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Dalia Reyes
Dalia Reyes
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14 Mayo 2019 03:29:00
A la pinza
Las pinzas para las cejas ocupan un relevante papel en la historia de la vida cotidiana. No las menciona Dubois ni De Certeau, pues se ocuparon de la cama, la cocina, el vestido y el amor; sin embargo, sin las pinzas, nada de lo anterior fuere como fue, es y será.

Mi interés por este artilugio demoníaco inició hace 15 años, cuando mi estatus laboral era insondable pues amanecía trabajando en Tijuana y anochecía en Oaxaca. Los aviones se volvieron mi casa, mi auto y mi todo, hasta que me prohibieron llevar en el bolso de mano las pinzas para las cejas.

La razón por la cual estaban catalogadas en la misma lista donde aparecían navajas, cuchillos carniceros, bombas molotov y cuernos de chivo no era asunto menor. Si a un delincuente no se le había ocurrido aplicarse a iniciar una guerra con unas pincitas, su curiosidad estaría ya picada para saber cuántos males es posible causar con ellas.

La primera ocasión me quitaron una de esas largas, con florecitas rosadas a los costados y la punta plana. Al verlas caer en el cubo transparente a donde paran los objetos amenazadores mi mente voló tan alto como el avión que abordé.

Con unas pincitas, desde su más remoto origen, las mujeres se mantuvieron lampiñas para ir a la cama; de la cocina obtenían los materiales para fabricar el instrumento capaz de arrancar vellosidades, imperfecciones y espinitas; los hilos de la ropa, a menudo escondidos, solo aceptan una punta tan fina como la de aquellas, y el amor hoy en día no se concibe con la sombre, impertinente de las cejas sobre los ojos.

Son útiles para recuperar clavos caídos, ajustar alambritos, activar imanes, sostener chongos, quitar padrastros, rascar resquicios, limar hendiduras, provocar cortocircuitos, ajustar engranes, reparar relojes, apretar tornillos, eliminar cutícula, colocar chaquira y sacar las cejas.

Tantos años después, me queda claro que la mujer ha tenido siempre un arma mortal en sus manos y bastante la ha sabido provechar. Sea esta una oda a la pinza.
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