×
Germán Martínez Cázares
Germán Martínez Cázares
ver +

" Comentar Imprimir
16 Septiembre 2013 03:00:40
Congreso, ¡fuera máscaras!
A 200 años del primer Congreso nacional -aquel Congreso de Anáhuac convocado por José María Morelos en la ciudad de Chilpancingo-, los diputados y senadores de hoy necesitan dejar a un lado la simulación, el fácil acomodo, o ese disfrutado estrabismo al que suelen llamar “centro”, los políticos atentos al ideario hueco de la ambigüedad y la vaguedad de propósitos.

En aquellos primeros pasos históricos en la vida parlamentaria de México -inaugurados el 13 de septiembre de 1813 con la lectura de “Los Sentimientos de la Nación”- se dieron, como en toda asamblea camaral, diferencias y debates. Es famoso el pleito entre los michoacanos Morelos e Ignacio López Rayón; éste quería reconocer al rey de España, Fernando VII, como legítimo titular del poder soberano e instaurar una monarquía parlamentaria; en cambio el Cura de Carácuaro exigía romper definitivamente con la Corona española y depositar esa soberanía en los representantes del pueblo. En una carta con toda rotundidad, Morelos le dice a Rayón que “le quite la máscara a la Independencia” y repudie al rey de España. (Serrano Migallón. La vida constitucional de México. Vol. II. FCE. p. 104).

Justamente a eso está convocada nuestra asamblea nacional, a “quitarle la máscara” a las reformas que reclama el país; es decir, a “de-fi-nir-se” frente a sus electores. ¿Qué quieren los señores representantes populares? ¿Qué lealtades de futuro los animan? Las iniciativas políticas y económicas están presentadas, los diagnósticos están a la mano y los reclamos, en la calle. No hay más tiempo en todo el sexenio porque vendrán las citas electorales. Es ya. Lo sabe bien el presidente Peña y por eso se atrevió a emplazar al Poder Legislativo a realizar esa tarea en 120 días. Es la hora del Congreso.

¿Quieren más presencia del Estado y menor iniciativa privada como fórmula para desarrollar al país? ¡Que lo digan! ¡Que tengan la honradez de manifestarlo! Todos los demás temas proceden de resolver esa cuestión. ¿Más gasto social? ¿Menos deducciones fiscales? ¿IVA a hipotecas y en fronteras? ¿Más dinero privado en Pemex? ¿Más deuda pública? Las Cámaras se deben quitar la máscara y mostrar al país si una alianza PRI-PRD va a engordar el poder del Estado en detrimento del impulso privado de los ciudadanos. ¿Un Presupuesto con el mayor déficit real de los últimos tiempos para gastarlos en fiestas de despilfarro de bienestar social? ¿Una reformita cardenista en Pemex con los perredistas enemigos de López Obrador para atraer el mínimo de capital privado extranjero? ¿Una reforma al Distrito Federal para que la capital pueda endeudarse con autonomía como hizo el PRD, imprudentemente, en Michoacán? ¡Fuera máscaras!

Al recordar en estas efemérides patrias al “Siervo de la nación” y su terquedad de fundar sobre un Congreso (no en una persona) la semilla del México independiente, la pregunta bien podría ser: ¿qué siente la nación? ¿Qué dicen que siente la nación, los encargados precisamente de sentirla? Puntualizar y concretar en reformas legislativas esos sentimientos es lo que el mundo está esperando de México. Para el extranjero, el “Mexican moment” no va a fructificar si se desperdicia el “Congress moment”; y para adentro, ¿acaso le duele más al país la derrota de su equipo de futbol o la de un boxeador que el fracaso de sus representantes populares?

Aquella histórica asamblea insurgente fundadora de la patria supervivió en medio de penurias y sacrificios. El ejército realista la asediaba. Asentada en Uruapan Michoacán decidió trasladarse a Tehuacán Puebla para protegerse mejor. En ese azaroso camino, un mal día las fuerzas rivales los acorralaron. Morelos al comprender que todo estaba perdido avanzó con otro rumbo para distraer al enemigo, y le gritó a Nicolás Bravo “Vaya usted a escoltar el Congreso, que aunque yo perezca no le hace”. (Timmons. Morelos. FCE. p.154). Todos sabemos el final: Morelos fue capturado y el Congreso sí llegó a Tehuacán. ¿Este Congreso llegará a su destino?
02 Septiembre 2013 03:00:02
Democraticidas
Son los mismos. Hoy reclaman la reforma educativa, mañana reclamarán la energética. Hoy marchan en repudio al presidente de México, mañana aclamarán al “suyo” en el Zócalo capitalino. Hoy “privatizan” con soflamas las calles del Distrito Federal, mañana protestarán por la “privatización” de Pemex. Son los mismos, los que ayer perdieron las elecciones federales y hoy quieren ganar las votaciones en el Congreso. Son los mismos, los del sábado pasado con Cuauhtémoc Cárdenas y los del próximo domingo con López Obrador. Son los mismos y digámoslo claro: representan la deslealtad a las instituciones democráticas del país.

¿Tienen derecho a vencer?, como preguntó, de alguno de sus movimientos políticos, el mismísimo Vladímir Ilich Uliánov Lenin. Derrotados no están. Fueron capaces de mover la sede y los planes del Poder Legislativo y arrinconar en Los Pinos al Poder Ejecutivo para emitir su Primer Informe de Gobierno. Esos maestros y sus acompañantes no tienen derecho a ganar este duelo. Deben ser sometidos porque no son una mera provocación al gobierno de Peña, sino un desafío a todo el sistema político democrático. No buscan detener unas reformas modernizadoras, sino subvertir el orden constitucional vigente.

Triste espectáculo el de Cuauhtémoc Cárdenas convertido en Judas del procedimiento de acceso y ejercicio del poder que él mismo contribuyó a edificar desde 1988, junto a Manuel Clouthier. ¿Exageración? ¿Condenó a la horda democraticida asaltante del parlamento? ¿Por qué no somete su reclamo a la deliberación del Congreso? ¿Su fe historicista está por encima de una resolución parlamentaria? El sábado pasado abrazó a los maestros disidentes en lugar de criticarlos, buscó aplausos fáciles como cualquier histrión populista, se “lopezobradorizó”.

El ataque de la izquierda es a la Constitución, ¿la prueba?, el permanente obstáculo a los métodos democráticos para reformarla. ¿Qué es eso de insurgencia magisterial? Sueñan una “sociedad cerrada” con instituciones dúctiles a sus caprichos, donde se omitan los resultados electorales de las urnas. ¿Para qué sirve la República representativa si llegan a dictar en la calle sus ordenanzas los “legítimos” maestros o los “dueños morales” del petróleo?

El intento de la izquierda de regresar al país a “los tiempos” de Lázaro Cárdenas debe frenarse con más “sociedad abierta”; y de la mano de Karl Popper denunciar a los “enemigos” de la libertad, adoradores de un “Estado petrificado” cuya misión sólo es impedir la transformación de las estructuras económicas heredadas de la Revolución mexicana.

“En una democracia, la plena protección de las minorías no debe extenderse a aquellos que violan la ley -dice Popper- y, especialmente, a aquellos que incitan a otros a derribar violentamente el régimen democrático” (La sociedad abierta y sus enemigos, p. 338). ¿No es derribar la democracia impedir que la voluntad nacional se exprese en las Cámaras?

La democracia suministra un inestimable campo de batalla para cualquier reforma -sigue Popper-, pero debe primar la preservación del sistema democrático. Es allí donde el PAN puede encontrar una oportunidad: reivindicar el respeto a ese modelo democrático; pero deberá entender de una vez por todas su tragedia en las alianzas con esa izquierda. Ambos bandos panistas cometieron el desatino de abrazarla. Los “calderonistas” presentaron iniciativas legislativas conjuntas sobre todo en el Senado, y los “maderistas” armaron coaliciones electorales en los estados. Vergüenza democrática.

¿Con tal de oponerse a Peña Nieto el PAN va a hacer triunfar a esos liosos traidores a la democracia, nostálgicos del cardenismo que urdió el fraude electoral contra Almazán (Castillo Peraza, dixit)?

El PAN debe salvar al gobierno de Enrique Peña del fiasco en el que solito se metió, por conducir al país con el retrovisor y querer en todo distanciarse de Felipe Calderón y acercarse a Lázaro Cárdenas. No se trataría de socorrer al PRI sino, como sugiere Karl Popper, de proteger a la democracia de sus verdugos.
08 Julio 2013 03:00:23
‘Calderonismo’: cita histórica
Mi primer recuerdo del calderonismo tiene un cuarto de siglo. En una marcha en la avenida Madero de Morelia, de aquellas llenas de entusiasmo genuino, sin acarreos, ni despensas, ni militantes mercenarios. En la caravana llena de banderas blanquiazules (y sólo blanquiazules), un compañero de Pátzcuaro gritaba consignas partidistas y caminaba despacio; intempestivamente guardó silencio, detuvo el paso y me dijo con voz que destilaba devoción: “¡Mira! Es Luis Calderón”. En la puerta, asomado desde el zaguán, postrado en una silla de ruedas, vi por única vez al papá del expresidente Calderón. Algunos al reconocerlo le saludaban con una reverencia; los cercanos, supe tiempo después, le llamaban “Pildo”. Luis Calderón fue el cronista, el guardián histórico de los primeros años, “El ‘Ultimo León”, lo definió Castillo Peraza. Vivió para atesorar las hazañas de los primeros pasos del PAN. Con el calderonismo fue sinónimo de recuerdo, ética de la memoria frente a la amnesia convenenciera del priismo, remedio al olvido panista, porque un partido sin historia es bien mostrenco, horda huérfana.

La jornada electoral quedó atrás, llegó la cita con esa historia para los calderonistas. ¿Atizarán la hoguera para cobrar derrotas? ¿Volverá el debate de las sospechas? ¿Retornará el lodazal? ¿Se lanza el senador Cordero como candidato a la presidencia panista?

Si el calderonismo quiere honrar la historia firmada por Luis Calderón no puede ser frentismo, ni tropa interna ayuna de ideas dispuesta a disparar tirria por doquier. Algunos calderonistas de hoy, antes fueron entusiastas seguidores de Madero cuando alcanzó la jefatura del PAN. En democracia cambiar de caballo no es traición, aunque la mudanza obliga disculpa o argumento.

No se vale “tirar la piedra” para denunciar el divisionismo interno, pero “esconder la mano” cuando se alimenta al grupo propio. Junto a sus adversarios maderistas, todos destazan al partido en clientelas de ocasión alquiladas para el aplauso fácil y los votos internos.

Descreo de los que tienen fórmulas excluyentes para resolver la crisis del PAN. El debate es un valor democrático, nadie puede estar en contra de cotejar los distintos pareceres, ni de cancelar esa compulsa, incluso públicamente; en más de una sesión fui testigo de la manera frontal y sincera en que diferían el presidente Castillo Peraza y su secretario Calderón. No es la alineación borreguil a Madero mi propuesta, pero el principal error del calderonismo es desconocer de facto al presidente Madero y disputarle sus decisiones fuera de los cauces internos. El PAN “institucionalizó” para civilizar la política mexicana. ¿Con qué autoridad pedirán a los maderistas obedecer a un jefe calderonista? Santiago Creel no arremetió contra el CEN cuando lo removimos de la coordinación panista en el Senado.

¿Qué páginas de historia piensan dejar los calderonistas? ¿Episodios de revancha? ¿Lanzarán candidato sin llamar al diálogo interno? ¿Partido de rencores y desquite generoso?

Si el calderonismo quiere ser opción de futuro, necesita advertirse comprometido y consciente de su pasado. Sin ese deber con la historia, sembrarían en el viento (Luis Calderón. Memorias. Tomo I. Jus). No serán semilla de unidad, sino cizaña de recelo y duda.

¿Y Madero no es responsable? Me dirán. Un refrán que Felipe Calderón citaba con frecuencia tiene la respuesta: “Siéntate a la puerta de tu casa y, con el tiempo, verás pasar el cadáver de tu enemigo”. El prontismo, el arrebato, no conquistan la historia, así dejó ver el testimonio escrito del “último león” calderonista, aquel que conocí sentado en la puerta de aquella casa moreliana...
24 Junio 2013 03:00:43
Privatizar Pemex, ¿por qué no?
La derrota de una reforma a Pemex empieza por rendir y silenciar a las palabras que la definen. No es modernizar, no es fortalecer, no es ampliar su productividad, no es eficientar, ni mejorar su competitividad; no, no es ninguno de esos eufemismos; la reforma a Pemex, la que el país necesita, es privatizar una o varias actividades que hoy realiza el Estado; es decir, permitir que manos privadas hagan lo que la Constitución autoriza hacer, sólo y exclusivamente al sector público.

Los anteriores intentos de reformar la Carta Magna mexicana en materia de hidrocarburos encallaron justamente por no resguardar esa palabra: “pri-va-ti-za-ción”, expresión que la demagogia y el facilismo de la izquierda mexicana han conseguido ligar con “regalo” o “robo” del petróleo. Pero también esa voz no ha sido protegida por quienes, ahora, sostienen la utilidad pública de la inversión privada en Pemex (PRI); o peor, por quienes se espera de ellos, defiendan la propiedad privada (PAN).

Las batallas políticas son más sencillas de ganar, cuando antes se ha triunfado en la batalla cultural, por eso no se pueden “regalar” a los adversarios ni las palabras definitorias de la reforma, ni tampoco las interpretaciones históricas.

El trámite legislativo para permitir la entrada de capital privado en Pemex cabalgará contra el mito histórico de la “nacionalización petrolera” de 1938. El PRI pagará con sangre, sudor y lágrimas, haber elevado durante medio siglo a los altares al presidente Lázaro Cárdenas, arquetipo, tótem, paradigma, ejemplo y modelo del político mexicano. Ese “Presidente ejemplar”, “padre bueno”, “nacionalista inmaculado”, “encarnación del bien nacional”, y las miles de plazas y calles que llevan su nombre en todo el país, los textos escolares acríticos con su mandato, jugarán contra un Pemex libre y fuerte en el mercado. Por su parte el PAN, arrastrará la vergüenza de asociarse en las coaliciones electorales con el PRD, portavoz fiel de la ilusoria ecuación: Pemex nacionalizado igual a país soberano.

La reforma a Pemex es gigantesca; es derrumbar esas estatuas abstractas de Lázaro Cárdenas que todavía tienen algunos mexicanos en sus cabezas (como vimos rodar las de Lenin después la era soviética). Semejante hazaña no merece rodeos retóricos para señalar abiertamente el fin de la reforma y admitir sin simulaciones que a Pemex le urge para mantener la riqueza nacional energética, el dinero privado.

Hoy, impedir a inversionistas privados ayudar a Pemex a explotar nuestro petróleo equivale a amenazar literalmente la soberanía; es decir, sin recursos de la iniciativa privada, la capacidad de disfrute de las riquezas naturales del país será menor.

No es un pecado defender la propiedad. Privatizar no es entregar gratuitamente, ni ofrendar sin costos ni gravámenes al capital privado la exploración, producción o refinación del petróleo; o abrir la oportunidad a explotar las reservas de roca lutita (shale gas).

La propiedad es condición de prosperidad y elemento de responsabilidad en un mundo de riesgos y competencia. Propiedad, por tanto, equivale a independencia, quienes no quieren a Pemex privatizado en alguna de sus áreas, no lo entienden emancipado de la tutela burocrática-gubernamental que lo asfixia, y según muchos expertos, es ineficiente para aprovechar correctamente ese patrimonio nacional.

Los bramidos antirreformadores de López Obrador ya se escucharon. Buscará resucitar y construir otra candidatura presidencial sobre las ruinas de Pemex. Acosará con la “maldita” palabra, “privatización”, a la reforma, pero sin dar un dato, una cifra, una experiencia internacional que valide sus quimeras.

El presidente Peña se juega su sexenio en esta carta. Un “pemexazo” donde naufrague la reforma, convertirá a su gobierno en caricatura. Empezó errático porque no era el tiempo (no hay iniciativa, ni el Congreso está sesionado), ni era el lugar (¿Londres?) para abrir el debate. Pero no valen los pretextos, el país no puede estar sometido la mentira de que privatizar es saquear. Privatizar es progresar desde la libertad.
27 Mayo 2013 04:00:14
El abismo del panismo
“Vendido”, “estúpido”, “corrupto”, “pendejo”, esos y otros calificativos se cruzan dentro del Partido Acción Nacional.

En una ocasión le cuestionaron a la filósofa Hannah Arendt. “¿Qué queda en Europa después de la Segunda Guerra Mundial?”. “¿Qué queda?”, se repreguntó ella misma, mientras pensaba la respuesta con un cigarro en la mano. “Queda la lengua”, sentenció.

Al parecer en el PAN se agotó la lengua. No hay palabras de entendimiento. Se prefiere la intriga oscura a la proclama abierta. El descontón ocurrente en twitter reemplaza al argumento. La complicidad de grupo prima sobre la aceptación de la razón del otro. Se promueve el fracaso de unos, para, sobre sus ruinas, convocar al éxito de los otros. Aniquilar, odiar, desaparecer, son los verbos conjugados hoy por muchos militantes y dirigentes del PAN.

