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Mónica Ceballos
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Mónica Ceballos Angulo (6 de marzo de 1973, Guamúchil, Sinaloa) Licenciada en Ciencias de la Comunicación, con Maestría en Administración y diplomada en Periodismo por el ITESM Campus Monterrey. Se ha desempeñado en las áreas de Relaciones Públicas, Comunicación Organizacional y Periodismo especializado. Su mayor pasión es la defensa y difusión de los valores familiares y femeninos en aras de lograr que cada miembro en la sociedad sea reconocido por su esfuerzo y dedicación.

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17 Enero 2011 04:00:56
Adicciones y prevención
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Aunque el tema le suena familiar, e incluso moralista, en realidad lo que le voy a plantear hoy trata sobre la importancia de la prevención, pero no sólo cuando deja daños en la salud, sino en el bolsillo.

Prevenir es un “concepto” que se ha venido poniendo de “moda” desde hace algunos años, lo digo así porque si nos refiriéramos a la “acción”, en realidad es algo que se debería poner en práctica desde siempre. Lo que sucede es que muchos de los males que aquejan hoy en día a la población –hablando exclusivamente de la mexicana– se deben precisamente a la falta de prevención, y en este rubro podemos contar la obesidad, los males cardiovasculares, los divorcios y por supuesto las adicciones, que es una de las más apremiantes.

En México 4 millones de personas de entre 12 y 65 años requieren un tratamiento por su severo consumo de drogas y alcohol. En 90% de los casos se afecta tanto la economía de los enfermos como la de la familia entera. Un adicto puede gastar hasta 80 mil pesos o más en consumo para satisfacer sus adicciones. Lo peor de esto es que el costo de rehabilitación es muchísimo mayor y además toma varios años.

Para recobrar la salud, existen en el país unos 300 centros de atención primaria, 110 de prevención y tratamiento y otras instituciones privadas. Un tratamiento de un mes aproximadamente tiene un costo de entre 142 mil y 230 mil pesos, sin contar la terapia que debe recibir también la familia, debido a las secuelas que esta enfermedad causa.

La cuestión aquí no es hacerle ver que una adicción es cara, sino que el poder de la prevención debe jugar un papel fundamental para evitar que pierda su salud y la de su familia, no sólo la física, sino también la económica. Hablar con sus hijos, sobrinos o alumnos sobre las consecuencias de ser adicto es la premisa básica de prevención. Traslade estos resultados a problemas más triviales y la fórmula se repite: ¿Cuánto se gasta en satisfacer a los niños de comida chatarra? ¿Cuánto en el tratamiento para que salgan de una obesidad que pudo haberse evitado? ¿Cuánto desembolsa en esos otros vicios que también ponen en riesgo su salud y la de los que le rodean, como fumar? ¿Cuánto en adquirir medicamentos “milagrosos” que prometen ayudarlo a terminar con su adicción?

¡FÍJESE BIEN!

En entre 40 y 60% de los casos de adicción se advierte una vulnerabilidad genética; existe una predisposición.

Sólo entre 10 y 15% de las personas que desarrollan una adicción saldrán de ella.

La rehabilitación puede no significar el fin del víacrucis del adicto, sobre todo si quienes la necesitan no la buscan.

Sólo uno de cada cinco adictos que requieren tratamiento en México lo recibe.

El tratamiento a un adicto severo puede requerir hasta nueve años, con tres o cuatro recaídas en el proceso.
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