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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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14 Mayo 2019 04:06:00
150 días para revisar 2 mil 955 votos
El pasado 9 de diciembre, 2 mil 955 militantes del PAN en Coahuila de los 4 mil 124 totales, votaron para renovar su Comité Directivo Estatal. Luego de 72 horas para contar y recontar las papeletas, resultados cambiantes, protestas, toma del edificio sede, e intervención policiaca, la elección fue impugnada casi al finalizar el plazo: a la medianoche del 14 de diciembre de 2018.

Si bien el expediente pasó primero por la Comisión de Justicia del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, han transcurrido ya 150 días a la fecha y todavía no hay una resolución del juicio en el Tribunal Electoral de Coahuila.

¿Tan difícil es emitir un veredicto? ¿Qué señales de humo, y de dónde, esperan los magistrados Elena Treviño, Sergio Díaz y Ramón Guridi para pronunciarse luego de casi medio año con el caso detenido?

El fenómeno es absurdo por donde se vea. Kafkiano. Equivale a contar 20 sufragios cada 24 horas. O considerando que la demanda consta de 36 hojas, a leer una página cada cuatro días.

Y pese a que no estamos inmersos en proceso electoral y por tanto están desahogados laboralmente, el Tribunal sólo ha resuelto 16 asuntos menores a través del mismo número de sentencias en lo que va de 2019. Uno por semana. O cinco por cada juzgador en todo ese tiempo. Un turno al mes en promedio para estos.
Aunque en el pedir está el dar, una queja de sólo 36 hojas parecería insuficiente para echar abajo un proceso que inició para el PAN el 16 de octubre, aunque haya sido éste totalmente desaseado como lo fue.

Se ha demostrado con suficiencia, y vaya que Coahuila es laboratorio electoral por excelencia del país, que las elecciones no siempre se ganan en las urnas. Por el contrario, intervienen factores externos.

Sin embargo podrían suceder varios escenarios, en teoría. Cabe la posibilidad que confirmen a Jesús de León como presidente del CDE, o que revoquen su triunfo, anulen el proceso por completo y ordenen repetirlo. No es posible, por ejemplo, que recuenten y eventualmente cambien los resultados a favor de Mario Dávila, el quejoso.

Acostumbrados a cachar votos y canjearlos por cuotas de poder elección tras elección, los panistas encontraron en el retraso procesal del Tribunal Electoral de Coahuila el pretexto perfecto para justificar su eterna inacción y escasez de ideas: que no pueden realizar actividades ordinarias permanentes ni específicas ya que se mantienen a la expectativa. Para qué actuar, si todo lo actuado en un momento dado podría decretarse nulo, dirían en defensa de su ineptitud.

Ahora bien, si tomamos en cuenta los tiempos desde que la convocatoria para elegir Comité Directivo Estatal fue publicada, técnicamente lleva el PAN siete meses descabezado y al momento de redactar estas líneas no hay siquiera sesión programada para la semana en curso en el Tribunal Electoral de Coahuila, quien aprovecha el “plazo razonable” al máximo.

Aunque su actuación tampoco es garantía de algo, pues el caso que da pie a esta columna podría llegar a la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, dejando sin efecto su trabajo.

Cortita y al pie
Tampoco extraña su lentitud. Se trata de un denominador común en los órganos (presuntamente) autónomos en el estado.

Todo se atora. Nada se ejecuta. Engrosan expedientes, deliberan, teorizan, procrastinan, se atascan entre papeleos inútiles y vuelven a empezar. El ciclo de simular, el verbo que mejor describe la vida en Coahuila.

La última y nos vamos
Por lo demás, el PAN en la entidad es un instituto político estéril. Que no gana ni ganando. Le sucedió en las elecciones para la Gubernatura del estado, en 2017, donde terminó la jornada con ventaja y le arrebataron el resultado. Y ocurrió en la conformación del Congreso actual, donde a la mitad de la Legislatura LXI no ha podido imponer agenda legislativa pese a que ocupa temporalmente la presidencia de la Junta de Gobierno y obtuvo mayoría de curules como Coalición junto a la UDC.

¿Quién se quedará con el control del partido –y particularmente con el ansiado reparto de candidaturas– en Coahuila para los próximos comicios locales de 2020?

Es fácil saberlo respondiendo algunas preguntas. ¿Con quién desearía interactuar el grupo en el poder? ¿A quién le tiene tomada la medida? ¿Con quién puede ‘negociar’ y ganar siempre? ¿Quién lanza críticas de coyuntura pero es inofensivo en realidad?

Pues ése será el vencedor. El rival a modo que necesita el PRI-Gobierno.
Al tiempo.
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