitiva. Yo por lo pronto me propongo aguantar un poco más, trabajar en hacer más callo ¿me acompaña?

Posdata. Si no ha revisado el estudio del IMCO sobre el tren Maya, hágalo. Completísimo. Entre 4 y 10 veces más. Y no será rentable. Un capricho muuuuy costoso.



En pocas palabras

“Por cada minuto que estás enojado sacrificas 60 segundos de paz”. Ralph Waldo Emerson, escritor estadunidense


09 Marzo 2019 04:00:00
Nunca
Cuarenta cosas que nunca debemos hacer:

1. Nunca pelees con alguien de bajo nivel que en ese momento tiene el poder de hacerte la vida difícil. Vas a perder.

2. Nunca discutas con un pendejo porque bajarás a su nivel y ahí te va a ganar por experiencia.

3. Nunca prometas lo que no puedes cumplir porque el tiempo y la realidad terminarán por cobrarte la factura.

4. Nunca elijas la opinión de lambiscones sobre la de talentosos. Te sentirás muy bien al tener siempre la razón, pero fracasarás.

5. Nunca emitas un voto sólo basado en la emoción. El progreso sostenible rara vez se sustenta en emociones.

6. Nunca dejes de cuestionar los supuestos que te llevaron a la cima. En un mundo cambiante, el éxito pasado no asegura el éxito futuro.

7. Nunca dejes de tener levantadas tus antenas y de aprender. Es la única vacuna para sobrevivir en la era de la disrupción.

8. Nunca grites cuando puedas hablar.

9. Nunca te quedes callado cuando tengas algo valioso que decir.

10. Nunca esperes que otros hagan lo que tú puedes hacer.

11. Nunca tengas una junta sin objetivos claros y donde no participen las personas necesarias para alcanzarlos.

12. Nunca temas lo que no conozcas. Respétalo, estúdialo, prepárate y manos a la obra.

13. Nunca te aproveches de una persona que está en desventaja (en la política o la vida). Acumulará odio hacia ti y la vida da muchas vueltas.

14. Nunca enfrentes un reto al “ahí se va”. El/la preparado(a) tiene mejores oportunidades de triunfar.

15. Nunca minimices la importancia de la práctica y la disciplina para triunfar sobre el talento natural.

16. Nunca memorices lo que no entiendas. Es una buena receta para olvidar rápidamente.

17. Nunca te rías de la desgracia de otros. Hay una línea tenue entre la broma y la crueldad.

18. Nunca compartas notas que no estés seguro sean ciertas. No seas un propagador de fake news.

19. Nunca le pongas etiquetas a la gente. Es una excusa fácil del que teme cuestionar sus ideas y debatir.

20. Nunca premies un comportamiento negativo. Los incentivos mal aplicados son muy peligrosos en la política, los negocios y la vida.

21. Nunca pactes con el diablo (ejemplo: delincuentes). Su palabra no vale y será cuestión de tiempo para que sus llamas te quemen.

22. Nunca ofendas a tus amigos y familia. Tus lazos afectivos son más importantes de lo que crees. La soledad mata.

23. Nunca gastes más de lo que ingresas. Y si lo haces que sea porque inviertes en algo valioso y duradero.

24. Nunca dejes de ejercitarte. Eso de mente sana en cuerpo sano se cultiva a través del tiempo.

25. Nunca hables si no sabes. Se va a notar. O peor, la vas a regar.

26. Nunca digas que sí a algo que contradiga a tus valores.

27. Nunca digas que no a algo que te haga crecer.

28. Nunca dejes de estudiar a tus competidores, sobre todo a los internacionales. Ahí hay oportunidades y amenazas.

29. Nunca dejes de pedir perdón cuando te equivoques.

30. Nunca dejes impune al delincuente o al corrupto. Sin castigo no se corrige el problema.

31. Nunca te cierres a una buena negociación. A veces es imposible ganar la guerra solo.

32. Nunca abandones un barco a la primera señal de tormenta. A veces en el mal clima se aprende a navegar mejor.

33. Nunca dejes de imaginar un mejor futuro. Y sobre todo nunca dejes de dar pasos para alcanzarlo.

34. Nunca subestimes el gran poder del avance gradual a través del tiempo. Sobre todo cuando eres joven.

35. Nunca dejes de buscar mentores de los que puedas aprender. Ah, y sí los tienes, atesóralos.

36. Nunca olvides visitar y cuidar a tus padres, sobre todo cuando estén viejos.

37. Nunca olvides que antes que amigo(a), eres padre/madre de tus hijos(as).

38. Nunca dejes que la envidia te guíe.

39. Nunca olvides que un buen fracaso (temprano y que deje lecciones) es prerrequisito del éxito.

40. Nunca dejes de divertirte. La vida no puede ser sólo lágrimas y tristeza. Busca sonreír todos los días.

Seguro alguna te sirve. ¿Se te ocurre otra? Mándamela y con gusto la compartiré en mis redes. Ah, y que nunca tengas un mal fin de semana, empezando por este que viene.

Posdata. Como dijo The Economist: no entienden que no le entienden. Los gobiernos necesitan a las calificadoras. De hecho les pagan por sus servicios. Sin una calificación objetiva e independiente, NADIE le prestará un quinto a un gobierno a una paraestatal.


En pocas palabras

“Nunca te rindas. Hoy es difícil y mañana será peor. Pero pasado mañana saldrá el sol”. Jack Ma, billonario chino

23 Febrero 2019 04:00:00
Conejos, grillos y lambiscones
Hace poco vi La Favorita, la excelente película que este domingo competirá por el máximo galardón en el Óscar. Es un novelón sobre las intrigas palaciegas en el reinado de Ana de Estuardo en Inglaterra.

En particular, reseña cómo Sarah Churchill, la duquesa de Marlborough y gran confidente de la reina (y el poder tras el trono) fue poco a poco desplazada por Abigail Hill, una prima suya que tras caer en desgracia, llegó al palacio como una simple sirvienta. Así empezó... y terminó siendo la #1 para la reina.

Un tratado cinematográfico de los riesgos a los que se expone un jefe(a) malo. Un curso de management de dos horas. Veamos.

La historia pinta a Ana como una monarca limitada y débil, aunque en realidad su reinado fue muy bueno (según el sitio historicUK).

Bueno, pero en el filme era tonta y manipulable. La reina tuvo una vida plagada de problemas de salud y tristeza. Perdió 16 embarazos y el único hijo que tuvo murió a los 11 años, 17 pérdidas en total.

Por eso tenía 17 conejos en su recámara. Un relajo total: corrían, comían, hacían sus necesidades... y no importaba. Eran sus “hijitos”. Nada representa mejor los caprichos de la reina que estos animalitos. ¿Y sabe qué hacía todo mundo? Alabarlos, acariciarlos.

Aguantar la excentricidad de la jefa. El equivalente a la fábula del rey desnudo. En esta era un traje invisible; en la película 17 conejos.

Igualito sucede en los negocios y la política cuando un jefe que tiene gran poder es autoritario, egocéntrico, iluminado, terco, penitente, parlanchín, sordo (porque no escucha), irracional u ocurrente.

Sus “conejos” se multiplican y provocan, por lo menos, dos cosas:

1. Que abunden los grillos. Es natural, si no hay claridad y racionalidad, la grilla prevalece. Las intrigas no se dejan esperar. Alianzas, espionaje, traiciones, chismorreo, mentiras, etc.

2. La dominancia de los lambiscones. Ese ejército que nunca le dirá al jefazo que va desnudo, exponiendo así al reino entero.

Profundicemos en los famosos “yes men” (¡o women!). Le apuesto que los ha visto en acción. ¿Por qué se crean y cómo evitarlos?

Primero, es normal que cualquier jefe se rodee de personas afines, con las que se comunique mejor y en las que pueda confiar.

Pero también es normal que cambien estas relaciones si el jefe gana poder. Sobre todo si este aleja o congela a los que le dan la contra.

Entonces los “colaboradores cercanos” que le decían la verdad al jefe o le sugerían alternativas distintas notan la diferencia... y naturalmente ajustan sus comportamientos.

Se van convirtiendo en “yes men”. Bueno, en el mejor de los casos. Porque también hay en las empresas, y sobre todo en la política, “yes men” profesionales. Personas sin ideas originales que triunfan masajeando el ego del poderoso. ¿O no Andrés Manuel?

¿Cómo darse cuenta si está rodeado de “yes men”? Revisemos los consejos de la consultora Susan Tarandico publicados en Forbes.

Primero, analice su círculo inmediato. Si no hay puros “yes men”, identificará entre sus colaboradores a estos u otros personajes:

* El contreras. Lo empuja a pensar distinto, a crear escenarios.

* El “común y corriente”. Conectado con la base de la pirámide. Le ayuda a ver el impacto de sus estrategias en la
empresa.

* El optimista. Le da energía y opciones positivas en los momentos más difíciles.

* El “empático”. En sintonía con las emociones y al impacto de sus acciones en sus empleados.

* El astuto. Si lo tiene, cuídelo. Tiene ideas y opiniones visionarias e
imparciales.

¿No los identifica? Ya va mal: el balance es necesario para generar ideas, debatir y tomar las mejores decisiones.

Seis pasos para evaluar a su círculo: identifíquelos, evalúe si existen roles distintos, reflexione si lo retroalimentan objetivamente, piense si los formó porque le caen bien o por el valor que agregan, evalúe motivos de los miembros y, si no tiene un balance, incorpore gente distinta.

A fin de cuentas la lealtad más grande de un buen colaborador no es decirle que sí al jefe en todo, sino pensar en qué es lo mejor para la organización.

Quizás en la política lograr esto sea una quimera, pero seguro no lo será en su empresa. ¡Así sus conejos no se
multiplicarán!

Posdata. Cancela el INEE prueba Planea a alumnos de 3º de secundaria por falta de presupuesto. ¡Madre mía! Ahora no evaluaremos ni a maestros ni a alumnos. Dádivas en lugar de mejora educativa: México condenado al atraso perpetuo. Trágico.


En pocas palabras...

“Contrata a los que saben y déjalos trabajar. Si no, contrata a los más baratos para que hagan lo que digas”. Warren Buffett


09 Febrero 2019 04:00:00
Oda a la 4ª Transformación
México estuvo dormido,
al parecer despertó.
Hoy se encuentra carcomido:
la corrupción lo mordió.

Muy pronto vendrá la gloria
a activar la economía.
La dejaron en quebranto,
no estará ya en agonía.
¡Le apuesto!
Me canso ganso.

El inicio y el final de la poesía “Todo de Peña es un fracaso” de Miriam Ruiz (¿será mi prima lejana?), estudiante de secundaria de Oaxaca. Los simpáticos versos se viralizaron (puede verlos en nuestros sitios). Me inspiró Miriam. Aquí le van mis versitos para la 4ª Transformación.

Aunque no voté por Andrés,
lo eligió la mayoría.
Quiero que le vaya bien,
pues así México avanzaría.

Aplaudo tus buenas intenciones,
pero me preocupa tu simplismo.
Pues no hay fáciles soluciones
si estás al borde del abismo.

Tiras la reforma educativa,
no te gustan las evaluaciones.
¿Pero cómo se va a mejorar
si no existen mediciones?

Rechazas la reforma energética,
prefieres a Pemex y CFE.
Olvidas que la competencia
es gran fuente de eficiencia.

Buscas cortar costos
en tu austeridad republicana.
Pero si se hace al “ahí se va”
saldrá más caro tu programa.

Revives con entusiasmo
los precios de garantía.
Un esquema del pasado
que se probó y no servía.

Quieres apoyar a jóvenes
con tu plan de aprendices.
Pero como está improvisado,
será un subsidio disfrazado.

Cancelaste Texcoco
por toda la corrupción.
Mejor la hubieras castigado
sin fregarte a la nación.

Cierras los ductos
para meterle al huachicol diente.
Pero saldrá muy cara la cura
si se te muere el paciente.

Si no arrestas al criminal
sólo cambiará de víctima:
pipas en lugar de ductos...
y no habrá solución final.

Construirás tu refinería
en tu tierra natal.
Expertos dicen: es una bobería
y el negocio será fatal.

Y hablando de otro capricho,
ahí está tu famoso Tren Maya.
Se hace por tu dicho,
haya pasajeros o no haya.

Permites bloqueen las vías,
porque “aquí no hay represión”.
Otros dirán: “Que alegría”,
y crecerá el desmadrón.

Vas a batear la corrupción,
pues eres todo un pelotero.
Pero sin encarcelar al bribón
no se acabará el mugrero.

Consultas al pueblo sabio
usando métodos mañosos.
Así cumples tus deseos
y con resultados vistosos.

Insultas “con respeto”
al que osa disentir.
Pues es mejor etiquetar
que elegir el debatir.

Viene Andrés con su mazo
a derribar todo el pasado.
No importa que en el camino
se tumbe todo lo avanzado.

Ojalá que estos versitos
sean sólo una vacilada,
sino la 4ª Transformación
nos llevará a la fregada.

Ojalá le guste algo esta pobre poesía, si le sacó una sonrisa, ya me hizo usted mi día. Ah, y espero que este fin de semana le venga con relajación y descanso, ¡me canso ganso!

Posdata que arrebata.
El martes dio Donaldo
su discurso a la nación.
En una línea agredía,
para luego pedir unión.

No sé a quién me recordó
tanta contradicción.
¿Serán quizá dos telas
cortadas del mismo patrón?

En pocas palabras...
“La poesía es un eco pidiéndole
un baile a una sombra”.
Carl Sandburg, poeta estadunidense.
02 Febrero 2019 03:59:00
Morir por la quincena
“Nuestros trabajos nos afectan de diversas maneras. En primer lugar están las horas de trabajo excesivas que nos están matando”.

Parte de una interesante entrevista de Jeffrey Pfeffer (véala en nuestros sitios). Concuerda con mi experiencia, y sobre todo en México, donde muchas veces se piensa que el mejor empleado es el que se desvela todos los días. ¡Ja, error craso! Ese trasnochado(a), por lo general, es el más de-sorganizado y el menos productivo.

