×
Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
ver +
Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

" Comentar Imprimir
03 Marzo 2019 04:00:00
Ajedrez para uno
En un buque que parte de Nueva York a Argentina se encuentra un grupo de personajes: Mirko Czentovic, campeón mundial de ajedrez; McConnor, un ingeniero adinerado obsesionado con la victoria; el doctor B., un experimentado ajedrecista y aparte metiche que no puede evitar entrometerse en una partida ajena, y un austriaco, quien es el narrador principal, sin otro talento aparente más que la curiosidad. Esta es la trama que Stefan Zweig utiliza para escribir Novela de Ajedrez (1941), una de sus obras maestras y un clásico dentro de la narrativa del juego ciencia.

La historia parece sencilla: el austriaco y McConnor, junto a otros cuantos aficionados, retan a Czentovic, el joven campeón caprichoso y pedante, a una partida colectiva. Por supuesto, no tienen posibilidad alguna, pues Czentovic es uno de esos niños prodigios que aprendieron solos y que, gracias a refugiarse en su propia mente, alcanzaron un nivel de maestría meteórico con el que consiguen aplastar a cualquier oponente. Lo que no esperaban era encontrarse con el Dr. B, quien acude en su auxilio y los rescata de la derrota.

Con la ayuda de este misterioso y experimentado ajedrecista, consiguen entablar y despertar la curiosidad de Mirko para un nuevo reto.

Esta novela corta nos lleva, en menos de 100 páginas tamaño bolsillo, a internarnos en reflexiones sobre la burguesía, la locura y los efectos colaterales de la guerra.

El Dr. B., aparece sin nombre porque quién es él no importa en realidad, es uno de más de los miles de nombres olvidados durante la masacre nazi, que a pesar del fin de la guerra, su vida quedó trastocada sin poder regresar a la normalidad.

“Para el ajedrez, como para el amor, es indispensable un compañero”, declara el austriaco a comienzos de la novela, pero pronto el propio Zweig se refuta a sí mismo cuando el Dr. B. narra cómo, siendo prisionero de los nazis, recurre como única tabla de salvación a un libro de ajedrez robado y se pone a practicar en solitario.

Sweig también explora todas las posibilidades que brinda el ajedrez: el ser autodidacta, el proletario capaz de derrotar a la burguesía, el jugar en solitario, retar al intelecto, llevar a la mente al límite. Novela de ajedrez, corta y sustancial que no requiere más que un vuelo de Monterrey a Ciudad de México para leerse. Un breve placer que no hay que dejar pasar.

Imprimir
COMENTARIOS


6

  • 8 9
  • 7
1
3 4
5 6 7 8 9 60 61 62 63 64 65