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Columnista Político

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19 Diciembre 2010 05:08:55
Buen augurio para Coahuila
Hacía mucho que el papel protagónico de Coahuila dentro del escenario político mexicano no era tan atractivo. Es incuestionable ahora, cuando el estado figura en la política nacional por el estilo de gobierno de Humberto Moreira Valdés y su interés para tomar las riendas nacionales del Partido Revolucionario Institucional.

También se abona que la elección de gobernador del 3 de julio del 2011 será preámbulo para los comicios presidenciales de un año después, donde los sondeos electorales muestran que el próximo presidente de la República será el mexiquense Enrique Peña Nieto, con quien Moreira tiene estrecha relación institucional.

La transformación que en los últimos cinco años Coahuila ha tenido en infraestructura pública es evidente, pero si se concretan las condiciones políticas que se perfilan en el inmediato y en el mediano plazo, la expectativa de crecimiento y desarrollo para el estado no tendría precedentes.

En el aspecto electoral las condiciones en la entidad parecen claras. El 5 de enero el PRI registrará como candidato a la Gubernatura al diputado federal con licencia Rubén Moreira Valdez, quien rebasa 7 a 1 a su más cercano competidor, el senador panista Guillermo Anaya Llamas.

De su lado, en una decisión que conjuga el interés económico con el político, el ex alcalde de Torreón abanderará la causa de una coalición PAN-PRD que parece apostarle al fracaso.


PRIMERA LLAMADA… PRIMERA…

La salida del profesor Humberto Moreira del Gobierno estatal tiene fechas establecidas. El 3 de enero solicitará licencia para dejar el cargo de manera anticipada; al día siguiente el Congreso estatal le autorizará el permiso y el 7 de ese mismo mes se registrará como candidato a la presidencia del comité nacional del PRI.

Todo indica que será candidato único a ese cargo, por lo que el 8 de enero se le entregará su constancia como presidente electo y de inmediato iniciará un recorrido de agradecimiento a la comunidad priísta del país.

En tanto, en Coahuila Jorge Torres López será el encargado de cerrar la puerta de la actual administración estatal. Como gobernador sustituto la responsabilidad no será menor, pues tendrá la encomienda de mantener en orden las finanzas estatales y administrar la liquidación de compromisos por la obra pública que ya se realizó.

Será la segunda ocasión en que Torres López cubra un interinato. Lo hizo como alcalde de Saltillo en reemplazo de Fernando de las Fuentes, tras ser titular de la Secretaría de Finanzas, ahora Tesorería General del Estado.

En la historia pos-revolucionaria han sido varios los momentos en que Coahuila ha tenido gobernadores interinos o sustitutos. El caso más reciente ocurrió en 1981, cuando Óscar Flores Tapia tuvo que dejar de manera anticipada el cargo y fue relevado por Francisco José Madero González.

En 1947, el nigropetense Ricardo Ainsle Rivera se hizo cargo de la administración estatal ante el fallecimiento de Ignacio Cepeda Dávila, quien se suicidó tras confrontarse con el entonces presidente Miguel Alemán Valdés.

SEGUNDA LLAMADA… SEGUNDA…

Existen al menos tres empresas encuestadoras que han recogido sondeos de opinión para conocer la intención del voto de los coahuilenses, y en todos los casos el perfil mejor posicionado para el siguiente periodo de gobierno es el del priísta Rubén Moreira Valdez.

Es un hecho que el diputado federal con licencia se va a registrar como aspirante al cargo, y si las condiciones políticas vigentes se mantienen, el 3 de julio del 2011 estaría resultando electo como gobernador, de tal manera que el 1 de diciembre de ese mismo año entraría en funciones.

Para entonces, Humberto Moreira se habrá consolidado como líder nacional del PRI y ese partido estaría en vísperas de tener candidato presidencial en la persona de Enrique Peña Nieto, quien para los priístas representa la posibilidad más seria de regresar a Los Pinos.

Todo este engranaje repercutiría de manera positiva en Coahuila, pues el empeño económico y las condiciones presupuestales del Gobierno federal hacia la entidad serían inéditas, de tal forma que la siguiente administración estaría incluso en condiciones de superar el desarrollo en infraestructura urbana logrado en el presente ejercicio.