El profesor de Stanford revisó 228 estudios sobre el estrés en el trabajo y evaluó los principales factores que lo provocan: falta de seguro de gastos médicos, injusticia, demandas excesivas, cambios súbitos, perder el trabajo, poco control, bajo apoyo, horas excesivas e inseguridad en el puesto.

Estos detonantes afectan de distinta forma el bienestar en tres vertientes: salud física, salud mental y tasa de mortalidad. Por ejemplo:

* Inseguridad en el trabajo incrementa 50% la posibilidad de tener problemas de salud.

* Jornadas excesivas de forma continua incrementan la tasa de mortalidad en un 20 por ciento.

* Sufrir un permanente sentido de injusticia laboral incrementa en 60% la posibilidad de tener trastornos mentales.

Suena muy lógico, ¿no? Digamos que se trabaja de los 25 a los 65 años, mínimo 40 años de una vida de 80. La mitad de la vida. Claramente que si la chamba es tóxica terminamos muriendo por la quincena. O por lo menos viviendo muy mal, ¿no cree?

Un problemón que no sólo tiene consecuencias personales. Por ejemplo, Pfeffer estima que en Estados Unidos el costo de trabajar en malas condiciones es de 500 mil millones de dólares, poco menos de la mitad del PIB de México. Un 40% es el costo de enfermedades y el restante es para las empresas por rotación y baja productividad.

¿Qué hacer? El profesor de Stanford recomienda cinco pasos (según un resumen del libro de Soundview):

1. Medir costos de salud y bienestar de la misma forma que se mide el impacto de la contaminación. Vivimos en la era del “big data”: todo se mide y la información se usa para mejorar. Pero en el costo de mal trabajar, nada. Hay que cambiar esto.

2. Denunciar a los “contaminadores laborales”. Con ejemplos específicos de las prácticas que utilizan. Lograr que la presión social los obligue a cambiar. Que cueste

contaminar.

3. Desarrollar políticas sociales para combatir esta contaminación. Si el mercado no se autorregula, el Gobierno puede ayudar. Mmmm, habrá que verse. A veces –y sobre todo en países como el nuestro– el Gobierno estorba en lugar de ayudar.

4. Anticipar excusas de los contaminadores. La resistencia al cambio siempre estará presente. Y más en un mundo hipercompetitivo donde tener mejores prácticas laborales puede ser falsamente visto como desventaja.

5. Insistir para que los líderes actúen. Palabras bonitas y frases elegantes no resolverán el problema. Acciones sí, rollo no.

Buenas, pero muy generales. Aterricemos más. ¿Cómo puede saber un empleado si su trabajo es tóxico? Le sugiero contestar estas preguntas:

a) ¿Disfruto mi trabajo?

b) ¿Cuántas horas semanales trabajé en promedio en el último año? ¿Me desconecto por las noches?

c) ¿Descanso los fines de semana?

d) ¿Tomo vacaciones con regularidad?

e) ¿Tengo un balance trabajo-familia-amigos-diversión?

No es física cuántica. El estrés se palpa, es un asesino silencioso (relea “¡Vivir como una cebra!”). Usted sabe si vive un ambiente tóxico. De ser así, tome medidas para atemperarlo. Y si no puede y tiene opciones, contemple cambiar de puesto interna o

externamente.

Ahora bien, si usted es líder o dueño, tampoco le será muy difícil darse cuenta si su ambiente de trabajo mata. Compare su tasa de rotación con la de su industria o ciudad, revise cómo anda el pago de sus primas de seguro o IMSS y verifique la moral de su organización.

Sea honesto, porque el autoengaño no le servirá de mucho. Y si el examen revela un quiste, extírpelo. Un ambiente laboral saludable le va a ser mucho más productivo. No lo dude.

Si sus empleados mueren por la quincena, la organización eventualmente los terminará acompañando al cementerio. Algo bueno para recordar ahora que inicia el año, ¿no cree?

POSDATA

Expertos de SU Gobierno le dicen a AMLO que su refinería costará 75% más y que no es viable ni técnica ni financieramente. Fitch baja su calificación a Pemex porque los planes del Gobierno afectarán sus finanzas. ¿La respuesta de Andrés? Ignorar e insultar. Sorry, mr. president: a los expertos se les debe escuchar y se debe debatir con argumentos y no agrediendo o metiendo la cabeza en un hoyo como el avestruz. Así no es.

En pocas palabras...

“No hay que temer a la muerte, sino a nunca empezar a vivir”. Marco Aurelio, emperador romano
26 Enero 2019 03:58:00
AMLOvers vs. Fifís
Sin ninguna duda el país está dividido. La polarización se nota en muchas cosas, pero sobre todo en la política con la cuarta transformación. He escrito mucho sobre el cómo los algoritmos de las redes sociales refuerzan prejuicios, hacen que se vuelvan más rígidas las posturas y provocan gritos y sombrerazos (relea “Verse en el espejo de Trump”).

Hace poco me tocó vivirlo en carne propia. Subí un video a mis redes sociales sobre una demora que sufrí el 2 de enero en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) debido a problemas climáticos.

Mi reclamo era que con la cancelación de Texcoco ya saben quién aseguraba que tendríamos que aguantar estas demoras en terminales viejas y anacrónicas, en lugar de en un aeropuerto moderno.

Y rematé: “La 4ta transformación es una transformación de cuarta”.

Nunca dije que las demoras iban a evitarse con Texcoco, no di mis argumentos sobre porqué cancelar el NAIM era una burrada (si los quiere conocer relea “Consultar mañosamente”). Sólo dije que sería mejor un solo aeropuerto moderno. Y ya.

El video medio que se viralizó: 27 mil 500 vistas y 150 comentarios en LinkedIn y 109 mil vistas y 750 comentarios en Twitter. Ah, y también anduvo dando vueltas en todo México por WhatsApp. Así fui testigo de primera fila de nuestra división: a la mitad les encantó y para el resto fui yo estúpido, nunca había viajado, chayotero y parte de la mafia del poder. Una mezcla de ingenio e insultos.

Una lucha a tres caídas entre “AMLOvers” y “Fifís”. En ánimo de que pueda identificar su bando se me ocurrió esta prueba de 10 preguntas de opción múltiple. Contéstelas y al rato le interpreto sus resultados.

1. Las ideas de AMLO son:

a) Ocurrencias y sinsentidos económicos.

b) Algunas son buenas y otras no.

c) Excelentes


2. La cancelación del aeropuerto de Texcoco es:

a) Una decisión irracional.

b) Una buena alternativa mal

implementada.

c) Lo que requería México.

3. Que nadie gane más que el Presidente:

a) Fomentará que se robe más (para compensar).

b) Arriesga el funcionamiento del Gobierno (baja la calidad).

c) Es justo y parte de la austeridad

republicana.

4. Cerrar los ductos para combatir el huachicol:

a) Es irracional: saldrá más caro el caldo que las albóndigas.

b) Podría haber funcionado, pero se

implementó mal.

c) Es una acción decisiva que nadie se había atrevido a tomar.

5. Consultar decisiones al pueblo es:

a) Una forma de manipular.

b) Puede funcionar si se hace bien.

c) Así es como debe ser en una democracia real.

6. El tren Maya es:

a) Un elefante blanco.

b) Pudiera tener éxito si se implementa bien.

c) Un gran proyecto de infraestructura para el sur.


7. Los precios de garantía a maíz, frijol, soya y trigo son:

a) Una distorsión que no resuelve nada.

b) Pueden incentivar el progreso si son temporales.

c) Ayudarán a rescatar a agricultores marginados.


8. La Guardia Nacional de AMLO es:

a) Pan con lo mismo.

b) Un mecanismo temporal adecuado.

c) La solución de fondo al problema de la inseguridad.

9. El apoyo a “ninis” con el programa de aprendices es:

a) Un subsidio para mantener contentos a muuuchos votantes.

b) Serviría sólo si realmente se complementa con capacitación.

c) Justicia social pura.

10. Las críticas a López Obrador son:

a) Totalmente justificadas.

b) Pueden ser buenas si están fundamentadas.

c) Ataques de la mafia del poder para

defender sus privilegios.

¿Listo? Sume 1 punto por cada opción a), 2 por cada b) y 3 por las c).

Si obtuvo 10 puntos es parte de la mafia del poder; entre 11 y 15 es totalmente fifí; entre 16 y 21 es fresa y medio; 22 a 26 forma parte del pueblo sabio y más de 27 es todo un AMLOver.

¡Ni le digo qué saqué yo! Si me lee ya sabe. Fuera de guasa. Ojalá que podamos movernos como país de una guerra de bandos a una discusión profunda para encontrar lo que es mejor para México.

Nuestros problemas están tan enquistados y son tan graves que no tendrán soluciones fáciles y rápidas. El camino a resolverlos llevará, pues, tiempo y requerirá que todos colaboremos. ¿Se apunta?

En pocas palabras...

“Un hombre inteligente pelea para ganar, pero es doblemente estúpido si no tiene un plan para su derrota”.

Louis L’Amour, escritor estadunidense (seudónimo)
19 Enero 2019 03:55:00
El riesgo del ‘bla, bla, bla’
Hace poco disfruté una gran vacación con mis hijos en Oaxaca. Fantásticos paisajes, iglesias, historias... ¡y la comida! (vea algunas fotos y videos en nuestros sitios). Le cuento que me gusta viajar con tours guiados para conocer mejor todo.

Nos tocaron grandes guías: Juan, Sol y José Luis, que nos llevó a la visita de la ciudad y a un par de monumentales conventos en la sierra Mixteca alta (impresionantes y en pueblos muuuy pequeños).

José Luis Flores es todo un conocedor que nos compartió información valiosa. Bueno, en San Pedro Yucunama (250 habitantes) hasta le ayudó al alcalde a interpretar el código pictórico de su museo. Sabía mucho más que él.

Pues hasta a este experto se le fue una liebre: en la visita al exconvento y templo de Santo Domingo (grandiosos) nos compartió tanta información (y le preguntamos tanto) que no cumplimos dos paradas del recorrido. A fin de cuentas después conocimos la Catedral y el corredor cultural San Pablo por nuestra cuenta, pero no fue lo mismo.

Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la tan común costumbre de hablar de más. A todos nos pasa, y sobre todo en la era de la hipercomunicación, donde es facilísimo compartir todo... y todo el tiempo.

Un “diálogo” ensordecedor que hace a veces muy difícil distinguir lo importante de lo insulso. Hablar de más puede ser peligroso, sobre todo para un jefe (maestro, padre, etc.) que al tener autoridad, dicta muchas veces quién, cuánto y de qué se habla.

Empecemos pues por los riesgos a los que se expone un jefe (o un Presidente) parlanchín que al no callarse puede:

1. No terminar lo que se requiere decir... o hacer.

2. No escuchar algo que debe escuchar.

3. Provocar que se le oculte información relevante.

4. Asfixiar y alejar a los talentosos. Estos buscan oportunidades de hacer y así avanzar.

5. Lograr que lambiscones y comodinos le cumplan su capricho.

Un empleado hablantín también está expuesto a, por lo menos:

a) No aprender, algo terrible en la era de la hipercompetencia.

b) Estancarse. El que escucha aprende mucho más que el que no calla.

c) Aislarse. Pudiendo así cavar su propia tumba: el trabajo en equipo es crucial para innovar.

d) Revelar su ignorancia. Nadie es experto en todo.

e) “Lograr” que lo encasillen en un mismo rol.

¿Cómo darse cuenta si se padece este mal? Pregúntele a sus pares, pida retroalimentación a su jefe y realice un autoanálisis (digamos por un mes) de sus intervenciones (cantidad, temática y duración).

Si el diagnóstico es malo, habrá que tomar cartas en el asunto. La bronca es que escuchar es más difícil que hablar.

“Mientras más escuchamos, más reaccionamos. Hay que permitir que se expresen cosas con las que no concordamos”, comenta el consultor Peter Bregman en Forbes.

Asegura que escuchar es la única forma de aprender. Y requiere valor y respeto al que habla. ¿Cómo hacerlo bien? Bregman da 3 consejos:

1. Escuche realmente. Olvide el multitasking. No piense en lo que va a contestar. Sólo escuche.

2. Repita lo que le dijeron. Lo que se conoce como “escuchar reflejando”. Es como decir: “Te estoy oyendo”.

3. Pregunte. Pero con cuidado. Para que su contraparte pueda profundizar. No para dar su punto de vista.

Interesantes, pero poco específicos. Aquí le van 10 tips de la consultora Dianne Schilling: hable cara a cara y mantenga contacto visual, relájese, mantenga su mente abierta, visualice lo que le dicen, no interrumpa, póngase en los zapatos del otro, dé retroalimentación regular, ponga atención a la comunicación no verbal, espere a pausas para preguntar y busque clarificar.

Los últimos dos puntos son clave: escuchar bien implica preguntar bien. ¿Cómo? 5 sugerencias: prepárese, identifique temas clave, al inicio realice preguntas abiertas y luego profundice, aléjese de callejones sin salida (rollos huecos) y hable pausado para poder pensar.

Ojalá que le sirvan estas ideas para usar y expresar mejor sus conocimientos y, sobre todo, para aprender siempre más.

Si no conoce Oaxaca, vaya. Qué bonito estado y que bonita gente. México es mucho más que sus políticos. México es mágico. Gracias a nuestros guías, al personal del hotel City Centro y, claro, a Yuri Velázquez de Travel Shop de México.



En pocas palabras...

“Hablar no me enseña nada. Sólo aprendo cuando escucho”.

Larry King, periodista

estadunidense.
12 Enero 2019 04:00:00
Matar al paciente
Una parte del juramento original del médico griego Hipócrates en el siglo 3 Antes de Cristo que se me hizo relevante dada la crisis por la estrategia que el Gobierno eligió para combatir al huachicoleo.

Comparto el objetivo final de Andrés Manuel: hay que eliminar este cáncer (¿quién podría estar en desacuerdo?). Pero equivocarse en la estrategia en un tema tan crucial como la gasolina equivale a curar la enfermedad matando al paciente.

