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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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07 Marzo 2020 04:00:00
Buena vecindad
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En el transcurso de la existencia del ser humano surgen diversos lazos afectivos, los que suelen afianzarse con el tiempo o desaparecer según las circunstancias.

El primer contacto que tenemos en la vida es con la familia; sin importar el tiempo transcurrido nuestro núcleo irá creciendo y con él, fortaleciendo los lazos de afecto.

Otro grupo importante en nuestra existencia es el de los amigos. Los que compartieron nuestros juegos, pre escolar y muchos años más de estudios. Con unos más que otros los lazos afectivos se fortalecieron con el tiempo logrando permanecer unidos en todas las etapas de la vida.

Qué hermoso es poder contar con un amigo, un verdadero amigo para compartir experiencias, anhelos, ideas, sueños. La amistad leal y verdadera, perdura toda la vida.

Y si familia y amigos vienen a ser algo importante en la vida de cada uno de nosotros, lo es también el tener buenos vecinos. A muchos de nosotros nos tocó convivir con excelentes personas a las que diariamente veíamos cerca del hogar de nuestros padres. El saludo diario; el apoyo en una enfermedad; el compartir festejos o también el acompañamiento en el duelo que inevitable llegaba.

“Eran otros tiempos” nos podrán decir y hay una buena parte de razón, ya que en la actualidad en ocasiones no se sabe ni quién es el vecino. Así como llegan, desaparecen.

Puede suceder en cualquier ciudad o colonia, sin distinciones. Aunque por razones de número de habitantes la ciudad de México antes DF, siempre se ha caracterizado por esa situación, la de desconocer quién es el vecino.

La provincia, en cambio, siempre fue más tranquila y había más comunicación con los vecinos; al menos se sabía quién vivía por el barrio. Quizás porque la mayoría eran propietarios o bien inquilinos que permanecían largo tiempo.

El tener buenos vecinos es muy importante y lo ha sido siempre. La importancia está en que nunca se sabe cuándo y en que momento vamos a necesitar de alguien que nos apoye en un momento determinado.

Hoy en día, la inseguridad nos afecta a todos; la violencia en diferentes manifestaciones está en todas partes. Ya no importa la hora o el lugar, el delincuente actúa porque sabe que las leyes están hechas a su medida; las hicieron para su protección. Por eso no hay respeto alguno a los uniformados, a la autoridad, porque saben que las leyes se acomodan para proteger al ladrón, al asesino, al cobarde que ataca a cualquier hora del día.

Antes, el ladrón, esperaba la oscuridad; hoy, ataca a plena luz del día y enfrente de quién sea. La indiferencia de los demás se ha convertido en cómplice de quienes deben ser considerados no solo delincuentes sino una verdadera ofensa para la sociedad. El temor a sufrir represalias, suele ser la causa del silencio.

Eso sucede con frecuencia en la calle cuando algún ciudadano es asaltado, se prefiere mirar hacia otro lado. La seguridad personal, ante todo y no se puede cuestionar.

En cambio, los buenos vecinos suelen apoyarse en cualquier circunstancia. Aunque ha habido casos de amenazas por intervenir o ser testigo de algún delito.

Recuerdo cuando empezó el problema de la inseguridad, Rotary promovió un programa que se llamó -si la memoria no me falla- “Vecino vigilante”. El propósito era cuidarse unos a otros y funcionó.

Los delincuentes se multiplicaron porque la ley los fue protegiendo a ellos y a los ciudadanos nos fueron abandonando. De ahí la importancia con apoyarnos, hacer presión cuando se requiera, unir esfuerzos en contra de la delincuencia porque todos sin excepción estamos expuestos a ser violentados.

En la actualidad, todos nos sentimos amenazados por la delincuencia y ¿por qué no decirlo? A veces por la misma policía en la que se desconfía. Es terrible pero cierto. La desconfianza, ante la inseguridad a la que nos vemos expuestos en cualquier lugar, forma parte de nuestra actitud.

Todo cambia, es cierto. Las circunstancias por las que estamos atravesando en cuestión de seguridad, nos han impulsado a cambiar. Sin embargo, aún hay personas dignas de confianza con quienes es necesario mantener una buena relación. Nuestros vecinos forman parte de ese grupo generoso de ayuda inmediata.

Cuidarnos unos a otros no hay más. Los vecinos en un momento determinado son los que están más cerca de nosotros y con seguridad, dispuestos a auxiliarnos cuando así se requiera.
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