A Coahuila le podría ocurrir algo semejante a lo de Guanajuato, cuyo desarrollo empezó a ser sostenido en la administración de Carlos Medina Plascencia, pero despuntó cuando el sexenio de Juan Carlos Romero Hicks coincidió con el periodo presidencial del también guanajuatense Vicente Fox Quesada.

Hoy Guanajuato es una de las entidades con mejor calidad de vida, fortaleza financiera y también da cuenta de una de las principales transformaciones en infraestructura vial y urbana de que se tenga cuenta en el país.

Ahora mismo Coahuila está a la cabeza en buena parte de los indicadores económicos y de desarrollo en México, pero con las relaciones institucionales en puerta será fácil que el estado se consolide en el liderazgo nacional.

TERCERA LLAMADA… PRINCIPIAMOS…

A siete meses de la elección para gobernador de Coahuila, el panista Guillermo Anaya Llamas sabe que la mayoría de las preferencias electorales no están a su favor y que la derrota lo aguarda en la jornada electoral del 3 de julio siguiente.

El senador conoce el resultado de encuestas, que incluso, el Gobierno federal ha venido haciendo en el estado desde hace meses para medir la intención del voto y le queda claro que su capital político y el grado de aceptación ciudadana no le alcanzarán para convertirse en al menos una amenaza para el PRI.

Sin embargo, para el compadre del presidente Felipe Calderón la posibilidad de ser abatido en las urnas resulta lo de menos, pues sus razones para ser candidato a la Gubernatura son por lo menos 100, tantas como la cantidad de millones de pesos de los que podrá disponer una vez en campaña. Por el negocio de su vida bien vale la pena el suicidio electoral.

Por lo anterior es un hecho que antes del 5 de enero Anaya dejará la curul en el Senado de la República para estar en condiciones de registrarse como candidato, no sólo por Acción Nacional, sino también por el Partido de la Revolución Democrática.

Las cúpulas nacionales del PAN y del PRD tienen fe en que la alianza electoral en Coahuila les arroje dividendos similares a los de Oaxaca, Puebla y Sinaloa, a cuyos comicios fueron juntos y triunfaron.

En el PAN de Gustavo Madero y en el PRD de Jesús Ortega saben que el sólo hecho de unirse les significa 20 puntos adicionales al capital que por sí mismo tenga el abanderado, pero en Coahuila existen tres condiciones fundamentales que marcan la diferencia respecto a las tres entidades donde la alianza tuvo éxito.

Para empezar, en esta especie de amasiato electoral en la que se han involucrado el PAN y el PRD sería la primera ocasión en que el candidato sería de linaje panista.

En el resto de los casos los abanderados fueron ex militantes del PRI: Gabino Cué en Oaxaca inició en el servicio público en el sexenio del priísta Diódoro Carrasco; en Puebla, Rafael Moreno Valle fue secretario de Finanzas en la administración del priísta Melquiades Morales, y en Sinaloa, Mario López Valdés fue senador y antes secretario de Planeación en el gobierno de Jesús Aguilar Padilla.

En el segundo y en el tercer factor Coahuila también es diferente, pues en los números positivos para la alianza en Oaxaca, Puebla y Sinaloa tuvieron que ver el resquebrajamiento del priísmo estatal y el descrédito del gobierno respectivo.

Aquí no es el caso. El PRI estatal aparece como el mejor organizado y más sólido en el país, y la aceptación ciudadana que el gobernador Moreira tiene lo pondera como el Mandatario con la mejor calificación de México.

Sin embargo, la coalición en Coahuila daría legitimidad a la decisión que el año pasado tomó el PAN para unirse a su principal enemigo ideológico, el PRD, y éste a su vez fortalecería la aspiración de abandonar el 3% histórico que ha tenido en los comicios de gobernador.

El PAN también quiere llevar al baile al partido estatal Unidad Democrática de Coahuila, como si de algo le sirviera el descrédito de su dirigente moral, Evaristo Lenin Pérez Rivera, por las débiles condiciones económicas que dejó en el Ayuntamiento de Acuña.

Además, el manejo político de Lenin ha sido tan desastroso para el partido fundado por don Evaristo Pérez Arreola, que además de perder su bastión electoral en el norte del estado quedó sin representación en el Congreso estatal.

Pero aún y con todo esto, las siglas PAN-PRD aparecerán juntas en la boleta electoral, como ocurrió en 1999 cuando el PRI derrotó dos a uno a esa misma sociedad.
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