Todo México se mueve con gasolina (y diésel). Estrangular el abasto es estrangular la economía. No es física cuántica.

Como tampoco es muy difícil conocer lo siguiente:

* 70-80% del transporte de gasolina es por ductos. Por ende es imposible suplantar con pipas el abasto.

* La capacidad de almacenamiento es muy limitada. El promedio en el país es de apenas tres días. Váyase de espaldas: ¡en la Ciudad de México es de sólo un día!

* Los ductos son el medio más eficiente para transportar combustibles. Hacerlo por pipas es 14 veces más caro. Entonces, aún si AMLO encontrase (no lo creo) la forma permanente de sólo usar pipas tendría sólo dos opciones para enfrentar los mayores costos: subir el precio de la gasolina o que Pemex asuma las pérdidas.

Por otro lado, también era previsible que se generasen compras de pánico en la era de hipercomunicación y redes sociales. Ah, y aparte es muy fácil generar desabasto en gasolina con estas

compras.

Como bien calcula mi amigo Luis Gómez: “La carga promedio en México de un auto es de 300 pesos, unos 15 litros. Los tanques subterráneos de una gasolinera de dos islas en promedio son de 30,000 litros, por lo que puedes atender sin problemas a 2,000 autos al día. Ante la escasez todos llenan el tanque (50 litros), por lo que tu capacidad para atender autos baja a sólo 600 diarios”.

Exacto. Ahí está el problema. La gasolina se acaba rápido. Por eso empiezan las raciones. y esto no hace más que agravar el pánico.

El objetivo es el correcto, la estrategia no.

Andrés y sus huestes se confunden: la única forma real de parar el robo de combustible es atrapar y castigar a los criminales. Si no, los malos simplemente harán una de dos cosas:

1. Empezarán a robar pipas. Y OJO, porque si el Gobierno les pone escoltas a todas descuidarán la vigilancia en otros lados. La cobija no alcanza. Cubres un lado y descubres otro.

2. Esperarán a que vuelvan a abrir los ductos.

Dicen que el huachicol se da por complicidades en Pemex. Estoy de acuerdo. También hay que capturar y castigar a estos criminales.
Es probable que aun si arrestan a los cómplices del Gobierno, los huachicoleros sigan buscando continuar con su “negocio”. El botín es demasiado grande para rendirse a la primera.

Por eso la solución de fondo es enfrentar a los criminales y no cerrar los ductos. En el gobierno o en una empresa elegir la estrategia incorrecta para alcanzar un objetivo correcto te expone a:

a) Llegar al lugar equivocado.

b) Arriesgar la supervivencia de la empresa, ya sea por el impacto económico del error o por abrirle la puerta a competidores.

c) Perder el puesto y/o la confianza del equipo.



Creo que Andrés no tendrá más remedio que volver a abrir los ductos. Y ojalá que cuando lo haga tenga implementada ahora sí una estrategia para enfrentar el problema en su raíz.

Cierro con los apuntes sobre las causas de la estupidez que acabo de leer el pasado fin de semana en el estupendo sitio FarnamStreet. Según el autor y profesor Adam Robinson son siete:

1. Estar fuera de tu área de experiencia o de tus rutinas.

2. Ser parte de un grupo (el famoso “groupthink”).

3. Estar en presencia de un experto o ser un experto.

4. Estar demasiado enfocado (no ver el bosque).

5. Recibir demasiada información.

6. Estrés o fatiga física o mental.

7. Tener un sentido de extrema
urgencia.


Apúntelas, seguro lo sacarán de algún problema.

Creo que la 7 es especialmente importante para el nuevo Gobierno. La urgencia puede llevar a decisiones equivocadas. No hay que confundir lo rápido con lo bueno.
En pocas palabras.

“Sobre todo, no jugaré a ser Dios”. Parte del juramento hipocrático moderno.
Confucio
05 Enero 2019 04:00:00
¿Y el barril de pepinos?
“Con la Mira Mark 15 (MM15) una bomba puede pegarle a un barril de pepinos desde 6 mil metros de altura”.

Así explica Michael Gladwell esa invención del físico sueco Carl Norden que iba a revolucionar la precisión de cualquier bombardeo. Hoy parece cosa de niños, pero en 1931 era todo un logro.

El autor de Outliers explica que en esos tiempos era típico que una bomba fallara por una milla o más. Fue tanto el entusiasmo por este complicado aparatejo que el Ejército norteamericano invirtió mil 500 millones de dólares, ¡50% de lo que costó el proyecto Manhattan!

Instaló 90 mil MM15 en bombarderos en la Segunda Guerra Mundial y entrenó a 50 mil pilotos. ¿Y luego? Luego la mira fue un tremendo fiasco.

Resulta que su precisión dependía de tener condiciones ideales de altura, velocidad y clima, y en una guerra eso no existe. Por ejemplo, usando el MM15 se lanzaron 85 mil bombas en la planta química de Leuna que tenía una extensión cercana a las 200 hectáreas.

¿Sabe cuántas dieron en este enorme blanco? 10%. ¡Ufff! ¿Y el barril de pepinos? Sin daño alguno, gracias por preguntar.

Gladwell deriva 3 lecciones de esta simpática y profunda anécdota:

1. Vivimos en la era de las Miras Norden. Hay demasiados genios que aseguran haber inventado algo (aparatos, apps, modelos de negocio, etc.) que revolucionará al mundo.

2. Tenemos un amor ciego a nuestras invenciones. Estamos seguros que resolverán nuestros problemas y luego no dan en el blanco.

3. El asunto no es la precisión de las bombas que se tienen. Es más bien cómo se usan. O mejor aún, si es necesario tenerlas.

Totalmente de acuerdo. Le propongo 3 síntomas de nuestra era que acentúan la creación de miras para mal lanzar todo tipo de bombas:

a) Agresividad-Polarización. Los algoritmos de las redes sociales maximizan sus utilidades al acercarnos sólo informwwación que concuerda con nuestras creencias. Esto fomenta polarización y agresividad. Relea “¡No sea usted fake news!”.

b) Cerrazón a puntos de vista alternativos. Como mucha gente sólo se informa con redes sociales, este proceso de recibir sólo cierta información termina por rigidizar posturas ideológicas.

c) La paradoja de la era de la información. Vivimos inundados de datos, pero estamos poco informados. Superficialidad e inmediatez le ganan a la reflexión y

profundidad.

Ciertamente, un coctel explosivo que favorece a errores que pueden ser muy costosos. ¿Qué hacer? 5 vacunas que le van a sonar muuuy familiares:

1. Diversidad. Rodearse de gente distinta para escuchar todo tipo de ideas. En la era de la disrupción, la homogeneidad es un enemigo peligroso que entra sin que nos demos cuenta.

2. Debate conducente. Sobre ideas y no sobre personas. Evitando la grilla, los gritos y los sombrerazos. Relea “Debatir sin pelear”.

3. Aprender a fracasar bien. Con tres reglas: temprano en el proceso, sin arriesgar a la organización entera y derivando lecciones para el futuro. Experimentar siempre.

4. Benchmark constante. Estar muy al pendiente de las señales del entorno tecnológico, competitivo y de los clientes. Ahí habrá grandes oportunidades o grandes amenazas si no se actúa.

5. Tener el centro bien definido. Claridad de objetivos y de quién es el jefe. En una empresa es el cliente a fin de cuentas. ¿Cuál es su barril de pepinos? ¿cómo dará en el blanco?

Ojalá le sirvan estos conceptos para ajustar bien su mira. Regreso al curioso caso de Norden. Gladwell reseña que el sueco era un cristiano devoto y parte del objetivo de su mira era minimizar el número de víctimas inocentes, y en esto su historia tuvo un final muy triste.

“En agosto 6 de 1945, el bombardero Enola Gay lanzó una bomba termonuclear en Hiroshima. Y usó una MM15 para lanzarla. Nadie le dijo a Norden. Le hubiera roto el corazón”, concluye.

Así pasa a veces con las bombas que se mal lanzan en la política, los negocios o la vida. Por lo pronto, le deseo que el año que inicia esté más bien lleno de tranquilidad y éxito. Que las bombas mejor se queden guardadas.

En pocas palabras.

“Cuando acaba la ambición inicia la felicidad” Tomás Merton, escritor estadunidense
22 Diciembre 2018 04:08:00
Las dos listas
“Haz dos listas. En la primera anota todo lo que te molesta, tus problemas, los que no te quieren y lo injusto de tu vida. En la otra apunta tus ventajas, cualidades y todo lo bueno. Ahora, toma una y guárdala en un cajón. Revísala una vez al mes para asegurarte de que ahí está. Pega la otra en el espejo de tu baño y revísala todos los días.Tu lista diaria determinará en qué te fijas y la historia que te contarás sobre tu vida”.

Un gran pensamiento del autor Seth Godin. Ideal ahora que termina un año y está por iniciar otro. A fin de cuentas, una reflexión sobre el optimismo y el pesimismo.

La verdad, vivimos en la era del pesimismo. Estamos inundados de una incesante ola de noticias y opiniones negativas. Parece que preocupación y estrés caracterizan a la revolución informativa.

Si esto es aplicable en general, más aún en México. Aquí lo hemos dicho muchas veces: nuestro sistema político y de Gobierno es inoperante y no ha podido lograr un progreso real y sostenido. Y el colmo, la 4ª transformación no pinta nada bien...

Conocer los problemas a detalle es el primer paso para resolverlos. Lo que no se mide, no se mejora. Entender lo que está mal es por eso vital para poder salir del hoyo poco a poco.

Y sin embargo, está comprobado el poder del optimismo para el bienestar personal... y de una sociedad. Revise esta evidencia citada por el New York Times (NYT):

* Un estudio de profesores de Yale que duró 23 años entre 660 personas de Oxford, Ohio, en los Estados Unidos, reveló que los que tenían una perspectiva optimista vivieron 7.5 años más que los que veían todo color negro.

* Una investigación del Dr. Toshihiko Maruta, de la Clínica Mayo, entre 800 pacientes demostró que los 197 más pesimistas tuvieron un riesgo de muerte 19% superior.
Por su parte, los estudios del sicólogo y experto en felicidad Shawn Achor han comprobado la ventaja de ser

positivo.

“Si subimos el optimismo presente, el cerebro dispara la ventaja de la felicidad. Un cerebro en positivo tiene un desempeño muy superior a uno en negativo, neutral o estresado”, explica en una simpática y profunda charla de TED (véala en nuestros sitios).

Achor afirma: un “cerebro en positivo” es 31% más productivo, un vendedor es 37% más efectivo y un doctor 19% más acertado.

La felicidad y el éxito no están afuera, sino adentro: “90% de la felicidad de largo plazo no la pronostica el mundo externo, sino la forma como el cerebro procesa este mundo. Esa es la ventaja”, dice.

¿Cómo cambiar a un cerebro a positivo? Achor sugiere realizar 5 acciones diarias por 3 semanas: apuntar 3 cosas por las que se esté agradecido, llevar un diario de una experiencia positiva, ejercitarse, meditar y realizar actos aleatorios bondadosos.

Profundicemos un poco más en el optimismo, porque este no significa ver todo color de rosa. Por ejemplo, el Dr. Howard Friedman de le comenta al NYT: “más que optimismo, es prudencia y

cuidado”.

El profesor de UC Riverside advierte que una actitud exagerada de “no me preocupa nada” termina por llevar a muchos a una vida de desorden, mala salud y de corta duración.

Más bien se trata de un “optimismo razonado que se practica”, como lo explica el Dr. Martin Seligman al NYT: “se puede entrenar a las personas para tener una perspectiva más positiva sobre la vida”.

El autor de tres libros relacionados con la felicidad enumera en el HuffPost algunos hábitos de personas extraordinariamente felices: socializan, se rodean de gente feliz, sonríen, resisten, reconocen lo bueno, aprecian placeres pequeños, son generosos, a veces pierden el tiempo, tienen conversaciones profundas, gastan en otros, escuchan, conectan en lo personal, ven lo positivo, se desconectan, valoran lo espiritual, se ejercitan, duermen y ríen a carcajadas.

La idea de las dos listas es buenísima, escríbalas. Pero quizá antes habría que practicar alguno de los consejos sobre el optimismo. Así, será más fácil guardar en el cajón la lista de lo malo, ¿no cree?
Por lo pronto, le deseo pura felicidad en Navidad y Año Nuevo. Descanse y aquí nos vemos si Dios quiere en enero.

En pocas palabras...

“Dios nos dio el regalo de la vida. De nosotros depende darnos el regalo de vivirla bien”. Voltaire

15 Diciembre 2018 04:09:00
Triunfo pequeño, éxito grande
“De todos los eventos que pueden motivar profundamente a personas en su trabajo, el más importante es simplemente progresar en actividades que tengan valor específico”.

Estas palabras de la sicóloga Teresa Amabile encierran un descubrimiento clave para el progreso personal y organizacional.

La profesora de Harvard y su esposo Steven Kramer derivaron sus observaciones de un amplio y peculiar estudio empírico. Por 15 años levantaron y estudiaron diarios de empleados de todo tipo.

“Los 12 mil diarios revelaron la vida interna del empleado: las emociones, percepciones y motivaciones privadas que son respuesta a lo que sucede en el trabajo. Esta vida interna determina el desempeño e influencia de la creatividad y productividad”, explica Amabile en una charla de TED.

La sorprendente conclusión es la del inicio de la columna: no es el dinero o los bonos lo que importa más para tener una buena vida interna laboral, sino el progreso pequeño y constante.

Con base en sus investigaciones, Amabile escribió el libro El Principio del Progreso, donde identifica catalizadores y obstructores para que el empleado progrese.

De acuerdo con un resumen de Joel Canfield, los siete catalizadores son:

1. Establecer metas claras. Saber a dónde se va y por qué.

2. Autonomía. La autodirección motiva.

3. Proveer los recursos necesarios.

4. Dar tiempo suficiente. Ojo, pero no demasiado. Balance.

5. Brindar ayuda según se requiera.

6. Aprender del éxito... y del fracaso. Esto último es clave.

7. Permitir el flujo de ideas. Debate sin negativismo.

Estos catalizadores deben ser acompañados por cuatro actitudes de soporte a la persona: respeto, aliento, soporte emocional y afiliación –acciones que generan
confianza y aprecio–.

