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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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22 Enero 2020 04:08:00
Arreglo de cuentas
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La supuesta conexión de Enrique Peña Nieto y Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, desvelada por el periodista Raymundo Riva Palacio en su columna Estrictamente Personal (Año Caliente, El Financiero, 06.01.20), vincularía al expresidente con el cártel de mayor influencia en el estado durante los años negros del moreirato: los Zetas. El caso agravaría la situación de los exgobernadores Humberto y Rubén Moreira, señalados por exintegrantes de esa organización en juicios realizados en San Antonio, Austin y Del Río (Control… sobre todo el Estado de Coahuila, Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Texas, 2017).

También podría tratarse de un doble arreglo de cuentas: 1) del grupo de Manlio Fabio Beltrones, eliminado de la carrera presidencial en 2012 por una maniobra de Humberto Moreira; y después de la jefatura PRI, por Peña, para excluirlo de la sucesión de 2018; y 2) de Muñoz Luévano por una aparente traición. El personaje clave es el exgobernador prófugo de Chihuahua, César Duarte –protegido de Beltrones– acusado de peculado, lavado de dinero y enriquecimiento ilícito por el Gobierno de Javier Corral (PAN).

Según Riva Palacio, Duarte “lleva más de un año hablando con fiscales” de Estados Unidos –por esa razón no ha sido extraditado a México, dice. Los primeros contactos los estableció con la DEA, pero la Agencia Antinarcóticos lo remitió al Departamento de Justicia. Con ese motivo viajó a Miami, “sin saberse con precisión dónde se encuentra en la actualidad. Lo que sí está confirmado es que está aportando datos que presuntamente vinculan al expresidente Peña Nieto con los Zetas”.

La información relevante “tiene que ver con la supuesta conexión del expresidente con Juan Manuel Muñoz, un empresario mexicano detenido en Madrid en 2016, dentro de una investigación en contra del exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, quien más tarde fue capturado en España (nota: la detención del también exlíder del PRI ocurrió primero). Moreira fue liberado, mientras Muñoz Luévano (…) fue acusado por fiscales federales de Texas por lavado de dinero. Agentes federales estadunidenses hablaron varias veces con él en Madrid y el año pasado fue extraditado a Estados Unidos, donde aceptó su culpabilidad ante el juez y se convirtió en testigo protegido de ‘alto valor’”.

Una vez en la presidencia, Peña le habría pedido a Duarte asignar obra pública a las empresas de Muñoz Luévano. Sin saberse aún si el Gobernador cumplió la instrucción, “la Fiscalía norteamericana le ha dado valor, al no haberlo extraditado y usar parte de sus declaraciones, se puede conjeturar, en el proceso que están armando contra Peña Nieto y Moreira. Año caliente el que se avecina, y si los pronósticos son correctos, escandaloso, peligroso y altamente comprometedor para la arquitectura política”, apunta Riva Palacio.

Un párrafo anterior de la columna debe tener también con los pelos de punta a los socios de los Moreira: “Durante las dos últimas décadas el crimen organizado se ha entreverado con las instituciones del Estado Mexicano, no solo en el corpus político en todos sus niveles, sino en el Poder Judicial, Ong, empresarios, sacerdotes, sindicalistas, periodistas, abogados y notarios, como decenas de declaraciones de narcotraficantes han mostrado a lo largo de los años, algunas falsas, algunas ciertas”.

En este juego de intereses y complicidades, algunos medios de comunicación desempeñaron un papel relevante. Hoy están en ascuas.



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