×
Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
ver +

" Comentar Imprimir
31 Octubre 2019 04:06:00
¡Adiós vida privada!
Las benditas redes sociales, como las llama el presidente Andrés Manuel López Obrador, provocaron el martes anterior un miniescándalo de resonancias al menos estatales. Y es que a alguien se le ocurrió videograbar al obispo de Saltillo Raúl Vera bebiendo cerveza en un bar acompañado de varias personas. El alud de comentarios no se hizo esperar. Los malquerientes del Obispo aprovecharon la ocasión para criticar escandalizados la conducta del señor Vera, acusándolo incluso de la emigración de católicos hacia otras iglesias, mientras otros salieron en defensa de su derecho de ir a donde mejor le parezca a beber lo que le plazca.

En realidad, el asunto en sí mismo carece de importancia, pero es revelador del papel que juegan en la sociedad actual las redes sociales. Por un lado, permiten a cualquiera convertirse en juez y censor de los actos de personas que, posiblemente, ni siquiera conozcan, y por el otro diluyen hasta borrar lo que antes se consideraba sagrado ámbito de la vida privada.

El teléfono celular y su capacidad de grabar sonidos e imágenes nos expone eventualmente a ser exhibidos al antojo de quien lo utiliza. Aunque existen leyes al respecto, el anonimato del que proveen las redes sociales a sus usuarios hace difícil, cuando no imposible, descubrir la identidad de quien graba y difunde imágenes o conversaciones.

Teóricamente, los seres humanos somos propietarios de nuestra imagen, la cual no puede ni debe usarse sin su consentimiento. Hace años hubo en México un sonado caso respecto a esto. El escritor Gabriel Zaid es un celoso guardián de su intimidad. No concede entrevistas ni dicta conferencias. Pero su vida privada fue vulnerada por un fotógrafo, quien lo captó durante una reunión. El paparazzi vendió o regaló la fotografía al periodista Miguel Ángel Granados Chapa, a la sazón director de la revista Mira, quien decidió publicarla en la portada.

De inmediato Zaid lo demandó, alegando que, sin su consentimiento se estaba haciendo uso de su imagen con fines comerciales. La controversia levantó fuerte polvareda, pero finalmente Granados Chapa reconoció el abuso que había cometido y ofreció disculpas en su misma revista.

Claro, eran otros tiempos. Hoy, con las cámaras en calles y lugares públicos y abusivos usuarios de celulares, podemos considerar cosa del pasado aquello de que uno es propietario de su imagen. ¡Oh, tiempos gloriosos cuando la ya entonces envejecida Greta Garbo exigía a los fotógrafos a colocarse a cierta distancia de ella, a fin de evitar se hicieran públicos los estragos causados por el tiempo en su bello rostro! Hoy, con los potentes teleobjetivos y los celulares, la hermosa Greta estaría expuesta a que su imagen, esté donde esté y como esté, dé la vuelta al mundo montada en las redes, muchas veces vertedero de inmundicias.


Historiadores del futuro

Es muy triste pensar que en el futuro investigadores interesados en la historia de Coahuila a fines del siglo pasado y principios de este deberán acudir a los archivos de los juzgados, tanto nacionales y extranjeros, para obtener información.

Ahora, de nueva cuenta, a propósito de la extradición a Estados Unidos del exgobernador Jorge Torres López, noticias relacionadas con nuestro estado acapararon espacios en informativos de toda clase.

Esperemos que la extradición y el juicio del señor Torres López en la Unión Americana ponga punto final a este ya largo y bochornoso capítulo de la historia negra de nuestro estado.
Imprimir
COMENTARIOS


6

8
  • 0 1
  • 7
3 4
5 6 7 8 9 60 61 62 63 64 65