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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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07 Diciembre 2019 04:00:00
Más claro, ni el agua
¡Por fin! Ya era hora de que se escuchara la voz firme y decidida que viniera a ofrecer un poco de claridad en momentos de incertidumbre que vive nuestro país.

Incertidumbre, Sí. Ya que, aunque se pretenda hacer creer que todo está muy bien en este México nuestro, la realidad nos ofrece un panorama muy distinto y para nada, halagador.

Por un lado, tenemos diariamente la descalificación que hace el presidente a instituciones, a personas o grupos, actuando más como un candidato en campaña que como un gobernante.

Por el otro lado, tenemos una ola de violencia provocada por grupos muy bien armados, que agreden a la sociedad sin temor ni distinciones.

La reciente agresión a Villa Unión, en Coahuila, donde camionetas tripuladas por individuos pertenecientes al cártel del noreste irrumpieron con el propósito de sembrar el terror en sus habitantes, nos ha mostrado una vez más el lado agresivo y despiadado de la delincuencia organizada.

Sin embargo, también se nos mostró la otra cara, la que pocas veces se le valora o se le da la importancia que debería tener: La de los defensores de la sociedad, de las instituciones, de las ciudades, del país.

Por más de una hora, hombres valientes respondieron a la agresión de los delincuentes en el pequeño poblado, mientras llegaban los refuerzos. El ataque fue brutal, el miedo sin duda debió acompañar a quienes nunca imaginaron estar en una situación como la que estaban viviendo. Sin embargo, pudo más su fuerza de voluntad y su deseo de servir que no claudicaron ante la agresión.

Aún los mexicanos no nos reponíamos del acto cobarde en la emboscada a miembros de la familia LeBarón, cuando de nuevo la delincuencia organizada hizo su aparición en Coahuila.

¿Qué clase de gobierno permite que se masacre a su gente? ¿Por qué se tienen tantas contemplaciones a los delincuentes y se deja desprotegidos a los ciudadanos?

Las máscaras poco a poco van cayendo.

Las palabras del Ing. Cuauhtémoc Cárdenas llegan en el momento preciso en que la desilusión de no pocos mexicanos se ha hecho presente. Y no solo fue el ingeniero quien expresó con claridad lo que muchos creemos. También opinaron muy acertadamente el ex presidente de Uruguay, José Mujica y el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Ninguno se equivoca. Dijeron lo que tenían que decir. Más claro ni el agua.

Palabras que dejan muy claro que el perfil del Presidente de México no es de un personaje de la izquierda, mucho menos es un líder moral de ningún partido. Es solamente un individuo -como hay tantos por ahí- que aman el poder y que acceden a él sin importar arrollar a quien sea y hasta llevarse de encuentro a las instituciones.

Por eso la polarización en campaña y en las mañaneras. Por eso los apodos, los insultos, las agresiones. Para que la ignorancia y no la racionalidad, se imponga.

El presidente López Obrador, está engañando a quienes se dejan. Eso de “primero los pobres” viene a ser solo un discurso populista al igual que todo lo que dice en sus aburridas y fastidiosas conferencias mañaneras.

Observamos también a un hombre que dice ser humanista; sin embargo, no ha sido capaz de acompañar a familiares de víctimas de la delincuencia. Por el contrario, envía un mensaje muy claro, que su estrategia de combate a la inseguridad no cambiará.

Los ciudadanos nos damos cuenta de que, la estrategia del gobierno no ha funcionado. Su política de “abrazos, no balazos” no es la adecuada, cuando se está masacrando a gente inocente. Porque quien se atreve a matar niños, no merece la menor consideración.

¿Es correcto atarle las manos a nuestras Fuerzas Armadas? ¿Es justo que mueran militares, marinos, policías de diversas corporaciones en una emboscada o enfrentamiento? Por supuesto que no es justo.

Por eso, es importante dejar actuar a las instituciones y diferentes corporaciones si de pacificar al país se trata. En esta lucha por recuperar al país y devolverle la tranquilidad perdida para alcanzar la paz, se debe de cambiar la estrategia en la que deben participar los que realmente saben de estrategias. De ninguna manera la seguridad nacional debe estar en manos de inexpertos para que no resulte el fiasco, el engaño y el ridículo de realizar aprehensiones de delincuentes peligrosos y los suelten por los motivos que sean.

¡Basta ya de improvisaciones! ¡Basta de permitir masacres o buscar “chivos expiatorios”! porque la paz se construye con acciones concretas no con simulaciones. Es tiempo de actuar con energía y valor.

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30 Noviembre 2019 04:00:00
Seguridad: Prioridad y exigencia
De alguna manera a todos los mexicanos nos está afectando la inseguridad que prevalece en el país. No hay día que no se escuchen noticias que sean simples incidentes, sino que se han convertido en verdaderas agresiones.

El riesgo de sufrir una agresión dentro o fuera del hogar está ahí. La delincuencia se siente protegida y ha convertido las calles sus centros de extorsión.

No importa el nivel social o económico al que pertenezca el ciudadano. Como tampoco muestran respeto alguno en cuanto si a quienes agreden son personas mayores, jóvenes, hombres o mujeres. Ni siquiera siente consideración por los niños. No les interesa a los delincuentes si su víctima tiene o no posibilidades de cumplir sus exigencias, lo que les interesa a esas lacras de la sociedad, es el beneficio que obtienen del delito en el que incurren.

Todos estamos ya ante el peligro latente que es la inseguridad. Han dejado de ser simples comentarios de café cuando se decía que parece que a tal persona le sucedió tal situación, llámese extorsión telefónica, robo de auto, en fin. Hoy estamos ante una situación de riesgo, todos.

De ser despreciables ladrones -que dicho sea de paso siempre han existido a mayor o menor escala y que la autoridad los tenía identificados- pasaron a conformar verdaderas bandas criminales, donde el delito se convirtió en su forma de vida y los ciudadanos en víctimas.

En mi opinión, considero que no ha sido la pobreza o la falta de oportunidades lo que los hizo caer en la tentación de convertirse en delincuente. Fueron otras las circunstancias.

Pobres siempre han existido y existirán como también gente buena y con principios. La pobreza no es sinónimo de maldad, de perversión. En cambio, sí puede ser un detonador para sacar la casta y superarse para salir del ambiente en que se encuentran.

Hay infinidad de profesionistas exitosos que platican con orgullo que sus padres, siendo muy pobres y con familia numerosa, a todos sus hijos los enviaron a la escuela. Unos se recibieron, otros se pusieron a trabajar, pero todos al ver el esfuerzo de sus padres, salieron adelante.

En cambio, otros tratan de justificar sus propios errores culpando a la pobreza por su fracaso como personas.

La pobreza no se va a acabar implementando programas sociales sino con ofertas de trabajo.

La delincuencia no va a desaparecer con recomendaciones absurdas que causan risa e indignación porque demuestran la falta de estrategias para combatirla. Corresponde a un gobierno implementar medidas, que bien pueden parecer drásticas pero necesarias dada la situación por demás intolerable que vive la sociedad, que está dañando considerablemente a familias y por supuesto, al país entero.

La delincuencia creció a pasos agigantados. Del ratero solitario se fueron formando pandillas que azotaban los barrios, las colonias. Con ellos, con los jovenzuelos dedicados a delinquir llegaron los defensores de sus supuestos derechos, como si robar, agredir y hasta matar fuera un derecho más que una decisión con consecuencias.

Tiempo después, llegó la llamada delincuencia organizada, considerada así sin duda porque fue dejando a la sociedad en una verdadera indefensión al modificarse las leyes para favorecer al agresor.

Hoy tenemos hogares donde falta un ser querido, personas valiosas que sin tener nada que ver con los grupos criminales, fueron desaparecidos, violentados en sus derechos.

El tiempo pasa sin que el reclamo justificado de las familias haya recibido el consuelo de ser atendidos por el gobierno.

El caso reciente de la familia LeBarón nos ha conmovido por la brutalidad con que fueron masacrados algunos de sus integrantes por peligrosos delincuentes. No les importó a esas lacras atentar contra la vida de mujeres como tampoco sintieron el mínimo respeto por la vida de los niños.

¿Merecen alguna consideración esos individuos? ¿Merecen que se respeten sus derechos?

Si los delincuentes operan con la mayor impunidad y tienen asolada a la sociedad, es porque no hay una estrategia para combatir a individuos que causan tanto daño. La estrategia de abrazos, no balazos, es una burla para las víctimas y sus familias. Esos individuos no merecen más que el desprecio de la sociedad y un castigo ejemplar por parte de la autoridad.

El tema de la seguridad es una exigencia; un reclamo de los ciudadanos que deseamos recuperar la tranquilidad. Mientras exista quien proteja al crimen organizado, ya sea a través de leyes, desde el gobierno, desde organizaciones de Derechos Humanos, la paz será más difícil de alcanzar.

Las víctimas, todos los ciudadanos deben ser una prioridad para cualquier gobierno. Muchas vidas se han perdido ya, como para continuar protegiendo a quienes tanto daño han causado y siguen causando al país.

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23 Noviembre 2019 04:00:00
De hipócritas y resentidos ¡líbranos Señor!
Quienes pertenecemos a una generación educada en los valores y principios enseñados en el hogar, con respeto a nuestros semejantes y a las instituciones, nos duele ver en lo que están convirtiendo a México, quienes se sienten ya dueños y señores de esta tierra y de la voluntad de sus habitantes.

Basta ver el comportamiento de los diputados en lo que es el recinto oficial, que dista mucho de ir con su investidura. Ni duda hay que no se le puede pedir peras al olmo ¡por supuesto que no! Lo que estamos viendo y viviendo ya se veía venir.

Durante las campañas políticas es común que se saquen los “trapitos al sol” los contendientes. Es una guerra de descalificaciones donde el candidato del partido contrario siempre es el malo.
Es válido hasta cierto punto. Es una contienda donde se lucha por alcanzar el objetivo: Ganar para gobernar.

En realidad, las campañas deberían ser para recoger las inquietudes del pueblo, sus necesidades, inquietudes e ir armando un plan de trabajo que permita rendir frutos. Sin embargo, lejos de eso se llega a los ciudadanos denostando el trabajo de quien gobierna con el propósito de encender los ánimos.

La campaña presidencial fue realmente aberrante donde el coraje de un candidato y sus seguidores, su frustración por fracasos que no fueron fraudes como siempre gritó y lo sigue creyendo, sembraron la semilla de la discordia.

Pronto nos vimos envueltos en una polarización de la que no hemos podido salir.

El triunfo de López Obrador en las elecciones fue debido, más al hartazgo de la gente por el gobierno de Peña Nieto, las corruptelas y el derroche de no pocos priístas y líderes eternizados en el poder, que a la simpatía que hubiera despertado.

Quien manda al “diablo las instituciones” no puede ofrecer nada bueno y desconoce la historia de nuestro pueblo. Porque las instituciones fueron construidas para dar seguridad a un pueblo, a una Nación.

No son las instituciones las que han fallado, son algunas personas, no todas. Yo podría asegurar que se han aportado más beneficios que daños que lamentar.

Las instituciones nos pertenecen a todos los mexicanos no a un gobierno, mucho menos a un partido político que intenta eternizarse en el poder. Es decir, pretenden hacer lo que tanto criticaron.

Con la diferencia de que la hegemonía del PRI duró lo que los ciudadanos quisieron. La oportunidad del cambio se tuvo y otro partido gobernó, gracias al Instituto Federal Electoral (IFE) constituido para dar certeza a las elecciones y que el voto ciudadano fuera respetado.

No obstante, la polarización de un grupo, siempre inconforme, ha sembrado la duda entre quienes se dejan manipular. Las instituciones no se respetan; parecería que el propósito fuera destruirlas.
Quien gobierna cree que solo él tiene la razón en todo. Eso es un acto de soberbia. Prometió mandar al diablo las instituciones y lo está cumpliendo; ¿revanchismo o venganza? Ha humillado y permitido que humillen a las Fuerzas Armadas, expuesto a soldados y marinos a emboscadas y enfrentamientos con delincuentes, sin que los elementos del orden puedan defenderse ¿qué más se puede esperar?.

Se regala el dinero de los contribuyentes sin que haya claridad en lo que se está haciendo. El que se diga “primero los pobres” no es más que un promocional para sostenerse en el poder. Los programas sociales vienen desde tiempo atrás, no son nuevos. La diferencia está en que se cambian los nombres.

Con los cambios o despidos en instituciones me pregunto ¿todos los que se fueron, eran corruptos? Por supuesto que no. Hemos visto desfilar a personas muy valiosas y llegar a otras con nulo o escaso conocimiento del cargo que se les ha asignado.

¿Eso se quiere para México? Yo deseo un país próspero, con gobernantes que realmente gobiernen, no se la pasen burlándose de una parte de la población, etiquetándolos y ridiculizándolos. Como tampoco es correcto que se burle de expresidentes, poniéndoles algún mote. Nunca, que yo recuerde, había sucedido algo similar. Se guardaba cierta distancia y había respeto.

¿Cómo es posible que a los niños con cáncer se les haya expuesto al riesgo? Porque eso es lo que se hizo al suspender los tratamientos. En cambio, si haya habido recursos para enviar un avión de la Fuerza Militar y traer asilado a Evo Morales. Me pregunto ¿Por qué no lo recibieron en Cuba o Venezuela? ¿Acaso no son más afines en ideología?

Se habla de corrupción, un día sí y otro también. Sin embargo ¿No tiene en su gobierno a corruptos, desertores de partidos políticos que tanto critica? Es pregunta, que conste.

No cabe duda de que hipócritas y resentidos pretenden darse baños de pureza. De ellos, ¡líbranos, Señor!.

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16 Noviembre 2019 04:00:00
Temor y desconfianza
Duele ver a México, nuestro México querido en las condiciones en que se encuentra. No solo es la inseguridad en la que vivimos por el temor de salir a las calles y no saber qué nos vamos a encontrar en ellas, sino que poco a poco nos hemos ido quedando sin protección.

Lo saben perfectamente las personas que han tenido la necesidad de ir a levantar un acta por alguna situación. Si hay un robo, asalto, violencia de cualquier tipo, hay que ir ante la autoridad para que se abra una carpeta de investigación.

Pasa el tiempo y si se presenta la persona afectada en la dependencia donde puso su denuncia, se da cuenta de que la “investigación” sigue dormida, porque ni siquiera ha sido agilizada.

La decepción llega acompañada de desconfianza.

El ciudadano vive el temor en carne propia, por más seguridad que crea tener o precauciones que tome. No pocas ciudades están enfrentando un problema de inseguridad muy grave, porque los delincuentes se sienten dueños de los espacios públicos.

Lo mismo agreden a un joven que a un adulto; a una persona de la tercera edad que a un niño.

La verdad es imperdonable que estemos viviendo estresados por una situación de inseguridad que está afectando a todos por igual, de una manera u otra. El ciudadano está en desventaja ante el delincuente, ya que a éste lo acompaña un arma que está dispuesto a usar.

Con las leyes que parecerían estar hechas para favorecer a los delincuentes, ellos se sientes más que protegidos.

No les importa si los pescan y los llevan detenidos. Encontrarán un juez, que ordene que lo liberen.

Habrá enojo por parte de la víctima, pero además el temor de represalias por parte del agresor, a quien le salen parientes, conocidos y hasta una madre que nunca lo educó ni le inculcó respeto hacia los demás.

Es realmente terrible que el temor nos acompañe y se agregue la desconfianza a autoridades.

La criminalidad ha ido en aumento. La autoridad cree que el ciudadano les cree cuando afirman que los delitos han bajado. No, lo que ha disminuido son las denuncias de los afectados.

¿Para qué denunciar? Si las leyes, parecería, que están hechas o acomodadas para liberar a quienes son una afrenta para la sociedad.

El ciudadano que no denuncia es porque considera que no solo pierde su tiempo cuando va a presentar su queja, sino que teme quedar expuesto a sufrir una nueva agresión.

El ciudadano ha ido perdiendo la confianza en las autoridades, en sus funcionarios y se justifica.

Considero que es legítima la desconfianza; nos han fallado al proteger al delincuente en lugar de ofrecerle seguridad a la víctima.

Denunciar una agresión es parte del deber de los ciudadanos para ayudar a las autoridades a esclarecer el delito y dar con los delincuentes. Son las autoridades las que, al fallarle a las víctimas, ya sea ignorándolas o exponiéndolas, las que hacen que la actitud de los quejosos haya cambiado.

Me pregunto ¿Cómo actuaría un juez si un hijo, la esposa o alguien muy cercano fuera agredido? ¿Abriría su carpeta de investigación para que durmiera el sueño eterno? ¿Movilizaría a todas las corporaciones para dar con los que cometieron el delito?

Lo ideal que se pensara en función de ¿qué pasaría si esto me ocurriera? ¿Cómo me gustaría que se actuara?

Podría asegurar que las excusas que se dan con frecuencia, como por ejemplo “salió por falta de evidencias” “No venía correctamente integrado el expediente y por eso se liberó”, dejarían de ser pretextos para poner a tanto delincuente en las calles.

Creo que bien valdría la pena considerar los derechos de las víctimas de la violencia y no otorgarles supuestos derechos a delincuentes. Para eso hay una balanza, para inclinarla hacia la justicia.
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09 Noviembre 2019 04:00:00
Con los niños, no
Aún no nos reponíamos de los hechos violentos en Culiacán cuando el ataque a miembros de la familia LeBarón nos volvió a estremecer.

Lo sucedido aquel jueves de octubre aún permanece fresco en nuestra memoria y en el corazón de quienes, gracias a Dios, aún tenemos sensibilidad y no estamos de acuerdo con la violencia que se ha desatado en el país.

Si bien es cierto que ha habido enfrentamientos, ataques a ciudadanos a poblados donde el crimen organizado pretende posicionarse o se ha posicionado ya, no menos cierto es que Ejército Y Marina han dado la batalla con honor y valor.

Por eso nos parece inaceptable que haya habido un operativo, a todas luces mal planeado, para detener a Ovidio Guzmán, cuando tenía todos los elementos para que fuera exitoso. Y debió haberlo sido, si hubiera existido una buena estrategia.

Por más que trate de explicar Alfonso Durazo lo sucedido en Culiacán, la duda está presente, en lo que a la decisión de liberar a Ovidio se refiere. Después de ver el video de la supuesta aprehensión y liberación del delincuente, quedan más dudas que justificaciones.

La guerra contra el narco ha costado muchas vidas; nadie lo puede negar. Vidas de mexicanos que luchan día a día por devolvernos la tranquilidad que hoy añoramos. Miembros del Ejército y la Marina, unidos en un esfuerzo porque haya paz en nuestro país. Esa paz que se escapó de nuestras manos por el exceso de tolerancia a delincuentes.

Quizás nunca se pensó en que la violencia no llegaría a la sociedad, de la manera que la estamos viviendo. El riesgo es para todos, no solo para un sector. Ha rebasado los límites tolerables.

Hoy, nos vemos angustiados, acompañados por la impotencia de no ver la luz que nos indique un futuro prometedor para las nuevas generaciones.

El ataque artero y cobarde a la familia LeBarón, es una muestra más del enorme riesgo que representan individuos, convertidos en enemigos no solo del gobierno, sino de nuestro amado México.

Individuos que no respetan nada ni a nadie. Individuos que llevan tatuada la maldad en el corazón, en el alma.

Quien se atreve a atacar a los ciudadanos como lo están haciendo las bandas criminales, no merecen consideración alguna.

La sola presencia de individuos convertidos en delincuentes es una ofensa a la sociedad. Los robos, asaltos, secuestros, entre otros, son parte de la forma de vida que han elegido los maleantes. No es por necesidad sino por falta de respeto a los demás. No les importa agredir y lo hacen porque se sienten de alguna manera protegidos por la interpretación que se les da a las leyes.

Lo que es abominable y por ningún motivo justificable, es la agresión despiadada y cruel con que actuó un grupo delictivo, en contra de mujeres acompañadas de niños.

Algo verdaderamente imperdonable y que no debe quedar sin castigo.

La situación de violencia que vive el país debe atacarse con medidas bien planeadas, con una buena organización y estrategia.

¡Ya basta! de contemplaciones o acuerdos con criminales. Ya basta de permitir que se apoderen de territorios y humillen a nuestras fuerzas armadas. Ya no más tolerancia a quienes están matando a nuestros jóvenes a través de la droga al convertirlos en adictos o de las armas al reclutarlos.

¿Por qué tener consideraciones con criminales? No son víctimas ¡Por favor! Son verdaderos asesinos que no respetan la vida de nadie. Quedó demostrado en el ataque a la familia LeBarón, que una vez más se ve envuelta en la tragedia.

Al ver las escenas donde aparecen vehículos calcinados, sin que sus ocupantes pudieran escapar. La angustia vivida por la menor que caminó horas para pedir auxilio me pregunto con horror: ¿es éste el México que vamos a heredar a las futuras generaciones?

Nadie debería permanecer indiferente ante estos actos de terror y de horror. Si atentar contra la vida de cualquier ser humano es ya un acto reprochable, hacerlo contra niños, es imperdonable.

¿Qué país queremos para nuestros hijos y nietos? Sin duda NO el de la barbarie. Urge recuperar el país que un día tuvimos y que se dejó escapar por diversas razones. No debemos dejar que a México lo gobierne la delincuencia. Es tiempo de unirnos en el esfuerzo.


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02 Noviembre 2019 04:00:00
Vivir nuestras tradiciones
Podría decir que crecí en un ambiente festivo, pleno de respeto y alegría, donde cada celebración era un aprendizaje al disfrutar las bellas tradiciones de nuestro querido México.

Nuestro país es rico en festejos, donde la alegría se vive y se comparte con propios y extraños.

Una de esas celebraciones es sin duda la de las ofrendas a los difuntos, la que se ha ido generalizando, para fortuna de las nuevas generaciones que son las que habrán de preservar las tradiciones, tal y como lo han hecho nuestros padres, abuelos. El amor a la tierra que nos vio nacer hace que nos sintamos orgullosos de nuestra identidad y del legado cultural que tenemos.

México es rico en cultura y tradiciones, algo que debemos cuidar todos. Considero que lo estamos haciendo ya que los altares dedicados a nuestros seres queridos, quienes se han adelantado en el viaje, el último, que no tiene retorno.

Tradición que data tres mil años antes de la llegada de los europeos al continente americano.

Desde entonces, los nativos de esta tierra ya rendían culto a la muerte, considerada una deidad por lo que era venerada con gran respeto. El Mictlán o “lugar de los muertos” era el nivel inferior donde descansarían los difuntos. Se creía que el trayecto para llegar a su destino final duraría cuatro años, tiempo en el que era purificado para poder descansar en paz.

Fray Bernardino de Sahagún en su “Historia general de las cosas de la Nueva España” ofrece datos muy interesantes de nuestra cultura ancestral.

Por mucho tiempo, nuestras tradiciones no se celebraban en algunos lugares de México. Era como su hubiera dos México. Uno, centro y sur reviviendo y guardando las fiestas heredadas y en el norte, en especial en la franja fronteriza donde por su cercanía con Estados Unidos, se copiaban ciertas celebraciones como por ejemplo el Halloween, que nada tiene que ver con nuestra herencia cultural.

Recuerdo en un sexenio, si no falla mi memoria fue en el período del presidente Miguel de Lamadrid, su esposa, doña Paloma Cordero, como presidenta del DIF se dio a la tarea de promover los altares de muertos, con el propósito de mantener viva las tradiciones. Por lo que a querer o no, en ciudades donde no se habían visto esas celebraciones se colocaron altares.

Hay que mencionar también que en los colegios, trataron de promover en los alumnos la festividad del Día de muertos, con excelente resultado, ya que los niños se apresuraban a reunir todo lo que se requería para su altar, en una sana competencia.

Altares dedicados a personajes de la localidad o a alguien famoso al que se deseaba exponer para rendirle tributo a su memoria.

La película Coco, parecería que movió las fibras de aquellos que las mantenían dormidas, para entender el gran legado que los mexicanos tenemos en nuestras tradiciones.

Tuvo que ser Disney quien ofreciera al mundo esa bellísima historia de Coco, en caricaturas, con perfecto mensaje para ser entendido por niños, jóvenes y adultos. Una historia que nos hizo reprimir o soltar una lágrima.

Todas nuestras festividades son hermosas y tienen un gran significado. Sin embargo, el Día de muertos considero que es algo muy grande y representativo.

Se trata de recordar a nuestros seres queridos, a quienes tanto nos amaron y nosotros amamos. De decir de manera respetuosa que ellos están presentes no solo en nuestro pensamiento, sino en nuestro corazón.

Quién no recuerda a los adorables abuelos, convertidos en nuestros defensores cuando aparecía la chancla justiciera, símbolo de reprimenda o corrección en niños traviesos.

Cómo no recordar tantas anécdotas compartidas con cada uno de nuestros seres queridos, nuestros padres, tíos, hermanos que por diferente causa se adelantaron en el camino de la vida.

Un día lloramos su partida, porque como humanos que somos, nos cuesta trabajo decir adiós a lo que amamos, a lo que Dios en su infinita bondad nos prestó y permitió que gozáramos por un tiempo.

Así como lamentamos su partida, el consuelo un día llega, porque la fe nos reconforta y el recuerdo de quienes tanto nos amaron, sigue vivo.

Vivamos nuestras tradiciones y jamás olvidemos a nuestros seres queridos. Recordémoslos siempre con gratitud y con amor.
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26 Octubre 2019 04:00:00
Convicciones
Al ver todo lo que está sucediendo en el país, tanto en lo político como en lo social, me pregunto ¿A dónde se fueron nuestras convicciones? ¿Dónde están nuestros valores y principios? ¿Dónde está todo aquello que nos distinguía de otros países y nos unía como mexicanos?

El respeto, que nos enseñaron en nuestro hogar, se fortalecía en los centros escolares y se manifestaba en la actuación de cada persona dentro y fuera de casa.

En lo ambiente político, por ejemplo, ya nadie respeta a nadie, en la sociedad ni se diga. Cada día vamos como el cangrejo, en lugar de avanzar se retrocede. Las redes sociales son un claro ejemplo de lo mal educados que están aquellos usuarios que se sienten protegidos por el anonimato.

Las “convicciones” políticas son una muestra clara que los ideales de los ciudadanos se esfumaron.

En lo personal, nunca me ha gustado ver a un personaje “saltando” como “chapulín” de un lado a otro; es decir se cambia de partido político con una facilidad extraordinaria mostrando una imagen que no le va.

Lo peor es que, en algunos casos, no encaja en donde eligió.

Existen personas que no se bajan del barco cuando este se está hundiendo. Luchan para tratar de salvar lo que aún es rescatable. Sin embargo, los que deciden irse lo hacen porque su “convicción”, los “ideales” que lo llevaron a formar parte de determinado grupo político concluyeron cuando se dio cuenta que sus aspiraciones o ambiciones políticas, no las podía realizar dentro del grupo al que pertenecía.

Es lamentable cuando una situación así se presenta, cuando los ideales se ponen en entredicho para dar rienda suelta a la ambición política. Somos seres humanos y es válido rectificar o modificar conductas.

Lo que es decepcionante es ver cómo abandonan su casa, el partido político donde se formó, el que le dio la oportunidad de desarrollar sus habilidades o sus ambiciones, para irse a refugiar en otro partido.

¿Dónde quedaron las convicciones? Sin duda en el cesto del olvido o de la basura. Una persona valiosa va a desarrollar sus habilidades dondequiera que vaya.

El problema no está en cambiar de grupo político. El problema es cambiar solo para satisfacer sus ambiciones. Debemos entender que no todos los buenos están de un lado, ni los considerados malos están de otro lado.

En todos los grupos existen buenos, malos y peores.

La superación es buena, por supuesto que sí. Lo que es detestable sin duda es la simulación. Tratar de aparentar lo que no se es.

Me quedo asombrada de la decisión tomada por líderes sindicales que muy ufanos abandonaron las filas del partido al que siempre pertenecieron y al que le brindaron todo su apoyo en las campañas. Partido que a cambio los encumbró como políticos.

Hoy se alejan ¿para formar otro grupo político o para ingresar al que está en el poder?

¿Dónde quedaron sus convicciones y la ideología que pregonaban? ¿Dónde quedó la lealtad a los colores partidistas?

No cabe duda, que la ambición de poder no tiene límites. Ha quedado demostrado que lo que buscan es mantener el poder. Ni el país ni un partido político les importa.

Pretenden cobijarse en otro grupo, aunque no comulguen con sus ideas, en un intento de burlarse de los ciudadanos y tal vez de la ley si acaso algo deben.

Créame, estimado lector que, si se les exigiera a todos los líderes demostrar la procedencia de su fortuna acumulada, propiedades en México y en el extranjero, difícilmente podrían justificarla. Todos ellos merecen un castigo ejemplar, no que se les brinde protección y mucho menos que se les permita seguir disfrutando de una fortuna que no les pertenece.

Por lo pronto, más de cien grupos pretenden convertirse en partidos políticos ¿para qué? Me pregunto. ¿Ideales? ¿Convicciones? Para nada. Van tras las prerrogativas y por supuesto, tras el poder.

Pobre México. Sin verdaderos líderes. Líderes con convicción. Con ideales y amor a México.

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19 Octubre 2019 04:00:00
Los enemigos de México
“Cualquier grupo, ya sea mexicano o extranjero que atente contra la soberanía y tranquilidad del país o que ocasione disturbios y genere violencia deberá ser tratado como enemigo de acuerdo a las más nobles leyes de las armas y debe ser atacado y eliminado antes de que constituya un peligro para la nación”
Gral. Porfirio Díaz

Aún tengo presente la imagen de una madre, la del policía que, en cumplimiento de su deber, fuera abatido por delincuentes
“Tenía 22 años”; decía la pobre mujer que desconsolada reclamaba la forma en que murió su hijo. Un reclamo muy justo, si tomamos en consideración las circunstancias a las que se tienen que enfrentar diariamente, quienes están para cuidar el orden.

En otro escenario, pero con el mismo dolor, el ejército despedía con honores a uno de los suyos. Se trataba del cabo Jorge Alberto, quien perdió la vida en cumplimiento de su deber.

Todos los días, cientos de humildes mexicanos que conforman nuestras instituciones de seguridad, salen a realizar patrullajes sin tener certeza con lo que se van a encontrar. Van con la bendición de Dios con el legítimo temor de ser víctimas en una emboscada, de una agresión por parte de quienes se han ido apoderando de los espacios, de las ciudades de nuestro México.

El gobierno, envía a los efectivos de seguridad con una pistolita -con la consigna de proteger los derechos humanos los delincuentes- cuando los criminales van armados hasta los dientes, con el mejor equipo.

Porque aunque nos parezca absurdo, a los delincuentes hay que protegerlos.
Los criminales, lo sabemos, se han organizado de tal manera que vamos sintiendo los efectos en las ejecuciones que realizan.

No son desórdenes de niños malcriados a los que hay que acusar con su mamá o su abuela, no, son individuos cuya maldad no tiene límites. La mayoría de ellos nacieron y crecieron en un medio donde aprendieron de todo. Nada bueno por supuesto. ¿Cómo pretender educarlos si ya están convertidos en sicarios, distribuidores de drogas? Ya tienen en su haber un gran historial delictivo.

A esos individuos no les importa dañar a quien se le ponga enfrente; la compasión, el respeto a los demás no existe en ellos.

Lo sucedido en Culiacán nos ha impactado a todos por lo grave de la situación que prevaleció. El riesgo en que estuvo la población llevó a familias a sentir el temor correr por su cuerpo. Las escenas fueron reales y dramáticas, donde las personas lo que deseaban era ponerse a salvo, proteger su integridad.

El detonar de las armas, la angustia ante lo desconocido porque nadie sabía a ciencia cierta que estaba ocurriendo, fueron momentos vividos que desearíamos no se repitieran nunca más.

Sin embargo, después de la decisión tomada por el equipo de seguridad, avalada por supuesto por el Presidente de México, nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una situación muy delicada.

Estamos ante la incertidumbre de que la criminalidad se puede incrementar ante el comportamiento de las autoridades y el propio gobierno, sometidos por la mafia. Pésima señal se envió por no tomar medidas preventivas y ver todas las posibilidades antes de actuar.

¿En manos de quién o quiénes está la seguridad del país? ¿Quién va a defendernos? Si se sabe que el crimen organizado cuenta con una estructura sólida y poderosa, que corresponde a equipo, armas, dinero, gente ¿qué sucedió con el gabinete de seguridad?
El presidente es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y como tal tiene gran responsabilidad en lo ocurrido. Se la ha pasado criticando, señalando, burlándose y echándoles la culpa de todo a gobiernos anteriores. Sin embargo, el país no va lo bien que debería y en cuestión de seguridad, cada día está peor.

Los problemas no se resuelven con besos y abrazos, ni con acusar a mafiosos con su progenitora. El Presidente ha afirmado que no quiere que se derrame sangre. Que le diga eso a las madres de los oficiales caídos en cumplimiento de su deber. Mujeres que quedaron con el corazón destrozado y que lloran la ausencia de sus hijos. Mujeres orgullosas de esos jóvenes con ilusiones dispuestos a defender a su patria del enemigo. Ese enemigo que cobardemente los ha emboscado y acribillado.

Que entienda de una vez por todas el presidente que los enemigos del pueblo no son los que están en otros partidos. Hay gente valiosa en todos los grupos y que los verdaderos enemigos de México son los que atacan a las instituciones y a la sociedad.

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12 Octubre 2019 04:00:00
Errores y decepciones
Todos hemos cometido errores en la vida. Unos más que otros, pero de cometerlos no nos salvamos. Cuando nos damos cuenta de error viene la decepción y el arrepentimiento.

Sucede en todas partes y en cualquier situación. En ocasiones no nos damos cuenta de la tontería que hicimos hasta que ya es un poco tarde.

Eso es lo que sucedió en las pasadas elecciones. Muchos mexicanos se fueron con “la finta” y siguieron lo que tanto repudian y critican: ir de borregos.

La difusión que se hizo en contra de otros partidos políticos y sus candidatos, no era la correcta pero si redituaba votos a favor de alguien que promovía su imagen a costa del deterioro de la figura presidencial.

Por eso se dijo insistentemente que la sucesión estaba “pactada” solo que el arreglo no se ha dado como seguramente estaba establecido.

Cuando salgo de mi ciudad, me gusta platicar con la gente del lugar que visito. A querer o no, sale a relucir el tema del gobierno y la verdad no veo por ningún lado que una abrumadora mayoría esté satisfecha del comportamiento de los políticos que hoy se ufanan de pertenecer a la 4ª. Transformación.

Las mañaneras ¿Qué nos ofrecen? Más de lo mismo, todos los días la palabra “corrupción” no se aleja del discurso. Hay que enfatizar la palabra para que se le grabe al pueblo y vea que se está cumpliendo.

Lo que no se le dice a ese pueblo “sabio” es que la corrupción no significa llevarse los recursos del pueblo nada más, sino participar de algún modo a que eso suceda. No se trata de repudiar a un político que no pertenece al grupo o movimiento en el poder, por una sencilla razón: no todos los buenos están de un lago y los malos de otro.

Es algo que no hemos entendido. Lo estamos observando en las Cámaras. El hecho de ostentar una curul no significa que todo lo sepan, que todo lo que aprueban es lo correcto para el país.

Se pidió el voto para que se tuviera mayoría en Congreso y Senado y están haciendo lo que les viene en gana, no precisamente lo correcto. Como si fuera poco se atreven algunos legisladores a comportarse como vil patanes, utilizando la tribuna para insultar y amenazar.

¿Puede alguien sentirse orgulloso de haber votado por individuos ignorantes y cobardes? No lo creo.

Por eso existe ya mucha decepción en cuanto a las actitudes y comportamiento de algunos pseudo políticos.

Me extraña en verdad el nivel de aceptación en las encuestas cuando la realidad muestra otra cara. La de la decepción.

Permítame expresar mi decepción por el ataque al ex presidente Felipe Calderón. Tuvo que cancelar su presentación en el TECNOLOGICO de Monterrey donde ofrecería una conferencia. A pesar de que había más de mil quinientos boletos vendidos entre la población estudiantil que sí deseaban asistir, se canceló el programa.

Mi decepción y molestia porque calificaron de jóvenes valientes a quienes querían secuestrar y decidieron asesinar a destacado empresario de Nuevo León.

Lo que más me molesta de todo es que, aunque ya pasaron las elecciones y ganó abrumadoramente un movimiento, continúen con la misma consigna: la de acabar con todos los que no pertenezcan o comulguen con sus ideas políticas.

Muy mal, de verdad. Lo que se está viendo es que llegaron muchos con un gran resentimiento y atacan solo por eso, no por convicción, no porque realmente amen y deseen lo mejor para el país.

Qué decepción ver a quienes pertenecieron y se beneficiaron en un partido político, atacarlo. ¿Se debe creer en ellos? ¿Acaso no son convenencieros? Además de traidores a sus principios.

Todos los días hay asaltos, robos, secuestros, asesinatos. El país ¿en manos de quiénes está? ¿Qué autoridad o gobierno pone orden? ¿Qué arreglos hay en lo obscurito?

No cabe duda que se necesita mucho valor, amor al país para sacarlo adelante y recuperar la tranquilidad que se ha perdido.

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05 Octubre 2019 04:00:00
Personas con educación y valores
Dicen que las comparaciones son odiosas; sin embargo, hay ocasiones que sí amerita hacer una evaluación del comportamiento de algunas personas.

“No se que está pasando, pero los jóvenes no respetan nada ni a nadie”, he escuchado decir en diversas ocasiones. La verdad si analizamos bien la situación tendríamos que agregar que no solo los niños y los jóvenes han cambiado, sino también nosotros, los adultos.

“Son otros tiempos”, “así se estila ahora”; estas y otras justificaciones, escuchamos o decimos a manera de disculpa por ciertas actitudes de los jóvenes.

Por la parte oficial, justifican toda clase de desmanes y atropellos que realizan grupos supuestamente estudiantiles o inconformes. De esa manera lo que justifican realmente es el desorden que ocasionan las personas violentas y dejan desprotegidos a quienes resultan afectados.

Lo hemos estado viendo. Jóvenes, hombres y mujeres encapuchados, vestidos de negro, cometiendo toda clase de agresiones a locales establecidos. La ciudad de México se ha convertido al parecer en una ciudad sin ley. Un lugar donde el ciudadano trabajador, honesto y decente no tiene cabida.

En cambio, a los que organizan y participan en los desórdenes, se les da toda la protección habida y por haber.

“No somos un gobierno represor”, “no se usará la fuerza pública para reprimir estudiantes”; esas y otras frases se escuchan con mucha frecuencia, tratando de justificar una actitud por demás repudiable de agresión a personas y comercios.

Las autoridades deben entender que permitir que policías actúen para poner orden, no quiere decir agresión.

Es cumplir con su deber; así de sencillo. Los policías se han visto rebasados por unos mozalbetes sin oficio ni beneficio porque no pueden hacer nada ante la bestialidad con que actúan esos individuos que salen a las calles a ocasionar desórdenes.

Están protegidos, indebidamente, por quienes están para velar por la tranquilidad de los ciudadanos.

¿Qué clase de autoridades tenemos que dejan desprotegidos a quienes están para velar por la seguridad de las ciudades? ¿Cómo es posible que esté mejor protegido un delincuente que un ciudadano honesto?

Difícil entender a las autoridades que tenemos. ¿Así educarán a sus hijos? Permitiendo que hagan lo que se les venga en gana, destruyan lo que se les ocurra, ya sea en casa, en la escuela o en la casa del vecino.

La verdad no lo creo.

Lo que México necesita son personas con educación y con valores. No gente resentida, que ande en las calles causando destrozos, perjudicando a quienes se ganan la vida honestamente.

El país necesita de gente valiosa, de jóvenes valientes, que vayan a las universidades con ganas de estudiar, de aprender. Con ganas de ser alguien en la vida. Estudiantes que honren a sus instituciones y no que las denigren.

