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Vanessa Rubio
Vanessa Rubio
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03 Junio 2020 04:09:00
Con información imprecisa no se pueden tomar decisiones
Los ciudadanos comunes no estamos capacitados, ni tenemos la información para saber si es oportuno o no para que el Presidente retome sus giras de trabajo; para decir si es buen momento o no para que se reactiven otras actividades industriales, ni para determinar si es el tiempo adecuado para reanudar o no las clases presenciales en las escuelas. Quien tiene la responsabilidad de tomar estas decisiones es el gobierno federal en función de datos, que deben ser fidedignos, verdaderos y sistematizados, basados, como lo recomiendan organismos internacionales, en la realización de pruebas y no con estimaciones de las estimaciones.

El problema es que ha quedado evidenciado que en México simplemente no sabemos bien cuántas personas contagiadas hay, ni tampoco cuántas personas han fallecido a causa del COVID-19. Entonces, si no tenemos información confiable a partir de la cual se puedan tomar decisiones objetivas, prudentes y responsables, tampoco tenemos forma de contestar la pregunta de si el Presidente debería o no retomar sus giras de trabajo.

Ahora, de acuerdo con la información solamente de extrapolaciones que ha dado el gobierno federal diariamente, el martes 26 de mayo se presentó el mayor número de defunciones con 501 personas fallecidas y las muertes diarias han disminuido poco desde el pico máximo la semana pasada: con 463 el miércoles, 447 el jueves, 371 el viernes, 364 el sábado, 151 el domingo y 237 el lunes. Dicho lo anterior, se antoja delicado que el jefe del Poder Ejecutivo realice giras, ya que puede poner en peligro su salud e integridad, pero también la de su equipo de trabajo y la de las y los ciudadanos que estarán presentes en sus eventos públicos.

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28 Mayo 2020 04:05:00
¿Y a volar para cuándo?
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), calcula las pérdidas para la industria aérea mexicana este 2020 en 5,300 millones de dólares (130 mil millones de pesos). Será uno de los sectores más afectados por la pandemia. El 80% de los vuelos a nivel internacional han sido cancelados, y los aviones estacionados cuestan mucho por la necesidad de resguardo y mantenimiento. Parte de la flota aérea mundial ha servido para la repatriación de personas a sus lugares de origen, el envío de insumos médicos para la atención urgente de la salud de las personas, y continúan siendo un elemento central del comercio internacional que llega por mensajería en las épocas del confinamiento. Se torna imprescindible encontrar una salida óptima que le de viabilidad a esta industria de importancia esencial para los distintos aspectos de la actividad humana. Algunas aerolíneas ya venían con problemas de balance antes de la crisis y ésta los exacerbará, pero otras tenían manejos financieros adecuados hasta que el Covid-19 cambió su situación poniendo en riesgo su viabilidad futura. Esto hay que calibrarlo para generar apoyos adecuados, pero se puede hacer con apoyos diferenciados y con los incentivos correctos. La aviación es un importante creador de empleos directos e indirectos, y generador de una relevante derrama económica por los efectos que el viajar tiene sobre la industria turística, el comercio y la inversión. ¿Cómo regresar a la nueva normalidad en este sector de características tan únicas y de relevancia tan particular? Mediante un plan específico, integral, sostenible y eficaz de “ganar-ganar”. Elementos a considerar: 1) La disponibilidad de financiamiento competitivo que le permita a la industria tener liquidez para enfrentar el choque de la demanda y suavizarlo en el tiempo, donde participen la banca de desarrollo nacional, organismos financieros internacionales, y sector privado nacional e internacional, sin descartar a la industria Fintech que puede proveer apoyos novedosos nunca antes disponibles, 2) Nuevos protocolos de monitoreo de la salud de pasajeros y tripulación (ya se habla de un “pasaporte de la salud”), higiene, distanciamiento social y sanitización de ambientes, e 3). Iniciar actividades aéreas lo antes posible entre “rutas seguras” (control del virus en ciudades y países en específico), con el objetivo de ir aumentando progresivamente las frecuencias. Urge dar alternativas a una industria vital para el desarrollo de nuestras sociedades y la competitividad de nuestro país.

