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Dan T
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21 Enero 2020 04:00:00
5 razones para creer que ya lo perdimos
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Vivo en un país en el que si alguien dice: “¿Y ahora qué estupidez dijo?”. Todo el mundo sabe de quién está hablando. De hecho, más de uno (yo soy el uno) tiene la sospecha de que, en realidad, ya lo perdimos, se piró, se le fue el cucú al espacio y dejó de subirle agua al tinaco. Se volvió loco, pues. Van 5 razones para creer que ya lo perdimos.

1.- Se ríe solo, a carcajadas, de sus propios chistes. Apenas ayer le dio un ataque de risa nomás de acordarse de su ocurrencia de la rifa. Ni él mismo podía aguantarse la risa, al ver la forma en que todo el mundo lo tomó en serio en una más de sus ocurrencias. Bueno, en realidad creo que esta ha sido su ocurrencia más estrambótica, más ridícula y más ilógica... lo cual hace que se vuelva muy posible llevarla a cabo. ¡Agárrense!

2.- Se cree sus propias mentiras. Empezó diciendo que tenía otros datos y poco a poco ha venido haciendo de la mentira su mejor arma. Dicen que es muy fácil saber si está mintiendo: si su boca se está moviendo, eso significa que alguna mentira está diciendo. Miente sobre sus logros (¿¿¿cuáles???), miente sobre el avance (¿¿¿cuál???) de la economía y miente hasta sobre la historia del país, el cual afirmó que tiene 10 mil millones de años. Porque, claro, todo el mundo sabe que el cura Miguel Hidalgo inició la lucha de Independencia montado en un dinosaurio. Total: si la realidad no es como yo quiero, ¡peor para la realidad!

3.- Sus colaboradores le dan el avión. El más reciente ejemplo fue el del secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, a propósito de la dichosa rifa. Cuando le preguntaron cómo se llevaría a cabo, el funcionario preguntó burlón:

-¿Una rifa? No eso no es factible.

-¿No lo ve usted como una opción?

-No, para nada.

-Es que lo dijo aquel.

-Ah, bueno, por eso decía que es muy buena idea. Es más, ¿dónde puedo comprar de una vez mis dos boletos?

4.- Ve enemigos imaginarios. Como nada le sale bien, siempre anda buscando a quién echarle la culpa. Por lo general acusa a quienes estuvieron antes que él en el cargo, pero lo mismo ve como sus “adversarios” a los periodistas, a los empresarios, a las organizaciones de ciudadanos y, en general, a todos aquellos que no le prendan incienso. Y ahí no acaba la cosa: como ve enemigos donde no los tiene, eso lo ha llevado a decir que todo lo que falla es porque le están haciendo sabotaje. Que si no hay medicinas en los hospitales, es un sabotaje de las farmacéuticas. Que si su Gobierno no levanta la economía, es un sabotaje de los analistas. ¿Se acuerdan que antes decía “es un compló”? Bueno, pues ahora todo es un sabotaje.

5.- Su mejor amigo es el espejo. Estoy seguro de que cada mañana se levanta y se agarra a besos contra el espejo.

Como te dije al inicio, cuando escuchas la frase: “¿y ahora qué tontería hizo este animal?”, tú y todos los demás sabemos de quién se está hablando. Tan es así que en esta columna no mencioné su nombre una sola vez y, a pesar de eso, siempre tuviste claro quién era. ¿A poco no?

¡Nos vemos el jueves!

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