Quizá más importante que los catalizadores es que no existan obstáculos al progreso. Como bien dice el libro El Poder de un Revés: “para incrementar el nivel de frustración es dos veces mayor que el poder del
progreso”.

Canfield resume cuatro mecanismos que dañan el progreso personal:

a) Que el trabajo o las ideas sean ignoradas o descartadas (relea la columna “Motivar, ¿sólo con dinero?”).

b) Perder el sentido de propiedad sobre el trabajo.

c) Saber que el trabajo no servirá de nada.

d) Trabajo que no aprovecha el potencial del empleado.



Buenísimos consejos para todos los que tengan a su cargo a empleados. Pasemos ahora a la perspectiva del empleado. ¿Qué hacer a nivel personal para lograr este progreso constante?

Amabile y Kramer sugieren en un artículo del HBR desmenuzar problemas en pasos pequeños y modestos para reducir el temor, clarificar dirección y aumentar la probabilidad de tener éxitos modestos que a través del tiempo conlleven a grandes soluciones.

Sugieren buscar “éxitos pequeños”.

“Un éxito pequeño es concreto, completo y su resultado tiene impacto moderado. Por sí mismo es irrelevante. Pero una serie de ellos crea un patrón que atrae aliados, aleja a oponentes y reduce la resistencia a acciones futuras”, explica Karl Weick, profesor de la Universidad de Michigan.

Resaltan las ventajas sicológicas de los triunfos chiquitos.

“Para mantener una salud emocional todos necesitamos éxitos pequeños personales. En el extremo reconocerlos y celebrarlos inclusive ayuda a superar una depresión”,
explican.

¿Sabe qué? En un mundo de empleados desenganchados, las ideas de Amabile y su marido pueden ser claves. Imagine, de acuerdo con una encuesta de Gallup entre miles de empleados estadunidenses, 68% está desmotivado. Peor aún, la cifra no ha cambiado nada en cinco años.

Aparte, 65% de los gerentes está desenganchado y al 51% le vale madre todo. Cifras fatales, pues la motivación es clave.

“Las compañías con empleados motivados tienen 47% menos ausentismo, son 21% más productivas y son 22% más rentables”, explica Jim Harter de Gallup en un artículo del consultor Mark Crowley.

Le propongo agregar un propósito de Año Nuevo a su lista: progresar y triunfar en pequeño. Quizá esta meta sea chiquita, pero su impacto no.

En pocas palabras...

“Un campeón teme perder. Los demás temen ganar”.

Billie Jean King, tenista estadunidense.
08 Diciembre 2018 03:09:00
En pocas palabras
“Cualquier idiota puede enfrentar una crisis, es la vida diaria la que te desgasta”. Antón Chéjov.

“En la política, la estupidez no es desventaja”, Napoleón Bonaparte.

“No hay que temer a la muerte, sino a nunca empezar a vivir”, Marco Aurelio.

“Sin ejecución, una visión es sinónimo de alucinación”, Mark Hurd.

“Busca tu pozo de agua antes de que tengas sed”, Seth Godin.

“Algunos provocan felicidad cuando llegan... otros, cuando se van”, Oscar Wilde.

“No temo a un ejército de leones liderados por un borrego. Temo a un ejército de borregos liderados por un león”, Alejandro Magno.

“Dímelo y lo olvidaré. Enséñamelo y lo recordaré. Involúcrame y lo aprenderé”, Benjamin Franklin.

“La intolerancia y el enojo son los enemigos del entendimiento”, Gandhi.

“Conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo”, Sun Tzu.

“La tecnología es un buen sirviente, pero un amo peligroso”, Christian Lous Lange.

“Mi siquiatra me dijo: estás loco. Cuando le pedí una segunda opinión me dijo: Ok, también eres feo”, Rodney Dangerfield.

“El sentido común no es tan común”, Voltaire.

“La ciencia de hoy es la tecnología de mañana”, Edward Teller.

“Lo único que requiere el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada”, Edmund Burke.

“La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”, Francis Bacon.

“Reza como si todo dependiera de Dios. Trabaja como si todo dependiera de ti”, San Agustín.

“No puede haber una crisis la semana que entra: mi agenda ya está llena”, Henry Kissinger.

“La honestidad es el primer capítulo del libro de la sabiduría”, Thomas Jefferson.

“Una onza de desempeño vale más que una libra de promesas”, Mae West.

“Cualquiera que maneja más lento que tú es un idiota, pero el que te rebasa es un maniático”, George Carlin.

“Hay dos razones por las que alguien puede sentirse muy confiado: si sabe mucho o si no sabe nada”, Charles Darwin.

“No hay mejor armadura contra la lógica que la ignorancia”, Laurence J. Peter.

“La ciencia acumula más rápido conocimiento que la sociedad sabiduría”, Isaac Asimov.

“El progreso no se logra mejorando lo que es, sino caminando hacia lo que será”, Gibran Jalil Gibran.

“Es mejor conocer algunas de las preguntas que todas las respuestas”, James Thurber.

“No te castigarán por tu ira. Tu ira será la que te castigue”, Buda.

“Todos los dictadores son enemigos de la libertad”. Demóstenes.

“En un mundo de ladrones el único pecado es la estupidez”, Hunter S. Thompson.

“La democracia debe ser algo más que dos lobos y una oveja votando sobre qué hay para cenar”, James Bovard.

“La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells.

“El sabio hace al inicio lo que el tonto hace al final”, Maquiavelo.

“Mantente hambriento, mantente loco”, Steve Jobs.

“El dinero a veces cuesta demasiado”, Ralph Waldo Emerson.

“El mejor servicio es cuando el cliente no tiene que llamarte”, Jeff Bezos.

“Todo mundo tiene un plan hasta que los golpean en la boca”, Mike Tyson.

“El arte y la ciencia de hacer preguntas es la fuente del conocimiento”, Thomas Berger.

“Lo único que cuenta es la satisfacción del cliente”, Jan Carlzon.

“Sin trabajo, lo único que crece es la mala hierba”, Gordon B. Hinckley.

“Suerte es cuando se encuentran preparación y oportunidad”, Séneca.

“Si vas a decir una mentira, que sea grande”, Joseph Goebbels.

“No hay cambio sin lucha”, Frederick Douglas.

“La simplicidad no va antes de complejidad, sino después”, Alan Perlis.

“El precio es lo que pagas, el valor es lo que recibes”, Warren Buffett.

“En muchas empresas el silencio no es oro, el silencio es un sobre”, Jaume Perich.

“No importa qué tan lento vayas, siempre y cuando no pares”, Confucio.

“La persuasión es más efectiva que la fuerza”, Esopo.

Pocas palabras, gran sabiduría. Para apuntar y reflexionar, sobre todo en esta época, ¿no cree? Posdata.

Mal empieza la semana para el que ahorcan en lunes. Ya empezaron los pataleos de tenedores de bonos del NAIM por la oferta de recompra. El costo que usted y yo pagaremos por esta decisión irracional seguirá subiendo. Pa’l baile vamos...

En pocas palabras.

“Comerme las palabras nunca me ha dado indigestión”, Winston Churchill.

01 Diciembre 2018 04:09:00
El antidoto
Vale la pena elegir una filosofía que se autocorrija

El antídoto a la ciencia fake es más ciencia, mejor ciencia. La ciencia es un proceso autocorregible donde la transparencia lleva a la mejora.
El antídoto a la mala ingeniería es más ingeniería.
Sin embargo, el antídoto a la obediencia ciega a edictos y principios no examinados no es más obediencia. Eso no se autocorrige, empeora.
Una breve, pero fenomenal, reflexión del autor Seth Godin. Me gustó. Vamos a jugar con el concepto para la política, los negocios y la vida.

EN LA POLÍTICA

1. El antídoto a las promesas incumplidas no son más promesas bonitas, sino la ejecución ingenieril de buenas ideas.
2. La cura a la inseguridad no es “mejor coordinación o un mando único”, sino inteligencia, mejores policías, investigadores y fiscales, jueces justos y un sistema penitenciario que castigue y/o rehabilite de ser esto posible.
3. El antídoto al mal desempeño educativo no es inventar mejores reformas, sino evaluar y capacitar a los maestros y contar con programas de estudio que promuevan el conocimiento y habilidades necesarias para triunfar en un mundo disruptivo.
4. La cura a la corrupción no es poner el ejemplo y actuar de buena fe, sino reducir monopolios, discrecionalidad, mejorar la rendición de cuentas, crear sistemas para seguimiento, incentivar al honesto y castigar ejemplarmente al corrupto.
5. El antídoto al gasto público excesivo no son ideas novedosas, ocurrentes y de aplicación “rapidita”, sino estudios ingenieriles de costos y funciones sumadas a una reingeniería real de aplicación gradual en el tiempo que toque cantidad, funciones y prestaciones de burócratas en todos los niveles de Gobierno.
6. La cura a la polarización en la sociedad no es agredir a los que piensan distinto con etiquetas “fifís”, sino dialogar, escuchar posturas distintas, identificar puntos donde exista lógica y modificar o adecuar la postura propia.
7. El antídoto a la desigualdad y la pobreza no es el populismo.
8. La cura a los lambiscones no son más cuates, sino más talentosos.
9. El antídoto al despilfarro no son los actos simbólicos de pobreza, sino el uso inteligente y eficiente de los recursos que tenemos disponibles.
10. La cura a las diferencias en desarrollo de regiones no es el gasto enorme y rápido, sino el generar habilidades personales en los habitantes y oportunidades de trabajo e inversión.

EN LOS NEGOCIOS

1. El antídoto a la obsolescencia no es cuidar lo que se tiene, sino invertir en lo que se requiere, prestando atención a los clientes, a los competidores y a las tendencias tecnológicas.
2. La cura al fracaso no es fracasar menos, sino fracasar más, pero haciéndolo bien: temprano, aprendiendo y sin arriesgar todo.
3. El antídoto al hacer siempre lo mismo no son ocurrencias creativas, sino tener equipos diversos donde se discuta bien: frontalmente, con hechos y sobre cosas y no sobre personas.
4. La cura para que un jefe crezca no es la autoridad absoluta, sino tener, escuchar y dejar actuar a un equipo talentoso.
5. El antídoto al mal liderazgo no son cursos y cursos, sino identificar fallas y crear un programa detallado para corregirlas, midiendo progreso y ajustando a través del tiempo.

EN LA VIDA

1. El antídoto a hijos maleducados no es ser su amigo y echarles un buen rollo, sino ser sus padres, limitando lo malo, reforzando lo bueno, aconsejando y, sobre todo, predicando con el ejemplo.
2. La cura a la esclavitud de las pantallas no es limitar su uso, sino tener actividades “reales” (no virtuales) que sustituyan ese uso.
3. El antídoto a una vejez triste no se da en la vejez misma (sería demasiado tarde), sino en lo que se sembró en la juventud en relaciones afectivas, salud y finanzas personales.
4. La cura real a la estupidez no es limitar el efecto del estúpido, sino ilustrarlo para que deje de serlo.
5. El antídoto a las fake news no son más noticias, sino que haya menos y mejor seleccionadas.
Son 20 capsulitas que quizá sirvan para curar algo. ¿Se le ocurre alguna otra? Mándemela y la comparto en mis redes. Buen fin de semana.
Postdata. Don Carlos Urzúa, para tranquilizar a los mercados, las acciones pesan más que los rollos. La irracional cancelación de NAIM pone nervioso a más de uno y detiene inversiones. Ah, y le da más validez a propuestas como lo de las comisiones, afores o reservas de Banxico.

En pocas palabras

“Busca tu pozo de agua antes de que tengas sed”, Seth Godin, autor
estadunidense.
10 Noviembre 2018 03:05:00
Comer lo que sea
Comer en China resultó ser toda una aventura, sobre todo al inicio de la estupenda vacación que tomé recientemente en el gigante asiático (relea “30 lecciones de China” y “El tibetano estresado”).

Y es que nuestra primera parada fue Lhasa, Tíbet. La ciudad más pequeña del viaje y donde menos turistas occidentales hubo. Ah, y allá casi nadie habla inglés (sólo Sammy, nuestro guía).

Total, ahí medio comimos señalando fotos en menús que ni textos en inglés tenían (en otras ciudades fue más común encontrar traducciones de una línea en inglés de los platos). Casi, casi una ruleta de platillos. Algunos resultaron buenos, otros no.

Estas vivencias me hicieron reflexionar sobre la comunicación en la política, los negocios y la vida en la era de la hiperconexión.

Aquí lo hemos dicho muchas veces. Estamos conectados 24/7 y vivimos inundados de información (mucha de esta fake). La superficialidad y la polarización son subproductos de nuestro tiempo.

Una receta ideal para la confusión y los malentendidos. Es muy fácil creer que se comunicó perfectamente todo... hasta que llega tu plato.

Comunicar mal es algo muy peligroso cuando hay pequeñas compañías disruptoras que apuntan sus miras para tumbar a gigantes en todas las industrias. Al que se descuida se lo meriendan. Un jefe que malcomunica, por ejemplo, se arriesga a:

1. Llegar al lugar equivocado.

2. Tardarse más de lo necesario para llegar al lugar correcto.

3. Gastar ineficientemente y promover el desperdicio.

4. Desmotivar a su equipo y a la
organización.

5. Promover un ambiente de gritos y sombrerazos.

6. Malatender a los clientes (algo mortal en la era de la hipercompetencia donde el cliente tiene cada vez más poder).

7. Ignorar las señales del medioambiente, en particular de competidores, clientes e innovaciones tecnológicas.

8. Inhibir la cooperación y promover la grilla.

9. Perder a los talentosos y quedarse con los mediocres y/o lambiscones.

10. Crecer poco, retroceder o hasta poner en riesgo la supervivencia.

Por su parte, un colaborador que no sabe transmitir bien sus ideas probablemente se estancará en su carrera (porque a mayor liderazgo organizacional, mayor importancia toma el poder comunicarse), batallará para tener una buena relación con su jefe y difícilmente alcanzará su potencial en cualquier equipo de trabajo.

