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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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05 Enero 2019 04:00:00
Año nuevo, nuevas oportunidades
Festejos, regalos, alegría, tristeza... de todo un poco compartimos en un año cuyos días se iban agotando, preparándonos para recibir al que vendría.

La convivencia en familia siempre es una oportunidad para la remembranza de aquellas festividades que iniciaron nuestros abuelos y continuaron nuestros padres; reuniones tan gratas que se reviven en las pláticas casi obligadas para que las nuevas generaciones conozcan.

Eso es lo bonito de las reuniones familiares. No solo se comparte los sagrados alimentos, sino que están presentes siempre nuestros seres amados. El árbol que ellos plantaron, con el tiempo fue creciendo para rendir frutos en una familia, que con el tiempo multiplicó su descendencia.

En lo personal me encantan las reuniones porque crecí en un ambiente muy familiar, donde los abuelos tenían un lugar muy especial y recordarlos mediante anécdotas -sin importar si se repiten- es de alguna manera sentir que están presentes.

No importa el tiempo que transcurra desde su partida, lo importante es que nadie olvide a sus seres amados. De no hacerlo, corremos el riesgo, todos, de ser un día olvidados.

El año que se va es la experiencia que se logró acumular; significa hacer un recuento de nuestras actividades, de nuestras realizaciones, también de lo que pudo haber quedado pendiente por hacer.

El año que inicia significa la oportunidad que nos da Dios para iniciar o continuar proyectos personales o profesionales. Todos tenemos propósitos, anhelos, proyectos; lo importante es luchar para hacerlos realidad.

Dios nos da una nueva oportunidad para ser felices y alcanzar nuestra meta. Por lo tanto, hay que trabajar con ahínco, echarle ganas a lo que emprendamos y luchar porque se convierta en realidad.

En el 2018 se realizaron en México, elecciones, con el resultado que ya todos sabemos. En diversas ocasiones, en este mismo espacio mencioné que lo que se ofrecía en campaña no era lo que se iba a convertir en realidad.

Es muy distinto prometer a cumplir.

En realidad -también lo mencioné y todos lo sabíamos- que fue el hartazgo de un pueblo, de los ciudadanos hacia gobiernos que mostraron actos de corrupción, de rapiña, que fueron el detonante que propició la caída estrepitosa de un partido político, cuyos dirigentes se negaron a ver lo que sucedía.

Las malas decisiones se pagan, de eso no hay duda. Lo malo es que las consecuencias las viene pagando el pueblo.

En lo personal, les diré, no me gustó la campaña. Fue una campaña de odio, de ofrecimientos absurdos, de provocaciones y confrontaciones. De engaños. De mostrar un rostro escondiendo el verdadero. Lo importante era ganar a toda costa. Y qué mejor que hacerlo aprovechando la animadversión de un pueblo resentido. Resentido, dolido con toda justificación por la falta de seguridad en las calles, en las carreteras, por las corruptelas de gobernantes que no han encontrado un castigo ejemplar a tan deplorable y vergonzosa falta.

Y si no han sido castigados es por una sola razón: Han sido arropados por la misma cobija, la de la impunidad.

No me gustó la campaña, decía, por la polarización que se hizo. Tampoco me gusta lo que en este poco tiempo estamos observando. La polarización no ha cesado; estamos escuchando la misma canción: corruptelas y más corruptelas, que si dejaron vacías todas las habitaciones de Los Pinos, que todo se robaron, pero… ¿Quiénes? Si hubo un equipo de transición ¿No hicieron inventario?

No hay que olvidar que desde el momento de salir electo el nuevo presidente, ya se sentían gobierno… ¿entonces?

Definitivamente no me gusta lo que estamos viviendo.

Poco a poco iremos opinando, porque observo que el cambio no lo van a hacer los resentidos, los que pretenden imponer su ley y se autodefinen “honestos”, pero otorgan beneficios a quienes amasaron y derrocharon fortunas. ¿Perdón y olvido? O simplemente ¿Complicidad?

Por lo pronto sigamos disfrutando nuestras tradiciones con un delicioso chocolate o champurrado, acompañando nuestra ración de Rosca de Reyes. Y si nos toca el muñequito (no el monito como alguien dirá) debemos sentirnos bendecidos y a cumplir con los tamales el 2 de febrero. Bendiciones para usted y su familia y lo mejor para nuestro amado país.


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