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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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29 Abril 2019 03:43:00
Bandera histórica
Estoy a favor de la posición de Mario Delgado sobre la reforma educativa. Sí, pero la que tenía en 2012.

“¿Por qué vamos a votar a favor en el PRD?”, preguntó en el Pleno del Senado el 20 de diciembre de 2012. “Porque la educación es una bandera histórica de la izquierda y el diagnóstico del desastre educativo no viene de la OCDE. Nos lo dijo Gilberto Guevara hace más de 20 años, la catástrofe silenciosa en que estaba metido el sistema educativo nacional.

“Hoy, con esta reforma –afirmó–, le vamos a dar un giro a lo que hizo Ávila Camacho en 1940, donde en aras de la unidad nacional, como nos lo dice Gilberto Guevara, observó dos cosas: gestó un sistema escolar altamente centralizado que despojó de todo poder de decisión a la escuela y al maestro, y desde su creación en 1943, el Sindicato, el SNTE, fue dotado de privilegios excesivos y se articuló al sistema educativo deformando los mecanismos de gestión de este, y vulnerando la autonomía del proceso educativo”.

Sí, estoy de acuerdo con el Mario Delgado de 2012, el senador, y por eso rechazo al de 2018, el diputado, que declaró que “no quedará ni una coma de la reforma educativa”, esa misma por la que votó seis años antes. Tampoco estoy de acuerdo con el Mario Delgado que declaró este pasado 25 de abril: “Logramos un re-for-món.

Conseguimos un nuevo horizonte para la educación de los niños, las niñas, los adolescentes, los jóvenes. Esta reforma nos mostró deficiencias en la Constitución que no habíamos visto”.

La educación ha sido, efectivamente, una bandera histórica de la izquierda. Muchos aprendimos de Gilberto Guevara Niebla, el exlíder del movimiento estudiantil de 1968, subsecretario de educación básica en 1992-1993 y consejero de la junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (que ahora desaparecerá), las razones y argumentos para la reforma educativa.

Estuvimos atentos a sus críticas a la CNTE, por el daño que esta organización le ha hecho a la educación pública en Oaxaca y otras entidades.

Por eso nos sorprendimos cuando el secretario Esteban Moctezuma anunció que Guevara Niebla sería una vez más subsecretario de educación básica. La decisión sugería que el presidente López Obrador no estaba tan dispuesto como algunos suponían a entregar nuevamente el control de la educación al SNTE y a la CNTE.

La iniciativa de reforma constitucional de López Obrador ha sido ya aprobada por la Cámara de Diputados y se encuentra en el Senado, donde se le quiere dar un trámite expedito para que se apruebe en este período ordinario de sesiones que concluye mañana.

Quizá una de las señales de que la iniciativa no es tan retrógrada es que la CNTE se ha negado a respaldarla, mientras que el SNTE afirma que un 80% de sus propuestas han sido incluidas.

“¿Para qué evaluar?”, se preguntaba el Mario Delgado de 2012. “Evaluar por evaluar no, evaluar para mejorar. La evaluación tiene que ser permanente porque estamos en la revolución del conocimiento”. Coincido. Por eso lamento que la contrarreforma elimine las mal llamadas “evaluaciones punitivas”, que no son tan punitivas porque no permiten destituir ni al peor de los maestros.

La revolución del conocimiento no se ha detenido sino que se ha intensificado. Hoy más que nunca necesitamos una educación de calidad. En su discurso de 2012 Delgado citó a Vasconcelos: “La ignorancia de un ciudadano debilita a la nación entera y nos debilita a nosotros mismos”. Es un buen momento para recordarlo.

Mujer de diálogo

María de los Ángeles Moreno fue una de las primeras mujeres que destacaron en el mundo machista de la política. Hoy nos hacen falta no solo su capacidad de diálogo sino su inteligencia y tolerancia con quienes piensan diferente.
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