El problema se agrava con otra paradoja de nuestra era: los smartphones nos hacen más tontos para comunicarnos efectivamente. No sólo por las distracciones y la superficialidad que traen, sino por la falta de empatía que provoca “hablarnos sólo a través de aparatos”.

Es bien común ver confusión, pleitos y malentendidos al hablarnos (o escribirnos) digitalmente (relea “Que no lo [email protected]”).

¿Qué hacer? Cinco consejos básicos:

a) Entender la materia sobre lo que se va a comunicar. Imposible tener claridad sobre algo que no se conoce bien.

b) Definir con precisión el mensaje. Sobre todo en cosas importantes, donde improvisar puede generar confusión.

c) Establecer las tácticas: cómo, cuándo, tono, frecuencia, etc.

d) Practicar, practicar y practicar. Recuerde las 10 mil horas de Gladwell para ser experto en lo que sea.

e) Tener mecanismos de retroalimentación para medir la efectividad de la comunicación. No confiar sólo en la percepción personal. La mente engaña y la falsa confianza llega fácil.

Un consejo final: busque traductores. Regresando a China, hasta que bajamos el App de Baidu (el Google chino) Translate fue que pudimos medio entendernos en términos básicos con los chinos. Algo que nos sirvió en los restaurantes... y en todos lados.

El equivalente en los negocios (la política o la vida) es acercarse con miembros de la audiencia a la que se está dirigiendo. ¿Va a charlar con millennials sobre algo relevante? Una buena idea sería tener puntos de contacto con ellos para poder ajustar el mensaje.

La comunicación siempre ha sido pilar para lograr resultados en cualquier ámbito. En el mundo interconectado lo es aún más. A fin de cuentas, siempre será mala idea jugar a la ruleta china de los platos porque quizá lo que le sirvan lo indigeste. Provecho en el banquete.

Posdata. Hablando de malcomunicar, pésimo VivaAerobus el lunes pasado en Hermosillo. Siete horas de retraso para salir de regreso a Monterrey... y no nos decían nada. Es baratísimo volar por esta aerolínea, pero ya me tocó vivir una de sus historias de terror.

En pocas palabras... “El arte de comunicarse es el lenguaje del liderazgo”. James Humes
29 Septiembre 2018 04:00:00
Reglas de dedo
“Fija tu mirada en la torre. Si sube en el parabrisas, no llegarás a ella”.

Esta regla de dedo de Chesley “Sully” Sullenberger salvó 155 vidas al acuatizar en el río Hudson el avión que pilotaba en enero de 2009 tras perder potencia en ambos motores cuando golpeó una gran parvada de gansos canadienses (vea un video en nuestros sitios).

No había tiempo para cálculos o leer manuales. Shane Parrish (FarnmanStreet) reseña la anécdota de esta reglita salvadora, tal como la cuenta Gerd Gigerenzer en su libro: Sabiduría de Riesgo.

El profesor alemán, que lleva años estudiando la toma de decisiones, asegura en el sitio FoundingFuel (Ff) que en ciertas circunstancias las reglas de dedo (RdeD) funcionan mejor que los modelos complejos.

De acuerdo con Gigerenzer, la clave para usar una RdeD tiene que ver con la diferencia entre riesgo e incertidumbre. En el primero se conocen las alternativas, posibles resultados y las probabilidades, por lo que ahí funcionan bien modelos matemáticos complejos.

Pero la incertidumbre es “un animal” muy distinto. En un mundo dinámico e incierto, la intuición experta puede ser muy útil. “Instintos robustos desarrollados por años de experiencia”, explica Ff.

Un concepto similar al de Kathleen Eisenhardt y Donald Sull, profesores de Stanford y MIT. Los autores del libro Reglas simples: cómo destacar en un mundo complejo afirman que la simplicidad funciona mejor cuando se requiere actuar rápidamente.

“Muchos ladrones tienen una regla que reduce la posibilidad de arresto: no robar en casas con carros en la cochera. O bien, los jugadores de futbol americano de Stanford tienen una regla para su dieta: estar siempre hidratados y comer lo que se quiera de cualquier cosa que pueda sembrarse o matarse”, explican en el HBR.

De acuerdo con los catedráticos, las reglas simples deben cumplir cuatro condiciones: ser pocas, específicas a la persona u organización, aplicables a actividades bien definidas y flexibles.

En general, las reglas simples sirven para tomar mejores decisiones y hacer mejor algo. Respecto a decidir: fijan límites de acción, ayudan a jerarquizar y establecen puntos donde parar.

Le comparto un ejemplo escalofriante. La tragedia en el Everest qué sirvió de base del excelente libro Into thin air fue provocada al ignorar una regla de Scott Fischer, el líder de la expedición.

Una regla muuuy simple: si no alcanzas la cima para las 2 pm, regresa al campo base. Porque si no, el regreso será de noche y de alto riesgo. Tras sufrir imprevistos, Fischer y su grupo la ignoraron: llegaron a la cima a las 3:45 pm. ¿El resultado? 8 muertos, incluyendo Fischer, cuyo cuerpo aún está en el Everest.

El segundo tipo de reglas simples son de proceso: “ayudan a ejecutar tareas, a coordinar equipos y a ejecutar en el momento adecuado”, señalan los catedráticos.

Muy interesante. Creo que la clave para una buena regla de dedo es que realmente provenga de la experiencia. Y de una que tenga resultados variaditos: positivos y negativos. A fin de cuentas cuando se gana y cuando se pierde es cuando más se aprende.

Entonces, las RdeD pueden ser muy útiles, pero hay que saber usarlas. Porque es bien fácil confundir experiencia con arrogancia.

El Premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, asegura que hay condiciones cuando es normal confiar en la intuición, por ejemplo, ante la urgencia. Pero siempre hay que cuestionarla con datos.

“El exceso de confianza es fuente poderosa de ilusiones determinadas por la calidad y coherencia de la historia construida, y no por la validez de la misma”, señala en un artículo de McKinsey.

El líder tiene demasiada confianza por sus éxitos pasados. “Pero éstos se dieron de decisiones que cualquiera hubiera tomado”, advierte.

¿Sabe qué? Hasta Gigerenzer recomienda un balance.

“Sully y su copiloto usaron una RdeD para decidir que no podrían regresar volando al aeropuerto. Pero ya habiendo aceptado esto, utilizaron un checklist detallado, exactamente lo opuesto”, concluye.

Exacto. Ni muy muy ni tan tan. ¿Cómo la ve?

En pocas palabras. “La simplicidad no va antes de complejidad, sino después”. Alan Perlis, científico norteamericano
22 Septiembre 2018 04:00:00
Los peligros de ser #1
“Sé que todos la apoyaban. Siento mucho que esto terminara así”.

¿Se imagina en qué circunstancia alguien diría algo así? Quizá ante una gran derrota, ¿no? Pues no. Increíble, pero estas fueron las “palabras de celebración” de la llorosa tenista japonesa Naoimi Osaka (de solo 20 años), que le había dado una paliza a su ídolo, la chiflada de Serena Williams, para ganar la Final del US Open.

Serena es una pésima perdedora. Tras ser aconsejada ilegalmente por su entrenador (él mismo lo admitió), recibió una amonestación. Al romper su raqueta frustrada porque no podía con Osaka, recibió una segunda amonestación, lo que por regla implica que le quiten un punto.

Ahí empezó a perder la cabeza.y de qué forma (vea la crisis en nuestros sitios). Entre otras cosas, le gritó “ladrón” al juez, que le dio una tercera amonestación y por regla Serena perdió un juego. Caos total. El estadio (pésimamente) abucheando a Osaka. Total, Serena perdió justamente y lo que debía de haber sido un momento de total júbilo para Osaka terminó en llanto. De locos... y muy triste.

Independientemente de si el juez exageró en las amonestaciones (no porque así lo dicen las reglas) o de que, como dice Serena: “fue solo por ser mujer” (tampoco es cierto, este juez es estricto y ha amonestado y expulsado a hombres también), Serena actuó muy mal.

Y no es la primera vez que Williams saca el cobre. A mí me tocó presenciar (vea foto en nuestros sitios) desde la primera fila cuando perdió la Semifinal del US Open contra Kim Clijsters por una crisis similar contra una juez de línea, a quien le dijo: “¡quisiera meterte esta pelota por la garganta!” (vea este video también en nuestros sitios).

¿Sabe qué? Triunfar en los deportes, los negocios o la vida es algo fenomenal: éxito, dinero y fama. Pero también es muy fácil perder el piso. Veo por lo menos 10 riesgos de ser el #1:

1. Arrogancia. El éxito puede generar complacencia, algo mortal en los negocios.

2. Egoísmo. Creerse el centro del universo. Pensar que los competidores son irremediablemente malos.

3. Insensibilidad. Y a veces hasta crueldad.

4. Ignorar las señales que hay en el ambiente.

5. No escuchar. El síndrome del sabelotodo. Típico de los líderes icónicos. ¿Verdad, Elon Musk?

6. Engañarse a sí mismo. No reconocer fallas evidentes.

7. No prepararse. La confianza es un gran enemigo del que destaca. Y en un mundo hipercompetitivo, todos buscan desbancar al #1. El (la) confiado es blanco fácil.

8. Perder a seguidores. O clientes y, OJO, en la era de la hipercomunicación, estos tienen cada vez más poder y lo ejercen pasando la voz y cambiando de proveedor.

9. Perder al equipo. Sobre todo en una empresa, donde el éxito nunca será resultado de la labor de uno, por más fregón que sea. El equipo es clave para triunfar en la era de la disrupción.

10. Rigidez. Creer que lo que llevó al éxito presente será siempre suficiente es receta segura para un fracaso futuro. Experimentación y flexibilidad son claves para sostener el éxito.

¿Es usted o su empresa #1? Realice un autodiagnóstico con estos 10 riesgos. Por otro lado, le sugiero también aplicar estas tres vacunas:

a) Humildad constante. El humilde se prepara, ajusta y triunfa.

b) Diversidad en su entorno. Acerque a las personas talentosas y, sobre todo, distintas y con habilidades complementarias.

c) Permitir que lo reten. De nada sirve la diversidad y el talento si el líder (o la estrella) no los deja actuar y retar al status quo.

Cierro con una recomendación final: tener clase al triunfar y sobre todo al perder. Es bien fácil ser magnánimo en la victoria, pero la clase se nota sobre todo cuando se pierde. Al día siguiente del berrinche de Williams, Djokovic le dio una buena repasada a Del Potro, quien reconoció la superioridad de su rival sin problemas.

El que tiene clase no solo revela educación, sino que prepara el camino para reconocer sus errores y mejorar así en el futuro. Serena quizá sea la mejor tenista de la historia, pero es un pésimo ejemplo de deportivismo.

EN POCAS PALABRAS

“Ten clase, orgullo y carácter. Si los tienes, la victoria llega sola”, Paul Bryant, entrenador estadunidense.
15 Septiembre 2018 04:00:00
¡El borracho va en contra!
Hace poco conviví (junto con Horacio Marchand) con un lector con el que tuve una discusión muy reveladora. Polos opuestos, porque él es súper fanático de Trump y defendía a “mr. Orange” a muerte.

Su biblia informativa es Fox News y veía (como Donaldo) conspiraciones de los medios para engañar a todos y así tumbar al mejor presidente en la historia de Estados Unidos.

“El reclamo es que los medios (y columnistas) o son ineptos o forman parte de la conspiración”, me explicaba.

Si usted me lee sabrá que no nos pusimos de acuerdo. Para mí Trump es un narcisista mal informado que sólo escucha porras. Su poder y malas ideas eventualmente tendrán graves consecuencias para Estados Unidos y para el mundo.

Total, al final de una divertida y picosa charla, me dijo: “no entiendo por que todos los medios están en contra de Trump y sólo Fox News lo defiende”. Te voy a contestar con un chiste, le dije.

Es el cuento del borracho que iba en contra en la avenida principal del pueblo. Va escuchando la radio, donde advierten: “¡Cuidado, un borracho circula en contra en la calle X!”. Consternado exclama el briago: “¿Uno? ¡Si son un chin.!”.

Entre risas concluí, el tiempo va a decir quién va en contra: Trump o el resto del planeta. La charla me dejó pensando sobre la comunicación en la era de las redes sociales y la superficialidad.

Tres factores de nuestro tiempo contribuyen a que los diálogos de sordos sean cada vez más comunes en la política, los negocios y la vida:

1. Perdieron peso los curadores de la información. Los medios masivos administraban el proceso de comunicación de cualquier comunidad. La democratización que trajo internet permite hacer públicas opiniones diversas de todo tipo: algunas certeras y otras descabelladas y falsas.

2. Hiperconectividad y masificación. La combinación de smartphones y planes de datos baratos permite masificar fake news. Como bien dice Bill Maher: “la súper carretera de la información se convirtió en el bulevar de la mentira”.

3. Polarización grupal. El ecosistema de redes sociales (sobre todo Facebook) que busca maximizar clicks para ganar más plata funciona acercándonos sólo puntos de vista similares a los nuestros. Por ende se rigidizan ideologías y se radicalizan posturas.

Un coctel muuuy peligroso. The Economist advirtió en una portada de septiembre de 2016 que la política estaba entrando en la era de la postverdad. Dos años después el diagnóstico es todavía peor: la era de la mentira afecta todos los aspectos de nuestras vidas.

“Hay un ecosistema de medios sostenido por la atención. Punto. Y eso no nos hace más inteligentes, sino que nos idiotiza. Donald Trump es síntoma de esto”. ¿Sabe quién dijo esto? Evan Williams, cofundador de Twitter. El remordimiento de Víctor Frankenstein al darse cuenta de lo que creó: una monstruosidad de clicks que estorban al progreso.

