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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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03 Noviembre 2019 04:09:00
2 km por cada década
Queridos Amigos : Que siempre reine la armonía en cada uno de nuestros hogares, y gocemos de completa salud.

Hoy les comparto un escrito de mi hija mayor Verito, que heredó el gusto también por la escritura y de verdad que lo hace hermoso. (Modestia aparte) aquí se los dejo.

Empieza la carrera todos juntos como siempre, (Arnoldo Valentín, Saúl Eduardo) mis inseparables primos hermanos, más hermanos que primos y yo. Los primeros dos kilómetros son relativamente mas fáciles que el resto, apenas vas entrando en calor, la pendiente no es tan vertical, vas controlando respiración. Y los comparo con los primeros años de nuestras vidas. En esos primeros años compartimos los veranos en casa de la abuela, clases de natación, travesuras, películas, nintendo, viajes, idas al campo, a la casita, juegos, bromas, navidades, cuentos, libros, escondidas, etc. Jamás nos aburríamos, fuimos inseparables, tres para uno, y uno para todos. Gracias al abuelo hay fotos o trasparencias de esa época tan bonita. Esos años como los 2 km primeros fueron amenos, incluso íbamos platicando de anécdotas de nuestra infancia.

Después cada quien tomó su paso, así sin anunciarlo, y fuimos agarrando camino, los próximos dos kilómetros fueron justo así, todavía nos veíamos, íbamos uno atrás del otro, dándonos ánimos, pero cada quien fue siguiendo caminos diferentes. Estos claramente fueron como en la adolescencia, cada quien va descubriendo sus gustos, sus amigos, sus carreras, sus parejas. Pero seguíamos viéndonos, compartíamos amigos en común, una que otra fiesta y por supuesto en las navidades. Incluso hicimos viajes juntos sumamente agradables a muchísimos países. Aunque cada quien iba encontrando sus intereses y gustos, siempre encontramos varios en común, como el gusto por la cerveza artesanal, la música, la cultura y los viajes; uno para todos y todos para uno.

Vas a paso firme, llevo hora y tres cuarto de camino, ya se siente el cansancio pero seguimos dándole sin parar, respirando aire puro, disfrutando de la vista, haciendo amigos en el camino, dándose ánimos los unos a los otros, momentos de alegría porque sabes que ya llevas un buen tiempo recorrido y vas bien, te sientes bien.

En algunos tramos iba sola, pensando justo en las etapas de la vida, en cómo siempre hemos estado tal vez a veces sin estar, como ahora que voy sola con el mejor paisaje del camino, me encanta, lo disfruto y me disfruto también.

Voy muy cansada pero esta vez no hay nadie que me anime, tengo que hacerlo yo misma: ¡Vamos Vero, sigue, dale!

Tropecé con una roca; no hay nadie para ayudarme, corrección, me tengo a mí; así que yo solita me levanté y seguí adelante; empieza a hacer frío, la rodilla me duele pero, tengo que seguir dándole, no hay tiempo para detenerse, pero sí para meditar mientras camino.

Justo así fue la última década, llena de amigos nuevos, de personas que llegaron pero también se fueron (repito, cada quien tiene su camino), de muchos momentos de felicidad y disfrute pero, también, de momentos difíciles, de soledad y dolor pero con todo el corazón roto o la tristeza por la partida de un ser querido, alguna enfermedad, desempleo, etc.

La vida sigue, así que con todo y dolor de rodilla también elegí seguir dando todo mi esfuerzo para llegar, ya faltaba poco (yo lo sabía) pero se sentía como una eternidad y de repente ¡ellos! ¡Felicidades, Vero! Ya te faltan 200 m para llegar, ya no es nada, dale. En un abrazo montañero me dijo: Te quiero mucho Verito. Ese boost es lo que a veces necesitamos en la vida, alguien que nos dé tantito aliento, ánimos, un abrazo y con ese boost llegar a la meta para alcanzar medalla, esa que significa no haber llegado al top, sino todo lo que implicó, los procesos, las convivencias.

Pues bien, a eso me refería, a lo que muchas veces en esta etapa, por compromisos laborales, de pareja, sociales, etc., la vida de "adulting" se torna un poco complicado para poder convivir y coincidir como antes, pero aun así estamos ahí, siempre apoyándonos, inscribiéndonos a la carrera de 6k (de pura vertical) para tener un pretexto y entrenar juntos cada fin de semana, porque durante "la carrera" compartimos el gusto del "hiking", y porque después de una ruta larga llegamos con hambre. De modo que resultó buena oportunidad de cocinar (sano) y compartirlo. Nunca falta una cheve en mano para brindar: ¡salud! por el gusto de compartir gustos, porque podemos y porque estamos. Porque somos hermanos y en el camino vamos de la mano. Porque GRATITUD es la palabra de este última década vivida a su máximo.

Un abrazo fraterno, su amiga Verónica, hasta la próxima, Diosito por delante.
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