0
×
1
Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
ver +

" Comentar Imprimir
30 Octubre 2019 04:06:00
Apretar las clavijas
Las conferencias mañaneras de Andrés Manuel López Obrador aún provocan debates encendidos en los medios de comunicación y en las mesas de café. Incluso se realizan sesudas operaciones para convertir en días, semanas y meses las horas diarias dedicadas a la prensa.

Igual se cuestiona la utilidad de sus viajes en línea comercial, medio usado por José Mujica, exlíder de Uruguay, país de 176 mil kilómetros cuadrados (Coahuila tiene 151 mil), y Mauricio Macri, presidente de Argentina, cuya extensión de 2.7 millones de kilómetros cuadrados supera a la de México
(1.9 millones).

El tiempo que el Presidente pasa en las mañaneras y en los aeropuertos, arguyen sus críticos, debería invertirlo en resolver los problemas del país. El punto de vista es rebatible. Peña Nieto no era asiduo al trabajo; prefería jugar golf con el tenebroso Emilio Gamboa, líder del PRI en el Senado, quien usaba helicópteros de la Fuerza Aérea para trasladarse al “green”. Podría objetarse que pegarle a una pelota no es tan dañoso como la prédica diaria de AMLO en Palacio Nacional. Cuestión de enfoques.

Sin embargo, ningún gobernador iguala el ritmo de trabajo de AMLO. En su visita del 27 de septiembre a Coahuila, viajó de Matamoros a San Buenaventura por carretera (306 kilómetros). Pasó por San Pedro, Cuatro Ciénegas, Sacramento, Lamadrid y Nadadores; luego enfiló hacia Frontera, Monclova y Castaños para dormir en Monterrey y continuar su gira a Chihuahua al día siguiente.

En Coahuila el “moreirazo” obligó a reducir al máximo la renta de aviones. Ahora, según parece, el privilegio es exclusivo del gobernador Miguel Riquelme, el secretario de Gobierno José María Fraustro, el fiscal Gerardo Márquez y el secretario de Seguridad
Pública José Luis Pliego –excolaborador de Arturo Montiel y de Peña Nieto en Estado de México–.

Viajar por tierra le permite al Presidente, entre otras cosas, conocer la situación “vergonzosa” de las carreteras. El 5 de octubre, dialogó con un adulto y un menor –padre e hijo– que pedían ayuda para tapar baches. AMLO grabó “in situ” un video para las redes sociales:

“Nos paramos para mandarle mensaje al Gobernador de Morelos: (Cuauhtémoc Blanco) que se atiendan estos caminos; y a todos los gobernadores y presidentes municipales: estos son caminos estatales y nosotros vamos a procurar que estén bien las carreteras federales”. Al día siguiente, maquinaria del estado ya reparaba la carpeta asfáltica.

El mismo 5 de octubre, en Puebla, AMLO pidió al gobernador Miguel Barbosa (Morena) y al comandante de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio, poner atención a la región mixteca, donde la población y pequeños comerciantes denunciaron robos, asaltos y extorsiones. Los gobernadores deben bajar de vez en cuando de las nubes y subir al camión o a la camioneta, como en campaña, para detectar problemas que desde el avión no se aprecian.

En Coahuila, algunos tramos de la carretera Torreón-Saltillo son infames, sobre todo entre El Mimbre y Paila y El Sol-La Cuchilla. La de Parras tiene problemas menores, pero la autopista de cuota Nueva Rosita-Allende es la peor. El secretario de Infraestructura, Gerardo Berlanga, parece ajeno a esa situación, pero no el delegado federal Reyes Flores Hurtado.

La carretera que une a la Región Carbonífera con los Cinco Manantiales “es indignante” –dice– y ha exigido su reparación… antes de que AMLO regrese al estado y le apriete las clavijas a las autoridades.
Imprimir
COMENTARIOS


9

  • 1 2
  • 0
4 2
6 7
8 9 0 1 2 90 91 92 93 94 95