¿Qué hacer? Difícil parar una pandemia social con un mecanismo de contagio instantáneo y omnipresente. Pero le sugiero aplicar siete consejos prácticos que le compartí hace unos meses en su círculo cercano:

1. Limitar el uso de dispositivos conectados. Trabajo, juntas, reuniones familiares o con amigos, etc. Ah, y sobre todo controlando el uso a los chavos (dificilísimo).

2. Discriminar fuentes de información. Relea Las 3 Eses.

3. No compartir noticias de las que no se esté seguro.

4. Buscar puntos de vista alternativos, sobre todo en temas clave.

5. Leer también con profundidad. No sólo en “140 caracteres”.

6. Tener pasatiempos que no involucren una pantalla.

7. Ser selectivo en sus clicks. No sólo representan el uso de su tiempo, sino que moldean sus ideas, opiniones y acciones.

Cierro con algunas frases de Joseph Goebbels, el terrible genio nazi de la propaganda, que nos compartió el lector:

* “La propaganda funciona mejor cuando los manipulados piensan que actúan por su propia voluntad”.

* “La verdad es el enemigo más grande del Estado”.

* “La propaganda no requiere ser intelectualmente rica”.

Tristemente bien podrían terminar siendo el nuevo sello de nuestra era. De nosotros depende que así no sea. A fin de cuentas, el que maneja en contra tarde o temprano se terminará estrellado.

Posdata. Se confirma el peor error de AMLO sobre el que advertí en mayo pasado: van a tirar la reforma educativa. Relea “Andrés, te equivocas”.

En pocas palabras. “Si vas a decir una mentira, que sea grande”. Joseph Goebbels, criminal nazi.
08 Septiembre 2018 04:10:00
¿Es necesario?
Me llegó un meme buenísimo que dice: Deja que tus palabras pasen por tres puertas antes de hablar: ¿es cierto? ¿Es necesario? ¿Es amable?
Breve y profundo; me hizo reflexionar. Juguemos con el concepto para la política, los negocios y la vida.

PARA LA POLÍTICA
(en tiempos de lacuartatransformación)

Antes de implementar tu idea novedosa, cuestiona:

¿Ya la probaron en otro lado y qué resultados tuvo?

¿Cuánto cuesta y cuánto tarda?

¿Aquién beneficia y qué tanto?

¿Quieres consultarle algo a alguien? Primero contesta:

¿Sabe esa persona de la materia?

¿Qué dicen los expertos del tema?

¿Cuáles son las consecuencias de que un consultado sin experiencia tome la decisión equivocada?

Pasa cualquier programa de recorte de costos por estos 3 filtros:

¿Afecta elrecorte al producto o al cliente?

¿Estás seguro de que recortarás grasa y no músculo?

¿Entiendes a la perfección los procesos operativos?

¿Vas a nombrar a un colaborador? Responde:

¿Tiene malos antecedentes?

¿Sabe de la materia?

Si respondiste NOa alguna de estas dos preguntas, ¿por qué va a dar buenos resultados?

Antes de presentar un programaantipobreza, pregúntate:

¿Estás solo regalando dinero?

¿Sembraste alguna habilidad que permita mejoras futuras?

¿Tiene la dádiva un propósito electoral?

PARA LOS NEGOCIOS

¿Quieres innovar en tu empresa? Haz este diagnóstico:

¿Tienes un equipo diverso?

¿Se debate sobre ideas y no sobre personas?

¿Gana la idea del jefe o la mejor idea?

Si fallaste y quieres aprovechar las lecciones, contesta:

¿Identificaste las causas?

¿Derivaste las lecciones específicas?

¿Enteraste de causas y lecciones al personal apropiado?

Si no quieres ser víctima de la disrupción, pregúntate:

¿Estás altanto de los cambios tecnológicos de tu industria?

¿Escuchas claramente y con frecuencia a tus clientes?

¿Te enteras de lo que hacen competidores locales y sobre todo los internacionales?

¿Buscas acumular poder en la empresa? Cuestiona:

¿Cómo está la relación con tu jefe y qué tanto poder tiene?

¿Quiénes son tus mentores y a quiénes más podrías reclutar?

¿Cómo están tus redes con tus pares y otros jefes?

Si quieres tener un equipo de alto desempeño, contesta:

¿Los seleccionaste bien?

¿Los escuchas, capacitas y los dejas hacer?

¿Los motivas adecuadamente con incentivos monetarios e intrínsecos?

PARA LA VIDA

Antes de discutir algo, pregúntate:

¿Tengo toda la información pertinente?

¿Podrías tú o la contra parte cambiar de opinión?

Si respondes NOa alguna de estas, ¿vale la pena discutirlo?

Si deseas que tus hijos sean personas de bien, responde:

¿Los disciplinas con amor o prefieres ser un amigo buena onda?

¿Usan elcelular en su vida o viven para el celular?

¿Les das todo lo que piden o sólo lo que necesitan?

Antes de insultar a alguien o quejarte por algo, pregúntate:

¿Qué tan grave es la afrenta o el problema?

¿Quién tiene la culpa?

¿Qué es lo que puedes hacer tú al respecto?

Para no estresarte por todo, cuestiónate:

¿Qué tan grave es el problema?

¿Te compete a ti y qué puedes hacer ahora mismo?

¿Quién te puede ayudar para resolver la situación?

¿Quieres ser feliz en tu vejez? Reflexiona:

¿Comes saludablemente y te ejercitas?

¿Cómo están tus relaciones afectivas en la familia y con amigos?

¿Ahorras o solo vives al día?

Quince situaciones y 45 preguntas que bien pueden ayudar a mejorar en la política, los negocios o la vida.

Aveces la sabiduría viene en paquetes chiquitos, ¿no cree? ¿Se le ocurre alguna otra? Mándemela y la compartiré con gusto por Twitter. Buen fin de semana.

En pocas palabras “La crisis de hoy será la broma de mañana”, H. G. Wells, autor británico.

.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) | Twitter: @jorgemelendez
01 Septiembre 2018 04:00:00
Si tuviera 20 años
Viendo una charla de TED me encontré con Tina Seeling, una profesora de Stanford que se enfoca en creatividad e innovación.

Al final le cuento sobre la charla, pero al “googlearla” encontré que Seeling escribió el libro: Lo que Quisiera Haber Sabido Cuando Tenía 20 Años. ¡Fabuloso! Juguemos con el concepto (sin haber revisado el libro, ¿eh?).

A mí me hubiera gustado saber estas 20 cosas cuando tenía 20 años:

1. Hay que elegir bien las batallas. Si peleas todo, terminarás muerto en el campo de batalla. Ah, y las guerras no se ganan siempre en un solo combate.

2. Las relaciones son tan importantes como el desempeño. Sobre todo una: con tu jefe. Ah, y nunca seas un “yes man”.

3. El sentido común es una gran arma, y no es muy común. Utiliza la lógica siempre al decidir. Evalúa, compara, decide y ajusta en el camino.

4. La mejor competencia es contra uno mismo. El que se vive comparando está condenado a vivir triste y descontento (siempre habrá gente mejor y peor). Da siempre valor en lo que hagas.

5. Aprende siempre en las áreas más importantes. Elige tus áreas de competencia y prepárate a profundidad. Actualízate.

6. Si te atoras, corrige. Si no te valoran y alguien más lo hace, considera cambiarte de trabajo, sobre todo cuando eres joven.

7. Lo que se planea con tiempo siempre sale mejor. En el trabajo y en la vida personal (por ejemplo, al gastar).

8. El poder organizacional se puede acumular de forma deliberada. La grilla es abominable, pero puede ser efectiva.

9. Ahorra de joven para vivir bien de viejo. Y si ahorras, invierte en cosas que conozcas. Recuerda: no hay lonche gratis. A mayor rendimiento, mayor riesgo. Cuidado con tus apuestas, sobre todo cuando seas viejo.

10. La disciplina es la clave para alcanzar el triunfo.

11. El fracaso bien manejado puede ser muy provechoso. Temprano, sin arriesgar todo y aprendiendo del mismo.

12. No vivas para trabajar, trabaja para vivir. El balance en la vida es clave.

13. La mercancía más valiosa que tienes es el tiempo. Atesóralo y procura no desperdiciarlo.

14. Siembra amor y armonía temprano para que puedas cosechar relaciones productivas después.

15. Los amigos y los pasatiempos son muy importantes. Dedícales tiempo.

16. Elige muy bien quién te acompaña en tu camino. En el trabajo y en tu vida.

17. Controla tu temperamento. La pasión es un arma poderosa, pero también puede enterrarte.

18. Si no te toca alguna acontecimiento trágico, la buena salud se logra con ejercicio y disciplina.

19. Diviértete y relájate siempre. Si te va bien, viaja y conoce el mundo. Sobre todo de joven. De viejo quizá no puedas.

20. Agradece constantemente lo bueno que recibas. Sé generoso con lo que tengas. Paga hacia adelante lo bueno que alguien haya hecho por ti.

Quizá alguna le sirva a usted o a algún hijo o sobrino. ¿Qué le diría usted a su versión de 20 años? Mándeme sus consejos y los compartiré por Twitter.

Estas son algunas de las lecciones del libro de Seeling: los problemas son oportunidades, las oportunidades no llegan solas, da más de lo que se te pide, no lo intentes, hazlo, comprométete 100%, la creatividad puede aprenderse, solo se vive una vez y la suerte se crea.

Me detengo en este último punto, pues la charla de TED que cité al inicio (véala en nuestros sitios) precisamente trata sobre la suerte.

“La suerte es como el viento, sopla constantemente. A veces calmadamente y otras con fuerza. La puedes capturar más fácilmente si despliegas las velas de tu barco”, explica Seeling.

La profesora da tres tips básicos para aprovechar la suerte:

1. Tomar pequeños riesgos que te saquen de la zona de confort.

2. Cambiar la relación con otros. Sobre todo demostrando aprecio con toda la gente con la que se interactúa.

3. Modificar la relación con las ideas. En particular con las malas ideas, que también están llenas de posibilidades.

Muy buenas ideas. Me queda claro que la suerte es clave en la vida. Pero es cierto que hay que tener levantadas las antenas para detectarla y aprovecharla, ya sea al tener 20 años o aun siendo ya mayorcitos, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Suerte es cuando se encuentran preparación y oportunidad”, Séneca, filósofo romano.
25 Agosto 2018 04:00:00
Mala sangre
“Tiene uno de los sentidos de la ética más maduros que he visto y en todos los sentidos: personal, gerencial, de negocios y médico”.

Así describía Jim Mattis a Elizabeth Holmes. Y el actual secretario de Defensa de Estados Unidos no era el único en desvivirse en elogios para la joven fundadora de Theranos, la startup que quería transformar la industria de las pruebas de sangre.

Henry Kissinger, George Shultz y Bill Perry fueron parte de su consejo directivo. Larry Ellison, de Oracle, hablaba maravillas de ella. Se llevaba con Obama y los Clinton. Y claro, también los CEO de Safeway y Walgreens, con quienes iba a lanzar de forma masiva su tecnología revolucionaria.

En lugar de extraer sangre con la típica y dolorosa inyección (y tubitos), con Theranos bastaba una gotita pinchada de un dedo para realizar cientos de análisis con técnicas especializadas de microfluidos. Pruebas sin dolor, muy baratas y mucho más precisas.

“Lo que importa es mejorar la vida de la gente”, explicaba Holmes a CBS en una entrevista en abril del 2015 (véala en nuestros sitios).

Su éxito fue enorme: levantó 900 millones de dólares (mdd) de inversionistas (Rupert Murdoch y Carlos Slim, entre ellos) que llegaron a valuar a Theranos en más de 9 mil mdd. ¡Y Holmes tenía 50% de las acciones! La revista Time la nombró una de las personas más influyentes del mundo, daba conferencias y recibió muchos premios. Todos la adoraban.

Solo había un pequeño problema: todo era mentira. La tecnología era imprecisa. No podían realizar todas las pruebas prometidas y 95% de ellas se hacían con aparatos de competidores.

Una fascinante historia de cómo un par de sociópatas (Elizabeth y su novio y COO Ramesh “Sunny” Balwani) engañaron a muchos con un trabajo metódico y siniestro.

“El fraude en Theranos empezó desde su inicio, pero en el 2013 cruzaron una línea al lanzar sus laboratorios con Walgreens. Ahí empezaron a afectar a pacientes”, explica el periodista John Carreyrou en una entrevista (véala en nuestros sitios).

El autor del libro Mala Sangre (se lo recomiendo: Bad Blood, Amazon) detalla esta fascinante historia. Una terrible receta con 10 ingredientes:

1. Secrecía. Pues claro, el sigilo es importante al hacer trampa. Por ejemplo, todos los empleados firmaban acuerdos de confidencialidad, etc.

2. Bullying. Eran negreros. Ah, y al que dudaba, lo despedían. Theranos tenía una rotación altísima.

3. Mentiras constantes. Falseaban resultados, truqueaban estudios académicos, etc.

4. Compartimentar. El que nadie tuviera la fotografía completa facilitaba perpetuar las mentiras.

5. Agresividad externa. Ante cualquier cuestionamiento, uno de los despachos más agresivos y caros de Estados Unidos interponía una demanda.

6. Consejo ilustre para ganar legitimidad. Por cierto, ninguno con experiencia médica.

7. Atmósfera de culto. Demandaban fe ciega, autoridad total de los jefes, castigo al disidente, mentiras, etc.

8. Al centro, un personaje icónico. Elizabeth creó la imagen de una CEO revolucionaria. Imitaba a Steve Jobs en todo.

9. Formar un cuento de hadas. Holmes abandonó Stanford para fundar Theranos, era mujer, joven, la primera billonaria que creó su empresa, etc. Una historia perfecta para una cultura mediática.

10. Relaciones, relaciones, relaciones. No es a cuántos conoces, sino a quién conoces.

Con estos cimientos, Elizabeth y “Sunny” construyeron un castillo de naipes en una industria superregulada. Por precaución, apúntelas. Nunca está de más aprender con sangre ajena.

Porque en la era de la hiperconexión ningún engaño dura mucho. Y así le pasó a Holmes. Demasiados empleados que sí tenían sentido de ética renunciaron o fueron despedidos.

