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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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05 Septiembre 2020 04:00:00
Arrogancia
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Francamente no vale la pena analizar a fondo el contenido del Segundo Informe de AMLO. Es a fin de cuentas un repaso de ese mundo fantástico en el que vive el Presidente. Un planeta muy distinto al México que sufren millones de ciudadanos. Quizá lo bueno es que fue relativamente breve.

De lo malo, mientras más poco, mejor. En lo que quiero enfocarme es en este pequeño párrafo:

“Miren como han cambiado las cosas. Invité al fiscal y al presidente de la Corte y no pudieron asistir. En otros tiempos eso no pasaba porque ellos (ahora) tienen la arrogancia de ser libres”. ¡Ja! Andrés Manuel tuvo lo que en inglés se conoce como un “freudian slip”. O en mexicano: lo traicionó el subconsciente.

Desconozco las razones del fiscal y el juez para no ir al

besamanos. Quizá son justificadas. Quizá fueron mal educados. Quizá simplemente ejercieron su libertad y decidieron no asistir. Lo que sí estoy seguro es que lo dicho por el Presidente refleja la arrogancia del Tlatoani que se siente desairado.

La arrogancia es un defecto que limita el potencial del que sea. Pero es una falla mortal en un líder. Y sobre todo en uno poderoso. Porque un jefazo arrogante que dicta órdenes desde la oficina más encumbrada en una empresa o desde Palacio Nacional:

1. Se enamora de su voz y sus ideas. Por eso no es casualidad que los populistas hablen y hablen. No es casualidad que en realidad este sea el séptimo informe de “Ya Sabes Quién”. Ah, y de que lleve algo así como 450 mañaneras más innumerables discursos en sus giras electoreras, perdón, de trabajo.

2. Como habla y habla, no escucha. Se ciega a ideas alternativas. En un extremo, crear una realidad alternativa. Por eso no sorprende que Trump lleve más de 20 mil mentiras. Por eso no sorprenden los “otros datos” de AMLO.

3. Se siente el centro del universo. Recuerdo, por ejemplo, como Humberto Moreira puso a su “gobierno de la gente” en los libros de texto de Coahuila. Triple contra sencillo que al rato vamos a ver a la 4T también en el material educativo oficial.

4. Nunca asume su responsabilidad cuando algo sale mal. Recuerdo cómo Rodrigo Medina –el peor Gobernador de NL que yo recuerde– se sumó a la marcha ciudadana para exigir seguridad a las autoridades cuando el estado estaba sumido en una crisis de inseguridad allá por 2010-11. ¡Ja! ¿Se sumó? Si la marcha era para exigirle a él resultados. Pero un arrogante nunca dice “the buck stops here”, no asume sus errores.

5. Ataca al que lo contradice o lo reta. Siempre reparte culpas a terceros. Es mucho más fácil y reteconveniente.

6. Aborrece a expertos y a talentosos. Se siente amenazado por el análisis racional, por la evidencia y por aquellos que la conocen y la exhiben. Sabe que la realidad es terca y el aceptarla termina por reventar su burbuja de confianza, que a fin de cuentas está inflada con fantasías.

El líder arrogante que se cree muy sabio termina siendo estúpido. Su rigidez lo arrincona y lo condena al fracaso, y al de su organización.

Una persona realmente sabia en cambio opera muuuy distinto. Por ejemplo, de acuerdo al sitio MoneyCrashers:

a) Se educan, aprenden constantemente.

b) Son disciplinados, difícilmente pierden el control.

c) Admiten sus errores y aprenden de ellos.

d) Ejercen paciencia.

e) Aceptan recomendaciones, sobre todo de expertos.

f) Pueden enfrentar rechazo y fracasos.

g) Saben que el control es interno. No culpan a terceros.

h) Los guía la sabiduría y no la riqueza.

i) Conocen sus prioridades.

j) Son confiables y mantienen la calma.

k) Toman riesgos calculados.

Y agrego una característica más, quizá la más importante: son humildes. Entienden que el éxito sostenido en lo que sea depende de buenas ideas, de un equipo heterogéneo y talentoso que discuta abiertamente, de una ejecución “ingenieril” a través del tiempo y de ajustar en el camino.

Las recetas fáciles e infalibles son arrogancia pura. Y terminan por no funcionar.



Posdata

Una buena para Andrés Manuel al decidir no subir impuestos. Pero tanta ocurrencia terminará por cobrar cuentas. Tristemente, el alza de impuestos es solo cuestión de tiempo.



En pocas palabras

“Hay una línea muy tenue entre confianza y arrogancia”.

Ian Gillian, cantante británico
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