El encono llega al extremo de sospechar que tras la firma del Pacto por México, está un mercadeo de impunidad para los participantes, y el triunfo negociado del PAN en Baja California. ¡Miseria humana!

Los corderistas en una ofensiva orquestada y azuzada contra el presidente Madero, al más puro estilo lopezobradorista, mandaron al diablo a las instituciones de su partido. ¿Por qué no promueven convocar al consejo nacional (órgano superior) y revertir la designación del nuevo coordinador de senadores? Les entusiasma más la “inventiva” de Manuel Camacho Solís, a la “directiva” de su autoridad. Burlonamente preguntan ¿quién es Jorge Luis Preciado para coordinarnos?, sin cuestionarse ¿quién es Miguel Barbosa? para firmar una alianza con él. Para descarrilar al Pacto por México, esgrimen venganza: afirman que el PRI no votó las reformas panistas durante el Gobierno federal pasado, sin reparar que sus perredistas anti-pacto ¡ni siquiera reconocieron a Felipe Calderón como presidente de México!

Por su parte, Gustavo Madero, también ha cometido graves errores. Su estilo de aplaudir al presidente Peña lastima a muchos panistas y desdibuja, frente a la sociedad, la legítima oposición panista. Permitir el triunfo del asambleísmo será una “herencia maderista” de saña y clientelismo electoral internos. Su mancomunidad en Durango con el PT da risa, pero su asociación en el Estado de México, con el dirigente panista admirador de Hitler, produce asco.

Madero desperdició una oportunidad de reavivar la unidad interna con la sustitución de Cordero. Cayó en lo que siempre le criticaron -tantas veces- a Felipe Calderón: confiar sólo en los suyos.

La experiencia parlamentaria, el compromiso con el libre mercado y la lealtad al presidente nacional de Héctor Larios hubieran fortalecido el liderazgo de Madero. Dudó y atizó la hoguera. Designar a Jorge Luis Preciado es una señal terrible del triunfo de esos “operadores de campañas”, que han hecho carrera política con la engorda de rebaños electorales. Preciado no es un triunfo de la palabra en el parlamento, es una victoria de los mercenarios repartidores de regalos a los votantes.

El PAN necesita un alto en ese camino destructor. Un ¡basta! con el que nadie se sienta juez del otro, porque nadie somos inocentes. La tragedia es de todos. Urge un grupo donde conversen los distintos tonos de azul y recuperen la palabra. Sin reconquistar el lenguaje y desterrar el insulto no habrá unidad.

Madero debe dejarse ayudar y convocar a ese grupo (encabezado, pienso, por Luis Felipe Bravo) para encarar los siguientes puntos: 1. Señalar con breve claridad los errores de nuestros gobiernos, para ofrecer una disculpa cívica solemne a los ciudadanos. 2. Advertir los equívocos del partido sin simulaciones. 3. Generar un decálogo liberal de conquistas a futuro, una nueva bandera de todos. 4. Concluir, en unidad, la Asamblea Nacional abortada. 5. Preparar la elección interna del nuevo presidente nacional.

El bien no lo encarna nadie, ni Madero, ni Cordero, ni Calderón; se construye con palabras entre todos. Apostar a malos resultados electorales en julio próximo para acabar con Madero, o renovar el CEN en diciembre, sin un grupo de diálogo interno es suicida. Salvar la palabra, para salvar el abismo.
13 Mayo 2013 03:00:05
Marx, toros y PAN
¿Qué tienen en común Carlos Marx y la tauromaquia? ¿Algo comparten el marxismo y la llamada fiesta brava? ¿Se parecen el mítico autor de “El Capital” y el fenomenal diestro español José Tomás? La semana pasada el Partido Acción Nacional los acercó.

Marx acaba de cumplir 195 años de su nacimiento. Con su pluma solitaria desde el Museo Británico, como ningún jefe de Estado o político, causó una de las más grandes transformaciones sufridas por el mundo contemporáneo con su poderoso argumento-compromiso. La filosofía, decía, se ha contentado con explicar una realidad sin modificarla, y abrazó “un saludable odio al servilismo” como dijo Raymond Aron. Pero creer en un “progreso y futuro inevitables” lo arrastró a sostener una supuesta “necesidad humana” superior a la “libertad personal”; y, desde esa montaña, convertido en “semidios”, Marx evangelizó a sus seguidores y profetizó un paraíso igualitario. Convocó a una lucha y trazó un camino histórico irremediable, donde la libertad era indiferente para alcanzar la justicia. La consecuencia todos la conocemos: un poder político ilimitado, tiránico, burocrático, administrador de la mentira de la equidad social, soñada, teorizada y hecha ciencia, por el autor de “La miseria de la filosofía”.

Esa quimera no ha muerto. Tiene adictos con tonos menos violentos al original pero con la misma meta-farsa. Basta analizar los postulados del Partido del Trabajo y su admiración babeante al pensamiento, banderas, estrellas y cánticos marxistas, para afirmar que la lucha de clases tiene en pie de guerra a varios fanáticos mexicanos, y con ellos de la mano -tan campantes como ingenuos-, a los panistas de Durango. ¿Qué hace el PAN junto al PT? ¿Tan baratos son sus principios, para subastarlos por una alcaldía? ¿No se dan cuenta los panistas que los gobiernos bastardos de ideas prostituyen a la democracia? Las coaliciones convenencieras producen desilusión social porque el ciudadano no ve alternativas nuevas. Da vergüenza la alianza del PAN con el PT, que lo mismo se alquila para aguijonear a panistas con los enconos de López Obrador, que para detener el triunfo del candidato panista en Baja California, coligado con el PRI.

La izquierda, sobre todo la marxista, convirtió al Estado en un dispensario social. Su estructura política es adicta a ese nuevo “opio del pueblo” llamado gasto social. ¿No es el PT en Durango un negocio de vivienda y educación soportado en el dinero público?

Precisamente sólo desde ese pervertido concepto mastodonte de Estado marxista ajeno a la libertad, el PAN fue capaz de aprobar una ley en el Congreso de Sonora, para prohibir las corridas de toros.

¿La fiesta de los toros es cultura? Tan discutible como valor cultural de una obra de teatro, pero el Estado no debe ser el árbitro para definir lo “culturalmente apreciable”. No es censor de tradiciones, espectáculos, música, arte, diversión, etcétera.

Los toros son un espanto para unos y sublime fuente de inspiración, de poesía, pintura, música, para otros muchos. No puede el Estado prohibir esa actividad humana pretextando defender a los animales. En Sonora seguirá viva la cacería y las peleas de gallos. Y afortunadamente, sus carnicerías seguirán exportando quizá los mejores cortes de res de todo el país.

Respetar el derecho de asistir o no a la plaza de toros, al cine, a las carreras de caballos, etcétera, debería ser la demanda de un partido liberal al Estado.

“Comprender al toro”, para usar la expresión de José Ortega y Gasset, no es obligatorio, pero ¿por qué aquellos que creen a la fiesta taurina como raíz de identidad social, expresión de valores como valentía o heroísmo, afición por la furia, tienen que soportar la negativa del Estado a ocultar esa emoción personal y a mostrarla públicamente con otros?

Afortunadamente Guanajuato defendió, desde la libertad, a “los toros” y sigue siendo trinchera frente a la fantasía marxista.
29 Abril 2013 03:00:50
Madero, aguanta
Sinceramente unos “mapaches electorales” -pululan en todos los partidos políticos- atrapados con las manos en la masa no deben poner en riesgo las reformas sustantivas, acordadas en el “Pacto por México” e impulsadas siempre por el PAN. La trama de esos delincuentes, descubiertos cuando planeaban endosar los beneficios económicos de Sedesol al PRI, debe acabar ejemplarmente en los juzgados o en la cárcel; pero las reformas electoral, energética y fiscal deben votarse en el Congreso. La fechoría no puede triunfar sobre la política.

Sin embargo, el “affaire veracruzano” arrojó sorpresas; por ejemplo, exhibió al presidente Peña y su “cultura del aguante”, e hipotecó la natural cultura de responsabilidad democrática de todo servidor público.

La receta de “aguantar” no sólo ha sido para la secretaria Robles. También el gobernador Ángel Aguirre debe “aguantar” el desgobierno de Guerrero. La Policía Federal, “aguantar” el desalojo de unos vagos apoderados de la Rectoría de la UNAM. Michoacán debió “aguantar” el diagnóstico de un gobernador enfermo y, ahora, a un gobierno convaleciente sumido en la violencia; total, el gobierno ya avisó: todos debemos “aguantar” un año los resultados de su lucha contra el crimen. Hasta los capitalinos más necesitados deben “aguantar” a que se pongan de acuerdo las tribus perredistas en cómo repartir el dinero para que pueda aterrizar la Sedesol. “Aguantar y no preocuparse” parece la consigna del sexenio, mientras se multiplican los desafíos al gobierno federal.

Pero el equívoco de Peña no puede nublar otra lección importantísima. Quizá las más necesaria de apreciar: los funcionarios de Sedesol y del gobierno de Veracruz escenificaron esa triste tarea carroñera exhibida por la política mexicana: repartir gasto social a las personas más pobres del país a cambio de apoyo electoral. La perniciosa adicción partidista al gasto social.

Al PAN le urge salir de esa historia de buitres al acecho de los más débiles y reconocer, de una vez por todas, que la manera clientelar de atender a la pobreza con dádivas ni es panista ni libera a los ciudadanos de la marginación; ni mucho menos le garantiza la victoria electoral.

Cuando el PAN busca armar una “estructura” electoral fracasa; nunca la completa, divide y encona a sus militantes en clientelas con dueño, gasta dinero en mercenarios de dudosa lealtad, y abandona a una clase media que cree en la sociedad libre de tutelas estatales, subsidios populistas y ayudas esclavizantes. El PAN agigantó el Estado-providencia, en el año 2000 el gasto social, según datos publicados en Reforma, fue de 519 mil millones de pesos; en 2012 fue de un billón 661 mil millones de pesos. ¿Resultado? Una duda del número de mexicanos liberados de la pobreza; y una certeza: el PAN está fuera de Los Pinos.

Esa clase media está sedienta de defensores, espera reformas liberadoras del potencial individual, incentivos a la empresa privada, estímulos al mérito personal, educación sin pillos, infraestructura suficiente, etcétera. Esos ciudadanos no creen el cuento de hadas de que la mera redistribución de rentas igualará a los mexicanos, no esperan a que toque su puerta un paternal representante de Sedesol, ni se identifican en esa rebatinga de los tres partidos políticos por los programas sociales.

El PAN debería, en lugar de abandonar, renegociar el “Pacto por México”. Acortar los plazos para la nueva reforma electoral, con ánimo de restituir la libertad a la política en radio y televisión, e impedir esos vergonzosos festines de dinero público a cambio de votos. Motivos para romper el Pacto sobrarán. El PRI parece aplicarse en darlos. Pero el PAN no debe perder de vista sus demandas, debe sacar la reforma para permitir la inversión privada en Pemex, y la fiscal para dinamizar la economía, eso ampliará la clase media, motora de los triunfos panistas.

Por eso, como dijera Peña: “Madero, no te preocupes, aguanta”. Saca esas reformas. “Quienes te critican sólo les importa las elecciones...” ¡y las del PAN! ¡sólo las internas! ¡las que renovarán el Comité Nacional!
25 Diciembre 2012 05:08:47
Estrellas
¿Se equivocaron los mayas al presagiar el fin del mundo? ¿Acaso midieron mal a las estrellas? Sólo intentaron la misma hazaña de los griegos, babilónicos, egipcios en la antigüedad: desentrañar de la bóveda celeste, por el lugar y luminosidad de cada astro, el camino y destino de la humanidad. Los mayas se fiaron de las estrellas. Exactamente igual hicieron los magos de Oriente, cuando se pusieron en ruta a Belén, guiados por una estrella, para honrar con oro, incienso y mirra al nuevo Dios-Rey.

Al recordar ese episodio bíblico, el Papa Benedicto XVI, en su nuevo libro “La Infancia de Jesús”, recuerda al astrónomo Johannes Kepler y su tesis de que la estrella del portal de Belén era una estrella nueva. Joseph Ratzinger mezcla ciencia y religión. Acude al dato duro, científicamente demostrable y lo entrelaza con la fe divina: la estrella del nacimiento de Jesús se produjo, por una conjunción de los planetas Júpiter, Saturno y Marte, pero esos Magos de Oriente (podrían ser de España, sugiere) conducidos por esa galaxia, estaban movidos interiormente por una esperanza.

Hoy, Navidad, es un buen día para afirmar que la religión no es un zodiaco frívolo, ni arcano indescifrable, tampoco adivinanza, no es fuente de culpas, ni dedo justiciero; es una inquietud interior liberadora, atenta quizá a las estrellas, ¿por qué no?, como también puede estar inspirada por el sol, por una montaña, por otra persona, la poesía, el Corán, la Torá o la Biblia de Jerusalén.

En ese mismo escrito, el Papa Ratzinger, por cierto sin el menor asomo de fundamentalismo religioso, como suele endilgársele con facilidad y, sospecho, sin leerlo; y con una desbordante erudición, sentencia: la religión busca llevar a la razón a sus más elevadas posibilidades. Una religión dinámica es la que busca ir más allá de sí misma; y ese dinamismo es búsqueda de la verdad y, por tanto, filosofía; filosofía en el sentido originario de la palabra, es decir, sabiduría. La religión es saber, nos dice el líder de los católicos.

Entonces, esa fe dinámica coexiste con la razón, no hace reñir al templo, sinagoga o mezquita con la academia. Una búsqueda de la verdad no necesariamente excluye al credo religioso; tienen campos separados sí, pero no repudiados; al contrario, cuando el conocimiento y la fe rivalizan, acaban alentando prejuicios en uno y otro grupo, para engordar extremistas o encender esos relativismos espirituales donde triunfa el materialismo vano o la fortaleza insolidaria.

Mientras la estrella de Belén anunció el “Nacimiento” de una época, la Cristiana; el “Renancimiento” dispuso a las estrellas de mejor manera. El doctor en Derecho Nicolás Copérnico devolvió al sol como eje ordenador del universo, pero nunca hostilizó a las enseñanzas divinas. No fue en la fácil esquina de la nada espiritual desde donde Galileo Galilei anima ese nuevo orden cósmico. En sus famosas “Cartas” a Cristina de Lorena Duquesa de la Toscana o a Monseñor Piero Dini, el astrónomo italiano busca afirmar la utilidad de la revelación divina y la verdad científica.

Con Galileo la Iglesia Católica se equivocó porque también apostó a ese divorcio de fe y ciencia. Condenó a Galileo, como hizo con Giordano Bruno. Con esos episodios inquisitoriales la iglesia perdió el argumento de la libertad; sin embargo, poco a poco la recupera. Cabe a Juan Pablo II el honor de haber rectificado al retirar la condena a Galileo; mientras que hace poco, una universidad romana quedó en la vergüenza académica al impedir recibir una cátedra de Benedicto XVI.

El debate entre fe y razón está vivo. Quizá sería útil dejar de buscar la existencia del espíritu, y tratar de descubrir la fuerza de ese espíritu. Quizá a nuestra generación le hace falta algo de “renacimiento” para navegar como Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano o Cristóbal Colón, que apoyados en las estrellas iniciaron la mundialización. Quizá a nosotros nos sigue faltando volver los ojos al cielo y confiar en las estrellas, como hicieron los Reyes Magos, Copérnico, Galileo... o los mayas, que ahora ya saben que no hay fin del mundo.
30 Junio 2009 03:28:44
¿Campaña incómoda?
Durante la campaña que está a unos días de terminar se han escuchado numerosas voces y se han mostrado diversas voluntades orientadas a limitar, regular, contener o de plano silenciar la crítica y el ejercicio de la libertad de expresión.

Especialmente desde el PRI, gobernadores, dirigentes, legisladores, candidatos y hasta algún representante juvenil —que aunque uno no lo crea, los hay en el PRI—, secundados por plumas afines o analistas políticamente correctos, se escandalizaron y pusieron el grito en el cielo porque la campaña del PAN ha sido “dura” o —dicho con sus palabras— motivo de denigración o de guerra sucia.

En su incapacidad para procesar las críticas y establecer un diálogo abierto, el PRI no escatimó en quejas y denuncias ante el IFE, contrató consultores y lanzó anuncios para explicar que no cae en provocaciones, por aquello de que llamar a las cosas por su nombre, sin cuidado de “las formas” y sin eufemismos ni simulación, es una suerte de provocación para la cual, según ellos, la sociedad mexicana sencillamente no está preparada.

Durante décadas en México, el fracaso de una mala política pública, la corrupción, las fallas profundas del sistema político y hasta el más burdo abuso de poder se ocultaron en el silencio, en aras de un supuesto cuidado de la “gobernabilidad” y de la “paz social”, y en cumplimiento de las famosas reglas no escritas de un régimen que presumía como muestra de eficacia y experiencia su habilidad para garantizar impunidad.