No son valientes aquellos que actúan con violencia y ocultan el rostro; son realmente cobardes y ellos no merecen la menor consideración.

Secuestrar autobuses, 60 o un poco más como lo hicieron recientemente no es de personas de bien sino de delincuentes que deben ser castigados. De nada sirven las denuncias de concesionarios si lo único que consiguen es una carpeta de instigación que dormirá el sueño eterno: No habrá justicia para ellos.

¿Estudiantes? ¿Individuos que se drogan, roban y secuestran?

¿Qué clase de autoridad y gobierno se tiene? Quien aprueba la violencia y permite tanto desorden no está gobernando y no merece respeto mucho menos apoyo de los ciudadanos.

¿Las fuerzas del orden merecen estar en la posición que los han colocado? ¿Es correcto que reciban insultos y hasta golpes sin protestar? Hay infinidad de preguntas que siguen esperando respuesta.

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28 Septiembre 2019 04:00:00
Actos delictivos deben castigarse
Definitivamente hay situaciones con las que no estamos de acuerdo. Una de ellas, la violencia en cualquiera de sus manifestaciones. Actos que para mí son repudiables y que en cambio hay quien los toma como un derecho a manifestarse.

Por supuesto que son situaciones distintas porque todos tenemos derecho a la libre manifestación, de ideas, de acciones, siempre y cuando se respete el derecho de otros.

Sin embargo, no se hace, no se respeta el derecho de los demás porque los anarquistas no conocen de ese valor tan necesario para la convivencia social. Solo conocen su “ley” y es la que practican.

Por eso los vemos en cada manifestación en las calles, participando como si fuera parte del grupo. Ellos, los anarquistas se enfocan a destruir comercios, a vandalizar edificios, puertas, paredes.

Esa actitud la han desarrollado de tiempo atrás. Desde que empezaron a salir a las calles los grupos políticos, a gritar ¡FRAUDE! Robo de votos y todos sabemos de dónde empezaron las consignas.

Una persona que constantemente grita fraude si no obtiene los resultados favorables, es porque quiere convencer a los demás qué él tiene razón; no porque la tenga sino porque así lo manifiesta. Es su estandarte con el que trata de convencer.

Lo malo de ello, es que ya en el poder continúan con la misma fórmula como si estuvieran en campaña.

Culpan de todo al que se fue pero no dan soluciones reales. Al menos no hasta ahorita.

De las marchas y plantones ni qué decir. Esa estrategia dio muy buen resultado en el pasado así que hay que continuar con la misma práctica. Seguramente para no perder la costumbre.

“No se va a reprimir a manifestantes”, es la respuesta del gobierno a ciudadanos que se molestan ante el desorden. Y no hay respuesta satisfactoria para ellos. No obtienen apoyo de autoridades porque el resentimiento de estas va más allá que la razón.

Calificativos como “fifis” y otros más, utilizados como broma pero que en realidad es una vil grosería y ofensa para los ciudadanos.

Un gobernante debe comportarse como lo que es, para lo que fue elegido, no como payasín de la fiesta.

No es nada gracioso, por el contrario, denigra al que recibe la ofensa pero también al que la profiere. Tan es así que, cuando fueron a Bellas Artes los flamantes Diputados y Senadores, luciendo su trajecito de gala pretendiendo ser “fifís”, algunos se veían ridículos ¿o no?

Y ya ve usted, muy pronto se les cayó el teatrito o el telón en el teatro. Iban a homenajear a un pastor que días después resultó con cargos por abuso y fue detenido.

El 23 de septiembre se conmemoró un año más del asesinato de Don Eugenio Garza Sada, empresario distinguido de Nuevo León que tanto beneficio otorgó al estado. Su muerte fue un duro golpe para el sector empresarial y para el pueblo de México en general. Un hombre con ideas, con valores, que iba a ser secuestrado por individuos que nada aportaban al país. Lo asesinaron vilmente, así como a dos de sus escoltas.

Recién volvemos a presenciar desorden y actos delictivos de jovenzuelos que nada bueno y productivo están aportando a la sociedad y al país. Encapuchados, mezclados en las manifestaciones ocasionan destrozos dejando pérdidas millonarias.

¿Quién pagará por los daños ocasionados? ¿Quién le ofrecerá una disculpa y la retribución económica a los empresarios? ¡Ah! Por favor, que nadie diga que ellos tienen seguro, por favor. El desorden, los actos delictivos deben castigarse vengan de donde vengan.

Ni la jefa de gobierno de la CDMX ni el propio presidente asumen un papel digno para proteger a los ciudadanos, por el contrario, se ponen de parte de los jovenzuelos, pandilleros cuyos delitos quedan impunes casi por decreto.

¡Ah! Pero eso sí, que no “pesquen” a alguno de ellos porque hasta entonces se conocerá a la madre y a toda la familia para “exigir justicia” para el muchachito travieso. ¿Dónde estaban esas madres a la hora de educar a los hijos? El comportamiento de esos individuos, la falta de respeto a instituciones, sociedad, edificios, monumentos, debe empezar a castigarse.

¡Ya basta! de solapar a individuos que dañan a la sociedad y al país.
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21 Septiembre 2019 04:00:00
¿En defensa de quién?
No es nada agradable observar o conocer el trato, por demás desigual, que reciben quienes diariamente salen a recorrer lugares de alto riesgo. Soldados y Marinos han estado siendo atacados por individuos que causan un gran daño a las comunidades y al país. Sin embargo, parecería que tienen más derecho los agresores, que quienes arriesgan su vida en los operativos.

Tal situación es realmente insostenible. De ahí que se aplauda la decisión tomada desde la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en cuanto a que responderán en defensa propia los militares cuando sean atacados.

¡YA ERA HORA! De que se viera la realidad de lo que está sucediendo. Esa decisión debió tomarse hace mucho tiempo porque el comportamiento de delincuentes en contra de nuestras Fuerzas Armadas no es para dar concesiones.

Los militares reciben órdenes es cierto, ellos obedecen. No obstante, es absurdo pedirles que “respeten los derechos del agresor”, cuando están siendo atacados. Es una total contradicción. No se puede poner orden si se les limita la acción. Hay que ofrecerles garantías a quienes están exponiendo su vida con verdadera responsabilidad y amor a México.

La delincuencia ha avanzado a pasos agigantados por una sencilla razón: La sobreprotección a los absurdos derechos que se les ha otorgado a quienes delinquen.

Militares y Marinos han quedado en gran manera desprotegidos al “atarles las manos” al verse impedidos de actuar como deberían hacerlo. Hemos observado a través de los noticieros de qué manera son emboscados, soportando la humillación que significa el ser agredidos no solo por delincuentes, sino también por quienes deberían salir en su defensa: Los habitantes de poblados.

La agresión de que han sido objeto quienes integran las Fuerzas Armadas, no es nueva. Sin embargo, considero que se ha tornado intolerable.

Ya basta de humillaciones a ellos, nuestros hermanos soldados y marinos. Basta de contemplaciones a la delincuencia. Quien transgreda la ley no debe esperar se le premie. Es indignante el trato que han recibido integrantes del Ejército y Marina; sin que puedan responder a sus agresores.

Verdaderamente repudiable que se piense en los “derechos” de los agresores de nuestra patria y se deje en verdadera indefensión a quienes están combatiendo a los peligrosos delincuentes.

No se puede reconstruir un territorio peligrosamente dañado por la violencia, poniendo en riesgo la seguridad de hombres que están luchando por devolver la tranquilidad del país.

No seamos ilusos si creemos que son “muchachitos” que van a hacer caso de recomendaciones. Un “pórtense bien” no basta a quien ya eligió su camino y porta armas de grueso calibre, listos para usarlas. Son individuos que están agrediendo a nuestro México, a sus instituciones y a los ciudadanos con sus acciones.

De ninguna manera se puede ni se debe seguir tolerando a quienes nos agreden a todos por igual con actitudes nefastas. No se debe seguir ofendiendo a los Soldados de la Patria. ¡Basta ya de humillaciones!

Para que el país vaya recuperando la tranquilidad y la paz que nos arrebataron un día, se tiene que actuar.

Se tiene que entender que nuestros hermanos soldados se encuentran enfrentando una lucha desigual. Si se desea recuperar la tranquilidad, se debe permitir actuar a las Fuerzas Armadas para darle estabilidad a esta maravillosa Nación. ¡Ya basta! de contemplaciones a unos y de atar de manos a la parte que debemos apoyar.

Entendamos de una vez por todas que no podemos ni debemos salir en defensa de los agresores sino de quienes salen de sus cuarteles con el firme propósito de combatir a la criminalidad.
Hay que pensar en la familia de los nobles hijos de la patria. En esa madre cuyas oraciones eleva al Creador; en la esposa, en los hijos.

Para ellos, lo primero es servir a su México amado y dar la vida en su defensa si fuera necesario. No es justo que sean agredidos con traición, en artera cobardía del que ordena agredirlos. Como tampoco es justo que no se les haya permitido actuar cuando sea necesario, en legítima defensa.

Es tiempo ya de recapacitar, de reflexionar, de velar por nuestras instituciones y ofrecer el apoyo a quienes se enfrentan a la criminalidad. Hombres valientes, con honor, formados en la disciplina, en la obediencia, en el amor a la Patria; sintiendo sin duda un legítimo temor, pero con la fuerza que el cumplimiento del deber les da por el bien de la Nación.

No nos equivoquemos, un pueblo bueno jamás estará del lado de la delincuencia, sino del defensor de la patria.

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14 Septiembre 2019 04:00:00
Garantías para todos
¿Nos hemos preguntado por qué hay tanto desorden en la sociedad? ¿Por qué los delincuentes se sienten con el derecho de agredir a los ciudadanos? ¿Por qué a las fuerzas del orden se les repliega, insulta y agrede? Por una sencilla razón: Quien está fuera de la ley considera que la ley está de su parte.

Hay algo de razón porque las leyes parecerían estar acomodadas para brindar protección a quien comete un delito, que para garantizar la tranquilidad de los ciudadanos.

Un día sí y otro también, hay acontecimientos de violencia que estremecen a la sociedad. Los delincuentes no temen a las autoridades del orden; están conscientes que ¿la ley? ¿los protectores de sus supuestos derechos? estarán de su lado. Difícilmente serán aprehendidos, menos aún encerrarlos, que es lo que los ciudadanos desearíamos.

¿Para qué acudir a interponer una denuncia? Si hay quien considera que es pérdida de tiempo y también se manifiesta el temor a las represalias. Están conscientes que el agresor saldrá libre, si es que lo atrapan.

El ladrón, el agresor, el sinvergüenza, parecería que tiene más derechos que el ciudadano respetuoso de las instituciones y no causa problemas. Los primeros, en todo momento encontrarán defensores dejando desprotegida a la sociedad que tiene que vivir de alguna manera, con el temor de ser víctima de maleantes.

Andamos muy mal. No puede ni debe ser que la delincuencia haya ido ganando espacios porque no ha habido autoridad o gobierno alguno que ponga orden. Como pretexto se anteponen “los derechos” de los delincuentes.

A los ciudadanos nos han ido dejando solos, sin protección; la delincuencia ha crecido porque se le ha permitido. Se han incrementado las adicciones porque por los mismos “derechos” que se pregonan se ha permitido su venta y consumo. Nadie reflexiona entre el bien y el mal; lo que es bueno y lo que no lo es. Lo que se debe hacer y lo que no se debe permitir.

La ética y la moral fue sustituida por “derechos”. Las Garantías individuales contempladas en nuestra Carta Magna se modificó a Derechos.

Poco a poco se permitió que la delincuencia se fuera sintiendo más protegida que los ciudadanos respetuosos de las instituciones. Los llamados Derechos Humanos vinieron a sustituir el orden, el respeto, en una palabra, los valores.

Y más rápido de lo que se cree, el delincuente de todas las edades se fue sintiendo dueño de la situación porque sencillamente tiene “derechos”.

La delincuencia se ha incrementado de manera peligrosa. Roban, asaltan, hacen lo que quieren por una razón: saben perfectamente que si los atrapan no pisarán la cárcel. Quien tiene dinero pagará un buen abogado, el que no, con el dinero de los impuestos de los ciudadanos se le asignará uno.

Por lo tanto ¿Para qué denunciar? Los afectados así lo consideran y no acuden en buena parte ante la autoridad correspondiente porque temen por su seguridad y su familia.

Es triste y lamentable pero cierto.

Los legisladores deberían darse cuenta del daño que representa hacer modificaciones a nuestra Carta Magna. No debe ser al gusto de partidos o personas como ha ocurrido y sigue ocurriendo. Ellos, legisladores tienen una gran responsabilidad con el país y la oportunidad de hacer las cosas bien y no lo han hecho.

Al ocupar una curul se consideran intocables, al grado de creer que están ahí para hacer lo que les venga en gana y no es así.

Todos tenemos derechos, es cierto. Sin embargo, quien transgrede la ley no puede tener los mismos beneficios que quien la respeta. El desorden, la falta de respeto a las instituciones, el incremento de la delincuencia es una consecuencia de las concesiones otorgadas a individuos que transgredieron la ley.

La educación empieza en casa, en el hogar y a muy temprana edad. El Estado debe respetar y hacer respetar las leyes. No pretenda un gobierno garantizar la paz y devolver la tranquilidad a los ciudadanos mediante recomendaciones absurdas a delincuentes. Lo que consigue un gobernante que cede a concesiones es ser el hazmerreír de la propia delincuencia además de quedar “atrapado” en complicidades con grupos delictivos.

Garantías para todos, siempre velando por el bien de la Nación, como lo establece nuestra Constitución. Darle a las fuerzas del orden el apoyo decidido para que cumplan con su deber en la lucha contra la delincuencia.

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07 Septiembre 2019 04:00:00
Greta y su preocupación por el planeta
Su nombre es Greta Thumberg y nació en Estocolmo, Suecia en el año 2003. Con 16 años apenas se ha convertido en una activista en pro del planeta. Ha mostrado su preocupación por el deterioro de nuestra casa común por lo que, a través de huelgas escolares en su país, las cuales empezaron en 2018, ha salido en defensa de la tierra.

Greta empezó a participar en las huelgas estudiantiles y pronto su figura fue destacando hasta lograr que su voz fuera escuchada.

“Debemos entender lo urgente de la situación. Nuestros líderes nos han fallado. Los jóvenes tenemos que responsabilizar a las generaciones pasadas por el desastre que han creado. Necesitamos enojarnos y transformar esa ira en acción”. Ha expresado la jovencita, en un discurso.

Greta se ha convertido en una gran activista y ejemplo de jóvenes que la siguen y admiran. Sus seguidores en Twitter se cuentan por miles; un gran número de ellos se van uniendo a la noble causa.

“¡Tierra! Las luces de Long Island y Nueva York ahí delante”, tuiteó la joven activista a su llegada a Estados Unidos, después de una travesía por mar que duró dos semanas ya que se niega a viajar en avión, porque hacerlo lo considera de gran impacto ambiental.

Ella, viajó en una embarcación rudimentaria donde no había dormitorio, ni cuarto de baño, ni privacidad alguna.

“Es increíble que haya que cruzar el Atlántico en velero para llamar la atención sobre esto, y no animó a nadie a hacerlo”, dijo Greta al ser entrevistada a su llegada a Nueva York, donde ha sido invitada para participar en la Cumbre sobre el cambio climático el 23 de septiembre.

¿Su mensaje al presidente Donald Trump? Le preguntaron los reporteros, a lo que ella respondió: “Le pido que escuche a la ciencia, porque obviamente no lo hace. Si nadie ha podido convencerle todavía, no voy a poder hacerlo yo ahora. Así que me concentraré en convencer a la gente”.

Sin embargo, el activismo de la estudiante se ha visto de cierta manera empañado por las críticas recibidas. Los comentarios negativos externados por personas con poca sensibilidad se apreciaron en las redes: “Pareciera como si la persona que hay dentro de ese cuerpo estuviera pidiendo ayuda”. Además, reclamaron a la UNICEF por no proteger a “esta niña con claros síntomas de asperger”.

Greta respondió de esta manera: “Cuando las personas que te odian te persiguen por tu apariencia y diferencias, significa que han perdido el rumbo. ¡Y entonces sabes que estás ganando!”, “Lo considero un súper poder”

A Greta le fue diagnosticado el problema hace cuatro años. Sin embargo, su activismo demuestra que está luchando por algo que a todos nos afecta, por lo tanto, nos debe importar. Su preocupación por el medio ambiente se debió, principalmente al darse cuenta de lo que le está ocurriendo a nuestro planeta.

“Tengo Asperger y eso significa que a veces soy un poco diferente de lo normal, en ciertas circunstancias, ser diferente es un súper poder”.

Ella está consciente de su problema, aún así, Greta ha demostrado al mundo que es una niña inteligente, sensible y con deseos de luchar haciendo conciencia entre los habitantes de este planeta, para rescatar y cuidar lo que queda en él.

Greta ha publicado un libro. Ha ofrecido discursos en el Foro Económico Mundial, ha participado en una marcha mundial; estará el 23 de septiembre en la Cumbre sobre el cambio climático, a celebrarse en Nueva York. Además, por ser una destacada activista ambiental, está nominada al premio Nobel de la Paz 2019.

Ignoro que le depare el futuro a Greta, la jovencita que abraza una bella causa, urgente y necesaria: La de preservar nuestro planeta a través de medidas urgentes. Confío que su lucha y la de tantos ambientalistas rinda frutos.

Hay que hacer conciencia y tratar de seguir luchando para rescatar lo rescatable y evitar que las malas decisiones políticas, la ambición o maldad de algunos, destruyan nuestros bosques dejando a su paso desolación y muerte.

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31 Agosto 2019 04:00:00
Héroes de ayer, de hoy y de siempre
El calendario nos marca el mes de Septiembre con fechas específicas para conmemorar acontecimientos de nuestra historia. Es el mes dedicado a la Patria.

Cómo no recordar nuestra niñez ya lejana, cuando participábamos en eventos escolares y nos hacían recordar a los Héroes de la Independencia, a través de representaciones y/o lecturas que nos emocionaban por una razón: Despertaban nuestra imaginación, la que volaba a un pasado muy nuestro.

¿Los desfiles? ¡Hermosos! Carros alegóricos en los cuales el ingenio y la destreza se hacían presentes al “vestirlos” de gala con los colores nacionales. Ahí estaban haciendo acto de presencia nuestros Niños Héroes, el cura Hidalgo, Dn. José María Morelos, doña Josefa Ortiz de Domínguez, doña Leona Vicario, por mencionar algunos personajes de nuestra bella historia.

Historia contada a través de las páginas de los libros que una vez siendo niños, fueron nuestros compañeros de estudio.

Nuestro México es por naturaleza alegre a pesar del dolor de las batallas libradas. Siempre ha mantenido viva su fe, la esperanza en un mañana mejor. Un México siempre de pie a pesar de todo.

Si bien septiembre nos brinda la oportunidad de hacer un recorrido por pasajes de nuestra historia, día a día nos encontramos con héroes de carne y hueso.

Personajes en nuestra comunidad a quienes pocas veces se les menciona y se les da el reconocimiento que merecen. Me refiero a los Bomberos, a Rescatistas, a todo aquel que está siempre dispuesto para atender algún llamado de auxilio.

Tareas difíciles de llevar a cabo y sin embargo, ahí están ellos, con la mejor actitud si de ir al rescate de algo o de alguien se trata.

Conocedores de los riesgos que conlleva su actividad, hacen a un lado los temores a los que podrían enfrentarse para acudir presurosos al llamado de auxilio en un momento determinado.

Están conscientes que el tiempo es importante en las decisiones que se deban tomar, por eso siempre están más que dispuestos a ayudar. Los segundos cuentan y son preciosos si de salvar vidas se trata.

Por ello debemos hacer conciencia en la necesidad de permitir el paso a ambulancias o vehículos que vayan a prestar auxilio en algún percance. Desafortunadamente se observa una falta de educación o desconocimiento de lo que debería hacerse en casos de emergencia.

Es muy importante que los ciudadanos colaboremos despejando el área de circulación para el mejor desplazamiento de las unidades; aunque hay que reconocer que en ocasiones no se puede con la prontitud requerida porque no hay para dónde hacerse o porque alguien obstaculiza el libre tránsito.

Es de admirarse el esfuerzo que realizan los Bomberos, los Rescatistas si de cumplir con el deber impuesto por sus corporaciones, pero también por su deseo de ayudar al prójimo.

En ese estatus se encuentran también elementos del Ejército y Marina, en su plan de apoyo a comunidades donde la tragedia causada por algún fenómeno natural, se hace presente.

Ellos, soldados y marinos, se encuentran enfrentando de un tiempo a la fecha a grupos delictivos con el firme propósito de recuperar la paz en el país.

Todos ellos, merecen el reconocimiento de la sociedad, el de todos los mexicanos porque a pesar de sus limitaciones o impedimentos -algunos en equipo, otros legales- están siempre dispuestos a acudir en auxilio de la población cuando existe un riesgo.

El agradecimiento por parte de los ciudadanos hacia ellos debe manifestarse siempre y brindarles apoyo cuando se requiera.

Ellos son los héroes de hoy, los que arriesgan su vida en beneficio de todos los mexicanos; los que acuden al llamado urgente para salvar patrimonios, vidas y quienes se esfuerzan un día sí y otro también, para defender la tranquilidad en comunidades en conflicto y devolver la paz en el país.

Dios bendiga a todas las corporaciones y a cada integrante de ellas. Nuestro reconocimiento a la labor que realizan.
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24 Agosto 2019 04:00:00
Del reclamo a la agresión
Cualquiera puede expresar libremente sus ideas. Se puede participar en una marcha, hacer planteamientos ante la autoridad. Todo esto y más forma parte de nuestros derechos como ciudadanos.

Sin embargo, hacer uso de derechos contemplados en nuestra Carta Magna, no le otorga permiso a nadie para promover excesos en sus manifestaciones.

Hay personas que pretenden justificar su enojo, coraje y frustración, promoviendo y causando destrozos a su paso, que constituye una violación a los derechos de terceros.

Eso es lo que ha pasado en cada manifestación que se realiza en el país. Aunque de sobra sabemos que la manifestación de ideas con desorden no solo corresponde al hartazgo de quienes se organizan, sino a las actitudes de desprecio a las autoridades y la falta de respeto a las instituciones.

Las marchas y plantones no iniciaron hoy; estamos conscientes que se han incrementado porque no ha habido autoridad alguna que ponga orden. No se atreven a tocar a quienes promueven el desorden.

No se atreven por una sencilla razón: no desean verse en actitud de represores.

No desean poner orden porque quienes hoy están en el gobierno, un día salieron a las calles y apoyaron marchas y plantones, provocando un caos en las calles de la hoy Ciudad de México. No hemos olvidado y los capitalinos tampoco quiénes fueron los que hicieron de la avenida Paseo de la Reforma, su lugar de manifestación y de desorden.

Mienten al decir que todo lo hacían en forma pacífica ya que, desde el momento de realizar pintas, de bloquear calles, se convierte en agresión contra los ciudadanos. ¿Cuántas pérdidas económicas ocasionaron a comerciantes que tenían que cerrar sus negocios? ¿Cuántos daños causaron a edificios públicos?

Existen leyes que indiscutiblemente hay que aplicar; sin embargo, es algo que no se ha hecho. Por lo tanto, al permitirse el desorden en las calles, se va cayendo en una anarquía donde nadie respeta nada ni a nadie. Todo lo quieren justificar con “es nuestro derecho” olvidando que los demás también tienen derechos.

Así como libre tránsito no quiere decir entrar como “Pedro por su casa” a un país o a un edificio; ser activista no significa tomar las calles y ocasionar destrozos.

Los habitantes de la Ciudad de México han tenido que soportar toda clase de agresiones causadas por personas inconformes que salen a las calles a manifestar su inconformidad por lo que sea.

Cómo no recordar los “plantones” de maestros disidentes, concentrados en un punto fijo: el monumento a la Revolución. Además del pésimo espectáculo que han ofrecido, han dado muestra de que los niños, a quienes se debe educar, poco les importa. Los han dejado sin clases sin que haya un castigo ejemplar para quienes se alejan de las aulas para exigir se cumplan sus peticiones.

Así, hemos observado cómo se van incrementando las marchas, plantones por lo que se quiera. Aunque hay que agregar que ha ido en aumento la agresión.

Esas actitudes de ninguna manera se justifican.

Recientemente, un grupo inconforme con las agresiones que han sufrido algunas mujeres salieron a las calles, gritando consignas. No obstante, no quedó solo en manifestar su indignación por lo que está sucediendo, sino que fueron más allá. Llegaron a la agresión, verbal, física lo cual representa un retroceso en cualquier relación.

La participación de esas mujeres que fueron agredidas o bien, fueron a apoyar a sus compañeras, mostraron un comportamiento agresivo que no se puede aplaudir.

¿Por qué lanzar diamantina a un funcionario que las estaba atendiendo? ¿Por qué las pintas a edificios públicos y propiedad privada? ¿Por qué causar destrozos en oficinas públicas rompiendo cristales. ¿Por qué dañar monumentos como el Ángel de la Independencia? La brutal agresión a un reportero ¿se justifica?

¡Ah! Pero afirman que su participación en las calles es pacífica, por lo que continuarán con todas las manifestaciones como hasta ahora. Aunque sean legítimas sus demandas, la violencia de ninguna manera es aceptable..

¿Las autoridades? ¿Hay autoridades? Se amparan con un “no habrá represión” “no somos un gobierno represor”. Justificación por demás absurda, porque aplicar la ley no significa reprimir sino actuar conforme a derecho. Al no actuar están beneficiando a unos y perjudicando a la gran mayoría, a los ciudadanos y su patrimonio.

No entiendo una paz con violencia; porque lo que están haciendo es agresión, es violencia, es falta de respeto, algo que por supuesto, no se justifica.

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17 Agosto 2019 04:00:00
Atletas mexicanos mostraron la casta
A pesar de las limitaciones a que suelen enfrentarse quienes eligen el deporte como una opción para desarrollarse, la voluntad, el esfuerzo, el ver hacia adelante sin detenerse a pensar en lo económico, ellos se prepararon con mucho tiempo para llegar a la meta.

Y lo lograron. Un mérito enorme ya que las expectativas de la titular de la Comisión Nacional del Deporte (Conade) eran muy pobres o limitadas.

Lamentablemente -estamos conscientes de ello- cultura, educación, arte, deporte, son disciplinas que infinidad de ocasiones se ven presionadas por carecer de recursos o bien porque se disminuyen los presupuestos.

Quienes han elegido alguna de las diferentes disciplinas, ponen todo su esfuerzo y dedicación para lograr un objetivo: Destacar.

En el aprendizaje, sin duda que tienen enorme mérito sus maestros, sus entrenadores que obviamente observan el desempeño de cada alumno y ven en ellos a un triunfador.

En ellos, en los maestros recae la responsabilidad de conducir a sus alumnos y dependerá de cada uno, fortalecer el aprendizaje para desarrollar las habilidades.

Los atletas mexicanos que participaron en los recientes Juegos Panamericanos de Lima 2019, mostraron la casta de que están hechos. Nos ofrecieron con su participación la reflexión del “si se puede” de “querer es poder”. Que todo se puede lograr con entusiasmo, dedicación, con gran amor a la camiseta, con enorme disciplina.

Ellos, los atletas que fueron a competir y triunfaron son un gran ejemplo para la juventud de un país tan urgido de verdaderos ejemplos.

Han mostrado que el esfuerzo y dedicación de varios años de entrenamiento y prácticas, rindieron frutos. Su participación en Lima es un triunfo para el país que celebra con orgullo la destacada participación de los jóvenes que pusieron el nombre de México muy en alto.

También, hay que decirlo, es el ejemplo que están dando a los niños y jóvenes de nuestro México, tan necesitado y urgido de buenas noticias. Dicen que se practica con el ejemplo y qué mejor hacerlo con la imagen de nuestros atletas que indiscutiblemente demostraron que fueron a competir para ganar.

Con su actuación queda muy bien la frase “no vengo a ver si puedo, sino porque puedo vengo”.

Habrá becas para ellos, para los atletas, y también para sus entrenadores, quienes obviamente son merecedores de reconocimiento a su gran labor de enseñanza y formación de sus alumnos.

Sin duda que para tener una destacada actuación no se da de la noche a la mañana, se requiere de perseverancia, de constancia, del esfuerzo que se realiza día a día de la pasión que se imprima en lo que se hace y las expectativas que cada uno tenga. Son años de dedicación.

Por eso, pese al triunfalismo ridículo de Ana Gabriela Guevara al afirmar que “Fue una labor titánica en estos ocho meses mover al elefante reumático” en un intento fallido de acreditarse un triunfo que por supuesto no esperaba. El pronóstico de Guevara era de 19 medallas, si acaso.

¡Oh, sorpresa! Pese a todo lo esperado, los jóvenes atletas dan a México más de cien medallas.

No hay que olvidar que el estímulo cuenta y hay que impulsar a la juventud en las diferentes actividades que se puedan ofrecer, ya sea en cultura, deporte, en todo lo que sea benéfico para su cuerpo y mente.

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10 Agosto 2019 04:00:00
El daño está hecho
La humanidad está viviendo una de sus peores crisis. No se trata solamente de enfrentar los problemas económicos en cada país, sino también los sociales que se van acumulando y creciendo. La falta de respeto entre unos y otros, la intolerancia, el sentirse superior a los demás, han hecho la convivencia más difícil.

La advertencia se había expresado ya con señales de alerta muy claras que se han venido dando. Una de ellas, la más clara, es la venta indiscriminada de armas. Negocio que reditúa enormes ganancias a los involucrados.

¿Quiénes son los que participan en el gran negocio? La clase política por supuesto que permite la venta y distribución indiscriminada de armas cada vez más sofisticadas. Lo hacen -según la justificación que dan los legisladores- para que los ciudadanos puedan proteger su integridad y la de su familia en caso necesario.

La verdad de todo está oculta. Hay muchos intereses creados que benefician a empresas y personas.

Los ciudadanos, lamentablemente, son de poco interés para los políticos. En realidad, les importa el voto que los lleve al poder.

Lo sucedido recientemente en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas, nos ha ofrecido nuevamente la dramática realidad: La fuerza de la retórica que promueve sentimientos adversos, principalmente el odio hacia otros.

Animadversión, antipatía, recelo se van anidando en la mente de quienes ven a otros como un enemigo y no un semejante.

Sentimientos dañinos que bien pueden convertirse en odio de tanto escuchar la arenga que algún político utiliza en sus discursos. Es patético escuchar constantemente mensajes donde se utilizan frases ofensivas dirigidas a una comunidad latina, mexicana sin detenerse a pensar el político que buena parte del territorio que Estados Unidos posee, perteneció un día a México.

Las ciudades fronterizas han sido ciudades hermanas; comunidades que si bien las separa un río y cada una se rige por su bandera, sus leyes, van unidas por un pasado histórico que no se puede borrar.

Es muy lamentable la masacre que desatara un jovenzuelo cuyo corazón está herido de muerte. Quien odia al grado de privar de la vida a un semejante sin importar que en esa trayectoria malévola y destructora encuentre niños, no puede estar en paz. Patrick Crusius, el tirador, a sus 21 años está muerto en vida por el odio acumulado.

La venta indiscriminada de armas en Estados Unidos, ha constituido un verdadero riesgo para los propios ciudadanos más que ofrecerles seguridad alguna.

Jóvenes llevando pistolas a la escuela; maestros armados por si hubiera que repeler una agresión; profesionistas, empleados, todo mundo a armarse “por las dudas”.

Debe ser terrible vivir en la psicosis y enseñar a las nuevas generaciones que la fuerza está en utilizar armas y no la razón; enseñar que se es superior por el color de piel y no por los sentimientos sanos donde el amor siempre será más fuerte que el odio. Mostrar al mundo un poderío económico con una sociedad que se desmorona a causa de los vicios y adicciones, debe ser preocupante.

El ataque perpetrado en El Paso, Texas, es uno más de la barbarie y el grado de descomposición de la mente de individuos con complejos y problemas emocionales.

El odio hacia un estereotipo de personas cuya piel es distinta, muestra no la supremacía de una raza, sino la mezquindad de ella.

La supremacía considero, la dan los valores, el comportamiento, la actuación de cada quien. Individuos como Patrick Crusius, Connor Betts, los hubo y desearíamos que no los hubiera más, pero lamentablemente los habrá mientras no se refuercen los principios éticos y morales de cada individuo.

Muy triste que el odio ya esté sembrado por lo tanto el riesgo va a continuar para todos. Nadie sabe el día, la hora o el lugar; por lo tanto, el temor estará presente.

No basta que desde las oficinas de organizaciones internacionales se envíen mensajes a los países pidiendo frenar discursos de odio. El daño ya está hecho. En la retórica de odio del político que desea alcanzar o mantenerse en el poder; en la política de migración sin control aprobada de alguna manera por la ONU, so pretexto de los derechos humanos.

Muchos problemas más que soluciones está causando ese tipo de decisiones en organizaciones internacionales que ven a México como el país que debe “colaborar” y aceptar todo lo que venga de otro país. Deben ofrecerse soluciones reales en países empobrecidos o dañados por la violencia para protección de su propia gente.

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03 Agosto 2019 04:00:00
¿Con qué juegan los niños?
La historia se repite una y otra vez. En la actualidad es común ver a los niños jugando en su tableta, a los jóvenes “platicando” con sus grupos o bien, a una familia completa checando su celular sin importar el lugar donde se encuentre.

Los niños, con una facilidad asombrosa toman en sus manos los aparatos y le pican para encontrar lo que desean. Es la tecnología moderna que día a día avanza a pasos agigantados y cuando un adulto le va “agarrando la onda”, sobre todo los abuelos, ya llegó algo nuevo.

Son los nietos, aUn los más pequeñitos, quienes nos ayudan a descubrir las “novedades” que existen en el mundo.

Sin embargo, no todo es perfecto ni se están ofreciendo las mejores condiciones para el desarrollo del niño.

Para algunos jóvenes, los padres y ni qué decir, los abuelos, pertenecemos a una generación que “nada” tiene que ver con la tecnología, con todos los descubrimientos “que modernos”. En parte tienen razón. Pertenecemos a otra época, donde aprendimos a través de la observación a desarrollar nuestra creatividad.

En los hogares, no importaba si no había juguetes caros, pero sí había niños felices. Niños que en la escuela o en el hogar jugaban con lo que se tuviera a la mano. Las niñas se entretenían con sus matatenas o yakis; la cuerda no podía faltar, era un magnífico ejercicio.

Se jugaba al “avión”, que eran cuadros dibujados con gis en el piso. También, niñas jugando con muñequitas de cartón que modificaba su vestuario las veces que su dueña quisiera.

Los niños, jugaban con las canicas, con sus carritos o sus barquitos de papel que colocaban en bandejas con agua o en los charcos que se formaban en la calle cuando llovía. Competencias con el trompo.

¡Qué tiempos aquellos! Donde la mayor preocupación de los niños era estudiar y jugar. Qué diferencia del ayer al hoy. Juegos sencillos pero que alegraron la infancia de muchos pequeños y jovencitos, convertidos con el tiempo en profesionistas, en personas de bien.

No recuerdo haber escuchado que un niño se suicidara porque no obtuvo el juguete deseado. No todos los padres podían comprar juguetes caros, sobre todo cuando tenían varios hijos; sin embargo, los juguetes se compartían y todos contentos.

En esta época de adelantos tecnológicos ¿Cuántos casos de suicidios en menores de edad se han dado? ¿Cuántos se conocen?

El vídeo de un jovencito que se baja del carro y se tira de un puente, es un caso más en la cadena de suicidios en niños o jóvenes.

¿Causa probable? La decisión tomada por la mamá del jovencito de quitarle el celular. ¿Razones? No las sabemos a ciencia cierta, pero no es para tomarlo como un caso aislado.

La tecnología, es cierto, ha venido a revolucionar a la humanidad; nadie lo discute. Con los aparatos modernos, llámense celulares, tabletas, por ejemplo, nos mantenemos en contacto con otras personas. La noticia corre con extraordinaria rapidez y nos resulta fascinante estar en un lado y recibir comunicación de otro lugar, no importa lo lejano que esté.

Estamos comunicados, aunque no todo lo que nos llega corresponde a la realidad. No hay que olvidar que la maldad existe, por lo tanto, hay personas que no son buenas y de ellas hay que alejarnos.

El manejo de la tecnología tiene su lado obscuro; porque no todo lo que llega a los hogares y a nuestros niños y jóvenes es manejado con honestidad y con buenas intenciones. El riesgo está siempre presente y no respeta edades.

Debemos tomar en consideración que los niños y jóvenes de hoy se conectan en las redes, en donde aparentemente están sus “amigos”. En esas redes son atrapados en ocasiones por adultos perversos cuya imagen dista mucho de la realidad porque ocultan su verdadera personalidad.

Interactúan y enfrentan retos que otros les imponen, los que aceptan al considerarlos un juego más en su lista de diversiones.

De una generación de niños felices en su mayoría, pasamos muy lamentablemente a otra, quizás la de niños muy adelantados en tecnología, pero algunos con gran inestabilidad emocional donde la frustración y el enojo llegan a aflorar, pudiendo enfocar esos sentimientos negativos en agredir a otros o también como medida drástica optar por el suicidio.

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27 Julio 2019 04:00:00
México y su grave problema de inseguridad
Nadie duda que tenemos un país maravilloso, hermoso en verdad. Por donde vayamos encontraremos sitios mágicos, bellos, con playas bañadas por el sol y noches iluminadas por un cielo donde la luna asoma invitando al romanticismo, a tejer historias y a construir sueños.

Lugares mágicos en su mayoría con un pasado histórico digno de conocer, admirar y difundir. Por donde vayamos encontraremos siempre el majestuoso pasado legado de culturas ancestrales.

México es bello ¡Por supuesto que lo es! Es hospitalario ¡Claro que sí! Es digno de difundir su cultura ante el mundo ¡Indiscutiblemente que sí!

Quienes amamos nuestro país, nos damos cuenta de que hemos descuidado algo muy importante para todos los que habitamos esta maravillosa tierra. Ese “algo” es sin duda la seguridad. Lo que está sucediendo desde hace ya algún tiempo, no se convirtió en problema de la noche a la mañana.

México es un país verdaderamente hospitalario y nos sentimos orgullosos de serlo. Sin embargo. considero que al tener leyes e instituciones, los problemas deberían solucionarse a tiempo y no permitir crezcan. Al no hacerlo se pone en riesgo a las propias instituciones, a los funcionarios y a los habitantes de este país generoso.

Nunca como ahora tenemos una inmigración fuera de control pese a que digan lo contrario o se pretenda hacer creer que todo está bien y se están siguiendo protocolos. Si así fuera, no se estarían presentando situaciones nada agradables en algunas zonas del país.

Por ejemplo, en Chiapas, los vecinos de una colonia protestan por la presencia de centroamericanos que se encuentran en espera de recibir un permiso o documentación que les permita avanzar hasta la frontera con Estados Unidos.

La oficina de Migración no es que se vea lenta para otorgar el documento que requieren los cientos, miles de solicitantes, sino por el contrario, la demora en buena parte es por la gran cantidad de personas que nos están enviando de otros países.

La hospitalidad de México es una, el seguimiento y aplicación de las leyes es otra. ¿Nos hemos preguntado si existe algún seguimiento de quién ingresa a nuestro país? ¿Dónde anda? ¿De qué vive?

Los gobiernos de los países que exportan ciudadanos ¿Están haciendo algo para ofrecerles un mejor nivel de vida?

No lo creo. Por nuestra frontera sur han ingresado contingentes sin control alguno. No se han cuidado menos aún, protegido, nuestras ciudades. Quien diga que sí lo han hecho, que expliquen el porqué de tantos extranjeros en las calles de diferentes ciudades del país.

Con la inmigración viene de todo. Unos huyen del hambre, de la pobreza, tal vez de la violencia; otros, huyen de la ley porque algo hicieron. Sí, viene de todo y nadie lo puede negar.

