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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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14 Mayo 2019 03:35:00
Carreritas del domingo
Corro a mitad de la calle y agito los brazos al viento, como en uno de esos ejercicios de calistenia que les ponen a los infantes en el jardín de niños. No llevo ropa deportiva sino un vestido que debe verse cero glamuroso mientras voy a toda velocidad para que el autobús no me deje, pero nadie dijo que el periodismo cultural sería algo fashion.

Hoy el transporte no sale del Ateneo, sino de la escuela de Idiomas porque la Ruta Recreativa de los domingos se interpone en el trayecto. Pasé por alto ese pequeño detalle (que viene marcado en la cartelera) y hasta llegar a V. Carranza caí en cuenta de mi error. Al menos funcionó la carrera porque alcancé el camión de las 11:00 horas, rumbo a la Feria del Libro en Arteaga. De haberme dejado, tendría que esperar hasta las 14:00 horas que sale el siguiente.

Llegué dispuesta a pasarla bien. Mi primera parada la hice en el Foro Infantil. Parece que los encargados de los estands perdieron la carrera contra el camión, porque la mitad aún están cerrados. La idea me hace sentir tan victoriosa como la misma Ana Guevara. No todos somos tan veloces.

Los estands abiertos cumplen su cometido. Los infantes se entretienen junto a su familia. Algunos, sentados en sillas pequeñitas, juegan a armar legos y compiten entre ellos por la aprobación paternal. “¿Me quedó bonito?, papi. Sí, mucho. ¿Y el mío? También. Pero el mío más, ¿verdad?”.

Luego paso al estand de Artesanos, otra carpa montada a mitad del Foro Infantil y del Aula Magna de la UAdeC. Allí dentro se pueden encontrar todo tipo de curiosidades: pulseras tejidas, collares de cuarzo, un alfarero haciendo dinosaurios de barro, dulces de tamarindo, rebozos tejidos. Todas las sensaciones se agolpan mientras trato de ver que hay. Al final me enajeno entre tanto mercader y salgo sin comprar nada.

Afuera el “Hombre Electrónico” ameniza con su espectáculo. Toca al mismo tiempo su guitarra, las trompetas, la armónica. Estaría de más describir su show porque es todo un clásico saltillense, pero si alguno de nuestros lectores aún no lo ha visto puede darse una vuelta a la FIL el próximo fin de semana.

Adentro paseo por los estands de libros. Curioseo entre los títulos sin decidirme a comprar nada. Lo más prudente sería esperar unos días y no agotar todas mis reservas antes de la llegada de la quincena.

En el ala izquierda están los estands de las instituciones que también promueven más juegos y trivias. Japón, el país invitado, tiene toda la atención al centro. Podemos ver un kimono, arreglos ikebanescos, algunas chavas haciendo demostraciones de escritura japonesa. La destreza con la que mueven el pincel y la tinta se va adheriendo al papel, no puede ser menos que arte.

Hay mucho que ver, pero si me entretengo un poco más perderé el camión de las 3:30 y me quedaré atrapada aquí hasta las 7 de la tarde. La Feria seguirá durante toda la semana y clausura hasta el próximo domingo. Ya será después que consiga ver con más detalle. No se pierdan la experiencia, pero recuerden llevar zapatos cómodos por si necesitan correr para alcanzar su autobús.
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