Publicado en El Heraldo de México
27 Mayo 2020 04:09:00
La realidad de los datos duros deshace las expectativas
La semana pasada el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2019 y reveló un dato sorprendente: la corrupción a nivel nacional creció de 2017 a 2019. Es decir, pese a los discursos y las expectativas, hoy hay más corrupción en México. Se pasó de 14,635 víctimas por cada 100 mil habitantes a 15,732 por cada 100 mil. Se concluye la máxima de que aunque se tengan genuinos deseos (que los tiene el Presidente), es más fácil prometer que dar resultados. Esto mismo aplica para el crecimiento económico y el combate a la pobreza: al inicio se ofreció un crecimiento de nuestra economía de 6% y el año pasado el crecimiento fue de -0.1% y este 2020 rondará el -7%. Y en cuanto al abatimiento de la desigualdad, CONEVAL y BBVA estiman aumentos dramáticos este año en la pobreza por ingresos en México de hasta 9.8 millones y 16.4 millones de personas, respectivamente. La violencia es otro ejemplo de esperanzas no cumplidas. La semana pasada surgieron los datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI en donde se concluye que 73.4% de los mexicanos se siente inseguro, siendo ésta la cifra histórica más alta. Y de acuerdo a la propia información del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los cuatro primeros meses de este 2020 han resultado ser los más violentos de la historia con 11,600 muertes; e irónicamente, aún en la época de encierro por el COVID-19, marzo y abril rompieron récords con casi 6 mil homicidios. Los deseos no se convierten en realidad por arte de magia, si no a través de buenas políticas bien diseñadas, coherentes, integrales y eficaces. Nunca es tarde para re dirigir y encauzar las políticas, porque desafortunadamente siempre se puede estar peor. Como dijo la semana pasada una experta politóloga mexicana: “la 4T es un gobierno que crea esperanza, pero no logra dar resultados”. Repensemos y trabajemos juntos por el bien de México. Las divisiones a nadie ayudan y el trabajo conjunto bienintencionado es lo único que nos puede sacar adelante.

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21 Mayo 2020 04:08:00
Medio millón de empleos perdidos este 2020
Para que los buenos y genuinos deseos de prosperidad se conviertan en realidad, se requiere de políticas correctas, congruentes, integrales y responsables. Con justa razón, se criticaba el crecimiento promedio de la economía mexicana de 2.6%. Este se encontraba lejos de nuestro verdadero potencial. Pero desafortunadamente, los cambios propuestos y ejecutados a la fecha, nos han llevado el primer año a decrecer -0.1% y el segundo rondará el -7%. Dos años consecutivos de cero crecimiento, dos años consecutivos de un promedio negativo de al menos -3%, de acuerdo con la mayoría de los analistas. Y ojalá fueran solo los números fríos del crecimiento económico, pero éstos se convierten pérdidas de empleo y en sufrimiento de las familias.

De acuerdo a las cifras oficiales del IMSS, el año pasado se crearon solo 342,077 mil empleos, es decir 50% menos que lo creado anualmente en promedio en los últimos 7 años. Y el propio Instituto acaba de anunciar que este año, tan solo en el mes de abril, se perdieron 555,247 empleos, la mayor pérdida en un solo mes desde que hay registro. Con esta cifra, en lo que va de todo el 2020 (enero a abril), se han perdido un total de 493,746 empleos netos. Es decir, la realidad nos ha alcanzado una vez más, y para poder llegar a la promesa de la creación de 2 millones de nuevos empleos este año, tenemos 8 meses (mayo a diciembre), para crear 2 millones 493,746 nuevos empleos. Se antoja imposible dada la baja de crecimiento que traíamos desde 2019 y no se diga como resultado de la crisis de este 2020. Las personas y las empresas requieren de apoyos públicos y privados que les permitan sortear la tempestad sin tener que cerrar para siempre. Es cierto que las finanzas públicas mexicanas no pueden destinar una cantidad de recursos para la recuperación como sus pares de la OCDE: Alemania 32% de su PIB, Reino Unido 18.8% o Estados Unidos 14.8%, pero tampoco comparamos bien con nuestros pares de América Latina: Perú 12%, Colombia 7.9%, Brasil 7.1%. Chile 5.5% y México 0.4%. Adicional a la pérdida de empleos, preocupan las alarmantes expectativas de aumentos en la pobreza en el país por parte de CONEVAL, quien ha señalado que la crisis pone en riesgo los avances en desarrollo social y calcula un incremento de 7.2% a 7.9% en la pobreza extrema por ingresos en nuestro país, lo que implicaría que entre 6.1 y 10.7 millones de mexicanos caerán en esta inaceptable condición tan solo este año. Nada bueno ocurre en un país sin crecimiento económico.

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20 Mayo 2020 04:09:00
Necesario acostumbrarnos a un nuevo mundo con COVID-19
Lo más importante que debemos de entender es que no regresaremos a la normalidad que teníamos antes de la aparición del coronavirus y estamos obligados comenzar a imaginarnos un mundo en donde se toman medidas permanentes de distanciamiento social, de higiene y de buenas prácticas para evitar el contagio y la constante propagación de esta enfermedad, COVID-19, hasta en tanto no se encuentren medicinas y vacunas para su control y cura, lo cual se calcula puede ser dentro de 12 o 18 meses.