Fue verdaderamente patético ver a la secretaria de Gobernación, alzar los brazos en señal de triunfo y decirle a la muchedumbre en Chiapas “Si se pudo”. Se refería a que todos iban a ingresar y transitar por nuestro país hasta llegar a la frontera norte.

¿Podría decirnos la señora cuántos ingresaron?, ¿dónde andan y qué hacen?

Lo creo difícil por una sencilla razón, no ha habido control. No se nos olvide que destruyeron rejas y se pasaron a la “brava” sin que nadie los detuviera.

Agresivos, groseros, quienes despreciaron los alimentos que personas generosas les ofrecían, simplemente porque no les gustaba lo que se les daba.

Por eso y más, ya no se desea ayudar.

No todos son buenos ni todos son malos; pero no se concibe que vengan a tratar de exigir lo que en su país no tienen.

El problema migratorio es ya un problema grave de inseguridad. Veamos lo que recién sucedió en la Ciudad de México donde fue abatido uno de los individuos más peligrosos de Israel y obviamente, del mundo. Individuo detenido en México, enviado a su país (de donde vinieron por él) enviado a prisión de donde salió para regresar a México vía Panamá.

¿Por dónde ingresó a México? Utilizó documentos falsos ¿Nadie lo detectó? Huellas, imagen, en fin. Nos damos cuenta de las graves fallas en cuestión de seguridad. ¿Qué más habrá que ni siquiera las autoridades conocen? Confiemos que el gobierno se ponga las pilas y trabaje en el renglón de seguridad para los mexicanos, que mucha falta está haciendo. En todos los niveles.

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20 Julio 2019 04:00:00
Dolor y lagrimas ha dejado la delincuencia
Recuerdo que, en una reunión, hace ya un tiempo, una de las señoras que se encontraba presente preguntó si estábamos viendo una serie en la televisión. La verdad, había sido anunciada -ya sabe usted- con bombo y platillo por lo que a querer o no, sabíamos de su existencia.

Unas dijeron que habían visto el capítulo de inicio, la mayoría dijimos que no; el caso es que se trataba de una serie, una de las primeras que se grabaron- con pretensiones de dar a conocer la vida de los narcos.

La verdad, no entiendo la fascinación de algunas personas por series de esa naturaleza. ¿Cuál es el propósito de hacerlas?

Obviamente ganar popularidad y con ella, dinero tanto el artista como la producción. ¿Qué beneficio deja a la sociedad? Creo, ninguno.

Considero que no se debería exaltar la figura de individuos que han dañado a seres inocentes, que han destruido patrimonios y familias. No concibo que pretendan mostrar al mundo -porque en ese espacio están niños y jóvenes, una nueva generación- una idea errónea que debido a la “falta de oportunidades” esos “pobres” individuos cayeron en las garras de la delincuencia.

¡No, señor! De ninguna manera se puede ni se debe justificar la maldad.

Muy sabiamente los abuelos, nuestros mayores decían: “no se confunda la pobreza” y hacían alusión a diferentes actitudes o formas de actuar.

La pobreza no está peleada con la limpieza; tampoco justifica robar o hacer daño a otros. En fin, son una serie de advertencias o señales que nos daban nuestros mayores. Eran las enseñanzas que se recibían en los hogares, por humildes o sencillos que fueran.

Y de esos hogares, salieron buenos seres humanos; trabajadores, respetuosos que supieron asimilar y honrar el “apellido” y a la familia, como bien dirían.

Ayudando a los padres en el campo, en la tiendita familiar, con pocos recursos para sostener a una familia -algunas de ellas, numerosa- salían adelante.

“Hijos buenos, pobres, pero buenos”, decían orgullosos los padres. Y más orgullosos aún cuando mostraban algún diploma, certificado o título universitario que lo acreditaba como un profesionista.

El nuevo profesionista, cuando llegaba al hogar, se encontraba con sus raíces y siempre agradecía la oportunidad que el esfuerzo de sus padres y familia significó para él.

Esos y tantos más, son los ejemplos que conocimos en una época que, aunque ya se fue, hay que resaltar; no la historia del que aplica la maldad para hacer fortuna. Maldad que trasciende fronteras, dejando a su paso una estela de lágrimas, dolor y muerte.

Los tiempos han cambiado, dirán algunos, es cierto; aunque creo que los valores son los mismos de ayer, hoy y siempre. Si se han alterado es porque así ha convenido a quienes modifican su forma de actuar e inventan mil razones para actuar como lo hacen.

Nada justifica robar, emplear tortura física, emocional y psicológica en seres inocentes que tienen la desgracia de caer en las redes de bandas criminales. Para no pocos el delito se ha convertido en su modus vivendi.

La madre de delincuentes pocas veces aparece; lo hace cuando es conducido a una cárcel o cuando es herido. Los hijos siempre serán sus “niños” y clama justicia ante lo que considera un atropello. Justifican el robo o cualquier tipo de delitos con un “es que somos pobres”. No los mueve la compasión hacia las víctimas porque han disfrutado de todo aquello que proviene de la maldad de sus hijos; robo, asaltos, secuestros, torturas y homicidios.

¿Qué tal cuando son atrapados, juzgados y sentenciados? Entonces sí, claman justicia. ¿Cuándo tuvieron respeto y compasión por sus víctimas?

Cuando alguien se conmueve por la sentencia impuesta a un capo, está olvidando el sufrimiento de cientos, de miles de familias que fueron torturadas por un individuo que hizo su inmensa fortuna lastimando a una niñez y juventud con la distribución de droga y a una sociedad que ha vivido aterrada por las consecuencias de sus acciones.

Cadena perpetua es insuficiente para quien tanto daño hizo. “Regalar” alguna escuela o quizás una iglesia, no justifica el daño que causó. Esos edificios fueron construidos con dinero de negocios turbios, manchado con la sangre de seres inocentes. Vidas que se perdieron en el combate a la delincuencia, en una lucha desigual donde los delincuentes han sido protegidos por Derechos Humanos mientras nuestros soldados y marinos han resultado humillados, emboscados y en algunos casos, sacrificados, por individuos que ofenden a la sociedad con su presencia.

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13 Julio 2019 04:00:00
México tiene rumbo
Quienes amamos a México deseamos de todo corazón que a nuestro país le vaya bien, porque eso significa que a todos nos irá bien.

De sobra sabemos que si hubo un cambio de gobierno, de partido, de personas, no fue precisamente por un voto razonado como hubiera sido lo ideal; sino por el hartazgo de los ciudadanos hacia individuos que se enriquecieron sin ningún pudor a la sombra del poder.

Las pasadas elecciones sirvieron para dar el voto de castigo a los partidos que gobernaron al país y que se consideraba no habían dado resultados. Más que el convencimiento de los ciudadanos fue la polarización que el entonces candidato -hoy presidente- hizo durante su campaña.

Promesas de campaña que no se cumplen; promesas que no son más que catálogo de buenos deseos, de mentiras, descalificaciones y tantos ofrecimientos que acaban por convencer a quienes creen o desean creer en una oferta política que en apariencia vendría a acabar con la corrupción, principalmente.

No hay duda de que cuando la soberbia y la ignorancia se juntan hay que ponerse a rezar.

La ignorancia o desconocimiento se puede corregir si se desea, porque nadie nace sabiendo. El problema es cuando el soberbio no acepta que su actuación no es correcta; que el poder no es para destruir sino para construir.

Un individuo que no acepta la opinión de otros, expertos en algo importante, con conocimientos reales y prefiere imponer su “ley” a como dé lugar, además de necio es un pobre soberbio o un deprimente acomplejado.

Lamentable pero cierto. Desde que inició el nuevo gobierno no hemos dejado de escuchar la misma canción: “Los que se fueron nos dejaron un cochinero”; es decir, todo lo que se hizo en el pasado estuvo mal. Escuchar un día sí y otro también lanzar señalamientos en contra de instituciones, de personas y observar la actuación de no pocos representantes en los congresos o en dependencias, da tristeza y pavor. Llegaron “levantadedos”, inexpertos, sin conocimientos y algo peor aún, con grandes resentimientos en su mayoría.

Escuchar quejarse a los “nuevos” en el poder y culpar de todo a los que se fueron, difamarlos, “enlodar” su actuación, deja mucho que desear y me hace recordar un acertado pensamiento de Angela Merkel, Física y Política alemana, Canciller de Alemania desde 2005, que dice: “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar, con el propósito de corregir dichos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.

Y las frases se repiten por aquellos que reciben la consigna y la siguen al pie de la letra para tratar de destruir un trabajo y personas que entregaron su esfuerzo. No se detienen a reflexionar quienes hoy reniegan de un partido político al que un día pertenecieron y se beneficiaron -con creces-, son corresponsables de aquello que hoy, bajo otra bandera, se atreven a criticar. Seguramente abandonaron las filas de su organismo político porque no se les dio lo que pedían.

¿Creerán que cobijándose en otros colores partidistas van a ser mejores? La verdad yo no lo creo.

Son siete meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la verdad no hay claridad en las acciones. Estamos conscientes que gobernar no es fácil, para nadie, pero eso no justifica las barbaridades que está cometiendo por su obsesión de acabar con ciertos grupos de poder. ¿Realmente tocará a los intocables? Porque los ricos seguirán siendo ricos, los pobres, pobres serán; la clase media es la realmente la sufrida, que siempre ha sido golpeada en sus finanzas y no es justo.

La renuncia de Carlos Urzúa, Secretario de Hacienda, da una pequeña muestra de lo que debe estar sucediendo en el gabinete: Imposiciones y conflictos de intereses. O sea, más de lo mismo. No creo que lo haya dicho solo porque sí, sino porque el exsecretario de Hacienda sabe perfectamente lo que ocurre. Obviamente es algo que ni el presidente ni los involucrados, menos aún quienes le siguen van a aceptar, por lo que resulta más fácil la crítica a quien decide dejar el cargo.

En estos meses de gobierno hemos escuchado descalificaciones a todo lo que no sea del agrado del presidente López Obrador. Y las seguiremos escuchando porque los individuos no cambian de la noche a la mañana; la testarudez, lo va a acompañar siempre.

México, nuestro amado México, tiene rumbo ¡Por supuesto que sí! Porque fue construido con el esfuerzo, con el sacrificio de todos los mexicanos. Instituciones sólidas que permitieron que el país se fortaleciera y creciera. Por lo tanto, no todo en el pasado fue malo. Hay que tener presente que no son las instituciones las que fallan, sino quienes las dirigen o gobiernan.

Nuestro país nos abraza a todos sus hijos, sin motes, sin distinciones. ¡Ya basta! de confrontarnos, de poner calificativos, no somos ni “Fifis” ni “chairos” Nacimos en México por lo tanto, somos orgullosamente mexicanos y tenemos un deber muy grande con esta tierra que mucho nos ha dado.

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06 Julio 2019 04:00:00
Guardia nacional
No hay día que pase que no se escuche la palabra “corrupción” además de señalar que “los que se fueron dejaron un cochinero”. Ahora le llegó el turno a la Policía Federal, la misma que se pretende pase a formar parte de la Guardia Nacional. “Todos echados a perder” “Todos corruptos”.

Tal afirmación me provocó un hormigueo en la piel. ¿Cómo que todos corruptos? ¿Entonces? Si realmente son corruptos ¿Para que los queremos combatiendo a las bandas delincuenciales?

¿Incongruencia, mentira o estupidez?

Desde que entró el nuevo gobierno solo hemos escuchado descalificaciones hacia funcionarios, instituciones, organizaciones y todo aquello que no pertenezca al grupo del actual presidente.

Error garrafal. Se construyeron instituciones muy buenas, empezando por la educación; generaciones se formaron con programas bien diseñados; con calidad, con valores.

Así que afirmar -como se hace actualmente- que “todo lo heredado está mal” es olvidar a quienes dedicaron su vida al servicio del país. Y lo digo convencida.

Como convencida estoy de que efectivamente hubo individuos que llegaron al poder o a ocupar cargos, para enriquecerse. Señalar a un solo partido político considero resulta muy aventurado porque México no estaría en las condiciones que hoy se encuentra si hubieran hablado a tiempo aquellos que callaron, obtuvieron prebendas, grandes beneficios arropados en el poder y hoy se santiguan.

Honestos, lo que se dice HONESTOS…….no creo sea verdad. En cambio, oportunistas, mentirosos y hasta cínicos…….uff, de esos hay muchos y en todos los partidos políticos.

Volvamos a la Policía Federal, al problema que se está presentando en la corporación al rebelarse un buen número de policías, que ven incierto su futuro.

Todo trabajador tiene derecho a rebelarse cuando ve en riesgo su empleo. Cuando siente que en lugar de beneficios será perjudicado en su cheque quincenal. Si sale a comisión, no tendrá viáticos; en fin, parte de su inconformidad.

Temen perder su antigüedad, sus prestaciones; no quieren ingresar a la militarización.

Sin embargo, la seguridad nacional es una prioridad y una urgencia. Por lo tanto, el Gobierno debe entender que se requieren recursos suficientes para el combate a las bandas criminales. No se puede ni se debe escatimar los recursos en algo tan necesario como lo es la lucha contra la delincuencia que tanto ha dañado al país.

Definitivamente yo creo que debe haber mano dura, mucha fuerza y capacitación adecuada para hacer frente a un problema que el país viene arrastrando: el de la inseguridad.

¡Ya basta! de contemplaciones a individuos o grupos que tanto daño han causado a familias y a personas inocentes, así como a las instituciones y al país. Por eso urge un grupo que sepa de tácticas y considero que quienes están calificados realmente son los militares y miembros de la Marina.

Los policías federales y quienes se hayan inscrito para formar parte de la Guardia Nacional, obviamente que deberán recibir una capacitación de mandos superiores que no dudo serán del ejército.

Se requiere de disciplina, entrega y mucho amor a México para defenderlo.

La criminalidad se ha apoderado de espacios importantes, por lo tanto, la Guardia Nacional deberá actuar con todo rigor, de lo contrario, con contemplaciones a los criminales no creo se resuelvan los graves problemas de inseguridad que prevalecen en zonas, consideradas de alto riesgo.

Son graves peligros a los que se van a enfrentar los integrantes de la nombrada Guardia Nacional. Lo menos que podemos hacer es dejarlos actuar y no empezar a defender a quienes tanto han lastimado a nuestro país.

Todos confiamos y deseamos que la tranquilidad regrese a nuestro querido México. Que las nuevas generaciones disfruten este país, sin riesgos y vivan su niñez como un día la vivimos y disfrutamos muchos de nosotros.

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29 Junio 2019 04:00:00
La práctica del yo yo
No se trata de una invitación a jugar con ese pequeño objeto de una época en que la diversión era por demás sencilla. Diversión quizás muy simple, pero amena, donde los niños de antaño, nos divertíamos muchísimo y con juegos, creativos, con más imaginación que dinero invertido.

Aunque el recuerdo nos llene el alma, dedicaré este espacio a una práctica que en lo personal a mí no me agrada nada. La práctica del Yo Yo -así la llamo y que algunas personas utilizan- no es más que un ejercicio molesto que realizan quienes creen que con decir o inventar situaciones que pasaron y se adjudican, sobresalen de entre los demás.
“Yo hice” “Yo formé” “yo inventé” y más “Yoyos” se convierten en tema de conversación en un grupo, por alguien que desea ser el centro de atención.

Ese tipo de personas son realmente tóxicas, porque están enfermas de un mal terrible llamado EGO. Podrán acaparar la atención en alguna ocasión de personas que realmente no las conozcan y se crean las mentiras que menciona, aunque el engaño tarde o temprano será descubierto.

No pocas veces se olvida, que no se está “inventando” nada; que todo ya ha sido creado: Que lo único que hacemos es tomar las herramientas que existen para realizar un experimento o darle vida a un deseo, una ocurrencia y plasmarla como proyecto para hacerlo realidad.

¿Es un mérito? ¿Por qué no? Llevar a cabo una idea y hacerla real, es trabajo y es loable. Toda idea implica trabajo. Lo que no resulta un mérito, es robarse las ideas de otros y adjudicárselas.

Eso es, sencillamente, despreciable.

Por supuesto que ni es aceptable, ni lleva mérito alguno; por el contrario, es un engaño a los amigos, a la sociedad misma, a quienes se hace creer que determinada persona es la creadora de algo importante que ha dejado beneficio en una comunidad.

Casos de robo de ideas hay infinidad o debe haberlos. Ocurre, como dirían, en las mejores familias. En empresas; en la cultura; en el arte; en política ni se diga, en fin…. en todas partes.

No concibo que haya personas con gran desvergüenza para afirmar algo que de antemano saben que es una mentira.

Lamentablemente la persona enferma de EGO miente con gran facilidad y en ocasiones su elocuencia y aparente sinceridad puede hacerla acreedora de simpatías y reconocimientos, hasta que se descubre su juego.

En alguna ocasión, en una plática salió a relucir el caso de una persona que se había adjudicado un proyecto. En realidad, se había apropiado de él, haciendo a un lado al verdadero autor y a quienes participaron en el concepto.

Y salió en la plática porque uno de los que estaban en la mesa, resultó ser el promotor de la idea. Con lujo de detalles explicó a grandes rasgos el porqué y cómo se había hecho el proyecto.

Una bonita historia llevada a la realidad.

Obviamente le creímos quienes escuchamos la historia, por una razón: Es una persona seria, respetable, profesionista, con conocimientos y trabajos que lo respaldan. En cambio, quien se adjudica el proyecto, carece de todo lo anterior.

Por eso dicen que “la mentira dura hasta que la verdad llega”. Esa persona al igual que tantas más en el mundo, viven y disfrutan una mentira elaborada para su beneficio. Sin embargo, los hechos son los que cuentan y tarde o temprano los castillos en el aire suelen caer porque fueron construidos con cimientos endebles, tal como sucede en la historia de los usurpadores.

El verdadero dueño de proyectos conoce perfectamente los detalles, mientras el usurpador, inventa. El primero logra destacar en lo que emprende y el que roba ideas solo vive aferrado a una mentira en un constante “yo hice” “yo fui”. Se convierte en “engaña ilusos” hasta que se conoce la verdad.

Así es la vida; hay que construir, sí, pero con bases sólidas, con verdad, con respeto al trabajo de otros, darles el crédito que merecen; brindarle el reconocimiento a su empeño y dedicación, reconocer la inteligencia de unos y también sus propias limitaciones. No pretender arrebatarle a nadie, sea quien sea, el mérito que se ha ganado a pulso en base a su inteligencia, sus conocimientos y desarrollo de habilidades.

Quien practica el “YO YO”, es una persona enferma de EGO, que equivale a: egocentrismo, egolatría, envidia; por eso vive poniendo “piedritas” en el camino de otros para que no destaquen. Son dignos de lástima y en ningún momento de admiración.

Lo importante es no caer en el juego de la persona que vive en el pasado sin haber construido por sí misma nada que merezca destacar y ser reconocido. ¿No lo cree usted?

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22 Junio 2019 04:00:00
Todo tiene un limite
El trato que se le dio al gobernador de Durango, José Rosas Aispuro durante la gira del presidente López Obrador, resulta verdaderamente inaceptable.

Nos hemos dado cuenta del comportamiento inadecuado de personas que acuden a eventos oficiales y lanzan consignas a gobernadores, alcaldes y funcionarios que pertenecen a otros partidos.

Estos individuos, seguramente pagados o acarreados por algún partido político, merecen se les ponga un “hasta aquí”.

No es casualidad lo que estamos viendo; no es casualidad que en cada visita de AMLO se presenten y abucheen, no permiten que diga su mensaje el gobernante estatal o el funcionario designado.

¡Por supuesto que no son casualidades! Y tampoco es aceptable. Esos individuos muestran el cobre con su comportamiento inapropiado.

Estaría bien decirlo ¿Qué se puede esperar cuando quien gobierna, polariza? ¿Acaso no comprende el presidente que la campaña electoral ya terminó? ¿Que a partir de salir triunfador en las elecciones, debe gobernar para todos los mexicanos, no para su partido?
Me es difícil creer que el rencor, el protagonismo y vaya usted a saber qué más esté influyendo en la mente del presidente; que a mi modo de ver, no está gobernando, sino que continúa polarizando con sus palabras, con sus argumentos deprimentes y su actuación que se asemeja a un activista más no a un político que se supone ya gobierna.

¿Ese es el pueblo sabio? ¿El que lo acompaña a cada entidad federativa con el propósito de obstaculizar proyectos? ¿El que decide levantando su “manita” sin razonamiento alguno? ¡Vaya sabiduría!

¿Qué nos podemos esperar de quien siempre ha despreciado a las instituciones?
Por eso he escrito y hoy lo repito, yo no creo en quien manda al diablo a las instituciones, las que fueron creadas con un fin determinado. No son las instituciones las que han fallado sino quienes se han apoderado de ellas. Y no son todos, de eso estoy segura.

Como no son los partidos políticos los que han decepcionado al pueblo sino ciertos hombres y mujeres. Esos que un día se beneficiaron dentro de determinado instituto político y que hoy ingresan a otro, creyendo que serán mejores, traicionando sus propios principios.

No nos engañemos, la destrucción de instituciones equivale a pretender adueñarse del poder absoluto, en una descarada maniobra de oportunismo político. ¿Cómo? Culpando a los que se fueron, de todos los males. ¿Con que fin? Para eliminar a sus adversarios (no enemigos) e implementar un autoritarismo.

¡Por favor! No diga usted que no lo está viendo venir.

Lo sucedido recientemente en Durango, no me agradó para nada; es una escena más que se ha repetido cuando llega el presidente: no dejar hablar al gobernador y lanzarle abucheos.

¡Qué bueno! que respondió el gobernador Rosas Aispuro como lo hizo. Hay que tomar en consideración que la tolerancia tiene un límite. ¿Cómo respetar a quién no respeta?

El gobernador de Coahuila, Miguel Riquelme también ha respondido y con justificada razón ha dicho: “Por Coahuila aguantamos, pero tenemos un límite y también merecemos respeto”.

Por supuesto que sí. Todo tiene un límite y lo que se ha venido viendo no es nada benéfico para la democracia del país. Quien le apuesta a destruir los proyectos de otros gobiernos, solo porque pertenecen a otra corriente política, está muy mal.

Ni todo lo bueno está de un lado, ni todo lo malo está de otro. Lamentablemente hoy se percibe un ambiente hostil hacia los que no pertenecen a un determinado círculo.

No se han detenido a pensar que van de error tras error, con pérdidas millonarias para el país. ¿Hacia dónde vamos? Nos preguntamos con frecuencia y no parece haber respuesta.

La avalancha de migrantes que equivale a una auténtica invasión ha rebasado a las autoridades y puesto en riesgo la seguridad de todos los ciudadanos. Los migrantes no piden, exigen, fundamentando derechos en un país que no es el suyo. ¿Por qué no lo hacen en su país de origen?

México no puede ni debe creer que va a resolver los problemas ajenos. Primero tiene que resolver los que aquejan al país. Ante todo, los asuntos de seguridad para dar certeza a los ciudadanos.

México siempre ha sido un país respetuoso y tolerante; pero hay que tener presente que todo tiene un límite.

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15 Junio 2019 04:00:00
Nunca más
El video mostraba a un joven universitario saliendo de su centro de estudios. Se detiene en la caseta instalada en la universidad, que controla entradas y salidas y hace una llamada, a su novia, según se dijo. Al concluir la llamada, continúa su trayecto y la imagen se pierde.

Horas después se supo que el joven fue secuestrado; que la familia pagó rescate y sus captores no cumplieron con su parte: Devolver con vida al joven Norberto.

Fueron días difíciles para la familia del joven estudiante; una madre angustiada que clamaba le fuera devuelto su hijo, que ya habían cumplido con lo que habían solicitado sus captores.

Compartimos el dolor de la mamá de Norberto, el clamor de sus compañeros y maestros de que lo regresaran. Lamentablemente la historia no tuvo un final feliz. En realidad ¿qué historia donde hay violencia, la tiene?

Conocer situaciones como esta, nos duele e indignan porque vemos cuán vulnerables somos.
Que nuestros niños y jóvenes están en riesgo constante. Unos porque tienen posibilidades económicas y otros porque no.

La delincuencia actúa de manera cruel y se ensaña causando un daño irreversible a familias. Nada les importa, solo obtener un beneficio. Esa gente está exenta de moral, de temor a la autoridad, de falta de respeto a los ciudadanos.

Están hechos para causar daño; para la maldad. ¿Merecen consideración alguna? De ser detenidos ¿habría que respetarles “sus derechos”? los que siempre claman aquellos que transgreden la ley.

“Sus derechos” ¿Cuáles? ¿Por qué? Un individuo que es capaz de agredir a otro causándole un gran daño ¿merece ser respetado?

¿Qué defensa puede ofrecerse a un criminal? Individuos que causan un daño irreversible a la familia de sus víctimas, pero también a la sociedad misma. Son una verdadera vergüenza esas lacras que deambulan por las calles causando daño.

¿Consideraciones? Ninguna. ¡Ya basta de contemplaciones! ¡Basta de defender delincuentes! ¿amor y paz para ellos? ¡Ya no!

Con la muerte del joven universitario, cuyas ilusiones seguramente fueron grandes y que lamentablemente no se habrán de cumplir, nos damos cuenta lo difícil que son las relaciones humanas. Hoy más que nunca es un desafío vivir en sociedad. Donde salimos de casa y no sabemos si habremos de regresar.

Duele pensar que conocemos tantos casos de jóvenes desaparecidos por culpa de la criminalidad. Duele que vidas productivas se apaguen y proyectos queden sin realizarse por culpa de individuos malvados.

Individuos que no respetan leyes, autoridades, porque se han sentido protegidos por quienes deberían ofrecernos garantías a los ciudadanos que luchamos día a día por un México mejor.

Y para lograr ese México que todos deseamos, es urgente desterrar la violencia, a los criminales darles el castigo que merecen no el que creen merecer ellos porque tienen bien aprendidos unos derechos, que pierden con su actuación perversa.

Desafortunadamente no ha habido autoridad alguna que ejerza con verdadera responsabilidad, el deber de defender a los ciudadanos de lacras criminales.

En cambio, se han convertido y lo han hecho de manera irresponsable, en cómplices de delincuentes que se han dedicado a dañar nuestro entorno social.

Y la verdad, no es justo. Es demasiado lo que está ocurriendo y creo que ya es tiempo de exigir cese la contemplación a la delincuencia. Exigir que se nos respeten nuestros derechos y NUNCA MAS tengamos que sufrir atentados de ninguna índole. Ni a nuestros hogares, a nuestra persona, a nuestro patrimonio.

El dolor de una madre que sufre la pérdida de un hijo es compartido por otras madres.

La solidaridad de todos en torno a un acontecimiento triste y lamentable se deja sentir porque la sociedad siente que es un hecho que ya no está distante de nadie. Que lo que todos deseamos es recuperar esa paz que nos fue robada por la delincuencia.

La investigación sigue y confiemos que la verdad acerca del secuestro de Norberto, se conozca.

Aunque el dolor de sus padres, nada ni nadie podrá borrarlo de su corazón.

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08 Junio 2019 04:00:00
Demasiada agresividad
No entiendo realmente por qué tanta agresividad en el mundo. Ya no solo se trata de lidiar con pleitos provocados por disputas políticas, donde líderes mundiales consideran la violencia y uso de las armas como un recurso para imponerse sobre otras naciones.

La amenaza sobre la humanidad siempre ha prevalecido; disputas por un pedazo de tierra, por razones ideológicas o por lo que sea han estado presentes. Ponerse de acuerdo para alcanzar la paz se ve difícil; sin embargo, nada es imposible.

Al observar el grado de violencia en el mundo deberíamos de preocuparnos. Porque la agresividad que se está generando entre la sociedad nos afecta a todos por igual.

Antes, quizás, se veía lejana la idea de que la violencia nos alcanzara. Desafortunadamente la conducta humana ha cambiado de manera dramática que está poniendo en riesgo la convivencia en todos los sentidos: En el hogar, en las instituciones; en los centros de trabajo, en las calles.

¿Qué nos está sucediendo? ¿Por qué hay tanta animadversión?

El secuestro de Norberto Ronquillo, un joven, que al salir de su centro de estudios para dirigirse a su casa fue interceptado y secuestrado, nos alerta de la existencia de bandas criminales que operan muy cerca de nuestros jóvenes.

Norberto, un joven, próximo a graduarse y del que nada se sabía desde el momento de su secuestro a pesar de haberse pagado el rescate solicitado por sus plagiarios (hasta el momento de escribir esta colaboración se ignoraba su paradero).

¿Se debe tener consideración a individuos que dañan a la sociedad? Si existen la criminalidad es por una sencilla razón: Hay impunidad a quienes cometen toda clase de delitos.

Individuos que ponen precio a la vida de un semejante, destruyen hogares, patrimonios y lo que es peor, la vida de las víctimas no vuelve a ser la misma.

Demasiada agresividad y violencia en las redes sociales, donde si alguien no está de acuerdo en lo que algún comunicador o persona opina, lanzan una serie de barbaridades, insultos, groserías. Grupos de individuos que se escudan en el anonimato humillan, exponen y critican una actuación u opinión.

Muestran el grado de intolerancia, pero más aún, hay quien muestra su verdadero rostro: El de la ignorancia y servilismo.

Me impresionó la actitud de un taxista que fue grabado y expuesto en los medios. Por un incidente menor, de tránsito, al parecer un golpe que diera con su carro un ciudadano al taxi, el taxista se bajó del vehículo con un bate que traía como arma empezando a golpear el carro hasta destruir el vidrio.

¡Cuánta saña, agresividad, coraje, en una sola persona! Difícil manejar en ciudades grandes y más en la ciudad de México, donde todos quieren llegar a su destino y no saben qué pueda ocurrir en el trayecto. Qué impresión tan desagradable observar a un individuo como el taxista, que tal vez no tenía seguro de protección a su carro y descargó su frustración y coraje en un conductor que tuvo la mala suerte de sufrir un desafortunado accidente.

Toparse con marchas, plantones, es parte de la vida cotidiana que tienen que enfrentar los ciudadanos. Sumando por supuesto el mal humor de conductores que de ninguna manera se pueden acostumbrar a ese desorden.

Al ver el video, y la cantidad de vehículos avanzando lentamente por el exceso de tráfico, es comprensible que haya accidentes porque la misma cantidad de carros impide la fluidez. Obviamente todos quieren avanzar; hay zonas que el mismo tráfico hace difícil lograr el objetivo.

El taxista, después de su violenta acción en contra del conductor de otro vehículo, en cuanto pudo se fue del lugar. ¿Cuántos casos como éste habrá? Sin duda no pocos.

Estamos viviendo momentos difíciles donde las palabras se van extinguiendo para dar paso a acciones violentas. Dios nos libre de encontrarnos con verdaderos energúmenos; individuos que un incidente lo quieren resolver a golpes sin tomar en consideración un arreglo, un acuerdo, al menos ver quién es responsable.

No hemos aprendido o quizás ya olvidamos a utilizar las palabras como un medio para comunicarnos. Por un lado, están los insultos cobardes de quienes utilizan las redes sociales como un medio de expresión o frustración; por otro, están las armas, la criminalidad que actúa destruyendo vidas, familias y patrimonios. Como si fuera poco, en la calle, al salir de casa, no sabemos con qué loco nos vamos a topar.

El respeto se ha ido perdiendo para dar paso a la violencia, en ocasiones extrema, donde el individuo que atenta contra la vida de un semejante, no se detiene ante nada. Impone “su” ley, porque para él, es la única que cuenta: La de la agresividad.

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25 Mayo 2019 04:00:00
Educación: La mejor herencia
Los padres, anteriormente, consideraban en brindarles a sus hijos una buena educación. Algunas familias no tenían los suficientes recursos para enviarlos a una escuela privada, sin embargo, confiaron en la enseñanza que se impartía en las escuelas de gobierno. No se equivocaron.

Por décadas, la oferta educativa fue más que buena, excelente. El maestro se dedicaba a enseñar, sabía perfectamente que tenía el compromiso de contribuir en la formación de sus alumnos.

Eran maestros que destilaban amor por su profesión, por lo tanto, lo que se hace por amor y con amor rinde frutos en la vida.

Recaía en el maestro la formación académica de sus alumnos; por lo que se preparaba para brindarles sus conocimientos. Los padres de familia le otorgaban al maestro su confianza. Podría decirse que a los educadores los sentían de alguna manera como parte importante de la familia.

Al maestro se le admiraba, se le respetaba; su profesionalismo y siempre su buena disposición para ayudar a sus alumnos mereció en más de una ocasión, el reconocimiento de la sociedad.

Generaciones de niños aprendieron en sus hogares y refrendaron en la escuela, un buen comportamiento. La materia de CIVISMO fue fundamental en la formación de la niñez, por lo tanto, lo que bien se aprende resulta difícil olvidar.

Algo sucedió -no precisamente para bien- ya que esa enseñanza que dio muy buenos resultados fue decayendo con el tiempo, al grado que hoy tenemos a maestros comprometidos con sus ideas, más no con sus ideales, menos aún con la formación de estudiantes con buen nivel académico.

“Disidentes” “inconformes” y no se que otros calificativos tienen aquellos que tienen paralizada la educación en las aulas.

Hoy, importa más “hacer grilla”, realizar plantones, causar daños a edificios públicos, que dedicar el tiempo, valioso tiempo a practicar la enseñanza en beneficio de una niñez a quien urge preparar desde las aulas.

Lo que algunos llaman “lucha” se ha convertido en un verdadero desastre para la educación en nuestro país. A los líderes y a sus seguidores nada de lo que venga en la Reforma Educativa les gusta. Someterse a ser “evaluado” ¡De ninguna manera!

¿Por qué no? Un médico especialista, por ejemplo, tiene el deber de actualizarse periódicamente. Lo hace para acreditar sus conocimientos. Lo hace con gusto porque sabe que es un beneficio para él mismo y para sus pacientes.

No es así en el magisterio, donde una fracción de provocadores se han dedicado de tiempo atrás a la fecha a crear desórdenes, poniendo en riesgo a una niñez que urge rescatar de la ignorancia.

Ignorancia manifiesta cuando les preguntan a los niños si sabían por qué no irían a la escuela determinada fecha y responden con un “no sé”, “en la escuela solo nos dijeron que no habría clases”.

Tal vez el desconocimiento en los estudiantes está en que no se les dice qué se conmemora el 20 de Noviembre, por ejemplo, porque para beneficiar al trabajador los días festivos se acomodan en lunes, por aquello de gozar un “puentecito” largo.

Díganles, explíquenles a los niños, que no crezcan escuchando las barbaridades de algunos maestros cuando los entrevistan. No saben los nombres de las capitales de los estados de la República.

Terrible cuando toman un dictado. Las faltas de ortografía aparecen amenazando a la escritura.

¡Por Dios! Como no van a ser evaluados. Urge esa evaluación, no para que los corran, por supuesto que no; pero sí para que se preparen mejor y puedan transmitir sus conocimientos a sus alumnos.

Olvidan los disidentes, que con el pésimo ejemplo de desorden, desobediencia a las leyes y provocación a las autoridades, están agrediendo a sus alumnos, a la sociedad y al país.

¿Cómo pretenden que se les respete si ellos no son capaces de respetar?

Nuestros padres, visionarios todos, le apostaban a que se educaran sus hijos porque estaban conscientes que la educación es la mejor herencia que podían dejarles. Una educación con valores y enseñanza con calidad, donde en primer término se encuentra el RESPETO. Un valor que lamentablemente se ha ido perdiendo con el tiempo por pretensiones absurdas de quienes deben dar un buen ejemplo a la niñez.

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18 Mayo 2019 04:00:00
Migración, sin control
No es la primera vez que me ocupo del tema migratorio. Con el alma desearía que se solucionara esta situación que ya ha rebasado todas las expectativas. Creer que el gobierno está actuando bien es un verdadero error, porque está descuidando la frontera sur y poniendo en riesgo a todos los ciudadanos, o sea a nosotros.

Ningún país, que se precie de querer proteger a sus ciudadanos, abre las puertas de par en par a una migración sin control. Solo en el nuestro suceden las cosas más raras que podemos imaginar.

El sentimentalismo, nuestra buena voluntad, la cultura de compartir o apoyar a otros, tiene un límite. Nadie puede ni debe desbordarse atendiendo las causas ajenas y descuidando a los de casa.

Desde hace ya un tiempo se observaba que empezaba a haber mucho desorden y que las consecuencias no serían nada agradables para los mexicanos. No se trataba solamente de ofrecerles una visa llamada “humanitaria” para que permanecieran en suelo azteca y realizaran los trámites para ingresar a Estados Unidos, no; se trataba de algo más que no previeron las autoridades y el propio gobierno.

Ese “algo” ha sido la permanencia en nuestro país por tiempo indefinido en México porque Estados Unidos no los quiere.

No concibo, estimado lector, que caravanas de miles de centroamericanos lleguen a nuestro país con exigencias a las autoridades migratorias y que éstas les permitan toda clase de abusos.

Depórtenlos, hagan algo, por lo menos cumplan con su deber y protejan a los ciudadanos de México. ¿Acaso nosotros vamos a otro país a exigir? Por supuesto que no. Para ingresar a Estados Unidos o a cualquier otro país tenemos que mostrar documentos.

Quienes vivimos en la frontera norte, estamos padeciendo ya el problema migratorio. Albergues saturados, por lo tanto, los que no encuentran lugar en los sitios destinados o adaptados para ellos, ya están causando problemas y serios, al pretender ingresar a casas habitación.

¿A quién de los funcionarios o gobernantes les gustaría que invadieran su privacidad? Las leyes deben respetarse y si un extranjero viene a querer imponer su voluntad, tan sencillo como “despacharlo” para su país de origen. La mejor manera es poniendo límites para admitirlos.

Si están con exigencias y agresiones a las propias autoridades migratorias, es porque se les ha tolerado.

Recién un grupo de migrantes se amotinaron en las oficinas del Instituto Nacional de Migración, causando daños al quemar colchonetas en el inmueble. Exigían se les enviara de inmediato a su país de origen, Honduras o se les enviara a Estados Unidos para pedir asilo político.

¡Qué fácil! Hacen destrozos, exigen, ponen condiciones; agreden a policías y exigen regresar a su país en el momento que lo deseen. ¿Dónde están las autoridades del país de origen de esos individuos? ¿Por qué permiten que se formen caravanas con familias para ingresar a México? ¿Quién o quiénes promueven la formación de grupos hacia Estados Unidos?

México es generoso, sí. Sin embargo no hay justificación para recibir a tantísima gente que ha tomado casi de rehén a nuestro país, para lograr un objetivo. Nuestro país, se ha convertido en un medio para llegar a Estados Unidos; siempre y cuando se permita su ingreso a quien lo solicite.

Ingresar por México no quiere decir que en Estados Unidos los estén esperando. Se está cometiendo un verdadero abuso, el cual ya está generando en violencia.

Las autoridades deben frenar ya esa ola migratoria que tiene amenazada a ciudades, donde la capacidad para alojar a tantas personas, ya se ha visto rebasada. Sabemos que Estados Unidos no los quiere ¿Por qué insiste el gobierno y Derechos Humanos en que se acepten a esas personas? ¿No se dan cuenta del riesgo en que nos ponen?

¿Qué hay detrás de la migración sin control? ¿Quiénes son realmente los beneficiados? ¿Cuánto y quiénes son los que cobran a persona que viene en caravana? Alguien los trae, de eso no hay duda. Como tampoco hay duda, que es un negocio redondo donde hay quienes salen beneficiados.

Además, como se están dando las cosas en cuestión de migración, los albergues son insuficientes. Como si fuera poco, los problemas de salud están apareciendo, que también constituyen un verdadero riesgo para todos por cuestión de contagio.

Gobierno y autoridades, ¡Pónganse las pilas! Ya dejen de querer resolver los problemas de otros países y velen por los intereses y la seguridad de los mexicanos. No nos sigan poniendo en riesgo.

