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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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10 Septiembre 2020 04:09:00
Aléjate, virus feroz…
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Quiero compartir una anécdota que resultaría hasta hilarante.

Cierto día, en un rancho de Chihuahua, llegó una anciana a visitar a su hijo. Fue advertida por su vástago que no saliera a los corrales, ya que los perros eran realmente bravos.

La anciana tomó a la ligera la recomendación y sí, salió a los corrales. Los perros se le echaron encima.

La anciana empezó a gritar “aléjate, animal feroz, que antes de que nacieras tú, nació el niño Dios”. Los perros por poco y la matan. Aparentemente no hablaban español y si lo entendían, pues resultaron poco creyentes.

Su hijo, a gritos y patadas, logró rescatar a su madre de literalmente ser devorada por los perros. Esto sucedió hace ya varias décadas y el mundo dio ya más de un millar de giros.

Todo esto a colación por el enorme éxito en ventas que registra un amuleto contra el Covid que se vende en el mercado de Sonora, en la Ciudad de México. Se llama “detente enemigo” y es la gran apuesta de muchos, muchísimos mexicanos, para salir bien librados de la pandemia.

El amuleto, a manera de escapulario, “detente enemigo”, es el mismo que mostró el Presidente en una de sus mañaneras y tiene un costo de 100 pesos, nada, si se le concede, -como al parecer lo hacen muchos-, el poder mágico de representar un escudo impenetrable para el Covid. En fin.

Es fácil entender la razón por la que el virus se encuentra a sus anchas, contagiando y matando a mexicanos por miles, y también porqué nuestro país registra una de las letalidades más altas de todo el mundo.

Simple: en lugar de ser rigurosos con las medidas de autoprotección, de usar siempre cubrebocas y mantener la sana distancia, muchos mexicanos recurren a amuletos y recetas mágicas.

Pues les tengo una mala noticia. Al igual que aquellos perros bravos en ese rancho de Chihuahua, al coronavirus le valen esos amuletos, aunque digan “detente enemigo”.

Pues sí, el mundo habrá dado mil giros, y si bien la corrección política dicta que las creencias de cada quien son muy respetables, que los hay ingenuos y hasta tontos, eso parece que no ha cambiado ni un ápice.

Finalmente, como anotación al margen y con esto de los ingenuos y tontos, una pregunta a los miembros del Subcomité Técnico Regional de la Secretaría de Salud: ¿después de solo amonestar a los directivos de la Facultad de Ciencias de la Administración por violar el decreto que prohíbe las concentraciones masivas, y de ignorar olímpicamente todas las medidas que ustedes imponen a los ciudadanos para cortar la cadena de contagios, creen que alguien les vuelva a hacer caso? Resultaron tan blandos, que probablemente no.
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