En ese sentido, es relevante que la apertura paulatina de actividades se dé con mucho cuidado para evitar una nueva curva de elevamiento de contagios que vuelva a obligar a un encierro en el futuro. Para que ello no suceda tenemos que ser muy disciplinados respecto de qué actividades comienzan a darse y con qué protocolos de seguridad, así como de cuáles deben ser las mediciones que deben aplicarse para observar cómo va desarrollándose esta enfermedad y su propagación. Además, se deben acotar las distintas tareas y trabajos de acuerdo a su prioridad en la economía y en lo que a creación de fuentes de empleos se refiere, pero sobretodo y más importante, teniendo como objetivo la preservación de la salud hacia adelante.

Es relevante reiterar que lo dicho respecto del aplanamiento de la curva de contagios, no quiere decir que se vaya a eliminar el virus o desaparecer la enfermedad, ya que seguirán entre nosotros, simplemente de lo que se trata es de que no enfermen tantas personas al mismo tiempo y con ello no se rebase la capacidad del sistema de salud para atenderlos. Hay que acostumbrarnos a un mundo con COVID-19 que nunca va a volver a ser como el que teníamos antes, y en el cual más que nunca, es indispensable la veracidad y la transparencia en la información por parte del gobierno, así como la claridad y la unificación de mensajes respecto de las acciones y responsabilidades tanto de las autoridades, como de los ciudadanos.

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14 Mayo 2020 04:09:00
Pérdidas covidianas
Perdimos nuestra normalidad, el sentido de seguridad, libertades, la relativa tranquilidad, a un ser querido, el trabajo, nuestra empresa, la confianza. Ganamos ansiedad, miedo, frustración, decepción e incertidumbre. Nos sentimos desorientados. Ansiamos protección y certidumbre. Se exacerban las divisiones, los egoísmos, las mentiras, las fobias, las exageraciones, los reduccionismos, las falsedades, la politiquería barata, los populismos, los nacionalismos, las irresponsabilidades.

Este es el nuevo cotidiano en nuestro mundo covidiano. Renacen y se fortalecen las teorías del caos que aseguran destinos de trayectorias irregulares, inestables, complejas, volátiles e inciertas. Queremos respuestas pero éstas aún no existen. Seguimos en la prueba y el error a nivel internacional, ensayando vacunas, experimentando con medicamentos que puedan ser efectivos y ensayando maneras de retornar a una nueva normalidad aún desdibujada. Se habla de una crisis económica mundial en forma de “L” de “V” o de “W” que representan un largo estancamiento, o una pronunciada recuperación, o una serie de sobresaltos de recuperación y crisis en el futuro. Lo más cierto es la incertidumbre. Y ésta será parte del famoso “nuevo normal” que nos espera. Sabemos que nada regresará a ser como lo era antes. Que tendremos que construir nuevos espacios de interacción entre las personas, nuevas dinámicas laborales que prioricen el trabajo a distancia, la higiene, el distanciamiento social en el centro de trabajo, los horarios escalonados y flexibles. Seremos más responsables respecto de nuestra finitud, de nuestras vulnerabilidades, y ojalá surja un nuevo sentido de humanidad más solidario, un nuevo sentido de pertenencia a un algo colectivo superior, que es de todos y que debemos cuidar y preservar con genuino esfuerzo y dedicación. Habremos de trabajar por un verdadero desarrollo sostenible, más igualador, menos rapaz y más incluyente. Si de esto no resulta una mayor consciencia colectiva superior, habrá sido una gran crisis sin un necesarísimo alto, y un posterior renacimiento de una humanidad más compasiva.

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13 Mayo 2020 04:09:00
Que este nuevo reconocimiento a los trabajadores del sector salud mejore sus condiciones
Entre las lecciones que nos comienza a dejar la pandemia del coronavirus se encuentra la de reconocer que existen tres principales derechos habilitadores, sin los cuales ningún otro derecho es posible: una adecuada alimentación, salud integral y educación de calidad. Si como sociedad no enfocamos esfuerzos, recursos y prioridades para que todas las y los mexicanos tengan acceso pleno a estos tres derechos sociales esenciales, difícilmente alcanzaremos el desarrollo sostenible y la igualdad que todos aspiramos.

Hoy más que nunca, debemos voltear a ver a todas y todos los trabajadores del sector salud que muchas veces, sin las condiciones ni apoyos necesarios para el desempeño de su función, hacen hasta lo imposible por cuidarnos y salvarnos en momentos en donde nuestra salud entra en riesgo. Este renovado reconocimiento que ha despertado en nosotros el trabajo del sector salud en el contexto de la pandemia por Covid-19, debe materializarse en una solidaridad explícita para enfermeras, enfermeros, doctoras, doctores, camilleras y camilleros, personal de limpieza y todos los que hacen posible la atención en una clínica, hospital o centro de salud. Exijamos que se preserven sus derechos a un empleo digno con equipamiento, instrumentos y uniformes adecuados a su actividad y riesgos en los que incurren; y que su esfuerzo sea debidamente reconocido a través de salarios que reflejen la importancia social que tienen todas estas actividades del sector salud. Que no sea un aplauso de un día si no la materialización de ese agradecimiento de la sociedad para con ellas y ellos. De acuerdo con la Secretaría de Salud, el personal registrado de enfermería en el sector público a junio de 2018 ascendía a 305,204 elementos, de los cuales el 85.65% eran mujeres. Y fuera de esta actividad en sus niveles técnico y profesional, también están todas aquellas cuidadoras (90% mujeres) que procuran la salud y el bienestar de adultos mayores, personas enfermas, personas con discapacidad y menores en el hogar. Esta es sin duda otra actividad que sin ser enfermería en estricto sentido, se asemeja mucho a la misma como una actividad informal, la mayoría de las veces no remunerada y desafortunadamente muy poco reconocida.