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11 Mayo 2019 04:00:00
La vida, es un instante
La vida es corta, no importa cuánto la vivamos. Por eso es importante que la apreciemos, que realmente valoremos lo que significa vivir.

Estamos de paso en este mundo y de la misma manera que nuestro nacimiento pudo haberse llevado a cabo en un instante; así también el final puede llegar repentinamente o con la rapidez que nadie quisiera, sin dar la oportunidad a realizar nuevos proyectos o a cumplir anhelos.

El tiempo se agota y cada día que pasa, hay que procurar celebrar su llegada con alegría porque constituye una bendición, un gran regalo del Cielo, que desafortunadamente no se valora en su justa dimensión.

No se que está sucediendo de un tiempo a la fecha, pero resulta verdaderamente dramático y doloroso los casos donde la vida está en un riesgo latente, al grado de que en un instante lo que minutos antes era luz, se convierte en oscuridad.

Preocupan situaciones que están sucediendo con mayor frecuencia. Enfermedades que de la noche a la mañana llegan y que no permiten tregua alguna. Poco tiempo de vida sin que haya habido anuncio previo para evitar o retrasar al menos el desenlace.

He escuchado en diferentes ocasiones esta frase: “Estaba bien y repentinamente empezó a sentirse mal”. Cuando la enfermedad aparece, el mal ha hecho estragos al grado de no permitir la recuperación del paciente.

La contaminación ambiental, en la cual participamos todos con el desorden y la falta de amor a la naturaleza, ha propiciado la aparición de enfermedades; que quizás existían, pero hoy se están agudizando más.

Nuestro planeta, que es nuestra casa común ha resentido el comportamiento agresivo de los seres humanos, a quienes parecería no importar el agravio a la naturaleza donde se pone en riesgo la supervivencia de la humanidad.

Tala desmedida de árboles, contaminación de ríos y mares. Desechos tóxicos tirados como basura que van causando un daño irreversible a los animales y por supuesto a los seres humanos.

Otra situación que se está presentando peligrosamente es la violencia. En hogares, en el trabajo, en los centros escolares, en la sociedad. Violencia que está afectando de manera cruel a una población vulnerable: los niños y jóvenes.

Sabemos que ya nadie está seguro en ningún lado; porque no se trata de participar en alguna riña o andar buscando pleito. La delincuencia se ha tornado muy agresiva y está invadiendo todos los espacios.

Ingresa a lugares públicos que antes no tenían los delincuentes contemplados, tal vez porque sabían que existía personal de seguridad que podían ejercer su autoridad y eran detenidos si cometían algún ilícito.

Lamentablemente, poco a poco al sentirse protegidos de alguna manera por la impartición de la “justicia”, que respeta “sus derechos” (no sabía que robar, asaltar, cometer un delito, sea un “derecho”), se atreven a ingresar a lugares públicos de comida, de embellecimiento, almacenes, transporte, en fin; disponen a su antojo de cualquier sitio.

Y la verdad, no es justo. Porque esos individuos al otorgarles las leyes infinidad de beneficios, se han convertido en verdaderos verdugos de la sociedad.

No respetan la vida de nadie porque no les importa el ser humano. Bandas de criminales se multiplican peligrosamente poniendo en riesgo a los ciudadanos y también a la propia autoridad que no sabe cómo actuar.

Quienes se supone deben poner orden, desde hace ya un buen tiempo fueron rebasados por las bandas de delincuentes.

Las calles en ocasiones se convierten en campos de batalla; en universidades han salido a relucir las armas que son portadas ya sea por maestros o los mismos alumnos. Nadie está seguro ya en ningún lado.

Todo esto corresponde a un desprecio total a la vida humana por parte de individuos, que se sienten con derecho a disponer de la existencia de aquellos que no se someten a sus perversos intereses. Se atreven a poner precio a la vida de un ser humano encontrando siempre el sicario que por determinada cantidad habrá de cumplir la orden.

La vida humana, nuestra vida, la de todos los seres vivos sobre la tierra, vale mucho y Dios nos la dio para cuidarla, para hacer de ella algo grande y valioso. La vida no tiene precio y nadie tiene el derecho de atentar contra otro ser, por la razón que sea. Nada justifica una acción tan perversa como cruel.

Nadie tiene derecho a privar de la existencia a otro ser y a convertir las ciudades en tierra de nadie, donde el terror se impone con la amenaza de las armas, como está sucediendo en el Estado de Morelos y en otras ciudades de nuestro México. Un castigo ejemplar hace falta ya, que se aplique a quienes agreden a la sociedad.

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04 Mayo 2019 04:00:00
Sobornos y fraudes
Se podría pensar que el dinero es capaz de comprar todo lo que se desea. Quizás en parte haya razón. Con el dinero se pueden satisfacer desde las necesidades básicas de las personas, hasta permitirse “lujos” que pueden convertirse en excesos.

El dinero que cada persona obtiene por un trabajo honrado es muy sagrado, por lo que para unos es insuficiente lo que ganan, para otros recibir grandes cantidades y acumularlas es lo “normal”.

Por eso, cada persona le otorga al dinero el valor que considera este tiene.

Quizás por eso, algunos famosos “perdieron el piso” y se atrevieron a cometer sobornos con tintes de fraudes a universidades de gran prestigio en Estados Unidos.

En su mente cegada por la vanidad, no contaron con la astucia del FBI, que inició una investigación a la que llamaron “Varsity blues”; misma que condujo al arresto de gente famosa del medio artístico.

La situación, por demás lamentable y vergonzosa, ha dejado al descubierto una red de complicidades que involucra a entrenadores deportivos, administradores de exámenes, así como padres de familia con chequeras millonarias, deseosos de asegurar el ingreso de sus hijos a universidades de gran prestigio, por ejemplo: Yale, Stanford, UCLA y Georgetown.

En esa red de complicidades estaba quien promovía la estafa, a través de The Key Worldwide Foundation, organización creada en 2011 sin fines de lucro, y que en teoría era para ayudar a los estudiantes a prepararse para el examen de admisión a las universidades.

Lejos de hacerlo, quienes se involucraron en la estafa, ayudaron sí a algunos estudiantes, mediante un acuerdo económico con sus padres. Obviamente padres adinerados.

En el grupo de delincuentes, estaba además del creador de la fundación, William Rick Singer, quien por cierto al ser descubierto el “negocio” decidió cooperar con el FBI para aminorar su condena; Mark Ridell, egresado de Harvard y quien cobraba diez mil dólares por cada examen intervenido.

¿Cómo se realizaba el fraude? Mejorando los resultados del SAT (Scholastic Aptitude Test) para que los chicos, hijos de papi con billetes, pudieran obtener un buen puntaje que les permitirían ingresar a las mejores universidades del país.

Según las averiguaciones, los involucrados en la estafa son alrededor de 50 personas, entre las que se encuentran, ejecutivos, agentes de bienes raíces, inversores, artistas como Felicity Huffman (famosa por su personaje de Lynette en la serie Desperate Housewives) y su esposo William H. Macy.

También un diseñador de moda y su esposa, quienes pagaron la fabulosa cantidad de 500,000 dólares a la fundación “The Key Worldwide” para que sus hijas aparecieran como miembros del equipo de remo en su preparatoria, sin serlo. Colocaron fotos de sus hijas, cuyo rostro aparecía en un cuerpo “prestado” de una atleta real, para hacer creer que eran las jovencitas quienes participaban en competencias.

Todo este escándalo que involucra a famosos y adinerados, así como a entrenadores deportivos y egresados de prestigiadas universidades, nos muestra los valores reales de algunas personas, así como su código de ética que no precisamente se aprende en las universidades, sino desde la cuna.

Aunque hay que decir que hay quienes modifican sus principios para obtener lo que desean y al precio que sea, para demostrar su poder o alcanzar un objetivo.

Quienes tuvieron que “comprar” favores a un precio elevado, como los involucrados en el escándalo universitario, no midieron las consecuencias de sus actos. Actuaron de manera irresponsable para favorecer a sus hijas, sin embargo, lejos de lograrlo, las perjudicaron.

La credibilidad se gana con acciones buenas, no con situaciones superfluas donde queda de manifiesto la soberbia y lo que el dinero puede hacer, con tal de cumplir caprichos.

Enseñar a los hijos a esforzarse por lograr lo que desean en la vida, es la mejor opción. No caer en corruptelas para “mostrar” de manera fraudulenta habilidades que no se tienen. Comprar un lugar que asegure el ingreso a una universidad como lo hicieron los papis adinerados, no garantiza el éxito de los jóvenes en sus estudios y actividades; menos aún, en su vida profesional.

No fue un buen ejemplo, por supuesto, el que dieron a sus hijos quienes se involucraron en un penoso asunto. Más que penoso resultó ser un delito grave con tintes de sobornos y fraudes a universidades con gran.

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27 Abril 2019 04:00:00
Falta de sensibilidad
Nuestro pueblo siempre se ha caracterizado por su generosidad, amabilidad; si se observaba a alguien en apuros, se acudía a tratar de ayudar. Se consideraba a los vecinos como parte de la familia porque era lo más cercano que cualquiera tenía. Se sabía que se podía confiar en ellos.

Aún existe esa relación en muchas familias, afortunadamente, que siempre están dispuestas a velar desinteresadamente unos por otros. Los vecinos, siempre dispuestos a ayudar en lo que se requiera porque todos estamos conscientes que nadie está exento de solicitar o de requerir un favor.

Por eso es importante las buenas relaciones con quienes están cerca de nosotros: Nuestros vecinos.

Desafortunadamente en la actualidad parecería que las relaciones humanas se han ido “enfriando”, tal vez en algunos casos con razón porque ya no es la misma confianza de antes cuando las personas se preocupaban unas por otras.

Tal vez sea en parte porque un día sí y otro también, abundan más las noticias desagradables, violentas, amargas, que se están considerando “normales” sin serlo.

Recientemente una nota me dejó con un amargo sabor -no solo en la boca sino en el corazón-; la de una mujer que murió en una estación del metro en la Ciudad de México, por no recibir a tiempo el auxilio que requería.

Más de veintiséis horas sin atención estuvo la pobre señora, expuesta en la calle a toda clase de riesgos, todo como consecuencia de una mala decisión por parte de autoridades de la línea del metro Tacubaya.

La señora se empezó a sentir mal y se empezó a desvanecer; al parecer fue llevada a una oficina donde permaneció por espacio de tres horas, tiempo en el que su problema de salud se fue agudizando.

Después de ese tiempo transcurrido “alguien” dio la orden de que la llevaran a la calle ¿sin conocer el problema? Según se asegura, fue revisada por paramédicos que fueron los que diagnosticaron que estaba ebria y no ameritaba ser llevada a un hospital.

Independientemente de lo que arrojen las investigaciones, lo preocupante es la forma en que se comportaron con la señora y decidieron sacarla de las instalaciones del metro y llevarla a la calle.

En el supuesto caso de que hubiera estado alcoholizada como dijeron los paramédicos, no creo que lo correcto haya sido sacarla a la calle en la forma que lo hicieron. Pudieron haber llamado a sus familiares ya que seguramente llevaba un celular. Y lo peor, mentir al decir que había salido “por su propio pie”, cuando el video muestra cómo era conducida.

Veintiséis horas en la calle; tiempo en el que hizo estragos en su organismo el problema cerebral que se le había presentado.

Lo sucedido recientemente a la señora, me hizo recordar un caso similar ocurrido años atrás. En un restaurante un hombre, cliente asiduo del negocio, había ido a almorzar. De pronto, vieron que el señor se empezó a quitar la camisa, para continuar con otras prendas. El dueño y el personal del restaurante, acudieron en su auxilio y llamaron una ambulancia. Imaginaron que algo no estaba bien y no se equivocaron.

El señor había sufrido una crisis severa en sus niveles de azúcar ya que era diabético. Afortunadamente por la rápida intervención de quienes le auxiliaron, el señor se recuperó y estuvo bajo control un buen número de años.

Quizás, otras personas, al verlo pudieron haber pensado que estaba alcoholizado, pero no, una crisis se puede presentar en cualquier momento y por diversas circunstancias.

Me preocupa sobremanera lo que está ocurriendo en la sociedad. No puede ser que la indiferencia por lo que ocurre a otros nos lleve a convertirnos en seres insensibles. A las autoridades, les falta capacidad y les sobra verborrea. Decir que si los políticos que se fueron hubieran dejado recursos, hubieran podido capacitar a los policías, es una defensa muy pobre de la actuación de quienes hoy gobiernan y ostentan cargos.

Lo que hace falta y eso no se compra con dinero es: El sentido común.

La señora fue abandonada en la calle exponiéndola a más riesgos; ¿cuántas personas pasaron frente a ella? Seguramente miles que indiferentes siguieron su camino. Esa indiferencia nos puede llegar a cualquiera de nosotros; porque nadie está exento de sufrir, de padecer algún problema, el que sea, y quedar en medio de la nada. Doloroso y terrible, pero cierto.

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20 Abril 2019 04:00:00
Pasión y resurrección
Recuerdo con agrado una etapa muy hermosa de mi vida, cómo se vivía el período de recogimiento. Era un día después de concluir las fiestas de carnaval, festividades donde las personas daban rienda suelta a sus emociones, a la alegría y a la diversión.

Con el miércoles de ceniza, los católicos acudíamos a la iglesia con el propósito de prepararnos para ser mejores. La Cuaresma era eso, una etapa de preparación espiritual hasta llegar a la Semana Mayor y revivir el calvario de Cristo, el Hijo de Dios, que siendo hombre cargó con todas las culpas de la humanidad y fue traicionado, enjuiciado injustamente y sentenciado a morir, siendo inocente.

En casa, leíamos pasajes de la vida de Jesús, de sus milagros y de sus enseñanzas. A mí, como niña y luego jovencita, me emocionaba mucho leer, conocer todas las cosas bellas que Jesús nos dejó como ejemplo de vida.

Llegada la Semana Mayor o Semana Santa, se vivía con verdadero recogimiento. También recuerdo que las vacaciones muchas familias se iban a diversos lugares, sobre todo a las playas con el propósito de disfrutar ese período de asueto. Nada de eso ha cambiado; al contrario, no se ha perdido la “costumbre”.

Acudía a la iglesia acompañando a mi mamá y a mis abuelas, algo que he de decirlo, me encantaba hacer. Las veía orar con mucha devoción, como lo hacían también otras personas. Observaba los templos con mucha gente en ellos, de todas las edades y condición social.

Era la casa de Dios y ahí se iba a orar no a presumir un estatus social o económico. Ahí todos somos iguales, porque Dios solo distingue a los que tienen buen corazón. “Él todo lo sabe porque todo lo ve”, nos decían las personas mayores.

Recuerdo haber observado derramar lágrimas sinceras, recordando la Pasión de Cristo, acompañando a la Virgen en su calvario; dándole el pésame a la madre que sufría la pérdida de su hijo. Se permanecía a su lado y nunca estaba sola.

¡Qué maravillosas enseñanzas! Me digo. Son recuerdos de mi lejana niñez pero que perduran aún en mi mente, sobre todo en mi corazón.

Me he preguntado no pocas veces si Cristo observa el mundo impregnado de violencia, de maldad, de traiciones estará reviviendo su pasión, su calvario. Y así como vimos en la magnífica película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo” al demonio pasearse y regocijarse con el daño causado a un ser inocente, así lo imaginamos desplazándose entre nosotros.

No hay que olvidar que el mal existe y nunca duerme porque se manifiesta de mil maneras y adopta las formas más bellas y tentadoras.

La tentación se presenta en todo momento atrapando a quienes, de alguna manera ceden a ella.

Lo triste es que el malvado está enfocando sus tentáculos dirigiéndolos hacia una población vulnerable como son los niños y los jóvenes. De ahí que veamos a esa población que debería ser cuidada, cayendo en el laberinto de las drogas, del alcohol, de la prostitución, en la delincuencia que los conduce a la perdición total.

Se inician probando, ya sea por imitación o para ser aceptados en determinado ambiente; pretenden demostrar que sí pueden y no se detienen a reflexionar que al ceder van directo a su autodestrucción.

Cristo, todo amor y dulzura, seguramente está triste al ver que seguimos fallando. Que la mentira, la envidia, la ambición, la traición, el egoísmo, la indiferencia y tantos sentimientos adversos que dañan a las personas, siguen vigentes.

Está triste porque observa a los niños, a quienes El tanto ama están siendo dañados en su integridad. Víctimas inocentes a causa del abandono y de la crueldad de quienes se declaran humanos.

Está triste de ver hogares destruidos por la infidelidad, por la traición, viviendo apariencias que no corresponden a la realidad.

Un gran dolor le seguimos dando al Buen Jesús con nuestras acciones.

Tengamos presente que la pasión que Cristo vivió fue por la salvación de todos nosotros, en todos los tiempos. No olvidemos que el mal existe y el demonio no duerme, se transforma para tentarnos.

¡Cristo vive! Y de acuerdo a su promesa, estará con nosotros hasta el fin de nuestros días.

Felices Pascuas de Resurrección.

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13 Abril 2019 04:00:00
México atrapado en el desorden de la migración
En diferentes ocasiones me he referido a la migración en este espacio. La necesidad que empuja a los seres humanos a ir en busca de oportunidades a otras tierras.

Cualquiera en un momento determinado, puede convertirse en una más de las miles de personas que se alejan de su lugar de origen para ir al encuentro de una mejor vida para ellos y sus familias.

Lo hemos visto a través del tiempo, donde eran contratados compatriotas nuestros para realizar tareas específicas en el vecino país del norte, Estados Unidos.

Al concluir los contratos, regresaban al hogar, con su familia. Así fue, durante décadas. Con el tiempo, algunos tuvieron la oportunidad de arreglar sus documentos que les permitieran permanecer legalmente en la Unión Americana.

Sin entrar en detalles, lo que se está dando actualmente en cuestión de migración, resulta verdaderamente alarmante. No son nuestros compatriotas los que hoy se están yendo, no, estamos observando una población de diversas nacionalidades que buscan cruzar hacia nuestro país vecino del norte.

Alarmante sí, porque no hay un control real de quien entra, cómo y por qué entran. Hay razones, por supuesto que debe haberlas, más no son precisamente las que mencionan. Al menos, yo no lo creo.

Las caravanas provenientes de Honduras, a las que se unen grupos de diversas nacionalidades son cada vez más numerosas. Obviamente esa migración viene reclutada y bien aleccionada por individuos que sin duda tienen un propósito: Obtener un beneficio económico.

¿Cuánto cree usted que una sola persona aporta a los bolsillos de los llamados “polleros”, “pateros”, “coyotes” o el nombre que reciban quienes manipulan grupos de indocumentados?

Sumados y multiplicados, seguramente significa una fortuna.

Ahora pregúntese ¿Qué beneficio nos ofrece a nosotros, los mexicanos, la llegada de un gran número de personas a nuestro país? Nada o quizás muy poco.

Si comparamos beneficios con perjuicios, la respuesta es obvia; tenemos más pérdidas que ganancias.

Dicen huir de la pobreza, de la violencia en su país de origen. Nos condolemos al verlos llegar sin nada, con niños, con bebés en brazos y algunas mujeres, embarazadas.

¿Cómo les pagan a los traficantes? No nos engañemos, para los delincuentes que trafican con humanos, lo que menos les importa es la persona. Lo que ellos quieren es dinero y no los traen para ver “si logran pasar”; vienen engañados y por supuesto con una cuota de por medio.

Esa es la forma de esclavitud que hoy se vive, y hasta cierto punto se propicia y se tolera.

Lo sucedido recientemente en el sur de la frontera México-Guatemala donde un grupo numeroso de individuos, integrantes de la caravana que ya se dirige a la frontera norte ingresaron por la fuerza, constituye un acto de provocación a las autoridades y falta de respeto a las leyes de un país que no es el suyo. La consigna o amenaza de “vamos a entrar como sea” es un llamado a las autoridades para que actúen ya conforme a derecho.

Que se dejen ya de “apapachar” a provocadores que actúan como delincuentes. México no les importa a ellos; solo les interesa como un recurso para lograr un objetivo.

Permítame poner un ejemplo muy simple y sencillo: Si vemos a una o más personas romper la seguridad de nuestro hogar, destruyendo el portón para introducirse por la fuerza a nuestra propiedad so pretexto de pasar a la casa del vecino ¿es correcto? ¿nos aguantamos? ¿Tenemos que soportar a quienes se atreven a violentar nuestra tranquilidad? ¡Por supuesto que no!

Porque alguien que se atreve a entrar a una propiedad con cualquier tipo de violencia no es bienvenido en ningún lado y debe ser amonestado sin que le tiemble la mano a las autoridades.

Pues bien, México es nuestro hogar, nuestra casa común y tenemos el deber de defenderlo. Quienes invadieron nuestro territorio, sin esperar autorización para ingresar deberían ser detenidos y regresados a su país, lo mismo quien falsifica documentos y quien los acepta. No queremos más delincuencia.

¡Por favor! Detengan ya esas caravanas vengan de donde vengan. Nos ponen en riesgo a los de casa. Que arreglen las llamadas “visas humanitarias” o lo que sea para ingresar a Estados Unidos, desde su lugar de origen, con sus autoridades. Que nos dejen en paz. Qué necesidad tenemos los mexicanos de sufrir las consecuencias de una migración sin control.

¡Pobre México! Como si no tuviera sus propios problemas que resolver, ahora atrapado en el desorden de la migración.

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06 Abril 2019 04:00:00
Puertas abiertas
En la actualidad, cualquier acontecimiento se conoce con gran rapidez. Eso es un verdadero avance en la “comunicación” donde las redes sociales están jugando un papel muy importante.

Sin embargo, el que un acontecimiento, mensaje, video se propague y llegue con gran rapidez a nuestras manos, no significa que sea verdad, real o digno de ser leído mucho menos de darle difusión.

Las redes sociales se convierten en una magnífica herramienta de trabajo, social siempre y cuando sea utilizada para lograr un beneficio. No así cuando se trata de dañar a alguien porque no le simpatiza o por diversas razones.

Inaceptable que haya quien utilice las redes sociales con el propósito vil de hacer señalamientos en contra de alguien, buscando el desprestigio.

Escudarse en el anonimato es verdaderamente abominable, porque no se puede saber si quien procede con esa conducta está inventando un acontecimiento o si realmente sucedió.

Cuando alguien utiliza un medio para ventilar una situación que sucedió tiempo atrás y no da la cara, es para preocuparse. No debería ser atendido; desafortunadamente hay quien da por hecho todo lo que se lee en las redes.

Hacer una denuncia ante las autoridades requiere de pruebas, lo sabemos. Quizás por eso es más “cómodo” para algunas personas utilizar las redes para desprestigiar a otros. Más si son famosos, como está ocurriendo después de iniciarse el movimiento “Me too”.

Me sorprende ver el número de “acosadas” y que no denunciaran a sus acosadores, en su momento. Mínimo una bofetada le hubieran “obsequiado” a esos patanes, para ponerlos en su lugar.

El desprestigio que han sufrido los presuntos “acosadores” ha sido muy grande. No dudo que en algunos casos sea cierto lo que se dice de ellos, pero este movimiento lo están desvirtuando quienes ven un caso de “acoso” donde no lo hay porque no están analizando cada caso, sino por el contrario están sumando simpatizantes más que víctimas.

La decisión de Armando Vega Gil, fundador de la banda musical Botellita de Jerez, de terminar con su existencia después de una denuncia anónima que apareció en las redes, realmente llamó mi atención. Hay quienes consideran el suicidio como un acto de cobardía, otros creen que se requiere valor.

“Es un hecho que perderé mis trabajos, pues todos ellos se construyen sobre mi credibilidad pública. Mi vida está detenida, no hay salida”. Vega Gil presentía lo que le deparaba el futuro ante el juicio implacable de una sociedad que está inmersa en las redes.

Desprestigio, daño moral, credibilidad en duda; falta de trabajo seguramente le esperaba al músico, como consecuencia de una acusación de alguien que no tuvo el valor de dar la cara, pero sí tuvo la osadía de acusarlo de haber cometido un supuesto delito, que él rotundamente negó. ¿Cómo defenderse? ¿Cómo proteger a su hijo de las burlas, críticas y señalamientos? “Su orfandad es una manera terrible de violentarlo, pero más vale un final terrible que un terror sin final”.

Culpable o no, esto debe llamarnos a la cordura. No se debe señalar a alguien sin probarlo. Las redes sociales deben ser utilizadas de manera responsable no para lanzar acusaciones con o sin fundamento y menos aún hacerlo desde el anonimato.

Casos de suicidio se han dado, como consecuencia del llamado “bulling” en contra de jóvenes o niños. Es preocupante.

Distinto sería si las redes sociales se utilizaran de una manera correcta sin necesidad de dañar a otros. Todos deberíamos entender que somos diferentes, por lo tanto, pensamos y actuamos diferente.

Nadie tiene el derecho de insultar, ni agredir a otro por la simple razón de que no goce de su simpatía. Menos aún de provocar confrontaciones en redes que a nada bueno conducen.

Las confrontaciones están a todo lo que da, y quienes participan muestran el lado más agresivo, un vocabulario soez pretendiendo intimidar a quienes ofenden. Llevan una política en redes de “puertas” abiertas. Sin embargo, al mostrar un comportamiento violento en los mensajes dan muestra de intolerancia en una mente por demás “cerrada”.

¿Víctima de un movimiento feminista o de una persona irresponsable que ocultó su rostro?. No lo sé. La decisión de Armando Vega Gil de acabar con su vida, fue tomada quizás en la reflexión de que lo que dijera, nadie lo creería. La duda estaba sembrada en una denuncia anónima, desde donde se destruyen honras y también vidas.
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30 Marzo 2019 04:00:00
Nuestra lamentable realidad
Siempre lo he dicho y sigo convencida que tenemos un país maravilloso. Fue dotado por la mano Divina de todo lo necesario para convertirse en una potencia mundial.

Precisamente por tener tanta riqueza, no supimos qué hacer con ella. La riqueza existente pertenece al país, por lo tanto, es de todos los mexicanos. En diversas ocasiones me he preguntado si nosotros realmente amamos a México. Al ver un país saqueado por propios y extraños, la duda sigue ahí. ¿Amamos a nuestra Patria?

Hemos padecido crisis muy severas de las que afortunadamente, nos fuimos recuperando. Crisis recurrentes desde los abuelos, los padres, que por supuesto nos llegó un día a nosotros.

¿Realmente fueron los gobernantes culpables de todo? En buena parte, sí, ¡por supuesto que sí!”No supieron o no quisieron defender nuestro patrimonio, por el contrario, lo fueron cediendo o compartiendo con sus grupos en el poder. Todos calladitos en complicidad.

A pesar de todo, teníamos algo que hoy añoramos profundamente: paz. Esa paz que se perdió cuando el respeto se fue haciendo a un lado para dar paso a la intransigencia, a la agresión verbal y física que ha degenerado en violencia.

Se dejaron pasar muchas situaciones que no debieron permitirse, en todos los niveles de la sociedad no solo en las esferas de gobierno.

Lo que está sucediendo en México no se dio de la noche a la mañana. Los saqueos se fueron dando porque de alguna manera se permitió. No habría ladrones o al menos habría menos, si las leyes se aplicaran correctamente y con rapidez para no permitir escapar a quienes actúan causando daño.

Eso va también ¡por supuesto! a gobernantes.

Viene a mi memoria las palabras del doctor Ignacio Burgoa Orihuela, uno de los más grandes y destacados abogados que ha tenido México. Durante una conferencia expresó su propuesta de suspender las garantías individuales a los delincuentes para aplicarles la ley, incluso hablaba de aplicar la pena de muerte.

La pena capital hubiera podido darse únicamente en el entonces Distrito Federal o en ciudades donde el incremento de la delincuencia fuera intolerable y difícil de controlar.

Quizás no se hubiera llegado a tanto, la de aplicar la pena de muerte, pero al menos sí, encerrar de por vida a quienes han dañado a la sociedad.

También el Doctor Burgoa llegó a mencionar la forma de castigar al propio Presidente de la República. La Constitución lo contempla por lo tanto, no hay necesidad de reformarla o parcharla.

En estos tiempos difíciles que estamos viviendo, en cuanto a seguridad se refiere, se requiere de una mano firme para gobernar el país, no creer en fantasías de que hablándoles con “dulzura” a los delincuentes, van a cambiar.

La delincuencia, los actos vandálicos ya están fuera de control y los ciudadanos no sentimos que haya seguridad. Por el contrario, la situación empeora y se agrava día a día al no haber autoridad alguna que ponga orden.

Como si fuera poco, marchas, bloqueos, manifestaciones se han convertido en una amenaza para los capitalinos.

Maestros de la CNTE poniendo condiciones para aceptar la Reforma Educativa. ¿Importa dejar sin clases a los niños? ¿Cuántos años llevan con sus bloqueos? ¿Quién los controla?

No hay duda de que México necesita líderes, verdaderos dirigentes, que coadyuven al desarrollo y engrandecimiento de nuestro país, no individuos que fijen su postura, condicionen su apoyo a partidos políticos o al mismo gobierno.”No se puede ni se debe permitir que continúen los chantajes vengan de donde vengan.

Llama la atención que después de haber recibido inversiones, de tener estabilidad laboral, de repente empezaron las huelgas. ¿Quién está manejando a los trabajadores de empresas y con qué propósito? Así como también ¿Quién está manejando o promoviendo la inmigración? La secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero aseguró que vienen más de 20,000 centroamericanos. Tal afirmación fue desmentida por la vicecanciller hondureña, Nelly Jerez. Es de llamar la atención que la frontera sur no tenga la suficiente vigilancia, menos aún el debido control de quienes llegan a nuestro territorio.

Cortinas de “humo”; frases sin sentido, insultos, polarización, denostaciones y mayor inseguridad es lo que se ha visto. Esta es nuestra lamentable realidad.”¿Cuál cambio? ¿Qué nos espera?

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23 Marzo 2019 04:00:00
Civismo
Cada vez se vuelve más necesario que regrese a los planteles la materia de CIVISMO. Quienes formamos parte de una generación que se educó con esos principios que aprendimos en nuestra niñez, notamos la diferencia que hay en aquella época y la actual.

Por ejemplo, hoy se le da más énfasis a los DERECHOS que al buen comportamiento. No lo podemos negar, se observa en las diferentes acciones de las personas. Actitudes que dejan mucho que desear tanto en el ambiente familiar, escolar o social.

Platicando con una amiga, maestra ella, comentábamos precisamente la diferencia que hay entre el ayer y el hoy. Cuestión de actitudes en el comportamiento humano.

No precisamente porque se viva añorando el pasado. De ninguna manera; sino que al observar ciertos hábitos en las personas, nos damos cuenta que hay una gran diferencia.

Por supuesto que no todo está en el aprendizaje en los centros escolares, realmente la educación se aprende desde la cuna, es decir en los hogares, con los señalamientos que hacen los padres al comportamiento de los hijos. Ir moldeando al niño desde pequeño es importante y por supuesto, corregir.

¿Por qué hay tanta basura en las calles? Por una sencilla razón, porque las personas la tiran. Arrojan desde el papelito del dulce, hasta vasos y bolsas, sin el menor decoro. Lo mismo lo hacen los adultos que los niños.

¡Qué pena! Pero es cierto. La basura que estamos lanzando por doquier en vez de depositar en el lugar correcto, provoca un daño al medio ambiente.

Tristeza e indignación causa la muerte de tantos animales. El más reciente, el de la vaquita marina. Desechos plásticos fueron encontrados al abrir su cuerpo. ¡Cuánta irresponsabilidad! del ser humano, a pesar de que se tiene conocimiento que es de los animales en peligro de extinción.

RESPETO, decían nuestros mayores. No se hablaba de “derechos” y no porque no existieran, sino porque para vivir en armonía y crear ambientes sanos se requiere de dar a los demás lo mismo que queremos para nosotros.

Otro caso, donde la irracionalidad o el abuso de poder se hacen presentes. Se denuncia a congresista de Tehuacán, Puebla, haber provocado un acto que culminó con la muerte de un perro de una manera cruel y despiadada. La señora ordenó a sus guardias que quitaran al perro de su casa “como fuera”. Los empleados obedecieron, torturaron al animal que finalmente murió. Quiero pensar que el perro no era de su propiedad sino uno de tantos que de manera inexplicable andan en las calles.

El respeto a la vida se ha ido perdiendo. ¡Y cómo no! Si cada quien hace lo que quiere y no lo que debería hacer.

Ya no se respeta ni a los padres. Los niños les gritan y hay papás que aceptan el mal comportamiento de sus hijos y evitan corregirlos, por temor a ser denunciados por “mal trato” a menores.

Así de ese tamaño están las cosas actualmente.

De un tiempo a la fecha la delincuencia se adueña de los espacios y agrede a la gente trabajadora, honesta porque sabe que nadie les hará nada. Las penas, para ellos han sido, si los detienen, unas horas encerrados para luego salir a delinquir. Impunidad en esos y muchos casos más.

Y qué decir de los líderes sindicales, de los grupos disidentes, de maestros que no respetan a sus alumnos y pretenden una reforma educativa pensada y formulada para los intereses de trabajadores… que no trabajan.

No han respetado los derechos de los niños a recibir su educación. Los niños sin clases y pseudo maestros en la “grilla”.

Lamentable también ver a supuestos líderes políticos, los que se dicen ser representantes de un pueblo. Da pena observar la sumisión descarada, al proteger los intereses de un partido y/o los deseos o caprichos de un hombre en el poder.

Espectáculos deprimentes e inaceptables los que se observan. Gritos, malas palabras, insultos hacia compañeros que no están de acuerdo con ciertas decisiones. Agresiones a la prensa… lo peor, que sean mujeres que conviertan un recinto oficial en… ¿qué? ¿una plaza pública? ¿un mercado? No lo creo; porque quienes van a esos lugares tienen más educación que las tristemente legisladoras, que llegaron al cargo, sin duda, no porque lo merezcan, menos aún con conocimientos, sino como una cuota de partido.

Aún regresando la materia de CIVISMO a las escuelas, me pregunto ¿quién dará lecciones de civilidad, empezando por el respeto? Buena tarea nos espera a futuro. ¿Por qué no empezar a retomar los principios que aprendimos en nuestros hogares? Una buena educación, vivir con tranquilidad, son derechos del ser humano. Corregir a los niños, es un deber de los padres. Suficientes malos ejemplos existen ya que han llevado a la descomposición social, como para que sigamos cruzados de brazos.

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16 Marzo 2019 04:00:00
Gobernante, o dueño y señor
A los mexicanos mucho nos ha costado construir las instituciones que hoy tenemos. Cansados de una dictadura, la del Porfiriato, cuando un hombre pretendió eternizarse en el poder, el pueblo se levantó en armas para derrocar al gobierno de Porfirio Díaz.

El hartazgo por la desigualdad existente fue fundamental para que se iniciara la lucha armada que tantos muertos dejó.

La historia se repite, aún si no es de la misma manera. El hartazgo del pueblo, el repudio hacia una clase política privilegiada que parecía no tener control en sus ambiciones de poder y riqueza, fue lo que hizo posible un cambio de gobierno en las pasadas elecciones.

Gracias a las instituciones que hoy tenemos en cuestión electoral es que se organizan elecciones confiables, al ser ciudadanos los que participan en todos los eventos. Es decir, en todo el proceso, son ellos, los ciudadanos seleccionados para ser capacitadores, los que habrán de tener contacto con quienes habrán de estar el día de la elección, en las diferentes casillas donde habrán de colocarse las urnas que guardarán celosamente los votos, hasta el momento de ser contados.

La desconfianza existente entre el electorado fue lo que hizo posible que naciera el Instituto Federal Electoral, mismo que hoy se conoce como INE o Instituto Nacional Electoral.

En las elecciones del 2018 obtuvo la mayor votación el candidato de MORENA, un movimiento encabezado por Andrés Manuel López Obrador. Todo eso lo sabemos. Como también estamos conscientes que ganó por una mayoría abrumadora.

¿Quién protestó? Que yo recuerde, nadie. No se ignora que en toda elección habrá un ganador y varios perdedores. Así son las campañas. Así son las elecciones, nos guste o no.

¿Qué hubiera ocurrido si el resultado hubiera sido diferente? Es decir, que en lugar de López Obrador hubiera quedado alguno de los otros candidatos. Le aseguro que hubiera habido protestas y las consignas de ¡FRAUDE!!! Se hubieran escuchado por doquier.

A diferencia de lo que pudo haber sucedido, López Obrador es el Presidente de México quien gobernará por seis años. Tiempo para el que fue electo.

¿Para qué andar con inventos de una revocación de mandato?

Que el señor gobierne, delegue funciones y permita que sus colaboradores demuestren su capacidad para el cargo que fueron designados.

¿Usted conoce a todos los funcionarios? ¿A los principales, al menos? ¿Lo convence la actuación de ellos?: La verdad, considero que es pronto para aprobarlos o reprobarlos. Sin embargo, de lo que sí estoy segura es que actúan más que en función de su cargo, para agradar al presidente, amigo y jefe.

Solo hacen acto de presencia en las conferencias diarias y permanecen calladitos, quizás por aquello de que “calladitos se ven más bonitos”. ¿Tienen prohibido hablar? Porque ha habido casos en que responden a los medios y el presidente desmiente más tarde.

¿Desconocimiento de su trabajo? ¿Incompetencia en el cargo? ¿No son aptos para la encomienda?

No es posible que el presidente tenga que dar un informe todos los días en esas aburridas “mañaneras” donde gasta un tiempo precioso. ¿Cuál es el propósito real? Además de lanzar agresiones contra gobiernos pasados ¿Qué pretende?

El presidente debe entender que ya es quien gobierna y no está en campaña; lamentablemente pareciera que lo olvida con frecuencia. Debe entender también que es el hombre que va a dirigir el destino del país por seis años y para todos los mexicanos no para los de su movimiento ni para los que votaron por él.

México es de todos los mexicanos y mucho nos ha costado construir instituciones que den certeza y confianza. Él, López Obrador, no es el dueño del país ni de sus recursos.

¿Para qué tanto énfasis en la revocación de mandato? Si el presidente no desea reelegirse, entonces lo que se pretende es crear un partido hegemónico. No nos dejemos engañar, los adoradores de Maduro, de Chávez, de Fidel, sabemos dónde están y hacia dónde nos quieren llevar.

El Presidente ha dicho que no es vengativo. ¿Por qué los señalamientos en contra de quien produjo la serie “El populismo en América Latina”?. Si no es venganza ¿cómo llamarle?

¿Qué seguirá? ¿Hacia dónde vamos? Son preguntas cuya respuesta está muy clara: Destruir lo ya construido y permanecer en el poder, para imponer una nueva forma de gobierno; no dudemos que a futuro, una dictadura.


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09 Marzo 2019 03:20:00
¿Austeridad o castigo?
La verdad no entiendo el por qué de algunas situaciones. Me gustaría que alguien explicara lo que está sucediendo, pero de una manera clara, que se vea que hay congruencia con lo que dicen y con lo que están haciendo.

¿Cuántos millones de pesos diarios se perdieron con la explosión en Hidalgo? Tragedia en la que murieron decenas de personas que fueron a robar el combustible.

¿Cuántas indemnizaciones otorgó el gobierno a las familias de los lesionados en la explosión? Se ofrece en venta el avión presidencial porque se considera “demasiado lujo” y un derroche utilizarlo.

Sin embargo, cabe preguntar cuánto nos está costando tener ese avión sin darle uso y en cambio hay comprar boletos en vuelos de línea para el Presidente y su gente. Porque si se va en plan de trabajo, obvio que nos cuesta a nosotros.

Se abrieron las puertas de Los Pinos para que el pueblo la visite. En realidad, se trataba de mostrar que ya no había nada dentro; es decir, vajillas, cuadros, muebles, libros y demás.

Llama la atención que se haga tal afirmación porque hubo un equipo de transición, representado por funcionarios de ambas partes. Fueron varios meses los que se llevaron en las oficinas de gobierno por lo que resulta hasta cierto punto absurdo que al tomar posesión salgan con el cuento de que “no hay nada”.

