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Alberto Rojas
Alberto Rojas
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15 Marzo 2020 03:10:00
Asamblea sin sorpresas
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Buen día . Sin anuncios sorpresivos se llevó a cabo ayer la asamblea general extraordinaria en la Sección147 donde se confirmó el 6.5 por ciento de incremento directo al salario, 20 definitividades a favor de igual número de eventuales, revisión de incentivo de bono entre los trabajadores de mantenimiento mecánico y eléctrico y un ajuste para promediar vacaciones en áreas deprimidas.

La asamblea se llevó a cabo sin medidas preventivas o sea colocación de botellones de gel y conminar a evitar saludos de mano y abrazos, tal vez les dio pena disponer lo anterior ante los trabajadores.

Por cierto, expertos en epidemiología estiman que será brutal el impacto que en México tendría el contagio masivo de coronavirus, o sea el que se genere en el país, no precisamente casos provenientes de otros países.

Otro inepto

Peor aún dice el columnista capitalino Raymundo Riva Palacio, porque Hugo López-Gatell, quien cobra como subsecretario de Salud en el gobierno de AMLO, no da señales de que en una década haya aprendido nada.

Explica que una parte de la crisis del AH1N1 en 2009 puede atribuírsele a él, quien como director general de Epidemiología de la Secretaría de Salud no reaccionó con la velocidad que requería un brote de neumonía atípica durante marzo y principios de abril de ese año.

Añade que tampoco fue lo suficientemente capaz para aportar información correcta al entonces subsecretario, Mauricio Hernández, que estaba proporcionando información errónea al presidente Felipe Calderón, mezclando casos confirmados con casos por confirmar, por lo que estaba tomando decisiones equívocas.

Sólo le falta rebuznar

La alerta tardía sobre aquel brote epidemiológico obligó a Calderón a pedirle al secretario de Salud, José Ángel Córdova que lo cesara. El gobierno decretó la alerta el 23 de abril y las medidas que se tuvieron que tomar para contener la pandemia fueron draconianas. A López-Gatell no lo despidieron, pero lo relegaron a responsabilidades menores.

Hoy, López-Gatell, añade el periodista, “el funcionario de Salud de mayor confianza del presidente Andrés Manuel López Obrador, lo está encausando a tomar decisiones tardías y erráticas, que ponen en alto riesgo al país, al mal informarlo y al desinformar a la nación durante sus conferencias de prensa para reportar el estado de la epidemia del coronavirus en el país”.

La información es crucial para la toma de decisiones correcta, así como también la reacción veloz que se requiere para contenerla. Pero como no lo hizo en 2009 tampoco en la actualidad, los primeros 12 casos confirmados de coronavirus fueron dados a conocer el miércoles en la noche, pero desde hacía dos semanas, ya había recibido información de una docena de casos de neumonía atípica. Así como ignoró los reportes hace 10 años, lo hizo en esta ocasión. Avisos, sí ha tenido.

Sin restricciones

Desde el 16 de febrero, la OMS publicó un memorando de 10 páginas sobre la gestión de los viajeros enfermos en aeropuertos, puertos y pasos fronterizos terrestres, donde urgía establecer medidas de contingencia al haberse propagado el coronavirus a través de varias fronteras, mediante la detención de viajeros enfermos, la notificación de alertas, y aislamiento de sospechosos.

¿Qué hizo López-Gatell? No se han establecido hasta ahora esas medidas de contingencia, para él todavía no es necesario mantenerse a distancia, sin abrazar ni besar, porque hasta ahora los contagios son importados, soslayando el brinco de cero a 12 contagios en menos de 24 horas.

Peor aún fue lo que dijo el ignorante presidente el pasado 4 de marzo. “Lo del coronavirus y eso de que uno no se puede abrazarÖhay que abrazarse, no pasa nada”, dijo. Si alguien sólo lo escuchó, no hay duda de que se alarmó. ¿Por qué habla tan a la ligera?.

En una entrevista el miércoles con Denise Maerker, el subsecretario de Salud, López-Gatell dijo que empezarían a elegir pasajeros en los aeropuertos. No va a ser tarde, sino tardísimo. Por ejemplo, el reciente vuelo que llegó a México procedente de Roma “capital del país que tiene todo cerrado salvo farmacias y supermercados”, se revisó a dos pasajeros con fiebre, pero no se hizo nada con el resto del pasaje. ¿Cómo sabe que no había nadie infectado en el avión si ingresaron al país sin que nadie siquiera hiciera una inspección ocular, como sugiere la OMS?

Hasta mañana
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