Que de esta pandemia resulte una gran lección de poner en su justa dimensión a quienes se la rifan todos los días por cuidar, atender y curar a nuestros enfermos y personas vulnerables tanto en instituciones como en el hogar. Nuestro profundo agradecimiento a todas y todos ellos.

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07 Mayo 2020 04:09:00
Alimento para la mente: evento del CCE
Tuve la oportunidad de ser invitada a participar en tres mesas de la “Conferencia Nacional para la Recuperación Económica” convocada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE): “Atención Inmediata a la Crisis: Sistema Financiero “, “Protección del Empleo y el Ingreso de las Familias, Incluyendo a Quienes Viven de la Economía Informal” y “Recuperación en el Mediano y Largo Plazo”.

Resulta por demás difícil hacer una síntesis, aún apretada, del crisol tan amplio y valioso de ideas aportadas en este foro. En este sentido, y tratando de traducir el anglicismo “food for thought”, me decidí por compartirles algunas frases que por sí mismas constituyen alimento para nuestras mentes, en la espera que las mismas puedan convertirse en una guía para el Acuerdo Nacional que todos deseamos, anhelamos y necesitamos:

• Antes se discriminaba a la base de la pirámide social y hoy se discrimina de la mitad para arriba, y ambas perspectivas están mal. Tenemos que terminar con la superioridad moral y la polarización en nuestro país.
• En México urge pasar del revanchismo a la reconciliación nacional.
• Tenemos que hacer todo lo posible para dar oportunidad de un rebote económico, porque después de la caída no debe venir el estancamiento y hoy se visualiza que esto puede ocurrir.
• Hay que defender el Estado de Derecho, la división de poderes y los contrapesos para evitar la usurpación de facultades y las discrecionalidades.
• Estamos viviendo una metástasis sanitaria y vendrá una metástasis económica.
• La violencia florece en un sistema de impunidad.
• Hay que fortalecer las relaciones con el sector empresarial, con los poderes legislativo y judicial y también con los gobiernos estatales y municipales. Hacer más vínculos con lo local.
• En el mundo se dará una nueva gran batalla del conocimiento. Se revalorizará el papel de los expertos en el gobierno y se dará un aprendizaje menos vertical y jerárquico.
• Uno podría decir que con las reformas se nos extravió el desarrollo; pero ahora sin reformas, también puede uno decir que se nos extravió el crecimiento.
• Requerimos una reconstrucción institucional que nos ayude a redistribuir más equitativamente la riqueza.
• México y Estados Unidos necesitan tener cadenas de suministro competitivas, resistentes y seguras, lo mismo en tiempos normales como en tiempos de crisis.
• Vivimos en México bajo una visión demasiado estatista, siempre estamos esperando que todo nos los resuelva el gobierno.
• No se puede tenerlo todo a costo cero. No podemos caer económicamente y esperar prosperidad. No podemos invertir en proyectos inviables y esperar que la deuda disminuya. No podemos cambiar las reglas del juego y esperar que los inversionistas se queden y se mantengan las fuentes de empleo. No podemos solamente inyectar recursos fiscales a Pemex y esperar que se mantengan estables las calificaciones crediticias tanto de Pemex como del Soberano.
• Proponemos un Acuerdo Nacional para un crecimiento económico para el desarrollo sostenible.

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06 Mayo 2020 04:10:00
Ninguna emergencia puede justificar el autoritarismo
El 23 de abril pasado el Presidente de la República envió a la Cámara de Diputados una iniciativa para reformar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en la que propone que en caso de que durante el año se presenten emergencias económicas en el país, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público podrá reorientar recursos asignados en el Presupuesto de Egresos para destinarlos a otros proyectos y acciones prioritarias del gobierno, así como fomentar la actividad económica, atender emergencias de salud y los programas en beneficio de la sociedad.

En mi opinión no debemos aprobar estás modificaciones, ya que de hacerlo le daríamos más atribuciones al poder Ejecutivo, eliminando la facultad exclusiva del Legislativo en materia presupuestaria, que es autorizar en qué se gastará el dinero de las y los mexicanos. Es aceptar una conducción unilateral del presupuesto. Es debilitar el contrapeso que significa la división de poderes establecido en la Constitución, todo con el pretexto de una “emergencia económica” que aunque pueda definirse, podrá ser utilizado el presupuesto con absoluta discrecionalidad y ahí está el riesgo. Ninguna emergencia puede ser justificación, ni disfraz, ni pretexto (inclusive económico) para el autoritarismo.