¡Por favor! ¿Quién les cree?

Sin duda es una estrategia diseñada para desprestigiar a la administración pasada. No se le defiende por supuesto a Peña Nieto y su gente, pero si tanto se habla de honestidad sencillamente que se diga lo que realmente es y no se inventen situaciones que no existen.

No se usted, estimado lector, pero al menos a mí me quedan dudas de esa tan cacareada “honestidad” que se pregona.

Si saquearon los Pinos con cosas de valor que fueron compradas con dinero del pueblo, que se investigue y se recuperen. No se justifican afirmaciones y señalamientos, porque no se les olvide que estuvieron haciendo inventarios.

Llevamos unos cuantos meses con nuevo gobierno y la verdad, no vemos claro hacia dónde vamos.

Cada día me convenzo más que hoy más que nunca, México necesita líderes. Voces que se escuchen con propuestas creíbles, razonadas no palabras huecas que no dejan ningún mensaje. Necesitamos líderes que no vean la política como un modus vivendi sino un medio para servir con verdadero amor y pasión a lo que se hace.

Ser líder no es cuestión de género sino de carácter, de voluntad, de entrega y de capacidades.

Considero que es necesaria la presencia de partidos políticos. Necesitamos que se reorganicen PRI; PAN, PRD. Son más que suficientes. Es cierto que hay una lista larga con asociaciones en espera de su registro; la verdad, no creo que México, requiera tener más.

Lo que urge son liderazgos reales, con hombres y mujeres dispuestos a trabajar por el país. Necesitamos mexicanos con ideología, con conocimientos de la problemática que existe. Es realmente deprimente ir a dependencias, oficinas de gobiernos estatales, municipales con personal que nada o poco saben. Ni qué decir de los mal llamados representantes de los ciudadanos. Sí, Congresos y Cabildos, que no saben a qué van.

Triste pero cierto. Muchos de ellos, diputados, senadores, regidores no creo hayan leído la Constitución, peor aún, ignoran lo que tienen qué hacer.

El hecho de que el actual Presidente de nuestro país haya decidido bajarse el sueldo y pretender que todos los funcionarios lo hagan, corresponde a una medida populista, lo sabemos.

En este poco tiempo ya hemos empezado a darnos cuenta de “su” austeridad. Lo que nos está costando realmente.

Elimina presupuestos para estancias infantiles, por supuestos desvíos de recursos, dejando desprotegida a una buena parte de la población de menores, así como a las madres de familia trabajadoras. Tatiana Clouthier propone reducir la aportación a los partidos políticos ¡Claro! Hay que frenarlos. ¿Hubiera actuado igual si la medida afectara a su partido? En Turismo, se eliminan los recursos para los Pueblos Mágicos, pero en cambio se promociona la imagen del Presidente como si estuviera en campaña. ¡Absurdo! ¿No cree usted?

El turismo es una fuente de ingresos y divisas, por lo que es necesaria la promoción de nuestras bellezas, regiones y Pueblos Mágicos.

¿Realmente es austeridad o castigo? Porque lo que realmente se observa es que lo que se pretende, es culpar de todo lo malo que existe en el país a administraciones pasadas. Que hay que corregir muchas cosas, es cierto, como cierto es también que si bien dicen que hubo mucha corrupción en el pasado, la mayoría de los que hoy presumen su honestidad, formaron parte de esa cadena de corruptelas que hoy tanto repudian.

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02 Marzo 2019 03:00:00
Jóvenes en riesgo
Un día sí y otro también, las noticias que recibimos por diferentes medios se caracterizan por estar impregnadas de actos violentos. Problemas en el mundo, entre naciones, en comunidades, distanciamiento o pleitos entre familias, por diversas causas.

Es triste y lamentable observar cómo el ser humano va perdiendo su capacidad de comunicarse a través del diálogo para tratar de solucionar sus diferencias y prefiere utilizar la vía de la violencia.

Ver los videos que suben a las redes donde se observan niños o jóvenes peleando, confrontándose, retándose a utilizar los puños es verdaderamente molesto. No son solo los varones los que buscan pleito sino también tenemos la participación de niñas.

Actualmente los pleitos motivados por alguna diferencia entre los jóvenes no quedan únicamente en no hablarse, sino que van más allá de las palabras ofensivas, de las groserías que se expresan.

Ya no es una discusión donde salía a relucir la consigna “te espero a la salida” y se peleaban, no, ahora los pleitos se arreglan -si se le puede llamar así a lo que hacen- dándose de golpes cada vez con más fuerza y coraje.

Nadie es, como dice la canción, “monedita de oro”; al ser todos diferentes podemos caerle bien o mal a alguien. Esa diferencia no significa que debemos buscar pleito con los demás.

¿Qué está sucediendo en los hogares? ¿Qué está sucediendo en los centros escolares? ¿Por qué tanta agresividad en los niños, en los jóvenes? ¿Qué pasa en la sociedad?

Simpatías, antipatías, animadversión siempre ha existido. Para eso existe el razonamiento y el análisis, algo que lamentablemente parecería que no se pone en práctica hoy en día.

Por el contrario, los niños y jóvenes están creciendo en ambientes contaminados por la violencia cada vez más peligrosa.

Lo que años atrás se consideraba una travesura, hoy ha dejado de serlo o parecerlo para formar parte de la agresividad.

Basta ver los vIdeos donde niñas, adolescentes se enfrascan en una confrontación verbal donde una reta a la otra. Lo preocupante es que una de ellas sostiene un arma blanca en su mano. Compañeras de escuela lanzan consignas a una y a otra para que se golpeen. El vocabulario utilizado por esas menores es verdaderamente repugnante.

¿Así se expresan los niños de ahora? ¡Qué vergüenza para los padres, para los maestros y para la sociedad!

Sí, estimado lector, es verdaderamente preocupante lo que está sucediendo a nuestros niños y jóvenes. ¿De dónde reciben el ejemplo? ¿Dónde está ese “foco de infección” que está afectando a menores de edad?

Creo que está en todos lados. Pocos buenos ejemplos se ven actualmente en los cuales se puedan apoyar los jóvenes. Y como habría de haberlos si la violencia está en los discursos de pseudo políticos o pseudo líderes que promueven la confrontación; en las Cámaras de representantes; en los maestros que han dejado de ser educadores para convertirse en agitadores. Lo más triste y lamentable, se podría decir también que la violencia está en los propios hogares.

De cualquier manera y por donde sea que provenga la agresividad, el caso es que los niños y jovencitos están en constante riesgo.

Cuando se envían videos donde se exhibe el comportamiento de algunos menores, tal vez no se les da la importancia que debería dárseles. Algunos padres creen que sus hijos nunca van a participar en esos actos reprobables.

En realidad, esos mensajes constituyen un llamado a cada padre de familia, a maestros, a las asociaciones de derechos humanos que tanto promovieron los derechos de los niños, mal informando a la sociedad, al atar las manos de los padres en la corrección de los hijos.

Nos preocupa tanta violencia que existe y que está atrapando igual a niños, niñas y jóvenes. No es para menos. Hoy tenemos las consecuencias de lo que se dejó de hacer en casa: haber corregido a los hijos y haberles enseñado el valor del respeto, como principio fundamental para las buenas relaciones humanas.

Como está el ambiente social queda la pregunta ¿Qué clase de ciudadanos, de profesionistas llegarán a ser quienes practican la violencia como si fuera un deporte? Es pregunta.


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23 Febrero 2019 04:00:00
¿Hacia dónde va el país?
Al declarar ganador en las elecciones para la Presidencia de la República, creí que la campaña había concluido. Hay que decir que fue una contienda impregnada de ataques, de ventilar todo lo malo de los contrincantes, de sacarse los “trapitos al sol” unos a otros.

En realidad, fue una campaña de desprestigio; se habló con exceso de las corruptelas que habían hecho quienes gobernaron el país en un pasado reciente, “pegándole” con ganas a los dos partidos políticos PRI y PAN y directo a sus candidatos.

Era de esperarse, ya que hay candidatos que creen que hacer campaña es algo así como subirse al ring y dar golpes. ¡Qué tanto es tantito! Lo que importa es ganar.

Alguien tenía que ganar y ganó. Las elecciones representan un gran logro en un país democrático y los mexicanos debemos estar orgullosos de poder ir a las urnas a elegir libremente a nuestros gobernantes y representantes.

La jornada electoral para elegir presidente, creí que terminaría cuando se diera el nombre del ganador y llegado el momento del cambio de gobierno, el presidente electo empezaría a gobernar poniendo en práctica su plan de trabajo en beneficio del país y de los ciudadanos.

Con tristeza y hasta cierto punto, con molestia, observo que no es así. Parece que el actual presidente no se ha bajado aún de la tribuna donde se subió cuando estaba en campaña. Continúa hablando como si fuera candidato y no como lo que es, el gobernante; el presidente de todos los mexicanos. El hombre que juró guardar y hacer guardar la Constitución y las Leyes que de ella emanan. El hombre que tiene el compromiso y el deber de dirigir el destino de un país y sacarlo adelante.

No hay día que no hable de corrupción, del “cochinero” que le dejó el gobierno anterior. Nadie discute que hubo corruptelas, eso se sabe o se sospecha.

Para eso está él, para gobernar no para seguir polarizando a un país. El es el presidente de todos los mexicanos y ¿cómo se comporta? Con insultos, con agresiones a instituciones, a personas.

No es nada grato estar escuchando lo mismo un día sí y otro también sin que se defina el rumbo.

Cuando escuché decir al actual presidente “Al diablo las instituciones” pensé: ¡Qué lamentable que se exprese así, alguien que desea gobernar nuestro México. ¿Cuánto costó a todos los mexicanos construir las instituciones que hoy tenemos?

En México, como en cualquier país, hay personas buenas, malas y también peores. Es un grave error creer que los buenos están de un lado y los malos de otro. No se puede ni se debe lanzar dardos a diestra y siniestra. Menos aún es aceptable que quien habla es un gobernante que está para conciliar no para dividir. Además no todo en el pasado fue malo.

¿Cuál es el propósito de las conferencias matutinas? Se supone para informar. Sin embargo, las palabras “cochinero”, corrupción y señalamientos contra personajes de la política, de la sociedad, de empresas, de organismos es lo que se escucha con frecuencia y la verdad, ya cansa.

La agresividad, el rencor, la venganza no nos va a llevar a ningún lado. Basta ver las redes plagadas de insultos hacia quien opina o piensa diferente. Así no se gobierna, por supuesto que NO. La campaña terminó y con ella la polarización que se desató en el proceso electoral. Nunca como entonces estuvimos tan confrontados en una elección. Al menos no que yo la recuerde.

¿Hacia dónde pretenden llevar al país? ¿Hacia dónde a los ciudadanos? Todos somos mexicanos, hijos de la misma tierra, dispuestos a trabajar cada quien en lo suyo y con el gobierno que esté, como se ha hecho siempre.

No se entiende como hay contemplación para delincuentes y en cambio a las víctimas se les ignora. Solo a quien se quiere ayudar. Se regala el dinero que pertenece a los contribuyentes y a quien aporta al país se le llama FIFIS.

Se “abren las puertas” de la frontera sur y se da la bienvenida a centroamericanos que nada aportan a nuestro país. Gobierno, autoridades, todos sabemos que en esas caravanas viene de todo. Se apuesta a la generosidad de nuestra gente y no se resuelve el problema real.

La agresividad, venganzas o como se le quiera llamar, no nos va a dejar nada bueno. Las confrontaciones y el ver la paja en el ojo ajeno, me recuerda una frase que escuché decir en alguna ocasión, a un gran personaje del periodismo nacional, el querido maestro don José Pagés Llergo, fundador de la Revista SIEMPRE: “A la mier-- ni le muevan porque apesta…..y salpica”.

Cuando alguien que tiene poder pretende desacreditar el trabajo de otros, debe pensarlo dos veces, porque el lodo o algo más que aviente bien podría salpicarlo. Y en política nunca se sabe ¿no cree usted?
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16 Febrero 2019 04:00:00
Cáncer infantil
Hoy en día es común que nos llegue información o mensajes no solicitados. A través de las redes se comparten mil cosas que no pocas veces resultan innecesarias o de interés.

Hay otros mensajes que captan nuestra atención, como es el caso de un video que me gustó por el mensaje que venía en él.

Un hombre limpiaba ventanales en un edificio de varios pisos. Realizaba su trabajo con gusto y agrado. Obvio, pensé, sabe que lo están grabando, es una publicidad, por eso pone buena cara cuando está encaramado en un andamio a muchos metros de la banqueta. De pronto, al ir retirando el jabón del ventanal, fue apareciendo la figura de un niño que vestía su batita de hospital y mostraba su cabecita sin cabello. El pequeño, quizás de unos 5 o 6 años observaba al limpiavidrios; su mirada me enterneció, reflejaba tristeza.

Continué viendo el video, quería ver qué seguía o si ahí concluía. El trabajador volvió a colocar jabonadura en el vidrio y al irla retirando, fue formando una figura. Con su celular le tomó una foto al pequeño, quien sonrió divertido al ver su imagen con una especie de copete o gorro en su cabeza.

El empleado continuó su trabajo, volviendo a la rutina: poner jabonadura y limpiar. Para su sorpresa no solo estaba el pequeño al que le había dedicado un breve tiempo y un momento de felicidad, sino que más niños se encontraban en la habitación. Lo demás realmente fue hermoso. El buen hombre empezó a hacer figuras y a tomar fotos de los pequeños arrancando no solo sonrisas sino carcajadas de los chiquitines quienes divertidos aparecían con bigotes, lentes o sombreros.

Se trataba de un hospital para niños con cáncer y gracias al ingenio de una persona que limpiaba los ventanales, los pacientitos disfrutaron de un momento divertido y ameno que el empleado les proporcionó.

Me gustó el mensaje y entre divertida y emocionada al ver las caritas de los niños me puse a pensar en tantos pequeños que se encuentran en hospitales recibiendo su tratamiento contra el cáncer.
Es verdaderamente terrible y doloroso conocer cómo se ha ido extendiendo esa grave enfermedad entre la población infantil.

Para hacer conciencia de la problemática existente, el 15 de febrero se ha instituido como El Día Internacional del Cáncer Infantil. Fecha que quizás no se ha grabado lo suficiente en la mente de cada persona porque se promueve mucho más el 14, dedicado al amor y a la amistad.

Luchar contra una enfermedad como lo es el cáncer es hacerlo con verdadero estoicismo. Quien padece la terrible enfermedad, que de solo escuchar su nombre nos estremece, pasa por momentos muy difíciles.

Lamentablemente esa enfermedad en muchos casos no presenta síntomas o al menos no es detectada a tiempo, por lo que hace más difícil su tratamiento y por consiguiente el control del problema.

Por eso es aconsejable que ante cualquier sospecha se acuda al doctor para estar seguros de que se trata de una falsa alarma. Más vale prevenir que lamentar. Muchas veces nos descuidamos y lo que pudo tener un final feliz se convierte en un momento doloroso.

¿Qué es lo que está provocando que los niños enfermen de tan terrible mal? ¿Por qué a ellos? Difícil explicarlo.

No se ignora que un tratamiento para pacientes con cáncer es costoso y que desafortunadamente no son pocas las familias que no pueden hacer frente a una situación semejante.

Por eso, personas generosas trabajan a través de asociaciones confiables o de grupos voluntarios y contribuyen de alguna manera con quien lo necesita. Esa ayuda se canaliza a los pequeñitos que padecen cáncer proporcionándoles tratamientos, medicamentos, alimentos especiales.

Todos podemos solidarizarnos de alguna manera. Hay formas tan sencillas como la de reunir las tapas o taparroscas de las bebidas embotelladas en vez de tirarlas a la basura, ya que existen empresas que compran el material.

Se estaría contribuyendo en la protección del Medio Ambiente así como también colaborando en la difícil tarea de proporcionar tratamientos para los pequeñitos enfermos. La protección y ayuda a los niños es tarea de todos; somos padres, abuelos. Tengamos presente que nadie está exento de enfermar o de necesitar un día el apoyo de los demás.

14 de febrero día del amor y la amistad; un día después, el 15 y todos los días del año, sigamos dando amor canalizándolo en una tarea maravillosa: Apoyar a los niños con cáncer.

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09 Febrero 2019 04:00:00
Migración; ayer y hoy
Un día, ya hace unos años, los diferentes noticieros mostraban el desplazamiento de un tren llamado La Bestia, el cual transportaba un cargamento poco usual: Seres humanos, migrantes, en busca del llamado “sueño americano”.

La frontera sur del país empezaba a recibir personas provenientes de países centroamericanos, quienes se enfrascaban en la aventura de recorrer territorio mexicano con el firme propósito de llegar a Estados Unidos. Se empezaba a ver un nuevo fenómeno migratorio.

La migración siempre ha existido; el “sueño americano” también; basta recordar a quienes un día tomaron esa determinación, la de ir a trabajar “al norte”, ya fueran vecinos, amigos, familiares o simples conocidos. Sin embargo, era hasta cierto punto, una migración ordenada.

Se extendían visas de trabajo para ir a trabajar en las fábricas o en la “labor”, es decir, en el campo, donde se sembraba según las necesidades del lugar y después durante la cosecha. La necesidad de mano de obra en el vecino país, hizo posible que no pocas familias lograran salir adelante a través de convenios que a ambos países beneficiaron.

Quizás no todo se dio siempre mediante permisos especiales y que haya habido alguien que lo hiciera de manera ilegal; lamentablemente de un tiempo a la fecha se está observando el ingreso a nuestro país, por Chiapas, de un gran número de personas que desean llegar a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos.

Hoy, ya no es La Bestia, ya son caravanas bien organizadas que avanzan con paso firme, siguiendo las instrucciones que se les dan.

Hemos observado de todo, porque obviamente viene de todo entre quienes ingresan a nuestro país. Puede ser gente buena, bien intencionada, aunque en otros casos no sea así.

Y ahí es donde está el riesgo para todos nosotros. Ni siquiera el Gobierno sabe exactamente quiénes son esas personas que decidieron abandonar su país. Y tan no lo sabe por una sencilla razón: no hay control alguno, al no haber suficiente personal de migración en la frontera sur.

Basta recordar el comportamiento de un grupo numeroso que no hizo caso de las indicaciones de las autoridades para registrarse. Decidieron irse por su cuenta y por otras ciudades. ¿Quién los detuvo? ¿Quiénes eran? ¿Dónde están?

Cualquiera sabe que cuando se ingresa a otro país hay que respetar las leyes, no hacer lo que le plazca a cada quien. Si alguien no se comporta, habría que negarle la entrada al país; lejos de actuar como lo que se es, una autoridad, ésta permite que pisoteen las leyes migratorias.

¡No hay que reprimir a nadie! ¡CUIDADO! Reprimir no significa violentar sino poner orden y ejercer autoridad aún usando la fuerza pública.

Un concepto mal interpretado que ha llevado al desorden.

Por lo pronto, permítame compartir la experiencia que estamos viviendo en mi querido Piedras Negras. Ciudad fronteriza -un día tranquila- hoy refugio aparentemente temporal de unos dos mil migrantes centroamericanos, que nos llegaron sin decir “agua va”.

La caravana llegó a Coahuila y de pronto, sin duda por órdenes superiores los enviaron en autobuses a Piedras Negras, causando legítima inquietud entre la población. Porque no es nada agradable saber que dos mil personas estarán por tiempo indefinido aquí en espacios acondicionados como albergues.

No deja de ser preocupante tal situación por más que las autoridades encabezadas por nuestro presidente municipal, Claudio Bres, se encuentran trabajando para que la situación esté controlada y no se perjudique a los habitantes de esta ciudad.

Hay que decir también, que el gobernador del estado, Miguel Riquelme, ha ofrecido que no se aceptarán más migrantes en Coahuila. Confiemos en que así será, porque hay que decirlo, se ha abusado de la tolerancia de los ciudadanos al permitir que cientos de personas crucen la frontera sur hacia la zona norte. No hay justificación alguna para continuar abriendo la frontera Chiapas-Guatemala e inundando las ciudades y obligando de alguna manera a las ciudades fronterizas a aceptar a cientos, miles de personas.

¿Ayuda humanitaria? ¿Derechos Humanos? No confundamos por favor los términos.

Llama la atención que vengan acompañados de representantes del Gobierno de su país, embajadores para constatar el trato que reciben y como si fuera poco se instale un Consulado en nuestra ciudad fronteriza para realizar trámites y obtener visas, primero un permiso de un año en México ¡Ajá! ¿Y después?

¿Acaso no pueden hacer ese trabajo desde su lugar de origen? Solicitar directamente a la Embajada de Estados Unidos, no pretender que México y los mexicanos resolvamos un problema que no es nuestro.

Desnutrición, enfermedades, insalubridad, exigencias (cuando no les agrada la comida) y mucho más peligroso cuando entre los grupos pueda venir alguien con antecedentes penales, como ya ha ocurrido.

La migración que se está dando en la actualidad, está siendo promovida por algún grupo desde su país de origen, de eso no hay duda y lamentablemente es alentada y solapada por gobiernos que lejos de asumir su responsabilidad de darle bienestar a su pueblo, seguridad a las familias, le “avientan” el conflicto a un país, como el nuestro, generoso si, pero con sus propios problemas.

Seamos generosos, por supuesto que sí, pero no olvidemos que la caridad empieza por casa.

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02 Febrero 2019 04:00:00
Unidos por México
Me preocupa ¡Vaya que sí! Lo que estamos viviendo actualmente. Lo comenté al principio del nuevo gobierno que había algunas situaciones que no me agradaban, pero también entendí que realmente era poco el tiempo para emitir un juicio.

A pesar de ello, lo que está ocurriendo en el país no creo que requiera de más tiempo para poder opinar. Inexperiencia, pérdida de autoridad, falta de argumentos creíbles, soberbia y más.

¿A quién le importa México? Me he preguntado en no pocas ocasiones. La descomposición económica, política y social de nuestro país no se dio de la noche a la mañana, lo sabemos.

Y todos de alguna manera, participamos en esa descomposición al aceptar con nuestro silencio lo que no es correcto, por lo tanto, no es aceptable.

La inconformidad de un pueblo se ha puesto de manifiesto una y otra vez en tiempo de elecciones. Son las urnas que reciben el voto de confianza o de castigo, las que guardan el sentir de un pueblo siempre esperanzado. Un pueblo que sabe que durante las campañas se ofrece más de lo que se puede realizar. Mentir no es distintivo de un solo candidato, sino de todos. El engaño es una forma de convencer que tal o cual candidato es el mejor.

En lo personal, vi un México muy polarizado durante las campañas, en buena parte por un candidato que destiló coraje en sus discursos promoviendo animadversión entre los mismos mexicanos,
Las campañas quedaron atrás, las elecciones dieron un ganador que ya está gobernando. Lamentablemente, lo ha estado haciendo como si aún estuviera en campaña, es decir, continúa polarizando al país.
Esa polarización se refleja en las redes sociales donde los usuarios arremeten con coraje y algunos hasta con odio hacia partidos y personas que han gobernado al país. Lamentablemente lo hacen con tal coraje que olvidan razonar y se dejan llevar por las emociones.

Qué tristeza me da observar la situación que se está presentando con el nuevo gobierno. Algunos representantes -por no decir que la mayoría- llegaron a las Cámaras mostrando una gran soberbia. Por ahí se escuchó a alguno decir “ya nos tocaba” cuando algo era discutido y aprobaban ellos, la mayoría, obedeciendo las órdenes del gran jefe.

Representantes que no representan los intereses del pueblo, sino los de su partido y ante todo los de quien gobierna.

No solo han mostrado falta de argumentos a la hora de defender una iniciativa, sino su inexperiencia en los temas a tratar. La soberbia no es buena porque tarde o temprano cualquiera puede caer.
Nuestro México nos necesita a todos sus hijos, no nada más a un hombre o a un partido político.

Necesita hombres y mujeres dispuestos a luchar por este país con verdadera pasión. Se requiere fortalecer las instituciones no mandarlas “al diablo”. Se requiere llamar a ocupar cargos a los mejores, a los más preparados, a quienes conozcan de la función que habrán de desempeñar.

Queremos que no se pierda la autoridad so pretexto de no querer reprimir. Las acciones que violenten el estado de derecho deben de ser reprimidas, amonestadas, castigadas.

Que nadie trate de imponer su voluntad mediante el chantaje; de ninguna forma es aceptable que se perjudique a lo más preciado que tiene este país: Su niñez con acciones irresponsable.

Los profesores están para enseñar, brindando instrucción a sus alumnos. Es repudiable que se comporten como delincuentes al bloquear carreteras, vías de comunicación para impedir que lleguen las mercancías a su destino. El daño patrimonial causado es enorme y el país no merece lo que están ocasionando, individuos que han encontrado en la provocación y el chantaje, su forma de obtener recursos.

MÁs lamentable aún que quien debería poner orden, pues para eso fue electo, se niegue a actuar. Estamos conscientes que fueron sus aliados en campaña, pero hoy, es tiempo de gobernar, no de distraer la atención de los asuntos que importan al país.

Todos debemos unirnos por México, por este país que tanto nos ha dado y al que tanto le debemos. México es primero, no los partidos políticos o individuos que se han beneficiado de la política.

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26 Enero 2019 04:00:00
Robar es delito
Una semana ha transcurrido ya de la tragedia que ha enlutado hogares pero también los corazones de los mexicanos. Nadie ha podido sustraerse al dolor que implica un siniestro como el ocurrido en la pequeña comunidad de Tlahuelilpan en el estado de Hidalgo.

Como siempre sucede, después de una calamidad vienen los señalamientos, las justificaciones, la búsqueda de culpables. En una tragedia de la magnitud de la explosión en un ducto de PEMEX, no se justifica el robo, mucho menos los señalamientos a miembros del ejército.

Una vez más, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, hace señalamientos en contra de las Fuerzas Armadas. Van a investigar el por qué no actuaron los militares que acudieron al lugar, cuando en el audio se escucha perfectamente que piden a la gente que se retire del lugar.

Nadie hizo caso de la advertencia. Además, seamos realistas, el número de personas robando el combustible, superaba a los militares.

No se trata de hacer señalamientos a lo tonto, venga de donde venga, como tampoco es correcto que el gobierno pretenda justificar el hurto, diciendo que quienes roban lo hacen “por necesidad”.

Es inaceptable que a unos se les trate de defender de alguna manera y a quienes cumplen con su deber se les señale, haciéndolos blanco de agresiones por parte de verdaderos delincuentes.

Ahora resulta que la delincuencia, la que roba el patrimonio de los mexicanos, aquellos individuos que conforman las mafias de cuello blanco y que se han enriquecido robando sin que nadie los haya detenido, así como los llamados “huachicoleros” son “traviesos”; y aquellos que aprovechan la circunstancia para hacerles segunda en el delito, son blancas palomitas.

¿En qué país vivimos? ¿En dónde quedan los mexicanos que haciendo sacrificios y malabares van saliendo adelante? ¿Dónde quedamos todos los que aún creemos en la honestidad?

Bien decían las abuelas que la pobreza no está reñida con la limpieza ni con las buenas costumbres.

¡Cuánta razón tenían! Los principios se adquieren en el hogar y quienes fuimos educados con esa disciplina no podemos consentir que un mal ejemplo se pretenda justificar.

La formación que recibas en tu niñez, es con la que habrás de conducirte en la vida. Si un día llegábamos a casa con algo que no era nuestro, mamá nos preguntaba de dónde había salido. Un lápiz, un borrador o cualquier cosa ajena a nuestros útiles. La mamá investigaba por su cuenta yendo a la escuela para saber cómo había llegado a nosotros.

Eso era antes, por supuesto. Hoy con las imágenes que observamos recientemente, vemos a niños aprendiendo a delinquir, siguiendo el mal ejemplo de adultos. Como si fuera poco, de manera irresponsable, los expusieron a ser víctimas de una tragedia como la que sucedió recientemente en el estado de Hidalgo.

A todos nos ha dolido lo sucedido, donde hubo muertos, heridos. Todos con quemaduras graves. Una verdadera desgracia donde, por supuesto, hay enormes pérdidas materiales pero lo más importante son las vidas humanas que se destruyeron por no medir las consecuencias y hacer caso omiso a la advertencia de los militares, a quienes hoy voces absurdas e irresponsables pretenden culpar.

¿Algún Comisionado de Derechos Humanos hubiera sido capaz de detener a una turba enajenada? Yo, lo dudo. Ni veinte, ni cincuenta hubieran podido impedir el robo de combustible.

Mejor habría que preguntar ¿Quién o quiénes perforaron el ducto? ¿Quiénes se están beneficiando con el robo de combustible? ¿Dónde están los verdaderos culpables? Ahí es dónde hay que llegar para que haya un castigo ejemplar a esas mafias que tanto daño están causando al país.

No es la necesidad la que ha llevado a los mafiosos a robar el patrimonio de los mexicanos; ha sido la ambición, la maldad, la sobreprotección de las leyes a los delincuentes, que ha derivado en IMPUNIDAD a ellos.

Respecto a la indemnización millonaria que se pretende exigir por parte de los familiares de las víctimas al gobierno o a quien resulte “responsable”, me pregunto ¿cuál indemnización? Nadie les dijo que fueran a robar, porque es lo que estaban haciendo.

En tal caso, los verdaderos responsables y culpables de la tragedia son aquellos que perforaron el ducto para causar el daño catastrófico y mortal. Derechos Humanos bien podría ayudar a las familias a localizarlos, en lugar de pretender echar culpas donde solo hay actuación responsable. La CNDH nos haría un gran favor a todos los mexicanos si los encuentra y ayuda a encerrar a delincuentes. ¡YA BASTA! De robos, de saqueos, de sobreprotección que solo promueve impunidad ¿No cree usted?

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19 Enero 2019 04:00:00
Problemas sociales
La migración se ha convertido ya en un verdadero problema en todo el mundo. La decisión de abandonar la tierra donde está la vida, las raíces de cada persona, debe constituir en la mayoría de los casos un verdadero sacrificio.

¿Por qué se aleja alguien de su país? ¿Por qué se toman decisiones tan drásticas de dejar todo atrás?.

No hay una razón que iguale a otra; por lo tanto, así como se dice que “cada cabeza es un mundo”, de la misma manera, cada situación es única por lo tanto, merece un análisis detenido.

La humanidad está atravesando por graves problemas sociales ocasionados por guerras cuyo origen suele ser político, religioso, donde quienes participan se consideran dueños de la verdad, cuando es solamente SU verdad. Nadie es dueño de nada; sin embargo, al pretender imponer ideologías que no son aceptadas por las mayorías, ocasionan conflictos difíciles de controlar.

La soberbia, la ambición, la corrupción son entre otras más, causantes de destrucción de ciudades, además de provocar graves problemas sociales; problemas que no se quedan en el lugar donde se desarrollan los conflictos, sino que peligrosamente trascienden.

Lo estamos viendo y viviendo. La problemática que existe en países de Centroamérica nos está llegando de una manera injusta y ha sido solapada por las autoridades, so pretexto de brindar “ayuda humanitaria”.

Ayuda que ni piden, ni quieren porque el propósito de la mayoría de los migrantes es llegar a Estados Unidos.

A México lo están utilizando como trampolín para lograr sus propósitos, los cuales ni siquiera son de ellos ya que vienen engañados, ilusionados con que habrán de cruzar a la tierra del Tío Sam con mucha facilidad.

Todos sabemos que no es así. Cualquiera con un poco de sentido común está consciente de que, para ingresar a cualquier país, se requieren documentos y realizar trámites ante las autoridades correspondientes.

Cualquiera, repito, con un poquito de sentido común.

¿Qué sucede con las autoridades de nuestro país? ¿Por qué permiten que ingresen caravanas provenientes de Centroamérica con la mayor facilidad?

Son pocos los que piden permiso para entrar. La mayoría, se abre paso y a como de lugar entra a territorio nacional. No respetan ni autoridades, ni leyes ni a nadie.

“No vamos a permitir portazos”, fue la consigna de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Según dijo, solo ingresarían al país aquellas personas que se registraran ante las autoridades de Migración.

¿Qué ocurrió? Fueron pocos los que se presentaron ante las autoridades. Los demás, en un desplante de grosería y atrevimiento, siguieron su camino hacia la frontera, porque “no iban a perder tiempo solicitando un permiso.

México es un país hospitalario, siempre lo ha sido; pero también es un país con leyes, las que se deben respetar y hacer respetar. Lamentablemente de un tiempo a la fecha el permitir que cualquiera ingrese a territorio nacional con el pretexto de huir de la violencia en su país de origen, se está violentando el estado de derecho además de poner en riesgo la seguridad de los propios habitantes.

Ya no es una persona, o dos, o quizás diez las que ingresan al país en su afán de cruzar a Estados Unidos. Tampoco es una familia o varias.

Son cientos, miles de personas que en caravanas -que obviamente alguien promueve- cruzan ciudades para entrar por la buena o por la brava a México. Saben que no se les hará nada porque los defensores de derechos humanos saldrán en su auxilio.

Yo me pregunto si las autoridades, o quienes aprueban el ingreso desordenado de personas a México, les gustaría que derribaran el portón de su casa e invadieran su propiedad ¿lo permitirían? La verdad, no lo creo.

Porque desorden es precisamente lo que están provocando quienes promueven las caravanas, los que motivan a abandonar su país de origen y las autoridades de nuestro México que no son capaces de frenar el flujo migratorio cada vez más frecuente y masivo.

Se está permitiendo una invasión a nuestro país de personas que ignoramos quiénes son realmente.

Es urgente que el gobierno analice muy bien la situación de las caravanas y actúe. De antemano se sabe que no será fácil ingresar a Estados Unidos, por lo tanto ¿Por qué permitir el ingreso de miles de personas a nuestro país? ¿No se dan cuenta que se podrían agravar los problemas sociales? ¿No sería mejor que la ONU promoviera visas o asilo de manera ordenada, sin desplazar a nadie de su país?

Además ¿Quién o quiénes se están beneficiando y de qué manera con la migración centroamericana? Es pregunta, que conste.


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12 Enero 2019 04:00:00
Crueldad extrema
La noticia corrió como pólvora. Las redes sociales se encargaron de difundirla y repudiar la conducta de un individuo que había asesinado a un perro. Bueno, hasta en noticieros fuimos noticia.

Y digo “fuimos”, porque se mencionó nuestra querida ciudad, Piedras Negras, en este bello estado del norte, Coahuila, por ser el lugar donde se realizó el cruel suceso.

Reprobable por donde se vea lo que un individuo hizo a un pobre animal indefenso. Según lo que se ha dicho, eran dos perros que estaban rondando la propiedad donde el sujeto, estaba en una celebración con amigos.

Por lo que se pudo apreciar en las fotos, se trata de una cochera donde colocaron un asador para preparar alimentos. Carne asada, seguramente, una costumbre muy del norte.

El olor de los alimentos seguramente atrajo a los animales los cuales se acercaron a la propiedad. No lo sé; como tampoco sé si tenían dueño o eran perros callejeros. Independientemente si tenían o no un hogar esos animales, ha sido la actitud de un individuo la que ha llamado la atención porque no corresponde a una persona de bien, con buenos sentimientos.

Me pregunto ¿Qué motivos pudo haber tenido esa persona para asesinar a un animal indefenso? El “amigo” que tomó las fotos, mismas que subió a las redes sociales y los demás amigos que disfrutaban la convivencia ¿fueron capaces de comer a gusto después de lo ocurrido? ¿Alguno de ellos optó por retirarse en señal de repudio a lo acontecido o prefirió permanecer en el convivio para recrear el asesinato y convertirlo en anécdota?

Cualquiera que haya sido la elección, la crueldad hacia el pobre animal me estremece e indigna. Me pregunto ¿En qué nos hemos estado convirtiendo?

Porque sin duda detrás de lo acontecido con el pobre animal, hay suficiente tema para comentar. Ese caso sin duda alguna fue solo uno de tantos que existen sobre el maltrato a seres vivos, de la condición que sea.

De un tiempo a la fecha se ha observado un cambio en las actitudes de personas, sin importar su condición social o económica.

La falta de respeto a las reglas de convivencia que antes fueron punto clave en las familias se ha ido perdiendo. Los cambios deben ser siempre para mejorar, no para retroceder. Lamentablemente cuando se alteran los valores con que muchos crecimos, haciendo a un lado el RESPETO, se va conduciendo al caos en la sociedad.

Lo estamos viviendo ya y no podemos sentirnos orgullosos de ello. Crímenes, violaciones, violencia extrema. ¿En qué se ha ido convirtiendo el ser humano? ¿Dónde queda la enseñanza con valores con que fuimos educados? ¿Dónde, el ejemplo para la niñez?

El video que ha circulado en las redes sociales seguramente fue visto también por niños y jóvenes. Es preocupante, porque no sabemos con qué criterio lo tomen. Demasiada violencia está llegando a los hogares, sin querer y sin pretenderlo, la mente de los niños se va saturando de situaciones negativas, dolorosas, que no sabemos qué efecto vayan a tener en ellos y a qué plazo.

Por eso hay que reforzar en casa los principios morales; las enseñanzas de antaño que ningún mal hicieron a nadie.

En esas enseñanzas en los hogares, estuvo el aprender a convivir con los animales. Muchos de nosotros crecimos con un amigo en casa, nuestra mascota que andaba para todos lados con nosotros. Eran nuestros compañeros de juegos, nuestros defensores en los regaños o cómplices en las travesuras.

Así como nosotros fuimos felices con nuestra mascota en un momento determinado de nuestra existencia, nuestros hijos, nuestros nietos, lo han sido con un animalito en casa desde donde han aprendido a respetar a ese ser que forma parte también de la familia.

Por ser un integrante más en nuestro hogar, cuando llega la hora de partir, por edad, por enfermedad, nos duele su deceso y lloramos. El duelo nos dura un buen tiempo porque ha sido un ser muy querido para nosotros.

Por eso no concibo el maltrato a los animales, menos aún se puede aceptar la crueldad extrema con que fue tratado el pobre perro que tuvo la mala fortuna de atravesarse en el camino de un individuo despojado de compasión, de respeto a la vida de un ser indefenso; un tipo que mostró el lado obscuro de su alma.


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05 Enero 2019 04:00:00
Año nuevo, nuevas oportunidades
Festejos, regalos, alegría, tristeza... de todo un poco compartimos en un año cuyos días se iban agotando, preparándonos para recibir al que vendría.

La convivencia en familia siempre es una oportunidad para la remembranza de aquellas festividades que iniciaron nuestros abuelos y continuaron nuestros padres; reuniones tan gratas que se reviven en las pláticas casi obligadas para que las nuevas generaciones conozcan.

Eso es lo bonito de las reuniones familiares. No solo se comparte los sagrados alimentos, sino que están presentes siempre nuestros seres amados. El árbol que ellos plantaron, con el tiempo fue creciendo para rendir frutos en una familia, que con el tiempo multiplicó su descendencia.

En lo personal me encantan las reuniones porque crecí en un ambiente muy familiar, donde los abuelos tenían un lugar muy especial y recordarlos mediante anécdotas -sin importar si se repiten- es de alguna manera sentir que están presentes.

No importa el tiempo que transcurra desde su partida, lo importante es que nadie olvide a sus seres amados. De no hacerlo, corremos el riesgo, todos, de ser un día olvidados.

El año que se va es la experiencia que se logró acumular; significa hacer un recuento de nuestras actividades, de nuestras realizaciones, también de lo que pudo haber quedado pendiente por hacer.

El año que inicia significa la oportunidad que nos da Dios para iniciar o continuar proyectos personales o profesionales. Todos tenemos propósitos, anhelos, proyectos; lo importante es luchar para hacerlos realidad.

Dios nos da una nueva oportunidad para ser felices y alcanzar nuestra meta. Por lo tanto, hay que trabajar con ahínco, echarle ganas a lo que emprendamos y luchar porque se convierta en realidad.

En el 2018 se realizaron en México, elecciones, con el resultado que ya todos sabemos. En diversas ocasiones, en este mismo espacio mencioné que lo que se ofrecía en campaña no era lo que se iba a convertir en realidad.

