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Columnista Político

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03 Abril 2011 05:10:35
Campañas sucias en elección estatal
La rivalidad que tiene con el líder nacional del PRI, Humberto Moreira Valdés, ha llevado al presidente Felipe Calderón a jugar el todo por el todo en la elección de gobernador que habrá en Coahuila el 3 de julio próximo, y todo indica que encargó el desarrollo del proceso a los duros de la nueva derecha mexicana, entre quienes se encuentra su secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna.

Enfundado en el verdadero dirigente nacional y principal operador del PAN, Calderón sabe que su organización política no tiene nada que perder en la entidad debido a la carencia de arraigo y plataforma de gobierno y a la débil oferta política que representa.

El Presidente de la República maneja la teoría de que entre lo perdido lo encontrado, pero su obsesión por arrebatar al PRI el Gobierno estatal, y de paso dar un revés político a Moreira Valdés, se maneja a través de la guerra sucia.

En ese intento no es descabellado pensar que Calderón, su gobierno y el PAN, recurrirán en Coahuila a prácticas de juego sucio semejantes a las que se han implementado a lo largo y ancho del país, a fin de confundir a los electores y generar temor y desconfianza.

Ejemplos de la perversidad política del régimen hay muchos y de todos existe registro.

PRIMERA LLAMADA… PRIMERA… El caso más escandaloso por la espectacularidad y la cobertura mediática con que se dio fue el llamado “Michoacanazo”.

El 26 de mayo del 2009, las huestes de García Luna, apoyadas por elementos del Ejército Mexicano, se desplegaron en prácticamente todo el territorio de Michoacán y arrestaron a una treintena de alcaldes y funcionarios de la administración estatal perredista, a quienes consignaron al Ministerio Público federal acusados de tener vínculos con el crimen organizado.

El operativo coincidió con los comicios federales intermedios y la necesidad del PAN y de la Federación para acotar el dominio electoral que en ese estado tiene el Partido de la Revolución Democrática (PRD). La noticia se difundió con rapidez y trascendió las fronteras de México. En la televisión muchos observaron cómo una columna de funcionarios municipales y estatales del PRD descendían de aviones y camionetas oficiales antes de ingresar a diferentes centros penitenciarios.

La averiguación del caso estuvo a cargo de Marisela Morales Ibáñez –propuesta por Calderón para suplir a Arturo Chávez en la PGR–, pero un año después de los hechos los detenidos quedaron en libertad debido a que el Ministerio Público no aportó las pruebas necesarias para soportar su acusación.

Dos años atrás, el 2 de agosto del 2007, agentes policiacos cercanos al ex alcalde de Tijuana y candidato del PRI a la Gubernatura de Baja California, Jorge Hank Rhon, fueron detenidos por la PGR por presuntos vínculos con organizaciones criminales. Tres días después se realizó la elección de gobernador en la que Hank resultó derrotado y poco tiempo después los agentes detenidos quedaron en libertad.

En Tamaulipas, dos días antes de los comicios estatales del 4 de julio, fuerzas federales arrestaron a un escolta del entonces gobernador, Eugenio Hernández Flores, debido a que supuestos datos de autoridades estadounidenses lo identificaban como integrante de una célula del crimen organizado que opera en aquella entidad. Tras los comicios donde el PRI obtuvo la victoria la noticia desapareció de los medios.

En Guerrero hubo elecciones de gobernador el 30 de enero pasado y tres días antes un medio nacional difundió filtraciones del Gobierno federal, basadas en un presunto testigo protegido que acusó al abanderado priísta, Manuel Añorve Baños, de recibir dinero del narcotráfico para financiar su campaña. El golpe fue contundente y significó la tumba electoral para el abanderado del tricolor.

Un caso semejante ocurrió en Jalisco en el 2006, cuando dos semanas antes de los comicios del 2 de julio un diario de circulación nacional atendió filtraciones de la PGR en el sentido de que el entonces candidato del PRI a la Gubernatura, Arturo Zamora Jiménez, era investigado por el Buró Federal de Investigaciones (FBI por sus siglas en inglés) ante la sospecha de estar relacionado con grupos criminales. La información influyó en los electores y contribuyó a la victoria del panista Emilio González Márquez.

