×
Dalia Reyes
Dalia Reyes
ver +
Comentarios a: [email protected]

" Comentar Imprimir
27 Junio 2019 04:02:00
Bienes mancomunados
Al fin y al cabo uno se casa con los nuevos aparatos digitales; entonces, el vendedor debiera incluir, como acto obligado y arbitrado por la Procuraduría Federal del Consumidor, un curso prematrimonial. Asistir a las charlas será obligado también para el comprador con la consigna: vas o no lo usas.

Comparo la relación aparato-ser humano con un matrimonio porque nadie sabe mejor los secretos de uno que estos artilugios producto de la mente humana; sin embargo, así pasen los años, jamás llegamos a comprendernos del todo. Hay funciones en los celulares descubiertas justo cuando ya es momento de cambiarlos por otro modelo; hay funciones nuestras que no salen a la luz justo hasta que nos cambian por otra modelo.

Con las computadoras no es muy diferente la situación. El común de los mortales –partido donde milita esta servidora- encontramos que podíamos automatizar hasta las respuestas del correo electrónico e Instagram solo cuando nuestro condicionamiento nos condena a abrir una hoja de texto o, si muy aventurados, hacer una presentación con animaciones discretas.

En algo más se parece el matrimonio a la relación con los artefactos: hay un montón de formularios, pero a la hora de hacer uso uno de otro, nos las arreglamos tecleando por aquí o haciendo clic por allá hasta hallarle el punto G a la tablet, el lugar de las cosquillas al kindle y el botón on/off al celular. A diferencia de la tecnología, no todas las personas vienen cargadas con esas funciones, sobre todo la última; de ello tiene los maridos pruebas fehacientes: cuando empezamos a hablar las mujeres, si nos mira acuciosos e inquisitivos no es que los tengamos cautivados, en realidad nos están buscando el apagador o ellos se pusieron en modo “hibernar”.

El curso prematrimonial es necesario, sea como fuere. No para garantizar la buena relación, porque esas pláticas nunca son garantía de simbiosis, sino para tener claro lo que dicen las letras chiquitas del contrato en donde, casi siempre, se explica cómo puede uno deshacerse de la otra parte sin resultar muy dañado en el intento.
Imprimir
COMENTARIOS


6

8
  • 0 1
  • 7
3 4
5 6 7 8 9 60 61 62 63 64 65