Seguro que hay cuestiones en el transcurso del año que requieren de un ajuste, reacomodo o reasignación. Es permisible, lo apoyo y actualmente se puede mientras sea un determinado porcentaje y con la debida justificación. Por ello, el Congreso de la Unión no puede renunciar a su función más importante que es determinar y ser vigilante de la recaudación, gasto e incluso modificación presupuestal.

En conclusión, la mecánica es simple: Ejecutivo propone el presupuesto, Diputados revisan, observan que responda a las necesidades del país y autorizan, por lo que cualquier modificación de presupuesto debe tener el mismo procedimiento como elemento esencial para mantener el equilibrio de poderes.

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30 Abril 2020 04:09:00
Mucho cuidado con las ‘soluciones’ antidemocráticas
Pocas propuestas de “solución” ante las crisis preocupa como ésta: el jueves pasado el Ejecutivo propuso adiciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que básicamente buscan pasar facultades presupuestales del Legislativo al Ejecutivo bajo dos premisas: 1) que se presenten “emergencias económicas” y 2) “mantener la ejecución de los proyectos y acciones prioritarios del Poder Ejecutivo Federal”.

Adicionalmente, se propone que el Ejecutivo pueda “reorientar” los recursos del Fondo Metropolitano que contiene este año 3,300 millones de pesos. Desmenucemos la propuesta:

1) ¿Quitarle facultades al Poder Legislativo para pasárselas al Poder Ejecutivo? Esto minaría sensiblemente nuestros equilibrios democráticos y los pesos y contrapesos que por algo fueron creados

2) ¿Se imaginan lo discrecional de los dos conceptos? ¿Quién va a determinar que hay una “emergencia económica”? Y ¿cuáles serán denominados “proyectos prioritarios” del Poder Ejecutivo Federal?

Con este planteamiento, después de que el Legislativo apruebe el presupuesto cada año, el Ejecutivo tendría la facultad de adaptarlo a su gusto y necesidad. Así, sin más. ¿Entonces para qué la facultad del Legislativo sobre el Presupuesto si el Ejecutivo podrá enmendar lo que apruebe este poder a conveniencia? Esto no es permisible en una democracia.

Debemos tener mucho cuidado para que en esta coyuntura tan delicada se tomen decisiones adecuadas para que los mexicanos tengan apoyo en salud y se prevenga la mayor pérdida de empleos de nuestra historia, pero no a costa de generar una concentración absoluta de poder.

Hay muchas formas de enfrentar estos retos con recursos: ahí está la postergación de las tres obras antes mencionadas y la utilización de los más de 830 mil millones de pesos que suman para salud y empleo; el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios, la Línea de Crédito Contingente con el FMI; y la creación de esquemas innovadores de financiamiento potenciado y garantías al crédito. Opciones hay. Están las democráticas y las antidemocráticas. ¡Mucho cuidado!

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29 Abril 2020 04:09:00
Nada es más importante hoy que la salud y la economía de los mexicanos
Las y los Senadores fuimos convocados el 20 de abril, en plena emergencia sanitaria, para discutir la Ley de Amnistía cuyo objetivo es disminuir la población en las cárceles, proponiendo dejar en libertad a quienes hayan cometido delitos como el aborto, portación de narcóticos y precursores y robo simple, siempre que no sean reincidentes.

Decidí no asistir a la sesión porque considero que el Senado debe ser ejemplo del cumplimiento de la ley y por ende de las medidas sanitarias actuales. Están prohibidas las reuniones de 50 o más personas y ¿nosotros flagrantemente violamos la ley y nos reunimos 100 personas más asistentes técnicos y de limpieza que hacen posible el evento, junto con representantes de los medios de comunicación y asesores? ¿Y con ello pusimos en riesgo a muchas otras personas y sus familias, y a nosotros mismos y a nuestras familias? Me parece inaceptable. Inclusive, 12 horas después del término de la sesión (las casualidades en política no existen), se declaró la fase 3 de la pandemia en México, que quiere decir que estaremos viendo lo peor: contagios exponenciados, muerte y saturación de hospitales.

No se necesitaba esta ley. Ahí se tiene la Constitución que permite el indulto (artículos 97 y 97 Bis del Código Penal Federal) y el artículo 146 de la Ley Nacional de Ejecución Penal donde se establece que la Autoridad Penitenciaria podrá solicitar la liberación anticipada de personas sentenciadas, lo que pudo haber permitido una amnistía acotada por motivo de la pandemia para evitar contagios innecesarios en las cárceles. Y además, el alcance de la Ley de Amnistía es muy limitado, pues sólo es para delitos federales, que representan menos del 20% de las personas encarceladas. Pocas personas podrán acceder al beneficio, y muchos de ellos lo harán ya pasada la pandemia, ya que para su operación se requiere de la instalación de una Comisión que tiene 4 meses para resolver si procede la liberación.