Este ha sido un rasgo de los gobiernos del PRI, del de ayer y del de hoy, que para efectos prácticos es exactamente el mismo. Por eso tanto alboroto. Por eso tanto enojo y tantas quejas por la campaña del PAN. Porque para el PRI esto de vivir en democracia, en la que se dice lo que se piensa, es una incomodidad, un agravio que hay que regular.

No hay democracia sin contraste y sin una buena dosis de confrontación de ideas, propuestas y resultados de gobierno. Los ciudadanos necesitan información y elementos suficientes para decidir mejor sobre su voto y su participación en los asuntos públicos.

Es muy sencillo, la simulación confunde, oculta lo que realmente pasó y diluye el sentido verdadero de lo que un partido o un político proponen. La simulación, aunque esté envuelta en bonita retórica y se diga en foros que lleven títulos propositivos, es un obstáculo para la democracia y para el ejercicio pleno de los derechos y obligaciones de los ciudadanos.

Por tantos años de simular y recetar a la ciudadanía impecables pero huecos discursos, México atrasó su desarrollo y la gente se alejó de la política. Al parecer, el PRI quiere mantener esa distancia. En el PAN, buscamos eliminarla. La campaña de Acción Nacional se propuso contrastar ideas, expresar críticas y advertir sobre el grave riesgo de que México, en lugar de avanzar al futuro, dé vuelta en “U” hacia el pasado que, tras siete décadas en el poder, demostró con creces no ser opción para sacar al país adelante.

El PAN lleva menos de una década al frente del gobierno federal. Más allá de aciertos indiscutibles y seguramente también errores, los panistas estamos orgullosos de nuestros gobiernos. Los priístas, en cambio, aunque lo añoran, ni siquiera hablan de su pasado, y cuando nosotros lo mencionamos, nos acusan de calumnia, difamación o guerra sucia.

Rechazo que el PAN haya estado en guerra. Criticamos malos proyectos, fallas de gobiernos e indefiniciones ante los problemas que hoy enfrenta el país. No vamos a la descalificación personal. En todo caso, las peores descalificaciones que en estos meses sufrieron el PRI y sus candidatos provinieron de destacados priístas, ya sea por ajustes de cuentas, pérdidas súbitas de la lucidez o por simples disputas internas, pero lo que entre ellos se han dicho es responsabilidad de ellos mismos.

Viene la hora del voto, la hora en la que los ciudadanos expresan su decisión, a la cual el PAN se somete. Acataremos los resultados y sabremos, como siempre, pasar de la campaña a la construcción de los acuerdos que requiere México. En la democracia es tan importante saber debatir como saber coincidir. El PAN no antepone sus intereses partidarios a los de México. Tampoco cede a los chantajes de quienes amagan con paralizar la vida pública y el desarrollo nacional si no se satisfacen antes sus agendas de revancha o de privilegios.

Nuestro país requiere un Congreso capaz de acordar y decidir las mejores leyes y soluciones para el México de hoy y para construir el país del futuro. De poco serviría una Cámara de Diputados que, en lugar de asumir su responsabilidad, estuviera más ocupada en obstaculizar la labor de las instituciones y bloquear al gobierno, en aras de mitigar enojos de campaña o alentar anticipados anhelos sucesorios.

Presidente nacional del PAN
23 Junio 2009 04:00:21
Grieta en Iztapalapa
El problema de las grietas en Iztapalapa no cesa, leo en Publimetro, esa publicación gratuita que circula en calles y cafeterías de la ciudad de México.

Recientemente se abrió una grieta. Se abrió la tierra en Iztapalapa. Dejó un boquete inmenso, con enorme profundidad. Esa región, donde año tras año, se celebra la representación del vía crucis y crucifixión de Jesús, se partió en dos. La unidad firme de la tierra estalló en pedazos. Debajo ya nada es seguro en Iztapalapa. El miedo se apodera de muchos vecinos. No se sienten firmes, protegidos, inquebrantables los pisos de sus casas.

¿Por qué se agrietó Iztapalapa? Pues porque se reblandeció el piso. Y cualquier sismo, en un piso suave, se convierte en cisma. Las grietas van en aumento por la sobreexplotación. Fue el Gobierno del Distrito Federal a curar esas grietas, las heridas que produjo, y a tratar de recuperar la confianza.

La grieta cruzó, según agencias informativas, el piso de un taller mecánico ubicado en la colonia Lomas de San Lorenzo. No hubo por fortuna muertes ni heridos que lamentar. Pero estuvo fea la cosa.

Al lugar acudieron un sinnúmero de personas, desde generosos tragafuegos del Heroico Cuerpo de Bomberos hasta el personal de Protección Civil, gente del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, geólogos de la UNAM, transeúntes, vecinos y curiosos.

La grieta se debió, según los primeros reportes, a la filtración de agua de las recientes lluvias. En Iztapalapa llueve sobre mojado. Pero no se exigió ninguna evacuación. Salvo la de un tal Juanito, que está en medio de la fisura.

El boquete ya fue investigado. Es parte de una grieta mayor que siempre genera problemas a los vecinos de Iztapalapa y de otras delegaciones del Distrito Federal, e incluso del país.

De acuerdo con Agustín Breña, investigador de la UAM citado por las mismas agencias de noticias, las grietas van en aumento.

La grieta en Iztapalapa puede alcanzar otras latitudes. Muchos se muestran sorprendidos porque quien podría cerrarla o tender puentes para caminar sobre ella más bien le mete dinamita y la hace aún más grande.

Nadie se explica su actuación. No es compresible. Tal parece que por esa grieta en Iztapalapa se quiere ubicar al infierno para, por allí, mandar al diablo a todas las instituciones de la República.

***

Dice el gobernador de Sonora, Eduardo Bours, que la acusación contra su gobierno priísta por el incendio de la guardería ABC “es una cortina de humo del IMSS y del PAN”.

La cortina de humo y de fuego que mató a 47 niños sonorenses salió de la bodega que renta el gobierno de Bours, concretamente, la Secretaría de Hacienda estatal.

¿No es el ex secretario de Bours, arrendatario de la bodega, candidato a alcalde del PRI en Ciudad Obregón? ¿No es el secretario de Gobierno de Bours el encargado de la protección civil en superficies de la magnitud de esa bodega y, ahora, ese secretario de Gobierno sonorense y negligente acaso no es presidente estatal del PRI?

¿Cortina de humo para beneficiar al PAN? La única cortina de humo es la que provocó el incendio en esa bodega rentada por el gobierno de Eduardo Bours.

Responda ya gobernador Bours y deje las frases trilladas para cuando entregue el poder del estado de Sonora en mejores manos, las de Guillermo Padrés.

Presidente nacional del PAN
09 Junio 2009 03:57:56
Chihuahua
“Llegamos a mi parque”, dijo don Luis H. Álvarez cuando la camioneta arribó al Parque Lerdo de la ciudad de Chihuahua.

El sábado pasado, en gira de campaña electoral, fuimos a Chihuahua con Blanquita Magrassi, la esposa de don Luis, y Josefina Vázquez Mota (por cierto, vecina de Chihuahua por muchos años) para apoyar y agradecer el trabajo que están realizando los candidatos a diputados federales de esa tierra, la tierra donde nació el fundador del PAN, Manuel Gómez Morín.

Precisamente en esa plaza, en julio de 1986, Luis H. Álvarez mantuvo, junto con otros dos chihuahuenses (el empresario Francisco Villarreal y el doctor Víctor Manuel Oropeza, éstos en Ciudad Juárez), un ayuno público para exigirle al gobierno priísta de Miguel de la Madrid el respeto al voto de los ciudadanos y el repudio enérgico a un fraude electoral que pretendía arrebatar los triunfos del Partido Acción Nacional.

La exigencia democrática de Chihuahua pronto se convirtió en reclamo nacional y es justo reconocer que de ese episodio nacional, encabezado por ese hombre honesto, cabal y demócrata, don Luis H. Álvarez, surgió el México democrático moderno en el que el acceso al poder no se define, como en tiempos del PRI autoritario, por la voluntad de una sola persona, sino que se decide por la voluntad ciudadana, en urnas transparentes y con una credencial para votar con fotografía.

Desde entonces, don Luis H. Álvarez, presidente municipal de Chihuahua, con 67 años de edad, se convirtió en un símbolo de la lucha democrática panista y de la democracia mexicana.

“Yo no soy símbolo de nada”, decía en aquel entonces. “Soy solamente un hombre de convicciones que cree en la democracia y actúa en consecuencia. Las circunstancias me han colocado en un sitio prominente, pero mi lucha, mi esfuerzo, mi sacrificio no son mayores que los de muchos chihuahuenses y muchos mexicanos”.

Y explicaba: “Mi decisión pudiera ser explicable como miembro de un partido político; pero no fue así: lo hice porque pienso que mi responsabilidad primera como alcalde es velar por el pleno disfrute de las libertades cívicas y el respeto a los derechos humanos de los habitantes del municipio. Me preocupa e indigna el atropello que han sufrido los panistas; pero por igual me agrede que a otros chihuahuenses se les coarten sus derechos y sus libertades”.

Pronto el “caso Chihuahua” tuvo respaldo nacional. Octavio Paz, Juan García Ponce, Héctor Aguilar Camín, Enrique Krauze, Ramón Xirau y Gabriel Zaid, entre otros, reclamaron comicios limpios.

Poco a poco se consiguió que el voto se convirtiera en el instrumento legitimador de la autoridad. Poco a poco se acordaron las bases para emitir y contar, en libertad y sin simulaciones, todos los sufragios.

Esa lucha no fue sencilla. Costó el esfuerzo y el sacrificio de muchos mexicanos. No se puede debilitar con ese llamado a la abstención o ese famoso voto en blanco o nulo.

El voto en blanco debilita nuestra democracia y allana el camino de regreso al gobierno autoritario. ¿O qué? ¿No somos aptos los mexicanos para la democracia? Eso creen los pontífices del voto nulo, como los llamó, con razón, Macario Schettino.

***

El estado de Chihuahua ocupa el primer lugar nacional en homicidios. La procuración de justicia en esa entidad se distrae persiguiendo al adversario político del gobernador, Juan Blanco, también alcalde de Chihuahua y candidato a diputado por el PAN. Juan Blanco será diputado, ni siquiera el triunfo del voto en blanco se lo podría impedir.

Presidente nacional del PAN
02 Junio 2009 03:51:13
Voto nulo
“Mal tiempo para votar”, así comienza la novela Ensayo sobre la lucidez del escritor, premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago.

La espectacular prosa de Saramago retrata, en un pequeño municipio sin nombre, a ciudadanos, también anónimos, que deciden votar “en blanco” y repudiar o castigar su propio sistema democrático.

Más allá de la política, que en este “ensayo” le gana la pluma a la literatura, el escritor portugués enjuicia y sentencia al sistema de partidos, a la rutina democrática y al ejercicio del sufragio.

La escuela en la que se hace apología del abstencionismo es peligrosa porque no construye responsabilidad social de los ciudadanos frente a la comunidad, como afirma Saramago, ni es fruto de la “virtud cívica” (para usar el término de Maquiavelo) y tampoco es desobediencia civil.

El movimiento del voto nulo puede ser entendido como un genuino rechazo a la democracia representativa (que busca formas más directas de gobierno), a la labor de los diputados (que requiere una mayor rendición de cuentas) e incluso a todas las opciones partidarias (por que quisieran una que hoy no existe); todo eso es válido, pero el peligro radica en el momento en que algunos actores políticos o económicos buscan con ese abstencionismo activo debilitar aún más al Congreso de la Unión.

La pregunta es: ¿a quién beneficia una representación política débil? ¿A quién beneficia una cámara deslegitimada? ¿A favor de qué y de quién juega el discurso del voto en blanco?

Los más furibundos defensores de la abstención dirán que todos los partidos les causan hartazgo, que no hay diferencias entre ninguno y que todos los candidatos ofrecen lo mismo. Yo, sin embargo, tengo una sospecha.

El voto nulo está movido por los mismos que antes de la alternancia con Vicente Fox gritaban a los cuatro vientos que en México habría un “choque de trenes” que haría volar en pedazos a la nación. También me temo que son los que, luego de la victoria del presidente Calderón, clamaban un presidente interino. No sé por qué motivos o razones, pero pienso que después de la crisis sanitaria de la llamada influenza y cuando se les acabó el cuento del “Estado fallido”, son ellos mismos los que ahora traen el voto nulo.

Pues ni “choque de trenes” ni “interino” ni “Estado fallido”, y no advierto participación electoral baja en ningún estado de la República donde se renovarán las alcaldías o las gubernaturas. Siempre habrá en la elección llamada intermedia un menor número de ciudadanos en las urnas que cuando se trata de una elección presidencial.

El abstencionismo le hace un enorme favor a la falta de rendición de cuentas, genera apatía, no de los ciudadanos frente a sus gobernantes, sino algo peor: apatía de los gobiernos frente a sus electores.

Quienes abrieron la caja de Pandora con ese discurso del voto en blanco, al estilo de Saramago, mañana pueden organizar no pagar impuestos, después engrosar las filas de los que en Nuevo León piden la salida del Ejército mexicano y más tarde el “que se vayan todos los partidos”.

Muy bien, ¿y después? Una vez que todos los partidos nos vayamos, ¿qué sigue? ¿Ya pensaron a qué dictador autoritario quieren los abstencionistas? ¿Acaso son ellos mismos los que aventaban incienso a López Obrador y ahora, sin cara ni ánimo para votar por el PT, piden mejor anular el voto? No sé por qué, pero me da la impresión de que son ellos.

Sólo leyeron “política” en Saramago, no leyeron “literatura”. Se saltaron Ensayo sobre la ceguera. Basta leer esa hermosísima novela para aprender que cuando uno cierra los ojos no aparece la nada.

Presidente nacional del PAN

26 Mayo 2009 03:40:12
¿Elección de Estado?
¿Elección de Estado? Eso dice el PRI y acusa falsamente al gobierno del presidente Felipe Calderón de “meter las manos en las elecciones”. Veamos.

Se necesita poca vergüenza para acusar, desde el PRI, al presidente Calderón de utilizar programas sociales con un supuesto beneficio para el PAN, cuando al mismo tiempo, el gobernador priísta de Nuevo León, Natividad González Parás, de un plumazo, dictó, hace unos días, que el Metro de Monterrey y el agua, en algunas modalidades, fueran gratuitos. Obviamente, en tanto pasa la elección del próximo 5 de julio.

¿Elección de Estado? ¿Acaso el Instituto Federal Electoral no cuenta con la aprobación de los priístas? ¿Tiene el Partido Acción Nacional todos los recursos económicos, mediáticos y políticos que por décadas concentró el PRI? Qué pronto olvidó ese partido aquel México en el que sólo ellos tenían acceso a la televisión. ¿Elección de Estado? ¿En verdad creen que perdimos la memoria sobre los monumentales fraudes electorales, los padrones adulterados, los muertos votantes, el carrusel, el ratón loco y todas las fechorías que los priístas hicieron para mantenerse en el poder? Esas elecciones sí que eran fraudes cometidos desde el Estado.

El PRI tiene que resolver una contradicción esencial. Por una lado, afirma que el Presidente se mete a la elección —sin aportar una mínima prueba— para beneficiar a su partido; pero, por el otro, acusa al gobierno federal de ser “ineficiente y no dar resultados”.

Si el gobierno federal panista fuera ineficiente y no diera resultados, ¿cuál es entonces el miedo del PRI? Si algunos funcionarios federales supuestamente entregan recursos al PAN, ¿cuáles son las pruebas? Y finalmente, ¿cuál es la preocupación priísta si —como ellos dicen— están arriba en las encuestas?

Los priístas saben muy bien que sus resultados de gobierno son precarios. Ahí está el caso del estado de México, donde por cada 100 mil habitantes existen sólo 44 camas de hospital y 76 médicos. Esa entidad, según el INEGI, se ubica por debajo de Chiapas, Oaxaca y Guerrero en este rubro.

¿No sería mejor que, en lugar de tantas decenas de millones de pesos en anuncios de televisión, el gobierno del estado de México invirtiera recursos en médicos y camas de hospital? ¿Acaso esa ineficiencia fue el motivo por el cual Enrique Peña Nieto salió de las pantallas de tele durante la epidemia de influenza?

***

Imaginemos por un momento al IFE como árbitro de las elecciones europeas, en las que el próximo 7 de junio se renueva el Parlamento de Bruselas. Ya hubieran sancionado con una multa al Partido Socialista de España. ¿Por qué? Porque los socialistas lanzaron un video en YouTube.

El anuncio de 30 segundos presenta a un sacerdote, a un individuo con posturas homofóbicas y a una mujer de alta sociedad, entre otros personajes. Musicalizado con notas del himno europeo de Beethoven, los socialistas españoles literalmente acusan a sus archienemigos los populares de afirmar que “los inmigrantes nos roban el trabajo”, “en Europa sólo hay sitio para una religión”, “la sanidad debería ser privada”, “el cambio climático es una gran mentira”, “la homosexualidad es una enfermedad”, y que ellos creen en el “despido libre” y “la pena de muerte”.

Es claro que en la otra esquina, no hay un PRI gritando “¡auxilio… auxilio! Nos están denigrando”. Los populares ya preparan la respuesta. No lloriquean, simplemente debaten. Saben que los ciudadanos deciden y definen en libertad.

