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Gerardo Aguado
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Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila. @GerardoAguado

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13 Julio 2019 04:00:00
Avalancha
Una avalancha es cuando una masa grande de nieve se desliza por la ladera de una montaña de forma violenta y estrepitosa, arrastrando con ella todo lo que encuentra a su paso.

Paradójicamente, la 4T se parece mucho a una avalancha que en su “intentona por gobernar para desmarcarse de las administraciones que la antecedieron” va arrasando con todo lo que encuentra a su paso: políticas públicas, programas, leyes e incluso servidores públicos que claudicaron en el intento. Una 4T que no ha podido siquiera establecer orden al interior con su burocracia, y que por ende, se antoja difícil que de la noche a la mañana se convierta en una Administración homogénea que ponga orden a lo largo y ancho del país.

Parte de esta avalancha, además de la huelga de la Policía Federal (que abordaremos en otro momento) son las renuncias –sin precedentes–, que en tan poco tiempo ha sufrido el denominado Gobierno de México. Urzúa la más reciente, que sumó una nueva baja para el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y es que este 9 de julio, a través de una carta reclamó que “le resultó inaceptable” la imposición de funcionarios que no tienen conocimiento de la Hacienda Pública.

Antes de Urzúa, había sido el expanista Germán Martínez Cázares, que en su carta de renuncia como director del IMSS denunció que funcionarios de Hacienda tenían “una injerencia perniciosa” en la operación del Instituto, lo que dijo, ponía en riesgo la prestación de los servicios de salud.

“El Presidente del Gobierno de México proclamó el fin del neoliberalismo, pero en el IMSS algunas injerencias de Hacienda son de esencia neoliberal: ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el ‘cargo’ que el ‘encargo’”, señaló en aquel momento.

Poco antes, la salida de Tonatiuh Guillén como comisionado del Instituto Nacional de Migración había cimbrado de manera importante las estructuras del Gobierno federal; no por el cargo que ejercía, sino por la coyuntura política del momento en el que se iba, cuando iniciaba el plan de contención de migrantes en la zona sur, producto del “acuerdo migratorio”.

Por supuesto, no podemos olvidar la salida de la secretaria de Medio Ambiente, Josefa González Blanco, que se vio obligada a renunciar por “charolear” en el aeropuerto cuando estaba por perder un vuelo, violando por donde lo vean aquel precaepto de la 4T de que, “quien no aplique las medidas de austeridad y honestidad, no tiene nada que hacer en el Gobierno”.

O que me dicen de la renuncia de Guillermo García Alcocer, quien al dejar de ser presidente de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) puso punto final a una etapa de ese órgano autónomo, que ya había padecido la salida por diversos motivos de buena parte de los comisionados; para opositores y analistas es el ejemplo más claro de que ese tipo de instancias pasarán por una reconversión, no sabemos si para bien o para mal. Al tiempo.

Sea cual sea la renuncia y de la posición jerárquica, no deja de ser un fenómeno de llamar la atención, y es que tanto en la Iniciativa Privada como en el sector público, las renuncias tienen un significado, aunque cada caso es único, regularmente en el ámbito laboral existen razones que se vuelven “comunes” a la hora de dejar un puesto de trabajo.

Por lo que me parece importante saber qué motivos pueden representar una fuga de talentos, y más cuando en este caso se trata de llevar las riendas de un país. Cualquier experto en materia de recursos humanos sabe que la motivación es un elemento primordial a la hora de ejercer un cargo. Cuando el empleado siente que sus aportes no significan nada para la empresa y que su trabajo y sus opiniones no son tomados en cuenta, es probable que renuncie eventualmente. Cuando la empresa o en este caso el Gobierno no tiene un rumbo definido o sus superiores no le muestran hacia dónde está dirigida su labor, frecuentemente el trabajador se va.

Otro de los factores a descascar es el mal ambiente laboral, y es que si un trabajador se encuentra en un ambiente tenso y cargado de diferencias que no llevan a nada, constantes conflictos con los compañeros o frecuentes abusos del jefe o superior, pueden hacer que decida buscar un empleo con un ambiente más agradable.

Generalmente, estimado lector, cuando este tipo de situaciones abundan en una empresa, quiere decir que la dirección de esa empresa no está funcionando y peor aún, esta constante rotación podría advertir para cualquier entidad pública o privada, el posible fracaso.

Es por ello que no debemos hacer menos las renuncias de los funcionarios públicos de la 4T, yo como todo mundo, quiero lo mejor para nuestro país y por supuesto que preocupa que la dirección esté fallando, que los encargados de áreas tan sensibles prefieran hacerse a un lado, que desde la distancia se percibe aquella avalancha, producto de derrumbes de nieve que viene arrasando con todo a su paso. Por el bien de México ojalá y no sea así.


Gerardo Abraham Aguado Gómez es miembro de Acción Nacional desde 2008. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.
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