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Germán Martínez Cázares
Germán Martínez Cázares
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24 Febrero 2009 04:59:37
Bien común
Muchas familias mexicanas advierten, con preocupación, el riesgo de verse afectadas por la crisis que hoy amenaza la economía del mundo. Temen —como es natural— por su empleo, sus ahorros, su patrimonio y, especialmente, por las oportunidades que, de cara al futuro, anhelan para sus hijos.

Negar la magnitud y severidad de la crisis financiera global o suponer que no tendrá impacto en México es absurdo e irresponsable. Esta crisis marcará el fin de un ciclo económico iniciado 20 años atrás con la caída del muro de Berlín. Presenciamos el agotamiento de los paradigmas económicos que orientaron aquella manera de mundialización y enfrentamos el reto de construir una nueva forma de hacer más humano y habitable nuestro planeta.

Quienes en años pasados confundieron la naturaleza del mercado y la del Estado cometieron un grave error que hoy pagamos todos. El mercado es fuente de bienestar, pero sólo el Estado es fuente de justicia. De esto tenemos certeza en el PAN.

Creemos en una economía social de mercado en la que la primacía es del emprendedor y no del especulador; en la que la libre iniciativa es condición necesaria, pero no suficiente para construir un orden económico justo y el Estado debe corregir la prepotencia económica, como decía Efraín González Morfín, o los egoísmos individuales.

En la visión del PAN, el concepto de Estado no se opone al de libertad. Por el contrario, el Estado garantiza la libertad de todos. La historia muestra evidencia de que el mercado sin Estado es el reino del más fuerte, mientras que el Estado sin mercado inhibe la competencia que motiva la iniciativa privada.

Nuestro empeño político se inspira en una concepción de convivencia libre y ordenada. La armonía de los aspectos individuales y sociales en un orden justo y dinámico son condiciones necesarias para lo que los panistas llamamos bien común.

No nos sorprende que en tiempos difíciles —y bajo el alegato falaz del Estado fallido— se entusiasmen algunos que en el río revuelto buscan que México regrese al pasado.

Pero los gobiernos del PAN, precisamente en épocas de prueba, demuestran que no fallan ni para mitigar los efectos de una crisis económica mundial ni para combatir a la delincuencia criminal.

Falla un gobierno que se desentiende de generar igualdad de oportunidades; que deja sólo en manos de los particulares la procuración de bienes y servicios básicos; que renuncia a intervenir en el mercado para compensar desventajas y que reniega de su deber de garantizar el acceso de todos a los bienes que son públicos.

Es fallido también el gobierno que concede a los delincuentes márgenes de impunidad a cambio de una aparente y efímera tranquilidad, como aquella simulada paz social que por décadas cantaron los priístas, aunque en realidad escondía el germen de la violencia y de la corrupción que los mexicanos de hoy nos vemos obligados a combatir.

Ese tipo de Estado, que hereda los problemas a las siguientes generaciones y que no los enfrenta como forma de eludir el juicio presente, ese es el verdadero Estado fallido.

La idea de bien común es la mayor fortaleza del PAN para encarar el futuro, la renovamos frente a cada elección y la plasmamos en una plataforma política, que este año busca concretar los conceptos de libertad y de justicia, porque en ese ideal se resume el proyecto modernizador de Acción Nacional.

Desde nuestra convicción de responsabilidad común por el destino de todos, impulsaremos una reforma laboral integral, que promueva el empleo digno y estable; queremos rendición de cuentas y transparencia en todos los sindicatos y subrayamos un compromiso para disolver los monopolios que sofocan la competencia en detrimento del consumidor. Insistiremos en la reelección de alcaldes y legisladores, porque los obligan a rendir cuentas a sus gobernados.

Retomaremos la tarea de convertir el sector energético en impulso para el desarrollo sustentable y fuente de crecimiento y empleo, y defenderemos los recursos naturales del país como bienes públicos para el mejoramiento personal y comunitario.

El bien común en Acción Nacional es resultado del trabajo de todos y la acción política no es patrimonio de una persona, sino responsabilidad imperiosa y urgente también de todos.

Acción Nacional no es propiedad de los panistas. Es espacio de construcción de ciudadanos y escenario de participación social, para asumir nuestro compromiso con el destino colectivo.

Presidente nacional del PANA
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