***

¿Priístas eficientes para gobernar? Vamos a ver si es cierto. Tienen una oportunidad en Hidalgo. ¿Ya consiguieron al menos las tierras para construir la nueva refinería? Ojalá no se tarden demasiado. ¿No dicen que les urge que se generen empleos? Si el “eficiente” gobierno priísta ya hubiera comprado las tierras, habría ya nuevos empleos en Tula. Pero si no pueden con el paquete los priístas, no olvidemos que allí está Guanajuato, donde el gobierno sí es eficaz y eficiente.

Presidente nacional del PAN
19 Mayo 2009 03:38:44
Internet libre
Internet es sinónimo de una generación joven, libre, que aprecia la tecnología, abierta al mundo, es decir, exactamente lo contrario al PRI.

En el país vecino del sur, Guatemala, un video en internet, grabado por un abogado recientemente asesinado, persigue día y noche al presidente Álvaro Colom.

A propósito de ese asesinato, el analista Moisés Naím sugería, en el periódico El País del domingo pasado, el éxito del empeño del presidente Calderón en su lucha contra el narcotráfico y el papel que juega internet.

“A medida que las cosas se le pongan más difíciles a las organizaciones de narcotraficantes —dice Naím— que tienen sus bases de operación en México, los incentivos para trasladarlas a países como Guatemala, Costa Rica, Panamá, El Salvador, Honduras o Nicaragua serán cada vez mayores. Pero Centroamérica no está inexorablemente destinada a convertirse en un infierno de corrupción, crimen y muerte. Hay sociedades que logran producir anticuerpos que repelen estas tendencias. Algunos de estos anticuerpos ahora vienen armados con cámara y video”.

Efectivamente, internet es un “anticuerpo” contra el silencio, el aislamiento, la falta de debate o la confrontación pacífica que toda democracia goza; por eso, algunos países francamente antidemocráticos repelen, censuran o prohíben su uso.

Internet es un foro universal. Es esa suerte de ágora en el que el debate es connatural y consustancial. Querer internet y al mismo tiempo negar el debate es una contradicción. Y los regímenes monolíticos y autoritarios o, como dirían los científicos, de la políticas “preautoritarias” no se sienten cómodos en el debate, en esa compulsa de pasado, presente y futuro.

El PRI no es un partido autoritario, cierto; tampoco “preautoritario”, pero sí es un partido “postautoritario” y todavía anida nostalgias de aquellos tiempos en los que no había que debatir. Nadie discutía y todo mundo se enteraba de la “línea presidencial” con encender el televisor y observar las noticias que fielmente eran dictadas y reproducidas.

Querer censurar internet es una pelea inútil como la que pretendió sostener don Quijote en Campo de Criptana contra los célebres molinos de viento.

Pretender el silencio de internet sólo exhibió los resortes autoritarios de los que estarían muy cómodos en un México de una sola voz, de un solo color político y de una uniformidad que aniquila la diversidad y la pluralidad como valores sociales.

Acabar con internet es regresar al país tecnológicamente. ¿No existen sociedades y comunidades, incluso en México, que ya tienen sufragio electrónico?

Políticamente el intento de censura de YouTube es un desastre. Es pretender construir murallas en un mundo irremediablemente global e interconectado. Negar la sociedad tecnológica y global es negar el día y la noche.

Todas esas tentativas de tapar YouTube con un dedo fracasarán. Fracasarán porque el ser humano es un ser social, ya lo había descubierto Aristóteles hace mucho tiempo, y porque además es libre e internet agrega a las personas y les amplía su libertad.

Ni modo, la libertad de cada persona no es un valor en un partido de sectores, de nacionalismos trasnochados que sólo cierran a México a privilegios personales o corporativos.

El PAN cree en la madurez cívica de los ciudadanos. No cree que los mexicanos necesiten una tutela de alguna autoridad para diferenciar los posicionamientos de cada partido político.

En el fondo, quienes se quejan de internet con el argumento de que hay campañas que no deben ver los ojos de los ciudadanos no confían en los ciudadanos, es decir, no creen en ellos.

Presidente nacional del PAN
12 Mayo 2009 03:38:16
Detrás del cubreboca
No hay información precisa sobre el origen del virus de la nueva influenza, pero al manifestarse en México antes que en otro sitio, la epidemia que el mundo esperaba se mostró como un desafío para diversos actores e instituciones. Durante las semanas pasadas, al tiempo que el cubreboca se volvía una prenda de uso diario, paradójicamente fue descubierto el verdadero rostro de quienes enfrentaban una responsabilidad ante la emergencia:

La Organización Mundial de la Salud, encabezada por la doctora Margaret Chan, quien acumula en su vasta experiencia el manejo del brote de la gripe aviar en 1997 y del SARS en 2003, y como secretaria de Salud de Hong Kong supo orientar al mundo respecto de las medidas de alerta, prevención y tratamiento que los países debían dar a esta nueva enfermedad.

El gobierno mexicano no vaciló y desde el primer momento mostró capacidad para enfrentar la crisis. Al igual que supo ser autoridad para convencer a los ciudadanos de acatar medidas preventivas sin precedente en nuestra historia, logró también un manejo oportuno, veraz y transparente de la información que fue la plataforma para el diagnóstico y la toma de decisiones sobre la emergencia en el territorio nacional y en el mundo entero.

El gobierno que encabeza Felipe Calderón ha estado, desde la aparición de la epidemia, consciente de que las estrictas medidas instrumentadas para contenerla conllevan costos en diversos rubros, pues afectan el desarrollo normal de la vida pública. Sin embargo, sin titubeos ni simulaciones, hizo lo que tenía que hacer, al punto de que hoy ese desempeño le ha valido al país el reconocimiento internacional, ya que favoreció una mejor prevención a nivel global.

Ante esto, no sorprende que algunos opositores comiencen a mostrar síntomas de ese padecimiento que, como si fuera una alergia, les aqueja e incomoda cada vez que las políticas públicas y la acción de gobierno de Felipe Calderón son acertadas. Ellos invierten en la descalificación permanente y, ante situaciones críticas como ésta, perciben como amenaza el aprecio que la sociedad tiene hacia un gobierno que sí da la cara.

Peor aún en tiempos electorales, porque la apuesta de algunos era por el descrédito del gobierno del PAN, y ahora se han visto forzados a manipular la realidad para que la gente no recuerde o no haga comparaciones con el fallido manejo que ellos hicieron de otras crisis, durante su paso por las responsabilidades públicas.

Los efectos de la irrupción de este nuevo virus en la economía y en la convivencia social habrán de atenderse con responsabilidad y con la misma seriedad con la que se enfrentó la emergencia, y no podrán ser, aunque otros así lo quisieran, motivo de desprestigio para un gobierno responsable.

El Gobierno del Distrito Federal, más allá de las diferencias políticas, también entendió oportunamente la dimensión de su responsabilidad en el manejo de esta crisis de salud pública en una de las ciudades más grandes y conflictivas del mundo, donde la aglomeración de personas por sí misma multiplica el tamaño del riesgo ante los efectos de un eventual contagio fuera de control.

En la entidad vecina, el episodio dejó otro balance. El gobernador Peña Nieto, siempre dispuesto para los fotógrafos y, sobre todo, para las cámaras de televisión, disminuyó su legendaria —como él dice— presencia pública a la mínima expresión durante los días de mayor incertidumbre ciudadana ante la epidemia.

Ninguno de sus costosos anuncios dio cuenta del tamaño del problema en el estado de México y las medidas preventivas que emprendió se definieron por eludir los costos que en otros lugares del país sí se han asumido.

Lo más destacado de la acción del gobernador mexiquense frente a la emergencia fue la obcecada defensa de su corbata, no se sabe si por apoyar a los productores de dicha prenda o porque sus asesores de imagen le advirtieron que ello le restaría puntaje en alguna encuesta bajo el singular argumento de que una buena apariencia alcanzaría para combatir al desconocido virus.

Pero la contingencia aún no termina. Si bien se ha superado una etapa difícil, no podemos bajar la guardia frente a un posible rebote. Más allá de vanidades y colores, sería deseable fortalecer la colaboración entre los gobiernos y encontrar soluciones encaminadas a garantizar la salud de las familias mexicanas y a superar los efectos colaterales que trajo la epidemia.

Presidente nacional del PAN
05 Mayo 2009 03:59:48
¿Sobrerreacción?
De entrada, la palabra no existe. No aparece en el Diccionario de la Real Academia Española ni en otros de uso de nuestra lengua. La palabra se comienza a utilizar hoy por opinadores, críticos y adversarios políticos para acusar al gobierno federal de “sobrerreacción” en la emergencia sanitaria por la epidemia de influenza.

Pero más allá de la palabra, el gobierno del presidente Felipe Calderón no “sobredimensionó”, “sobrevaloró” ni tampoco “sobreentendió” el fenómeno. Atendió una emergencia de salud, y la “sobreexcitación” de algunos de los que formulan esas críticas parece “subdimensionar”, “subvalorar” y acaso “subentender” el riesgo grave de contagio de esa nueva enfermedad.

Porque la influenza porcina, rebautizada como gripe o influenza nueva o humana, efectivamente es una novedad a escala mundial. Nació, según todos los datos, en México y de inmediato se habló de ese mal en todo el planeta. Ese solo hecho, el de la primicia mexicana del padecimiento, es una circunstancia que ameritaba tomar todas las medidas, sin excepción, de prevención y defensa dictadas y evaluadas, por cierto, por organismos internacionales.

Lo irresponsable hubiera sido escatimar medidas, mantener las clases, atender el reclamo de que primero es lo mercantil, lo turístico, la recesión económica, y después el incierto panorama de una afección desconocida en todo el orbe y florecida, por vez primera, en México.

El manejo de la información del gobierno federal ha sido transparente y continuo. Más allá de los primeros días con algunos desajustes en las cifras (cabe considerar que la administración de los servicios de salud, que son los primeros en registrar los casos, corresponde a los gobiernos locales), las cotidianas “salidas” del secretario de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, para informar son claras y dan tranquilidad a la población. ¿De dónde sacan una sobrevaloración del secretario de Salud, que en numerosas ocasiones ha estado acompañado del secretario de Salud del gobierno del Distrito Federal?

Toda la información nacional está sometida a una valoración internacional. Mentir aquí o sobredimensionar la información aquí tendría un desmentido o una consecuencia internacional. ¿Sobrevaloramos una enfermedad que ya ataca lo mismo al Reino Unido y España que a Nueva Zelanda, Estados Unidos, Canadá o Israel?

No es una gripe común. Es un brote epidemiológico contagioso y en cierta condición letal. ¿Sería preferible cuidar la imagen del país, para que no nos digan insalubres, ocultando el brote de influenza humana bajo la alfombra de la simulación? ¿Sería una opción habernos hecho de la vista gorda, continuar las clases en primaria y esperar a que los niños salieran de la escuela para entrar al hospital, guardando silencio para no lastimar al mercado? ¿Colapsar al IMSS y al ISSSTE era la alternativa, en tanto que los más pobres no tienen cama en los hospitales privados o en Houston?

Puede haber fallos, errores, deficiencias e incluso equívocos, pero no se puede acusar al sistema de salud pública mexicano, en el que participan todos los gobiernos locales de todos los partidos, de lenidad o descuido.

Algunos lamentos son francamente absurdos: que si tapamos el pozo después de ahogado el niño… ¿Acaso en materia de salud la ciencia no avanza al enfrentar las nuevas enfermedades? Después de descubierto el sida, ¿se tapó el pozo o se curó la enfermedad? ¿No saben nuestros opinadores que los virus mutan para bien o para mal? ¿Asia tapó el pozo después de la gripe aviar o aprendimos todos cómo enfrentar esa enfermedad?

La salud pública aprendió con este nuevo y diferente virus H1N1. Aprendimos que la prevención (aunque choque con el mercado y le llamen “sobrerreacción”) en materia de salud pública es la medicina que se encuentra más al alcance de todos, especialmente de los más pobres. Siempre valdrá más prevenir, aun con el riesgo de que algunos piensen que se exagera, que lamentar.

Presidente nacional del PAN

28 Abril 2009 04:00:12
Influenza
Teníamos programado, para el domingo pasado, un acto en el monumento a Manuel Clouthier, al sur de la ciudad de México. Lo protagonizarían todos nuestros candidatos y candidatas a diputados federales del país.

Del monumento a Maquío, en Altavista, nos trasladaríamos a la sede central del Instituto Federal Electoral en Tlalpan para registrar, en el tiempo y forma legales, todas las candidaturas de Acción Nacional.

Sin embargo, en acatamiento a las medidas preventivas que ha dictado la autoridad sanitaria de México, suspendimos nuestro evento. Sólo acudieron el secretario general, Rogelio Carbajal, y el representante del PAN ante el Consejo General del IFE, Roberto Gil, para cumplir con el trámite y entregar la documentación correspondiente que acredita a todos nuestros candidatos.

El ahora afamado virus A/H1N1 tiene en suspenso toda actividad y, como es natural, también la actividad política. Nos sumamos y respaldamos las medidas que, para frenar el daño de la influenza, anunció y puso en práctica la Secretaría de Salud.

Sabemos que es un nuevo virus en el mundo y además, sin minimizar la responsabilidad del gobierno de México en hacerle frente, vemos que también se están confirmando casos en Nueva Zelanda, Israel, España, Inglaterra y con mayor frecuencia en Estados Unidos, entre otros países. Esto obliga a nuestro gobierno a actuar en congruencia con las medidas que se toman a nivel internacional.

La Organización Mundial de la Salud está atenta y evalúa, con precisión, los pasos que ha dado el gobierno de México; por lo tanto, resultan prematuros, irresponsables y simples algunos veredictos que ya empiezan a juzgar con “prontos” la labor de nuestros gobiernos. Gobiernos, por cierto, de todos los partidos. San Luis Potosí, estado de México y el Distrito Federal son las entidades más afectadas. La primera, gobernada por el PAN, la segunda por el PRI, y la tercera por el PRD.

Por ello, ante esta epidemia, intentar la pesca electoral, como ya lo pretenden algunos dirigentes y legisladores del PRI y del PRD, sencillamente es una locura.

Todas las medidas de prudencia, para mitigar los efectos de esta enfermedad, como dice la Organización Mundial de Salud, deben ser acompañadas por todos los actores sociales.

Este nuevo desafío se vence con solidaridad y compromiso mutuo, como en 1985 cuando el terremoto en la ciudad de México demostró que somos capaces de dejar atrás nuestro individualismo y que podemos caminar juntos.

En aquellos años no había un sistema democrático, algunos hablaban de fraude electoral patriótico, la televisión estaba cerrada para la oposición, la pluralidad tenía tapabocas, el endeudamiento era insostenible, teníamos un sistema económico que se cerraba al mundo, un tipo de cambio no flexible, no había autonomía del banco de México y ya se preparaba el fraude electoral en Chihuahua de 1986.

Hoy, en una sociedad abierta, libre, participativa y democrática, la solidaridad deberá volver a sacar adelante a la ciudad de México y al país de esta nueva adversidad.

Este es el momento de la solidaridad. La solidaridad vence a la calamidad, como lo dejó escrito Albert Camus en la novela que lleva precisamente el nombre de La peste, que ahora viene a mi mente. Es hora de los doctores Rieux para encabezar en este nuestro Orán mexicano a las brigadas que combaten a nuestros males. Entre ellos, principalmente, al de esta influenza porcina.

***

Conocí al doctor José Angel Códova Villalobos en la diputación federal de la pasada Legislatura, en la que presidió la Comisión de Salud, siempre servicial, atento, disciplinado y conocedor. Estoy seguro de que saldrá bien de este nuevo reto. Inteligencia y tesón, los tiene.

Presidente nacional del PAN
21 Abril 2009 04:07:07
Fox
Escogieron a Fox. Todavía no lo perdonan. Les agravia que en el año 2000, después de una gesta histórica, después de 70 años de gobiernos priístas, precisamente fue él quien desalojó al PRI de Los Pinos. Decidieron hacerlo nuevamente blanco de sus ataques, de su coraje y de su preocupación por perder otra vez.

Nada nuevo. El PRI responde, sigue atrás, da vueltas sobre sí mismo y apenas reacciona. Resulta, sin embargo, sorprendente, por el tamaño de su incongruencia, que le PRI diga que Fox no ha rendido cuentas.

Es precisamente el gobierno de Vicente Fox el que marca un cambio histórico en cuanto a la transparencia del ejercicio de gobierno en México, y es justamente en ese sexenio cuando se funda el Instituto Federal de Acceso a la Información, para asegurar que todos los ciudadanos puedan conocer el ejercicio, la práctica y los gastos del gobierno federal.

A Fox, como a cualquier gobernante en un sistema democrático, se le puede criticar y señalar errores y equívocos; pero a él jamás, si se tiene honestidad de criterio, se le puede acusar de no haber rendido cuentas como ningún otro presidente lo hizo antes en México.