Es muy distinto prometer a cumplir.

En realidad -también lo mencioné y todos lo sabíamos- que fue el hartazgo de un pueblo, de los ciudadanos hacia gobiernos que mostraron actos de corrupción, de rapiña, que fueron el detonante que propició la caída estrepitosa de un partido político, cuyos dirigentes se negaron a ver lo que sucedía.

Las malas decisiones se pagan, de eso no hay duda. Lo malo es que las consecuencias las viene pagando el pueblo.

En lo personal, les diré, no me gustó la campaña. Fue una campaña de odio, de ofrecimientos absurdos, de provocaciones y confrontaciones. De engaños. De mostrar un rostro escondiendo el verdadero. Lo importante era ganar a toda costa. Y qué mejor que hacerlo aprovechando la animadversión de un pueblo resentido. Resentido, dolido con toda justificación por la falta de seguridad en las calles, en las carreteras, por las corruptelas de gobernantes que no han encontrado un castigo ejemplar a tan deplorable y vergonzosa falta.

Y si no han sido castigados es por una sola razón: Han sido arropados por la misma cobija, la de la impunidad.

No me gustó la campaña, decía, por la polarización que se hizo. Tampoco me gusta lo que en este poco tiempo estamos observando. La polarización no ha cesado; estamos escuchando la misma canción: corruptelas y más corruptelas, que si dejaron vacías todas las habitaciones de Los Pinos, que todo se robaron, pero… ¿Quiénes? Si hubo un equipo de transición ¿No hicieron inventario?

No hay que olvidar que desde el momento de salir electo el nuevo presidente, ya se sentían gobierno… ¿entonces?

Definitivamente no me gusta lo que estamos viviendo.

Poco a poco iremos opinando, porque observo que el cambio no lo van a hacer los resentidos, los que pretenden imponer su ley y se autodefinen “honestos”, pero otorgan beneficios a quienes amasaron y derrocharon fortunas. ¿Perdón y olvido? O simplemente ¿Complicidad?

Por lo pronto sigamos disfrutando nuestras tradiciones con un delicioso chocolate o champurrado, acompañando nuestra ración de Rosca de Reyes. Y si nos toca el muñequito (no el monito como alguien dirá) debemos sentirnos bendecidos y a cumplir con los tamales el 2 de febrero. Bendiciones para usted y su familia y lo mejor para nuestro amado país.


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22 Diciembre 2018 04:00:00
Navidad: Hermoso regalo para la humanidad
Navidad es para muchos de nosotros, la época más hermosa del año. Es un tiempo de preparación para recibir a la familia, a quienes, por diversas circunstancias, están lejos de casa.

Es el tiempo en que nos disponemos a estar con nuestros seres queridos, donde la familia y amigos hacemos de una cena un verdadero acontecimiento.

Y lo es por supuesto en cada hogar, porque el 24 diciembre, esa fecha tan especial tiene un significado muy hermoso que es el nacimiento de Jesús, el Niñito Dios. El mejor regalo que la humanidad ha recibido jamás.

Hoy más que nunca, en estos tiempos tan difíciles que estamos viviendo todos los seres humanos, reforzar nuestra fe es necesaria.

Por eso es muy importante tener presente el verdadero significado de la Navidad. No son los regalos costosos sino la presencia de la familia alrededor de la mesa. La agradable convivencia en el calor del hogar. La llegada de los hijos y los nietos para compartir la alegría de estar reunidos una vez más dando gracias a Dios.

Navidad es dar gracias a Dios por todos las bendiciones recibidas cada día. Y si hacemos un repaso de todo lo vivido a través de un año que pronto se irá para dar paso a uno nuevo, nos daremos cuenta que Dios ha sido tan generoso con cada uno de nosotros que decir “gracias, Dios nuestro” es lo menos que podemos decir.

Darle gracias humildemente, con el corazón. Gracias por permitirnos celebrar en familia un acontecimiento tan bello como importante.

En ocasiones, una enfermedad puede aparecer en algún ser querido o a nuestra persona. Quizás alguien no superó el problema de salud y ya no estará más. Sin embargo, bien vale la pena recordar el tiempo que Dios nos permitió gozar de su presencia; de haber compartido anécdotas que no faltan en toda reunión.

Realmente es una bendición tener la oportunidad de estar reunidos. No importa si hay o no regalos en el árbol. Aunque si apreciamos correctamente, cuando hay un nacimiento en casa, ahí está el mejor regalo para todos; el Niño Jesús, el Niño Dios.

Que nos recuerda que el vino a cumplir una misión; sembrar amor y por amor, dar su vida por todos nosotros.

La vida es realmente hermosa; hay que vivirla mientras podamos y hacerlo de una manera plena cada etapa que Dios nos permita disfrutarla. Porque cada etapa tiene su encanto propio y no hay que dejarlo escapar. Ese encanto se descubre en el día a día.

El tiempo pasa más rápido de lo que uno quisiera, sin embargo, deja huella en la vida de los seres humanos. Por eso es importante dar con amor en todo momento de nuestra existencia.

Hay un tiempo para todo, para jugar, para reír, para llorar. Para cuidar de los hijos y también un tiempo para cuidar de los padres, con ese mismo amor con el que ellos nos cuidaron un día. Hacerlo con gratitud por todo lo que ellos nos dieron sin pedir nada a cambio.

¿Una cartita al Niño Dios? Por supuesto que sí. Yo pido por la salud de todos nosotros, por todos los niños del mundo para que tengan una vida feliz; por la paz entre las naciones, en especial en los corazones de los seres humanos. Que la soberbia sea eliminada y que actuemos con humildad. Que los gobernantes actúen con sabiduría para poder dirigir los destinos de una nación. Que no se sientan redentores cuando son en realidad falsos profetas. Que no engañen más a su pueblo y que sean honestos.

Pido por mi México querido, para que realmente recupere su tranquilidad, que no se le cause más daño del que se le ha hecho.

Pido por cada familia que esté pasando por alguna situación difícil, encuentre solución a su problema. Vendrán tiempos mejores con la ayuda de Dios.

Que todos tengamos una Noche Buena, tranquila, feliz, en familia. Que sigamos siendo solidarios en la tragedia, amigos en la adversidad, respetuosos y tolerantes con los demás, aunque no compartamos los mismos conceptos o ideas.

No olvidemos que la paz se construye, no se impone ni se da por decreto. Se trabaja diariamente con respeto y armonía para alcanzarla.

Dios bendiga a nuestro México y al mundo entero. Feliz Navidad y que el 2019 nos traiga felicidad y el compromiso de nuestra parte de ser cada día mejores personas.
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08 Diciembre 2018 04:00:00
Tiempos de cambio
Todos los días se escucha decir que, a partir del 1 de diciembre, en México se acabaría la corrupción por una sencilla razón: Los corruptos no tendrían cabida en el nuevo gobierno. Esa y otras frases se siguen escuchando a pesar de que, quien ganó en las pasadas elecciones en nuestro país, por abrumadora mayoría, es ya un gobernante, no un candidato.

Es tiempo ya de gobernar con proyectos y planes reales no a capricho de nadie. Es tiempo de trabajar unidos por un país, el nuestro, para hacerlo más próspero y con oportunidades para todos. Quienes realmente estén preparados llamarlos a ocupar cargos; quienes ya estuvieron y hayan dado resultados, llamarlos a formar parte de la llamada cuarta transformación, no nada más porque anduvo alborotando en campaña o acarreando gente a las casillas.

¿Tiempos de cambio? Como propósito es muy bueno, lamentablemente el verdadero cambio, el que México necesita con urgencia, no se va a dar por decreto. Al menos no, con lo que se está viendo.

El verdadero cambio está en las actitudes de cada uno de nosotros, tanto de funcionarios como ciudadanos.

No basta ensalzar la figura de un personaje solo porque le cae bien a la gente por populachero, por supuesto que no. Los cambios no se pueden hacer de la noche a la mañana como se pretende hacer creer.

No pocos ciudadanos creyeron ciegamente que el cambio ya había llegado No podemos afirmar tal cosa si se está rodeando de más de lo mismo. Y eso se llama corrupción, la misma que tanto se ha criticado polarizando a la sociedad.

La corrupción tiene un aliado cuyo nombre es: Impunidad. Ha sido el binomio perfecto, destructor, que ha permeado las instituciones y dañado el ambiente político y social.

Mientras exoneren a los corruptos, podríamos asegurar que continuarán las prácticas deshonestas.

No vamos muy lejos; el bono que recibirán los legisladores. Ante esa situación, todos permanecieron calladitos esperando su regalo navideño. La filtración a los medios de la cantidad que recibirán los “representantes” del pueblo, ha molestado a quienes sí son capaces de razonar y de ver que cuando hay beneficios para cierto grupo privilegiado, todos se apoyan.

Cualquier trabajador, debe trabajar todo un año y esperar diciembre para disfrutar -si se le puede llamar así a la remuneración que recibe- de su aguinaldo, que dicho sea de paso, no alcanza para cena y regalos.

Si por algún motivo no trabajó el año completo, tiene derecho a la parte proporcional de ese beneficio, es decir, su aguinaldo.

Muy distinto, los legisladores, quienes se asignan la cantidad que dicen merecer la cual, por supuesto, es aprobada por mayoría. Ahí sí, no hay colores ni ideologías.

¿Cuál cambio? ¿Realmente nos creen tontos? El poder se quiere para beneficiarse en algún momento, no precisamente para servir. ¿Hay gente buena y honesta? ¡Sí la hay! Honesta y trabajadora. Desafortunadamente no siempre continúa en los cargos o no es llamada a colaborar.

Por eso estamos como estamos. No basta pronunciar discursos hablando de honestidad para darse baños de pureza, NO. La corrupción se atacará con acciones concretas no favoreciendo las prácticas con un “borrón y cuenta nueva”.

Son tiempos de cambio, sí. Es la oportunidad que todos tenemos para lograr el México que queremos, que anhelamos.
Es el tiempo de lograr un verdadero cambio de conductas, de actitudes. Recuperar nuestros valores, nuestros principios. Sacar a flote nuestro amor por México.
Estamos en el mismo barco y tenemos el deber de trabajar por nuestro país, sin importar colores partidistas.


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02 Diciembre 2018 04:00:00
Incertidumbre
Cada seis años, durante el cambio de gobierno, los mexicanos siempre abrigamos la esperanza de bienestar, de mejoría en el país, hasta se escuchaba la frase “ahora sí nos va a ir bien”. No se puede negar que siempre hubo inconformidades, críticas por una causa u otra.

Un nuevo gobierno iniciaba y todo mundo a trabajar viendo hacia adelante. No sé si sería la fe del mexicano a la que acompañaba la esperanza de un futuro mejor lo que permitió por mucho tiempo que prevaleciera la confianza en quien llegaba a gobernar.

Lo que sí es seguro es que por mucho tiempo tuvimos paz y tranquilidad en nuestro México; eso, nadie lo puede negar. Por los años de un partido político en el poder, Mario Vargas Llosa, llegó a calificar la forma de gobernar como la dictadura perfecta.

Tampoco se puede negar que en el país se construyeron instituciones que fortalecieron a nuestro México. No todo en el pasado fue malo, ni todos los que de manera absurda despotrican contra las instituciones tienen razón.

Las instituciones son nobles, lamentablemente algunas personas que ocupan cargos no siempre lo son.

A nuestras instituciones hay que darles el valor que tienen; defenderlas de aquellos que las denigran y señalar los errores que se cometen durante una encomienda.

“México cambió”. “A partir del 1 de diciembre, se acaba la corrupción”. Esas y otras frases se han escuchado provenientes del equipo ganador en las elecciones. Qué bueno que lo piensen y fuera así de sencillo. Lamentablemente no lo es. No hay que olvidar que cada seis años ha sido lo mismo, las expectativas de los ciudadanos han sido altas y la decepción, tiempo después, mayor.

México llevaba rumbo. Al haber seguridad había tranquilidad. Y al estar tranquilos, el país marchaba porque tenemos un gran país y ciudadanos que empujaron con su esfuerzo y trabajo.

¿Qué sucedió? El abuso del poder, las corruptelas, la falta de castigo ejemplar a los saqueadores que hubiera permitido recobrar la confianza en los gobernantes, llevó a este México a perder algo muy importante que se había logrado: la credibilidad.

Solo había promesas de castigar a los corruptos, promesas que no se cumplieron. ¿Cómo creer en quienes decían que “nadie por encima de la ley” y protegieron a los ladrones y corruptos, saqueadores de las arcas del pueblo?

Si bien la corrupción fue el detonante que los electores requerían para castigar de alguna manera a un partido que protegió a los corruptos, durante las elecciones pasadas, la polarización durante la campaña electoral fue excesiva por parte de López Obrador como lo fueron las promesas hechas por el candidato que resultó ganador.

Tenía que ser; no podía ser de otro modo. El pueblo estaba dolido, resentido y se valieron de las fallas de Enrique Peña Nieto, quien nada hizo para lograr castigar a gobernadores corruptos y a sus cómplices. Se va con la más baja calificación otorgada por los ciudadanos, quien dirigiera los destinos del país.

Y lo peor, que nos deja en la incertidumbre de lo que vendrá. Todos deseamos que le vaya bien al nuevo gobierno, a Andrés Manuel López Obrador, hayamos o no votado por él. Porque al gobernar bien, México irá para adelante y todos saldremos beneficiados.

Lamentablemente hay situaciones que en lo personal no me han agradado. Mis dudas estuvieron desde la campaña. Quien manda al diablo a las instituciones, no me parece del todo una buena persona. Quien no demuestra de qué ha vivido por años sin trabajar, o es un farsante o ha vivido del presupuesto ocultándolo para no pagar sus impuestos.

¿Cómo creer en alguien que repudió a los corruptos y los llama a colaborar? ¿Cómo creer en quien otorga amnistía a los delincuentes y les da fuero a algunos y apoyo a otros? ¿Cómo confiar en quien repudiaba a priístas y va a gobernar con muchos de ellos?

¿Cómo respetar a quien no respetó a nuestras Fuerzas Armadas?

Como si fuera poco, modificar la Constitución para otorgarle un nombramiento a un individuo que mostró el cobre muy pronto. No fue una expresión desafortunada la de Paco Ignacio Taibo, es el reflejo de lo que es. Está en un error si cree que al ganar un grupo político las elecciones, se les otorgó el derecho de hacer y decir lo que quieran. Si eso fuera cierto ¿para qué votar por un cambio? Y en cuestión de cultura, ésta debe ir de la mano con la educación; es parte de la formación del individuo.

Confiemos que tengamos un buen gobierno por el bien de nuestro México. Que entiendan los que llegan que las campañas terminaron; que tienen la oportunidad de hacer algo por México, no de mostrar sus resentimientos y complejos del pasado.
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24 Noviembre 2018 04:00:00
¿Migración o invasión?
Las Naciones Unidas (ONU) está considerada la mayor organización internacional que existe. Su fundación data del 24 de octubre del año 1945 en San Francisco, California; aunque fue durante la segunda guerra mundial -1 de enero de 1942- siendo Franklin D. Roosvelt, Presidente de los Estados Unidos cuando fue utilizado el nombre de Naciones Unidas.

Cincuenta y un Naciones, entre ellas, México, se comprometieron a promover la paz en el mundo. En la actualidad, 193 Estados son miembros de la ONU.

La pregunta sería: ¿se ha cumplido el objetivo inicial? ¿Existe un compromiso verdadero por construir la paz? ¿Realmente se está haciendo algo para evitar conflictos?

Las asociaciones, infinidad de ellas, tienen objetivos, planes, proyectos. Algunos se realizan, otros, quedan en eso, simples planes.

Con tristeza observamos que los conflictos aún persisten y se convierten en verdadera amenaza para la paz mundial. Cómo promover la paz cuando no hay respeto alguno hacia nada y hacia nadie.

La humanidad vive momentos difíciles, muy difíciles y una de esas situaciones es la migración. A veces necesaria: esa que empuja a los seres humanos a desplazarse de su lugar de origen dejando todo, porque han perdido algo muy importante: su libertad. Esa libertad coartada por individuos que llegan al poder y se consideran dueños de la voluntad de un pueblo y de las instituciones.

Dictadores han existido y existirán, sin duda, mientras haya individuos que no respeten a los demás y solo los guíe la ambición y las ansias de poder y dominio.

Migración siempre ha existido. No es nada nuevo. La diferencia es que ahora se ha acentuado más por causas justificadas, como la mencionada o por razones de trabajo propiciada por las mismas empresas que mueven a sus empleados y sus familias.

Sin embargo, lo que se está observando ahora en nuestro país, no es precisamente una migración necesaria, por supuesto que no.

Lo que se está padeciendo es una verdadera invasión, que promueven individuos con intereses muy definidos.

Desde hace tiempo ya se venía advirtiendo acerca de los movimientos de ilegales que entraban a nuestro país por la frontera sur con Guatemala. Sin embargo, nadie hizo caso del problema que ocasionaría el permitir el ingreso sin control alguno de tanta gente, proveniente de países centroamericanos.

“Vienen huyendo de la guerra” decían; yo me preguntaba ¿cuál guerra?. “Van a buscar oportunidades en Estados Unidos”, “mejores condiciones de vida”, decían los defensores de los derechos de los migrantes. Sin embargo, en ningún momento les dieron la certeza de poder ingresar a la Unión americana con una visa de trabajo que garantizara poder cumplir su sueño.

No, señores, no se ha sabido que algún gobernante haya pedido apoyo al gobierno de Estados Unidos para enviar trabajadores.

Lo que se está viendo es una verdadera invasión a nuestro país y el gobierno lo está permitiendo. Invasión que bien puede provocar desestabilización. ¿Qué intereses hay detrás de todo lo que está sucediendo? ¿Por qué México está apoyando a las caravanas? ¿Es acaso un distractor como los que acostumbra el gobierno enviarnos? ¿Qué nos espera?

Tanto Peña Nieto como López Obrador tienen responsabilidad al permitir el ingreso de las caravanas. Los dos saben perfectamente que cruzar a Estados Unidos no será fácil, no obstante, han facilitado el arribo de miles de personas a la frontera norte.

Se ha permitido que la Policía sea agredida, por lo tanto, humillada; que ensucien las calles, que desprecien comida y hasta la tiren. Permitido también que vengan a imponer condiciones, qué comer, dónde quedarse y más y más absurdos que no corresponden a personas con necesidad.

Cualquiera, que realmente tenga necesidad, agradece lo que se le da con gusto y generosidad, no lo desprecia.

No basta el discurso oficial, mentiroso, dándoles la bienvenida a todos los que llegan. ¿De qué se trata?

¿Con quÉ recursos se va a financiar la estancia de miles de individuos? Y si hay dinero ¿Por qué no apoyar a nuestra gente? ¡Por favor! No seamos “farol de la calle y obscuridad de la casa”.

Nadie tiene que venir a decirnos lo que debemos hacer en nuestra casa. Y México es nuestra casa común, la que debemos cuidar, defender si es necesario. Aquí nada tienen que hacer los supuestos defensores de derechos humanos, que lo único que han hecho es entorpecer la justicia al construir un clima adverso con enfrentamientos.

Si tanto defienden los derechos de quienes vienen en las caravanas ¿Por qué razón no denuncian las condiciones de vida en los países centroamericanos? ¿Por qué no denuncian la corrupción de los gobernantes que da origen a la miseria? Pretender que México resuelva los problemas ajenos, es absurdo, como lo es también el que lo haga partícipe de un posible conflicto internacional.

Los mexicanos tenemos derecho a vivir en paz.

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17 Noviembre 2018 04:00:00
Sigan la ruta del saqueo
De sobra lo sabemos; conocer un caso más de corruptelas no nos asombra. Lo que nos molesta es que funcionarios de diferentes niveles hayan pretendido vernos la cara de tontos con el saqueo a las arcas del gobierno, por mucho tiempo.

Quizás sintieron que nos vieron la “cara”, porque nunca se actuó en contra de las “ratas” de dos patas y uñas afiladas. ¿Se cuidaban bien las espaldas? Por supuesto. Al decir “comprueben el señalamiento” o “no encontrarán nada a mi nombre” tenían razón.

Era difícil de probar en cuanto a que no había nada a nombre de la “rata mayor”, pero eso no quiere decir que tenga las manos limpias; que no haya hecho “tranzas” en perjuicio de su comunidad, de su estado, de su país, causando con ello un daño irreversible.

Porque el daño no consiste solamente en lo que se llevaron, sino en lo que se dejó de hacer en beneficio del pueblo, en la inseguridad que se promovió con acciones perversas, como también en la desconfianza que hoy prevalece entre los ciudadanos.

Desconfianza, repudio, provenientes del hartazgo en que se encuentra inmersa la sociedad. Todos estamos cansados de observar con qué facilidad se han robado el patrimonio de todos y que no haya castigo para los responsables ¡porque los hay!, ¡Por supuesto que sí! Existen responsables de los saqueos descarados cometidos desde las alturas, que no son más que traición a la patria.

Inexplicablemente, mientras la corrupción ha saltado a la vista de todos, las autoridades que se supone están para proteger al pueblo, no se dan cuenta de lo que ha ocurrido. Y salen con justificaciones torpes como “nadie ha denunciado”.

Justificaciones por demás absurdas ya que el robo a la Nación debe ser considerado un delito grave que por supuesto, no tiene justificación alguna. La ruta del saqueo tiene un inicio y ese es motivado por la corrupción y hay que perseguirla.

¿Por qué creció tanto el robo a las arcas de los gobiernos? ¿Al patrimonio de todos los mexicanos? Obviamente porque individuos corruptos vieron la oportunidad de enriquecerse al amparo del poder.

Los actos de corrupción no son nuevos en nuestro país ni creo lo sean en ningún otro lugar del mundo. Corresponde al código de ética de las personas que llegan a gobernar. A su falta de honorabilidad, de responsabilidad, de compromiso al cargo. A su falta de respeto a los ciudadanos y a su desamor por la patria.

Por eso mismo, en lo personal, yo prefiero que les otorguen un buen sueldo a los funcionarios, a los gobernantes, pero que no roben; que no quieran vernos la cara de idiotas presumiendo ellos y sus familias, una vida de lujos a costa de la miseria de miles, de millones de ciudadanos.

Porque eso es lo que han hecho gobernantes y líderes: aprovecharse de los cargos desde donde ejercen el poder. Un poder otorgado a través del voto ciudadano al candidato de su preferencia.

En las agrupaciones sindicales, lo mismo. Se adueñan los líderes para eternizarse y por supuesto, enriquecerse.

Confianza muchas veces traicionada que llevó al hartazgo a un pueblo en fechas recientes.

¡Ah! Pero tan criticable y repudiable es robar y traicionar como apoyar las malas acciones, es decir, servir de cómplices. La complicidad no solo está en haber ayudado a empobrecer las instituciones, sino en otorgarles amnistía a ladrones y sinvergüenzas.

La corrupción aflora más temprano que tarde por una sencilla razón, el corrupto se siente seguro porque se siente protegido por alguien con poder. Realizan “trueques” y se apoyan en sus corruptelas.

Eso es lo que ha sucedido en nuestro país, se han considerado intocables. No es difícil detectarlos. Menos aún para las autoridades. Que no hayan querido atraparlos es distinto.

No es justo que los ciudadanos tengamos que pagar las deudas heredadas. Menos aún que una mega deuda tenga que pasar a generaciones futuras.

¡Ya basta de contemplaciones! Que el dinero robado regrese a las arcas del pueblo. Familias enteras han disfrutado lo que no les pertenece; ahora les toca devolver lo que aceptaron como suyo a pesar de conocer su procedencia.

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10 Noviembre 2018 04:00:00
Mundo sin violencia
No pocas veces me he preguntado ¿Qué mundo estamos heredando a las nuevas generaciones? ¿Es justo para nuestros niños y nuestros jóvenes vivir en constante violencia? Por supuesto que no.

Lamentablemente con frecuencia conocemos casos donde las armas salen a relucir. ¿Qué está pasando por la mente de las personas? ¿Dónde y cuándo se perdió el respeto a la vida?

Quizás cuando la educación en los hogares se fue relajando; cuando se permitieron conductas inapropiadas y las relaciones se fueron haciendo más laxas.
La maldad siempre ha existido. Sin embargo, nuestro país se caracterizaba por sus valores, por su fe, por sus tradiciones y tantas cosas más. Todo ello era posible porque en familia se recibía la enseñanza con principios, donde el respeto prevalecía en todo.

Respeto a los mayores, a nuestros maestros, a la naturaleza. Había respeto porque había cierto temor al castigo cuando había desobediencia. No había necesidad de que los padres golpearan a sus hijos, pero sí de imponer orden; simplemente ejercían su autoridad por el bien de todos.

Las notas con alto grado de violencia que nos ofrecen los diferentes medios, ya no solo pertenecen a ciudades lejanas en otros países, sino que también México contribuye a incrementar las estadísticas donde la agresividad se manifiesta.

Lo más triste, en centros escolares. Apareció el llamado “bullying” entre estudiantes; de la burla inicialmente como un juego, se pasó a la agresión. Luego, amenazas en algunos casos y la triste realidad: el uso de armas, imitando a jóvenes de otros países.

¿Qué enseñanza están recibiendo nuestros niños? ¿Qué futuro se les está construyendo a los jóvenes?
Sin duda es en los hogares, principalmente, donde los padres deberán fijar su atención. Interesarse más en lo que sus hijos hacen y con quienes conviven. Muchos casos se dan donde niños y jóvenes quedan solos en casa por diversas razones; nadie los vigila, nadie los corrige.

Se han dado casos donde madres solicitan el apoyo de autoridades porque no encuentra a alguno de sus hijos. Fueron a una fiesta y ya no regresaron, después resulta que la jovencita se fue con el novio que conoció en internet. O bien, el caso reciente de una chica que no regresó a su casa, después de haber asistido a su centro de estudios.

Resultó que la hijita de la señora tenía un año de no asistir a clases. ¿Qué pasó ahí? La madre de familia asegura que nunca le pidió a la jovencita los recibos por concepto de colegiatura, como seguramente tampoco se preocupó por saber cómo andaba su hija en sus clases. ¿Falta de atención? ¿De interés? ¿Qué clase de hogar es ese? No lo sé… pero no es difícil imaginarlo.

La violencia en la actualidad se está manifestando de diversas maneras. Casos que se conocen porque se hacen públicos y otros, definitivamente quedan en el anonimato porque no se denuncian. No pocos son los que por vergüenza, ignorancia o temor se ocultan; casos que se presentan en hogares y que causan mucho daño a la familia, principalmente a los niños.

No es posible que existan menores de edad, niños que apenas empiezan a vivir, atrapados en el mundo de las drogas, el alcohol y la delincuencia. Niños que crecen sin control alguno, sin alguien a su lado que realmente los conduzca en su desarrollo y que logren realizar un día sus sueños.

Desafortunadamente es tal la violencia existente que en algunos casos las armas reales han ido sustituyendo a los juguetes. Es un ambiente hostil y degradante el que están viviendo muchos menores de edad.

Un mundo donde el alcohol, las drogas hacen un efecto dañino tarde o temprano. Es triste y lamentable observar vidas perdidas por causa del consumo de estupefacientes.

¿Qué gobierno se siente orgulloso de tener una sociedad en decadencia? ¿Qué familia puede estar tranquila con los peligros que hoy acechan a nuestros niños y jóvenes?

En vez de rescatar los valores, los principios morales que reinaron en los hogares mexicanos, se propone legalizar la marihuana y quizás alguna otra droga después. Mas tarde vendrá la legalización del aborto; el perdón a delincuentes y mejor, ahí la dejamos.

¿Es ese el mundo que queremos heredar a las generaciones futuras? Un mundo de maldad, de mentiras, de engaños y falsedades, donde los verdaderos intereses se ocultan.

Hay que construir un mundo sin violencia rescatando lo bueno del ser humano, no ayudando a destruirlo.


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03 Noviembre 2018 04:00:00
No confundir hospitalidad con obligación
Al ver las escenas de violencia que se están presentando en la frontera sur de nuestro país, algo queda claro: que la seguridad de los mexicanos está en riesgo.

No es exageración, corresponde a una realidad que tarde o temprano tenía que presentarse. Por mucho tiempo la frontera con Guatemala se descuidó. Se permitió el paso de personas provenientes de otros países de Centroamérica sin que hubiese control alguno.

Cuando se intentaba poner orden o al menos llevar un control de quiénes ingresaban a México, de inmediato aparecían los defensores de derechos humanos para abogar por los pobres indocumentados.

Personas que van en busca de mejores condiciones de vida; seres que vienen huyendo de la violencia y del hambre en su país. Eso se ha dicho.

Así, fuimos testigos de cómo eran transportados en la llamada “bestia”, el tren de carga que los ha conducido en su aventura para avanzar y lograr llegar a la frontera norte con el propósito de cruzar a Estados Unidos.

Eran alentados no por defensores de supuestos derechos sino por individuos que no han medido las consecuencias de una migración sin control. “Ellos van a Estados Unidos”, decían, como si fuera tan fácil cruzar al vecino país. “Van a buscar las oportunidades que en su país no encuentran”.

Ataron de manos a las autoridades de México en ese afán casi enfermizo de permitir el acceso de cualquier extraño a territorio mexicano. Justificaron lo injustificable: abrir la frontera sur para que entrara todo aquel que quisiera hacerlo. Ahí tenemos las consecuencias de una medida por demás absurda.

La exigencia de “defensores” de los derechos de unos ha puesto en riesgo la seguridad de los ciudadanos y de las autoridades, misma que ya ha sido rebasada por el vandalismo de grupos de pandilleros indeseables.

¿Dónde están los defensores de los derechos humanos? Para que defiendan a quienes realmente deben defender, a los policías que están recibiendo toda clase de atropellos; autoridades que deberían responder con energía y que se encuentran “atadas de manos” por quienes han alentado una rebelión.

Sí, los representantes de derechos humanos han defendido siempre a delincuentes mientras los derechos de las víctimas han sido pisoteados.

No es de ahorita, sino de siempre, desde que se instalaron las llamadas “comisiones”. El pésimo y erróneo proceder de funcionarios de la CDH al proteger a delincuentes ha quedado a la vista de todos, en no pocos casos.
Una vez más queda demostrado con el vandalismo que se está manifestando en Chiapas. No vengan con el cuento de que son personas que huyen de la pobreza y del hambre. Por supuesto que no. Son individuos que están siendo manipulados por “alguien” de eso no hay duda.

Todos sabemos que vienen con un propósito: Llegar a la frontera norte para cruzar a Estados Unidos. ¿Alguien con un poquito de sentido común puede creer que diez mil personas serán admitidas en el vecino país? ¿Qué sucederá si no logran su objetivo? ¿Regresarán a su país de origen o demandarán asilo político en nuestro país? ¿Quién alborotó a miles de personas a unirse a la caravana?
La situación de miles de inmigrantes no es nada fácil. Es bastante compleja; por lo tanto, muy difícil. Como difícil es también la situación de las autoridades de migración a quienes ya se le salió de las manos un asunto tan delicado como lo es la admisión de extranjeros.

El ser humano tiene el legítimo derecho de buscar oportunidades. Los gobernantes están obligados a crear empleos que permitan mejorar la condición de vida de los ciudadanos. Empobrecer a una población por corruptelas es la peor traición que puede haber para un país y sus gobernados. Y la corrupción puede llegar a generar violencia.

Resulta inadmisible que funcionarios de un país empobrecido, sean los que están alentando a sus ciudadanos a emprender la marcha. ¡Qué vergüenza! Cuando deberían de buscar los medios para darles trabajo digno a esas personas en su lugar de origen y no crear problemas al vecino, que es lo que está sucediendo con nuestro país.

México siempre ha sido un país hospitalario donde se recibe con los brazos abiertos a todo visitante. Pero una cosa es recibir turistas y otra muy distinta es que se comprometa o pretendan comprometerlo a solucionar los problemas ajenos, que es lo que lamentablemente está sucediendo.

Me he preguntado repetidamente si aquellos que promueven la migración, tolerarían que grupos de personas derribaran violentamente la cerca de su propiedad. ¿Qué harían si eso sucediera? ¿Se quedarían con los brazos cruzados? Yo, lo dudo.

Eso está sucediendo en la frontera sur de nuestro país. Por eso promueven las caravanas -porque hay individuos detrás de toda esta situación- No piden un favor, por el contrario, condicionan y exigen algo que no es posible otorgar.

¡Cuidado! Con caer en un juego perverso como el que se está viendo ya. No se debe tolerar la manipulación de ideas y menos aún la violencia.

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27 Octubre 2018 04:00:00
¿Con qué juegan nuestros niños?
Seguramente quienes hoy pasamos a la etapa maravillosa de ser abuelos, disfrutamos recordar una época -que si bien se ha ido- la vivimos de una manera digna de ser recordada.

Disfrutamos y recordamos una etapa maravillosa en la que fuimos actores principales junto con nuestros amiguitos. Había actividades para niños y para niñas según el caso. Juegos inocentes como por ejemplo el “avión” que permitía de alguna manera ejercitarnos. Las matatenas, que nos mantenían ocupada la mente. Qué decir de andar en bici, pasando primero por el triciclo y por la bicicleta con dos rueditas agregadas, para aprender a andar en ella. La famosa cuerda, contando el tiempo que aguantábamos brincando, evitando se nos “atravesara” la cuerda que nos hacía perder nuestra
participación en el juego.

La creatividad que desarrollábamos en cada juego tanto las niñas como también los niños. Nosotras, además de nuestra muñeca preferida, teníamos unas muñequitas de cartón que venían en un libro equipado con un vestuario muy completo que permitía cambiarlo con frecuencia según el evento que nuestra imaginación nos transportara. Horas de entretenimiento sano, de eso no hay duda.

Los niños elaboraban barquitos de papel que depositaban en tinas con agua o bien en la orilla de la banqueta después de un día lluvioso. Esa embarcación se desplazaba empujada por la corriente y entretenía a los pequeños. La pelota, las canicas, el balero, el trompo, entre otros más, eran juguetes inofensivos; como también lo era el jugar a policías y ladrones; porque los buenos eran los que ganaban; Eran los protectores de la sociedad quienes se llevaban los aplausos.

¡Cuántos! Bellos momentos tenemos los niños de ayer convertidos en orgullosos abuelos. Recuerdos almacenados en nuestra memoria.

Viene esta remembranza, después de ver un video que circula en las redes, el cual presenta unos niños jugando peligrosamente a ser sicarios. Pequeños que hacen una representación de un secuestro. Así de simple. Seguramente ustedes, estimados lectores ya lo vieron y espero que también se encuentren contrariados, como también preocupados.

Actualmente ¿Con qué juegan nuestros niños? ¿Cuáles son sus juegos preferidos? ¿Sus personajes?
Muchos de nosotros crecimos con programas de televisión como Lassie; Rintintín, perros hermosos que nos mostraron el valor de la amistad, la lealtad, el cariño y el respeto hacia la familia. El llanero solitario, el fabuloso Teatro Fantástico de Enrique Alonso.

Actualmente ¿qué prefieren los niños? Un video juego, para entretenerse. La mayoría de las veces con contenidos violentos que afectan las emociones del pequeño. Un celular para que juegue y mamá pueda platicar con las amigas.

Hace poco una joven mamá no podía quitarle a su hijito el celular con el que estaba jugando. Decía que tenía más de una hora que se lo había dado y si intentaba quitárselo el niño pegaba de gritos, por lo que optaba por dejar que siguiera “jugando” con el cel.

Por un berrinche como ese, a muchos de nosotros nos hubiera ido como en feria, pero ahora no se debe reprender, menos castigar a los niños porque según los expertos se les pueden crear traumas.

Pobres niños con esos defensores de sus derechos ¿Cuántos niños de ayer, convertidos hoy en abuelos, crecieron con traumas al ser corregidos? No creo haya muchos.

Retomando el video donde los niños juegan a ser sicarios, realmente me impactó al grado que no he dejado de pensar en esas escenas donde un niño da la orden de lesionar a la niña, a quien se supone fue secuestrada por ellos. Le van a hacer cosas no muy agradables.

Me queda claro que ese video no lo realizó un niño ya que se alcanzan a escuchar risas que no son precisamente de niños.

Me queda claro también que la violencia no es cosa de juegos. Y si no lo es ¿por qué se permite la difusión de un material que perjudica a menores de edad? ¿Acaso no fueron violentados los derechos de los niños? ¿Alguna autoridad o grupo defensor de menores está actuando?
Definitivamente algo debe hacerse. Se está construyendo un mundo donde la maldad se incrementa de manera peligrosa. Los niños están siendo atrapados en vicios, en conductas inapropiadas.

En una palabra, se les está robando su niñez, su DERECHO a vivir su infancia plenamente y a ser felices en un ambiente sano.

De seguir así se estaría formando una generación de malosos a muy temprana edad; de cobardes que atacan a mujeres indefensas. Niños que están aprendiendo el oficio de matar en un claro desprecio a la vida. ¿En qué ambiente están creciendo? ¿Quién pondrá un alto a la maldad que está atrapando a nuestra niñez?
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20 Octubre 2018 04:00:00
Uso y abuso de las redes sociales
La tecnología avanza a pasos agigantados. Tanto que sin pretenderlo quizás nos ha ido rebasando, sobre todo a las generaciones anteriores.

No nos podemos quejar, cada época tiene su propio encanto y lo mismo muestra éxitos que fracasos. Y como nada es perfecto en la vida, no queda de otra que adaptarse de alguna manera a las circunstancias y a los cambios que van llegando.

Seguramente así lo hicieron en su momento, los abuelos, los padres y ahora nosotros mismos. Si alguien llega a preguntar -como ya lo han hecho en las redes- con qué se jugaba cuando no había celulares y tampoco los video juegos; qué hacían las personas de “otra época” -como si fuéramos extraterrestres- la respuesta viene rápido: Pensar, porque no se usaban las calculadoras; disfrutar los juegos con nuestros amigos y con los juguetes que teníamos. Sobre todo, respetar a todos para vivir en armonía.

Eso y más es lo que aprendimos y con lo que crecimos. Siempre con la supervisión de papá y mamá.

Llegaron los aparatitos, los teléfonos móviles, los celulares que constituyen un gran invento. ¿Quién no trae un celular actualmente?
La información llega con gran rapidez y la desinformación también por una sencilla razón: Ni todo es bueno ni todo es malo. El problema está en el uso que se les de a las cosas. En este caso, hablando de tecnología, las redes sociales han venido a revolucionar el ambiente social y laboral.

“Hay que darle su cel a los hijos” -dicen los padres- para saber dónde andan y para una emergencia. Muy buena idea, si realmente se utiliza el aparato para alguna emergencia. ¿Cuántos casos de comunicación, digamos, no correcta, está llegando a los jóvenes?. Sin duda infinidad de casos. Algunos se conocen, otros quedan en el anonimato por la razón que sea.

Chicas que salen de sus hogares aparentemente a la escuela y ni llegan al centro de estudios ni regresan a casa. Casos de “secuestros”, denuncian los padres.

Desafortunadamente no siempre es así. La niña conoció a un chico en el fb y se fue con él; le gustó en una foto que puso en su perfil y resulta que era de alguien más.

¿Qué está sucediendo? No hay supervisión; no hay reglas en casa para el uso de una herramienta, que si bien puede ser necesaria en la actualidad, se convierte en un potencial peligro para quien no la usa adecuadamente.

Las redes sociales pueden ser y lo han sido, de mucha ayuda en un momento determinado. Gracias a ellas, al enlace que oportunamente realizan las personas, especialmente los jóvenes, en busca de apoyos es de elogiarse. La ayuda fluye, como se ha demostrado en situaciones de riesgo.

Ahí es cuando nos damos cuenta de los beneficios que otorga la tecnología y se aplaude, porque está realizando un bien común. Sin embargo, eso es en cuanto a lo bueno de estas herramientas modernas.

Lamentablemente también sin pretenderlo porque nuestros intereses son diversos, diferentes a los intereses de otros, se conocen situaciones bochornosas que atentan contra la dignidad de las personas.

