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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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07 Febrero 2020 03:30:00
Apatía de las autoridades e indiferencia de la población
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Me considero una persona muy observadora y sobre todo crítica, más no criticón que son dos cosas totalmente diferentes ya que la última se trata de comer al prójimo.

Le agradezco a la vida que nací sin ningún problema de discapacidad, es decir, sin la carencia de alguna de mis extremidades y doy gracias porque tampoco he perdido ninguno a causa de algún accidente.

Aunque estoy consciente que, de continuar gozando de salud, habrá algún día que la edad me alcance siendo inevitable que empiece a tener alguna falla para poder caminar o moverme por mi mismo y requiera de ayuda de algún familiar e incluso de algún aparato o equipo ortopédico como pudiera ser una silla de ruedas.

Por mi profesión me obliga andar mucho no solamente en municipios de Coahuila, sino también sus calles, así como edificios gubernamentales ya sea locales, estatales y federales.

Es lamentable que sigamos fallándole a los más vulnerables, refiriéndome específicamente a las personas con distintas discapacidades físicas o aquellas personas de la tercera edad quienes batallan para tener una movilidad independiente.

Es cierto que existe reglamentación y normas para proteger a este sector de la población, sin embargo; son muy pocas y aquellas que se cumplen como son las obligatorias de tener un espacio de estacionamiento exclusivo para discapacitados, también existen las que norman las calles y edificios o centros comerciales, como son las rampas para las sillas de ruedas.

No basta con cumplir un reglamento o una ley, ya que de nada sirve si no cumplen con las medidas específicas en cuanto a su altura y dimensiones, es decir, la pendiente que deben de tener de acuerdo a la Secretaría de Salud, es no mayor a una inclinación de 15 grados para que la persona que usa silla de ruedas pueda subir o bajar en la rampa sin ninguna dificultad y por sí solo.

También estos mismos espacios deben de contar con pasamanos para quienes no usen silla de rueda, pero por alguna razón tenga un problema de movilidad para subir escaleras pueda hacerlo a través de un soporte como es el pasamanos.

Es incongruente encontrar que muchas de las Presidencias Municipales del Estado de Coahuila, sí cuenten con estos espacios sin embargo no cuentan con las características para que puedan ser utilizados ya que muchos de ellos están con una pendiente muy por encima de los 15 grados, en la que su altura rebasa el metro de altura sin poder ser utilizados por personas de la tercera edad o gente con alguna discapacidad en la que requieran una silla de ruedas, e inclusive siendo muy difícil e incluso peligrosos si algún familiar lo ayuda empujándolo.

Lo mismo sucede en otras instituciones de gobierno, escuelas, plazas comerciales, y lo que es peor en calles y avenidas principales de las ciudades de Coahuila, así como el resto de la República Mexicana.

Ante estas carencias hay que agregar la conducta inapropiada de muchos ciudadanos que en vez de brindar el mínimo apoyo a un discapacitado o personas de la tercera edad, para evitar o exponerlos a una caída y haciendo todo lo contrario como es la obstrucción del paso, negarles ayuda para facilitar su traslado, entre otros más.

Bien dicen que no se le puede pedir peras al olmo, cuando no se ha sembrado una semilla de cultura en este tema. Sería muy bueno que las instituciones educativas de Coahuila, impartieran no solamente pláticas sino ejercicios sobre las distintas maneras de poder ayudar a las personas de la tercera edad, así como un discapacitado; porque todo es cuestión de cultura y mientras esta no se imparta, este sector de la población se verá aún más vulnerable no solo por la indiferencia de sus autoridades y representantes federales, sino también por la misma sociedad. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria Antonio Estrada Salazar 2018) http://www.intersip.org


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