Es evidente que erraron el tiro los priístas. Vamos a la defensa de Fox. Y si los priístas quieren comparar resultados de gobierno a nivel federal, estatal o municipal, adelante, bienvenidos a una campaña de contraste sobre propuestas y logros de gobierno.

¿Van a sacar del baúl las poderosas tesis económicas de López Portillo? ¿Van a defender con lágrimas en los ojos al peso o a nacionalizar algunos bancos como a él le gustaba hacerlo?

¿A Luis Echeverría como ejemplo de tolerancia a la pluralidad y a la libertad de expresión? ¿Llamarán a Miguel de la Madrid para volver a endeudar al país y disparar la inflación? ¿En verdad quieren recordar el gobierno de Carlos Salinas?

Podríamos seguir y recordarle a los ciudadanos el gobierno de Carrillo Olea con su ola de secuestros en Morelos, o hablar del Quintana Roo de Mario Villanueva y sus nexos con el narcotráfico, o bien, abundar en la gestión en Jalisco de Cosío Vidaurri, sin dejar de rememorar el inexplicable enriquecimiento de Arturo Montiel, maestro de Peña Nieto, por sólo citar algunas de sus cartas fuertes.

Los panistas nunca nos vamos a oponer a la rendición de cuentas públicas de ningún gobernante; por supuesto, tampoco de uno de los nuestros. Es principio ético de gobierno rendir cuentas, pero en el PAN no admitimos supuestas lecciones de transparencia de quienes todavía tienen cuentas pendientes con la historia, aunque éstos quieran confundir a los ciudadanos y apostar a la desmemoria de una sociedad que los quitó del poder hace nueve años, pero no por ello los deslindó de su pasado.

Fallaron el golpe los priístas. Se equivocaron al escoger su objetivo. Vicente Fox no tiene cola que le pisen. El pecado de Vicente Fox, que tanto hace enojar a los señores del PRI, es que haya acudido al registro de Alejandro Zapata, candidato panista a gobernador en San Luis Potosí; y que el sábado pasado participó en un evento de jóvenes en Colima para respaldar a Martha Sosa, la candidata panista al gobierno de ese estado.

Y es que Vicente Fox está en campaña y va a estar con los candidatos del PAN en cada una de sus campañas. Lo dijimos hace tiempo: Vicente Fox forma parte del comité panista de planeación estratégica de nuestra campaña federal. Eso es justamente lo que espanta al PRI.

Pero eso es muy fácil de corregir. Es sencillísimo. Nosotros no vamos a dejar de apoyar a Vicente Fox. Fox tampoco va a dejar de apoyar las campañas del PAN. El PRI tiene al alcance de la mano una solución para emparejar el marcador, una medida fácil de poner en marcha, clarita: en lugar de buscar que Fox salga de la contienda electoral, mejor metan a los ex presidentes de la República del PRI para apoyar sus campañas de 2009. ¡Anímense, priístas valientes!

Presidente nacional del PAN
14 Abril 2009 03:35:19
¿Guerra sucia?
¿En verdad los priístas creen que el Partido Acción Nacional ha iniciado una “guerra sucia” contra ellos, por el simple hecho de pedir definiciones en materia de seguridad pública?

¿Criticar, señalar, comparar a los gobiernos y actitudes priístas, poner en duda logros priístas, verificar biografías priístas, es una guerra? ¿No es eso la esencia misma del debate democrático y la consecuencia de vivir en un país plural con libertad de expresión? Para los que se llenan la boca exigiendo al PAN detener la guerra sucia, la réplica es: ¿el PRI practica la “guerra limpia”?

Los señalamientos panistas de los últimos días ni son ataques sucios ni mucho menos guerra. La guerra es la negación de la política y tiene como objetivo aniquilar al enemigo. El PAN no está en guerra contra nadie, no ve en el PRI a un extraño enemigo. Sólo acaso a un adversario político de piel delgada para la crítica.

Todos los posicionamientos panistas son, han sido y serán públicos. Damos la cara para afirmar lo que creemos. Rubricamos con el logotipo del partido toda nuestra publicidad.

Nada hacemos desde la clandestinidad o del cobarde anonimato. Entendemos a la democracia como un sistema de libertad para acceder al poder. Un sistema de organización de la libertad de saber, de tener, de conocer, de pensar, de escribir, de asociar y, claro está, de expresar.

No creemos en una democracia tutelada. Como aquella que impedía a los curas o ministros de cualquier culto votar; o aquella otra de la que el PRI se valió tantos años para mantener el control político autoritario en la ciudad de México e impedir votar a los capitalinos.

Toda esa suerte de “patrocinio”, “auxilio” o “abrigo” al sistema democrático mexicano para, supuestamente, “ponerlo a salvo” de expresiones que “denigran” a la política, en el fondo es una actitud insoportablemente paternalista. ¿Acaso los ciudadanos necesitan de un semáforo que les indique qué atender de los discursos políticos?

Ese “socorro” o “ayuda” del Instituto Federal Electoral al multar a los partidos políticos por expresiones juzgadas como incorrectas en realidad se convierte en una restricción a la libertad, una tutela al ciudadano, un reproche a la palabra. El IFE, taller cívico de los mexicanos, con esa actitud silenciadora está alentando una democracia muda.

El IFE no construye autoridad con multas. Sus monitoreos de televisión tienen más hoyos que un queso gruyere, también ya vimos el lío con la credencial 03 y dejaron sin spots la precampaña panista de Nuevo León. ¿No ve el IFE abatida la confianza de los ciudadanos, como lo demuestran todas las encuestas?

El IFE será más autoridad si se dedica a lo suyo: organizar la elección. En ocasiones parece un árbitro más atento al aplauso del graderío que a mostrar profesionalismo en sus decisiones.

En el PRI deberían entender que nadar de muertito tiene ventajas: se avanza en las encuestas; pero también tiene inconvenientes: se pierde condición física para las brazadas; además, nadar de muertito tiene un riesgo: no se sabe a dónde se va, sólo se deja impulsar por la corriente.

***

Acaba de morir la famosa y prolífica escritora española Corín Tellado, maestra de la llamada “novela rosa”. Su escritura, siempre romántica, rebosante de enamoramientos, emociones cordiales, lazos de pasión, sueños compartidos, tramas cursis y, casi siempre, un final feliz, alcanzó más de 4 mil novelas. Bueno pues el PRI quiere un sistema democrático rosa, sin debate, reservado, bonito, primoroso. Quiere una democracia a la Corín Tellado. ¿Se creerá el IFE ese cuento idílico? Ya veremos.

Presidente nacional del PAN
07 Abril 2009 04:09:12
Josefina
Parece frágil, pero es más fuerte que un roble. Es conciliadora, pero al mismo tiempo goza de convicciones imbatibles. Amable, servicial, eficiente y generosa servidora pública. Jose, le llaman sus más cercanos colaboradores.

El desempeño de Josefina Vázquez Mota durante casi nueve años ininterrumpidos en el servicio público es destacadísimo. Siempre en el gabinete social. Siempre en la lucha política por la igualdad entre los mexicanos.

Combatió, con éxito, la pobreza en el gobierno de Vicente Fox. Allí, en la Secretaría de Desarrollo Social, logró hacer claras y transparentes, por primera vez en la historia de México, las mediciones a la eficacia de las políticas públicas contra la pobreza. Distinguió esa pobreza en alimentaria, patrimonial y de capacidades; y al diferenciar ese flagelo nacional, buscó y encontró mejores respuestas.

Con ese solo hecho de evaluar abierta y transparentemente las políticas de desarrollo social, Josefina Vázquez Mota le abrió un hueco al asistencialismo clientelar de los gobiernos priístas. Con esa medida de rendición de cuentas en el gasto destinado a abatir el atraso y la marginación, Vázquez Mota dejó huella rotunda e imperecedera contra el uso político de la pobreza.

En el gobierno del presidente Calderón, Josefina atendió con diligencia el reto inmenso de modernizar la educación que imparte el Estado.

Estuvo comprometida siempre con la educación pública, la educación pública laica, gratuita, obligatoria y, sobre todo, de calidad.

En condiciones difíciles, supo estar al frente del acuerdo modernizador de la educación. Los primeros pasos por profesionalizar, dignificar y retribuir correctamente al magisterio son de Josefina Vázquez Mota; pero al mismo tiempo la exigencia de evaluación del desempeño de todos los maestros de México es de Josefina.

Garantizar la educación no sólo es abrir la puerta de las escuelas a los educandos, sino también exigir a los maestros un trabajo puntual, cierto, eficaz y ordenado. Josefina puso a los maestros a hacer la tarea.

Ahora, toda esa experiencia y todo ese capital político estarán sometidos al juicio de los ciudadanos como candidata a diputada federal en el proceso electoral que se avecina.

Con generosidad, Josefina aceptó contender por una curul en la Cámara de Diputados. Sin duda, ella será la líder de la campaña. De esa nueva campaña legislativa para modernizar al país, para consolidar el estado de derecho y hacer efectiva en todas las esferas de gobierno la rendición y evaluación del desempeño.

Josefina sabe y conoce la labor legislativa, primero por las múltiples comparecencias que atendió en su larga carrera administrativa, pero también porque en el inicio de su carrera política Josefina fue diputada federal. En el año 2000, cuando ganó Vicente Fox, Vázquez Mota ganó una diputación federal. Conoce, pues, y conoce bien a la representación nacional.

Y en esa Cámara, continuará su lucha contra la pobreza de muchos mexicanos, y contra la ignorancia de otros tantos. Gracias, Jose.

***

Ahora la agenda educativa estará en manos de Alonso Lujambio Irazábal. Estamos seguros de que sabrá honrar el rumbo, sin tregua ni retorno, que imprimió su antecesora Vázquez Mota para modernizar la educación mexicana que imparte el Estado. Alonso Lujambio sabrá honrar también la memoria de un gran mexicano, quizá de los más grandes del siglo pasado: José Vasconcelos Calderón.

Presidente nacional del PAN

31 Marzo 2009 03:35:51
Nuevo León
Nuevo León es un emblema mexicano de éxito, de desarrollo, de coraje cívico, de clase empresarial pujante, de empleo y de luchas democráticas.

Nadie puede olvidar la arrastrada a Fernando Canales Clariond, en la escalinata del Palacio de Gobierno de aquella entidad, cuando exigía un sufragio efectivo, un padrón sin muertos, credencial para votar con fotografía y tinta indeleble para evitar los dobles, triples o múltiples votos a favor del candidato del PRI.

Antes de esas luchas por el acceso democrático al poder protagonizadas, entre otros, por los panistas Luis Santos de la Garza, José Luis Coindreau, Jesús Hinojosa, Tere Madero o Don Alberto Fernández Ruiloba, la sociedad de Nuevo León se ocupó de la educación pública de calidad y lanzó, si no mal recuerdo hace por lo menos treinta años, una ofensiva contra el libro de texto único para los alumnos nuevoleoneses.

Esa batalla cívica de una educación libre fue el primer paso de un Nuevo León en libertad. Sin libertad de educación no hay libertad democrática, y sin libertad democrática no hay libre asociación, libre empresa, libre manifestación de ideas y mucho menos autoridad legítima.

Nuevo León está listo para otra batalla democrática. Una nueva cita local con las urnas renovará al Congreso del estado, a las alcaldías y a la gubernatura.

En el lado del PRI, han lanzado al secretario de Gobierno del gobernador Natividad González, al joven Rodrigo Medina. Me imagino que los priístas pensaron muy bien la elección de su candidato, pero cabe hacer unas preguntas acerca de su ineficiencia: ¿Rodrigo Medina —secretario de Gobierno— no tiene alguna responsabilidad del desgobierno en el que se encuentra Nuevo León? ¿Exagero? ¿No es desgobierno que los delincuentes tomen las calles de Nuevo León en abierto desafío a la autoridad? Los índices de delincuencia en el Estado en los últimos seis años que gobierna el PRI se dispararon a la alza. ¿Qué hacía mientras el flamante secretario de Gobierno, encargado de aplicar y ejecutar la ley? ¿Preparar su candidatura a gobernador?

Es mucho lo que se juega en Nuevo León. Es un estado de enorme poder cultural, social y económico. La crisis económica mundial y el desafío de los delincuentes sugieren a los nuevoleoneses no dejar su Estado en manos de un amateur.

Un amateurismo capaz de aliarse con el Partido del Trabajo. No tuvieron empacho los del rostro joven en unirse a un partido que quiere la nacionalización de las afores, la renegociación del Tratado de Libre Comercio y la candidatura de López Obrador. Mostraron su temor a no poder conseguir suficientes votos.

El PAN ofrece como candidato a gobernador a Fernando Elizondo Barragán. Elizondo es suma de experiencia probada de gobierno y alianza plena con el gobierno del Presidente Calderón en el combate a la delincuencia organizada que intenta debilitar el estado de derecho y reclama, sin titubeos ni pasividades, la acción decidida del Estado.

Fernando Elizondo conoce el reto de la seguridad, porque ya fue gobernador interino de ese mismo estado, pero además sabe de fuentes de empleo, de educación, de leyes y de empresas. No llegará a aprender ni a ensayar. No es un improvisado. Fernando Elizondo no va a cuidarse él, va a cuidar a Nuevo León y no va a construir un futuro político personal.

Nuevo León ya probó la alternancia. Ya conoce de resultados de gobiernos del PRI y del PAN. Sin duda, sabrá valorar a Fernando Elizondo, futuro gobernador de Nuevo León.

***

El presidente Barack Obama comparó al presidente Calderón con Elliot Ness. Al Capone, seguro, estará en otro partido.

Presidente nacional del PAN
24 Marzo 2009 04:03:21
Definición
Todos supimos de la inclusión del narcotraficante mexicano Joaquín El Chapo Guzmán en la lista de los millonarios del planeta que elabora la revista estadounidense Forbes.

En mil millones de dólares, al menos, calculó Forbes —sin que nadie conozca la base de esa estimación ni el grado de rigor con que fue hecha— la fortuna del famoso y, según esto, acaudalado Chapo Guzmán.

En México, las reacciones a la publicación de Forbes opacaron la difusión de un reportaje extenso y documentado de la revista londinense The Economist que por esos mismos días abordó el fenómeno mundial del narcotráfico y particularmente su situación en nuestro territorio. La revista inglesa (la cual goza de un indiscutible prestigio periodístico) destacó el compromiso personal y político que ha mostrado el presidente Calderón desde el inicio de su mandato en relación al tema, y subrayó que es el primer presidente mexicano en afrontar el problema de esa manera.

El escándalo provocado por la lista de Forbes eclipsó los datos aportados por el reportaje de The Economist. La histórica lucha que encabeza el presidente Calderón pasó a un segundo término en la cobertura sobre el tema, frente a las sumas y restas de Forbes.

El Presidente de la República, desde el primer día de su gestión, puso la seguridad como la más alta prioridad de su gobierno. Desde las primeras horas como mandatario estableció con claridad el rumbo hacia donde íbamos, cómo habríamos de encarar ese grave problema y los resultados que estábamos buscando, los cuales se han venido logrando parcialmente.

No están en duda la voluntad y el empeño del Presidente para vencer a los narcotraficantes. ¿Puede alguien, con fundamento, negar los logros de este gobierno federal panista en materia de decomisos y arrestos de narcotraficantes, justo a unos días de la captura de Vicente Zambada, hijo del famoso Mayo Zambada, y de la aprehensión de Sigifredo Nájera, acusado de asesinar a militares y de haber planeado atentados a los edificios del consulado de Estados Unidos y de Televisa, en Monterrey, Nuevo León?

Los resultados alcanzados a la fecha desmienten a analistas trasnochados que afirman que el crimen es superior a la fuerza legítima del Estado. Después de esas capturas, ¿podrá alguien sensatamente pedir al Presidente “fajarse los pantalones” para tomar decisiones?

Aunque le duela al PRI reconocerlo, ningún presidente surgido de sus filas durante las siete décadas que gobernaron al país enfrentó con la intensidad, determinación y valentía con que lo hace el presidente Felipe Calderón la lucha por garantizar la tranquilidad de las calles y la salud de los jóvenes mexicanos.

El esfuerzo del Presidente requiere del respaldo de los mexicanos. No sirven los regateos, titubeos y menos las bravuconadas. Dicho de otro modo, el desempeño del Presidente de la República debe ser acompañado del rechazo de todos los actores políticos y sociales a los criminales.

¿Qué detiene al PRI para aprobar la ley de extinción de dominio, cuyo fin es despojar a los delincuentes de los bienes obtenidos de forma ilícita? Es falaz aludir a que se trata de un asunto electoral. Es una exigencia también de líderes y organizaciones sociales que no pertenecen a ningún partido y que son ajenas a la coyuntura electoral, como el señor Alejandro Martí y la asociación México Unido contra la Delincuencia, entre otros actores civiles.

El país espera la definición del PRI en este tema de primera importancia para todos. Su indefinición —y no nuestra exigencia— suena ya a disco rayado. Se acaba el tiempo para sacar adelante esta reforma en este periodo de sesiones y los priístas, con evasivas, descalificaciones y retórica del pasado, lo están perdiendo.

Veremos las modificaciones que proponen a las iniciativas y, con ello, de qué tamaño es su compromiso contra la delincuencia.

