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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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20 Noviembre 2018 04:00:00
Adiós a la ‘primera dama’
Parte de los cambios ya anunciados en el estilo de gobernar y ejercer el poder, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador sepultó ayer, oficialmente, la figura y el papel de las “primeras damas” que durante décadas desempeñaron las esposas de los presidentes de México. Con el anuncio de la designación de Beatriz Gutiérrez Müeller como coordinadora nacional del proyecto para preservar la Memoria Histórica y Cultural de México –un cargo oficial, como parte de un Consejo Honorario en el nuevo gobierno– se modifica el rol tradicional y más oficioso que oficial que se les otorgaba a las cónyuges de los mandatarios y se pone fin a la difusa, opaca y discrecional franja de la vida pública en la que se movieron durante décadas las señoras que compartieron las habitaciones del poder.

No fue sorpresa que Beatriz Gutiérrez se negara a jugar ese rol porque ya lo había anticipado desde la campaña y lo decía con todas sus letras a partir del triunfo del 1 de julio: “En México no queremos que haya mujeres de primera ni de segunda, no queremos hombres de primera ni de segunda. Con todo respeto a las que han ocupado este encargo, decir primera dama es algo clasista… El poder presidencial no está en una pareja presidencial ni en una familia, la ley no habla de una mujer que forma una sombra complaciente”, dijo el 27 de mayo en un mitin de campaña en Minatitlán, Veracruz, y ya siendo su esposo presidente electo, el 15 de julio reiteró en su cuenta de Facebook: “Efectivamente: no seré primera dama de México. Ya antes he dado mis razones. Por lo tanto, tampoco la presidente honoraria del DIF ni de ninguna otra institución… De lo que sí estoy segura es de que seguiré siendo profesora universitaria, investigadora y escritora”.

Por lo tanto, ayer más que sorpresa, lo que hubo fue una confirmación del nuevo rol y el nuevo papel público que se propone jugar la señora Gutiérrez Müeller y, aunque no deja de ser inédito que la esposa del presidente en turno tenga un cargo en un organismo público distinto al DIF, tampoco está fuera del perfil profesional y de la experiencia como académica que tiene la esposa del presidente. Lo que no se informó hasta ahora si el cargo que ocupará doña Beatriz será sólo honorario o si devengará alguna suma económica por su trabajo a favor de la conservación de archivos históricos, bibliotecas privadas y hasta obras de arte y patrimonio de México en poder de museos extranjeros.

En cualquier caso, tampoco es que los cargos de las primeras damas fueran sólo “honorarios, honoríficos o hasta simbólicos”, porque aunque oficialmente no cobraban ningún sueldo por su labor de directoras nacionales del DIF, hay expedientes documentados de la Auditoría Superior de la Federación sobre la discrecionalidad de los gastos y presupuestos que se destinaban a la “Oficina de la Primera Dama”, que sin existir oficialmente en ningún organigrama de la administración federal ni estar contemplada en la Ley ni en el Presupuesto Federal, recibía cada año cuantiosas sumas económicas con cargo a los impuestos de los contribuyentes para sufragar el costo desde el personal “de apoyo” que tenía la esposa del presidente hasta sus vestuarios, ajuares y gastos, sin contar con la seguridad que se les asignaba y, en algunos casos documentados históricamente o de la historia reciente, hasta para pagarles excesos como la transportación de un piano a París, los vestidos de los mejores diseñadores nacionales o extranjeros y hasta un maquillista personal para la señora de Los Pinos.

Habrá sin duda quien cuestione el nombramiento de Beatriz Gutiérrez y hasta a quien no le guste el nuevo papel que se dispone a jugar la esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador. Pero dos cosas están a su favor: una que no es la primera ni la última mujer en México que decide seguir ejerciendo su profesión y su propia carrera, independientemente del cargo que ocupe su marido, y dos, que la señora nunca engañó ni simuló ni actuó o mintió sobre sus posiciones, sus ideas y su personalidad. Desde la campaña ha tenido un rol abierto y claro entre los integrantes del equipo cercano del candidato y futuro presidente y una posición muy definida del proyecto político que encabezará López Obrador, sobre el cual ya la hemos visto defender públicamente con opiniones y posicionamientos que expresa sin cortapisas. ¿Influirá su personalidad y sus ideas en el ejercicio público de su esposo? Supongo que igual que lo han hecho todas las compañeras de los presidentes.

Y sí, Beatriz Gutiérrez Müeller será una esposa igual en lo privado pero distinta en lo público de quien despachará ahora en el Palacio Nacional: activa, directa y con posiciones personales en temas que atañan a su familia y también al ejercicio del poder. Eso lo ha dejado claro desde ahora y no va a cambiar a partir del 1 de diciembre.
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