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Columnista Político

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26 Junio 2011 04:10:31
Anaya, desesperado
A una semana de la elección de gobernador, el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), José Guillermo Anaya Llamas, evidencia desesperación. Las cosas no le han salido, su estrategia de confrontación no dio resultados y ahora se encuentra ante la posibilidad de que su partido obtenga un pobre desenlace electoral.

Anaya llegó a la contienda sin una propuesta clara de gobierno. Se presentó ante los diferentes grupos ciudadanos a preguntar lo que debería hacer por ellos en caso de que se convirtiera en gobernador.

Su alejamiento de la realidad de Coahuila tiene un razonamiento lógico, pues como senador, lejos de prestar atención a las quejas ciudadanas, se dedicó a disfrutar de las mieles del poder, tal como lo señaló con oportunidad la periodista Anabel Hernández en su libro “Los Cómplices del Presidente”, donde refiere al panista como uno de los compañeros de fiesta del ex secretario de Gobernación, el fallecido Juan Camilo Mouriño.

A una semana de los comicios, Anaya se enfrenta a la propia realidad que construyó. Ausente de propuestas impulsó una campaña de lodo y una guerra de miedo para tratar de restar a sus contrincantes. Pero la medida no le funcionó, los electores, asqueados de intrigas y riñas electorales, amagados de por sí por la violencia y la crisis económica, terminaron por darle la espalda.

PRIMERA LLAMADA… PRIMERA… ¡Sácalos!, ordenó Memo Anaya a su coordinador de campaña, Rodolfo Simón Gutiérrez Pérez, “El Guti”, cuando un grupo de simpatizantes lo aturdió a gritos con vivas y porras al término de una conferencia de prensa que ofreció el jueves por la tarde en su casa de campaña de Saltillo.

Presuroso, “El Guti” pidió a uno de sus asistentes acallar el barullo, como si los entusiastas jóvenes fueran responsables de la realidad electoral que envuelve al candidato.

Al encuentro con los reporteros, el senador con licencia llegó tarde y de mal humor. Evitó saludar de mano a los comunicadores bajo el argumento de no perder más tiempo y después se acorraló en su propio discurso.

El candidato panista aseguró que las encuestas que ha mandado hacer lo colocan en un empate técnico con el abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Rubén Moreira Valdez, pero no convenció a nadie cuando aseguró ante los reporteros que desconocía las cifras o porcentajes.

Según Anaya, las encuestas de marras se elaboran semanalmente, de tal forma que resulta imposible que no recuerde los datos duros, más aún cuando éstos supuestamente lo posicionan al par de su principal competidor y refutarían las versiones publicadas por diferentes diarios del país, donde se encuentra 40 y hasta 50 puntos por debajo del aspirante tricolor.

“Para mí eso es irrelevante”, “voy a ganar”, “yo voy a ser gobernador”, machacó en defensa a su postura para no revelar los resultados de sus encuestas. Luego salió al paso al señalar que su eventual triunfo en los comicios del próximo domingo será por más de 700 mil votos, emulando la cantidad que desde el arranque de campaña dio a conocer su rival.

La actitud del panista al asegurar que la contienda va pareja, al mismo tiempo que se niega a revelar la información de los sondeos que le han elaborado, mina la veracidad de los ejercicios y pulveriza su dicho en torno a que a unos días de los comicios en Coahuila existe “empate técnico” entre el PRI y el PAN.

SEGUNDA LLAMADA… SEGUNDA… “Reporte Índigo” es un medio de comunicación digital reconocido por la agudeza y veracidad de sus contenidos informativos.

En su última edición, la empresa que dirige Ramón Alberto Garza difunde un reportaje que contribuye al nerviosismo que envuelve al candidato a gobernador del PAN.

Denominado “Guillermo Anaya, el candidato peligroso”, el texto periodístico revela una serie de datos sobre la relación de ex parientes del abanderado panista con el narcotráfico y cuestiona los motivos por los cuales el Partido Acción Nacional apostó por “un candidato sobre quien se despliega una pesada sombra”.

