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Lulú De Koster.
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Lulú De Koster es periodista, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC (1995). Ha sido Premio Estatal de Periodismo, colaboradora en redacciones de periódicos locales, editorialista, productora y conductora en medios de comunicación electrónicos. Actualmente es integrante del Consejo de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción (Coahuila) y los comentarios aquí vertidos son a nombre de la autora.

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05 Junio 2019 03:45:00
Amnistía o perdón fiscal
Recientemente Fundar, que es un Centro de Análisis e Investigación creado en enero de 1999 con el objetivo de desarrollar mecanismos para la participación ciudadana, publicó en su portal un análisis en el que explica los alcances y el impacto de los impuestos condonados por el SAT, en los últimos años a empresarios de diferentes regiones del país. Fundar revela que de 2007 al 2018 fueron cancelados poco más de 400 mil millones de pesos a 153 mil contribuyentes.

Y de este grupo, 45 concentran 33% del total del monto que fue “perdonado” y los nombres no pueden ser revelados por haber promovido juicios de amparo, lo que supone que los principales beneficiarios de este tipo de acuerdos, son grandes empresas y consorcios.

En el sitio http://privilegiosfiscales.fundar.org.mx es posible acceder a nombres y datos, montos y estatus de quienes obtuvieron la anuencia de la autoridad federal, para no pagar una parte o el monto total de sus obligaciones con el fisco. Y es que como lo consigna esta misma publicación, “en México el sistema fiscal es utilizado para dar más beneficios a las personas y empresas que más tienen”. Pero, ¿qué es la amnistía fiscal? Se trata de uno o varios programas oficiales que no tienen una larga duración, pero que ofrecen diversos incentivos para quienes presentan rezago en el pago de impuestos, con el fin de que se pongan al corriente y regularicen su situación.

Pero para que este esquema sea efectivo, este tipo de condonaciones debe hacerse de manera esporádica, pues de otra manera los efectos tendrían un efecto contrario y discrecional.

Sin embargo, al cancelar adeudos fiscales, el SAT suspenderá los cobros a quien se logre acoger a este programa de condonación que no elimina la deuda de los contribuyentes principalmente de empresas o grandes firmas, porque en cuanto tengan dinero las autoridades volverán a cobrar, pero en la práctica esto casi nunca ocurre. Fundar pone sobre la mesa un tema que involucra la ética, la integridad y la honestidad de quienes aportan el capital y las grandes inversiones –detonadoras de economía en las regiones de los estados–. Pero deja en claro que algunas personas y empresas inexplicablemente o porque así lo establecen los mismos decretos y legislaciones federales, han logrado acceder en varias ocasiones a los programas de amnistía fiscal para evitar el cobro de impuestos, no por atravesar por una crisis o estar en quiebra.

Y lo criticable es que no se conozcan los detalles de estos esquemas porque particulares recurrieron al amparo para evitar que la autoridad federal o del propio SAT revelara sus nombres y el monto de lo condonado.

Hay que resaltar que si bien en el estado como en otras entidades, la vocación es industrial, comercial, ganadera o enfocada a manufactura automotriz, los beneficios de los gobiernos pueden o no ser permanentes para garantizar la estadía de las compañías por el crecimiento económico que le imprimen a la zona y a los municipios. Lo ideal será transitar hacia un nivel máximo de transparencia tanto de los montos, el beneficio y la temporalidad de los mismos.

Es crucial la existencia regulada y abierta de programas de atracción de empresas y nuevas inversiones en cualquier entidad o desde la Federación, puesto que ahí estriba el desarrollo y la posibilidad de acceso a una mejor calidad de vida de las y los mexicanos.
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