Simplemente no me pareció adecuado ni democrático, que el grupo mayoritario en el Senado y tres de sus aliados, hayan impedido la posibilidad de que esa convocatoria que se realizó para sesionar el pasado 20 de abril, de entrada no se hubiera hecho de manera remota aprovechando las nuevas tecnologías y no establecer el nefasto antecedente de los Senadores violando la ley y arriesgando la salud y la vida de decenas de personas; e igual de mal me pareció que de manera autoritaria hayan impuesto solamente un punto para la discusión en la agenda (Ley de Amnistía) y nos hayan prohibido hablar de cómo enfrentar la abrumadora crisis de salud para lograr menores casos de enfermos y muertes en el país; y también de la peor crisis económica que haya enfrentado nuestro país en su historia, lo que traerá despidos, desempleo, pobreza, cierre de empresas y mucho sufrimiento.

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23 Abril 2020 04:52:00
¿En qué nos afecta a todos que las calificadoras nos bajen la calificación?
El viernes pasado publiqué dos tuits que hablaban de la mala noticia de bajas de calificación crediticia que acababan de otorgar a nuestro país y a Pemex. Primero Fitch se la bajó a Pemex y luego Moody’s se la baja al soberano (a México) y a Pemex.

Recibí varios comentarios preguntándome lo que esto significa. Todos los países del mundo compiten por atraer capitales y recursos para financiarse. Los recursos privados son los que generan empleo y son los que pagan impuestos (personas y empresas) para que el gobierno tenga recursos para hacer todo lo que hace. Sin iniciativa privada, no habría inversión productiva que genera empleos, ni financiamiento, ni el gobierno podría cobrar impuestos para tener financiamiento público. Sin la iniciativa privada, no existiría un presupuesto público que permita atender la mayor parte de las necesidades de un país.

En esta competencia mundial por atraer recursos entre países, hay dos elementos que los dueños de los capitales consideran para destinar su dinero a cualquier parte del mundo: la relación entre ganancias y riesgos. Toda inversión conlleva riesgos, pero las ganancias deben superar la exposición al riesgo para que el negocio de invertir recursos sea rentable.

Las agencias calificadoras lo que establecen son “calificaciones” para cada uno de los países y empresas públicas o estatales (como Pemex y CFE), en relación con el riesgo que tienen de no pago. Por ejemplo, un gobierno emite deuda y entrega a cambio bonos a quienes compran esa deuda. La posibilidad de que ese gobierno o empresa pública no cumpla con el pago a sus acreedores, es medida por las calificadoras. Y a mayor riesgo de incumplimiento, más se les tiene que pagar a los acreedores para que se animen a invertir en tu país.

Es así que cuando una agencia calificadora realiza una acción de “baja de calificación”, es una mala noticia para el país, porque quiere decir que ahora se tendrá que pagar más dinero público, dinero de todos, por la deuda y que menos querrán invertir en nuestro país porque nos consideran más riesgosos.

La calificación crediticia es un “sello de calidad” (o de no calidad) que tiene un país (o deja de tener) para atraer recursos privados nacionales y extranjeros. El que México vaya a enfrentar la mayor crisis económica de nuestra historia este 2020, debería estar llevándonos a tomar las mejores decisiones de política. Y contrario a esta racionalidad, los mercados, en este caso las calificadoras, acaban de dar un voto de desconfianza a la posición financiera de nuestro país. Eso nos va a costar dinero valioso de los mexicanos, que debería ser usado para la emergencia sanitaria y la crisis económica.

Publicado en El Heraldo de México

22 Abril 2020 04:09:00
Tomemos decisiones basadas en datos certeros y verdaderos
Lidiar efectivamente con el COVID-19 es uno de los retos más grandes que ha enfrentado la humanidad y el éxito depende de la calidad y veracidad de las cifras que nos dan las autoridades, de la capacidad de nuestro sector salud y de las buenas y malas decisiones que se han tomado para prepararnos, atendernos y salir adelante.

Un requisito indispensable para poder tomar buenas decisiones, es contar con información certera, verificable, transparente y adecuadamente comunicada a la población.

Durante la epidemia, los mexicanos hemos recibido información incompleta y a cuenta gotas. Se tardaron 34 días para decirnos que la cifra reportada de “personas estudiadas” correspondía a pruebas practicadas; hasta el 8 de abril se nos dijo que los casos confirmados debían ser multiplicados por un factor de 8.2 para tener un estimado más aproximado de casos y que ese factor se va modificando, por lo que al 16 de abril teníamos 55,951 casos. Lo mismo ocurre con el número de fallecidos, cuya cifra no conocemos con precisión y existen dudas fundadas de que se reportan menos muertes de las que hay, y que las relacionadas a la “neumonía atípica” pueden ser más bien casos de COVID-19, a los que no se les realizaron pruebas.

