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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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28 Octubre 2018 04:00:00
Caravana con sombrero ajeno
Eso que el titular de Finanzas del Estado, Blas Flores Dávila, nos quiere vender como un ahorro logrado gracias a la reestructuración de la deuda criminal de los Moreira, no es más que una prolongación del plazo en que los coahuilenses tendremos que pagar la deuda. Ahora, 16 mil millones de pesos terminarán de ser cubiertos hasta el año 2048, lo que significa que sólo le está trasladando el problema a las futuras generaciones, en lugar de encararlo utilizando debidamente los recursos del erario.

La trampa en la que se han encerrado las dos últimas administraciones coahuilenses consiste en no reconocer que la deuda que heredaron Humberto Moreira y su títere preferido, Jorge Torres, es criminal; que no había justificación alguna para haber endeudado de esa manera a la entidad. y que, por tanto, como responsables directos, deberían ser juzgados y castigados por sus delitos. Pero, dado a que ese reconocimiento jamás ha llegado, por las implicaciones políticas y legales que tendría, entonces, se han dedicado a intentar convencernos de que hay buenas noticias cada vez que logran una reestructuración.

Blas Flores se pone la capa y el traje ajustado para aparecer como un héroe, pero de esas películas de bajo presupuesto en la que los hilos de los que cuelga el “Supermán” se notan con facilidad. Con los 520 millones de pesos que nos vamos a ahorrar al año, nos promete que habrá mejores servicios de salud y de educación en el estado; jura que mejorará la infraestructura y la atracción de inversiones productivas. Eleva la mirada y busca los aplausos. No los encuentra porque todos notamos que es un farsante.

Nada garantiza que ese dinero vaya a parar a los rubros que realmente son prioritarios; por el contrario, hay una elevada probabilidad de que tengan un destino similar al que tuvieron los 3 mil 991 millones de pesos que durante la primera mitad del año se recibieron como excedentes presupuestales y que se utilizaron, según la información de la propia Secretaría de Finanzas, en el pago de nómina, de asesorías y en publicidad oficial porque a este, como al resto de los gobiernos emanados del PRI, les encanta difundir su imagen, sin darse cuenta de que esta sería mejor, si simplemente se pusieran a hacer bien su trabajo.

El tan cacareado “ahorro” luce pequeño al lado del derroche que Blas Flores autoriza sin pudor alguno, al fin que no es su dinero. Al tolerarlo o, incluso, fomentarlo, el titular de las Finanzas estatales se burla de la Constitución de Coahuila que expresamente prohíbe que el Ejecutivo gaste más de lo aprobado por el Congreso local en el presupuesto. Lo que debería suceder es que el secretario Flores se pusiera a garantizar la disciplina financiera que tanto ha prometido comenzando por una muy sensible reducción del gasto en comunicación social. Además, tendría que estar altamente afanado en promover que las autoridades correspondientes recuperaran aquellos recursos de la deuda cuyo destino ilegal es conocido. Lo mismo debería hacer en el caso de las empresas fantasma de Rubén Moreira.

Pero Blas prefiere seguir en el intento de dorarnos la píldora, darnos atole con el dedo y hacer caravana con el sombrero de los futuros coahuilenses.
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