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Columnista Político

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16 Enero 2011 05:08:28
Al son de Moreira
Humberto Moreira Valdés se aproxima a tomar el control de la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional, pero desde que hace una semana resultó electo para ocupar el cargo ha impreso los sellos que caracterizan su trayectoria como político.

El arribo del ex gobernador de Coahuila a la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del tricolor de entrada significa dolores de cabeza para el gobierno de Felipe Calderón y para el Partido Acción Nacional, quienes tienen ahora a un adversario que los confronta, les recrimina y sin empacho les señala errores y debilidades.

Pero también el estilo del profesor representa la “zarandeada” que el PRI y muchos enquistados priístas de la vieja guardia requieren para poder aspirar al triunfo en las elecciones presidenciales del 2012.

En síntesis: el PAN, el Gobierno federal y los miembros del viejo régimen del PRI deben estar preparados para bailar al son que les empezó a tocar el profesor Moreira.

PRIMERA LLAMADA… PRIMERA… De alguna manera en Coahuila la gente está acostumbrada al estilo frontal y en ocasiones desenfadado con que Humberto Moreira hace política.

Como secretario estatal de Educación Pública en la administración de Enrique Martínez, como presidente municipal de Saltillo y especialmente como gobernador de la entidad, Moreira dejó en claro que en la batalla al defenderse es implacable y al atacar a menudo encuentra la forma de sacar de quicio a sus adversarios.

Pero en la anquilosada política nacional, en el Centro, la estrategia natural de Moreira resulta poco común, pues están acostumbrados al discurso monótono, a la simulación.

Pero la situación ahora es distinta. Uno de los ejemplos más recientes ocurrió cuando el PAN recriminó al presidente electo de la dirigencia nacional del PRI haberse referido a Gustavo Madero como payaso, en remisión a que el verdadero dirigente panista en el país era Felipe Calderón.

“Se enojaron porque dije que solamente hablaría con el dueño del circo, no con los payasos. Está bien, retiro lo dicho y corrijo: sólo hablaré con el domador, no con los changos”, soltó durante un encuentro con reporteros coahuilenses.

SEGUNDA LLAMADA… SEGUNDA… En diferentes momentos, como gobernador de Coahuila Humberto Moreira Valdés reconoció el desempeño de algunos integrantes del gabinete federal, pero a la vez cuestionó con dureza a otros por empeñarse en ponderar los intereses de su partido, Acción Nacional, a los de la ciudadanía.

Por ejemplo, fueron varias las ocasiones en que destacó el desempeño del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero Arroyo, y siempre tuvo buenas referencias para el titular de la Secretaría de Salud, José Ángel Córdova Villalobos.

Pero en la reciente semana, la relación entre el gobierno panista de Calderón y el priísmo nacional se hizo más distante y fue precisamente Moreira el encargado de mantener las posiciones de su partido y defender el punto de batalla.

El coahuilense reiteró al presidente Felipe Calderón la necesidad de virar en la estrategia de combate al crimen organizado y acompañar con inversión económica, educacional, recreativa, cultural y deportiva las balas y el despliegue policiaco y militar.

Pero en el ir y venir de las cifras y cuestionamientos por la inseguridad, el empleo, la pobreza y el desempeño educativo que hay en el país los calderonistas vinieron a la carga.

El primero en aparecer en la escena fue el titular de la Secretaría de Gobernación, Francisco Blake Mora, quien en un franco discurso panista llamó a los ciudadanos a tener cuidado y no permitir que México se reincorpore al régimen de gobierno tricolor.

El secretario de Educación, Alonso Lujambio, calificó a Moreira de ser “el protagonista cavernario” de “un montaje teatral” con el que el PRI “pretende engañar a la sociedad”.

Casi de manera simultánea el secretario de Trabajo y Previsión Social pidió al ex gobernador considerar las aportaciones federales para la economía, el empleo y el desarrollo económico de Coahuila.

Y como era de esperarse, el priísta reviró: “Son unos montoneros, pero para todos tengo”, advirtió a los funcionarios federales de marras.

A Lujambio le dijo “incapaz” y “falto de voluntad” para resolver los problemas de cobertura educativa en el país; al titular de la STPS le pidió pruebas de las contribuciones federales a Coahuila y consideró que “por salud propia y la del país, lo sano sería quedarse callado”, en alusión al apellido del funcionario.

A Blake no le apuntó directo, pero lo sumó a la andanada de críticas cuando dijo que “el más cercano grupo de colaboradores” de Felipe Calderón “está lleno de ni-nis, porque ni saben ni pueden operar para beneficio del país”.

TERCERA LLAMADA… TERCERA… Pero el estilo de Moreira para hacer política también se irá reflejando al interior del Partido Revolucionario Institucional, a cuya dirigencia arribará el 4 de marzo, cuando relevará a la diputada federal Beatriz Paredes Rangel.

En los últimos años al PRI le ha ido bien. En los comicios recientes lo ha ganado prácticamente todo, salvo los casos particulares de Sinaloa, Puebla y Oaxaca, pero frente a ello recuperó espacios que parecían destinados a la oposición, como Zacatecas y Querétaro.

En buena medida, el éxito es atribuible al enfado nacional por el actual régimen de gobierno, pero en términos generales en este momento se observa un PRI organizado. Beatriz Paredes es una mujer de ideas y de trabajo, pero en el camino a Los Pinos los priístas requieren más que eso para no perder el trayecto ni quedarse en el intento.

Es precisamente cuando el estilo coloquial con que Moreira hace política cobra mayor sentido.

Pero el asunto no quedará sólo en el discurso, pues el profesor es un tipo que trabaja hasta 20 horas diarias, es metódico, le apasiona la organización y como se ha mencionado en otras funciones de este Teatro, su pasatiempo favorito es la política.

Hace unos días un reportero del periódico Zócalo preguntó al ex mandatario estatal el sitio que los priístas de la vieja guardia, vaya, los dinosaurios, tendrán dentro de la nueva dirigencia nacional priísta. La respuesta fue simple, en el sentido de que no habrá exclusiones y se aprovechará lo mejor que cada militante esté en condiciones de aportar.

Pero hay más de fondo en el tema. En el PRI hay vacas sagradas a las que ninguna dirigencia ha hecho siquiera el intento por retirarle sus feudos y potestades.

Son priístas que en el mejor de los casos se mantienen vigentes con los logros del pasado, pero en la realidad, en el llamado nuevo PRI, sólo representan individualidades.

A manera de ejemplo está la economista María de los Ángeles Moreno Uriegas, quien fue dirigente nacional del PRI entre 1993 y 1995, y desde 1991 ha ido de la Cámara de Diputados al Senado, intercalando ambas posiciones como asambleísta del Distrito Federal. Actualmente es senadora y encabeza la dirigencia del PRI en la capital del país, quizá la que mejor organización y logros tiene para ese partido político.

Hay otros como el poblano Melquiades Morales Flores, que en los últimos 40 años ha ido de una posición a otra, o el del veracruzano Víctor Félix Flores Morales, cabeza del Sindicato de Ferrocarrileros que entregó a capitales privados los intereses de sus agremiados.

Priístas como ellos deberán aprender a bailar al son de Moreira en caso de que pretendan, como seguramente ocurre, seguir bailando en la pista de la política nacional, especialmente cuando su partido se perfila a recuperar el poder que perdieron hace una década.
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