La decisión de regresar a todas las actividades sociales deberá ser dada a conocer en función de registros respaldados en evidencias científicas y no en suposiciones o cálculos de otra naturaleza. Todas las epidemias conocen una tercera fase en la que aún no sabemos cómo se presentará en nuestro país y cómo se responderá ante ella. Lo que estamos diciendo es que el riesgo sigue presente y lo que está en juego es la vida y salud de los mexicanos. Sin cifras certeras y verídicas en las que todos confiemos, es aventurado dar una fecha para levantar restricciones.

Publicado en Publimetro


16 Abril 2020 04:09:00
La nueva normalidad
Nada volverá a ser igual después de haber pasado por esta mezcla de pandemia por el COVID-19 y una de las peores crisis económicas que haya vivido la humanidad.

Seremos más conscientes de la importancia de la vida, de la salud, de las personas que queremos y que necesitamos cerca, de la nobleza y entrega de quienes dieron o expusieron su vida por cuidar de todos, de quienes no tuvieron el gran privilegio de quedarse en casa y se vieron obligados por las circunstancias a trabajar continuamente, del valor de la libertad, del simple hecho de poder salir de nuestras casas a la hora que queramos, de caminar por las calles, de pasear por un parque, de adquirir algo físicamente en una tienda sin tener que hacerlo de manera remota.

Habremos de acostumbrarnos a que la pandemia no se va a esfumar de un día para otro y su huella será permanente.

Aun saliendo del encierro, seguiremos siendo vulnerables, seguirán habiendo contagios, seguirán ocurriendo desafortunados decesos.

Ello implicará que las medidas de trabajo a distancia, la reducción de reuniones presenciales y el acotar eventos masivos llegaron para quedarse.

Ahí está el ejemplo de China, que tras abrir los cines, unas semanas después volvieron a cerrarlos.

Nadie estaba preparado para una crisis así, y los países y liderazgos están actuando “de oído”, basados en la información de organismos internacionales, los datos domésticos, las buenas y malas experiencias de otros, su mejor entender y, desde luego, sus cálculos políticos.

Habrá empresas de todos tamaños, micro, pequeñas, medianas y grandes que hayan cerrado para siempre, habrá quienes perdieron su empleo; y surgirán nuevos negocios relacionados con nuevos medicamentos preventivos y curativos, la telemedicina, las ventas en línea, la robótica, las plataformas de videollamadas, y en general, los bienes y servicios llevados al hogar.

El estornudo de alguien causará alarma como nunca antes, y nos repensaremos los pactos sociales, las leyes, al Estado y al mercado.

Ya están las voces en México de los gobernadores que cuestionan el pacto fiscal, los empresarios que desafían el pago de impuestos, los cárteles que regalan despensas ganándose el aprecio de la población y las sociedades que perciben que los gobernantes les mintieron o les quedaron a deber.

Emergerán nuevos y distintos liderazgos, las prioridades de los ciudadanos cambiarán sensiblemente y necesitaremos nuevas respuestas a nuestras nuevas necesidades.

Ya no seremos la generación que vio a figuras como Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador llegar a las presidencias, ni seremos la generación del Brexit, ni la de las energías limpias, ni la de la realidad aumentada, ni la de los drones, seremos la generación del COVID-19, todos los demás hechos y procesos serán sutilezas ante esta gran disrupción a la que seguirá una brutal transformación de todo lo que conocemos.

Publicado en El Heraldo de México

09 Abril 2020 04:10:00
El gobierno más endeudado en años
Habiendo leído los Precriterios Generales de Política Económica que presentó la SHCP al Congreso el pasado 1 de abril, quisiera destacar tres elementos de ese documento: un reconocimiento del fracaso de la estrategia de crecimiento económico por segundo año consecutivo; un grito de ayuda hacendaria; y el que debió de haber sido el más doloroso dato de teclear en ese documento.

Primer elemento: Este gobierno prometió en el discurso un crecimiento del 6%. ¿El resultado? Primer año -0.1% y segundo año, hasta -4% según la SHCP y hasta -8% según analistas privados. Aunque se quiera disfrazar, distraer o minimizar este dato, lo cierto es que al finalizar 2020, la economía de México habrá tenido crecimiento negativo por dos años consecutivos, un tercio de la administración, después de que veníamos de 37 trimestres consecutivos de crecimiento económico.