***

La construcción de la nueva refinería de Pemex es uno de los más grandes proyectos del sexenio del presidente Felipe Calderón. Se trata de un proyecto con una gran inversión. Conviene desarrollarlo con transparencia para que sepamos todos las razones para que tan significativa inversión (más de 5 mil millones de dólares) vaya a tal o cual lugar del país. Por supuesto, ante una invitación así, a conducirse con transparencia, el PRI no quiere participar… Nada nuevo.

Presidente nacional del PAN
17 Marzo 2009 04:00:29
¿Sin prisa?
La seguridad es el resultado de los esfuerzos que los distintos miembros de una sociedad realizan para estar seguros. Esto no es una redundancia, sino la certeza de que nuestra seguridad depende de todos. Todos somos responsables de procurárnosla. La seguridad es, entonces, como señalan los expertos en la materia, síntesis de la vida social.

Lo anterior no elude el hecho de que el Estado es el primer responsable. Es quien tiene la encomienda de promover, organizar y articular con eficacia el esfuerzo de los otros actores sociales para dar seguridad. El Estado, responsablemente, debe cumplir su obligación, hacer su tarea, y todos los demás hacer la nuestra.

Ante la crisis que hoy enfrenta la seguridad en México —la cual sólo se explica como resultado de largas décadas de incapacidad gubernamental—, el presidente Felipe Calderón asumió desde el primer día de su mandato un compromiso personal y político para enfrentarla con determinación, inteligencia y valentía.

La estrategia del gobierno federal arroja indicadores de éxito, que se expresan en las cifras históricas de decomisos de droga, dinero del narcotráfico y armas, así como en el número de arrestos de individuos vinculados con el tráfico o la venta de droga en las ciudades y pueblos del país. El gobierno reconoce que el costo de esta lucha es alto. A la vista están los violentos enfrentamientos y el saldo de los ajustes de cuentas entre bandas criminales. Policías honestos y elementos del Ejército mexicano se afanan diariamente y arriesgan su vida en este difícil combate.

Pero en cuestiones de seguridad no cabe la ambigüedad. Quienes ostentan responsabilidades públicas sólo tienen dos opciones: están en contra de las mafias criminales y actúan en consecuencia o se instalan en la simulación. Una autoridad que pretende colocarse al margen y eludir la confrontación acabará en el solapamiento o, peor aún, en la complicidad.

Esto incluye obviamente a los legisladores, que son los responsables de hacer mejores leyes, y en este caso dar al Estado y a las fuerzas de seguridad y justicia en particular más y mejores herramientas para hacer su trabajo y entregar mejores cuentas a los ciudadanos.

En ese marco, el PAN ha insistido en que el PRI tiene que definirse. Llevan mucho tiempo en el Congreso las iniciativas legislativas para fortalecer el combate a quienes venden droga en nuestras calles y escuelas, y para quitar a los delincuentes los bienes que obtienen como resultado de su actividad criminal. Hemos reiterado que es hora de aprobarlas, sin más pretextos ni dilaciones, en este periodo de sesiones.

El PRI responde que no hay prisa y alega que se trata de una cuestión electoral. En el PAN decimos que sí la hay, porque la tarea es de tal importancia para la gente que no admite que un partido político se la quiera llevar con calma y, menos aún, en aras de su interés electoral. Para las campañas y las elecciones ya tendremos tiempo.

Pero México no está esperando que la ambigüedad se acabe únicamente en el PRI. Nuestro país no tiene el monopolio del narcotráfico ni de la corrupción, como afirmó desde París Carlos Fuentes. Por más que trabaje el gobierno mexicano en el combate a la oferta, el problema no podrá resolverse a fondo sin el compromiso contundente del gobierno de EU para reducir la demanda. Si ese país no fuera el mayor mercado de droga del mundo, señaló hace poco el presidente Calderón, sencillamente no tendríamos este problema.

Y peor aún, si el gobierno estadounidense no toma medidas de verdad eficaces, más allá de la retórica, para detener el flujo indiscriminado de armas de todo tipo y calibre, que hoy dotan a los cárteles de la droga de una inédita capacidad de fuego, la violencia y la muerte seguirán causando estragos de este lado de la frontera.

Sobre la corrupción, basta revisar la detallada investigación de la periodista Doris Gómora, que presentó ayer EL UNIVERSAL, la cual da cuenta con ejemplos precisos de cómo elementos de corporaciones policiacas de Estados Unidos se encuentran “atrapados” en las redes de corrupción de las mafias criminales.

El problema es de todos. Por tanto, los que sólo ven en esto un asunto electoral o un riesgo para sus intereses, o aquellos que piensan que se trata de una crisis en la casa del vecino, se equivocan y hacen más grave el daño, porque su apuesta irresponsable no es otra que la de posponer, para las nuevas generaciones, la solución que tarde o temprano habrá de correr a cargo de todos.

Presidente nacional del PAN
10 Marzo 2009 04:02:47
Mujeres en acción
En días pasados celebramos el Día Internacional de la Mujer y resulta difícil creer que apenas en 1953 se otorgó a las mujeres mexicanas el derecho a votar.

Desde siempre, el Partido Acción Nacional ha respaldado con hechos su compromiso de garantizar y ampliar la participación efectiva de las mujeres en la vida social y política del país. La fuerza interior, la visión de futuro y la capacidad de infundir esperanza, características de las mujeres, se vuelven herramientas invaluables para la lucha democrática y para la construcción de un México moderno y más justo.

La participación de las mujeres mexicanas en la actividad política es una tradición que encuentra en la historia del PAN antecedentes muy significativos. Recordamos, por ejemplo, a Delfina Botello, inquebrantable luchadora social y la primera mujer que compitió por un cargo público, la alcaldía de Tacámbaro, Michoacán; a Rosario Alcalá, quien contendió por primera vez por una gubernatura, la de Aguascalientes; y a Florentina Villalobos, que lo hizo por una diputación en Chihuahua, por sólo mencionar a algunas.

Hoy en día, sin duda una de las principales fortalezas del PAN es precisamente la de ser el partido con el mayor número de diputadas federales y senadoras de la República. De un total de 137 legisladoras, casi la mitad de ellas, 61, son panistas, mientras que el PRI y el PRD apenas cuentan con 22 y 32 mujeres, respectivamente, en el Congreso mexicano. En el PAN, esto es motivo de orgullo; sin embargo, sigue siendo insuficiente la representación femenina en el quehacer legislativo.

Por ello, Acción Nacional irá a las elecciones intermedias de 2009 con el más alto número de candidatas en toda la historia del partido a contender por gobiernos estatales, alcaldías y diputaciones. El PAN se propone apoyar decididamente a sus candidatas con la certeza de que en sus responsabilidades públicas actuarán con inteligencia y sensibilidad, y de que serán las mejores aliadas del gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa en el empeño por defender la salud y la seguridad de los mexicanos.

También en la Plataforma Electoral del PAN 2009-2012 las mujeres ocupan un lugar fundamental. Ahí el partido se compromete a impulsar una reforma integral a la Ley Federal del Trabajo que garantice más y mejores empleos para las mujeres mexicanas, así como a generar mecanismos para erradicar la desigualdad de género y la brecha educativa entre hombres y mujeres y, por supuesto, a promover programas que garanticen la salud y la vida de las mujeres.

El PAN seguirá de igual forma respaldando decididamente los programas del gobierno federal orientados al desarrollo pleno del género femenino.

Pocos actos indignan tanto como la violencia en contra de las mujeres. Es responsabilidad del Estado garantizar su integridad. Por ello, resulta incomprensible que un gobierno, el del estado de México, haya desaparecido el Instituto Mexiquense de la Mujer, siendo esta entidad la que ocupa el primer lugar en el país en violencia contra las mujeres y donde más muertes de mujeres se han registrado en los últimos años por abusos y actos violentos.

En el respeto y la defensa de los derechos de las mujeres no cabe la simulación ni es suficiente la retórica de ocasión. Hacen falta compromisos de gobierno y acciones concretas para garantizar la equidad y la igualdad de oportunidades. La historia nos enseña que las mujeres constituyen el pilar fundamental de la sociedad. Ojalá que después de este Día Internacional de la Mujer todos los días sirvan para asumir que en la defensa de los derechos de ellas está el destino de todos nosotros.

Presidente nacional del PAN

24 Febrero 2009 04:59:37
Bien común
Muchas familias mexicanas advierten, con preocupación, el riesgo de verse afectadas por la crisis que hoy amenaza la economía del mundo. Temen —como es natural— por su empleo, sus ahorros, su patrimonio y, especialmente, por las oportunidades que, de cara al futuro, anhelan para sus hijos.

Negar la magnitud y severidad de la crisis financiera global o suponer que no tendrá impacto en México es absurdo e irresponsable. Esta crisis marcará el fin de un ciclo económico iniciado 20 años atrás con la caída del muro de Berlín. Presenciamos el agotamiento de los paradigmas económicos que orientaron aquella manera de mundialización y enfrentamos el reto de construir una nueva forma de hacer más humano y habitable nuestro planeta.

Quienes en años pasados confundieron la naturaleza del mercado y la del Estado cometieron un grave error que hoy pagamos todos. El mercado es fuente de bienestar, pero sólo el Estado es fuente de justicia. De esto tenemos certeza en el PAN.

Creemos en una economía social de mercado en la que la primacía es del emprendedor y no del especulador; en la que la libre iniciativa es condición necesaria, pero no suficiente para construir un orden económico justo y el Estado debe corregir la prepotencia económica, como decía Efraín González Morfín, o los egoísmos individuales.

En la visión del PAN, el concepto de Estado no se opone al de libertad. Por el contrario, el Estado garantiza la libertad de todos. La historia muestra evidencia de que el mercado sin Estado es el reino del más fuerte, mientras que el Estado sin mercado inhibe la competencia que motiva la iniciativa privada.

Nuestro empeño político se inspira en una concepción de convivencia libre y ordenada. La armonía de los aspectos individuales y sociales en un orden justo y dinámico son condiciones necesarias para lo que los panistas llamamos bien común.

No nos sorprende que en tiempos difíciles —y bajo el alegato falaz del Estado fallido— se entusiasmen algunos que en el río revuelto buscan que México regrese al pasado.

Pero los gobiernos del PAN, precisamente en épocas de prueba, demuestran que no fallan ni para mitigar los efectos de una crisis económica mundial ni para combatir a la delincuencia criminal.

Falla un gobierno que se desentiende de generar igualdad de oportunidades; que deja sólo en manos de los particulares la procuración de bienes y servicios básicos; que renuncia a intervenir en el mercado para compensar desventajas y que reniega de su deber de garantizar el acceso de todos a los bienes que son públicos.

Es fallido también el gobierno que concede a los delincuentes márgenes de impunidad a cambio de una aparente y efímera tranquilidad, como aquella simulada paz social que por décadas cantaron los priístas, aunque en realidad escondía el germen de la violencia y de la corrupción que los mexicanos de hoy nos vemos obligados a combatir.

Ese tipo de Estado, que hereda los problemas a las siguientes generaciones y que no los enfrenta como forma de eludir el juicio presente, ese es el verdadero Estado fallido.

La idea de bien común es la mayor fortaleza del PAN para encarar el futuro, la renovamos frente a cada elección y la plasmamos en una plataforma política, que este año busca concretar los conceptos de libertad y de justicia, porque en ese ideal se resume el proyecto modernizador de Acción Nacional.

Desde nuestra convicción de responsabilidad común por el destino de todos, impulsaremos una reforma laboral integral, que promueva el empleo digno y estable; queremos rendición de cuentas y transparencia en todos los sindicatos y subrayamos un compromiso para disolver los monopolios que sofocan la competencia en detrimento del consumidor. Insistiremos en la reelección de alcaldes y legisladores, porque los obligan a rendir cuentas a sus gobernados.

Retomaremos la tarea de convertir el sector energético en impulso para el desarrollo sustentable y fuente de crecimiento y empleo, y defenderemos los recursos naturales del país como bienes públicos para el mejoramiento personal y comunitario.

El bien común en Acción Nacional es resultado del trabajo de todos y la acción política no es patrimonio de una persona, sino responsabilidad imperiosa y urgente también de todos.

Acción Nacional no es propiedad de los panistas. Es espacio de construcción de ciudadanos y escenario de participación social, para asumir nuestro compromiso con el destino colectivo.

Presidente nacional del PANA
10 Febrero 2009 04:56:10
Indolencia
El senador Manlio Fabio Beltrones se suma al presidente Calderón y dice que debemos dejar atrás el catastrofismo en esta crisis, pero al mismo tiempo arremete contra el gobierno federal y lo condena por, a su juicio, la “indolencia gubernamental” para tomar medidas y paliar los efectos de esta crisis económica mundial que sufre el planeta entero.

Todos entendimos lo mismo. El senador Beltrones atribuyó insensibilidad, descuido o negligencia en el manejo de la economía al gobierno del presidente Calderón. Muy bien. ¿Insensibilidad? Veamos los hechos más allá de los dichos.

Mientras Beltrones impulsa, organiza y participa en otro foro en el Senado de la República, “México ante la crisis: ¿qué hacer para crecer?”, el Presidente ya había tomado una serie de medidas para proteger la economía familiar y defender el empleo como, por ejemplo, congelar el precio de la gasolina y el del gas LP y garantizar el acceso a la seguridad social a los que pierdan su trabajo en este año.

Antes, el año pasado, se preparó el gasto público, sobre todo en infraestructura, para generar empleos y se adecuaron algunas leyes fiscales, todo ello con el apoyo del partido del senador Beltrones. ¿Indolencia de quién?

En el presente todas las medidas económicas se han aprobado en la cámara con el apoyo del PRI. Pero veamos el pasado.

¿Ya se olvidó la indolencia del PRI en 1994? ¿No se recuerda el error de diciembre, en el cual se aventaban culpas Ernesto Zedillo y Carlos Salinas? ¿Se olvidaron los alfileres con los que estaba sostenida la economía? ¿Cuántos empleos perdimos los mexicanos y cuánto valor perdió nuestra moneda por ese desatino priísta?

La crisis actual viene del exterior. La crisis de 1994 fue ocasionada por “desequilibrios internos”, como se le dice eufemísticamente a las indolencias priístas.

¿Comparamos para saber en qué gobiernos hubo indolencia? En diciembre de 1994 el déficit de la cuenta corriente representaba 7.65% de nuestro Producto Interno Bruto. Hoy es de 1.26%. Esto quiere decir que los mexicanos en épocas del PRI teníamos que trabajar más, casi ocho veces más que hoy, para pagar el desbarajuste que ocasionaron sus administraciones.

Veamos las reservas del Banco de México. ¿Ahorraron los priístas? Las reservas en 1994 eran de 6 mil millones de dólares. Ahora las reservas son de 83 mil 631 millones de dólares al 30 de enero de 2009. ¿Indolencia para cuidar el ahorro nacional? La de los priístas.

También afirmó el senador Beltrones que la devaluación del peso no viene de afuera. Quizá tenga razón; la demanda también puede ser interna, los mexicanos también pueden comprar dólares. ¿Pero qué propone el PRI? ¿Tener un régimen cambiario fijo, en el que el valor del peso frente al dólar lo determine el Presidente para que, a la hora de la cuenta, el valor real del peso mexicano lo paguen los contribuyentes, como en 1994, en esa catástrofe ocasionada por la indolencia del PRI?

Pero también podemos hablar de la deuda del Estado mexicano. En 1994 el endeudamiento público neto era de 35% del Producto Interno Bruto; hoy representa alrededor de 5%. ¿Indolencia de los gobiernos del PAN que mantienen bajísima nuestra deuda?

Puede haber descuidos, e incluso equívocos, pero como bien dice también el senador Beltrones, es mejor serenarnos todos y todos juntos asumir la tarea de aminorar los efectos de una crisis que no se debe a la indolencia del gobierno de Calderón, como la de 1994, provocada por la insensibilidad, la indolencia del PRI.

Presidente nacional del PAN
03 Febrero 2009 04:31:24
Estado fallido
Sigue la mata dando. Buscan endilgar al Estado mexicano el calificativo de “fallido”, y pretenden insistentemente comparar el combate a la delincuencia del gobierno del presidente Calderón con las guerras domésticas de otros países, en donde sí tiemblan los cimientos de la convivencia pacífica.

En cualquier teoría política encontramos que el Estado tiene cuatro elementos constitutivos, a saber: la sociedad, que es su elemento humano; el territorio, que es su escenario natural; el gobierno, que es su facultad sobre las personas o la sociedad, y finalmente su soberanía, que es esa capacidad de imponer su gobierno a esa sociedad, en ese territorio y a las personas que allí viven, sin injerencia exterior.

Los cuatro elementos están presentes en el Estado mexicano, no falta ninguno.

Los cantos de Estado fallido son en realidad impugnaciones al Estado. Para nadie es un secreto que antes de hablar de Estado fallido se echó a volar en los foros académicos y políticos aquel otro concepto contra el Estado llamado “crisis del Estado”, el cual rápidamente corrió por escuelas, universidades y partidos políticos.

