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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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05 Noviembre 2018 04:00:00
Afortunada en el juego y en el amor
“Afortunada en el juego y desafortunada en el amor” es un dicho popular que anuncia que aquellas que tienen buena suerte para las apuestas generalmente les va mal en los asuntos del corazón.

Por fortuna, el ajedrez no es juego donde intervenga el azar, sino un deporte de análisis y cálculo. Para demostrarlo, tenemos al matrimonio Radek Wojtaszek y Alina Kashlinskaya quienes hace un par de días ganaron en conjunto en el torneo de Isla de Man, uno de los torneos más fuertes del mundo.

La rusa Alina Kashlinskaya pasó su cumpleaños número 25 celebrando a lo grande en Isla de Man: no sólo obtuvo el primer premio femenino, junto a su esposo, quien ganó el primer premio general, además consiguió su primera norma de Gran Maestro, el máximo título ajedrecístico.

A las niñas de los 90 (y generaciones previas) se nos enseñó a desear ser princesas, buscar el amor en un príncipe que llegue a rescatarnos y resolver todos nuestros males.

Pero el arrojo de Alina nos demuestra que también se puede conseguir una vida de ensueño por sus propios medios y que el príncipe no debe ser un salvavidas sino un acompañante.

Qué sencillo sería sentarse a contemplar los triunfos del esposo. Ser un ama de casa abnegada y una porrista de primera fila.

Pero la vida de Kashlinskaya nos demuestra que todo se torna más interesante cuando nos lanzamos a la batalla y conquistamos por nosotras mismas la victoria. Y que la mayor de las dichas es compartir los reflectores junto a la persona que amas.

Esta no es la primera proeza que Alina y Radek comparten, en 2011 ya habían conseguido ganar ambos un importante torneo, el Memorial György Marx de Hungría.

Cuatro años más tarde contrajeron matrimonio. Al parecer, supieron interpretar bien las señales del destino que indicaban que juntos tendrían un futuro prometedor.

Qué afortunada Alina que parece tenerlo todo: la juventud, el amor, una carrera exitosa, y por supuesto, el dinero que acompaña las victorias.

Pero la verdadera fortuna es descubrir que el éxito profesional no es cosa de buena suerte, sino un mezcla de trabajo duro y entrega. Y que el amor no es una competencia excluyente, sino una compañía mutua. Tal vez, la clave para tener un matrimonio feliz sea encontrar cosas que apasionan a ambos y compartir esa entrega.

Felicidades para la futura GM Alina Kashlinskaya, por su cumpleaños, sus éxitos y por ser una fuente de
inspiración.
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