Segundo: En la página 55 del documento de Precriterios, hay una anotación curiosa que en lenguaje hacendario es un grito extremo de ayuda: señalan que “entre los eventos que pueden generar un entorno más favorable” (o menos desfavorable diría yo), está “una mayor predictibilidad de las políticas públicas y un clima más favorable a los negocios que fomente la inversión y la actividad productiva”. Hacienda pone el dedo en la llaga: no hemos crecido, no por fallas en la SHCP quien ha tratado de mantener dentro de lo posible la estabilidad de las finanzas públicas. No hemos crecido porque en esta administración ha habido incertidumbre en las políticas públicas (cancelación del aeropuerto, tensiones con proyectos de gas, no inversión privada en el sector energético, Constellation Brands-gate, pleitos con la energía eólica, paquete emergente para enfrentar las crisis que se quedó muy corto) y ha habido un clima desfavorable a la inversión, ahuyentando a los generadores de empleo tanto a los nacionales como extranjeros. Es un grito de ayuda de Hacienda y al mismo tiempo poner los puntos sobre las íes: que el país no crezca por segundo año consecutivo no es culpa de Hacienda si no de otras áreas del gobierno.

Y tercero, el dato más doloroso de todo el documento: éste pasa a ser oficialmente, dicho por Hacienda, el gobierno más endeudado de las últimas décadas. La deuda más amplia se mide con un indicador llamado Saldo Histórico del los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSPs) y en este año, han pasado de 45.6% del PIB a 52.1% del PIB. Este diferencial representa al rededor de 1.2 billones de pesos, equivalente al presupuesto de todo el gasto del gobierno federal en un año. Esa cifra total que se pasan un mes en la Cámara de Diputados asignando a todas las Secretarías y a todos los proyectos.

La economía va muy mal. Estamos por enfrentar una de las peores crisis económicas porque veníamos mal del 2019 y porque nos impactará el coronavirus. Esto es una realidad basada en los datos de Hacienda, Banco de México, el INEGI y los analistas; no es una apreciación.


Publicado en El Heraldo de México
08 Abril 2020 04:09:00
Al rescate de la salud y de la economía de los mexicanos
El legislativo mexicano, como colectivo, ha actuado poco y desordenado ante las crisis que tenemos encima: una crisis de salud y una crisis económica. La última sesión de la Cámara de Senadores, en vez de citarnos a debatir estos grandes problemas nacionales y encontrar respuestas legislativas, nos citaron en la Comisión de Trabajo para revisar una propuesta sobre el outsourcing o terciarización; en la Comisión de Hacienda para aprobar una iniciativa sobre telecomunicaciones; y en el Pleno para subir a rango constitucional los programas sociales de este gobierno, cuando lo que deben estar consagrados en la Constitución son los derechos y no los programas gubernamentales.

Nada de debate y acuerdos para explorar juntos soluciones ante la emergencia de salud por Coronavirus, para apoyar a los trabajadores más vulnerables ante la crisis económica, para abrigarlos ante el riesgo de perder sus empleos y no tener con qué llevar a la casa lo mínimo para subsistir, o para ayudar a las empresas micro, pequeñas, medianas y grandes altamente generadoras de empleo a que no quiebren. Los últimos días, han sido los grupos parlamentarios de Diputados y Senadores los que han publicado propuestas concretas en medios y redes sociales. El grupo parlamentario del PRI en el Senado propuso que en primer lugar, se asegure protección a quienes enfrentarán esta pandemia cuidando de todos nosotros: doctores, enfermeras y todas las personas del sector salud público y privado. Que tengan los insumos para protegerse como máscaras y guantes, quien cuide de sus hijos mientras ellos cuidan de nosotros y un bono de desempeño por su heroico trabajo. También propusimos cuidar a todos aquellos que ganan 6 mil pesos o menos (dos salarios mínimos), a quienes creemos, el Gobierno Federal les debe pagar agua, luz y gas en esta coyuntura, así como su contribución salarial al IMSS para el caso de los que cotizan. También creemos que la banca de desarrollo debe otorgar créditos, financiamiento potenciado, garantías, seguros y otros esquemas de apoyo financiero para micro, pequeñas, medianas y grandes de empresas, porque no se nos olvide que el gobierno no es el generador de empleos si no el sector privado, la iniciativa de millones de mujeres y hombres que ponen un negocio para ganarse la vida. De igual forma, deben hacerse acuerdos público-privados para la reestructuración de rentas, créditos e hipotecas. Y no creemos en las excenciones fiscales, pero sí en diferimientos sensibles que ayuden a las personas y empresas a salir de esta coyuntura preservando la planta productiva y el empleo en el país. Ojalá exista altura de miras para tomar decisiones de apoyo a la población en una de las mayores crisis que haya enfrentado nuestro país, sobre todo porque a nivel económico, el coronavirus no le pegará igual a todos los países y a México lo toma con las defensas bajas, viniendo de un 2019 de cero crecimiento, recursos públicos a proyectos inviables que bien se podrían utilizar para la salud en esta coyuntura, y pérdidas de empleo que venimos arrastrando.

Publicado en Publimetro

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