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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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31 Agosto 2019 03:50:00
Capacidad de aguante
“Nunca una excusa nos hizo ganar un partido”.

Sabias palabras de Tony Nadal, tío y entrenador de Rafa Nadal, uno de los más grandes tenistas de la historia. Buen tema ahora que se juega el US Open.

A pesar de su enorme talento, quizá la característica más distintiva de Rafa es su espíritu de lucha. Es un verdadero guerrero. No hay punto en el que se dé por vencido. No hay lesión que lo pare. Se sobrepone.

Encuentra la forma de ganar aunque juegue mal. Es más, eso define, en buena parte, a un verdadero campeón: gana en su peor día.

¿El gran secreto de Rafa Nadal? Tony lo dice muy bien:

“Yo intenté siempre fortalecer el carácter de Rafa porque creo que es lo determinante en la vida: la capacidad de aguante”, explica en una charla de TED llena de lecciones para los negocios y la vida.

Nadal narra una anécdota sobre un profesor en un colegio que decía a sus alumnos: “En esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse”.

Y luego remata: “El carácter se forma con la dificultad y este es el gran error de hoy en día”.

¿Y cuál es ese error? Según Nadal, que todo se quiere facilito. Como dirían en el barrio: peladito y en la boca.

Regreso al inicio. En este trayecto las excusas son mortales. Son una válvula de escape fácil para el que no aguanta. Una receta para el fracaso constante en el deporte, la política, los negocios y la vida.

Porque el que las inventa nunca hará una introspección. Nunca aprenderá de sus errores. Y el que no aprende será un perdedor irremediable en un mundo competitivo.

Considere, por ejemplo, el estudio de los consultores Jack Zenger y Joseph Folkman. Analizaron el desempeño de 30 mil líderes a través de encuestas con 300 mil de sus subordinados. Eligieron a los 11 mil peores y les metieron lupa para ver por qué eran tan malos.

Identificaron 10 características. ¿Y sabe cuál es la sexta? Incapacidad de mejorar y aprender de sus errores.

“La arrogancia y la complacencia se combinan en los líderes más pobres, que al progresar concluyen que ya no necesitan mejorar. No aprenden de sus errores, por lo que los repiten una y otra vez”, señalan.

Exacto. Y las excusas son muuuy prevalentes. Están en todos lados. Bueno, hasta los mejores las usan.

Tony cuenta cómo Rafa se quejaba en un US Open que las bolas no agarraban el efecto deseado. Y aun así ganó el primer partido.

Y seguía quejándose. Y ganó el segundo. Más quejas. y ganó el tercero. Desesperado, Tony le dijo: “Pues ya pierde, porque esas bolas sí que están malas”. Y sí, perdió en la cuarta ronda.

Rafa se fue al siguiente torneo y lo ganó, el Shanghai Open.

Cuenta Tony que tras el triunfo le pregunta a Rafa: “¿y con qué bolas jugaron allá?”. ¡Ja! Eran las mismas que las del US Open.

El remate de Tony fue genial: “°Hombre, pues qué buena suerte que en Shanghai las bolas sí agarraron el efecto!”. Ja ja ja.




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