Más triste y lamentable que un individuo, cobarde y desleal, suba a las redes imágenes que corresponden a la intimidad de una persona, en la mayoría de los casos, jovencitas o mujeres jóvenes.

Los jóvenes se están dejando llevar por la imitación. Están copiando escenas de alguna película o de estrellitas que quieren acaparar la atención de un público dispuesto a aplaudir su falta de talento y exceso de vulgaridad.

El morbo mueve a las masas. Parecería que el “talento” de algunos famosos se mide por los “me gusta” en las redes.

Lo que se graba en la intimidad y se permite -algo absurdo, porque la intimidad es algo muy personal- lleva un alto riesgo. El exceso de confianza que están otorgando algunas personas a otras, las está poniendo en un escaparate exponiéndolas a las burlas en las redes.

No solo aquel que realiza y difunde un video tiene responsabilidad por su cobardía, su falta de principios al atentar contra una mujer o contra quien sea, sino también quien se atreve a compartir un material que ni siquiera debería ser motivo de estar en las redes.

Enorme responsabilidad tiene quien otorga el consentimiento para la realización de determinado material.

Está faltando mucho sentido común; practicar los valores que parecen se han ido modificando. Los principios aprendidos en familia, los buenos modales, sobre todo el respeto entre unos y otros.

No podemos culpar a la tecnología de todo lo malo que ocurre, como tampoco creer que porque “son otros tiempos” se pretenda justificar y aceptar lo inaceptable.

Una cosa es el uso que se les dé a las cosas y otra muy distinta el abuso.

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13 Octubre 2018 04:00:00
Con diferente óptica
Hace unos días, una nota periodística me impactó. Aunque es algo que ya de antemano se conoce, no deja de conmovernos: la situación en la que se encuentran miles de personas de la tercera edad. Más que decir que son personas de la edad o etapa que sea, realmente son seres confinados al abandono, sobreviviendo a una pensión de escasos seiscientos pesos que reciben cada mes.

Es ahí donde cabe preguntar ¿Qué es la justicia para quienes hacen las leyes? ¿Dónde aplica el lado humano?

Me podrán decir que es lo que así marca la ley ¿Cuál? ¿La laboral, ¿el reglamento en las empresas? ¿La Constitución?
Cada quien ve diferente los acontecimientos; y lo hace desde su propia óptica.

Cada quien ve lo que quiere ver que equivale a lo que le conviene, por supuesto.

¿Quién se ha preocupado por las personas que están en retiro? O que están en la lista para engrosar el gremio de ex trabajadores de dependencias o empresas.

Le aseguro que nadie. Ni antes ni ahora. De lo que se han preocupado quienes pudieron haber hecho algo es de sus ingresos propios; de su retiro “digno”, de ver “cuánto me toca”.

Ahí tenemos la prueba fehaciente de la mentira, del engaño, de la burla. Los mal llamados representantes del pueblo en los Congresos. Vanentrando y no aguantaron la “dieta” o pago por sus servicios.

Por cuatro meses van a recibir su aguinaldo, proporcional ¡claro! Pero que equivale a una buena suma que ningún trabajador que se parte el alma todo el año, recibiría en años.

¡Ah! Pero hay que darles para pagos de vuelos y más y más…..¿Quién les autorizó hacer tanto desmán? Pues ellos, quien cree usted. Ahí sí se unen, aplauden, lo consideran un beneficio agregado a sus horas de trabajo. De verdad que poca vergüenza tienen. ¿A los que se duermen en plena sesión porque es su hora de la siesta ¿También les toca su dinero extra? ¡por supuesto! Donde cree usted que lo iba a donar.

Las cosas van a cambiar con la llegada de honestos y honrados funcionarios y representantes. Sacaron a los corruptos de los congresos.


A mÍ como ciudadana no me interesa -menos me convence- que lleven su lonche porque están en austeridad. No sean falsos. Mejor propongan eliminar la figura de legislador plurinuminal. Esa que ya no tiene razón de ser.

Ahí se quedan calladitos, nadie dice nada. Saben perfectamente que muchos de ellos, no serían diputados o senadores si no fuera por la “pluri”. Eliminarla, se traduciría en beneficio para el país, siempre y cuando no se les ocurra disponer de los recursos para repartirlos entre los que quedan. ¡Sería el colmo!
¿Les importa realmente que muchas personas reciban una baja pensión? ¡Por supuesto que no! Para eso se inventaron los programas sociales, mismos que obviamente habrán de continuar porque fue un ofrecimiento de campaña. Cambiaría el nombre, para hacer creer que existe un cambio. Así ha sido siempre.

Los programas sociales, lo sabemos, no siempre llegan a quienes realmente deberían llegar, es decir, a quienes lo necesitan. Siempre los he considerado como programas electoreros para ganar votos. Los partidos políticos, cuando son oposición, así lo han considerado también. La percepción les cambia cuando llegan a ser gobierno.

El ser humano lo que realmente necesita es un trabajo que le permita desarrollar sus habilidades. En eso es donde han fallado los gobiernos. Crearon la asistencia social y mal acostumbraron a los mexicanos estirar la mano. A una buena parte de la población la hicieron dependiente, asegurando el voto los partidos políticos. El acarreo ha sido el trabajo de los líderes.

No nos sorprende, si tomamos en consideración que de lo que se trata es tener a una parte de la población cautiva. Te doy, me das. Nos ayudamos y todos contentos. Conducta que se critica cuando se es oposición y se alaba cuando se es gobierno.

El problema no está en proporcionar apoyos a las familias o a las personas que lo requieran sino en que la ayuda no llega a quienes lo necesitan. Si fuera realmente un apoyo a cierto sector vulnerable, estaría muy bien.

Sabemos que no es así. Que los recursos no siempre se distribuyen correctamente, que quien no necesita de apoyo, se incluye en la lista. Así han ido a parar a manos de personas deshonestas.

Es triste, pero corresponde a la realidad. Lo ideal sería proporcionar un trato digno al trabajador, un sueldo que le permita vivir y no sobrevivir. Un retiro más que digno en agradecimiento a su trabajo realizado.

Dignidad no limosnas es lo que necesita el ser humano ¿Será posible realizar un cambio?

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06 Octubre 2018 04:00:00
Del dicho al hecho
No hay duda de que los refranes populares tienen mucho de verdad. Nacen del sentimiento del pueblo y en un momento oportuno o significativo.

Tampoco queda duda que una cosa es el discurso oficial y otra la realidad. Que no debería ser así porque la persona es la misma, por lo tanto, debería mantener una misma posición, es decir, ser congruente con lo que expresa y con lo que realiza.

Aún no inicia el nuevo gobierno y ya nos están mostrando de qué están hechos realmente. De crítica a lo que pertenece al pasado y de justificaciones a lo que hacen los que llegan.

O sea que “del dicho al hecho….hay mucho trecho”. Claro que si lo completamos podríamos decir que hay mentira, hay engaño y hasta podría decirse que hay una buena dosis de hipocresía.

Recordemos la boda suntuosa de Enrique Peña Nieto con la actriz Angélica Rivera; a no pocos nos pareció que era una especie de contrato que nos costaría, obviamente, a los mexicanos. En principio, los protagonistas derrochaban miel y tiempo después fueron saliendo las irregularidades, el dispendio, los desaires provenientes de una parte y los desplantes de la otra, mismos que dieron la vuelta al mundo. Los medios informaron oportunamente con gráficas por si había alguna duda.

La telenovela que pretendían ofrecer al pueblo no tuvo el éxito deseado.

El casarse con “estrellitas” pareció contagiar a políticos. Como si fuera una moda impuesta más que una línea a seguir, fueron desfilando hacia el altar algunos de ellos.

Obviamente las revistas, donde aparece la gente considerada VIP o muy importante publicaban fotos de los diferentes eventos.

Algo muy importante que han olvidado los políticos, el respeto que el pueblo merece. No basta el discurso donde la palabra austeridad se enfatiza. No basta señalar los errores de los demás cuando no se es capaz de ver y aceptar los propios.

De sobra sabemos que las promesas de campaña no se convierten en realidad la mayoría de las ocasiones.

También estamos conscientes que una persona, quien sea, no va a cambiar de la noche a la mañana, tiene que haber muy buena intención, mucha voluntad y una gran dosis de inteligencia para hacer frente a situaciones difíciles.

Austeridad, salarios recortados, bonos eliminados, programas sociales para personas que lo requieran.

La boda de César YÁñez, una persona muy cercana al presidente electo y futuro coordinador general de Política y Gobierno, ha tenido una amplia cobertura en los medios por una razón: careció de la austeridad que tanto se pregona. Más de diez millones de pesos se dice costó el evento.

“No hay ninguna incongruencia”, ha dicho AMLO, porque fue un evento privado no de gobierno. En parte tiene razón, si se toma en consideración que cada quien es libre de gastar su dinero como mejor le plazca…. Si realmente lo tiene.

Aquí lo que se cuestiona, es todo lo que significó la realización de la boda de un funcionario dentro de un gobierno que tanto pregona la austeridad.

Austeridad disfrazada en los Congresos donde se ha visto a los legisladores sacar su Tupper con su lonche para” no gastar en un restaurante”.

Ridículos porque con lo que se les paga, aún con la disminución de la dieta, reciben mucho más de lo que gana un profesionista que sí fue a la universidad y presta sus servicios en una institución de gobierno. Deberíamos pagarles menos por su escaso desempeño.

Comer en pleno recinto oficial, no significa dar muestras de austeridad sino de malos modales y desconocimiento de urbanidad cuando se dispone de un comedor para tomar los sagrados alimentos.

Llevar su lonche al trabajo no significa estar en austeridad. Son diversas las razones. Como tampoco andar en un auto pequeño significa ser persona sencilla cuando los hijos andan en un carro deportivo. ¿Con qué recursos se compró? ¿Con los del junior o los de papi?

No nos engañemos con tanta verborrea. La boda del funcionario costó millones de pesos, habría que ver de qué bolsillo o cuenta salieron. Hoy en día, nadie gasta a manos llenas en la realización de un evento para “tronarse” los dedos después, a menos que tenga muy buena reserva o esté pensando en recuperarlos con negocios.

¿Cuántos festejos millonarios “privados” nos faltan por conocer? ¿Qué nos depara el futuro? Y eso que apenas empezamos.
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29 Septiembre 2018 04:00:00
Corrupción e impunidad
En cualquier país donde la desigualdad se incrementa, la inconformidad de sus habitantes se manifiesta de alguna manera. Eso lo hemos visto ya en nuestro México, donde lamentablemente la corrupción ha sido el detonante para el empobrecimiento de un gran número de mexicanos.

El daño causado por la ambición de gobernantes y funcionarios, no solo se refleja en los bolsillos del ciudadano, sino que llega de una manera perversa a las instituciones que carecen de lo más elemental.

La corrupción, acompañada de impunidad, ha causado estragos en México y en todos aquellos lugares donde se convirtió en una práctica común. ¿Por qué creció el número de funcionarios corruptos? Sin duda al cobijo de la protección inmoral de la impunidad.

La desfachatez con que se han conducido los gobernantes de diversos niveles no sorprende, indigna. Y lo hacen por una sencilla razón: la justicia no los alcanzará; las leyes se han ido adecuando de tal manera que la honestidad, la ética y la moral han ido desapareciendo del código de ética de la función pública para que el cinismo prospere.

Las instituciones fueron creadas para un objetivo, sin duda. Hemos de reconocer que hubo un tiempo que el objetivo se cumplió y eso permitió que el país marchara. ¿Había corrupción? Seguramente que siempre ha existido porque la ambición es humana. Y si no lo cree, veamos cómo han vivido los exgobernantes y sus familias. Asegurado el futuro de ellos para varias generaciones.

Una prueba más de impunidad es la sentencia a Javier Duarte, exgobernador de Veracruz. Nueve años de cárcel por haber robado más de mil millones de pesos. Sentencia que seguramente no cumplirá porque su “buena conducta”, le permitirá recuperar su libertad en poco tiempo.

¿Buena conducta en prisión? ¿Acaso la pésima actuación como gobernante no cuenta? ¿Qué sucede en México? ¿Por qué las leyes tienen que favorecer a los delincuentes? Quien robe a la Nación no debería salir de prisión jamás.

Hablan de reparación del daño. Un término por demás absurdo. El daño causado no se repara jamás.

¿De qué vive en Europa la familia de Duarte? Y como ella, un buen número de familias de políticos que se sintieron dueños del país y de sus recursos. ¿Castigo a los culpables? ¿Cuándo? Las leyes las hacen y las modifican las personas para su propia conveniencia. Y no solo eso, sino que con el dinero robado, los ladrones que tanto daño han causado al país, contratan a los mejores abogados para su defensa.

Los grandes profesionales de la ley se convierten en defensores de lo indefendible. ¡Pobre México!

El mensaje que se da a las nuevas generaciones es muy claro: A los políticos nadie los toca. Tienen “permiso” para robar porque la ley los va a proteger.

Un mensaje por demás equivocado e inaceptable. Lamentablemente así están nuestras leyes, favoreciendo a los sinvergüenzas, a los ladronzuelos despreciables.

Ser político o estar en la política es una oportunidad privilegiada sí, que significa servicio. Servir desde un cargo a las instituciones, al país.

Para ser político se necesita verdadera vocación de servicio para trabajar no para ir a sentarse y esperar el día de pago. No son pocos los que pertenecen a ese grupo de beneficiados del sistema, como tampoco corresponde a un solo grupo político.

Como en todo, hay buenos y hay malos, como también los hay que son los peores; esos que han robado, perdón, “desviado” recursos para su beneficio personal: Mansiones, yates, cuentas bancarias y mucho más.

Mientras haya impunidad seguirá gobernando la corrupción. Así de simple. Aunque “atrapen” (que es un decir) a los delincuentes, mientras no exista un castigo ejemplar para ellos, seguirán resultando beneficiados con las leyes. Y ellos, los saqueadores, se reirán de cada uno de nosotros, que ilusos o confiados, aún creemos en el sistema de justicia.

Afortunadamente las cosas habrán de cambiar….¿será?
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22 Septiembre 2018 04:00:00
Aprendizaje
Todos los días se aprende algo, de eso no hay duda. A lo largo de nuestra existencia nos vamos alimentando de enseñanzas. que ponemos en práctica en ocasiones o bien quedan guardadas en la memoria.

De niños, en el hogar aprendimos a comportarnos ante los demás; a conducirnos con respeto. Era para nuestros padres un verdadero orgullo que alguien se refiriera a sus hijos, resaltando lo bien portados que eran.

La escuela era realmente el centro donde se recibía la instrucción, pero el hogar constituía el lugar donde se formaban las personas, desde su niñez.

De todo esto se ha hablado y escrito de manera extensa, sin embargo, no deja de sorprendernos el comportamiento de personas que parecería no recibieron ninguna enseñanza en el hogar de sus padres; algo que definitivamente no creo, tal vez porque me resisto a creerlo.

Lamentablemente lo que estamos viendo actualmente en la sociedad, no resulta del todo muy halagador que digamos. Ni en la sociedad, ni en las dependencias o instituciones.

Los buenos modales parecería que quedaron atrás, por lo tanto, pertenecen al pasado, mismo que algunos quisieran enterrar.

Por algo se decía que la educación se recibe en casa. Sin importar la condición académica o económica de los padres había algo muy importante que se practicaba diariamente: el respeto.

Ese valor tan importante en las relaciones humanas, que parecería estar en peligro de extinción.

Es muy triste y lamentable escuchar a alguien despotricar en contra de las instituciones, decir que no cree en ellas, fomentar el repudio a ellas.

Cómo no creer en las instituciones si son las que se han constituido para fortalecer al país. Se puede no creer en quienes forman parte de las instituciones pero de ninguna manera atentar contra ellas.

Aquella frase “Al diablo con las instituciones” ¿la recuerda usted? ¿Realmente marcó un antes y un después? Confío que así haya sido porque quien va a gobernar a partir del primero de diciembre, deberá hacerlo desde su investidura para defender a las instituciones, a servir a todos los mexicanos hayan o no votado por él.

Lamentablemente lo que estamos observando no garantiza que así vaya a ser.

En lo personal, hubiera deseado que al Congreso y al Senado hubiera llegado gente preparada; que los levanta dedos tan repudiados, no tuvieran cabida. Que no fuera pretexto negociar posiciones solo para lograr un consenso general.

En una palabra, lo que tanto se criticó en el pasado reciente, lo estamos viendo. El oportunismo no se ha ido. ¿Cómo acabar con la corrupción tan dañina, si a corruptos se les da la bienvenida? Ni explicaciones al pueblo, mucho menos devolución de la fortuna amasada por los señalados.

Las promesas de campaña; los que aún conservamos el sentido común, estábamos conscientes que era difícil convertirlas en realidad. Ya se dijo, que no va a ser posible cumplirlas.

Nada más despreciable que el engaño porque constituye atentar contra la buena fe de un electorado, que quizás no entiende muchas cosas, pero anhela que “ahora sí” llegue alguien a promover un cambio real y verdadero.

Lo que estamos viendo, lamentablemente, no me agrada.

“Encuestitis”; que el pueblo diga si quiere esto o no otro. Se hace la payasada de que bajarán sueldos, que nadie deberá ganar más que el presidente ¡Perfecto! Sin embargo, no creo que un bajo o alto salario garantice que habrá eficiencia.

Y para que exista eficiencia debe haber conocimientos en las áreas asignadas y en todos los niveles. Debe existir sin duda, gente preparada. Eso es lo que México necesita para eliminar a los oportunistas, a los corruptos. Mexicanos que amen verdaderamente al país y no abusen del poder ni se aprovechen de los cargos.

Los Congresos, no son sitios para ir a pelear, menos aún para insultarse; pero tampoco son centros de aprendizaje como cree un legislador que trató de justificar a otro. “Todos venimos a aprender” ¡Por Dios!

Tampoco los Congresos ni oficinas de dependencias deben convertirse en comedores. Para tomar alimentos se establece un horario, receso y se acude a donde se debe ir, un comedor. Si quieren llevar su lonche que lo lleven, pero no hagan el ridículo comiendo en su curul.

Son setenta mil pesos, muy buenos que recibe cada legislador. Llevar su comida al Congreso o a la dependencia, no nos muestra austeridad, sino pésimos modales.

Como si fuera poco, el respeto a nuestros símbolos patrios lo olvidó el diputado Martí Batres, el día del desfile. No se le vio hacer el saludo a la Bandera cuando se encontraba en el balcón de Palacio. El único que ni saludó ni tampoco aplaudió al final del desfile. Quizás creyó que el aplauso era para el presidente Peña Nieto cuando en realidad lo fue para las Fuerzas Armadas, para todos los que participaron en evento.

Tienen razón cuando dicen que tienen que aprender; lamentable que tengan que empezar por comportarse correctamente. ¡Valiente cambio! De dar vergüenza.
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15 Septiembre 2018 04:00:00
Héroes de ayer, hoy y siempre
La Historia la escriben los vencedores. Al menos eso es lo que dicen quienes se refieren a hechos sucedidos en el pasado. Es decir, cada quien resalta lo que conviene desde su percepción.

Las opiniones ahí están; otras más vendrán; lo único cierto es que la Historia de nuestro país es realmente hermosa y de una riqueza extraordinaria. La importancia de ella está en conocerla, en disfrutarla y que todo aquello que signifique injusticia, no se repita.

Por eso es muy importante que todos conozcamos la Historia de nuestro amado país. Analicemos los hechos y nos formemos un criterio de todo lo que ha ocurrido pero también de lo que está sucediendo. Tengamos presente que lo que acontece hoy, será historia, mañana.

Démosle a los personajes de nuestra historia, el reconocimiento que merecen; no podemos ni debemos permitir que el nombre de ellos se elimine de los libros. Como tampoco es justo que se pretenda minimizar lo que hicieron por el país.

Es triste observar en los reportajes en televisión, a los niños responder con un “no se”, cuando se les pregunta ¿qué se celebra hoy? Y peor cuando dicen: “En la escuela nos dijeron que no iba a haber clases, pero no dijeron por qué”.

Tristeza y vergüenza al ver cómo anda la educación o más bien, la instrucción en nuestro país. Necesario recuperar la lectura, la enseñanza con calidad. Recuperar el deseo de enseñar y de aprender.

En fin, confiemos que ahora con un nuevo gobierno se mejore todo lo que se ha criticado y que realmente haya el cambio que el país necesita urgentemente, en cuanto a Educación.

Hablemos de héroes, no precisamente de los que aparecen en los libros, sino los de carne y hueso. A los que conocemos a través de sus acciones cotidianas y poco reconocidas.

A los hombres que exponen su propia integridad para estar siempre dispuestos a proteger a la Nación. Más ahora que la seguridad en nuestro país está más que debilitada, en verdadero riesgo.

Me refiero, por supuesto a los elementos de las Fuerzas Armadas y Marina, que están actuando, obedeciendo órdenes, cumpliendo con su deber.

Y si fueron sacados de sus cuarteles -situación que ha sido criticada por quienes se sienten afectados- es por la necesidad urgente de hacer frente a una situación de inseguridad que se salió del control de los gobiernos estatales y locales.

Curiosamente se critica la actuación necesaria de nuestros militares y marinos; sin embargo se guarda silencio ante la ola de violencia, desapariciones, violaciones a los derechos humanos de víctimas de los grupos delincuenciales.

Es de llamar la atención el señalamiento que se hace a las Fuerzas Armadas. Señalamientos que van seguidos de recomendaciones por parte de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, a las que siguen averiguaciones.

Sin embargo, ¿Cuántas recomendaciones se han hecho a algún cártel o grupo delincuencial por la desaparición y muerte de levantados o secuestrados?.

Padres exigiendo el regreso de sus hijos y culpando a fuerzas del orden de la desaparición de sus muchachos. Buenos muchachos, estudiantes, que si robaron autobuses fue porque no tenían en que movilizarse para ir a alguna protesta. Se entiende, son padres. Y para los padres no hay hijo malo, ni descarriado. Solo hay hijos.

Acciones politizadas, utilizadas para denigrar a quienes día a día, de una manera valiente y decidida tratan de recuperar el orden para bien de la Nación.

Todos ellos, militares y marinos, desempeñan tareas dignas de ser reconocidas por la población, pero que lamentablemente en ocasiones no sucede. El reconocimiento tarda o lo que es peor, no llega. Y no se vale. Lo que están pasando al enfrentar a los grupos que se han apoderado de comunidades enteras porque se les permitió, solo Dios y ellos lo saben.

Esos son nuestros héroes de hoy, los que valientemente están luchando por devolver al país la tranquilidad que se dejó escapar, y recuperar la paz que un día tuvimos y no supimos valorar.

Cuántas veces los hemos visto auxiliando también en las tareas de rescate, durante una contingencia. Infinidad de ocasiones no hay duda; ahí están ellos, preparando alimentos, llevando despensas, cargando niños o ancianos para sacarlos de su vivienda inundada para ponerlos en lugar seguro.

Y así como ellos, hay otros elementos, mexicanos dispuestos a brindar auxilio siempre: Los bomberos, los integrantes de Protección Civil, todos aquellos grupos que ante una tragedia ahí están presentes.

De ellos, de todos ellos y de su actuación en bien de la comunidad y del país, deberíamos de hablar a los niños en el salón de clases, en los hogares. No exaltar la figura de personas indeseables o dar malos ejemplos con tantas acciones nefastas que nos denigran como mexicanos y como seres humanos.

Hablemos de lo bello que es México y que hay gente buena, trabajadora, honesta, gente que ama a su país, dispuesta a construir, no que busca su destrucción.

Hablemos de esos héroes que sin pensarlo, se juegan la vida por sus hermanos de raza, porque ellos también tienen familia y desean el bienestar de ellos. Que crezcan en un ambiente sano, seguro.

Sin pedir nada a cambio, ahí están y estarán siempre solícitos, dispuestos a ayudar.

El recuerdo para los héroes que nos dieron patria. Y a los héroes de hoy, a nuestras Fuerzas Armadas, militares y marinos, nuestra gratitud por su desempeño por devolver la paz y la tranquilidad.
Dios los bendiga y los cuide, porque México los necesita.
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08 Septiembre 2018 04:00:00
Más de lo mismo
No pocos nos preguntamos ¿Cuál cambio en el país? ¿Hacia dónde nos van a conducir? ¿No dijeron que el país está en ruinas?

Se sintieron salvadores y todos los candidatos por igual creyeron tener la solución a los problemas que aquejan a México. El resultado ya lo vimos en las pasadas elecciones; un resultado que no está a discusión.

Sin embargo, lo poco o gran parte de lo que se ha visto hasta ahora, no demuestra que en realidad desean un cambio los actores políticos. Lo que se está observando es que estamos ante un “más de lo mismo”.

Fue demasiada polarización la que se desató durante la campaña. Existía mucho enojo e inconformidad por los actos de corrupción donde la impunidad ha reinado, arropando a individuos que ejercieron el poder para su propio beneficio.

Definitivamente la corrupción no se puede ocultar. Es consecuencia de la ambición de quienes ostentan el poder momentáneo o participan de algún modo en política o actividades empresariales o sindicales.

El presidente electo -aunque se pretenda negar- es quien está moviendo los hilos a su antojo, tomando decisiones, dando línea, haciendo acuerdos. Es decir, todo lo que antes tanto criticaba.

Demasiada polarización siempre creí que había durante las campañas. Demasiadas promesas que solo los ilusos creían se podían cumplir.

“Es que ahora sí van a meter a la cárcel a todos los corruptos, empezando por el Presidente”. ¡Ajá, cómo no!. ¿Tan hartos estaban los electores de escuchar mentiras, que no se dieron cuenta que la propuesta era igual?

Es decir, era más de lo mismo. ¿No se daban cuenta -a pesar de que se insistía- de que las promesas de campaña no siempre, por no decir, nunca, se cumplen?

“López Obrador va a acabar con la corrupción”. Eso y más decían los defensores del entonces candidato, hoy ganador de las elecciones.

Pobre pueblo mexicano que muy pronto recibió como “regalo” la noticia de la libertad otorgada a personajes señalados por corruptos. La corrupción, repito, es algo que no se puede ocultar. No se trata de esperar denuncias de los supuestos afectados. Basta con seguir la huella del dinero que se gasta, de las propiedades adquiridas, de los prestanombres que también traicionan a la Patria.

Porque aquel que rinde protesta y promete cumplir con la ley, si se enriquece con el dinero del pueblo, no solo es un corrupto, sino un ladrón y un traidor a la confianza en él depositada.

No hay que olvidar que son servidores en las instituciones, representantes en organizaciones, no dueños absolutos de los recursos que se les asignan para el bienestar de todos.

No conforme con arropar a verdaderas lacras, sigue la “bienvenida” en los Congresos, se reforma la Constitución de un Estado, a modo, para satisfacer -no las aspiraciones, que son legítimas de cualquier ciudadano- sino el capricho de un político, un gobernador que ha demostrado que las leyes no son para cumplirse, sino para burlarse de ellas. Leyes que sirven para intereses partidistas.

Manuel Velasco Coello regresa a gobernar Chiapas, los meses que le faltan, para concluir su mandato. ¡Ah! Pero..…Después se irá al Senado a “obedecer”, perdón, a cumplir con sus deberes. Este es mi México. ¡VIVA!
Gobernador por el partido verde (así con minúsculas), senador por morena.

¡Qué vergüenza! ¡Cuánta burla! para un pueblo que anhela que las cosas cambien en el país.

No hay duda, la política la han prostituido individuos que se venden fácilmente, con el único propósito de tener o mantener el poder y de paso, vivir del presupuesto. Son capaces de cualquier cosa, hasta de traicionar sus principios. Aunque habría que preguntarse primero ¿los tienen?

Como si fuera poco, el comportamiento de individuos como Fernández Noroña, que hoy ocupa una curul en el Senado, siempre ha dejado mucho que desear. Él, tiene por costumbre lanzar insultos, agredir a políticos, llevar gente a eventos para lanzar consignas.

Se escuda en su fuero para exigir protección, clama por sus “derechos”. Que no lo toquen. Aunque como ciudadano sea una vergüenza.

Ese personaje tan desagradable es un verdadero fiasco en la política. El, no es político, no es líder, es simplemente un agitador y un provocador que no sabe respetar ni a las instituciones ni a las personas. ¿Por qué habría de exigir se le respete?

Los ciudadanos deberíamos promover y exigir, se elimine el fuero constitucional y la representación plurinuminal. Ya basta de regalos a los partidos políticos y de sostener a individuos por los que nadie vota; por lo tanto a nadie representan, más que a sus propios intereses.
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01 Septiembre 2018 04:00:00
De lo virtual a la realidad
La escena que nos presentaban recientemente los noticieros era verdaderamente dramática. En cada segmento noticioso, por si alguien no la había visto, se repetía.

Unos jóvenes habían sido detenidos porque alguien los señaló como “secuestradores de niños”. Detenidos, sí, para una investigación y decidir qué hacer con ellos.

A un pueblo enardecido, no lo detiene nadie y menos cuando voces se unen para hacerse “justicia” por propia mano. ¡Oh Dios! ¿en que nos estamos convirtiendo?
No es la primera vez que ocurre una situación semejante, que el pueblo se une para decidir qué hacer con presuntos delincuentes. La autoridad, ha sido rebasada y no digamos la ley que nadie sabe dónde y cuándo aplicarla.

No se trata de uno de esos video juegos impregnados de violencia más que de distracción, no. Ahí no eran muñecos musculosos que imponen su fuerza mientras jugadores gritan ¡Mátalo! ¡Dale! ¡Pégale!. NO, es la realidad que viven nuestros niños.

La violencia en todas sus manifestaciones.

En los juegos, en algunas caricaturas, por cierto. con cara y cuerpos feos pero que corresponden al entretenimiento actual. Qué decir de la programación que entra a los hogares donde si no hay cama, desnudos y vocabulario soez y temas de narcos, está fuera de lo actual. Eso es lo que pide el público, aseguran.

¡Falso” Eso es lo que se le está dando a la población.

¿De qué nos quejamos? Si todo lo que se nos da, lo aceptamos. Lo peor de todo es que lo hemos ido aceptando por las razones que usted quiera y tal vez porque se considera que “así es ahora”.

Hay demasiada violencia. Bastante tenemos ya con las noticias que nos llegan diariamente de hambruna, guerras, agresividad por intolerancia, en fin, como para que en nuestros pueblos, antes tranquilos, el temor invada a sus habitantes y sin averiguación alguna, tomen decisiones que dañan la integridad de otras personas.

La difusión de mensajes que nos llegan diariamente al celular, lamentablemente no son nada optimistas. Por el contrario, son para alarmar a cualquiera. Un día sí y otro también se difunde una alerta con nombres de menores desaparecidos. Ya no se sabe si el mensaje es cierto o es una noticia falsa, de esas que abundan, últimamente.

Los habitantes de Acatlán de Osorio, en Puebla, enardecidos se unieron para quemar vivos a unos presuntos ladrones de niños o robachicos.

¿En qué se ha ido convirtiendo la sociedad? ¿Quién podrá poner orden si un pueblo se enfurece? ¿Matar es aplicar la ley?

Los habitantes del lugar apoyaron a quienes señalaron a los hombres sacrificados, como robachicos. Sin investigación alguna, sin certeza, tomaron una decisión de la cual quizás, hoy se arrepientan.

Lamentablemente lo hecho, hecho está y los dos hombres están muertos.

Una madre clamaba clemencia a través de las redes; pedía que no le hicieran daño a su hijo, suplicaba que no lo mataran. Desafortunadamente el coraje, el temor o el sentimiento que se presente, en un momento de ira, impide escuchar ruegos o razones.

Por un lado, había madres que sentían que defendían a sus hijos de posibles agresores. Madres temerosas ante el peligro que sentían, representaban individuos extraños a su comunidad.

Por otro lado, otra madre, angustiada, defendía también a su hijo al que consideraba inocente de lo que se le acusaba.

¿Dónde queda la autoridad? En una posición muy difícil, porque sencillamente no hay poder humano que detenga a una muchedumbre enardecida.

¿A quiénes se va a señalar como responsables de lo sucedido? ¿Quién o quienes decidieron tomar la justicia por propia mano? ¿Eran inocentes o culpables? ¿Realmente se hizo justicia?

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25 Agosto 2018 04:00:00
La pesadilla de los mexicanos
No pocos quisieran tener el país que tenemos. No pocos desearían poder disfrutar de tantas bellezas que México posee a lo largo y ancho del territorio. Un país maravilloso, hermoso, hospitalario.

Un país pleno de cultura, colorido, bellas tradiciones, donde la música, el folklore deleitan a propios y extraños. Un país de gente buena y trabajadora.
México, tierra predestinada a ser ejemplo ante el mundo y ¿por qué no decirlo? Predestinada también a ser una auténtica potencia con todas las riquezas naturales posibles.

Dios, fue pródigo y muy generoso con nuestra tierra. Fue inmensamente amoroso y misericordioso al bendecir la tierra de nuestros ancestros, sus primeros habitantes. La misma casa de nuestros abuelos, de nuestros padres, nuestra y de las generaciones futuras.

¿Qué sucedió con nuestra riqueza? ¿la riqueza de todos los mexicanos?
Toda interrogante merece una respuesta, misma que la mayoría de las ocasiones nunca llega. Y cuando se cree que “ahora sí llegará” la que se ofrece no alcanza la justificación pero sí la decepción.

Por esas situaciones que se viven y que algunos consideran que provienen de la “casualidad”, el verdadero rostro de la mentira, el engaño, la traición, se nos presenta de golpe y porrazo.

¿Se debe considerar “casualidad” que la humilde maestra Elba Esther Gordillo, haya salido de prisión? ¿Casualidad fue que el presidente electo le refregara en su cara, al actual presidente que la Reforma Educativa se cancelaría? ¿Casualidad que la maestra, lo afirmara?

¡Oh Dios! ¿Tan tontos nos creen a los mexicanos, que hartos estamos de mentiras y burlas?

No me sorprende el escenario “montado” para el regreso a la escena de la farsa y la mentira de una persona acusada de… ya no se sabe de qué, porque de corrupción parece que no.

Aunque a la vista de todos y muy directamente a la vista de los maestros, está la evidencia. Cualquier persona con un poquito de sentido común es capaz de poner en duda tanta riqueza adquirida por una dirigente que manejó un dinero muy sagrado destinado a la educación. Producto de cuotas, pero también de lo que seguramente el gobierno (impuestos de los mexicanos) otorgaba a sindicatos.

Obviamente ese dinero, siempre sirvió para mantener aliados, subordinados, sometidos o como quiera usted llamarle a los trabajadores, que se mantenían afiliados a un partido político.

Los líderes se convirtieron en millonarios. Acumularon fortunas que se han convertido en verdadera bofetada para un pueblo que siempre ha clamado justicia, pero también siempre ha sido ignorado en sus reclamos.

¿Herencia? Es lo que dice la señora Gordillo, de estrato social, económico y familiar muy humilde, convertida como por arte de magia, en millonaria y cuya ostentación no tiene límites.

¿Los maestros le creen? Lo que se ve, no se juzga y definitivamente la ostentación, no se puede ocultar. Es la representación del que nunca ha tenido y llega a tener, loco se puede volver.

La pregunta que surge es ¿porqué si hay indicios de malos manejos o corruptelas, no se actúa? La corrupción no solo es para denunciarse, debe ser para investigarse, así de sencillo.

No investigan porque no quieren o no les conviene. ¿De un sueldo se pueden comprar mansiones en el país o el extranjero? ¿Obras de arte? ¿Yates? ¿Se puede surtir un guardarropa después de haber disfrutado las compras en un lugar exclusivo, a puerta cerrada para mayor comodidad?

¿Qué clase de autoridades tenemos que no actúan? Por eso estamos como estamos, con una clase política saqueadora, líderes vividores, chantajistas, que manipularon la dignidad de los trabajadores y sus aportaciones para su propio beneficio.

La señora Gordillo, después de que nos vendieron la idea de que estaba muy enferma y fue trasladada a un hospital, salió más fresca que una lechuga. Con espíritu combativo, en pie de lucha. Ella no necesita un cargo en el gobierno.

El poder se lo dieron los gobernantes y hoy, no creo sea la diferencia.

México merecía mejor suerte con tanta riqueza en su territorio. La ambición y la traición de gobernantes y líderes nos llevó a los mexicanos a vivir una verdadera pesadilla. Mientras un grupo privilegiado saqueaba las arcas, se apropiaba de recursos que pertenecían a todos; derrochaban en una vida de lujos y comodidades, al pueblo lo confinaron a una vida de miseria y por qué no decirlo, de violencia.

Salarios de hambre, jubilaciones ridículas, pobreza extrema y mucho más, debido a la ambición desmedida de los cínicos y despreciables traidores más grandes de nuestro México.


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18 Agosto 2018 04:00:00
Gobernar, no es fácil
No hay duda que muy distinto es andar en campaña, a gobernar. Y más vale que lo creamos, gobernar no es fácil. Mucho menos lo es con todos los problemas que aquejan al país, empezando con la inseguridad.

Todos los gobernantes o casi todos, tienen que enfrentar una serie de situaciones cuando asumen el poder. Ahí es cuando se enfrentan a la realidad porque distinto es estar en el ruedo y enfrentarse al toro, que ver al toro desde la barrera.

No es lo mismo lanzar ataques a un gobierno, al mismo gobernante en turno, que estar a punto de asumir el control de un país.

Tuvimos elecciones organizadas de manera democrática. A pesar de ello, había personas que se atrevían a dudar de la autenticidad de ellas, argumentando que se estaba fraguando un “fraude” y daban explicaciones no creíbles de cómo se iba a llevar a cabo ese supuesto atentado a la democracia.

¿Qué sucedió? Lo que ya todos conocemos. Hubo un ganador y se reconoció su triunfo. Nadie lo ha discutido.

Aún antes de recibir su constancia que lo acredita como ganador en las elecciones, Andrés Manuel López Obrador ha “tomado” las riendas ante los ojos de todos: Tanto que casi han borrado del mapa al actual presidente, Enrique Peña Nieto.

Nunca, que yo recuerde, había sucedido algo semejante. Es cierto que el que resultaba ganador, se ponía a trabajar en formar su gabinete, sin duda en proyectos, preparándose para el cambio de poderes. Aunque el presidente en funciones, continuaba siendo el Presidente.

Ahora, el “Señor Presidente”, es Andrés Manuel, aún antes de asumir el cargo e imponérsele la Banda Presidencial. En su equipo se dirigen a él como “Presidente electo” y otros, como la Ministra Olga Sánchez Cordero, en reciente evento, omiten el “electo”. Cuestión de enfoque.

Esta situación de reflectores por una parte y ausencia de ellos por la otra, me recuerda aquella frase cruel pero cierta que quedó para la posteridad, aplicada al que llega y al que se va: “Como te ves, me vi, como me ves, te verás”. Haciendo referencia que al ganador le sobran amigos; mientras que al que se va, ya no tanto.

Los reflectores están siendo dirigidos al futuro presidente. ¿Será que es cierto lo que se ha dicho muy insistentemente? ¿Que existe un pacto? Es decir, un acuerdo generoso de “aquí no pasó nada”; tal vez por eso se habla tanto de perdonar. ¿Ya no hay corruptos? ¿No hay mafia del poder? De eso nos daremos cuenta muy pronto.

¿Tenemos dos presidentes? ¡Qué más da! Lo cierto es que hay señales claras de cómo va a gobernar el futuro presidente.

Lo estamos viendo ya con todos los anuncios que ha hecho y no acaba de hacer. Con democracia, según López Obrador; con autoritarismo según otros.

Nombramientos, designaciones que no agradan pero que justifican, como el tener a Manuel Bartlet en el gabinete; el darle una Senaduría a Napoleón Gómez Urrutia y otros más que no acabamos de entender, pero que el próximo presidente sostiene, mostrando su mano firme…… no precisamente democrática como tanto hace alarde.