TERCERA LLAMADA… PRINCIPIAMOS… En el tema de las encuestas, la realidad es que las que han desarrollado diferentes consultoras y que se han difundido mediáticamente, ubican al candidato del PAN en una posición de relevante desventaja.

El último ejercicio que se conoce es el de la empresa Covarrubias y Asociados. Los resultados fueron publicados a mediados de junio por “Excélsior” y “Zócalo” y en ellos se observa que el abanderado del PRI y de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM), Nueva Alianza (Panal), Primero Coahuila (PCC) y Social Demócrata (PSD) tiene 65% de las preferencias electorales.

De su lado, el candidato del PAN y de Unidad Democrática de Coahuila (UDC) tiene 22% de las menciones, es decir, una diferencia de 43 puntos porcentuales.

En otro trabajo publicado el 16 de junio por “Milenio”, con base en un ejercicio del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), la diferencia entre ambos aspirantes es todavía mayor, pues Moreira tiene 70% de la intención del voto contra 20% de Anaya.

Según encuestas de Consulta Mitofsky y GCE, la intención del voto a favor del panista se elevó en promedio 5.3% entre mayo y junio, lo cual significa un crecimiento semanal de 1.3 por ciento.

Si se toman en consideración estos datos y se mantiene la constante, Anaya llegará a la jornada electoral con una aceptación de entre 23 y 25%, mientras que Moreira lo haría con entre 66 y 68 por ciento.

SE CIERRA EL TELÓN… INTERMEDIO… La tozudez del presidente Felipe Calderón para no recular en sus decisiones y mantener la guerra contra el narcotráfico, que inició hace cinco años para legitimar su triunfo electoral, es desmenuzada por un grupo de expertos originarios de Guadalajara que se especializan en el análisis de discursos, cuyo ejercicio les permite descubrir con claridad la personalidad de los ponentes que revisan.

Carlos Páez, representante de Grupo Adqat, examinó la intervención que Calderón tuvo el jueves durante el “Diálogo para la atención a la demanda de la marcha por la paz con justicia y dignidad” que tuvo con el poeta Javier Sicilia y otras víctimas de los daños colaterales que ha dejado el combate militarizado y policial del crimen organizado.

En el ejercicio se valoraron cinco elementos: argumento principal, lógica de la argumentación, tono emocional, soporte de la argumentación y cierre del mensaje.

En síntesis, la evaluación general del discurso del Mandatario mexicano es de 4.8 sobre una escala de 10, pues en su argumentación inicial perdió puntaje al defender “a ultranza su estrategia” sin generar “visos de modificarla”.

Al hablar de las víctimas, Calderón usó frases como “me entristece, me duele, me pesa”, pero “no hay indicios de autocritica ni de avances con datos duros” y “da la impresión de que cierra improvisando respuestas a Sicilia”.

Sobre la caracterización de su discurso “Calderón dijo cuatro veces más opiniones que Sicilia, emite casi el triple de posibles amenazas de seguir las peticiones de retiro del Ejército de las calles” y “casi seis de cada 10 palabras del Presidente son alguna forma de emocionalidad, plantea una serie de dudas y preguntas que responde él mismo” y “su nivel de propuestas es muy bajo”.

El estudio, que se puede consultar en el sitio http://www.adqat.org, indica que el Presidente “marca distancia con Sicilia con la frase ‘no coincido’”, de donde se desprende “su idea de explicar al crimen organizado como fuente principal de la violencia y la ventaja de combatirlo”.

Calderón, añade la medición, “dijo 85% más palabras” que su contraparte y “dio la impresión de un encuentro de papeles invertidos, un discurso racionalista y propositivo de parte de Sicilia, la víctima y uno muy emocional y de opinión de parte de Felipe Calderón”.
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