Se sostuvo entonces y en gran medida se sigue soportando la tesis de que los grandes problemas de la globalización confesaban esa crisis del Estado, porque éste no era capaz, a juicio de los impugnadores del Estado, de garantizar a escala planetaria el bienestar de todas las personas.

Los problemas ecológicos, migratorios, económicos, etcétera debían atenderse por encima de las fronteras territoriales de un Estado y, por tanto, el Estado está en crisis ante su supuesta inoperancia para dar respuesta a esas exigencias.

La conclusión es sencilla: el concepto de Estado fallido es una reedición de ese otro concepto de crisis del Estado que sólo sirve a los poderes fácticos que no quieren vivir en el imperio de la ley.

Dicho de otra manera, el imperio del Estado incomoda y es necesario debilitarlo para que las fuerzas sociales y económicas —que el Estado debe controlar y ordenar— actúen sin reservas, sin límites.

Entonces habrá que preguntarnos: ¿a quién beneficia la crisis del Estado? La respuesta es obvia: a todos aquellos que sueñan con un Estado fallido.

Son los mismos enemigos del Estado los que, acompañados por plumas, coros e “inteligencias”, ayudan a derruir la única frontera institucional de entendimiento humano que puede garantizar libertad y exigir justicia.

¿Qué otro arreglo institucional en México distinto al Estado puede redistribuir los recursos económicos? ¿Quién, además del Estado, puede o debe combatir a los delincuentes? ¿Quién puede responder por la desigualdad que deja el mercado? ¿A quién, por fuera del Estado, le va a importar una educación pública y de calidad?

Karl Popper dibujó a los enemigos de la sociedad abierta y afirmó que el Estado no debe imponer valores, cierto; pero ahora la libertad y la justicia están amenazadas, precisamente, por los enemigos del Estado. ¿Acaso el terrorista no es enemigo del Estado? ¿El mercado sin límites no es enemigo del Estado? ¿Los fundamentalismos que buscan imponerse sobre el Estado no son muestra plena de esos enemigos?

El Estado mexicano necesita fortalecerse, ser eficaz, agilizar sus respuestas, pero ello no quiere decir que esté en crisis o que haya fallado.

***

El cumplimiento de la ley electoral, puede y debe respetar a la audiencia. Esa tarea es de los concesionarios y permisionarios de radio y televisión y, claro, de la autoridad electoral.

Presidente nacional del PAN

27 Enero 2009 04:35:52
Laico
¿En la democracia mexicana, puede el Presidente acudir a un acto religioso de manera pública? ¿Se pone en riesgo la laicidad del Estado por la participación del Presidente en ese evento?

Para nadie es un secreto que la relación entre la Iglesia católica y el Estado mexicano estuvo caracterizada, en palabras de Pablo Latapí Sarre, por la incomunicación, la suspicacia, la hostilidad y la simulación (Andante con brío, FCE, 2008, p.32).

La relación accidentada se explica por un conflicto armado conocido como la cristiada y, sobre todo, por unos “arreglos” celebrados entre los obispos y el gobierno de Emilio Portes Gil.

Esos arreglos provocaron un modus vivendi, según Latapí Sarre, que “consistía en un conjunto de reglas no escritas que normaban necesariamente la actuación tanto de los católicos (y de los sacerdotes y obispos) como de los funcionarios del Estado. A estos últimos ese modus vivendi les marcaba las conductas políticamente correctas, establecía los límites de lo permitido, interpretaba las leyes y prescribía los estilos de comunicación con el mundo eclesiástico.

A las autoridades eclesiásticas y a los católicos en general ese modus vivendi les imponía múltiples comportamientos en la vida pública, sobre todo en su relación con el gobierno. Podemos calificar de polarización ideológica el saldo que ha dejado en la sociedad mexicana el conflicto político-religioso; ese “cisma permanente”, como lo calificó Vasconcelos, dividió —y todavía divide— “a católicos y anticlericales en relación con la interpretación de nuestra historia, las características de nuestra cultura y nuestro proyecto como nación” (ídem, p.18).

Desde ese mismo modus vivendi se juzgó la presencia y las palabras del Presidente en el Sexto Encuentro Mundial de la Familias convocado por la Iglesia católica en días pasados. Volvieron a salir la suspicacia, la hostilidad y la convocatoria a la simulación del pasado.

Los críticos no pueden probar una sola política pública del gobierno federal, iniciativa de ley o decreto, animado por la convicción personal religiosa del Presidente.

La construcción de las decisiones del Estado debe ser y es laica (sobre todo la educación pública). ¿Tiene derecho el Presidente a tener creencia religiosa? ¿Compromete la laicidad del Estado que el Presidente vaya a misa fuera de Los Pinos? ¿En verdad, los ciudadanos mexicanos son manipulables en su fe, por un acto del Presidente? ¿Cambiaría usted su creencia para emular al Presidente? Quienes afirman que sí ven una sociedad infantil y una democracia con tutelajes.

Ninguna decisión del gobierno de Calderón tiene filia o fobia religiosa. El derecho humano de libertad religiosa que ampara a todos los ciudadanos a conducir su vida por cualquier convicción religiosa, sea judía, musulmana, cristiana, está vigente e intacto.

¿Cómo explican los que creen que el Estado claudicó ante la Iglesia católica la entrega en la Secretaría de Salud de las “píldoras del día siguiente”, o el reparto de 30 millones de condones el año pasado? ¿Impiden a un hijo de una madre soltera la entrada en una guardería del IMSS por no tener fe de bautismo? ¿Se reparte leche en las parroquias? ¿Reclaman el acta de matrimonio religioso para expedir un pasaporte? ¿Sedesol no entrega beneficios a protestantes o evangélicos? Simple alharaca contra el Presidente.

El PAN no tienen el modus vivendi de la simulación de tiempos Priístas. Creemos en la libertad. No es cierto que el presidente Calderón inmiscuya los asuntos celestiales de la Iglesia con los terrenales del Estado.

Presidente nacional del PAN

13 Enero 2009 04:59:04
Ventisca
La semana pasada cayó una nevada “histórica” en Madrid, España. Fue tal la cantidad de nieve que colapsó las carreteras, cerró el aeropuerto y sembró el caos entre los ciudadanos madrileños.

De inmediato el partido que gobierna Madrid criticó al del presidente Rodríguez Zapatero, que gobierna al país, y este último hizo oposición al Partido Popular en la capital. Se reprocharon mutuamente no tomar las medidas pertinentes ni prevenir con eficacia el meteoro. Disputaron la pertinencia de las medidas tomadas para recuperar la vida cotidiana después del alud, criticaron los planes de contingencia y la secretaria encargada del tema comparecerá ante el Congreso a rendir su informe.

En una palabra lisa y llana: el gobierno y la oposición “politizaron” la avalancha de nieve que atrapó a miles de ciudadanos en Madrid y sus alrededores. Disputaron en radio, televisión y prensa el desempeño de sus gobiernos. Aprovecharon la oportunidad para criticar (los que están en la oposición) y defender (los que están en el gobierno) las medidas de protección civil contra ese fenómeno natural.

Nadie se quejó de que se estaba “haciendo política”. Porque evidentemente eso es lo que debe hacerse frente a una medida gubernamental: criticarla, apoyarla o sugerir modificarla, y cuando se critica, se apoya o se busca modificar una decisión de gobierno, se está haciendo política. Se está llamando a los ciudadanos a “tomar partido” en las cosas públicas, en los asuntos de la polis.

Dicho lo anterior, en México, en algunas ocasiones, cotidianamente se hace política y se niega, también, sistemáticamente, que se haga política. El término “política” tiene mala reputación, pero indudablemente la política es la gestión del interés general.

Las medidas que toma el Presidente, un gobernador o un alcalde son medidas públicas y, por tanto, políticas; y pueden ser criticadas o avaladas por los actores políticos, para que los ciudadanos se formen una opinión de soporte o de rechazo a esas medidas decididas por sus gobernantes. ¿Qué hay de malo en apoyar o enfrentarse, pacífica y democráticamente, a un acto de gobierno?

Frente a la crisis económica es claro que no hay los problemas inflacionarios como cuando gobernaba el PRI. La inflación anual promedio de 1970 a 2000 fue de 34%, de 1980 a 2000 de 39%, en los 90 de 17.5%. Desde que gobierna el PAN es de 4.6%.

El PRI, desde 1972 hasta 1999 (casi 30 años), entregó en el Infonavit 2 millones de créditos para vivienda.

Sólo Fox, en seis años entregó esos 2 millones de casas. Calderón lleva ya en sólo dos años más de un millón y medio de créditos para vivienda. Decir esos datos y apoyar desde un partido al gobierno del Presidente y sus programas de gobierno, ¿qué tiene de malo?

El PRI apoya a sus gobernantes. Incluso en el estado de México apoya, en anuncios de calle, la construcción del Tren Suburbano del presidente Calderón, en el que el gobierno mexiquense no tiene ninguna participación significativa.

Rechazar que el PAN pueda apoyar las medidas del presidente Calderón sería tan antidemocrático como rechazar que el PRI las pudiera criticar. El proceso electoral es y será la ocasión propicia para ese debate. Lo demás es ventisca de temporada.

***
Después del encuentro Obama-Calderón, se demostró que la nueva página en las relaciones entre México y Estados Unidos se puede escribir sin Jorge Castañeda, pero no se debe dejar de escuchar la inteligencia de Jorge Castañeda para redactarla.
30 Diciembre 2008 04:57:37
Atenas
Atenas, precisamente la ciudad, la polis que inventó la democracia, tuvo un año terrible, y deja una sensación de que nuestro sistema democrático, pensado y ejecutado por primera vez en esa ciudad por Solón, 600 años antes de Cristo, tiene algunos pendientes. El brutal asesinato de Alexandros, un estudiante de 15 años, a manos de la policía griega destapó la crisis y desbordó a su gobierno. Grecia nos deja una lección a valorar con cuidado: la democracia no satisface a muchos de nuestros jóvenes.

Atenas vivió recientemente una nueva primavera de Praga, un nuevo amanecer 40 años después de aquel emblemático 1968. Los desmanes callejeros protagonizados por una juventud enojada, sin ilusión, es, a primera vista, la victoria de una sociedad nihilista que sólo tiene como valor el consumo.

La muerte de Alexandros es una típica tragedia griega alcanzada en el final a sí misma. El día que la bala perforó su pecho, las manifestaciones de protesta incendiaron y destruyeron muchas tiendas del barrio más elegante de la ciudad, el Kolonaki. La zona de la ciudad —como Polanco con tiendas exclusivas—, extendida desde los pies de la imponente colina de Lykavitos hasta el centro de la ciudad, plaza Sintagma, fue escenario de otra tragedia, porque una de las joyerías saqueadas era de la mamá de Alexandros.

Atenas, como siempre, desde Sócrates, nos interpela. Nos pregunta. Atenas siempre será un reclamo a la razón. Las manifestaciones griegas de repudio a su gobierno, al Estado, a las leyes —le prendieron fuego a la biblioteca de la Facultad de Derecho—, pueden leerse con ligereza como un simple desmán juvenil, o bien, como una duda sobre la calidad de la democracia. En el oráculo de Delfos, la pitonisa que presagiaba el destino, entraba, antes de emitir su sentencia, en un estado de éxtasis, se dejaba poseer por Apolo.

A esa convulsión los griegos le llamaban entusiasmos. La democracia, al menos en la ciudad que la inventó, no está entusiasmando a los jóvenes y esa señal no debe ser menospreciada. ¿Por qué los jóvenes prefieren los métodos violentos a la simple rutina de depositar un sufragio en una urna, para hacerse escuchar? ¿Por qué a los jóvenes no los entusiasma la democracia?

Creo que la respuesta la tiene Platón en sus Diálogos. Es el triunfo de Calicles. Ese personaje clave del Gorgia, que dijo las siguientes palabras: “La filosofía tiene su encanto si se toma moderadamente en la juventud; pero si se insiste en ella más de lo conveniente es la perdición de los hombres. Por bien dotada que esté una persona, si sigue filosofando después de su juventud, necesariamente se hace inexperta de todo lo que es preciso que conozca el que tiene el propósito de ser un hombre esclarecido y bien considerado. En efecto, llegan a desconocer las leyes que rigen la ciudad, las palabras que se deben usar para tratar con los hombres en las relaciones privadas y públicas y los placeres y pasiones humanos; en una palabra, ignoran totalmente las costumbres. Así pues, cuando se encuentran en un negocio privado o público, resultan tan ridículos, del mismo modo que son ridículos, a mi juicio, los políticos cuando vienen a nuestras discusiones”.

Triunfó Calicles: la política está divorciada del pensamiento. Allí debe estar parte de la respuesta al porqué del repudio de algunos jóvenes, al menos griegos, y seguro mexicanos, a la democracia.

***

Que en el Año Nuevo se entusiasmen muchos jóvenes con nuestra democracia. Es mi deseo sincero.

Presidente nacional del PAN

16 Diciembre 2008 04:32:06
Treta
Era uno de esos sacerdotes de la religión de la avaricia. Respetado, aclamado y hasta venerado en Nueva York. Pontífice de la “meca capitalista”. Sus atributos eran el honor, la decencia y, sobretodo, la confianza. Su feligresía le depositaba no sólo sus inversiones y dinero, sino su confianza.

Se llama Bernard L. Madoff y al amparo del delirio provocado por la devoción al lucro, defraudó a sus clientes y construyó el más grande timo mundial en la historia de las finanzas.

El credo de la avaricia, parafraseando a Francis Fukuyama, funciona sólo con la confianza. “In Madoff we trust” clamaron la crema y nata de los grandes inversores mundiales. Así les fue. Se perdieron 50 mil millones de dólares, en un embuste de “proporciones épicas” que tiene lastimado el prestigio de muchos inversores. Lo mismo al Banco Santander, a los propietarios de los Metz de Nueva York o de las Águilas de Filadelfia. También a un grupo de obras de beneficencia (los estafadores limpian sus culpas con regalos de caridad) de la comunidad judía.

Bernard Madoff, de 70 años, era en su juventud un salvavidas en las playas de Queens. Ahorró cinco mil dólares y empezó a construir unas redes de préstamos entre sus amigos (lo que aquí se conoce como “tandas”), después comenzó a captar dinero y prestarlo en una pirámide de usuarios. Pronto prometió y cumplió rentas o intereses atractivos. Al esquema entran nuevos inversores que en realidad son pagadores de las rentas de los más antiguos. Mientras los ingresos crecían se pagaban los intereses, cuándo no crecen, obvio, la treta se descubre y se derrumba la pirámide.

Madoff duró toda una vida en la estafa. Conocía la ingeniería financiera, los juegos de ficción especulativa, los pasillos de Wall Street y sobretodo los recovecos legales de las estructuras bursátiles. Fue presidente de Nasdaq, el mercado de valores tecnológicos, y conquistó para ese mercado a Apple, Cisco y Google. Representó a las firmas de corretaje ante los reguladores del mercado de valores de Estados Unidos. En Miami se movía como pez en el agua en los centros sociales más exclusivos y, además, era donante del Partido Demócrata. Quizá aportó a la campaña de Barack Obama.

El andamiaje financiero de garantizar rendimientos más elevados que las inversiones normales, burlando las normas financieras y la fiscalización gubernamental, es una práctica conocida en México. Hace algunos años en cajas populares, con ese mismo engaño, Mauricio Dromundo defraudó a miles de jaliscienses, guanajuatenses y michoacanos. La Caja “el Arbolito” dejó en “la chilla” a otros tantos bajacalifornianos y sonorenses.

Bernard Madoff confesó todo. Llamó a sus hijos Andrew y Mark y desveló el secreto. Toda su reputación y riqueza era una gran mentira. El jueves pasado entró a la cárcel. Fue puesto en libertad tras garantizar, con su departamento de Manhattan, una fianza millonaria. Le espera un juicio y cinco años de prisión.

La pregunta es la misma ¿cómo detener ese impulso de sofisticación financiera para la avaricia sin un Estado fuerte y, al mismo tiempo, promover la libre empresa? La respuesta es el modelo que propone la economía social de mercado.

***

El gobernador de Illinois, Rod Blagojevich, buscó vender la silla del Senado de Obama. Cierto. Con ese Estado, tampoco se puede regular eficientemente al mercado.

Presidente nacional del PAN

11 Noviembre 2008 04:55:53
Juan Camilo
En Campeche era Iván y en el PAN era Juan Camilo. Era de esos ciudadanos generosos que, teniendo su vida resuelta, se dedican a la vocación pública. Podría haber llevado, sin problemas, una vida de placer.

No era un panista que recitaba la doctrina panista, sino que más bien la sentía; y además, la sabía expresar en políticas públicas concretas.

Juan Camilo era de esa nueva generación de políticos técnicamente solventes y preparados para construir argumentos, con cifras, datos y rigor científico. Entendía los problemas y les encontraba una solución precisamente técnica, no ideológica; por eso buscaban lastimarlo, justamente, los que creen que la ideología es dogma de fe que no puede ser confrontado con el argumento del adversario.

Era un panista técnico, igual que varios de los técnicos en economía y en derecho que un día siguieron a Gómez Morín para fundar al Partido Acción Nacional.

