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Vicente Bello
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30 Mayo 2019 04:00:00
Con Lozoya, primera llamada, primera: Salinas, Peña, Videgaray…
Un viento irrumpió ayer en los territorios del Congreso de la Unión con poderío de huracán y estremeció con gran rigor a la clase política refugiada ahí desde que comenzó el sexenio lopezobradorista.

La detención del presidente de AHMSA Alonso Ancira en Palma de Mayorca, España, y la orden de aprehensión contra Emilio Lozoya Austin, exdirector general de Pemex, colocaba también en la picota a dos expresidentes de la República: Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari. Y a individuos de también semejante ralea como Luis Videgaray Caso.

A Alonso Ancira, detenido anteayer por la policía española a pedido de la Fiscalía mexicana con fines de extradición, se le acusa de lavado de dinero, fraude fiscal y cohecho en el marco de la compra-venta de la planta de Agro Nitrogenados de Coatzacoalcos en 2014.

La planta de marras, desde entonces se sabía, era una planta de fertilizantes chatarrizada hasta el tuétano, e incluso quebrada financieramente, propiedad de Altos Hornos de México (AHMSA).

Ese año fue comprada a AHMSA por Petróleos Mexicanos, por un monto de 500 millones de dólares. ¿Quién lo autorizó? Esto es lo que se va a saber a partir de que comience a hablar Emilio Lozoya.

Por el momento, Javier Coello Trejo -un exprocurador general de la República que ahora se dedica a litigar penalmente- ha declarado desde su condición de abogado defensor de Lozoya, que sería bueno que la Fiscalía a cuyo mando está Alejandro Gertz Manero, llame a declarar todos, incluido al expresidente Enrique Peña Nieto.

A juicio de Coello, su cliente -Lozoya- es inocente, porque nada firmó cuando la operación de compra de Nitrogenados en 2014, a pesar de que entonces fungía como director general de Petróleos Mexicanos.

Él sólo obedeció órdenes, dijo Coello. Obedeció órdenes, insistió, del entonces Consejo de Administración de la paraestatal. Y quien presidía dicho consejo era el secretario de Hacienda y Crédito Público Luis Videgaray Caso. Un consejo al que pertenecía también el entonces secretario de Energía Pedro Joaquín Coldwell.

Pues detrás de todas estas finísimas personas no estaba otro que el presidente Enrique Peña Nieto.

“Tope donde tope”, ha reiterado, una, dos, más veces Javier Coello Trejo su planteamiento a la Fiscalía de que siente en el banquillo a personajes de peso completo de la política mexicana.

Este posicionamiento de Coello coloca a su cliente, a querer o no, en situación de alto riesgo, se escuchaba decir en susurros en el pasillerío de San Lázaro ayer. De alto riesgo, porque si comienza a hablar podría entonces ayudar a afincar la hipótesis de que, efectivamente, detrás de actos de corrupción de superlativo tamaño, estaría una banda de criminales que tenían como aliados centrales a los hombres de la presidencia de la República, incluyendo entre estos al mismo titular del Ejecutivo Federal, en el sexenio anterior.

Si él obedeció órdenes, solamente, como desliza Coello, entonces ¿quiénes son los culpables, si arriba de Lozoya estaban Pedro Joaquín Coldwell, Luis Videgaray Caso y Enrique Peña Nieto?

A Lozoya se le relaciona criminalmente con Peña Nieto desde los tiempos de la campaña presidencial de 2012, cuando la empresa constructora brasileña Odebrecht inyectó dinero a la campaña de marras y hasta un chayote de 10 millones de dólares al que después iba a fungir como director general de Pemex, para que le dieran contratos, cosa que finalmente ocurrió repetidamente.

Enjuiciar a Lozoya es poner en la picota a Peña, indudablemente. No fue ocioso el hecho de que, en el sexenio de este, jamás fue tocado quien ahora anda a salto de mata, ni cuando fue el titular de Pemex ni cuando ya no lo fue.

Por el lado de Ancira, el hilo es largo también. Pero a éste se le ha relacionado no con Enrique Peña Nieto de manera directa, sino con Carlos Salinas de Gortari, a quien, durante años, se le ha considerado el dueño real de AHMSA.

Este miércoles 29 de mayo, en una declaración tronante, el senador de Morena Napoleón Gómez Urrutia sostuvo que “valdría la pena investigar” la relación que ha tenido durante los últimos 30 años el empresario Alonso Ancira con el expresidente Carlos Salinas de Gortari.

Fue en el sexenio de Salinas cuando (1991) en la etapa de gran salvajismo de vender las paraestatales, el gobierno optó por dejar AHMSA en manos del entonces presidente de Grupo Acerero del Norte Alonso Ancira.

Esta relación se debe investigar, ha insistido en exigir Napoleón Gómez Urrutia.

Algo que llamó la atención ayer en los territorios del Senado de la República fue el desapego aparente del PRI en defender al expresidente Peña Nieto.

Dulce María Sauri Riancho, senadora del PRI, incluso dijo que “si en el proceso que se le seguirá a Emilio Lozoya Austin hay una convocatoria para citar ante el juez al expresidente Enrique Peña Nieto, pues que así sea”.

Y apostillaba la dinosáurica priísta: “Habrá que citar a quien haya que citar”.

E incluso añadía: “La orden de aprehensión en contra el exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, es “el primer caso grande de la Fiscalía General de la República (FGR), al cual habrá que darle un seguimiento cuidadoso”.

El diputado panista Juan Carlos Romero Hicks dijo: “Que no sea una cortina de humo y se haga valer todo el peso de la ley la orden de aprehensión contra el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya Austin, y la detención del dueño de Altos Hornos de México, Alonso Ancira Elizondo”. Veremos.
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