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Luis Carlos Plata
Luis Carlos Plata
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Luis Carlos Plata (Saltillo, 1984) es abogado (UAdeC), maestro (UPF, Barcelona) y candidato a doctor (URV, Tarragona), pero practica el periodismo desde hace 17 años, y su trabajo de investigación le ha merecido premios estatales e internacionales. Ha sido articulista de catorcenarios, revistas y periódicos del norte del país desde 2002, además de fungir como director editorial de medios de comunicación en Veracruz.

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18 Abril 2019 04:06:00
¿A qué juegan los emisarios de la 4T en Coahuila?
El martes pasado, en un acontecimiento atípico y atemporal, el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Santiago Nieto Castillo, estuvo en Saltillo para firmar un convenio con el Gobierno de Coahuila y la Fiscalía General del Estado.

No fue cualquier evento burocrático más. Se trata de colaboración entre las tres partes para el “intercambio de información” en un tema tan delicado como el lavado de dinero.

Pero intercambio, justo es decirlo, implica ida y vuelta. Dar y recibir. Y aunque por jerarquía la UIF encabeza el esfuerzo conjunto, esa retroalimentación –por llamarle de alguna manera– supone para la Administración estatal conocimiento privilegiado y acceso a investigaciones que puede usar a favor de terceros.

Qué pasaría, para dimensionar, si la UIF le comparte datos confidenciales y Gobierno del Estado, en cambio, reporta no tener novedades o da pistas que llevan a ninguna parte. En ese supuesto más que colaborar sería poner la Iglesia en manos de Lutero. Ojo.

Sí, la política es básicamente negociación y entendimiento. Correcto. Hay que buscar acuerdos y encontrar coincidencias entre las diferencias. También. Entre órdenes de gobierno debe haber comunicación. Es cierto.

Sin embargo la UIF, por la naturaleza de sus atribuciones, no necesita del Gobierno de Coahuila ni de la Fiscalía General del Estado para detectar operaciones con recursos de procedencia ilícita que, dicho sea de paso, algunas veces nacen en las mismas oficinas públicas. Si bien nada le impide firmar convenios, sus competencias contenidas en el Reglamento Interior de la SHCP y el Reglamento de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, le facultan para actuar como enlace entre Hacienda y las entidades federativas y municipios.

No necesita pedirles permiso, pues. Ni tampoco pedirles perdón. Simplemente aplicar la ley, nada más. ¿Qué vino entonces a legitimar Santiago Nieto?

“El objetivo es generar un modelo de colaboración, mandar un mensaje de que la Federación y el Estado de Coahuila trabajarán de la mano para poder combatir las conductas delictivas desarrolladas por el lavado de dinero”, aseguró. Y aquí deseo subrayar dos frases: “Un mensaje”. “De la mano”.

¿Quién y para qué necesita ese mensaje? ¿Por qué deberían agarrarse de la mano?

No es un asunto menor. En la cuenta pública de 2010, misma que a la fecha todavía permanece reservada, la Auditoría Superior del Estado de Coahuila detectó un faltante de 18 mil millones de pesos provenientes de créditos ilegales que nunca entraron a ejercicio fiscal. Ahí habría materia de trabajo para la UIF, por ejemplo. O en las empresas fantasma detectadas en 2016 que facturaron alrededor de $470 millones, por citar otro.

Ahora bien, un porcentaje importante de servidores públicos que participaron en el desaseo financiero son los mismos que ahora se ofrecen para limpiar indirectamente la casa. ¿Se puede simplemente cambiar de cachucha sin sufrir las consecuencias?

No, salvo que se trate de simular. La serpiente no se muerde la cola.

CORTITA Y A PIE

Inconexo de la política federal, por la libre, pareciera más bien que Santiago Nieto no aprendió la lección. En 2017 lo removieron de la Fepade por faltar a uno de los principios elementales de su actuar: la secrecía de la investigación. Posteriormente inició una batalla legal para defenderse, pero terminó reculando a los pocos días.

Llegó al Gobierno de la Cuarta Transformación con etiqueta de vengador, pero su trabajo no es de reflectores, sino de resultados.

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS

Por lo demás, ¿a qué juegan los emisarios de la Cuarta Transformación en Coahuila?

Primero la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, vino a legitimar una supuesta obra de la que ni siquiera tienen el proyecto ejecutivo, como se consignó en este mismo espacio. Luego el affaire con Jesús Torres Charles, exfiscal del Estado que fue designado Administrador de Investigación Aduanera y posteriormente depuesto, aunque, a la fecha, utilizando dos criterios del INAI el SAT mantiene ocultas las razones de su contratación como consta en el documento 0610100044119, en poder de quien esto escribe.

Y ahora Santiago Nieto llega para firmar un convenio de colaboración con el PRI-Gobierno de Coahuila que técnicamente sólo favorece al grupo que ha permanecido en el poder desde 2005.

¿Realmente pensará que se trata de un logro? Lograr qué, exactamente.
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