Un par de ellos tomó valor y el castillo se derrumbó. En mayo del 2015, Theranos estaba en la cima y en octubre de ese mismo año inició su rápido declive con el reportaje de Carreyrou en el Wall Street Journal.

En 3 años se esfumaron los 900 millones de dólares, la SEC le quitó a Holmes todas sus acciones, despidieron a casi todos sus 800 empleados, y ahora Elizabeth y “Sunny” enfrentan cargos penales.

Parece que ser mala sangre no paga, ¿no cree?

En pocas palabras: “Me encantan las aventuras”, Elizabeth Holmes.
18 Agosto 2018 04:00:00
Venga el domingo
“Venga el domingo”. Así me dijo amablemente Arturo González, uno de los dueños de las clínicas Terapie, al revisar un uñero que tenía en uno de mis dedos pulgares. Tras dos visitas, la infección e inflamación no cedían y con el dedo hinchado no podía curarme por tercera vez.

“Qué raro, abren el domingo”, pensé. Quedamos a las 11 de la mañana y fui al día siguiente. ¡Estaba vacío! No abrían el domingo. Pero ahí estaba Arturo esperándome. Me realizó de nuevo los cortes para tronar el uñero y me volvió a curar la herida.

“Creo que ya quedó”, me dijo. Y sí, ya había quedado. Bueno, volví a ir (sin cita) un par de días después para asegurarme y su hermana María Esther me lo confirmó y me dio las recomendaciones finales.

Total, fui cuatro veces y por fin me sacaron del problema. ¿Y sabe qué? Sólo cobraron la primera curación: 390 pesos. Ofrecí pagarles más, pero no aceptaron. “Es parte del servicio”, me dijo Arturo.

¡Wow! Arturo y María Esther pusieron por delante al jefe de cualquier negocio. Así es como se ganan clientes de por vida.

Le propongo que en los negocios exitosos los dueños exhiben estos 10 comportamientos:

1. Si ven algo tirado, lo recogen. Parece trivial, pero la actitud cuenta muchísimo. Las empresas están llenas de “valemadrismo”. A un propietario todo le importa.

2. No se quejan, proponen. Promueven un ambiente propositivo de pensamiento crítico.

3. Entienden su negocio profundamente. Dominan los factores críticos de éxito en todos los departamentos y actividades.

4. Conocen a sus clientes a fondo. Escuchan y atienden a clientes que tienen cada vez más poder en el mundo interconectado. Están atentos a sus necesidades cambiantes.

5. Estudian industria y competidores. Saben que ahí encontrarán oportunidades... y si no pone atención, ¡amenazas!

6. Dan siempre de más. Kilos de mil 100 gramos. OJO, en productividad y resultados. Saben que no necesariamente el que pasa más horas en la oficina es el más productivo.

7. Preguntan y aprenden. De todos y en todo.

8. Tienen planes de contingencia. Saben qué harán si pasa “X” o “Y”. Hombre preparado vale por dos, sobre todo en asuntos clave.

9. Van más allá de lo obvio. En un mundo superficial, se salen del molde. Profundizan para destacar.

10. Se relacionan con todos. Tienen networks efectivos para resolver problemas o para aprovechar oportunidades.

Un dueño así importa mucho, pero no es suficiente. Dependiendo del tamaño, la clave para su éxito sostenido es que todos en la empresa actúen como dueños. ¿Cómo cultivar a empleados así?

a) Comunicando bien y frecuentemente. Que sepan lo que busca. Sus empleados no son adivinos.

b) Con un equipo heterogéneo. Para vacunarse contra los “yes, men”.

c) Aceptando el debate. ¿Ya tiene un equipo diverso? Promueva que lo reten. Acepte sugerencias constructivas.

d) Escuchar y actuar. De otra forma, b) y c) no sirven de nada.

e) Monitoreando comportamientos y resultados de empleados.

f) Dando retroalimentación de lo malo... pero también de lo bueno. Típico, lo negativo siempre se anota y castiga, pero ¿y lo positivo? Por cierto, que el feed-back sea preciso y frecuente.

g) Capacitando al apto y deshaciéndose (humanamente) del inepto.

h) Incentivando comportamientos de dueño en los empleados. Monetarios y no monetarios (relea: Motivar, ¿Sólo con Dinero?).

i) Aceptando al equivocarse y de ser necesario, cerrando heridas.

Aquí le va un último consejo: reclute “dueños”. Quizá sea el tip más importante. Busque personas que hayan demostrado pasión y entusiasmo (ausente en tantos jóvenes) a través de acciones claras que puedan ser de valor para su organización.

Ponga pruebas prácticas en sus entrevistas. Por ejemplo, tenga papeles tirados (o su equivalente, como simular algún problema que sea evidente, pero que usted no verbalice). ¿Quién los recoge? Parece trivial, pero un dueño siempre levanta la basura.

En el mundo hipercompetitivo servir al cliente cuando lo necesite es una ventaja clave para triunfar. Sobre todo cuando hasta en domingo se le atiende, ¿no cree?

En pocas palabras: “Lo único que cuenta es la satisfacción del cliente”, Jan Carlzon, empresario sueco.
11 Agosto 2018 04:00:00
¿Vio al gorila?
¿Qué tan bueno es para enfocar su atención? Tome aquí una prueba corta y sencilla: https://tinyurl.com/ybptgqrd. Observe el video con detenimiento y conteste: ¿cuántos pases dio el equipo de blanco?

¿Ya? La respuesta correcta es 15. Pero, ¿vio el gorila que pasó en medio de los jugadores y hasta saludó? Si es como yo (y como 70% de los que toman la prueba), el gorila le fue invisible.

Interesantísimo y preocupante: ¿qué está pasando? Hay dos posibilidades. La primera ya la hemos discutido aquí: creemos que somos muy racionales cuando en realidad la mente nos pone trampas.

“Estamos ciegos a nuestra ceguera. No sabemos lo poco que sabemos”. Sabiduría pura de Daniel Kahneman.

El científico israelita ganó el premio Nobel de Economía por su trabajo (junto con su colega Amos Tversky) para identificar los sesgos cognitivos que empañan el pensamiento racional. Relea Las Trampas de la Mente, Decisión y Temor y No se Equivoque al Pensar.

Esa es una posibilidad. La otra es que la pregunta condiciona la observación del video. Imagine cambia la instrucción: observe y resuma que vio. Le aseguro que así no se le escapa el gorila.

“La explicación alternativa es que lo que la gente busca y no lo que la gente ve determina lo que es obvio”, explica el profesor de Oxford Teppo Felin en un gran artículo en la revista Aeon.

Exacto. Si busca pases de un equipo no ve al gorila. Por lo tanto las preguntas son claves, pues determinan a qué se le pondrá atención. Algo importantísimo para los negocios (y la política).

Si se pregunta lo incorrecto, quizá algo obvio que es vital pasará totalmente desapercibido. Una receta segura para el fracaso.

¿Cómo realizar las preguntas correctas? Primero, evitando las equivocadas. Según la escritora Fran Peavey:

-Disfrazadas, porque manipulan. “¿Has considerado…?”, por ejemplo, busca que se apruebe una idea del interlocutor.

-Preguntas de “sí o no”. No se explora nada.

-Cerradas, por la misma razón que la anterior.

El consultor Roger Scharz agrega en su blog del Harvard Business Review otras preguntas a evitar: las retóricas.

“Te sientes bien al preguntar, pero la respuesta no lleva a ningún lado. Por ejemplo: ¿no crees que esto va a funcionar, verdad?”. Si sabe la respuesta, o si cuestiona para ver si le dan la respuesta correcta o para probar un punto, la pregunta es retórica. Evítela.

Entonces, ¿cuáles serían preguntas conducentes?

Los consultores Andrew Sobel y Jerold Panas escribieron un libro al respecto: Preguntas Poderosas. Identifican 44 preguntas poderosas y otras 293 secundarias.

Considere por ejemplo las siguientes cuatro preguntas poderosas:

1. ¿Es esto lo mejor que puedes hacer? (¡Steve Jobs siempre hacía esta pregunta!)

2. Si se invirtieran los papeles, ¿cómo te gustaría que te trataran?

3. ¿Te importa que empecemos de nuevo?

4. ¿Qué opinas?

“Las preguntas buenas son más poderosas que las respuestas mismas. Retan al pensamiento. Redefinen y re enmarcan problemas. Tiran agua fría a los supuestos y nos llevan a abandonar lo tradicional”, señalan en un artículo del Globe and Mail.

Hal Gregersen –profesor de Insead y autor del libro El DNA del Innovador– sugiere el método de preguntas catalizadoras para enfrentar problemas o retos importantes. Cinco pasos:

1. Encuentre un pizarrón o rotafolios.

2. Elija un problema o reto importante.

3. Acumule unas 50 preguntas. No edite, sólo apunte. Agote la capacidad inquisitiva y deje los supuestos afuera.

4. Evalúe y decida por unas pocas preguntas que tengan el potencial catalizador para romper el estatus-quo.

5. ¡A trabajar! Busque respuestas, porque las preguntas no lo llevarán a ningún lado. Experimente, construya prototipos. Evalúe, genere más preguntas y encuentre soluciones. Cierro con algo que le va a sonar familiar: la apertura del jefe, la diversidad de su equipo y la calidad del debate (sobre ideas y no sobre personas) son los tres factores clave para innovar consistentemente.

Si no se hacen las preguntas correctas seguirá contando pases mientras los gorilas tranquilamente le comen el mandado.

Posdata. La liberación de Elba Esther apesta a pacto Peña-AMLO. La educación de nuevo en manos de los sindicatos. QEPD la reforma educativa. Lo peor es que, comparada con la CNTE, Elba va a ser “la buena”. Madre mía.

En pocas palabras

“El arte y la ciencia de hacer preguntas es la fuente del conocimiento”, Thomas Berger, escritor estadunidense.
04 Agosto 2018 04:00:00
Entrega inmediata
En marzo pasado estaba curioseando en Facebook cuando saltó un anuncio de unos zapatos casuales. Se veían bien, a buen precio ($700 pesos) y le di click. Me ganó la curiosidad. Esa que mató al gato.

¿La marca? Affinity Find (tienen sitio y todo). Se paga con PayPal y entrega a domicilio. Todo retesencillo y, acostumbrado al servicio de Amazon, se me hizo fácil comprarlos. Muy propios, me mandaron un email confirmando la compra, y luego inició la aventura.

Pasó un mes y nada. Les mandé un email para preguntar y me mandaron un tracking number. Al darle click salió el peine: los zapatos venían de China... y por correo normal. En la torre.

Para no hacerle el cuento largo, tras dos meses y medio, nada. Cuatro y nada. Al revisar el estatus, me doy cuenta que están “en sucursal de correos de San Pedro Garza García, Nuevo León”.

Les llamé... y sí, ahí estaban. Fui por ellos: “No los llevamos a su casa porque son muy grandes para entrega”. Esperé 20 minutos para que los buscaran en una vetusta oficina que literalmente se caía a pedazos. Y tras 130 días, por fin llegaron los zapatos a mis manos.

¿Y sabe qué? ¡Se ven de 700 pesos! Ja ja ja. Puede ver fotos de los famosos papos en nuestros sitios. Esta experiencia me hizo reflexionar sobre la calidad en tiempos del comercio.com.

Primero, siete recomendaciones para cualquier consumidor:

1. Las marcas conocidas le evitan sorpresas. Siempre habrá más riesgo cuando prueba algo totalmente nuevo.

2. Si son marcas desconocidas, revise críticas de usuarios. Si hay pocas, cuidado. Si no hay ninguna, ¡más cuidado! Ah, y por favor no olvide revisar las críticas positivas... y las
negativas.

3. Fíjese de dónde viene el producto. Si lo mandan de muy lejos, revise que no usen correo normal.

4. Verifique que la marca tenga un sitio de Internet. Si no lo tiene, ya va mal. Pero ojo, porque como lo refleja mi anécdota, el sitio más fantástico no garantiza nada.

5. Las fotos pueden ser muy engañosas. El Photoshop es maravilloso... los productos a veces no.

6. Mientras más cara sea la compra, más cuidado debe de tener. Tirar $700 pesos da para anécdota divertida y hasta para una columna. Perder más sí da mucho
coraje.

7. Cuidado al pagar en sitios que no conozca. PayPal, o su equivalente, es una buena opción para garantizar seguridad. Relea “OJO: van hackers por su lana”.

Tips de kínder que no está de sobra recordar. Sobre todo ahora que hay tantos anuncios de productos novedosos en Facebook y otras redes sociales. Aquí le van ahora tres lecciones para las empresas:

a) Su marca está en juego. Es más fácil caer en la tentación de engañar al cliente con fotos bonitas y “entregas inmediatas” en las compras en línea. Craso error. Quizá para una empresa china el costo de perder un cliente mexicano sea muy bajo. Pero en el mundo del Internet se pasa la voz y los clientes tienen mucho poder. Nunca sabe quién le va a comprar ni qué poder de influencia tenga su cliente. Nunca prometa lo que no va a cumplir porque se lo van a terminar cobrando.

b) El estándar es Amazon. Y ni modo, el gigante de Seattle puso altísima la vara: los mejores precios, recomendaciones de usuarios, entrega en dos días (y gratuita si eres Prime), devoluciones sin preguntar, etc. No crea que los clientes le van a dar chance de chafear porque su negocio está en México.

c) La atención al cliente es aún más importante. Las compras por Internet son por definición impersonales. Pero esto no significa que no hay que preocuparse por el trato que se le da al comprador. Al contrario. Precisamente porque no hay personas es mucho más fácil que el cliente se pueda disgustar. Los procesos para atenderlo son claves. Regreso a uno de los principios fundacionales de Amazon: obsesión por el cliente. Y agrego: sobre todo cuando algo sale mal. Ahí hay que lucirse.

Ojalá le sirvan estos consejos como consumidor y para su negocio. La entrega inmediata de productos que cumplen lo que prometen es clave para triunfar en la era del comercio electrónico, ¿no cree?