SEGUNDA LLAMADA… SEGUNDA… Durante el proceso electoral que está en curso en Coahuila también se han registrado casos relacionados con el tema de la seguridad que extrañamente “coincidieron” con eventos encabezados por la clase política en el poder.

Por ejemplo, el 18 de julio del 2010, el entonces diputado federal en funciones y ahora candidato del PRI a la Gubernatura, Rubén Moreira Valdez, contrajo nupcias con la legisladora Carolina Viggiano Austria y en esa misma fecha se registró en Torreón la masacre de la Quinta Italia Inn, donde un comando armado asesinó a 19 personas.

El 5 de enero pasado, Rubén Moreira se registró como precandidato a la Gubernatura y el evento “coincidió” con la desaparición de Saúl Vara Rivera, entonces alcalde de Zaragoza.

Dos días más tarde apareció en los límites de Coahuila y Nuevo León el cadáver del funcionario municipal y la noticia se ventiló minutos antes de que el ex gobernador de la entidad, Humberto Moreira Valdés, registrara su candidatura para la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

Otra “coincidencia” ocurrió el 4 de marzo. Minutos antes de que Humberto Moreira asumiera en el liderazgo nacional del PRI la violencia se desató en Saltillo con inusuales características: tiroteos en las principales vialidades, bloqueos y granadazos.

TERCERA LLAMADA… PRINCIPIAMOS… Frente a las elecciones estatales que se realizarán en Coahuila el 3 de julio, queda claro que en su condición de líder real del PAN, Calderón está echando mano de los perfiles duros con los que cuenta.

Por eso envió como delegado especial a Federico Döring y dejó en manos del español Antonio Solá la estrategia mediática y publicitaria para denostar a los adversarios de su compadre, Guillermo Anaya Llamas. Pero el operativo panista también involucra a García Luna y con ello la estrategia tiene matices peligrosos para los ciudadanos.

De entrada el secretario de Seguridad Pública designó en febrero a Pascual Rodríguez Valdivia como encargado de la corporación en la entidad en relevo del comisario Héctor Valdepeña.

La relación de Rodríguez Valdivia y García Luna nace cuando ambos se desempeñaban como comandantes en la Agencia Federal de Investigación, de donde pasaron a formar parte de la SSP.

Hay versiones en el sentido de que al momento del cambio Rodríguez no acreditó los exámenes de confianza correspondientes, lo cual sin embargo no impidió su acceso a la nueva corporación al ser cubierto por su amigo el secretario.

Además, autoridades gubernamentales observan que el “calentamiento” de plazas como Saltillo con motivos electorales está impulsado desde la SSP, pues desde que Humberto Moreira se desempeña como dirigente nacional del PRI y dirige su discurso para evidenciar deficiencias del Gobierno federal, la Policía Federal ha protagonizado en esta capital coahuilense una serie de eventos que nada tienen que ver con el combate a la delincuencia.

Las autoridades tienen registro de al menos dos casos donde policías federales han protagonizado escaramuzas al realizar disparos al aire sin motivos aparentes, con lo que se fortalece la teoría de que la intención del Gobierno federal es generar temor entre la población.

Además, desde el PAN se da seguimiento a una estrategia para evadir la responsabilidad que el Gobierno federal tiene en la escalada de violencia en el país.

Se ha tratado de confundir a los electores con versiones, en el sentido de que la seguridad se origina en la actuación de autoridades estatales y municipales, cuando en realidad las más de 30 mil muertes ocurridas en los últimos años en México son consecuencia de lo que en principio Calderón llamó “guerra contra el narcotráfico”.

Con todo esto no se critica que el PAN defienda su derecho de posicionarse electoralmente en un estado con arraigada influencia priísta. Lo que no se vale es que en su estrategia deje de lado los escrúpulos y ponga en riesgo la seguridad de la población.
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