Si la calumnia no le gana la carrera a la razón, propios y extraños deberán reconocer, tarde o temprano, a un político que se preparaba para dialogar, que tenía un intenso diálogo con todas las fuerzas políticas. Que sabía cumplir lo que acordaba. Y que ponía por delante el interés nacional.

En particular la reforma a Pemex demostró la eficacia política de Juan Camilo. Cada paso en el Congreso, cada votación la seguía con una dedicación puntual y un trabajo a conciencia y a detalle.

Era un político triunfador, por eso generaba envidias y rencores, tenía hambre de triunfo. No era de los políticos que creen que la política sólo es testimonio.

Muchos de sus pasos estaban guiados, sin complejos, desde la ética de la victoria. Por eso fue el arquitecto del triunfo del presidente Felipe Calderón.

Sabía que el gobierno es la enorme ocasión de hacer realidad las ideas políticas. En ese sentido era un político y un panista pragmático, como lo calificó el presidente Calderón. Es decir, un político que actuaba en la práctica, en la realidad cotidiana, precisamente para modificar esa realidad.

Se le criticó y eso no le espantaba. La crítica es parte de la esencia del servicio público y de la democracia misma. Pero con injusticia se le insultó. Se le pretendió denostar, entre otras cosas, por ser hijo de padre español y eso demostró la vileza y el falso nacionalismo de sus adversarios.

Además, por qué no decirlo, Juan Camilo era buen amigo con sus amigos. En la política muchas veces se simulan afectos y Juan Camilo no simuló amistades. Maximiliano Cortázar, Jordi Herrera, Abraham Cherem pueden dar testimonio del afecto de Juan Camilo.

En todos los sepelios se oye aquello de que “era un buen hombre”. En esta ocasión es absolutamente cierto: Juan Camilo realmente era un hombre bueno.

***

Fernando Gómez Mont es un hombre de leyes. Sabe cómo hacer leyes, conoce el diálogo parlamentario y sabe cómo hacerlas cumplir, puesto que se desempeñó como abogado. Igual que con Juan Camilo, creo que empezarán los insultos por envidias a un abogado de excepción, a un abogado de éxito rotundo en el ejercicio de su profesión.

Presidente nacional del PAN
16 Septiembre 2008 07:20:00
Grito
Nacimos producto de un parto histórico y doloroso, que duró 11 años, llenos de violencia, traiciones y fusilamientos

El cura Hidalgo puso el grito en el cielo cuando supo que se filtró la conspiración que organizaban con Ignacio Allende y Juan Aldama, para levantarse contra la autoridad del Virreinato de la Nueva España.

Ese grito de Dolores marcó el arranque atropellado e inesperado de la lucha por la independencia mexicana. Era una voz de enfado, de un ardimiento personal de Miguel Hidalgo y Costilla producto de la urgencia, pero sin una ruta exacta para caminar. Siempre cuesta trabajo advertir que el grito del cura Hidalgo incluía “vivas” contradictorias al rey de España y “mueras” al mal gobierno.

Como sea, nuestra identidad nacional nace de un grito. Un grito que nos convoca a la guerra, como dice la letra de Francisco González Bocanegra, en el Himno Nacional.

Nacimos producto de un parto histórico y doloroso, que duró 11 años, llenos de violencia, traiciones y fusilamientos. En los que José María Morelos le da orden, reglas y objetivo a esa lucha armada. El movimiento igualitario de Morelos, paradójicamente terminó por colocar en un trono a un rey mexicano: Agustín de Iturbide.

Desde entonces gritar es parte de la fiesta que nos uniforma como mexicanos. “México sabe gritar” dijo, en alguna de sus visitas el Papa Juan Pablo II. Y en los eventos deportivos internacionales, algunas delegaciones extranjeras cantan, otras bailan, las nuestras gritan.

La época dorada del cine nacional, estuvo marcada, entre otras señas inconfundibles, por los gritos de dolor o de gusto de Pedro Infante, para reclamar un amorío, un tequila o retar a un duelo.

Todo mexicano sueña con que un “gritón” de la Lotería Nacional le cante su número de suerte para convertirse, de la noche a la mañana, en nuevo millonario.

El problema es que el grito invada a la política. Todas las confrontaciones se inician con gritos. El grito es el peligroso anuncio de la hostilidad; pero la política sólo se puede hacer en el diálogo razonable y pacífico entre diferentes.

“A gritón pelón” puede moverse sensaciones, pero no razones, puede animarse multitudes, pero no acordar entendimientos parlamentarios.

Gritar pues, es una ruta del desdén por el otro. “A mi no me vas a gritar”. También es un camino donde la palabra, el argumento y la razón no cuentan. Gritar exhibe fuerza, no pensamiento. Es un ejercicio gutural, no intelectual; y la política es un ejercicio de reconocer y estar dispuesto a intercambiar ideas con otro.

Algunos izquierdistas radicales han hecho del grito su bandera. Incapaces de redactar un plan, una propuesta de modernización del país, llenan las calles con sus gritos. No tiene más ofrecimiento que el fácil griterío. Si es ensordecedor muchísimo mejor.

Los profesionales del grito fueron convocados ayer al Zócalo de la capital del país, para gritar durante la conmemoración del Grito de independencia. Sólo querían gritar, es decir, vociferar, berrear, sin nada más.

Eso son: un simple grito efímero, momentáneo, fugaz, perecedero. Qué lástima. Teniendo todo para construir un verdadero movimiento.
««»»

Hace 69 años, precisamente durante las fiestas de la Independencia, encabezados por Manuel Gómez Morín, se reunieron en el frontón México, junto al Monumento a la Revolución, en la Ciudad de México, varios mexicanos, muchos de ellos maestros de la Universidad Nacional para fundar al Partido Acción Nacional.

Prefirieron la ruta paciente de construir una organización, a la apuesta fácil de seguir el grito de un caudillo.

09 Septiembre 2008 04:00:00
Castillo Peraza
“Cada mañana es un desastre, sufro como un perro, por la mala calidad del periodismo escrito”, exclamó recientemente en Monterrey, Nuevo León, el premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Y remató: “Es raro encontrar notas o reportajes que sean auténticas joyas”.

El sentimiento del autor de El amor en los tiempos del cólera frente a la prensa escrita me recordó el mal humor de Carlos Castillo Peraza frente a sus colegas periodistas.

En su oficina de Coyoacán —ya retirado del Partido Acción Nacional— dedicaba algunas mañanas a criticar con fruición y corregir divertido las cabezas y notas de los periódicos capitalinos.

Fustigaba con humor negro, como un Karl Kraus mexicano —el maestro de Elías Canetti— a los escribidores claudicantes de la gramática. Tenía, como Kraus, “luchas titánicas con las comas” y vapuleaba los intentos de los aprendices de ponerlas desordenadamente “con salero”.

Castillo Peraza presumió una sintaxis impecable. Fueron célebres muchos de sus textos provocadores y puntillosos. Sabía, pues, acomodar correctamente las palabras. Conocía el sentido y el alcance de ellas. Ese fue el cimiento de su tarea política.

La política para Castillo Peraza era entrelazar palabra y tiempo. Es decir, dialogar. Sabía que la política sin diálogo es fetichismo, política sin palabra, espectáculo, imagen hueca de ideas. Combatió la ideología del marketing.

Carlos aprendió a escribir correctamente, en la corresponsalía campechana del Diario de Yucatán, cuando apenas tendría 20 años. Su último periódico fue EL UNIVERSAL.

Pero entendió del uso adecuado del tiempo cuando estudió en Friburgo, Suiza, precisamente en la misma universidad donde el filósofo Martin Heidegger cultivó las ideas de la existencia y el tiempo.

Castillo Peraza entendía el valor del tiempo. Con aires de clásico liberal, sentenció en alguna ocasión: “Un gobierno será mejor en la medida que salve a sus ciudadanos de perder el tiempo”.

Pronto, por alguna herencia maya, se dedicó a ordenar en un calendario ideas y palabras. Pasó de la lucha gramática a la lucha política, en la que, según Enrique Krauze, fue “la última llamarada del vasconcelismo”.

Desde el PAN imaginó, soñó y ayudó a construir la transición democrática mexicana. Puso en cadencia el anhelo ciudadano de democratización, las posibilidades panistas de empujarla y los niveles de resistencia del gobierno priísta.

Como un “Maquiavelo moral” —la expresión es de Javier Sicilia—, puso en el juego democrático y en el tiempo de las urnas todas sus palabras.

Ese fue su éxito y, en gran medida, lo que el propio Castillo bautizó como la “victoria cultural” de Acción Nacional.

Una victoria de tejer palabras y tiempo con todos al desterrar “la cultura maniquea del mural mexicano” que pinta a unos mexicanos como buenos permanentes y a otros como malos eternos.

Sus adversarios buscaron ofenderlo de mil maneras. Unos con el mote de “gradualista”. No fue insulto, fue un elogio.

El gradualista Castillo Peraza es la descripción de un éxito. De ese triunfo panista, típicamente castillista, de ordenar cronológicamente en el tiempo cada palabra, cada exigencia y acordarla con quien piensa diferente en diálogo plural, parlamentario y pacífico.

Hoy, hace exactamente ocho años, el tiempo terrenal se le terminó a Carlos Castillo Peraza en la ciudad de Bonn, Alemania.

Su legado ya logró la victoria al tiempo. Trascendió. Hoy todo el mundo habla de diálogo, de la importancia de las palabras y de las urgencias del tiempo.

***

Fuente inagotable de orgullo nacional en este mes patrio y para siempre: los atletas mexicanos en los Juegos Paralímpicos en Beijing, China.

Presidente nacional del PAN

02 Septiembre 2008 04:05:00
Mes patrio
Sin Gilberto Rincón Gallardo, sin la ceremonia presidencialista del informe de gobierno ante el Congreso, con la sociedad en la calle y los delincuentes engallados, así inició el llamado mes de la patria.

La agenda política estará cruzada por la discusión presupuestaria, la reforma a Petróleos Mexicanos y la construcción de nuevas leyes para combatir a la delincuencia.

Solamente la presentación de la iniciativa de reforma a Pemex por parte del PRD, junto a la promovida hace unos días por el PRI, demuestra con rotunda claridad la necesidad de transformar Pemex. Todos los partidos políticos quieren un cambio en Pemex. Luego entonces, tiene razón y estaba justificadísima la iniciativa del presidente Calderón buscando fortalecer, transparentar y hacer más competitivo el desempeño de nuestra compañía petrolera.

El presupuesto del año entrante es fundamental en un momento de desafío al crecimiento económico del país. Todos los rubros deben ser aprovechados para paliar los efectos de altos precios y parálisis del crecimiento mundial.

Al mismo tiempo, es necesario revisar la rendición de cuentas de los gobiernos locales. La transparencia y los mecanismos de fiscalización no son los mismos y no tienen el mismo nivel de eficiencia entre la Federación y las entidades de la República. A nivel federal, es posible conocer los gastos personales del Presidente. La pregunta es: ¿conocemos todos los gastos de Ulises Ruiz o Fidel Herrera?

Pero la tarea legislativa no estará completa si no se abordan con rapidez y eficazmente las reformas que reclama la sociedad a los aparatos de procuración e impartición de justicia.

A la delincuencia no le bastó la amenaza a la tranquilidad de las calles, sino que ahora parece avisar al Estado —con mantas inquietantes por todo el territorio nacional— de que la lucha será feroz.

La delincuencia tiene abiertos un reto y una provocación a la sociedad, es decir, al Estado mexicano. Por eso la sociedad ha salido a protestar a las calles del país.

Frente a esa tarea pendiente, la izquierda mexicana radical, disfrazada de ave de mal agüero e inflamando el pecho de patriotismo septembrino, afina su discurso seudonacionalista para evitar cualquier reforma y alzarse sobre las ruinas del gobierno federal.

No quieren reformas ni trabajo parlamentario y, aunque no lo digan abiertamente, apuestan al triunfo de los criminales frente al Estado. Son capaces de soñar, con mezquindad, al gobierno arrodillado frente al narcotráfico.

Traen, ahora, los que ayer buscaron un presidente interino, la versión de que la transición fracasó, con el argumento “poderosísimo” de que una transición sin Muñoz Ledo en el gobierno no es transición.

Van a poner toda la carne en el asador durante el mes patrio. Ya no tienen otro mes. En su partido están a punto de derrotarlos política y jurídicamente. El proceso electoral venidero empieza en octubre. En las encuestas caen estrepitosamente, y el jefe de Gobierno del DF tiene lista la brocha para pintar su raya, salvar su imagen y levantar, autónomamente, su anunciada candidatura.

Las fiestas septembrinas son su fecha fatal. Ya no tienen horizonte después. Ni siquiera el próximo 2 de octubre, porque en 1968 muchos estaban en el PRI.

La ceremonia del “grito legítimo” y paralelo, convocado por López Obrador, será ese canto del cisne de su movimiento. Un berrinche final. Ese eructo terminal de una borrachera que dilapidó la honestidad valiente en la que muchos creyeron y confiaron.

***

¿Obama o McCain? De preferencia el que no juegue con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Presidente nacional del PAN
26 Agosto 2008 05:00:00
¿Sin Estado?
Hace exactamente 536 años, en París se respiraba olor a sangre, odio, intolerancia religiosa y muerte. Catalina de Medici, partidaria de los católicos, ordenó el exterminio de los protestantes calvinistas en la tristemente famosa noche de San Bartolomé.

Esa masacre inspiró, tiempo después, a Gabriel Naudé para acuñar el concepto de “golpe de Estado”. El famoso coup d’État, tan llevado y traído desde entonces en la literatura política.

En principio, el coup d’État significó solamente ese acto violento realizado por la autoridad para rejuvenecer su imperio. La carnicería de Catalina de Medici sobre los hugonotes buscó eso: golpear para fortalecer el reino francés.

Con el tiempo, la idea de “golpe de Estado” se modificó. Hoy significa un cambio brutal de gobierno, arrancado, auspiciado y ejecutado en forma violenta, sin apego a la Constitución ni al orden democrático.

¿Por qué viene esto a cuento? Porque dentro del enorme desafío de combatir a la delincuencia y, sobre todo, desde el dolor inmenso de las víctimas, algunos políticos, analistas y comentaristas de noticias animan respuestas que suenan a desaparecer, de plano, al Estado.

Quizá sin proponérselo, los acusadores de todos los gobiernos están contrapunteando al Estado con los ciudadanos. Están entonando la cantaleta de la inutilidad de todos los partidos políticos, aplauden las declaraciones que piden la renuncia de todos los gobiernos. En resumen, proponen, en los hechos, un coup d’État, una capitulación del Estado.

Correr en la pista del desprecio a la política y denostar a las instituciones del Estado, es decir, al conjunto de diputados, alcaldes, gobernadores, Ejército, policía y partidos políticos, equivale, para fines prácticos, sino un típico golpe de Estado, sí un golpe durísimo al Estado.

Preguntémonos: ¿a quién conviene un Estado escuálido? ¿No es eso el sueño de los asesinos y secuestradores: gobiernos descoordinados, ineficientes y, si se puede, sin respaldo de sus ciudadanos?

No estoy defendiendo un respaldo ciudadano ciego. Ni quiero cheques en blanco de la sociedad a sus gobernantes. Mucho menos que metamos la cabeza, como avestruz, frente al delito.

Defiendo el orden democrático que nos hemos dado para hacer rendir cuentas a los gobernantes, y ese orden exige lealtad al Estado, a la política y a los procedimientos electorales de participación ciudadana, para deslindar responsables.

Tampoco niego la crítica, no sólo indispensable en democracia, sino justificada por los crímenes impunes; pero subrayo que esa crítica tiene que hacerse cargo de la defensa de nuestras instituciones (no de los resultados, errores y equívocos, obvio) del Estado.

Ya se escuchan, al mismo tiempo, frases, discursos, rumores, de que los delitos son prueba de la ingobernabilidad. Seguir por esa ruta, sin Estado, es caminar al precipicio; y las decisiones del Estado, invariablemente, se construyen con política.

Despreciar al Estado y a la política en la lucha contra el crimen, no sólo es un balazo en el propio pie, sino abono al terreno de la revuelta, donde todos los ciudadanos queden a merced de un ciudadano más fuerte. Como en los tiempos de Catalina de Medici.

***

Ahora que el PRD presentó una iniciativa de reforma a Pemex, la pregunta sigue siendo la misma: ¿los seguidores de López Obrador, de todas maneras, van a tomar la tribuna o respetarán el procedimiento legislativo y las decisiones parlamentarias? Tenemos una pista, para la respuesta: son capaces de tomar y autoclausurarse sus propias oficinas.



Germán Martínez Cázares
(Presidente nacional del PAN)

" Comentar Imprimir
columnistas

A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: include(/storage/av03882/www/public_html/_cron/data-accordion-new.php): failed to open stream: No such file or directory

Filename: libraries/Functions.php(688) : eval()'d code

Line Number: 300

A PHP Error was encountered

Severity: Warning

Message: include(): Failed opening '/storage/av03882/www/public_html/_cron/data-accordion-new.php' for inclusion (include_path='.:/usr/share/php')

Filename: libraries/Functions.php(688) : eval()'d code

Line Number: 300