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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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05 Enero 2020 04:09:00
2020: el año que sumaremos $40 mil millones pagados y aún seguiremos debiendo lo mismo
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Existe industria automotriz en el Sureste y metalúrgica en la Región Centro y Carbonífera, además de manufacturera en la Norte y agroindustrial en La Laguna. Sin embargo, el Presupuesto de Egresos para el Ejercicio Fiscal 2020 es la columna vertebral de la economía coahuilense.

No hablo específicamente de los 14 mil empleados estatales en la nómina ni de las 59 mil 318 plazas magisteriales que se nutren directamente de él, sino de las obras y acciones que con dinero público (49 mil 746 millones de pesos) afectarán indirectamente la vida de 3 millones de habitantes.

Así, con base en lo aprobado el pasado viernes 27 de diciembre por los diputados locales, se pueden identificar las prioridades del gasto y, por consecuencia, las directrices políticas a seguir en el año.

No hay sorpresas. El mayor consentido en la entidad seguirá siendo el Magisterio, al llevarse 52% de los recursos totales: 20 mil 827 millones 290 mil pesos a través de la Secretaría de Educación, otros 2 mil 852 millones 531 mil mediante aportaciones a universidades autónomas, colegios e instituciones, programas y organismos estatales, mil 757 millones 680 mil para el desarrollo de los programas federales, y 753 millones 621 mil 720 pesos más entre asignaciones a universidades politécnicas y tecnológicas, además de centros de educación media y formación para el trabajo.

Poco se dice al respecto, pero las secciones sindicales 38 y 5, además de la 35, absorben, entre las tres, 78 millones 87 mil pesos del Gobierno del Estado como “gastos de administración” producto de convenios. Las mantiene, pues.

El resto del presupuesto, por lo demás, se consume entre inercias y continuidad, determinadas naturalmente por las obligaciones contraídas para el ejercicio administrativo anual.

Ahora bien, mientras la discusión pública de los últimos días consistió en saber si 2020 significa el inicio de una nueva década, o no, Coahuila sorprende al mundo: en los últimos 10 años, es decir, de 2011 a 2020, habremos pagado 40 mil millones de pesos en deuda pública, según datos de la Auditoría Superior del Estado y elaboración propia.

Para 2020 la deuda doblará la cifra de la inversión pública, siendo esta última de 2 mil 50 millones de pesos. Tenemos, por tanto, un problema. Y debemos ofrecer soluciones pues citando al poeta español, Luis Rius, “no se puede vivir como si la belleza no existiera”.

Siguen frescos los renovados propósitos en la primer semana de 2020. El presente año puede ser lo que usted quiera que sea; en Coahuila, sin embargo, representa el ejercicio fiscal donde al finalizar llegaremos a los 40 mil millones de pesos arrojados al pozo de la deuda, y lo irónico del asunto es que se seguirá debiendo lo mismo que hace 10 años, cuando se consumó el latrocinio: 36 mil 501 millones. Lo peor: existe la obligación de seguir haciendo lo mismo hasta 2048.

Cortita y al pie

Lo anterior fue aprobado en el Congreso por unanimidad. Ninguno de los nueve diputados panistas –la mayor cantidad para su grupo parlamentario en la historia contemporánea de la entidad– objetó que, de 4 mil 104 millones 981 mil pesos que se destinarán en el presupuesto al servicio de la deuda, solo 277 millones 768 mil abonen al capital. Es decir, el 6.76 por ciento. Y vaya que tuvieron tiempo y oportunidad. Nadie los maniató ni los amenazó.

Por su propia voluntad levantaron su dedo en señal de anuencia. Y me refiero específicamente a ellos, los panistas, ya que su bandera política de la última década ha sido la indignación por el endeudamiento irresponsable del estado.

En todo ese tiempo, cabe señalar, no han conseguido algo tangible relacionado con el tema, más allá de las posiciones secundarias de poder que siempre consiguen y, acto seguido, se reparten entre unos cuantos, los mismos de siempre.

Pregúntese usted, para dimensionar la efectividad de los blanquiazules, qué han hecho estos relacionado con la deuda en los primeros dos años de la Legislatura LXI, misma que iniciaron con aliados de la UDC y Morena que les otorgaban mayoría. La respuesta es muy simple: nada. Y eso que presiden comisiones trascendentales como Auditoría Gubernamental y Cuenta Pública, o Presupuesto.

La última y nos vamos

Sí, 2020 también es año electoral. Como 2008, 2009, 2011, 2012, 2013, 2014, 2015, 2017 y 2018. Se trata del décimo proceso en los últimos 13 años. La renovación periódica y necesaria –aunque también cansina– del poder.

Por ello, parafraseando a Gustavo Adolfo Bécquer con las elecciones del 7 de junio a la vista: “y volverán las oscuras golondrinas panistas en tu balcón su propaganda a colgar, y otra vez con la cantaleta de la deuda jugando a ser oposición votarán”.
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