En pocas palabras...

“El mejor servicio es cuando el cliente no tiene que llamarte”.

Jeff Bezos
31 Julio 2018 04:00:00
Juan Caca
Esa idea de ciertos perredistas, y sobre todo de algunos priistas, de cambiarle el nombre al partido me recuerda el cuento de Juan Caca.

El pobre tipo estaba harto de su nombre y buscó cambiarlo a toda costa. Tras visitar muchas dependencias, por fin llega con el funcionario adecuado, que le dice:

“Entiendo su predicamento señor, ¿cómo quiere llamarse ahora?”. Con una gran sonrisa responde el afectado: “Pedro Caca”.

De nada sirve cambiarse el primer nombre si el apellido es el mismo. Igualito le puede pasar en particular al PRI.

“Un partido incluyente, plural y autocrítico. El partido en el que yo pienso es un partido de centro izquierda, con un componente social muy fuerte, más cercano a la socialdemocracia”.

Así respondió Claudia Ruiz Massieu, la flamante (y acongojada) presidenta del PRI, cuando René Delgado le pidió que describiera al nuevo partido que quiere fundar. “Hasta el nombre le podríamos cambiar”, añadió.

Híjole. Se me hace que no importa que le pongan “Pedro” al niño. Los apellidos ganados a pulso por el PRI en 89 años serán muy difíciles de borrar: corrupción, dispendio, impunidad, compadrazgos, ineptitud, justicia injusta, pobreza, inequidad, etc.

Es cierto que el nombre pesa en cualquier producto. Se lo demuestro con una adivinanza: ¿conoce usted los nombres actuales de estas cinco compañías: BackRub, Brad’s Drink, Tokyo Tsushin Kogyo, Blue Ribbon Sports y Stag Party?

Si supo todas las respuestas, me dejó impresionado: Google, Pepsi, Sony, Nike y Playboy. Y sin embargo, el nombre realmente importa poco.

Sí prefiero “googlear” algo que “backrubearlo”. Google tiene un buen nombre, pero su éxito es explicado por su excelente producto: resultados de búsqueda relevantes que incorporan el conocimiento detallado del comportamiento de cada cliente.

¿Qué deben de hacer, entonces, el PRI, PRD o cualquier empresa antes de pensar en cambiar su nombre? Aquí les dejo cinco lecciones de kínder:

1. Identificar con precisión las necesidades de sus clientes (una pista, PRI: son los ciudadanos).

2. Proveer un producto de alta calidad que responda a esos requerimientos: en tiempo, precio y forma.

3. Desempeño consistente en el tiempo.

4. Identificar los problemas y empezar a resolverlos.

5. Estar atentos al entorno para incorporar mejoras al producto por innovaciones tecnológicas o competitivas.

De otra forma, el otrora partidazo podría adoptar el nombre más fregón del mundo (PEM, Partido de la Eficiencia y la Mejora, o el PSJ, Partido de los Santos Justos) y para sus clientes seguirán apestando feo.

Igualito que le pasó a Sound of Music, que cambió su fatal nombre a BestBuy, uno excelentísimo. Y sin embargo, esa marca icónica sufre los embates del comercio electrónico. Están batallando para responder efectivamente ante los cambios del entorno (el punto 5 de la lista).

Una sugerencia final para cualquier partido o empresa que vaya a cambiar su nombre: si no mejoró el producto, no lo publiciten. Promocionar el “buen” nombre de un mal producto es la mejor forma de acelerar su declive, de llegar más rápido al cementerio corporativo.

“Una buena campaña publicitaria puede hacer que un mal producto falle más rápido; más gente sabrá que es malo”.

Sabias palabras de Bill Bernbach, cofundador de la agencia de publicidad DDB. Pues sí. Aun con la mejor campaña, una carcacha seguirá siendo carcacha... y no un Porsche.

Y si un spot miente, el mercado penalizará al producto. Los expertos concuerdan: en el marketing el orden importa.

Por ejemplo, Philip Kottler identifica cuatro P para un marketing efectivo: producto, precio, distribución (placement, en inglés) y promoción. ¿Notó el primero y último paso?

El producto es primero... la promoción va hasta el final.

“Una promesa no es presumir o tener un eslogan. Es un beneficio para el consumidor. Y prometer una ventaja única y competitiva beneficia al anunciante. Pero el producto tiene que cumplir”, explica un artículo clásico de David Ogilvy, uno de los padres de la publicidad.

Ojalá le sirvan estos apuntes al PRI y sobre todo a usted en su empresa. A fin de cuentas, un buen nombre se construye a través del tiempo con hechos y no con marketing, ¿no cree?

EN POCAS PALABRAS

“Es deshonesto promocionar un producto que tu esposa no compraría”, David Ogilvy, gurú del marketing.
28 Julio 2018 04:00:00
Los caprichitos del jefe
“La era del Trump sin cadenas prueba que ningún asesor –ni siquiera un general condecorado– va a poner orden a un Presidente que hace lo que se le pega la gana”.

Parte de un gran artículo de The New Yorker sobre la inminente salida de John Kelly, el jefe de Gabinete de Mr. Orange. El último adulto que queda en el cuarto también terminará de patitas en la calle.

Apunte esta triste regla de cualquier estructura jerárquica: mientras más poderoso el jefe, más fácil le será cumplir todos sus caprichos. Para bien... o para mal.

Un axioma aplicable en todo el mundo. Tome el caso de los museos de Mauricio Fernández, alcalde de San Pedro Garza García, Nuevo León.

El edil está dispuesto a prestar por décadas al municipio sus millonarias colecciones de arte, monedas y fósiles... pero sólo si se construyen tres museos con fondos municipales en parques públicos.

La idea puede tener mérito... la forma de lograrla, no. No se discutieron opciones, no se dio información completa y a 3 meses de irse, don Mauricio acelera la construcción para terminar lo más que se pueda.

“Si el nuevo alcalde no está de acuerdo, que los derrumbe”, amenazó antes de lograr un acuerdo con el alcalde electo.

¡Ufff! Un fiel reflejo de un estilo de gobernar que en parte provocó que tras 30 años, la aplanadora del PAN perdiera la alcaldía del municipio más rico de México ante Miguel Treviño, un independiente sin recursos. A veces los caprichos del jefe terminan costándole.

“Berrinches, quejas y terquedad anuncian la presencia de un ‘Terrible Tirano de Oficina’. Esos líderes que no pueden modular su poder y, por desgracia, los subordinados no pueden tranquilizarlos con un chupón”, explica la experta Lynn Taylor en la revista Psychology Today.

La autora del libro Doma al Terrible Tirano de tu Oficina señala 20 comportamientos parecidos a los de un bebé que identifican a jefes caprichudos.

Los primeros 11 son rasgos agresivos, por lo general activados por el estrés: presunción, bullying, demandas incesantes, ignorar personas y/o peticiones, impulsividad, mentiras constantes, egocentrismo, terquedad, berrinches, territorialidad y quejarse por todo.

Complementan esta veintena trágica comportamientos asociados a temor o incompetencia: preguntas incesantes, creer en mundos de fantasía, volubilidad, impotencia, temor irracional, olvidar fácilmente, cambios súbitos en el estado anímico, poca capacidad de enfoque y necesitar ayuda para casi todo.

¿Qué hacer? Para un empleado es muy difícil. Porque un jefe caprichudo poderoso, a fin de cuentas, puede apachurrar a cualquiera. Aun así, Taylor recomienda siete estrategias en la revista Training:

1. Tener una excelente capacidad para escuchar y comunicarse. Atender causas raíz.

2. Mantener la calma ante la presión. Nunca confrontar cuando las cosas están calientes. Parafraseando a Kalimán: ante un capricho, serenidad y paciencia, querido Solín.

3. Comportarse a la altura. No copiar las mañas del jefe (algo muy común) ni “vengarse” con los de abajo. Demuestre cómo sí debe actuar un buen líder.

4. Resolver problemas proactivamente. Siempre es bueno conocer profundamente al jefe. Anticipe puntos de crisis. Prevenir siempre será mejor que lamentar.

5. Trabaje con las fuerzas y debilidades del jefe. Sobre todo enfóquese a las fuerzas. Un tono positivo siempre.

6. Utilice el humor para destensar. Obvio, con cuidado.

7. Sea empático. Póngase en los zapatos del jefe.

Muy buenos, seguro le servirán. ¿Y si es jefe? Haga un autoanálisis contestando preguntas como estas:

* ¿Qué tan homogéneo es su equipo?

* ¿Cuántas veces le han expresado puntos de vista distintos al suyo en el último mes?, ¿en el último proyecto?

* La última vez que enfrentó una situación estresante, ¿qué fue exactamente lo que usted hizo? Listado exhaustivo, por favor.

* ¿Cuántas veces y por qué se exaltó en el último mes?

Una introspección muy difícil de realizar porque generalmente el jefe es el último en enterarse de que es caprichudito. Hasta que la realidad toca a la puerta y votantes, ciudadanos, jefes o clientes le aplican una merecida dosis de ubicatex.

Por cierto, ojalá que “ya saben quién” no resulte muy caprichudo. Porque sí va a tener muuucho poder...

Posdata. No hay que ilusionarse. Lo más importante de la carta de Trump a AMLO es una amenaza: o aceptas mis (malas) ideas en el TLC, o te pongo aranceles de 25% a tus exportaciones de autos. Triple contra sencillo que por ahí va.

En pocas palabras

“Un tirano en la oficina actúa igualito a un bebé”, Lynn Taylor, autora estadunidense.
21 Julio 2018 04:00:00
AMLO, Trump y el TLC
Dentro del optimismo exagerado que impera en México por el triunfo de ya saben quién, está el tema de la renegociación del TLC.

El Presidente electo le propuso a Trump “un acuerdo integral de proyectos de desarrollo que generen empleos en México”. Ebrard le entregó a Pompeo unas “bases de entendimiento” y Graciela Márquez, la futura secretaria de Economía, dice que es posible firmar un acuerdo “light” en octubre y que podría ser bilateral.

Mmmm. Sorry, Andrés, pero tu triunfo no cambió nada. Trump sigue con sus malas ideas que enojan a empresas en ambos lados de la frontera. Por ejemplo, la cláusula sunset que renovaría el tratado cada 5 años. O qué tal el desmadre en las propuestas automotrices:

-Que 40% del contenido automotriz sea producido en plantas con salarios promedio superiores a 16 dólares la hora (más de tres veces el salario promedio actual de esa industria en México).

-Que el porcentaje de contenido regional suba del 62.5% actual a un nivel por definir.

-Que ciertos componentes clave (suspensión, transmisión, etc.) tengan un equis contenido de Estados Unidos.

Un desorden de ideas que la misma industria ha calificado como absurdas: no tienen sentido económico e implican una enorme carga administrativa. Propuestas que buscan una sola cosa: que México exporte mucho menos a Estados Unidos (EU).

Como si este cóctel no fuera suficientemente tóxico, está más que viva la amenaza del Sr. Naranja de imponer aranceles de 25% a nuestras exportaciones automotores. Igualito que hizo con el acero.

Con esto tiene para desmadrar al TLC. A fin de cuentas, las exportaciones de vehículos y autopartes son 35% del total y el sector tiene un superávit de 77 mil millones de dólares anuales. Imagine: el superávit total de México con EU es de 71 mil millones de dólares.

Olvídense, pues, de soluciones fáciles. Ah, y mucho cuidado con aceptar un acuerdo bilateral. Eso implica que México negocie solito con Trump. Ahí le encargo, nos van a merendar.

La crisis económica más inminente que podría enfrentar AMLO es la muerte del TLC. La economía mexicana es muy abierta: la suma de exportaciones e importaciones representa 72% del PIB de México (en EU esta cifra es del 29%). Para acabarla de fregar, 80% de nuestro comercio exterior es con nuestro vecino del norte.

Cualquier cambio drástico a este flujo impactará fuertemente a la economía. La inversión extranjera que llega al país en buena parte lo hace para atacar al mercado más grande del mundo. Recuerde, EU es 24% del PIB global. Y compare: toda la Unión Europea es sólo 21 por ciento.

¿Qué le recomiendo al nuevo Gobierno respecto a Trump y el TLC?

1. No traten directamente con Donaldo (relea Evitar a Trump (un jefe bebé). Dejen que los industriales de EU lo sigan presionando y usen los contactos que tengan. Por ejemplo, la supuesta relación de Ebrard con Giuliani.

2. Busquen que Canadá se quede en la mesa. Tiene sentido económico (integración) y estratégico (contener a Trump).

3. Mantengan a los negociadores actuales (y a la IP en el cuarto de al lado). Ya dijeron que lo harían. Ojalá lo cumplan. Han hecho un trabajo excepcional.

4. No tomen decisiones apresuradas. El tiempo corre a favor de México porque Trump se seguirá metiendo en aprietos.

Donaldo ya tiene un apodo para Andrés: Juan Trump, dice que es igual a él. Oootra de sus ideas simplistas, pues hay diferencias importantes. Pero en una cosa sí se parecen: AMLO es nacionalista y se siente un transformador. Se siente tocado por Dios.

Una lucha de líderes que creen siempre tener la razón auguraría un mal final de las negociaciones si el nacionalismo se sienta en la mesa. Si pasa esto, “bye, bye”, TLC. Relea El Oso de Humillarnos con el Muro.

Para el presidente zanahoria una negociación es una guerra. Y como cree que el mundo lleva “años fregándose a EU”, busca ahora la revancha a costa del comercio exterior.

Pero su estrategia equivocada terminará afectando a los propios consumidores estadunidenses. Hay, pues, que comprar tiempo para enfrentar una negociación compleja con un tipo imposible.

Ojalá que astucia, paciencia y prudencia imperen en nuestro nuevo Gobierno.

Posdata. Parafraseando a Eminem: “Will the real Andres please stand up?”. El verdadero AMLO sale a escena: ¿una consulta pública para definir el nuevo aeropuerto? ¿Así o más populista?

EN POCAS PALABRAS

“El sabio hace al inicio lo que el tonto hace al final”, Maquiavelo.

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