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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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27 Mayo 2019 04:00:00
Animales clandestinos
Hay pocas cosas buenas que para el punto de vista de algunas personas vale la pena reconocer en este nuevo Gobierno Federal que, sin lugar a dudas en cuanto al tema de las estancias infantiles, y todo aquello referido a la 4t, deja mucho de hablar y poco de qué desear.

Todo parece que aquellas instancias de gobierno a las que todavía no le meten tijera en los recortes presupuestales siguen funcionando mejor, así como están, siendo la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, también conocido por sus siglas como Profepa; en lo que va del año ha asegurado un poco más de 11 mil productos de vida silvestre; de ese total 109 pertenece a flora y 28 de fauna estando alguno de ellos en riesgo de extinción.

La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha realizado operativos en la CDMX, para su inspección y vigilancia de este comercio ilegal, es decir, desde la extracción, distribución, acopio y comercialización de este mercado negro.

En lo que va este 2019 tiene 84 operativos activos para el tráfico ilegal de especies en distintos puntos del país, así como la vigilancia de 93 Áreas Naturales Protegidas.

Sin embargo, es una tarea muy difícil de realizar puesto que el territorio nacional es muy vasto, así como en las cabeceras municipales de cada entidad federativa.

El trafico en el mercado negro tanto de fauna y vida silvestre no ha dejado de ser un negocio ilícito con muchas ganancias, pero no es el único aspecto que se tiene que ver, sino también lo es para aquella de venta clandestina de animales domésticos, así como algunos que son obligados a tener que serlo.

En el último punto en específico son aquella venta de aves que se venden ya sea por su colorido, pero más por el hermoso canto que emiten como es el Jilguero, Canario, Ruiseñor, entre otras variedades más teniendo cada región uno en particular como es aquí en el norte la especie de ave Carina o conocido coloquialmente “clarinete” por su semejanza y el Cenzontle.

Estos son encontrados por lo general en las afueras de los mercados principales de cada ciudad. En pleno luz de día, a la vista de todos no solamente se observan las torres de jaulas de madera encontrándose esta variedad de aves, sino también fácil de distinguir cuando estos “campesinos” se dirigen al sector comercio popular caminando despacio y asemejándose al héroe de la Independencia, “El Pipila” por el simple hecho de cargar esas gigantescas torres de jaulas sobre la espalda.

Aves que son vendidas por su canto que solamente lo hacen en su estado natural, es decir, libres porque una vez enjaulados dejan de cantar para terminar su vida en tan solo días, o semanas y hasta en ocasiones abandonados sin alimento alguno porque sus nuevos dueños se encuentran molestos porque se sienten engañados por el vendedor.

Lo mismo sucede con el mejor amigo del hombre, se decir, el perro siendo más aceptado por la misma sociedad su venta clandestina en las afueras de centros comerciales, o bien en las afueras de las carreteras.

Estos cachorros que su ternura por estar pequeños ciegan el juicio y lo hay atrás de ellos, es decir, no se sabe si la perra solamente está encerrada para procrear no teniendo un espacio para que no se encuentren estresados, como tampoco se sabe si el área de estos animales que solamente son encerrados para que terminen preñadas cuentan con higienes o mucho menos se puede asegurar si son maltratadas o cualquier otro tipo de crueldad.

Animales abandonados a su suerte en la que una vez que ya no logran preñarse realmente no se sabe de su destino, es decir, si son sacrificados con crueldad o envenenados. Tampoco se puede asegurar que sean soltados a la calle terminando como todos aquellos perros callejeros, pero aún más la crueldad en la que fueron despojados de sus crías quitándoles ese instinto maternal.

Es difícil para la Profepa tener una cobertura eficiente en el territorio nacional el cual solamente le darán mucho mayor importancia aquellos animales que estén dentro de la categoría de riesgo de acuerdo con la NOM 059.

Sin embargo, el hecho de que muchas especies no estén dentro de esa categoría no deja de estar muchos animales silvestres o domésticos dentro de este mercado negro de venta clandestina que por su misma naturaleza carecen de toda normativa de criaderos y que vale la pena denunciarlos telefónicamente a las autoridades locales o bien en redes sociales para que la gente no fomente su compra porque entonces continuara la venta de estas especies. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) http://www.intersip.org
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