Tal y como lo acaba de expresar en conferencia ofrecida para explicar la situación del nuevo aeropuerto y donde ha dicho que se harán consultas donde todos podremos opinar.

Considero que los problemas que requieren solución deben ser resueltos por conocedores del tema a tratar. En el caso del aeropuerto como en todo lo que requiera seguridad, deben intervenir expertos en la materia.

Y para eso se elige a un gobernante: Para gobernar.

Reitero, gobernar no es fácil. No es lo mismo andar en campaña alzando la voz y polarizando a ciudadanos que se han sentido dolidos y humillados, que enfrentarse a la realidad y poner orden.

Es muy pronto para hablar de las bondades de un gobierno que aún no toma las riendas pero que ya está participando en las decisiones. El tiempo dirá si valió la pena el cambio, porque opciones, las hubo.

Confiemos en que al país le vaya bien, porque ya es tiempo de sacudirnos de tantas corruptelas. Aunque no creo haya mucho cambio cuando se suma a los corruptos, a los promotores de fraudes electorales, todo porque hay que perdonar. La política de amor y paz ¿funcionará?


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11 Agosto 2018 04:00:00
Corrupción solapada
Ya se veía venir; si bien es cierto que no se sabía con certeza cuándo, al menos sí existía en no pocos la sospecha de que Elba Esther Gordillo sería liberada al dejar la Presidencia Enrique Peña Nieto.

Por esas “casualidades” que se presentan, en un abrir y cerrar de ojos, la “justicia mexicana” falló a favor de la exdirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Su detención fue cuestión política y su liberación también lo es, sin duda. No se usted, pero yo no creo en esas “casualidades” que se dan repentinamente y menos aún para favorecer a alguien que, sin lugar a dudas, formó parte de una serie de corruptelas, solapadas por el mismo gremio que dirigió.

La corrupción, despreciable mal que ha afectado a nuestro país, ha dañado a sus instituciones. La práctica frecuente de corruptelas ha deshonrado a gobiernos y empobrecido a no pocos. En esa práctica estamos inmersos todos, lamentablemente. Unos por desconocimiento, la mayoría por temor a hablar, a señalar porque sabe de antemano que no será respaldado por otros, aunque piensen igual que él.

El silencio se ha convertido en complicidad. Nadie se atreve a hablar por temor a represalias. Así, ha crecido lo que un día se inició como una práctica aislada, que solo se manifestaba en las alturas pero que descendió hasta atrapar a un buen número de personas. Triste y lamentable pero cierto.

¿Existen las personas honestas? Por supuesto que sí.

No creo sea difícil de detectar a la gente corrupta, lo que pasa es que hemos solapado esa detestable conducta por diversas razones. Quienes deberían ser castigados por disponer de los recursos que no les pertenecen se han burlado de todos, porque las leyes parecería que se han ido “acomodando” para beneficiar al ladrón, al sinvergüenza, a quien se apropia del patrimonio de los trabajadores, de los ciudadanos; para construir no un patrimonio, sino un imperio.

Y no es difícil detectarlo por una sencilla razón: La realidad está a la vista de todos.

La ostentación, el despilfarro de recursos es una señal de que algo anda mal. ¡Por Dios! ¿Nadie se daba cuenta?

Los maestros ¿No se daban cuenta de que su dirigente disponía del dinero de todos ellos?

Y todo el gremio, calladito; solo que de esa manera, no precisamente se veían más bonitos.

En el Sindicato de maestros, no todo eran cuotas, debe haber habido recursos que el gobierno le entregaba a la dirigente para capacitación de maestros Lo mismo ha sucedido en Pemex ¿Por qué su dirigente se considera intocable? ¿Qué hay detrás de todas las corruptelas?

Si han actuado libremente gobernantes y dirigentes sindicales es porque saben perfectamente que la justicia nunca los alcanzará. Porque la corrupción va acompañada de impunidad y no hay ley que se aplique con rigor a individuos despreciables que no merecen la menor consideración.

La considerada “mafia del poder” ¿dejará de serlo con el nuevo gobierno? ¿Va a castigar a quienes empobrecieron al país con sus prácticas? ¿O permitirá que se vayan a disfrutar la fortuna que hicieron a costa del empobrecimiento del pueblo?

Todos deseamos que realmente haya un castigo ejemplar para quienes gobernaron y se beneficiaron del cargo.

Confiemos que así sea. Aunque las señales y mensajes enviados no corresponden a las expectativas de los mexicanos. La designación a la CFE del artífice de la caída del sistema, Manuel Bartlet, deja mucho que desear. La liberación de Elba Esther Gordillo, por errores en el proceso, permite plantear la siguiente pregunta ¿Quién sigue? Porque responsables hay.

López Obrador enfatizó en sus discursos de campaña que acabaría con la corrupción. El pueblo, fastidiado de soportar saqueos sin castigo a los culpables optó por quien consideró ofrecía un cambio verdadero.

Ya basta de solapar corruptelas, hay que actuar con energía, con decisión, con verdadera pasión por México. No hay marcha atrás, ahora es cuando hay que hacer lo correcto, de lo contrario, todo quedará en promesas de campaña.

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04 Agosto 2018 04:00:00
A problemas reales, soluciones reales
No es la primera vez que me refiero al problema serio, que representa la llegada al país de personas provenientes de otros lugares, especialmente de países centroamericanos.

Lamentablemente la problemática se ha agudizado tanto al grado de que las autoridades no saben ya cómo hacerle para detener el flujo migratorio. Es la realidad, y que nadie se asuste ni le tenga miedo a las palabras, porque un problema tan complejo requiere de energía, de análisis y acción.

Empezar por entender que el tener a tantísima gente que está llegando a las ciudades, especialmente a la frontera con Estados Unidos, es porque en el sur, simple y sencillamente no hay vigilancia.

Lo he mencionado y lo repito, la frontera sur ha estado descuidada, siempre, no es ninguna novedad. Con la diferencia que en décadas anteriores eran pocos los que se desplazaban de su lugar de origen.

Al menos, no en el número que hoy se está viendo. Número que crece peligrosamente sin que exista la voluntad o la capacidad de detener el flujo migratorio.

Cuando una situación -la que sea- no es atendida a tiempo, se va convirtiendo en problema.

Se ha observado ya con las drogas, con el narcotráfico que ha ido dejando a su paso una estela de dolor y muerte. Como si fuera poco, el tráfico de personas se ha convertido en una empresa que deja enormes ganancias a quienes promueven esa actividad delictiva.

Donde hay dinero en exceso, se involucran diversos intereses. Las complicidades existen y en diferentes niveles.

Hay una gran diferencia entre el ayer y el hoy. Hay personas que recuerdan que un día ellos o sus padres, se fueron a trabajar “al norte”; es decir, cruzaron la frontera y emprendieron el viaje para ir a trabajar a los campos de cultivo, a las fábricas. Iban por temporadas, con un permiso especial que les otorgaban en migración, dentro de un programa de trabajo temporal.

Eran compatriotas nuestros, que dejaban a su familia en su lugar de origen y regresaban a casa al concluir su contrato. Era un programa de colaboración mutua entre ambos países. México y Estados Unidos siempre han tenido lazos fuertes que los han unido, difíciles de romper.

Es cierto que hubo quienes arreglaron su permanencia en el vecino país, legalizando su situación migratoria. Otros, regresaron a su patria donde, gracias al trabajo honrado y sacrificado, lograron hacer un patrimonio y sacaron adelante a sus hijos.

Sí, me dirán…..”eran otros tiempos”. Y sí, sin duda lo fueron. Sin embargo el orden, el sentido común, los proyectos de colaboración, la honestidad, el respeto a la dignidad, ….¿a dónde fueron a parar?

Nadie lo sabe.

Una situación migratoria que no causaba problema por una sencilla razón: Eran mexicanos a quienes se les brindó la oportunidad de trabajar en el vecino país. Algunos de ellos, quizás, fueron nuestros vecinos, amigos, familia.

Hoy, es distinto. La situación migratoria ha cambiado radicalmente y ha atrapado de alguna manera a las ciudades fronterizas. Está llegando de todo a nuestro país, sin que tengamos la certeza de quiénes son y con qué propósito real, no inventado, llegan a nuestras ciudades.

Todos dicen venir huyendo de la “guerra”. La realidad es una: Vienen aleccionados; saben qué responder a la autoridad. Piden asilo político a Estados Unidos….¿Político? ¿Cómo? ¿Por qué razón? Algunas mujeres, embarazadas, quieren ser admitidas en el vecino país para que allá nazca su hijo y tenga los “derechos”.

Vienen aleccionados todos, no hay duda.

Aducen pobreza y violencia. ¿Qué han hecho los gobiernos de esos países para corregir el problema? ¿Por qué no pedir cuentas a sus gobernantes? ¿Por qué pretender causar problemas en otra parte? ¿Acaso no tenemos suficientes problemas que solucionar? ¿Entre ellos, los de la inseguridad?

¿Quién no recuerda a “la bestia”?, el tren utilizado desde Chiapas por cientos, miles de centroamericanos? ¿Todos cruzaron a Estados Unidos? ¿Regresaron a su país? ¿Se quedaron en México? ¿Quién puede dar razón de ellos? Difícil dar respuesta ya que no se puede saber si no ha existido control alguno.

Las autoridades han fallado, nos han fallado a los mexicanos, nos han puesto en riesgo a los ciudadanos, con su falta de energía para dar solución a una problemática que se agrava día a día.

Hay casos de delitos injustificables cometidos por algunos individuos que han llegado a las ciudades. Esta situación, entendamos, ya es insostenible.

La solución no es hacer más albergues. Podrán equipar 50 y se les habrán de llenar y faltarán más. De eso no hay duda.

Entendamos de una buena vez que la migración en la actualidad es una empresa que reditúa jugosas ganancias a los grupos criminales. No nos dejemos llevar solo por el sentimentalismo, por nuestro deseo y deber de servir al prójimo, de creer que estamos haciendo un bien y no seamos capaces de ver la realidad.

Este tema es verdaderamente complejo y tiene mucho de fondo. Las autoridades deben ya poner un alto al desplazamiento sin control de quienes llegan hasta la frontera norte. A problemas reales es necesario ofrecer soluciones reales. Hay que empezar a actuar y hacerlo desde la frontera sur de nuestro país.

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28 Julio 2018 04:00:00
La derrota anunciada
A muy pocos sorprendió que el PRI perdiera las elecciones recientes. Era una derrota que se veía venir; había señales que anunciaban el fracaso de ese partido.

¿Qué fue lo que realmente propició la debacle de un partido que gobernó por tanto tiempo? Sin duda: El HARTAZGO de un pueblo cansado de la corrupción y la impunidad.

Las señales ahí estaban, estuvieron siempre. No las vio quien no quiso verlas.

La designación de un candidato que no pertenecía al partido, un día hegemónico, es casi seguro que causó molestias al interior del grupo político. Además de una campaña que nunca prosperó, estaba presente el resentimiento y frustración de un pueblo que se ha sentido engañado, burlado por tanta corrupción solapada.

Corrupción que ha hecho mucho daño al país y por ende a todos los mexicanos.

Una carga terrible que hemos tenido que cargar todos los que amamos este maravilloso país llamado MÉXICO.

Ver como este México estaba siendo saqueado por individuos que se sintieron dioses, falsos dioses y que abusaron del poder, fue desastroso, humillante, infame y cruel, porque la riqueza se distribuyó entre unos cuantos y empobrecieron a las mayorías.

El pueblo sencillamente no aguantó más; y mostró su resentimiento en las urnas.

Y no solo afloró el resentimiento sino también el repudio hacia quienes consideró sus verdugos, los causantes de muchas cosas.

Y digo “muchas” porque no creo que todo ha sido malo. Hay bastante que rescatar; porque ni todo lo bueno está de un lado ni todo lo malo en el lado opuesto. No nos engañemos.

No puede serlo, si quienes militan hoy en un grupo diferente o más bien en el ganador, ya “probaron” otra opción. La pregunta sería si lo hicieron por convicción a una nueva ideología o por ambición y amor al poder.

Además, no nos confundamos. Sabemos que hay personas que han “brincado” de un grupo político a otro. ¿Cuál ideología? ¿Cuál honestidad? Los valores, los principios, la ética y la moral son con los que fueron educados, no se los da ningún grupo social, menos aún el político donde se va por el poder.

Por eso me sorprende la reacción de la recién designada dirigente del PRI, Claudia Ruiz Massieu, “Este PRI ya se agotó” y propone refundarlo.

¡Vaya! Creo que no le ha caído el veinte. Al pueblo no le interesa que cambien de membrete, sino que haya un cambio real.

Que se castigue a los responsables de endeudamientos en los estados no que se les apapache y se les permita vivir como reyes en el extranjero. Quiere castigo a los prestanombres y se les juzgue igual por robar descaradamente y ser cómplices de traidores, porque eso es lo que son quienes han participado en los saqueos, vil traidores no a un partido político, sino al pueblo y a la patria.

Quiere, exige castigo para quienes están esperando ser juzgados y por esas casualidades que se presentan en el poder y desde las alturas, la justicia no llega.

El Revolucionario Institucional tuvo la gran oportunidad de recapacitar cuando perdió la presidencia de la República, primero con Fox y luego con Calderón.

Doce años fuera y no aprendió. No quiso aprender del porqué del rechazo en esa ocasión. Por el contrario, gobernadores permitieron el avance de la inseguridad en su entidad, con un grave riesgo para sus habitantes.

Y llegaron de nuevo las campañas para la presidencia. El pueblo se desbordó por el “guapo” candidato del copete y se tejió una historia al estilo telenovela.

Romance que duró hasta que se ventiló el asunto de la llamada casa blanca.

En un abrir y cerrar de ojos ahí estaba la realidad: La corrupción no se había ido, en el PRI ni siquiera fueron capaces de analizar los actos de corruptelas que tanto daño han causado.

Por el contrario, solaparon toda clase de barbaridades. Gobernantes enriquecidos a la sombra de la impunidad. Parecía que quienes se supone deben actuar en contra de los corruptos miraban para otro lado.

Al PRI lo derrotó el propio PRI. Deben aceptar que actuaron mal, muy mal en contra de un pueblo noble que les otorgó su confianza por mucho tiempo. Ese pueblo un día se cansó y buscó otra opción, la cual no funcionó.

El Revolucionario Institucional fue rebasado por los propios priístas. Unos, señalados como corruptos fueron exonerados, a pesar de las evidencias que los incriminan. Han dejado a su entidad sumida en una deuda impagable que crece en vez de disminuir. Algunos más se fueron cambiando de partido al no ser tomados en cuenta en las filas del tricolor.

El PRI fue rebasado por las corruptelas, abandonado por priístas que dejaron el barco a punto de hundirse y derrotado por un expriísta que se excedió en promesas..

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21 Julio 2018 04:00:00
Historias que son ejemplo
Sin duda el Mundial de Futbol nos dejó un grato sabor de boca a la gran mayoría de aficionados y en general al mundo entero. Una verdadera fiesta donde reinó la alegría. Obvio, cada equipo contó con seguidores, con su porra, pero eso no impidió el reconocimiento general a jugadores que mostraron su casta, su dignidad y mostraron de lo que están hechos: De fuerza, de valor y de fe.

El equipo de Croacia se ganó el respeto y la admiración de el mundo entero; un equipo con un hombre dirigiéndolo y que en tan solo 9 meses logró posicionarlos en la final del Mundial.

Slatko Dalic es el nombre del entrenador del equipo Croata, con una historia personal digna de contarse, digna de conocerse.

De pequeño fue monaguillo de su iglesia, recibiendo de su madre la primera enseñanza religiosa y transmitiéndole su fe en Cristo, misma que profesa y de la que se siente muy orgulloso. Siempre lleva un rosario en el bolsillo, pero no solo lo porta, sino que lo reza.

Este detalle, el del rosario, se ha conocido porque los medios lo han difundido. Es una costumbre que sin duda se remonta a su niñez. No es un protagonismo de su parte sino algo que trae arraigado.

Dalic descubrió sus habilidades en el futbol y logró ingresar al equipo en la Antigua Yugoslavia, por un tiempo, ya que fue reclutado para servir a su país en la Guerra de los Balcanes.

Los habitantes Croatas han mantenido su fe católica a pesar de las persecuciones que han tenido que soportar, primero a manos de los Turcos y después a causa del comunismo.

Ese pueblo se ha mantenido firme en su fe en Dios, en sus creencias, en sus tradiciones. No han claudicado en ningún momento.

No es solo el ejemplo de Dalic, de quien se dice que reza el rosario a la Virgen por convicción y fe porque fue educado en el catolicismo desde pequeño, lo que ha llamado mi atención al igual que la de tantas personas en diversos lugares. Es conocer aunque sea un poco de la historia de ese país, que ha sufrido, que ha sido perseguido y se mantiene firme en sus creencias. Han perseverado.

Un pueblo que honra la vida, desde su concepción, merece el mayor respeto. La moneda de Croacia, acuñada en oro y plata, muestra la imagen de un bebé de unas 12 semanas de gestación. Así muestran al mundo que ellos defienden la vida humana mientras hay quienes atentan contra ella, asesinando de manera cruel y despiadada a un ser indefenso.

Mientras supuestos defensores de los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo manifiestan abiertamente estar a favor del aborto, el pueblo Croata sin alardes, muestra al mundo, a través de una moneda el respeto hacia la vida humana. Una vida que merece crecer, desarrollarse y nacer.

Esa moneda, con la imagen maravillosa de un bebé nonato, significa mucho para la humanidad. Su significado es notable. El mensaje de amor que ofrece es un ejemplo que debería seguirse. Al menos, así lo considero.

Mientras unos defienden la vida desde su concepción, otros promueven evitar los nacimientos a través del abominable aborto, argumentando diversas razones para lograr el objetivo.

Considero que es una pequeña parte del pueblo Croata lo que hemos conocido a través del Mundial del futbol celebrado recientemente en Rusia. Un equipo relativamente joven se enfrentó y fue capaz de derrotar a Rusia y a Inglaterra, logrando su pase a la final.

Una verdadera hazaña que en buena parte se debe a su entrenador, quien logró en escasos nueve meses inyectar confianza y esperanza a sus jugadores.

Enhorabuena por Dalic y su equipo. Para todos ellos, el respeto muy bien ganado, de la comunidad mundial.

Historias que son ejemplo ante los demás, merecen ser contadas.

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14 Julio 2018 04:00:00
De la tragedia al rescate exitoso
No hay duda, con la ayuda de Dios lo que puede parecer imposible se convierte en hermosa victoria, transformando la realidad.

Eso sin duda sucedió con el rescate a los niños, quienes junto con su entrenador quedaron atrapados en una cueva inundada, al norte de Tailandia. Suceso que mantuvo a millones de seres a la expectativa de lo que iba ocurriendo.

Lo que parecía un proyecto de diversión se convirtió en un llamado de atención; nunca hay que exponerse al peligro. Es común decir “nunca ha pasado nada”; “conocemos bien el lugar”, aunque de antemano se conozca que hay riesgos debido a la situación que prevalece en los sitios programados.

Los riesgos siempre están presentes en cualquier parte, eso es cierto; como también lo es el que en ocasiones la confianza nos impide darnos cuenta de nuestros límites.“No sabemos si ha sido un milagro, la ciencia, o qué. Los 13 jabalíes están ya fuera de la cueva”, escribió en su página de fb, uno de los buzos tailandeses que participó en el rescate.

Obviamente, fue la suma de esfuerzos lo que logró un rescate exitoso y con prontitud, venciendo así el pronóstico de que las tareas para liberar a los niños y a su entrenador, se prolongarían varios meses.

El mundo vivió la angustia de saber a los pequeños atrapados; conscientes estuvimos todos del riesgo tan grande que representaba sacarlos de la cueva. La situación día a día se tornaría más difícil.

Sin embargo, hay algo más grande que cualquier peligro: La fe. Sí, la fe que nos mantiene de pie en cada momento difícil de nuestra existencia. La fe que nos impide sentirnos derrotados.

A ella nos aferramos con fuerza para pedir por nuestras necesidades, las de nuestra familia, amigos, conocidos y por tantas cosas más por las que oramos con fervor.

Las fuerzas quizás se desgasten, pero la fe, no. Ella siempre nos mantiene de pie, con esperanza de encontrar la solución. No podemos acudir al lugar de una tragedia, por mil motivos, pero desde donde nos encontremos la oración por aquellos que viven momentos de angustia, siempre estará presente en cualquier lugar del mundo.

Una mención especial merece el entrenador de los miembros del equipo de futbol tailandés, a quien se conoce como Pi Ekk o Hermano Ekk, quien permaneció con los deportistas en la cueva, en un lugar donde la humedad y la oscuridad los acompañó.

Un joven, que cuenta con 25 años y que un día fue ordenado monje budista en un monasterio, el cual tiempo después dejó. El hermano Ekk, aún sin conocerlo, podríamos decir que es un buen hombre. Los testimonios de los padres de los niños, así lo confirman.

Después de dejar el monasterio, cuidó un largo tiempo de su abuela, siendo un verdadero ejemplo no solo para los chicos de su edad, sino también para los adultos, ya que en la actualidad existen familias que a los “viejos” confinan al olvido en lugares llamados de “retiro” o “reposo”.

El entrenador de los jovencitos, a quienes tiene a su cargo en las tareas de brindar entrenamiento deportivo, les ha enseñado, además de la práctica del futbol, cómo meditar. Durante el tiempo que permanecieron en la cueva, eso fue -en buena parte- lo que permitió que se mantuvieran calmados. Aunque también, hay que decirlo porque ya se informó, que también les dieron tranquilizantes.

Nadie podría saber que iba a ocurrir como tampoco qué se lograría. Insisto, el apoyo que recibieron del entrenador directamente, sin duda significó mucho para la supervivencia de los niños.

La fe en Dios siempre estuvo presente a través de las acciones desarrolladas con entusiasmo, con calidez, con profesionalismo.

El trabajo eficiente de los buzos, entrenados, con conocimientos no solo de las tareas sino del lugar, el esfuerzo de todos los que participaron activamente en el rescate, hicieron posible el éxito.

Una muerte que lamentar, al iniciar el rescate, uno de los buzos pereció en las tareas. Se dijo que había dejado su equipo de oxígeno a los niños, poniendo en riesgo su propia vida. Aunque estaba consciente de que tenía pocas probabilidades de salir con vida de la cueva, prefirió dejar su equipo.

Su profesionalismo y amor al prójimo superaron su propio riesgo. Dios bendiga al equipo de rescate por el apoyo brindado a los niños atrapados en una cueva en Tailandia. Y a todos aquellos brigadistas en todo el mundo que diariamente toman decisiones con el único propósito de salvar vidas.
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07 Julio 2018 04:00:00
¿Ganamos? ¿Perdimos?
El pronóstico se cumplió; ganó Andrés Manuel López Obrador la Presidencia de la República. Un triunfo indiscutible donde no tiene lugar la duda. El electorado salió a votar después de haberse vivido una campaña intensa donde hubo más ataques que propuestas reales. La gente votó por “el cambio”. Curiosamente cuando llegué a preguntar: Cambio de qué, nunca obtuve una respuesta satisfactoria.

Me di cuenta, que el “cambio” realmente significaba sacar al PRI de Los Pinos, así de sencillo. Fue el hartazgo hacia todo lo que significaba ese partido político, sobre todo los últimos años donde la corrupción se elevó de manera insultante con la participación de individuos sin ética ni moral.

Robos descarados, saqueos infames de nuestra riqueza, la de un pueblo aguantador que sencillamente se hartó de ser utilizado, empobrecido, que observó la gran diferencia entre gobernantes rateros que prometieron velar por los intereses del pueblo y la clase trabajadora.

Políticos que de la noche a la mañana se enriquecieron sin que pudieran explicar el origen de su insultante fortuna.

No nos sorprende el resultado, no del todo. López Obrador utilizó el lenguaje que el electorado quería escuchar…… y una buena parte del pueblo, la que salió a votar por él como opción, le creyó.

Atrás ha quedado ya el proceso electoral con campañas, debates y un “tendedero” tremendo, al sacarse unos a otros, sus trapitos al sol. Tuvimos la oportunidad de ver y escuchar de todo. Mentiras, verdades a medias, en fin, hasta concluir con ir a depositar nuestro voto en plena libertad. La jornada electoral estuvo concurrida, sí, lo reconocemos y ¡qué bueno! Porque eso demostró el interés que despertó la reciente elección.

Cada quien, libremente emitió su voto a pesar de todas las opiniones que trataron de empañar y descalificar de antemano, la jornada.

En democracia se gana o se pierde y hoy, México tiene un ganador que se llama Andrés Manuel López Obrador, por quien, he de decirlo, yo no voté. Lo digo con toda honestidad despojada de tristeza o coraje. Pertenezco a ese porcentaje de ciudadanos que, aunque optó por otra opción, igual desea el bienestar de este México nuestro que mucho ha sufrido y padecido traiciones.

Comprendo perfectamente que fue el malestar, el hartazgo por tantas corruptelas de algunos políticos que se han beneficiado con los cargos, lo que hizo que la gente votara a favor de un cambio.

La corrupción no existiría o sería en menor escala si no hubiera impunidad. Ese manto protector que tanto daño causa a un país.

La corrupción, los abusos del poder no vienen de un solo lado. Están en todas partes. Es decir, no pertenecen a un solo partido político o grupo. Está en quien ostenta el poder en cualquier nivel.

Son las personas las que contaminan las instituciones, no lo contrario. López Obrador un día pronunció, muy molesto, una frase lapidaria “al diablo las instituciones”, me pregunto si hoy dirá lo mismo. Hoy, que el voto le ha favorecido.

Pretender no traer escolta, no vivir en Los Pinos, donde por cierto vivió Cuauhtémoc Cárdenas de niño, viajar en aviones de línea y algunas cosas más, no lo hace ser una persona sencilla o humilde, ni siquiera ahorrativo. Él sabía de antemano que no todo lo que decía en campaña, lo iba a cumplir.

No creo que en estos momentos repudie las instituciones, perteneciendo el mismo, a ellas. Lo repudiable es el derroche de recursos, abusar del poder, no el hacer uso de lo que ya se tiene.

Subirán las pensiones ¡Magnífico! Porque realmente es necesario para que el trabajador que entregó o ha entregado su vida al servicio de una institución laboral y por ende, al país, se le recompense. Prometió eliminar las pensiones de los expresidentes: Ir contra los corruptos del sistema, a los que llamó la “mafia del poder”. Sin embargo, parte de esa mafia buscó cobijo en el movimiento de López Obrador y ahí los tendremos ocupando cargos unos y otros, gozando de fuero en el Senado o en el Congreso.

¡Qué vergüenza! Por algo se habla insistentemente de un arreglo.

Como si fuera poco arremetió contra los grandes empresarios de México diciendo que eran “minoría rapaz” y son quienes se han acercado a él, para brindarle su apoyo, haciendo a un lado sus diferencias, todo por el bien del país. Las palabras -no hay duda- no siempre se las lleva el viento, quedan para la posteridad; pero los hechos son los que habrán de contar.

Como ciudadana, lo que deseo es que no se abuse más del poder; que ya no roben.

Que los funcionarios ganen bien, lo justo por su trabajo y de acuerdo a su cargo y responsabilidad. Espero que desaparezcan las plurinuminales y otras representaciones que no tienen razón de ser.

¿Ganamos o perdimos? La respuesta quizás sea: Aún es pronto para saberlo.

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30 Junio 2018 04:00:00
Jornada electoral 2018
No hay plazo que no se cumpla y estamos -al momento de redactar la presente colaboración- a escasas horas de que de principio la Jornada Electoral y de fin a todo un proceso que nos ha permitido conocer a los candidatos que habrán de gobernar o representarnos.

Fueron meses donde hubo de todo, desde las descalificaciones hasta las corruptelas -supuestas o reales- de cada candidato. Ninguno se ha salvado de que le saquen sus “trapitos al sol”.

Tuvimos la oportunidad de escuchar descalificaciones más que propuestas en los debates. También de escuchar, de conocer la agilidad mental de los candidatos, sus conocimientos de la problemática social, económica del país y a nivel mundial.

Porque queramos o no, es importante la preparación y conocimiento de lo que sucede tanto en el país como en otros lugares. No hay que olvidar que al estar globalizados nos enfrentamos diariamente con retos que hay que sortear y hacer frente. Por eso y mucho más, se requiere de alguien que nos represente con mucha dignidad y conocimientos.

Estamos conscientes que durante las campañas los “golpes bajos” son frecuentes entre los candidatos. La pelea es fuerte y si pudieran, se darían hasta con la cubeta.

Si lo vemos fríamente sin apasionamientos, nos daremos cuenta que ningún candidato está libre de señalamientos. Y no lo están porque en política es difícil que alguien esté totalmente limpio.

Las campañas han quedado atrás. Hoy es tiempo de hacer un análisis con conciencia. Hacernos preguntas sencillas como: ¿Qué país deseo? Después de lo que hemos podido asimilar en todo el tiempo que duró el Proceso Electoral ¿Quién merece la confianza? ¿Quién realmente está preparado para gobernar? Tomando en consideración que dirigir un país no es repartir dádivas, menos aún quitarle al que trabaja honradamente para darle al que estira la mano porque cree que todo lo merece.

No se necesita de mucha inteligencia para darnos cuenta de la realidad. Los candidatos es obvio que desean el poder. No es lo mismo que llegue alguien a gobernar por el voto del ciudadano que mantiene la esperanza en un México mejor, a que grupos radicales pretendan adueñarse de un país que les ha dado mucho más de lo que quizás merecen. Personas resentidas que esperan adueñarse de las instituciones a las que han menospreciado y que mucho le ha costado al pueblo mexicano construir.

La mayoría de los mexicanos deseamos paz y tranquilidad, por eso es absurdo que alguien lance la amenaza de que de no ganar su candidato saldrán tigres y diablos. ¿Acaso no se debe respetar el voto? “Porque el voto es libre y secreto”. ¿O no?

Las encuestas, lo sabemos, no son cien por ciento confiables. Son ejercicios con preguntas estructuradas en la mayoría de los casos, adecuadas para que la respuesta favorezca a determinado candidato. No pocas veces el encuestado, no responde con la verdad.

Conozco casos donde ciudadanos han recibido llamadas telefónicas y han respondido con un sí a la pregunta formulada; después se ríen y simplemente dicen: “Los engañé”: “Que les importa por quién voy a votar”. Tienen razón. Sufragar es un derecho, un deber ciudadano, no una concesión de ningún partido político, menos de encuestadores. Mucho se ha luchado para tener instituciones confiables. No derrumbemos esa oportunidad que tenemos de elegir libremente a nuestros gobernantes. Es parte de la democracia que se ha construido.

Que falta mucho por hacer; eso sin duda. La democracia se construye día a día. En esta ocasión, nos toca a todos los ciudadanos, salir a sufragar sin presiones, con entera convicción de lo que queremos, de lo que anhelamos, pero ante todo, de lo que estamos dispuestos a aportar cada uno de nosotros.

México es nuestro, trabajemos para que lo siga siendo. No veamos solo lo negativo sino lo que hemos todos, construido. Seamos honestos y tomemos la parte de responsabilidad que nos corresponde. Seguramente algo dejamos de hacer para que nuestro México haya padecido tantas crisis, incluyendo la de credibilidad.

Dejemos atrás el conformismo, la apatía y la comodidad y salgamos a cumplir con nuestro deber. Pensemos, reflexionemos y acudamos a las urnas a elegir a quienes habrán de gobernar y guiar al país hacia adelante. Nuestro voto debe ser razonado, emitido con responsabilidad, no guiados por el rencor o el miedo.

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23 Junio 2018 04:00:00
México, grande ante el mundo
Si hay algo que une a los mexicanos, además de las festividades, tradiciones, es la pasión por el futbol. ¡Qué euforia! La adrenalina a todo lo que da. Y si gana determinado equipo, ya no se diga la Selección Mexicana, se toman las calles para mostrar la alegría, el sentimiento.

Y es tanto el ruido que se hace, que hasta el Ángel de la Independencia, si pudiera, volaría ante la avalancha de simpatizantes futboleros.

Hace unos días, en el mundial en Rusia jugó la Selección Mexicana ni más ni menos que con el campeón mundial, Alemania, a quien quizás se considera como favorito. Ese día el estadio se pintó de los colores de nuestra bandera. El resultado es de todos conocido y celebrado. Nuestra Selección se impuso, algo que por supuesto, nos llena de orgullo.

Al ver tantas muestras de alegría, de simpatía, de unidad. Mirar -aunque sea a través de la pantalla casera- un estadio con un gran número de mexicanos, portando orgullosos los colores de la Selección, unidos en los cantos, en porras alentando a los jugadores, festejando el gol que impuso y marcó la diferencia entre unos y otros, no me queda más que decir una vez más ¡Qué gran país tenemos!

Sí, tenemos un gran país, un maravilloso país. Hermoso por donde usted quiera verlo. Nos falta quizás, valorarlo más.

No es solo el hecho de haberle ganado al campeón, sino que para lograrlo se demostró que se sabe jugar. Es con preparación, coraje, poniendo el corazón en lo que se hace, como se logra salir adelante. Eso es en todo lo que nos propongamos hacer.

Una de esas situaciones donde debemos estar también unidos, es a la hora de tomar decisiones. Siempre buscando el bien común.

Pronto, muy pronto ya, tendremos elecciones. No es únicamente la culminación de un proceso electoral, sino que están en juego muchas cosas. La efervescencia política ha estado a todo lo que da, al grado de ir polarizando el ambiente.

Los candidatos y sus grupos de apoyo han ido sacando “trapitos al sol”, pretendiendo descalificarse unos a otros, cuando TODOS, han sido parte de alguna manera, de lo que tanto se critica.

Ninguno de ellos está completamente “limpio” que digamos, ni nosotros, como ciudadanos, tampoco. Y no lo estamos porque hemos aceptado, por diversas razones, lo que se nos ha dado. El temor, la conveniencia, la indiferencia, el desconocimiento de lo que realmente hacen los políticos nos ha llevado a ser cómplices de actos infames.

Estoy consciente que gobernar no es nada fácil. Sin embargo, nos olvidamos de algo muy importante: Quien gobierna no es dueño del país, ni de los recursos que México posee, por lo tanto, debe rendir cuentas claras a la Nación.

Como debe de rendir cuentas de los bienes que administra por el tiempo que tiene asignado.

Estamos a unos cuantos días para acudir a las urnas a depositar nuestro voto. Es un deber que tenemos que cumplir.

Hay que hacerlo razonando nuestro voto. Las campañas nos mostraron a los candidatos y tuvimos oportunidad de escuchar propuestas y también descalificaciones.

Sin embargo, hay que analizar, ver quién es el que realmente merece gobernar. Hoy no basta el voto de castigo a algún partido, NO, porque en un momento determinado los únicos castigados seremos nosotros, los ciudadanos.

Si aún no se define por quién votar, primero, no se deje llevar por las encuestas. Observe, hágase preguntar: ¿qué deseo para mi amado México?

¿Quién de los candidatos está realmente preparado? ¿Quién de ellos haría un buen papel en una Cumbre?

Recuerde que un gobernante nos representa a todos, por lo tanto debe tener conocimientos amplios de cultura general, economía global, pero ante todo conocer su país -el nuestro-, y no inventar. Ser ágil al responder, no que lo atormenten los fantasmas del pasado y pretenda revivirlos.

Lo que todos deseamos: alguien que mire al futuro y no pretenda gobernar para retroceder.

México merece mucho más que mentirosos, oportunistas y falsos profetas, porque México tiene lo mejor y lo mejor está en su gente.

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16 Junio 2018 04:00:00
México polarizado
Al momento de escribir mi colaboración de hoy, me siento con sentimientos encontrados, que van desde la desilusión, el coraje, la impotencia, el dolor.

Esa mezcla de sentimientos es producto de la situación en que se encuentra este maravilloso país llamado MÉXICO.

Un país que tenía todo para convertirse en una potencia, en un líder a nivel mundial. Con una riqueza propia en sus recursos naturales, en sus tradiciones, en su Historia, en sus valores tanto sociales como familiares.

¿A dónde se llevaron ese país que muchos, tanto amamos?

Lo que más me duele, no es la riqueza que nos han robado los cínicos y traidores a la Patria, sino como está el país inmerso en la violencia, en la polarización, donde parecería que todos estamos contra todos.

Donde una opinión diferente puede no ser aceptada porque alguien cree tener la verdad absoluta.

Este proceso electoral está dejando un desagradable sabor de boca. Es una contienda que se ha caracterizado por, más que en ofrecer propuestas reales y convincentes, en lanzar acusaciones, donde la palabra “corrupción” ha jugado un papel importante.

Las corruptelas y las complicidades no es nada nuevo; es lo que tiene al país en las condiciones que se encuentra y todos lo sabemos. Creo que ningún candidato se ha salvado de ser señalado; por eso todos ellos han quedado de alguna manera, exhibidos.

Lo hemos visto en los debates, donde se han escuchado más descalificaciones entre los participantes que el cómo le van a hacer para sacar al país de la violencia, de la pobreza. Cómo devolverle a la seguridad social los elementos que se requieren para satisfacer la enorme demanda que la población, exige.

Hemos escuchado una serie de propósitos, de intenciones, que según creo va a ser difícil de cumplir. Además, las pretensiones de un candidato de regalar dinero como si fuera un Santa Claus, me parece algo verdaderamente pretensioso.

Sin embargo, lo sabemos, así son las campañas; están diseñadas para echar mentiras, total, habrá quien se las crea. Porque una cosa es andar pidiendo el voto y otra muy diferente, gobernar.

Ya lo hemos visto en otras ocasiones, por eso estamos como estamos.

Duele, eso sí, que viendo cómo se encuentra el país, haya individuos que “le echen más leña al fuego”, aprovechando el malestar colectivo -que es muy legítimo y real- para ofrecer un discurso que ha encendido los ánimos.

Los problemas de México los conocemos todos. El país lo que menos necesita es que le digan cómo está, sino que se ofrezcan soluciones.

No es con programitas sociales diseñados para captar “simpatizantes” más que para dar solución a situaciones de pobreza. No es construyendo un hospital para luego ser abandonado porque no hay recursos ni humanos ni materiales. No es perdonando el daño patrimonial causado a la nación por traidores, como se va a recuperar la confianza.

Se requiere de más, mucho más, que simples palabras.

Duele saber que la violencia está ya en todas partes; que ha tomado las calles sembrando el miedo y creando inseguridad a nuestro paso.

Me preocupa el grado de violencia que prevalece en este México nuestro, donde el respeto a la vida humana está ausente. Me preocupa la frialdad con que se priva a candidatos la oportunidad de llegar al final de la contienda electoral.

Tal como sucedió con Fernando Purón Johnston, un joven político con aspiraciones, con verdadera pasión por lo que hacía; servir. Un político, pero más que nada un ser humano realmente comprometido con su ciudad de la que fue presidente municipal y quien, durante su gestión administrativa, ofreció muy buenos resultados, al igual que en los cargos que ocupó.

Con tristeza observamos que se incrementa el número de candidatos asesinados, de diferentes colores partidistas, en un afán quizás de sembrar el miedo y el terror entre los ciudadanos.

Duele ver como lo que debió ser un proceso electoral limpio, donde los actores políticos ofrecieran propuestas que puedan conducir a la transformación del país, haya quien aprovecha la indignación existente, el repudio hacia un sistema de gobierno que ha empañado la democracia con corruptelas verdaderamente escandalosas, para ser considerado el único que puede transformar a México.

Cuando deberíamos sentirnos privilegiados por tener aún procesos electorales que nos permitan elegir sin presiones, se ha utilizado el tiempo en promover incertidumbre y resentimientos y hasta odio. Y lo más lamentable que ese odio llegue a convertir en víctimas a quienes lucharon por la seguridad de su ciudad, como lo hizo Fernando Purón en Piedras Negras.

México no necesita enfrentamientos, rencores sino hoy más que nunca requiere que todos permanezcamos unidos a pesar de nuestras diferencias ideológicas o preferencias partidistas.

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