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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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18 Abril 2020 04:00:00
Águila o sol, ¿la vida en un ‘volado’?
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Hoy iniciaré mi colaboración de esta semana compartiendo con ustedes algo que leí hace ya unos años y que me encantó por la profundidad que encierra el mensaje en el trato a las personas mayores.

Es la historia de “El hijo ingrato y su anciano padre”.

“En un país de oriente vivía un anciano con su hijo. Un día, el joven observó a su padre y consideró que ya era demasiado viejo para vivir a su lado y además tener que cuidarlo, lo cual le pareció injusto, ya que él era joven y saludable. Días después tomó la decisión de sacarlo de su casa; lo cargó y lo llevó al bosque lo más alejado que pudo. Cuando consideró pertinente, lo depositó bajo un árbol para que ahí esperara la muerte. Se despidió del anciano y se dispuso a regresar a casa pero con horror se dio cuenta que no sabía cómo volver; se había perdido. El padre, amoroso y sin rencor le dijo: “No te preocupes, hijo mío, no te sientas perdido; yo dejé caer unas ramas para que pudieras retomar el camino y regresaras a casa”. El joven se dio cuenta de su mal proceder y lo injusto que había sido con el ser que lo había guiado y cuidado con inmenso amor durante su vida. Avergonzado y con lágrimas en los ojos, se inclinó hacia él y le pidió perdón; lo tomó en sus brazos para emprender juntos el regreso al hogar”.

Había comprendido que un hombre con tanta sabiduría no debería ser abandonado ¡JAMÁS!.

La filosofía oriental nos ofrece una gama de enseñanzas y esta historia es una de ellas: El respeto y gratitud que deben merecer las personas mayores.

Viene todo esto como referencia por la situación que se vive en el país a causa del Covid-19 y las decisiones que se tendrán que tomar -en un momento determinado- ante la falta de ventiladores en hospitales.

Decisiones drásticas al tener que elegir quién vive y quién muere en caso de tener que proporcionar un respirador a pacientes graves. Se ha dicho y todo parece indicar que ya está decidido por un grupo de individuos integrantes del Consejo Nacional de Salubridad, que han elaborado la guía de Bioética donde se expresa que en caso de haber pacientes jóvenes y algunos de la tercera edad, se les dará preferencia a los primeros para darles oportunidad de “realizarse”.

¿Quién pretende jugar a ser Dios? ¿Con qué derecho pretenden disponer de la vida de un ser humano? ¿Dónde están los Derechos Humanos que inexplicablemente defienden y protegen delincuentes, mas no el derecho a la salud y a la vida de personas mayores?

Como si fuera poco y de la manera más cruel e irrespetuosa, el documento contenía un párrafo que decía “en caso de empate deberá de tomarse la decisión al azar, por ejemplo, echar una moneda al aire”.

Así de simple y perverso. La vida de un ser humano se decidiría en un “volado”. Águila o sol. Se pretende justificar la decisión con “eso se ha hecho en las guerras” o “lo hicieron en Italia. Aquí no estamos en guerra.

Ante la protesta generalizada el párrafo fue eliminado, más no así el repudio hacia los soberbios que pretenden convertirse en dioses, falsos dioses.

Olvidan que solo Dios es dueño de la vida y de todo el universo. Con qué derecho van a decidir quién debe vivir y quién morir. ¿Privarían de la vida a un adulto mayor aún productivo para permitir viva un drogadicto o un criminal? ¿Quién es productivo y quién no? ¿Qué criterio van a utilizar?

La edad no es un impedimento para que el ser humano se realice. He aquí unos ejemplos: José Saramago a los 60 años publicó su primera gran novela. A los 70 años tenía tres obras maestras.

A los 72 años, Auguste Renoir expresó: “Solo ahora comienzo a saber pintar”. A pesar de su artritis reumatoide, dejó un legado de más de 400 obras.

Manoel de Oliveira rompió récord al filmar su última película a los 105 años. Clint Eastwood sigue trabajando exitosamente a los 86 años. Bach, Picasso, Akira Kurosawa, no dejaron de crear a pesar de su edad, lo hicieron hasta su último suspiro. Podríamos seguirle, porque la lista de gente valiosa es larga, como también lo es la de jóvenes que están desperdiciando irresponsablemente su vida.

Hombres y mujeres no eligieron ser doctores para privar a nadie de la existencia. Su vocación es la de servir a la humanidad. La prueba fehaciente está en todo el mundo, en estos precisos momentos donde el personal de la salud sigue luchando en hospitales para preservar la vida de miles de pacientes y ante el riesgo de contagio se exponen a perder su propia vida.

Quizás en algunos países haya habido médicos que tuvieron que enfrentar una decisión que va en contra de sus principios y ética profesional. Sin embargo, habría que conocer en qué estado emocional se encuentran.

Yo no deseo que ningún médico de mi país tenga que verse en una situación semejante. Quiero verlos como hasta ahora, entregados en la línea del deber, con la satisfacción de luchar hasta el cansancio para vencer la enfermedad.

Los responsables de la carencia en hospitales son, gobierno y autoridades por no prepararse con tiempo cuando se conoció la presencia del virus. La soberbia les ganó al creer que no llegaría a nuestro país a pesar de las advertencias de la propia OMS Han demostrado ser un gobierno insensible al dolor humano anteponiendo sus proyectos personales que debieron suspenderse, para emplear los recursos -que provienen de los contribuyentes- y abastecer a los hospitales con todo lo que se requiere, para ofrecer seguridad a todo el personal de la salud.
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