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Dan T
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24 Enero 2019 04:00:00
¿Aló, presidente?
Allá en Venezuela, un niño regresó de la escuela y como todos los días llegó hambriento.

–Mamá, ¿qué hay de comer?

–Nada, chamo.

–Mamá, ¿por qué no nos comemos al loro con arroz?, dijo el niño para espanto del perico.

–No hay arroz.

–¿Y si comemos loro al horno?, comentó el chamaco y el loro quiso arrancarse unas cuantas plumas.

–No hay gas.

–Bueno, podemos asar al loro en la parrilla eléctrica, insistió el niño y el loro empezó a planear cómo diablos huir de la jaula.

–No hay electricidad.

–Mmmmta, bueno, pues ¿loro frito? –al oír aquello, al perico casi le da un infarto.

–No hay aceite.

En ese momento el loro comenzó a gritar feliz y emocionado: “Sin comida, sin gas, sin luz... ¡Viva Nicolás Maduro, carajo”.

Las cosas en y con Venezuela se pusieron muy locas en cuestión de unas cuantas horas. Y lo peor es que México se quedó como esos beisbolistas que atrapan entre primera y segunda base, sin saber para dónde moverse.

Resulta que el líder opositor Juan Guaidó juntó a sus seguidores en un megamitin en Caracas y se autoproclamó presidente interino, para sustituir a Nicolás Maduro. Es decir, era un día normal en Venezuela donde desconocer al mandatario es cosas de todos los días y él sigue ahí tan campante. Luego salió a escena Donald Trump diciendo que desconocía a Maduro y que reconocía el “gobierno” de Guaidó, lo cual tampoco resulta taaan extraordinario pues de Trump puede esperarse cualquier locura. Sin embargo, de pronto empezaron a caer en cascada reconocimientos para el supuesto nuevo gobierno: de Canadá, de Colombia, de Argentina, de Chile, de Paraguay... ¿y México? Bueno, pues a México le pasó lo que al automovilista que se cambia de carril porque el suyo no avanza, pero el nuevo avanza menos y en el que estaba se mueve a todo dar.

Y es que hasta hace un par de meses, México era de los países que impulsaban un cambio democrático en Venezuela y no dejaba de señalar los abusos del régimen de Nicolás Maduro. Para todos es evidente que, pese a haber ganado las elecciones, la realidad es que ese gobierno se ha convertido, en realidad en una dictadura. Tooodo el mundo se da cuenta de eso. Bueno, casi todo el mundo: el que no parece darse cuenta es Andrés Manuel López Obrador que decidió convertirse en aliado de Maduro.

De ahí que lo invitó a su toma de posesión pese a las denuncias en su contra; también le envió un representante a la suya, con todo y que las elecciones fueron una farsa; además le compra gasolina para ayudar a su economía; y, en una de esas, hasta se anda dejando el bigote de azotador. Es decir, López Obrador nos puso en el mismo saco que países tan democráticos como ¡Cuba!, ¡Turquía! y ¡Nicaragua! Si el Imperio de la Guerra de las Galaxias existiera, también Darth Vader reconocería a Maduro. ¿Qué va a pasar? No tengo la menor idea, pero el Gobierno venezolano les dio 72 horas a los diplomáticos gringos para abandonar el país, pero el presidente interino les pidió no salirse. Si Maduro está pensando en sacarlos por la fuerza, antes de que termine decir “¡Viva Chávez!” le va a caer un comando de Navy Seals en su cama. López Obrador ya nos puso del lado de los perdedores, la cosa es saber cuánto tiempo más seguirá en la necia.

Por cierto que ayer que salió a reunirse con sus simpatizantes, frente a las cámaras de televisión, Nicolás Maduro se acercó a Pepito y le preguntó:

–A ver, chamo, ¿es cierto que tú andas diciendo que cuando yo me muera vas ir a mear mi tumba?

–No, mi comandante. A mí no me gusta hacer colas.

¡Nos vemos el domingo!

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