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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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26 Enero 2020 03:26:00
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Autoridades de los diferentes niveles han puesto atención a la contaminación ambiental, pero, a la auditiva le han restado relevancia y no hay una sola campaña que libre al ser humano de los estruendosos ruidos que en una ciudad se producen.

Vehículos, fabricas, talleres, bares, escuelas, hospitales, ambulancias, trenes emiten ruidos al medio ambiente de manera impune porque no hay una ley que los regule y si existe letra muerta es.

Las fuentes de contaminación acústica son muy diversas, aunque se pueden englobar en cuatro categorías que son: tráfico vehicular, circulación de autos quienes emiten aproximadamente el 80% del ruido producido en una ciudad expone la Organización Mundial de la Salud.

Se tienen también las obras, construcciones industriales, que producen aproximadamente el 10% del ruido total.

Ferrocarriles que circulan en las ciudades generan aproximadamente el 6% del ruido producido, mientras los bares, locales, musicales y otro tipo de actividades representan el 4% del ruido restante.

Sin embargo, las zonas más ruidosas y en donde la autoridad no ha hecho absolutamente nada por regular la contaminación ambiental, son las colonias próximas a vías de ferrocarril, autopistas o vías rápidas y aeropuertos.

En España se fijó una regla en donde 55 decibelios es el ruido soportable y no dañino para la salud de la ciudadanía, en México, desconocemos tal información, en el estado y la ciudad estamos en la misma condición.

La Organización Mundial de la Salud fijó en 65 decibelios el nivel máximo de tolerancia acústica y me parece que en la ciudad en la que vivimos no se tiene cuidado de este factor.

La escala de ruido medido en decibelios conforme al oído humano es: 65- 75, ruido molesto equivalente a una calle con tráfico, televisión alta; 75-100, inicio de daños en el oído que produce sensaciones molestas y nerviosismo; 100-120 riesgo de sordera; 120 umbral de dolor acústico y 140 nivel máximo que el oído humano puede soportar

La Organización Mundial de la Salud, (OMS), la Comunidad Económica Europea, (CEE) y El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, (CSIC), han declarado de forma unánime que el ruido tiene efectos para la salud tanto fisiológicos como psicológicos.

La exposición prolongada al ruido puede causar problemas médicos como hipertensión y enfermedades cardiacas.

Los efectos adversos del ruido se pueden incluir: dolores de cabeza, dificultad para la comunicación oral y capacidad auditiva, perturbación del sueño y del descanso, estrés, fatiga, depresión, nerviosismo, gastritis y disfunción sexual.

No se puede dejar fuera el uso de audífonos con música a un alto volumen, en el trabajo las máquinas, en los talleres mecánicos que usan el compresor para inflar llantas con eso limpian piezas, el ruido en la calle.

Un músico me comentó que después de tocar en una banda le quedaba un zumbido que algunas veces le duraba días. Un ejemplo, el ferrocarril desde la estación hasta la calle de Lerdo va usando el silbato son más de 130 decibelios y está en el límite de lo humanamente tolerable lo cual ya es dañino para la salud de acuerdo con la OMS.

Día o noche los que vivimos en el lado poniente tenemos que soportarlo e incluso hay días en que no podemos conversar por qué no nos escuchamos.

Nadie dice nada, la única calle que atraviesa es Lerdo junto al puente y nosotros cada día más sordos. Los ojos cuando reciben una luz fuerte se cierran y se protegen, pero el oído no tiene con qué protegerse, lo cierto que cada día veo más personas jóvenes con problemas de audición.

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