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Alejandro Irigoyen Ponce
Alejandro Irigoyen Ponce
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19 Agosto 2020 04:09:00
Cada quien desde su realidad
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Primero, una anécdota. Hace ya varios años, la conductora de un noticiero en red nacional cuestionaba, indignada, a un periodista de Hermosillo, la decisión que habían tomado los medios locales de no cubrir hechos de sangre atribuibles a las bandas del hampa. Decía que era tanto como claudicar en la obligación de los periodistas de exponer la realidad del entorno.

El periodista, con toda calma le respondió: “cuando usted viva aquí y tenga que recorrer estas calles. Cuando sus hijos asistan a estas escuelas y sus seres queridos vayan a los supermercados, bancos y parques de esta ciudad, entonces podrá evaluar con justicia qué tanto riesgo se corre y que tan dispuesta está usted a jugarse la vida, y la de sus familiares, por publicar una nota”.

Al margen del debate, en términos éticos y de responsabilidad social que esta respuesta generó, y simplificando en un lenguaje coloquial, lo que el periodista ponderó fue que solo el que carga el costal sabe cuánto pesa.

Todo esto por la controversia desatada a raíz de que Salud federal decidió colocar a la mayoría de las entidades federativas en semáforo naranja, justo cuando la pandemia se encuentra literalmente desatada en varios estados, incluyendo Coahuila.

Pareciera que la lógica en las oficinas de la alta burocracia es: a más contagios y más muertos, menos riesgo. Bueno, pues hay que aclarar que, a Coahuila, y a la gran mayoría de los gobiernos locales, les importa, en los hechos, un pepino eso del semáforo federal.

Pero esto es solo cuestión de forma, el fondo exhibe la incapacidad de las distintas esferas de Gobierno de homologar criterios y ritmos a la hora de enfrentar a la pandemia. Vaya, ni siquiera empatan las cifras, mucho menos los tiempos y formas de imponer medidas restrictivas. Así ha sido desde el inicio mismo de la crisis.

Así que dejemos controversias y concedamos que solo el que lo vive sabe exactamente qué tan grave es la situación; solo el que carga el costal sabe cuánto pesa, y aparentemente Salud federal, justo como la conductora en aquella ocasión, no tienen una idea muy clara del panorama real, del que se vive en las calles y no en los escritorios que están a 800 kilómetros de distancia.


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