×
Germán Martínez Cázares
Germán Martínez Cázares
ver +

" Comentar Imprimir
30 Diciembre 2008 04:57:37
Atenas
Atenas, precisamente la ciudad, la polis que inventó la democracia, tuvo un año terrible, y deja una sensación de que nuestro sistema democrático, pensado y ejecutado por primera vez en esa ciudad por Solón, 600 años antes de Cristo, tiene algunos pendientes. El brutal asesinato de Alexandros, un estudiante de 15 años, a manos de la policía griega destapó la crisis y desbordó a su gobierno. Grecia nos deja una lección a valorar con cuidado: la democracia no satisface a muchos de nuestros jóvenes.

Atenas vivió recientemente una nueva primavera de Praga, un nuevo amanecer 40 años después de aquel emblemático 1968. Los desmanes callejeros protagonizados por una juventud enojada, sin ilusión, es, a primera vista, la victoria de una sociedad nihilista que sólo tiene como valor el consumo.

La muerte de Alexandros es una típica tragedia griega alcanzada en el final a sí misma. El día que la bala perforó su pecho, las manifestaciones de protesta incendiaron y destruyeron muchas tiendas del barrio más elegante de la ciudad, el Kolonaki. La zona de la ciudad —como Polanco con tiendas exclusivas—, extendida desde los pies de la imponente colina de Lykavitos hasta el centro de la ciudad, plaza Sintagma, fue escenario de otra tragedia, porque una de las joyerías saqueadas era de la mamá de Alexandros.

Atenas, como siempre, desde Sócrates, nos interpela. Nos pregunta. Atenas siempre será un reclamo a la razón. Las manifestaciones griegas de repudio a su gobierno, al Estado, a las leyes —le prendieron fuego a la biblioteca de la Facultad de Derecho—, pueden leerse con ligereza como un simple desmán juvenil, o bien, como una duda sobre la calidad de la democracia. En el oráculo de Delfos, la pitonisa que presagiaba el destino, entraba, antes de emitir su sentencia, en un estado de éxtasis, se dejaba poseer por Apolo.

A esa convulsión los griegos le llamaban entusiasmos. La democracia, al menos en la ciudad que la inventó, no está entusiasmando a los jóvenes y esa señal no debe ser menospreciada. ¿Por qué los jóvenes prefieren los métodos violentos a la simple rutina de depositar un sufragio en una urna, para hacerse escuchar? ¿Por qué a los jóvenes no los entusiasma la democracia?

Creo que la respuesta la tiene Platón en sus Diálogos. Es el triunfo de Calicles. Ese personaje clave del Gorgia, que dijo las siguientes palabras: “La filosofía tiene su encanto si se toma moderadamente en la juventud; pero si se insiste en ella más de lo conveniente es la perdición de los hombres. Por bien dotada que esté una persona, si sigue filosofando después de su juventud, necesariamente se hace inexperta de todo lo que es preciso que conozca el que tiene el propósito de ser un hombre esclarecido y bien considerado. En efecto, llegan a desconocer las leyes que rigen la ciudad, las palabras que se deben usar para tratar con los hombres en las relaciones privadas y públicas y los placeres y pasiones humanos; en una palabra, ignoran totalmente las costumbres. Así pues, cuando se encuentran en un negocio privado o público, resultan tan ridículos, del mismo modo que son ridículos, a mi juicio, los políticos cuando vienen a nuestras discusiones”.

Triunfó Calicles: la política está divorciada del pensamiento. Allí debe estar parte de la respuesta al porqué del repudio de algunos jóvenes, al menos griegos, y seguro mexicanos, a la democracia.

***

Que en el Año Nuevo se entusiasmen muchos jóvenes con nuestra democracia. Es mi deseo sincero.

Presidente nacional del PAN

Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5